Sentimientos en la cancha.

Hola, regreso de mi retiro abligado, patrocinado por la estupida universidad, en serio los segundos semestres son de lo peor :(

Aquí presento a mis dos otp (en realidad shipeo de todo, pero estas parejas me gustan demasiado para meterme con ellas) Kagehina y Kiyoko/Yachi. El énfasis de la historia está en esta última pareja, primer vez que escribo algo relativamente yuri.

Espero les guste y no quieran huir sino les gusta el yuri, pero le advierto hay bastante mención del Kagehina, que hasta candente me salió la mención, ja, ja, ja.

Aclaración: Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, este es un trabajo sin fines de lucro.

¡Disfruten la lectura!


Conversaciones y sonrojos.

Desde que Kiyoko- sempai se le había acercado, desde que pudo ver su piel tersa, su cabello negro y sedoso, y el sexy lunar que tenía en la barbilla cerca del lado derecho de sus labios, Hitoka se había estado sintiendo mal por las revoltosas mariposas que se levantaban en su estómago.

Ella era amable, le hablaba y sonreía con naturalidad, tenía una suave voz que casi acariciaba a cualquiera que fuera su interlocutor, y sus ojos azul oscuro la miraban con diversión. Hitoka lo veía seguido, veía todo lo bueno de ella, y sentía cada vez no solo mariposas, sino una variedad de insectos en su estómago que la dejaban temblorosa, sonrojada y sin saber qué hacer.

Había notado que Hinata se ponía también rojo cada vez que Kageyama se le acercaba demasiado (en realidad no entendía porque el armador se le acercaba TANTO) entonces pensó que quizás Shouyo podría explicarle que le pasaba.

El día en que decidió hablar con el pequeño fue por la tarde, cuando ya el entrenamiento había terminado, y sólo Hinata y Kageyama se quedaron en el gimnasio practicando. Cuando Hitoka irrumpió en el recinto Kageyama estaba en cuclillas sobre Hinata, y el pelirrojo estaba debajo con el balón abrazado al pecho y una cara entre avergonzada y asustada. Casi se ahoga con su propia saliva al intentar llamar la atención de ambos chicos pero, afortunadamente, los sonidos y gorgoteos que logró emitir bastaron para que notarán su presencia. Kageyama sólo se levantó y se fue a recoger su mochila, sin mucha ceremonia. La rubia se sintió apenada, aunque no sabía por qué.

-Hinata, ¿puedo hablar contigo un momento?- chilló sin poder controlar bien las notas de su voz.

El pelirrojo, quien todavía estaba tirado en el suelo, se levantó de un salto y con el rostro sonrojado asintió frenéticamente.

-Emmm, Kageyama-san, voy a hablar con Yachi-san un momento- tartamudeó nervioso.

-Te espero en el portón- dijo el pelinegro, saliendo del gimnasio.

Ambos, Hinata y Yachi, se quedaron en silencio, con los rostros rojos, sin saber qué hacer. La rubia estaba pensando que era lo qué había pasado entre Hinata y Kageyama para que se hablarán así y para que la cara del pelirrojo tuviera el color de un tomate, pero entendió que era mejor ir al grano y no pensar en la relación extraña que mantenían esos dos.

-Yachi-san, ¿de qué quieres hablarme?- preguntó Hinata, aun con el balón abrazado.

-Eh, yo… quería preguntarte si ¿alguna vez has sentido mariposas y otros insectos en el estómago, y si tu corazón alguna vez ha hecho badump, badump, badump?- soltó Hitoka sintiendo como su cara se ponía caliente.

Hinata rememoró la situación de minutos atrás donde Kageyama le estaba diciendo que si no aprendía a recibir bien le daría un muy largo castigo. Su rostro sintió el calor subir y estuvo seguro que el vapor salió por su coronilla.

-¿Eh? ¿Po-porque lo preguntas?- evadió el pelirrojo tratando con todas sus fuerzas de olvidar los labios de Tobio cerca de su oído.

-Bueno, últimamente me pasa eso cada vez que veo a Kiy… a cierta persona- gimoteó la rubia mordiéndose la lengua para no decir el nombre.

-Ah seguro… te gusta esa persona- admitió Shouyo poniéndose más rojo aún, pensando en ojos azul oscuro, labios susurrantes en su oído y un torso marcado y pálido despojándose de telas. Realmente le gustaba Tobio, aunque odiara admitirlo, y seguramente a Yachi le pasaba lo mismo- No te preocupes, sé que es horrible que eso suceda, pero quizás esa persona piense lo mismo de ti.

Yachi pensó que tal vez Kiyoko-sempai no se molestaría tanto si descubría sus sentimientos, y ahora que lo analizaba quizás la costumbre que tenía la pelinegra de abrazarla y besarle las mejillas cuando planeaban cosas del equipo en la casa de alguna o en la sala del club se debía a algo, aunque quedaba mucho sin saber ni entender.

Pero de algo salieron seguros los dos pequeños del gimnasio, conversaciones vergonzosas como esa eran dañinas para el corazón y para la temperatura del rostro, ya que estaban.


Espero les haya gustado esto, trato de que los fics tengan una secuencia, si bien no son continuaciones pueden parecerlo.

No sé cuándo voy a aparecer de nuevo, sólo me quedan dos semanas de clase, pero aún tengo cuatro trabajos finales. Cuando salga a vacaciones planeo describir como desquiciada. Oh también tengo ganas de escribir una historia de Haikyuu, algo más serio, si hay alguien que le guste como escribo y quiere leer algo distinto… denme sugerencias, se los agradecería.

Gracias a quienes se toman el tiempo para leerme y comentar, son un terrón de azúcar.

¡Nos leemos!