Sentimientos en la cancha.


Aclaración: Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, este es un trabajo sin fines de lucro.


Hola, pues como dije ayer este es el KuroTsukki que curiosamente fue el primero que escribí, me lo pensé mucho para subirlo por aparte pero tengo otros planes, y aunque fue el primero lo subo hasta ahorita porque quiero darle un orden cronológico que vaya con el manga.

Espero les guste y gracias por leerme.

¡Disfruten la lectura!


¡Alócate!

Lo más memorable del partido contra Karasuno para Kuroo no había sido el astuto capitán- kun, ni su armador prodigio, ni siquiera el increíble remate de Shouyo o los demás buenos jugadores. No, lo que había quedado grabado en su memoria fue un simple chico rubio y de ojos dorados.

El chico no resaltaba por nada en particular, bueno quizás en su alta estatura si se comparaba con los demás jugadores del equipo, pero desde que Kuroo lo vio se interesó en él.

¿Por qué? Bueno no es que el pelinegro fuera un sádico o algo por el estilo pero, simplemente, le encantaba molestar a las personas y ese chico rubio, para mala suerte suya se veía perfectamente molestable.

Incluso intento fastidiarlo al final del partido, diciéndole que debería actuar más como Inuoka y Shouyo, es decir más alocado, pero el de lentes, todo seriedad, simplemente le había dicho que no era bueno en esas cosas

Kuroo quedo totalmente prendado del chico y ni siquiera cuando tuvo que volver a Tokio pudo quitarse las ganas de ver a ese rubio actuando alocadamente.

-Vamos Kenma, pídele el número a Shouyo-le repitió en uno de los muchos entrenamientos posteriores al armador, fastidiándolo.

-No sé cuál es tanta la insistencia pero...-suspiro con tono monótono sacando su celular.

Marco el número de su amigo pelirrojo y espero hasta que le contesto. Fue una suerte para el capitán que la carnada atendiera la llamada porque estaba seguro que su amigo no hubiera vuelto a intentar cumplirle sus caprichos si no lo hacía.

-Hola Shouyo- saludo ante el tono sonriente del pelirrojo- todo bien por acá, quería pedirte el número del chico alto y rubio de tu equipo- hubo una pausa que el pelinegro soporto con impaciencia- Si ese, es que cuando jugamos me estuvo observando y me gustaría preguntarle si se había documentado en el asunto- una nueva pausa- Si Shouyo hay libros sobre observación estratégica para deportes, últimamente no encuentro ninguno bueno- otra pausa y la cara de Kuroo se agrió-Si dile que soy yo quien lo pidió pero no le digas para que prefiero hablarlo con él yo mismo- de nuevo una pausa y el pelinegro se palmeo la frente desesperado- Okey gracias Shouyo, yo también quiero volver a jugar. Hablamos luego.

Entonces corto la llamada y guardo su celular con parsimonia.

-¿Y bien?- espeto el de cabello negro.

-Dice que me lo enviara más tarde- respondió llanamente.

-Demonios Ken sí que mientes bien- bufo con una sonrisa socarrona- ¿Cómo se te ocurrió tan rápido esa historia?- el rubio teñido solo se encogió de hombros para consumirse nuevamente en su videojuego.

Ya al finalizar el entrenamiento de Nekoma, el capitán obtuvo lo que tanto quería y lo único que restaba era cómo utilizarlo.

.*.*.*.*.*.*.*.

Tsukkishima estaba en su casa, acostado en su cama con los audífonos puestos, cuando recibió el primer mensaje de texto.

"Alócate, o ¿aún no eres bueno para esas cosas?"

No estaba muy seguro de dónde pero esas palabras le resultaban muy familiares. Bueno, el punto en ese momento es que algún desconocido lo estaba fastidiando por textos y se preguntó quién podría ser, porque su número telefónico era algo que guardaba con mucho recelo. Con fastidio respondió:

"No sé quién eres, pero sería estupendo que dejaras de molestar"

Trato de pensar quien podía ser el dueño de esas palabras, entonces recordó que en la práctica de la tarde el tonto Hinata le había pedido su número para el armador de Nekoma. Pero ese chico no parecía del tipo de persona que molestaba a los demás, es más ni siquiera parecía del tipo que pedía números telefónicos a personas que solo había visto una vez en la vida. Estaba conectando puntos, recordando eventos, rostros y cortes de cabello estrafalarios cuando un nuevo mensaje entro.

"¿Seguro que no sabes quién soy?"

El leve rubor que se instaló en sus mejillas fue una respuesta más que suficiente.


Está pareja me encanto aun cuando al principio ni siquiera entendía porque los shipeaban, ya que leí el manga sí lo sé y es perfecto, je, je.

Espero les haya gustado, y que disfruten muchísimo con la nueva temporada, yo aún no he visto el cap., pero estoy apurándome para hacerlo.

¡Saludos y nos leemos!