Bueno, ahí va el penúltimo capítulo de este fic. Creo que con cuatro o cinco capítulos breves es suficiente para esta historieta… La semana que viene, terminará, así que espero que os haya gustado la trama y la idea en sí jejeje

Disfutadlo y comentad :3

Ah por cierto, para los que no sepáis qué es el juego de "yo nunca" es un juego d ebeber que consiste en decir yo nunca… lo que sea y que la gente o tú bebáis si sí lo habéis hecho. Lo digo porque sale en este capítulo jajaja

Empezamos!

Tai llevaba un buen rato intentando contactar con Sora sin conseguirlo. Desde luego, para estar borracho bien que sabía intentar resolver las cagadas con su amiguita...Miré a TK de reojo. No, definitivamente, nosotros no tendríamos la misma suerte. Probablemente ni si quiera tenía intención de disculparse por habernos dado la noche de esas maneras.

- Oye, Kari… Tu hermano está poniéndose demasiado nervioso- acertó a decir el rubio, señalando al susodicho.

Yo por mi parte me limité a contemplar a mi hermano con indiferencia. Tai estaba respirando muy fuerte, y no paraba de aporrear el teclado del móvil para ponérselo acto seguido en la oreja, para después retirárselo con angustia tratando de volver a marcar el número.

- Déjalo… lo tiene merecido… por idiota- remarqué yo. En cierto modo, había que confiar en el karma. Desviando mi atención a mi amigo, le pregunté- Oye, TK… ¿Por qué te ha impactado tanto lo que ha dicho antes Tai de Sora y Matt?

Percibí cómo él volvía la vista, rehuyendo de mi mirada directa, y se sonrojaba de forma notable.

- Me parece triste… además… ¿Crees que Matt es consciente de ello?

Le miré muy seria, tal vez, demasiado.

- ¿Acaso tú dejarías a la chica que te gusta sabiendo que eres correspondido por una amiga?

TK dio un respingo ante la estremecedora e improvisada pregunta. No quise preguntarlo de una forma tan personal, pero había pensado inconscientemente en mí, en él, y en Davis. Y seguramente a él le habría pasado lo mismo.

Sin querer, en un acto innato, sentí que me ardían las mejillas y cómo mi cara miraba para otro lado, eludiendo el contacto visual con el chico.

Permanecimos así los dos, incapaces de volvernos a mirar hasta que Tai, después de lo que a mí me pareció una eternidad aunque seguramente no lo fuera, se acercó a nosotros, totalmente derrotado y con un moquillo colgándole de la nariz (indicio de haber llorado).

- Chicoooos… Sora no me coge el teléfoooono...

- Tai, tranquilo, intenta olvidarte. Es problema de Matt y ella. Déjalo y vete a descansar un poco.

Mi hermano se jugó los restos de lágrimas que le quedaban en la cara con su antebrazo desnudo. Al contrario que nosotros, no parecía haber encontrado un momento para volverse a vestir.

- Vale, ya que insistís tanto en que me vaya me iré al cuarto, pero por favor, no hagáis mucho ruido cuando eso…

Se me erizaron los pelos de la nuca.

- ¿Pero de qué demonios estás hablando, Tai?

- ¿Uh? Con que sí que tenías intención de eso Kari…

- Tai, Kari no quería decir que…

Pero Tai no parecía prestarle un mínimo de atención. Se había quedado empanado mirando a no sé dónde, con esa luz en su mirada que indicaba que iba a tener otra de sus pésimas ideas…

- ¿Jugamos un yo nunca?

- ¿Pero qué dices ahora?

- Pero tranquilos, con café…

- ¿Con café a qué fin? ¿Y qué es eso del yo nunca?

TK me miró sorprendido de mi duda.

- Es un juego de beber que consiste en que si tú dices algo que has hecho, los demás si lo han hecho beben de su vaso…

- Ah…

No sabía qué decir, de verdad. No sé si era más absurdo el hecho de que Tai quisiera jugar a eso de repente o que TK, ahí donde tan inocente parecía, supiera sobre juegos de alcohol, o…

- Oye, ¿Y por qué con café?

- El café baja el alcohol, o eso dicen- dijo Tai, dejándose caer sobre el sofá, exhausto.

- No creo que el alcohol baje por dónde ha subido…-puntualizó TK.

Tai soltó una risotada ante el no chiste.

- Bueno, ¿Qué decís?

TK me miró con cara de pena, como queriendo decir "por favor, solo para hacerlo callar".

Con un largo suspiro, asentí.

- De acuerdo, haré ahora el café. - De todos modos, no podían salir peor las cosas.

Mientras lo preparaba, a mi alrededor, como moscas, zumbaban TK y Tai, parloteando.

- Tai... ¿No me odias por lo que te ha hecho Matt, verdad?

Y mi hermano daba una palmadita en el hombro al preocupado de TK y le respondía que no había nada que temer de ese tema, que lo había superado, mientras se le resbalaban lágrimas de los lacrimales.

La manaza de Tai, de repente, pasó muy cerca de mí sin previo aviso, asustándome.

- ¿Qué haces?- le espeté, viendo como estiraba el brazo para alcanzar un armario.

- Galletas- dijo sin más.

- Oye… que esto es un juego para ver si se te pasa la borrachera… no una merienda familiar.

- Toma y calla- me respondió metiéndome una galleta de chocolate en la boca. Le ofreció otra a TK, quién al principio la rechazó, pero que tuvo que aceptarla ante las insistencias contundentes del otro.

Por fin, nos reunimos en círculo ocupando los sofás del comedor, cada uno con su vaso de café.

- Oye, Kari… ¿No tendrás leche merengada no?

- Pero qué dices… TK

- Es que…- se sonrojó como un niño pequeño- siempre me lo he tomado así, solo no me gusta…

- TK tiene razón, danos leche merengada

- ¿Y por qué no te levantas tú, listo?

Aún no había terminado de formular la pregunta cuando divisé a Tai en la cocina, rebuscando en los armarios, dejando todas las puertas abiertas y rozando peligrosamente alguna vajilla de cristal. Corrí hacia él antes de que rompiese algo, y alcancé un vaso al aire.

- ¡Déjame a mi! ¡Vuelve a tu sitio!

Tai obedeció, satisfecho. Se tropezó por el camino y cayó de morros contra el suelo. Yo me dediqué a buscar el bote de leche mientras TK trataba de ayudarle a incorporarse.

Al final, ya estábamos todos sentados de nuevo. TK se sirvió primero (tuve que recordarle a Tai unas cuantas normas de educación que terminó por aceptar entre refunfuños), echándose una cucharada. Luego lo siguió Tai, que ni corto ni perezoso, enganchó el bote para volcarlo sobre su taza. Tuve que pararle las manos porque aparte de que lo hubiese terminado todo, hubiera pringado la mesa y no tenía ganas de ponerme a fregar a las...¿Cinco de la madrugada?. En efecto, eso marcaba el reloj de mi pared. Madre mía, qué noche.

- Bueno ¿Quién empieza?- alentó Tai, emocionadísimo por empezar.

TK y yo intercambios miradas en silencio.

- Bueno, empezaré yo.- dijo con luz en su mirada- Yo nunca he besado a una chica.

Y bebió un buen trago con ansia.

- Normal que te hayas puesto así de ebrio… si bebías con esa ímpetu..- dije yo, sin reparar en que TK estaba sorbiendo del café.

¿Iba en serio?

- ¿TK? ¿En serio?

TK se ruborizó.

- Sí…

- Bueno, calma, la pregunta ha sido injusta. - recapacitó Tai- "Yo nunca he besado a nadie"

Y volvió a beber como si le fuera la vida en ello.

TK hizo lo mismo pero con más timidez. Yo no, yo no había besado a nadie de esa manera. Puede que algún besito en los labios de pequeña jugando… pero nunca de la forma en que lo había hecho TK. Pero qué demonios, lo mío también cuenta, y que TK pase por lo mismo que yo.

Y bebí largamente.

TK se quedó boquiabierto, pero no quiso decir nada. Tampoco podía replicar nada, él también había bebido.

- ¡Ajá! ¡Os pillé! Así que os habéis besado ya… Contadme contadme…

Tai nunca se había alejado tanto de la realidad.

- Calla. - dije yo- A mí nunca me han pedido salir.

Y bebí, mientras comprobaba por el rabillo del ojo que TK lo hacía también. Y noté un pinchazo en el corazón. Tai también había bebido, y un trago tan largo que se había terminado el café. Para evitar una catástrofe, se lo serví yo.

Parecía muy feliz, probablemente pensando que estaba descubriendo cosas de TK y mías…

- Yo… yo nunca me he declarado a la chica que me gustaba.

Dijo TK en su turno, sin beber. Ni yo ni Tai lo hicimos, y aquello pareció descolocarlo.

- ¿Nunca te has declarado a nadie, Tai?

- Qué va.

- Yo nunca me he enamorado de mi mejor amigo o amiga.- dije yo, sin saber si lo decía por mí, por TK, o por Tai.

Mi hermano bebió, como los dos esperábamos. Yo también lo hice, y esperé impaciente a ver cómo reaccionaba TK. Con cierto miedillo, terminó por sorber del vaso.

Cuando Tai separó de su boca el vaso, sentenció con fuerza:

- Yo nunca me he tocado pensando en mi mejor amigo o amiga.

Y mientras yo y TK nos quedábamos como piedras, Tai volvía a beber. La cara de TK era la de un niño traumatizado después de haber visto un monstruo.

- Tai… ¿Puedes hacer preguntas menos de ese estilo? No nos interesa demasiado tu vida sexual privada…

- Bastante frustrante, sí. En fin, Yo nunca…

- Oye.. ¿No es mi turno?

- Ah, cierto, TK. Pero por favor… No digas cosas empalagosas.

- Uhm… Yo...yo nunca he comido canguro.

Y mientras yo y Tai nos lo quedábamos mirando cómo bebía entusiasmado, me preguntaba a qué venía semejante estupidez. A lo mejor quería evitar algo comprometido.

- Yo nunca le he mirado el culo a uno de los aquí presentes. - dijo Tai, saltándose mi turno. - Bebe, TK- puntualizó antes de darle un pequeño sorbo al café. TK obedeció.

Creo que casi me descolocó más que hubiera bebido mi hermano.

- Eh...yo nunca he tenido esperanzas cuando la persona que me gustaba me decía de quedar como amigos…-dije, bebiendo al instante. Los tres lo hicimos.

- Yo nunca he ido con segundas intenciones cuando he invitado a mi mejor amigo o amiga en mi casa cuando mis padres pasaban la noche fuera- dijo Tai con voz impávida.

TK y yo nos estremecimos a la vez, y justo entonces sonó el teléfono de Tai. Se lanzó a cogerlo al suelo tirando casi la mesilla y se precipitó a responder.

- ¡Sora!

- Tai… creo que he hecho llorar a Matt.

- ¿Qué dices? ¿A ese? ¿Cómo vas a hacerle llorar a alguien como…?

- Le he dicho que le dejaba por ti en un ataque de histeria.

- ¿Eh?

TK y yo, y sobre todo, mi hermano, nos quedamos en silencio, atónitos.

Y fin! Espero que os haya gustado! La semana que viene (o antes si puedo) tendréis el final.

Se despide kaliiiss. Y gracias por leer!