Hola! Por fin he acabado los exámenes y nada más hacerlo me he puesto a escribir esto. No me ha quedado como esperaba al principio pero me ha gustado el resultado. Se mete un poco de drama en este pequeño capítulo. Dusfutenlo :3
Tai se había levantado de su sitio y se tambaleaba hacia la nevera, mientras yo corría hacia el escobero para coger la fregona y algunos trapos. Por su parte, TK siguió a Tai a la desesperada, quién, a duras penas conseguía extraer una lata de refresco de mora del frigorífico.
- ¿Te... te doy un vaso mejor?
Pero el mayor ya había empezado a succionar el líquido con ansia, echando el cuerpo tanto hacia atrás que casi pierde el equilibrio. El rubio se apresuró a evitar que se cayera y Tai, sujeto del cuerpo, volvió e echar un largo trago, atragantádnose al instante y tirándose todo por encima. Mojado y algo descolocado, miró con indiferencia la enorme mancha que se esparcía por su camiseta.
- Oh... vaya
- Madre mía, Tai, como te estás poniendo
Por un momento, Tai se quedó enubilado sin saber cómo reaccionar y preguntándose qué estaba pasando, apoyó el pie justo encima del de TK, y tras que este profiriera un grito agudo quejándose del inesperado dolor, el mayor se le escurrió de las manos y se dejó caer al suelo, golpeándose el trasero pero sin quejarse en absoluto.
Era penoso.
- ¡Lo siento Tai! ¿Te has hecho daño?- TK estaba desesperado, y se sentía más inútil que nunca.
- ¡Tai!¡Tonto!- le insultó yo acercándome a ellos con unos trapos húmedos. Empecé a estregar la tela mojada de la camiseta con uno de ellos con la intención de limpiar la mancha, y Tai se me quedó mirando con un gesto curioso.
Cuando di la labor por terminada, me separé de él más aliviada, sin que Tai apartara la mirada de mí, pensativo.
Y sin decir nada, colocó la lata de refresco encima del cuerpo de TK, que estaba acuclillado a su lado, y sin parar de reír, derramó todo su contenido sobre las ropas de este, quedando petrificado.
- Anda, Kari... ¿Por qué no le frotas a él también?
Tanto yo como TK nos pusimos rojísimos, eludiendo la mirada del otro, y centrando nuestra atención al causante de todo el alboroto,quien intentaba sin mucho éxito ponerse en pie apoyándose en una silla. Casi cómo había predecido, la silla resbaló y Tai volvió a caer, esta vez de morros contra el suelo, cortandole de golpe todas las ganas de reír.
No pude evitar darle una colleja, y Tai, alzando un rostro colorado y con rasguños, volvió a echarse a reír entrecortadamente.
- No tiene remedio...
- Está en la fase de risa floja ¿O cómo va esto?
Tai ya estaba volviendo a intentar incorporarse, y esta vez, tuvimos que ayudarle, para después dejarlo asfixiado en el sofá. Jadeando y con los brazos extendidos sobre el respaldo, a Tai se le ocurrió quitarse la camiseta, dejando al descubierto su torso atlético y moreno.
- Oye, TK, ven aquí- alentó dando unas palmaditas en el asiento a su lado. Como vio que el chico se rehusaba, decidió pasar al plan B, tirando de él sin previo aviso y obligándole a sentarse a su lado. Hizo lo propio con su hermana, por supuesto, colocandonos a cada uno a ambos lado de él.
Apestaba a alcohol.
- Bueno chicos... habría que hablar de cosas serias... ¿No creéis? Hablemos de AMOR- dijo mientras golpeaba las espaldas de sus chicos a la vez.
Me separé de él con gran esfuerzo, de seguro con las mejillas encendidas.
- ¡Si vamos a hablar de eso empieza tú!
Tai me miró sin comprender. Seguidamente esbozó una sonrisa amable.
- Pues claro, empezaré yo ¿Qué queréis saber de mí?
Realmente no quería saber nada, pero había que eludir como fuera cualquier intento de hablar de mí y de TK, ya que la situación se nos estaba yendo de las manos.
- No sé... ¿te gusta alguien?
A decir verdad, Tai no era un chico poco atractivo que digamos... y sin embargo nunca lo había visto con ninguna chica ni en el instituto ni fuera de casa.
Mi hermano se me quedó mirando, como sobrecogido. ¿Qué clase de pregunta esperaba que le hiciera si no era esa?
Bajó la vista y se quedó ido unos segundos, para luego volver a levantarla mirando al techo y articulando firmes palabras, sin vacilaciones ni indicios de borrachera.
- Amo a Sora
TK se quedó pálido, aunque fijo que fue un reflejo de cómo me había puesto yo. ¿SORA?.
- Tai, pero...
- Sí, lo sé TK, Sora está con tu hermano. Y se quieren muchísimo. Pero qué pasa. ¿Encima no puedo amarla en secreto?
Y se puso a lloriquear de forma patética, no daba pena, sino risa, aumque tal vez para él las circunstancias podían resultar muy dramática.
- Tai... nunca me habías dicho eso...- le dije yo, aún sin salir de mi asombro.- de verdad... creía que ya no sentías nada por ella...
- ¿Y Matt lo sabe?
Tai le miró muy serio.
- Por supuesto que no, y no debe de enterarse, enano- dijo acariciándole la cabeza al hermano de su mejor amigo- Matt se la ha ganado, y ella a él también. No podría estar más orgulloso de ellos. - bajó el tono de voz, adquiriendo uno más tenue y deprimido- Además... yo no hubiera sido bueno para ella.
- Tai... ¿Qué estás diciendo?
Y se pusó a llorar lágrimas de cocodrilo, haciendo pucheros.
- Joder, Tai... ¿te pones serio o no?- me estaba volviendo loca.
Como siempre había hecho, con esa ternura especial que caracterizaba el trato que tenía con su hermanita pequeña, me acarició el pelo.
- Aunque no lo parezca, me encanta mi situación. Soy muy feliz viéndolos juntos y amándose mutuamente, en todos los sentidos. De hecho soy el mejor amigo de ambos y me cuentan sus problemas, incluso los más íntimos. - Se quedó pensando para sí mismo- De hecho creo que me sé las posturas preferidas de cada uno. Hasta dónde llega la confianza, vaya.
Sin querer, me imaginé a esos dos desnudos en la cama.
Le solté una torta.
- ¡Que era broma!
- ¡A saber!¡Seguro que les vas preguntando siempre por tu descontrolada inquietud picante!
TK parecía estar traumado, se atrevió incluso a levantarle la voz a Tai:
- ¡Tai, por favor! ¡Son super majos y adorables y no quería tener esa maldita imagen ahora de ellos!
Por lo visto, TK había tenido la misma visión de ellos que yo. Y en su caso era peor porque se trataba de su propio humano.
- Chicos, vivís en una atmósfera de inocencia impresionante...-soltó mi hermano, con toda la tranquilidad.
- ¡Y tú vives en un cotilleo innecesario constante que sobrepasa la falta de respeto!- le espeté yo.
Tai, como toda respuesto, soltó una carcajada.
- Madre, Kari, estás rojisima, creo que te estoy leyendo las intenciones..
Le miré extrañada, esperándome lo peor.Y de hecho, hizo lo peor. Le quitó la camiseta a TK, con tanta velocidad que no tuvo la oportunidad de detenerlo.
Me quedé mirándolo, sin poder apartarle los ojos de encima de su cuerpo, menudo y blanquito pero cuidado y con forma, y sentí cómo se me hacía un nudo en la garganta y se me aceleraba el corazón. Desde luego, no era la misma sensación verlo sin camiseta en la piscina en bañador con los amigos que sin camiseta solos en casa.
O casi solos.
Las palabras de Tai y sus manos sobre mi camiseta me pusieron alerta.
- Y ahora tú.
Le arreé de nuevo un golpe en la mejilla.
- ¡No me toques guarro!
- ¡Joooo quería cambiar de tema y no sabía cómo!- se excusó.
Lo decía como si desnudarnos fuera la única y más sencilla solución.
TK se recolocó la camiseta, con los mofletes sonrojados, intentando olvidar la situación.
- Pero entonces ¿Qué vas a hacer con Sora?
- ¿Quieres que te vuelva a desnudar, enano?- le dijo Tai con el ceño fruncido.
- ¡No, no!
- Pues no voy a hacer nada, la verdad. - No me podía creer que aún después de amenazarlo por preguntar le respondiera- Me seguirá gustando hasta que aparezca una chica ideal para mí, supongo. Aunque ahora no tengo ganas de buscar ni nada, así que no sé...
- Te noto un poco bastante desesperado, hermano...
- Tensión sexual acumulado, has dado en el clavo
- ¡NO ME REFERÍA A ESO, PEDAZO DE BESTIA!
Creo que TK se estaba quedando pasmado ante mis subidas de tono. Pero es que nadie ma había hecho ponerme así nunca.
- Oye y vosotros... ¿No os desesperais el uno del otro?- nos quedamos mirando sin saber a qué venía eso. - Quiero decir... que os gusteis tanto y ninguno de los dos deis el paso par...
Le di una colleja de nuevo, sin dejarle acabar.
Él se echó a reír de una forma extraña, como si supiera que tenía la sartén por el mango.
- Lo más gracioso de todo es que no me lo negáis ninguno de los dos.- Se puso el dedo índice sobre el labio.- Y aquí apesta a hormonas revolucionadas.
- Aquí apesta a tu presencia.
- Oh, ¿Queréis que me vaya, tortolitos? Quereis que me haga el dormido y os deje solitos?
Le brillaban los ojos de una forma detestable, y se me estaba yendo todo de las manos.
- Pero Tai, ¿De verdad eres capaz de no sentir celos por mi hermano estando con Sora?
Dijo TK. Definitivamente le había conmovido la historia trágica de mi hermano, que a saber si era verdad o no.
- Claro que tengo celos de Matt, TK. Pero qué merece más la pena. ¿Joder la relación de dos personas felices y que te terminen detestando por ello o cuidarlos a ambos para que sigan siendo felices sintiéndote bien por ello?
Hay que ver que filosófico se ponía Tai cuando estaba borracho.
- Lo siento, Tai.. de verdad, me siento mal- dijo TK
- No seas tan bueno TK. Yo estoy feliz así ¿No me ves?- Sí, desde luego lo veíamos.- Tu hermano es mi mejor amigo, y Sora es mi mejor amiga. Es normal que quiera lo mejor para ellos ¿No?- pareció encendérsele la bombilla al recordar algo- Ah, y también quiero lo mejor para tí. - Y mientras hablaba me interpuso entre él y TK- Por eso quiero que mi querida niña sea feliz a tu lado, me pareces un partido mucho mejor que Davis- ¿Tenía corazones en los ojos o me lo parecía a mí?. Me apartó de repente del sitio para mirarle de un modo desconfiado.- Además tengo a Matt que controla lo que le puedas hacer cuando no esté yo vigilando...
Me desprendí de él como pude. ¿De verdad iba a ser así de sobreprotector si salía con TK? Pero un momento... ¿Qué estaba diciendo? ¿Salir con TK? ¡Si era mi mejor amigo! ¡Además, el aceptaba bien que Davis me tirase la caña!
Me di cuenta de pronto.
Tai, TK. Ambos estaban en la misma situación, y Tai parecía saberlo. ¿Tal vez por eso TK lastimaba tanto lo de Tai? ¿Por qué se veía reflejado?. No podía ser...
Pero había una cosa que los diferenciaba. Yo no estaba con la competencia, yo no estaba con Davis, ni siqueira me gustaba... El que realmente me gustaba, el que siempre estaba allí a mi lado era...
¡¿Pero qué demonios me había metido en la cabeza mi hermano?!.
El teléfono móvil vibró en el bolsillo del pantalón de Tai, y al percatarse de ello, Tai rebuscó durante varios segundos sin acertar con la abertura del bolsillo, se puso un tanto nervioso y empezó a tirar de las telas frustrado y gritando como un cavernícola.
TK se apresuró a ayudar al sudoroso Tai, encontrando y sacando el celular a la primera, dándoselo a su portador.
Tai se quedó petrificado al leer el nombre de quién estaba llamando.
- ¿Sora?- dijo al descolgar el telefonillo.
- Tai ¿Tú también estás borracho cómo Matt?
No sé por qué se escuchaba toda la conversación. ¿Estaba puesto el manos libres?
- Sí ¿Por?- dijo con desdén y de forma despreocupada.
Y de repente, se escuchó el click de que lo habían colgado.
Tai, lívido, miró el móvil desconcertado.
- No creo que a Sora le haya hecho gracia que Matt se emborrachara... y menos aún que tú estuvieses con él... - deduje yo. Era desesperante lo rápido que había admitido que estaba borracho...
Tai me miró, boquiabierto y sin posibilidad de reaccionar.
Y hasta aquí este cap, queda poquito ya jajaja
Como siempre, gracias por leer y se agradecen reviews lectores!
