Bueno, aquí va el segundo capítulo de esta historia:) Espero que os guste queridos lectores! Avisar que la mayoría de capítulos tendrán esta longitud (en word son unas tres hojitas) ya que es una historia cortita que me gustaría dividirla bien :) espero que eso no suponga un problema!
Y bueno, también he decidido seguir el gran consejo de alita210100m,de escribir Takeru como TK y no como Teká, que no sé porque me dio la venada de escribirlo así jajajaja.
Matt ya se había ido, y Tai fingía estar dormido en el sofá (he de admitir que no era una actuación precisamente creíble...).
TK seguía mudo en el sitio, hasta que yo le propuse la sencilla idea de seguir estudiando.
- Eh... Disculpa lo que ha dicho este idiota...- me disculpé
-No, no, tranquila... si casi ha sido peor el comentario de mi hermano- dijo él, con la falsa convicción de que con ello me hacía sentir mejor. Pero no, Tai había sido un bocazas, y mucho más que Matt.
- ¿Quieres seguir estudiando?
- No estaría mal... pero... - hizo una pausa un tanto extravagante- ¿En el cuarto?
- ¿Eh? ¡Claro!
No parecía demasiado convencido. ¿De verdad tanto le afectaba lo que había murmurado un borracho?
- ¡Venga, vamos!- le alenté- Tai está durmiendo ¿No lo ves roncar?- Los dos nos volvimos. No sabría decir si eran ronquidos simulados o si de verdad había empezado a soñar. - Bueno, no creo que sea una molestia. Nunca lo ha sido ¿No?
TK esbozó una sonrisa forzada.
- La verdad es que malas intenciones nunca me esperaría de Tai, es muy buena persona.
Le devolví la sonrisa.
- Entonces vamos. Aún te tengo que explicar algunas cosas.
Él me siguió, de puntillas para evitar hacer ruido con los pasos hasta alcanzar la puerta de mi habitación. Una vez dentro, la cerré con todo el sigilo que fui capaz. Suspiré aliviada al no sentir ningún movimiento en el salón. Al parecer no habíamos despertado a mi hermano.
- Bueno. ¿Dónde lo habíamos dejado?
Y por primera vez en mucho tiempo, vi a TK, a mi mejor amigo, sonrojarse ante el comentario.
- ¡TK por favor!
- ¡Perdona! ¡De verdad! Maldito Matt...- se golpeó levemente la frente y se sentó en su silla, abriendo por la página por donde lo habíamos dejado.
- ¿Te parece estar con los verbos irregulares un rato?- me dijo con timidez.
- Por supuesto que no. Dime qué es lo que no entiendes y te explico lo mejor que pueda.
Llevábamos unos diez minutos concentrados (o en parte) cuando los maullidos de Miko al otro lado de la puerta disiparon todo rastro de inglés de nuestras cabezas.
- ¿Qué le pasa a tu gato? - preguntó preocupado TK.
Yo resoplé.
- Tai le estará haciendo rabiar. - reiteré el resoplo y centré mi atención de nuevo en el libro- Déjalo, ya le arañará y le dejará tranquilo...
- ¡Joder! ¡MALDITO GATO!- Reconocí la evidente voz de Tai gritando furioso. En efecto, le había arañado, y no con suavidad.
TK se había apresurado a abrir la puerta, y yo le fui detrás.
- Tai... ¿Qué haces cogiendo a Miko de la cola? - pregunté, preocupada de verdad por su salud mental en aquel momento. Mi hermano había elevado a nuestro gato del suelo cogiéndolo por el rabo a una altura considerable, exhibiéndolo como si fuese un premio. Por su parte, Miko no paraba de removerse en el aire y muchos de sus zarpazos habían alcanzado la cara del chico, dejándosela algo roja.
- Solo quería hacerte una pequeña demostración, Kari- rió él, divertido.
TK, a mi lado, pareció pillar la indirecta antes que yo. Se escandalizó y su reacción se limitó a retroceder un paso y a mover los brazos con nerviosismo.
- Oye, oye, Tai... no digas esas cosas...- balbuceó.
Tai enseñó con malicia toda la dentadura.
- ¿Qué pasa, TK? ¿Acaso te incomoda hablar de rabos con una mujer delante?
- ¡Tai no seas guarro!
El aludido rompió a reír, tanto que arqueó el cuerpo hacia delante y dejando a Miko libre, que, enervado, le bufó y se escapó de su alcance, como dando la batalla por perdida.
Tai paró en seco.
- Joder, que mareo.- y llevándose la mano a la frente, se dejó deslizar sobre el sofá, pero no calculó bien las distancias y se dio de bruces contra el suelo, chillando de dolor.
- Tai, no finjas que te ha dolido, los borrachos no sienten...-me resigné a acercarme a él para echarle una mano para ponerse en pie- Toma, dame la mano.
Su mirada se iluminó por un istante y me agarró de la cintura, concretamente de la costura del pantalón... y leí sus intenciones. Unas intenciones que nunca había tenido excepto cuando jugábamos en casa haciendo el tonto siendo muy pequeños.
- ¡Tai ni se te ocur...!- para cuando me quise dar cuenta ya me había bajado los pantalones un poco por debajo de la cadera al hacer fuerza hacia abajo para levantarse, pero lo suficiente para que cualquier persona que estuviera detrás se percatase de que llevaba puesto un tanga, y probablemente TK se habría dado cuenta.
Me giré para mirarlo lo más rápido que pude. A diferencia de cómo esperaba encontrármelo, el rubio estaba totalmente serio, tapándose con calma los ojos con las dos manos, en una posición muy lejos de estar tensa aunque sí algo avergonzada. Por lo visto, había averiguado la acción de Tai antes incluso de que este la llevara a cabo.
En el siguiente orden respondí: subiéndome los pantalones, dándole una bofetada a Tai que casi me salió sola debida a la tensión y dirigiéndome a TK, dije airada:
- Vamos a seguir con lo nuestro, TK.
- Oh, ¿Y a seguir con qué?- espetó Tai mientras se acariciaba la mejilla dolorida, con una entonación que a mi no me gustó absolutamente nada.
La segunda bofetada resonó en la habitación. Esta vez estaba harta de verdad.
- Joder, Kari, que era una broma...
- ¿Vas a estar así toda la noche?
- Es que me lo ponéis muy fácil...- se excusó él.
Me volví hacia TK dispuesta a pedirle que opinara al respecto, pero me lo encontré en la misma posición que lo había pillado la anterior vez: tieso, con las manos sobre los ojos, y sin un ápice de emoción en sus labios.
- ¡TK! ¡Dile algo!
- No sé qué debería de decir...tu hermano está muy mal, en el sentido de que está demasiado bebido- se apartó las manos de los ojos- Kari, creo que ahora mismo estudiar no es lo primordial...
Tai soltó una carcajada.
- ¡Si lo dice hasta él!
Le levanté el puño:
- ¡Tai! ¡No lo abrumes con tus tonterias!
- ¡Oye Tai, no me refería a nada de lo que estás pensando!- se defendió TK, con la cara como un tomate.
Su inocencia intentando exculparse era realmente llamativa.
- Bueno, bueno, intentemos calmarnos un poco, tontitos- Tai se interpuso entre los dos, mirándonos con suficiencia.
- ¡Pero tendrás cara! ¡Si eres tú el que estás poniendo todo patas arriba!- le repliqué.
Él me puso una cara rara, como si no entendiera lo qué le estaba diciendo.
- Ah, ya- pareció caer en ese momento- cierto, me estoy pasando con vosotros. -Miró primero a TK y luego a mi, y luego se quedó pensando, con la mirada a camino entre uno y el otro- ¿Hay algo para beber?
Me desesperé, y TK también se mostró tan incrédulo como yo.
En cierto modo me sentí culpable por hacerle pasar por aquello. No me iba a esperar nunca aquello de Tai, nunca había estado así de raro. Cuando se fuese TK iba a hablar seriamente con él. Me preguntaba si Matt hubiera hecho lo mismo si hubiera sido yo la que hubiese ido a casa de TK...
- ¡Espera Tai! ¿Qué buscas?- el escuchar a TK intentando ayudar a Tai a encontrar el mango que abría la nevera (que por si sólo no parecía capaz de agarrarlo) me hizo desvelarme de mis pensamientos. - Oye Kari, a tu hermano le tiembla mucho el pulso...
- Es que está fatal...- admití yo.
Tai sacó airoso una botella del frigorífico y la alzó al cielo, con una emoción sobrehumana.
- ¡Mi bebida de Lima-Limón!
Nos espantamos al verla en su poder.
- Espera, Tai, ¿Eso no tendrá alcohol?¡Espera te he dicho!
TK le arrancó la botella de las manos por un por si acaso, y aquel gesto molestó bastante a Tai, quien empezó a patalear y a intentar quitársela. Y aunque Tai era bastante más alto que el rubio, entre que uno alargaba tanto el brazo para apartarlo lo más posible de su alcance y que el otro estaba totalmente ebrio, la botella terminó en mis brazos, posiblemente dónde más segura iba a estar.
Tai se dio por vencido, a pesar de haber estado luchando por la bebida únicamente escasos segundos.
- No puedo más...- dijo, y refunfuñando, volvió al sofá. Esta vez se sentó bien.
- Pruébala a ver- me recomendó TK muy seguro- Créeme que por un trago no vas a acabar como este...
- ¡TK tiene miedo de lo que te pueda hacer si es él el que bebe y se emborracha!- gritó Tai desde su sitio, sacándonos la lengua.
Los dos decidimos ignorarlo por completo esta vez.
- Bueno, allá voy... nunca he probado el alcohol... ¿A qué sabe?
- Dicen que a colonia... de todos modos si te sabe raro ya sabes por qué es.
- A ver si va a estar malo y sabe mal por eso... es que al ser marca blanca...
- A ver...- a TK le decepcionó aquello- que porque sea marca blanca no tiene porqué ser de peor calidad que una marca normal...
- Ya, bueno...
Y sin más miramientos, le metí un buen trago. Retuve el líquido en mi boca durante unos segundos para saborearlo bien. No, parecía ser bebida de Lima-Limón sin nada más añadido. De hecho, sabía bastante bien. Se lo tendí a Tai.
- Aquí tienes tu Lima.- él la cogió con las dos manos, y empezó a intentar abrirla. El pulso le temblaba una barbaridad, pero su rostro parecía estar sereno. Se me ocurrió preguntarle entonces a qué venía todo ese numerito.- Oye, Tai... ¿No vas a disculparte por las barbaridades que estás diciendo?
Frustrado al comprobar que con las manos no podía abrir su preciado tesoro, mi hermano lo intentó con los dientes. Sólo TK pareció predecir de nuevo lo que iba a suceder.
- Oye, Kari, deberías abrírsela t...
El ruido del cristal haciéndose añicos en su choque contra el suelo nos dejó a los dos petrificados.
¿Se le había caído la botella? Tai se había quedado también muy quieto, contemplando desde las alturas y con una sincera tristeza la botella rota, de la que se estaba derramando todo su contenido por las baldosas.
- Bien, pero sólo tengo una pequeña duda... ¿Por qué os sienta tan mal?- dijo en mitad de aquel momento de silencio y pausa- Si no sintiérais nada el uno por el otro...o mejor dicho, si no tuviérais miedo al rechazo del otro, probablemente os tomariáis estos comentarios a risa...-alzó la vista- al fin y al cabo, a dos personas que son simplemente mejores amigos... no debería importarles los comentarios de los demás ni las situaciones comprometidas a las que os puedan exponer...¿No?
Y tras decir esas palabras, se reclinó como todo un señor en el sofá, muy seguro de sí mismo, dejándonos a TK y a mi peor de lo que estábamos incluso antes de empezar la noche...
Y hasta aquí el segundo capítulo de Candy Words, espero que os haya gustado:))
El siguiente capítulo incluirá una reflexión "profunda" de Tai acerca de Sora y Matt. Creo que es el momento de decirlo jajaja porque sé que a algunos os gustan dichas parejitas, jejeje
Gracias por leer y se agradecen los reviews:D
