Buenas... Me siento un poco decepcionada conmigo misma... al parecer a nadie le gusta mi historia de ron y Draco (Sniff Sniff).

- ¿Qué acaso no lo hacías por amor al arte y a la diversión?

- Tú cállate peliteñido, que de acá te veo las raíces

- Mira pecoso pobretón, aléjate no vaya a ser que se me contagie tu peste

Bueno, mejor los dejo que voy a separar a estos dos antes de que se maten entre ellos... o a sacar fotos, si es que se empiezan a besar (cruza los dedos)

A leer!

Título: El Hurón y la Comadreja

Parejas: Ron/Draco, Harry/Theo, Hermione/Pansy, Luna/Blaise y un par más que se me van ocurriendo

Advertencias: Slash! Yuri Mpreg Het AU

Disclaimer: Bueno, como no soy rubia y hablo un desastroso inglés, no soy la gran JK. En consecuencia, y como saben esto lo hago solamente para liberar un poco de tensión y divertir a todo el que pueda


Aún podía ver algo platinado volándole sobre los ojos… ¡Al fín atrapé a aquel animalito! Pensó, medio adormilonado. No tuvo fuerzas para nada más, y cayó rendido

- Mejor dejémoslo dormir – dijo Harry – parece muy cansado

- De acuerdo, pero prométeme que no harás más ese tipo de fiestas, no puede ser que terminen…-dijo Hermione, pero cuando se dio cuenta que Harry estaba escapando lentamente por un costado le gritó - ¡Es en serio, Harry James Potter! ¡No me obligues a tomar medidas drásticas! -


No lo vi durante el desayuno; es extraño no ver al cabello de fuego. Sí estaban el "cara rajada" y la "sangre sucia". Ambos estaban disfrutando de su desayuno, sin preocuparse por lo que le podría haber pasado… siendo realistas, algo realmente malo le debió pasar para no estar ahí, considerando que siempre estaba zampándose una considerable porción de comida, sin importarle quién lo mirara

- ¿Perdido en tus pensamientos? – Escucho una voz a mi lado, y me sorprende tanto que casi salto del asiento - parece que sí - se responde Blaise a sí mismo.

- Silencio Blaise, que nadie pidió tu opinión – respondo, con un poco de furia, por haberme hecho asustar

- Oh vamos Draco, sabes tan bien como yo que mi opinión es la que más te importa – dice descaradamente, y me hacen dar ganas de cruciarlo.

Antes de que le pueda contestar, veo que el ahora "duo de insufribles" se levanta así que decido molestarlos para ver si obtengo algo de ellos. Blaise se levanta conmigo y me sigue, vaya uno a saber por qué.

Cuando nos acercamos, escuché como la "sangre sucia" decía

- Harry, prométeme que no van a hacer más ese tipo de fiestas, Ron estaba destrozado a la mañana – dijo retando a "San Potter"

- Así que la comadreja decidió que el mundo era más divertido sin él, ¿verdad? – Pregunté con toda la malicia que pude

- Cállate Malfoy, y déjanos en paz – respondió San Potter

- Oh, el niño-que-vivió-para-ser-tonto me va a lanzar un hechizo si no lo hago – lo apuré solamente porque era divertido enojarlo, y porque veía a mi padrino venir desde su espalda

El Potty Potter sacó la varita, justo al mismo tiempo que Severus decía

- Señor Potter sabe perfectamente que están prohibidos los duelos – y con una sonrisa chueca, agregó – treinta puntos menos para Gryffindor.

Parecía que quería replicar, pero la "sangre sucia" se lo llevó a rastras, y yo me quedé en ascuas, con muchas ganas de preguntar donde estaba mi cabello-de-fuego. Oh Salazar, creo que estoy muy jodido.


Se levantó de la cama, y todo le daba vueltas. Aún así, se dio cuenta de que se sentía mejor que hacía unas horas. Haciendo cuentas rápidas calculó que sería la hora del almuerzo, porque no había nadie en la Sala Común, y por la ventana no se veía a nadie.

Su panza gruñó escandalosamente, así que luego de una ducha rápida, decidió bajar a ver qué tan tarde era, si podría robar una tarta de calabaza o tendría que ir a pedirle comida a los Elfos.

También debería ver si encontraba a sus amigos, porque a decir verdad, a Harry no lo había visto desde la fiesta de la noche anterior, y la verdad... no recordaba como había llegado a su habitación.

Mientras caminaba hacia el comedor, miraba a todos lados, esperando encontrar a sus amigos.

- ¡Oh Merlín! - dijo al llegar al Gran Comedor y notar que no había nadie - ¿Qué hora será? - Y casi sin pensar se encaminó hacia la cocina.

Dobby estuvo más que feliz de ayudarlo, dandole jugo de calabaza, tartas, frutas… hasta llenarle las manos. Decidió que lo mejor sería salir de allí, y quizás, encontrar a sus amigos en el Lago Negro.


Ir al Lago a pensar es una de las cosas que más me gusta. Me sirve para solucionar conflictos y encontrar salidas donde no las hay. Incluso para estudiar, porque es mucho mejor el aire libre que estar encerrado en esas cuatro paredes de la Biblioteca, cerca de la rata-sangre-sucia.

Y sin embargo, ahora no tengo idea qué me llevó a venir hasta aquí. Me deshice de Blaise, y enfilé sin rumbo para llegar a orillas del Lago.

Es hermoso ponerse a mirar al perezoso del Calamar moviendo sus tentáculos. Era extraño no ver a nadie más. Y simplemente me dejé llevar por la majestuosidad de la situación, me apoyé sobre un árbol y me quedé dormido

Mi mente voló hasta el recuerdo de anoche, e imaginó como hubiera sido si hubiera podido moverme o al menos detenerlo antes de que escapara.


Llegó hasta el borde del lago, colocó la comida y se dispuso a alimentarse. No le importó mucho que no hubiera nadie, su panza era más importante. Una vez que se acabó todo se dio vuelta y lo vio

- ¡Malfoy! - gritó, más asustado que molesto

El mencionado saltó y se puso en posición defensiva. Entonces vio quien lo llamaba. No podía ser posible que él, justamente él tuviera que estar allí. No tenía sentido. Quizás seguía en uno de sus alocados sueños. Seguramente era eso. Sin pensarlo demasiado, se acercó hacia él y tomándolo de la cintura lo besó tiernamente, una, dos, tres veces.

Ron se quedo de una pieza. No entendía qué demonios estaba pasando, pero tampoco entendía por qué no se lo estaba sacando de encima… ni por qué en lugar de alejarlo estaba acariciando su espalda mientras recibía esos besos del hermoso hurón "¡Momento! ¿hermoso hurón? ¡Qué diantres pasa aquí!" pensó Ron, y de improvisto, y sacando fuerzas de vaya uno a saber donde lo empujó alejándolo y haciendo caer a Draco hacia el Lago.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS TE SUCEDE MALFOY?! - Preguntó en un grito que no dejó dudas acerca de su estado.

Draco notó que un tentáculo del Calamar lo empujaba suavemente hacia afuera, ayudándolo a salir. Su corazón se había detenido. Eso no era un sueño. Y la había cagado con "c" mayúscula.

"Salazar, que deliciosos que son sus labios" Pensó Draco "Espero que nadie haya visto eso

Ron corría, molesto, histérico y… caliente. Sí, caliente, y algo que no debería sentir se alojaba pulsante entre sus piernas.

"Merlín, que demonios me sucede?" se preguntaba mientras avanzaba.

Sabía que tenía una necesidad imperiosa. Escuchó una voz que se acercaba

- Por fin te despertaste - dijo Hermione mientras se acercaba - Pensé que ibas a estar más tiempo durmiendo. ¿Ya comiste o..?

Ron no la dejó terminar. Estaban solos y él necesitaba entender y múltiples voces gritaban en su cabeza y se encontró besándola, besando esos labios con los que tanto tiempo había soñado… pero algo le dijo que no era lo mismo que esos no eran los labios que quería, que él necesitaba a ese huroncito que se le escapaba en sueños y "¿¡Huroncito!? voy a matar a Malfoy, ese malnacido seguramente me lanzó algo maldito hechizo"

Se separó de Hermione. La miró y se quedó tieso. Realmente la había besado, muy inocentemente, más como el beso que se le da a una hermana más que a una novia.

Hermione se quedó de una pieza, nunca pensó que Ron la hubiera besando, y mucho menos que estuviera mirándola como esperando algo

- Ron, yo… - dijo sin saber qué decir

- Lo siento Herms, yo… - dijo también sin saber qué decir, y queriendo que la tierra se lo tragase dijo - me tengo que ir

Y empezó a correr.


Merlín, Morgana, Salazar… acabo de convertir un sueño en realidad y siento que Weasley me va a asesinar… Pasó de ser Ron a Weasley en solo un beso. Maldición. Prefiero que el Señor Oscuro se alce antes que… Oh Merlín, lo mejor será que vaya a buscar al tonto de Weasley, no vaya a ser cosa que le cuente al cara-rajada y a la maldita-sabelotodo y hagan que todo el maldito Hogwarts se entere.

Demonios, que la maldita comadreja corre muy apurada… Salazar, que esa no sea la sangresucia.

Oh perfecto, ahora sí que tendré problemas… La es-está be-besando a l-la s-s-sangre su-sucia. Oh Merlín, qué ingenuo que soy. Malditas lágrimas. No, los Malfoy no lloran, los Malfoy no… a quien engaño, se me partió el puñetero corazón.

Apenas desapareció la comadreja, se quedó la sangresucia, tocándose los labios y hablando consigo misma

- ¿Por qué no lo detuve? - La escuché que la bruja se preguntaba. Vi que entraba en uno de los baños. y pasé corriendo, tras de la comadreja, no sin antes lanzar un pequeño hechizo de bloqueo. Mejor dejarla allí encerrada que suelta para que hable.


Ron se encontró con el baño del quinto piso. No iba a hacer lo que seguía en uno de los baños de su casa, porque no quería ser pillado infraganti.

Entró un tanto acelerado, por haber corrido, por el esfuerzo, por el beso… ese beso tan dulce que su hurón le había dado "¡¿QUÉ?!" se pateó mentalmente. No, el beso que le había gustado era el de Hermione, ese, si seguramente era ese. No hubo ninguno antes.

Se decidió a hacer lo que se había planteado. Tenía entre sus piernas el recuerdo caliente de un beso que no se le había evaporado todavía.

Entró en uno de los cubículos. Se levantó la túnica, sin prestar mucha atención a lo que sucedía a su alrededor. Si lo hubiera hecho, hubiera notado que la puerta del baño se abrió ligeramente y alguien de cabello y piel casi blanquecina se introducía a paso ligero para no ser detectado.

Tomo su miembro en sus manos y empezó a pensar en Hermione, en su cabello castaño, sus pequeños y apetitosos senos… pero nada pasaba. Por alguna razón, él sabía que tenía ganas pero era como si se le hubiera apagado la inspiración. Su mente voló, de aquí a allá, hasta el recuerdo de un sueño que tenía un tanto olvidado. Ese huroncito que corría delante de él y que no podía alcanzar

- Oh hurón, ven aquí - dijo, sin darse cuenta, en voz alta, mientras se tocaba subiendo y bajando la mano.

Empezó a tocarse parsimoniosamente, pensando en ese ser que perseguía, mientras sentía como su miembro latía en su mano. Empezó a aumentar la velocidad, hasta que un estremecimiento le recorrió el cuerpo, y en el medio de un gemido, liberó su semilla en su mano.

Realizó un hechizo de limpieza y salió del baño. Unos minutos después, salió un Draco con la cara desencajada, la ropa desarreglada, pero con una extraña sonrisa en su rostro.