GRAN ESPÍRITU

XII: LA LLAVE

Fuera de la estación de trenes, Lisieux, Normandía

Tras desaparecer del templo de Aries, Kiki apareció fuera de la estación de trenes de la pequeña ciudad, y miró nerviosamente a su alrededor. No podía sentir los cosmos de ninguno de los enemigos habituales en la pequeña ciudad, cosa que lo tranquilizó un poco. Pasó sus ojos a su alrededor, y no encontró nada extraño. Respiró hondo. Sería mejor que se apresurara a buscar a Margot en su casa y ponerla a salvo tan pronto como pudiera: no tenía tiempo que perder.

El pelirrojo iba a dar un paso adelante, cuando vio algo extraño. Había una inusual esfera de luz flotando cerca de él. Era pequeñita, apenas del tamaño de su puño, pero muy hermosa. Los ojos azules de Kiki se iluminaron al verla. La pequeña luz comenzó a dar vueltas a su alrededor.

-¿Qué es esto…?- comenzó a decir el pelirrojo, extendiendo una de sus manos hacia la esfera de luz, y ésta siguió dando vueltas a su alrededor. Le daba la impresión de que estaba tintineando, aunque no escuchaba nada.

Cuando el chico por fin logró tocar la pequeña esfera luminosa con la punta de sus dedos, ésta se detuvo frente a él, y creció hasta volverse un gran lobo formado de la más pura luz blanca. El hermoso lobo de luz lo miró fijamente, con una mirada tan intensa que parecía examinar su misma alma. Kiki se quedó mirando embelesado el hermoso espíritu animal, admirándolo.

-¿Qué eres?- dijo Kiki, extendiendo su mano de nuevo suavemente sobre él. El lobo gruñó levemente, y el chico retiró su mano. El espíritu animal se sentó en sus patas traseras, y lo miró fijamente con esos profundos ojos azules, el único color que podía encontrarse en él.

-¿Quién eres tú?- dijo el lobo, gruñéndole, como si tu estuviera pensando en si debía o no confiar en él. Vaya, a pesar de que el espíritu se veía muy grande, agresivo y peligroso, pero tenía una dulce voz femenina que hizo que el chico se sintiera en confianza tan pronto como lo vio.

-Me llamo Kiki, aprendiz de Aries- dijo el pelirrojo.

-Soy un espíritu animal- dijo la voz del lobo luminoso.

Chanteloup miró fijamente a Kiki por un segundo y, sin previo aviso saltó hacia él, traspasando su pecho de lado a lado. Kiki se sintió algo extraño, pero la sensación no fue desagradable. Al contrario, sintió un bonito latido de su corazón. No supo porqué, pero al sentir ese latido le recordó a Margot.

El espíritu lobo se convenció. El corazón de Kiki era bueno, y ahora entendía porqué tenía ese presentimiento sobre él. Tendría que explicarle muchas cosas, pero primero, tenían que pedirle ayuda para poner a Margot a salvo.

-Me llamo Chanteloup. Necesito urgentemente tu ayuda- dijo el espíritu.

Kiki entrecerró los ojos.

-Tú estás con Margot, ¿no es así?- dijo Kiki- con el Nahimana. Tu presencia se siente…-

La presencia del espíritu se sentía muy parecido a la presencia de Margot. Kiki se llevó una mano sobre el pecho. No sabía muy bien como ese espíritu lobo estaba conectado con la chica. Chanteloup asintió repetidamente.

-Un chico acaba de atacar a Margot, y ella está en grave peligro- dijo ella- no sé como puedes verme igual que ella, pero necesito tu ayuda para ponerla a salvo-

El rostro de Kiki se volvió tan pálido como la luz de Chanteloup.

-¿Dices que atacaron a Margot?- dijo Kiki con una expresión preocupada, y el espíritu lobo asintió repetidamente- muéstrame dónde está-

Chanteloup se volvió a convertir en una bola de luz, y tras dar un par de vueltas a su alrededor, salió disparada hacia la ciudad, guiando a Kiki por las calles de la pequeña ciudad, mientras que el chico corría lo más rápido posible detrás de ella.

A unas pocas cuadras del convento y de la plaza central de la ciudad, había una pequeña fábrica abandonada, y Chanteloup entró por una de las ventanas bloqueadas, traspasando la madera tan fácilmente como había traspasado el pecho del pelirrojo. Kiki no se detuvo: frunció el entrecejo y abrió la puerta de golpe.

Casi todo el aire abandonó sus pulmones cuando abrió la puerta y vio lo que había dentro. Hugo había puesto a Margot sobre una mesa en el centro de la fábrica abandonada. La chica estaba inconsciente, aunque parecía plácidamente dormida. Chanteloup daba vueltas repetidamente alrededor de la mesa donde estaba Margot, invisible a los ojos de los demás presentes, pero no a los de Kiki, y aullaba en un tono desolado.

Kiki vio a un chico un poco mayor que él mirando a Margot con el ceño fruncido y un gesto amenazante que no le agradó nada al pelirrojo. ¿Ese había sido su novio? Y fue entonces cuando los vio. Greta y Bellini, uno de cada lado, mirando a la chica con curiosidad.

Al escuchar el golpe de la puerta, los tres se volvieron hacia Kiki.

-Ah, los santos de Athena nos encontraron mucho más rápido de lo que imaginamos, Emmanuelle- dijo Greta, mirando hacia la puerta, y entrecerró los ojos cuando vio que no se trataba de Mu, pero estaba usando la misma armadura- tú no eres el santo de Aries…-

-Aún no- dijo Kiki, encendiendo su cosmo- pero yo soy el que les haré pagar por meterse con ella-

-Pero si no le hemos hecho nada… aún- dijo Greta, su mano detenida unos centímetros sobre el pecho de la chica- solamente le dimos algo para dormir. No queremos que sufra mucho cuando le saquemos el corazón, ¿verdad?-

-No te atrevas a ponerle las manos encima- dijo Kiki en un tono amenazante, apretando los dientes. La verdad estaba furioso, y ver a esa mujer tan cerca de Margot hacía que su sangre hirviera de furia en sus venas.

-¿No fue así como lo recibió cuando era más niña?- añadió la mujer con una sonrisa maligna- alguien más se sacó el corazón para dárselo-

Greta estuvo a punto de bajar su mano para ponerla sobre el pecho de Margot, pero Kiki usó su telequinesia para lanzar a la mujer por los aires y contra la pared lejana. De igual manera hizo con Bellini y con Hugo, quienes estaban a punto de atacarlo.

-Se los advertí- dijo el pelirrojo.

El aprendiz de Aries estaba realmente furioso. Caminó hacia la mesa donde estaba la chica, y vio con alivio que no la habían lastimado y que, en efecto, solo estaba dormida. Kiki la iba a tomar en sus brazos para sacarla de ahí cuando al menos seis enemigos con armaduras negras se lanzaron contra él, uno de ellos tirando de él y alejándolo de la chica antes de que pudieran teletransportarse. Kiki encendió su cosmo con todas sus fuerzas: sabía que así podía atraer a los otros santos que fueran a apoyarlo, y comenzó a pelear contra los enemigos.

Greta gruñó en voz alta mientras se levantaba del suelo y se sacudía las ropas, y miró de reojo a Bellini con un gesto fastidiado.

-El chico lo arruinó todo. No podemos hacerlo aquí, los otros santos de Athena seguramente vienen hacia acá- dijo Greta, caminando hacia Margot, quien aún yacía inconsciente, ajena a la pelea que estaba sucediendo a su alrededor- regresamos a las cavernas. Ahí lo haremos-

Bellini asintió con gravedad, y se acercó a Margot, alzándola en brazos, cosa que hizo fácilmente con una chica tan pequeña y delgada. Ambos encendieron sus cosmos, llamando con ellos a sus amos, los dioses Phobos y Deimos. Con un gran estruendo, la pequeña fábrica abandonada fue destruida, trozos de escombros cayeron al suelo y sobre todos los presentes, incluido Kiki y el chico que se había aliado con ellos.

Solo pasó un minuto en completo silencio, cuando Milo y Kanon aparecieron en ese terrible sitio, guiados por el cosmo del pelirrojo, buscando bajo los escombros a Kiki. Lo encontraron bajo algunas piedras, la mitad de su rostro llena de sangre por una fea herida en su frente. Pero Greta y Bellini habían desaparecido por completo, llevándose a Margot con ellos.

x-x-x

Hospital de Atenas

Poco después

Mu y Shaka se dirigieron al hospital de Atenas a proteger a los dos chicos sioux que habían sido atacados por los secuaces de Phobos y Deimos. Mika estaba terriblemente agotada, y se había vuelto a dormir antes de que los santos de Athena pudieran volver a hacerle preguntas, por lo que habían optado por esperar fuera de la habitación, en la sala de espera.

Christoffer y Edith estaban con ellos, ayudando a hacer guardia. Mu sonrió levemente. No estaba muy feliz al saber que Kiki se había llevado con él la armadura de Aries, pero estaba secretamente orgulloso de que su alumno hubiera actuado tan rápido para intentar rescatar a la chica que estaba en peligro. Y siendo sincero, él habría hecho lo mismo.

Horas más tarde y ya bien entrada la noche, Mu y Shaka recibieron un mensaje de Kanon: habían encontrado a Kiki, pero habían llegado demasiado tarde: Bellini y Greta habían huido con la niña, y Milo y Kanon habían llegado demasiado tarde.

-Pobre Kiki, va a estar muy decepcionado por lo que pasó- dijo Shaka.

-¿Uh?- dijo Mu, sin entender a qué se refería Shaka- ¿porqué lo dices?-

-No me digas que no te diste cuenta, Mu- dijo el santo de Virgo, alzando las cejas- Kiki está perdidamente enamorado de esa chiquilla. Y no solo eso, tienen una extraña conexión entre los dos, en sus corazones, como si estuvieran destinados a estar juntos. Espero que no les suceda nada desafortunado…-

Edith se llevó las manos a la boca, sorprendida de la actitud de Shaka, pero Christoffer solo se encogió de hombros: su maestro era así de extraño, no le sorprendía.

-No digas eso, Shaka- dijo Mu, pero asintió levemente- quisiera que…-

Pero se interrumpieron. Takoda, quien estaba vigilando a Mika en su habitación, salió para avisarles que la chica ya había despertado. Los dos santos dorados y los dos aprendices entraron a la habitación del hospital para hablar con ella. Tras las presentaciones necesarias, los santos dorados procedieron a hacerle preguntas.

-Dime, ¿cómo funciona el Nahimana?- preguntó Shaka, entre fascinado y preocupado.

-Es un poder que puede controlar la naturaleza- dijo Mika- pero eso ya se los había dicho-

-Entonces, estaremos en graves problemas cuando los enemigos se lo arrebaten a la chiquilla- dijo Mu, volviéndose al santo de Virgo- tenemos que apresurarnos antes de que los enemigos logren arrebatárselo-

-No pueden- dijo Mika de pronto.

-¿Cómo dices?- dijo Shaka, alzando las cejas.

-No pueden- repitió Mika- no pueden quitárselo así de fácil. No se lo pueden arrebatar, y ella no puede entregarlo en contra de su voluntad. Y si ella muere sin pasarlo, el poder morirá junto con ella, cosa que no conviene a los enemigos-

-Entonces, ¿estamos a salvo?- preguntó el santo de Virgo.

-Solo hay una cosa que podría hacer que entregue el Nahimana a esas personas- dijo Mika, pensativa- otra alma, el chico que está destinado a estar con ella, es quien podría hacerla entregarlo-

Mu y Shaka se miraron entre sí, preocupados.

-Es algo muy lindo, de hecho- continuó hablando Mika- los Cherokees lo llaman "La llave". Todos tenemos la llave a nuestro corazón, ¿no se dan cuenta? El alma por la que una persona haría cualquier cosa-

Mu palideció mortalmente. ¡No podía ser! El santo de Aries ya había escuchado ese término antes, en la reserva Cherokee de Estados Unidos, ni más ni menos. La llave, eso había dicho la mujer cherokee al ver a Kiki. Ahora entendía lo que era. Por supuesto. La llave para el corazón de un hombre o, en este caso, de una mujer, era la persona amada con la que estaba destinado a estar para siempre, como él y Lydia. Como Margot y…

-Oh, por todos los dioses- dijo Mu en voz alta- es Kiki-

-¿Qué pasa, señor Mu?- dijo Christoffer. Shaka lo miró de reojo, mientras el santo de Aries se frotaba la frente.

-Acabo de entender algo…- dijo Mu, y dio un paso atrás- lo siento, Shaka, tengo que irme-

Antes de que el santo de Virgo pudiera decir algo al respecto, Mu desapareció, teletransportándose hacia Normandía, al sitio donde sentía el cosmo de KIki. No solo la chiquilla sobrina de Aioros estaba en peligro mortal: su propio estudiante estaba a punto de caer en las garras de Phobos y Deimos.

Mu conocía perfectamente a su alumno: en caso que se diera la situación, sabía bien lo que Kiki iba a hacer. Se sacrificaría pro ella si fuera necesario. Y esa era la trampa que le pondrían sus enemigos.

x-x-x

Lugar desconocido

Poco antes

Margot despertó, confundida, y sintió un terrible pánico al encontrarse rodeada de una completa oscuridad. No sabía donde estaba, o como había llegado ahí. Lo último que recordaba era que estaba peleando con Hugo en el jardín de su casa y… todo se había vuelto oscuridad.

La chica tembló e intentó levantarse, pero se dio cuenta de que no podía. Estaba sentada y atada con fuertes cuerdas a una silla. Sus manos, que estaban sobre los descansabrazos, también estaban inmovilizadas, y sus piernas estaban atadas a las patas de la silla. Tenía desordenado su suéter, con un par de botones desabrochados, y Margot tuvo la desagradable sensación de que alguien había hurgado debajo de su ropa.

Asustada, Margot comenzó a respirar agitadamente, asustada, el eco de sus respiraciones resonando por toda la habitación vacía. A pesar de que ya llevaba uno o dos minutos despierta, sus ojos no parecían quererse acostumbrar a la oscuridad que la rodeaba. La chica tiró de sus ataduras, pero fue en vano. No podía moverse ni un centímetro.

-¿Chanteloup?- dijo Margot en un susurro- ¿Lowe? ¿Están conmigo?-

Nadie respondió, sino solo escuchó el eco de su voz. Estaba completamente sola, perdida en esa terrible oscuridad, y ni siquiera los espíritus animales la acompañaban. Por primera vez en su vida, desde ese incidente en Wyoming, se sintió horriblemente sola.

La luz se encendió de golpe, cegándola por un momento y haciéndola cerrar los ojos para protegerse de ella. Parpadeó varias veces, y volvió a mirar a su alrededor. Se dio cuenta de que estaba en lo que parecía ser una cueva, y sí, estaba atada a una silla.

-Por fin te conocemos, Margot Blanc- dijo Greta, dando vueltas alrededor de la silla donde la chica estaba sentada- vaya que fuiste muy difícil de encontrar, mocosa-

-¿Quiénes son ustedes?- dijo Margot, mirando a Greta y luego a Bellini, y decidiendo que ninguno de los dos le daba buena espina.

-Silencio, chiquilla- dijo Greta en tono autoritario, haciéndola dar un respingo- somos nosotros quienes vamos a hacer las preguntas…-

Margot guardó silencio y evaluó la situación. Sí, era una chiquilla, pero no era tonta, así que decidió hacer lo que la mujer le decía, a ver si se podía librar de ese problema. Quizá… quizá si lograba avisar a Kiki… ¡ojalá hubiera llevado consigo su teléfono celular! Aunque estaba atada, no podía hacer nada al respecto.

-Queremos hablar contigo sobre el Nahimana- dijo la mujer, deteniéndose frente a ella y mirándola fijamente- sobre el Corazón del Cielo-

Margot se ruborizó levemente. ¡Era su secreto! Si bien era apenas una niña cuando lo recibió, había escuchado con mucha atención lo que Pequeña Tortuga le había dicho, sobre la importancia de tener su poder bien escondido y negarlo si es que le preguntaban. Era un secreto, y ella era la mejor en guardar secretos.

-No se de lo que…-

-¡Silencio!- gritó Greta, y Margot dio otro respingo- no vale la pena que nos mientas, niña. Si bien está escondido dentro de ti, nosotros dos podemos sentirlo. No hay duda de que tú lo tienes, y no hay ningún error, así que más vale que nos lo des-

-Si nos entregas el Nahimana, te dejaremos ir sin hacerte ningún daño- dijo Bellini.

-En serio no sé de qué están hablando- dijo Margot convincentemente, pero era en vano. Los dos enemigos sabían muy bien que la niña que tenían con ellos era la persona correcta.

Greta levantó la mano, e hizo el gesto de darle una bofetada. No la tocó, pero la chica cerró los ojos, apretándolos con fuerza. Al no sentir el golpe, Margot abrió los ojos y siguió con su mirada al frente, firme en su negación.

-En serio, no sé de qué hablan- repitió Margot.

-Ah, niégalo todo lo que quieras, mocosa- dijo Greta- sabemos la verdad. Podemos sentirlo. Y al final, nosotros vamos a obtenerlo…-

La chica respiró hondo. Tenía razón, no tenía caso seguir negándolo. Ellos lo sabían. Miró a su alrededor de nuevo, con la esperanza de que alguien llegara a ayudarla, pero no pudo ver a Chanteloup ni a ninguno otro de los espíritus animales. Estaba completamente sola. ¿Qué debía hacer?

-Bien, ahora sí- dijo Bellini, acercándose a ella y haciéndola levantar la mirada- entrégalo, niña tonta, si quieres salir viva de aquí-

Margot tragó saliva otra vez.

-No puedo- dijo Margot.

Greta hizo un gesto de impaciencia, como si fuera a golpearla, esta vez en serio, pero Bellini la detuvo, y se volvió a mirar fijamente a la niña.

-Tienes el Nahimana, el Corazón del Cielo- dijo Bellini. Contra su voluntad, la chica asintió, sin dejar de mirar asustada a las dos personas que la rodeaban- ¿y dices que no puedes entregarlo?-

-Tonterías…- dijo Greta al ver a Margot sacudir la cabeza.

-Ya veremos si es cierto lo que dices- dijo Bellini con una sonrisa maliciosa- no puedes ocultar nada del señor Phobos-

Antes de que Margot pudiera decir algo, tanto Bellini como Greta se alejaron, dejándola sola y apagando las luces. La chica tembló otra vez. ¿Qué querían hacerle esos locos? Claro que recordaba lo que había pasado hacía todos esos años en la reserva de los Lakota, pero jamás se imaginó que podía causarle algún problema.

De pronto, vio una sombra acercándose a ella en la oscuridad. No era un espíritu blanco y luminoso, como Chanteloup o Lowe, sino era una sombra llena de oscuridad, que hacía que el corazón de Margot latiera con fuerza por el miedo. La sombra poco a poco tomó forma, como hacían los espíritus animales, pero solo bastaba una mirada para que Margot supiera que esa sombra no eran buenas noticias. La sombra se encontró en un enorme oso, furioso, cubierto de heridas y caquéctico, de aspecto terrorífico y desagradable. Al ver que se acercaba a ella, Margot gritó de miedo y cerró los ojos, y el enorme oso atravesó su pecho y se introdujo a su cuerpo.

-¡No!- dijo ella débilmente, luchando en vano contra sus ataduras- por favor, detente…-

Intentó abrir los ojos, pero éstos estaban completamente cegados. No podía ver absolutamente nada. Sintió de pronto una repentina embestida de pánico al escuchar una voz dentro de su cabeza.

-Dame tu Corazón…- escuchó la voz de Phobos en su cabeza.

"No puedo" dijo Margot en su mente, haciendo un gesto de desesperación, aún peleando con sus ataduras "¡entiendan que no puedo! Por favor, ya déjenme en paz"

Hazlo!-

"No puedo… no puedo…", respondió ella "si me obligan a hacerlo no puedo"

La voz de Phobos se detuvo por un segundo, aún ponderando y analizando lo que había dicho la chica. El terrible oso en su mente embistió de nuevo, haciéndola gritar de horror una vez más. Un torbellino de memorias entró a la mente de Margot.

-Debe ser otorgado voluntariamente, no arrebatado. Nahimana, el Corazón del Cielo es tuyo- dijo la anciana, sonriendo al ver que el corazón dorado se introdujo en el pecho de la niña, tras lo cual la mujer cayó al suelo y no se movió más.

-¡AAAAAH!- gritó Margot, intentando en vano cerrar su mente de esa intromisión. ¡Era horrible revivir ese momento en su mente! Ya había tenido bastantes pesadillas al respecto, que la hacían levantarse a la mitad de la noche llorando, y no podía decir nada al respecto a sus padres, sobre todo porque tenía que guardar su secreto.

La chica respiraba agitadamente, intentando recuperar el aliento.

-Muy bien, niña…- dijo Phobos, hablándole al oído, cosa que le ponía de nervios- ahora muéstrame cómo puedes dármelo-

Margot sacudió la cabeza, y nuevamente fue consciente de que seguía sentada en esa silla, atada sin poder mover su cuerpo ni un centímetro. Le dolía terriblemente la cabeza, y todo el cuerpo, como si le hubieran dado una paliza. No sabía quien era la persona que se entrometía en su mente, pero era la peor sensación que había tenido en su vida.

Al ver al enorme espíritu negro en forma de oso preparándose para embestir de nuevo, la chica apretó los ojos, esperando el golpe.

-¡No!- dijo Margot, no solo en su mente, sino en voz alta, mientras seguía sacudiendo la cabeza. La chica escuchó al dios riendo en su oído, y volvió a entrometerse en su mente.

FLASHBACK

-¿Porqué dices que no debo enamorarme de nadie, Chanteloup?- dijo una pequeña Margot, unos tres o cuatro años más joven, hablando con su espíritu animal favorito.

-Es muy peligroso, pequeña- le había dicho la espíritu- todas las personas tienen una llave, una persona a la que están destinadas a amar con todas sus fuerzas, incluso con toda su alma-

-Pero el amor es algo bueno- discutió la chica- el amor te hace ser una mejor persona-

-También hace que hagas cosas estúpidas que no deberías de hacer- dijo Chanteloup- ese es el peligro. Es la persona por la que harías cualquier cosa… incluso condenar al mundo al caos. En tu caso, esa persona puede exteriorizar el Nahimana y causar un gran daño a todo el mundo-

-Eso es amor, ¿no?- dijo Margot.

-Y si te fuera dada la elección- dijo Chanteloup- el peligro con la llave del Nahimana se resume a una sola pregunta, pequeña. ¿Elegirías mantener el mundo a salvo, o salvar la vida de la persona que amas?-

Los labios de Margot formaron una "O" y se quedó sin respuesta.

FIN DEL FLASHBACK

-¡Nooo!- volvió a gritar Margot al sentir que Phobos se echó a reír en su oído. El dios del miedo ya sabía como hacer que la chiquilla le entregara su corazón.

-¿Quién es?- la chica escuchó la voz de Greta.

-No, no…- continuó diciendo la chica, sacudiendo la cabeza repetidamente. Le dolía todo como si estuviera afiebrada, pero cien veces peor. ¡Era lo peor que había sentido en toda su vida! Pero no podía revelar lo que los enemigos querían.

-Habla…- dijo Phobos en su mente- ¿quién es?-

Margot estaba a punto de echarse a llorar. Sabía muy bien a quien amaba su corazón, y no se imaginaba que horribles cosas harían esas desagradables personas si llegaba a decir su nombre en voz alta. No lo iba a decir.

-Vamos, dilo- escuchó nuevamente la voz de Greta.

-Dilo- dijo Bellini.

-¡No!-

-Dilo, chiquilla- dijo Phobos, entrometiéndose en su mente de nuevo- no tienes porqué seguir sufriendo. Di su nombre y tu sufrimiento terminará…-

-¡No!- dijo ella- ¡no, no, no!-

Pero no podía seguirse resistiendo. Phobos volvió a buscar en su mente sus recuerdos, hasta que encontró el recuerdo de ese momento, fuera del hotel de Atenas. Ese chico pelirrojo, aprendiz del Santuario de Athena, que la había besado.

-¡NOOOOO!- gritó ella, sintiendo el pánico recorrerla por completo. Phobos se echó a reír y salió de su mente, causando que la chica se desmayara, agotada por el esfuerzo de intentar resistirse. Quedó sobre la silla, cabizbaja.

Phobos se volvió hacia Greta y Bellini.

-Ya saben lo que tienen que hacer- dijo el dios en una expresión seria- tráiganlo aquí-

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Templo de Sagitario, Santuario de Athena

Sofi miró a Aioros con una expresión aprensiva. No podía creer lo que su esposo le estaba diciendo. Su sobrina, Margot, la chica que había visto apenas hacía un par de días, que había sonreído junto con Aioros cuando le insinuaron que entre ella y Kiki había algo, estaba en peligro de sus enemigos. Y conforme escuchaba lo que Aioros le contaba, se sorprendía cada vez más.

-Tengo que hablar con Bianca- dijo Sofi, una vez que terminó de escuchar el relato de Aioros- seguramente ni siquiera sabe que está en peligro-

Aioros asintió gravemente. Le parecía especialmente cruel que se hubieran metido esta vez con una chica tan pequeña, pero finalmente Lydia tenía más o menos la misma edad cuando le hicieron lo mismo. No le sorprendía de esos malditos. Suspiró y se apresuró a alzar a Markus, quien estaba lloriqueando, en sus brazos mientras que Sofi marcaba el número en su teléfono. Los mellizos parecían más inquietos que de costumbre, sobre todo Carina, pero la pequeña se había tranquilizado y dormido por fin.

-Hola, Bianca, escúchame- dijo Sofi a través del teléfono- hago grave acaba de ocurrir. Necesito que me digas que fue lo que pasó hace ocho años cuando tú y tu familia fueron al territorio de los Sioux-

Hubo un breve silencio en la línea.

-¿Cómo supiste eso?- dijo la voz de Bianca por medio del altavoz. Se escuchaba música de fondo, y Bianca tenía que hablar en voz un poco alta.

-Es largo de explicar- le dijo Sofi- solo contesta, por favor. Es algo grave-

-De acuerdo- dijo Bianca- ese día fuimos a tomar unas fotografías, como parte de nuestro trabajo. Margot era pequeña, y la dejamos jugando con los otros niños sioux. Mientras Jérémie y yo estábamos sacando algunas cosas de la camioneta, comenzaron las explosiones. No supimos bien que había sido, pero había unas personas vestidas con armaduras negras aterrorizando el campo-

-¿Y qué pasó con Margot?- preguntó Sofi.

-No estamos muy seguros, nunca nos ha dicho nada de lo que pasó ese día, por más que le preguntamos- dijo Bianca- no quisimos seguir insistiendo. La encontramos una media hora más tarde de esas explosiones, corriendo por el bosque como si lo conociera, y con manchas de sangre en su vestido, aunque no tenía ninguna herida. La tomamos con nosotros y nos refugiamos en la embajada francesa. Al día siguiente, regresamos a casa-

Aioros y Sofi se miraron entre sí. Era muy probable que los que atacaron a los sioux hacía todos esos años eran los mismos enemigos en este momento.

-Bianca, ¿sabes donde está tu hija en este momento?- dijo Sofi.

-Debe estar en casa, en Lisieux. Jérémie y yo salimos a una gala y estamos en París. Dejamos a Margot y a Rémy con mi cuñada- dijo Bianca, con un tono de preocupación en su voz.

-Llámala- dijo Sofi con urgencia- tenemos un… mal presentimiento sobre Margot-

Bianca no le respondió. No sabía a que se refería su hermana, pero cortó la llamada, y Sofi asumió que estaría llamando a su cuñada. Aioros tomó la mano de Sofi.

-Tranquila, Milo y Kanon ya están allá- dijo el santo dorado- y acabo de sentir el cosmo de Mu desapareciendo hacia allá también. Con suerte, llegarán a tiempo-

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Fabrica abandonada, Lisieux, Normandía

Poco antes

Milo y Kanon llegaron apenas un par de minutos después de que el cosmo de Phobos había destruido la fábrica entera. Se apresuraron a buscar entre los escombros, y sacaron de ellos a Kiki, algo golpeado y con una herida en la frente, pero relativamente bien, y a un civil, que estaba más o menos herido.

-Kiki, ¿qué fue lo que pasó aquí?- dijo Kanon.

El pelirrojo miró a su alrededor, aprensivo y decepcionado al mismo tiempo. No podía creerlo. ¡Margot había desaparecido! Esos malditos se la habían llevado, y sin importar lo que se había esforzado, no había podido detenerlos.

-¿Kiki?- insistió Milo.

-Se la llevaron- dijo el pelirrojo, limpiándose la sangre de la frente con el dorso de su mano- se llevaron a Margot, y ¡dijeron que querían sacarle el corazón!-

El aprendiz de Aries miró a su alrededor, y vio a Kanon ayudando a Hugo a ponerse en pie. Hirviendo de furia, se dirigió hacia el chico y lo tomó del cuello. El chico era varios años mayor que él, pero Kiki era mucho más fuerte. Empujó a Hugo contra la única pared que quedaba en pie.

-¿Qué le hicieron?- gruñó Kiki sin soltarlo- ¿qué hicieron esos malditos con Margot? ¿dónde está?-

-No… no sé de que hablas- dijo Hugo, temblando y tratando de soltarse.

-No te hagas el inocente- dijo Kiki con furia- sé que fuiste tú quien la entregó a esos malditos. ¡Habla ya!-

Milo y Kanon miraron con interés lo que estaba pasando, pero no intervinieron. Por fin, Hugo comenzó a hablar. Dijo que era el ex novio de Margot, que le habían ofrecido una manera de vengarse por lo que la chica había hecho de dejarlo y besar a Kiki, y le habían dado un polvo de amapolas trituradas para hacerla dormir.

En ese momento, algunos de los hombres con armaduras negras cayeron sobre ellos y comenzaron a atacarlos. Eran secuaces débiles, y entre Milo y Kanon los controlaron rápidamente. Hugo intentó lanzarse a golpear a Kiki, pero éste lo detuvo con facilidad y lo golpeó con fuerza en la cara, volándole algunos dientes y apagándole las luces, a pesar de que el pelirrojo se contuvo en su golpe.

Kiki levantó la vista y noto que entre los enemigos estaba alguien conocido. Bellini. El italiano estaba ahí, en la acera de enfrente, en la pequeña plaza frente al convento. Viendo que los dos santos dorados tenían todo bajo control, Kiki cruzó la calle y se acercó de manera amenazante al hombre.

-¿Dónde está Margot?- dijo el pelirrojo con paso decidido- ¿qué le hiciste?-

-Oh, no te preocupes por ella, todavía está viva- dijo Bellini, como restándole importancia- aún nos sirve. El señor Phobos se ha divertido torturándola para sacarle información-

Kiki entrecerró los ojos y encendió su cosmo de manera amenazante.

-Vamos, mocoso, aunque pudieras hacerme algo, no la salvarías así- dijo Bellini sin dejar de sonreír- pero hay algo que puedes hacer para salvarla-

-¿Y eso qué es?- dijo el pelirrojo.

-Venir conmigo- dijo Bellini- sin tu armadura-

-¿Ir contigo así nada más?- dijo Kiki sospechosamente, sin apagar su cosmo o bajar la guardia. Sospechaba que algo tramaba el hombre: por alguna razón había intentado ayudarla- ¿y porqué haría eso?-

El italiano sonrió.

-¿Cuánto tiempo crees que tu linda chica resista siendo interrogada por Phobos?- dijo el italiano- viste lo que le pasó a la otra chica. ¿Cuánto crees que soporte su mente de Margot?-

-Y si voy con ustedes…-

-… no le haremos más daño- dijo Bellini con una sonrisa maliciosa- no le pondremos un dedo encima, y el señor Phobos no volverá a entrar en su mente-

-No- dijo Chanteloup, quien se había vuelto una pequeña esfera de energía, revoloteando alrededor de Kiki- no puedes ir con ellos. No puedes confiar en ellos. ¡Es una trampa! Te necesitan para quitarle el corazón a Margot-

Kiki meditó sus opciones. Sabía bien que no podía confiar en ellos. Sabía bien que eso sería una trampa, y que quizá no cumplirían su palabra. Pero en su mente podía ver a Margot sufriendo, igual que la chica sioux que Edith había encontrado en Atenas, y eso no podía permitirlo.

-Está bien- dijo Kiki por fin, quitándose su armadura con un gesto de su mano y dando un paso hacia delante para acercarse a Bellini. Éste soplo los mismos polvos de amapola sobre él, haciéndolo perder la conciencia.

Milo y Kanon alcanzaron a ver a Kiki caer al suelo a los pies de Bellini, y ambos desaparecer de ahí sin que los chicos pudieran detenerlo.

-Kiki, ¡no!- dijo Milo, extendiendo su mano hacia el sitio donde el aprendiz de Aries había desaparecido.

Casi de inmediato, una luz de teletransportación apareció junto a ellos, y de ella surgió Mu. Miró a su alrededor, preocupado, y palideció al ver la armadura de Aries abandonada.

-¿Dónde está Kiki?- dijo Mu- él es la clave para que los enemigos no obtengan el Nahimana-

Milo se mordió el labio.

-Es demasiado tarde, Mu- dijo Kanon, frotándose la frente de manera decepcionada- Kiki se fue con ellos-

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que me hayan hecho caso y tengan a la mano sus pelotitas antiéstrés. Las cosas seguirán estando muy intensas el próximo capítulo. Sí, Kiki y Margot estaban destinados a encontrarse y enamorarse. Muchas gracias por sus reviews. Les mando un abrazo.

Abby L.