ÚLTIMO CAPÍTULO. DISFRUTADLO:)))
- Escúchame Sora, cuelga y dile inmediatamente a Matt que lo sientes, que se te ha ido la olla ¿De acuerdo? Que ni de coña lo decías en serio- Tai calló de pronto- No… no llores, Sora...Sí, sí, lo sé. Estaba con él, sí.- Mi hermano se llevaba la mano libre a la frente desesperado, mientras yo y TK escuchábamos atentos- Créeme, que él iba mucho mejor que yo. ¡No! No iba tan borracho. ¡El único que iba tan ebrio era yo! Él se enteraba de todo…
Le hice un gesto a mi hermano para que pusiera el manos libres y así lo hizo. Ahora ya podíamos enteraros TK y yo, que por cierto, parecía estar sufriendo mucho con la conversación.
- Se me ha ido mucho la cabeza, Tai… Espero que lo que le he dicho no le haga pensar que tú has intentado algo conmigo…
- Tranquila… es cuestión de honor, el sabe que nunca haría algo así.
- Bueno… entonces me disculparé con él…
- ¿Pero qué ha ocurrido para que le soltaras eso de repente?
- Que estuviera borracho… no sé. Nunca lo había visto tan atontado y creía que estaba actuando de una forma no propia en él…
- Entiendo
- Y tú, ya te vale ¿Cómo te pones no?
Tai rio.
- Sí, un día es un día…
- Oye Tai, ¿puedo preguntarte algo?
- Por supuesto- dijo con una sonrisa despreocupada que Sora no podía ver.
- ¿Te gusto?
Tai, y yo, y TK, nos quedamos petrificados. Tai hizo ademán de mirarnos como queriéndonos pedir ayuda, pero nosotros estábamos tan desconcertados como él.
- ¿Tai?- insistió Sora desde el otro lado del teléfono.
Y el aludido rompió a reír de forma natural, tranquilo. Y aquella reacción nos sorprendió a todos.
- No me responsabilizo de lo que pueda decir, Sora, porque estoy borracho, así que no hagas preguntas ambiguas. Y estas preguntas a la única que rallarán será a ti, así que, Sora: cuelga y habla con Matt. Os quereís muchísimo, y eso una puta tontería no puede cambiarlo. Así que pequeña, ya estás tardando.
TK se quedó boquiabierto a mi lado, y lo cierto es que a mi me dejó igual. No me esperaba para nada una respuesta así. Desde luego, Tai llevaba mucho tiempo escondiendo sus verdaderos sentimientos de esa manera, y por lo que acababa de demostrar, estaba ya bastante acostumbrado.
- Gracias, Tai, necesitaba escuchar eso.
- Ya lo sé, si no no te lo diría mujer
- Bueno, ahora le diré eso a Matt… ¿Qué hay de ti? ¿Estás ya en casa?
- ¡Ah sí! Estoy con Kari y TK
- ¿Con Kari y TK? ¿Dónde? ¿En tu casa?
- Exacto.
- ¡Por fin! Ya era hora que los pilláramos in fragante…- dijo Sora
Tai cerró el puño en señal de éxito.
- ¡Sí! Yo ya sabes,toda la información que logre sacar… te la comunicar´ñe de inmediato
- ¡Perfecto! ¡Estaré al tanto! Bueno, te dejo entonces, dales recuerdos a esos dos de mi parte..
Se escucharon las risitas de Sora. ¿Estaban compinchados o algo por el estilo? No me digas que todos los mayores estaban con esas…
- Bueno, hasta mañana Sora, ya me contaras que tal con Matt ¡Hasta luego!
Y con una sonrisa de oreja a oreja, colgó y se volvió hacia nosotros.
- ¡Bueno! ¡Las seis de la mañana! ¡Qué rápido pasa el tiempo entre risas! ¿Verdad?
Eso sería para ti, pensé para mí.
Se sentó junto a nosotros, y nos cogió de los hombros para adherirnos a él.
- ¡Que monos que sois, joder!
- O...oye Tai estás...¿Bien?
Sentí cómo mi hermano asentía con la cabeza, aunque no sabría decir si falsamente. Desde luego, la sonrisa se notaba en su cara demasiado.
- Bueno… ¿Y qué hacemos ahora?- preguntó Tai.
- Creo que deberías ir a descansar… - TK se adelantó a las intenciones de Tai- ¡Pero no lo digo para que nos dejes solos!
- ¿Pero queréis estar solos?
- Ehm… sí.- TK lo dijo con toda la inocencia del mundo, pero lo cierto es que a mi hermano sus palabras le vinieron de perlas.
- ¡Pues haberlo dicho antes! ¡Me voy!- y se levantó, como asimilando que sobraba. Después de no haber pillado la indirecta en las anteriores cuatro o cinco horas.
TK hizo ademán de pararlo, pero yo lo detuve cogiéndole del brazo. Cuando se volvió para mirarme yo negué con la cabeza queriéndole decir que no fuera.
Se sentó justo cuando Tai entró a su cuarto. Ambos soltamos un largo suspiro pero de pronto Tai asomó su cabeza por el marco de la puerta con gesto arrebatador, enarcando las cejas.
- Guapos, tenéis aquí los libros… Lo digo por sí teníais intención de estudiar o de otra cos…
Y antes de acabar la frase con su sensual y repelente vocecilla, se tapó la boca con ambas manos con brusquedad y echó a correr al cuarto de baño.
Las arcadas hicieron que comprendiéramos porque esas ansias de salir corriendo.
Había pasado ya una media hora, y los primeros rayos de sol se veían desde el gran ventanal del salón. TK se había puesto a recoger un poco el cuarto mientras yo esperaba con paciencia a que Tai se dignara a apartar la cabeza del váter, el cual abrazaba como si le fuera la vida en ello. Al final, decidí hablarle.
- Oye, Tai… ¿Mañana recordarás todo esto?- me refería a todos los malos tragos que nos había hecho pasar. De todos modos, la mañana ya estaba aquí.
- Seguramente no- respondió con una sinceridad aplastante aunque con una voz enferma.
- Entonces… ¿Podrías disculparte?- la verdad es que necesitaba que mi hermano volviera a ser como siempre, tan dulce y protector y no un borracho incontrolado.
Tai asintió con la cabeza antes de que una arcada le sacudiera el cuerpo. Tosió con fuerza hasta dejarse la garganta, pero no pudo echar nada.
- ¿Estás bien?- me estaba empezando a preocupar.
- Lo siento. La cabeza me da vueltas pero espero no haberte arruinado la noche, Kary- me miraba de una forma tan profunda, de esa manera tan particular suya que no pude ver en ese chapucero otra cosa que a mi querido hermano.
- Gracias- dije simplemente.
En ese momento, TK me llamó desde el salón. Con una sonrisa estúpida en la cara salí a ver que quería.
- Creo que debería irme ya… No son horas de que esté aquí
Sentí cómo se me encogía el corazón, pero tenía razón. Ya era tarde y encima no era plan que el pobre estuviera en mi casa recogiendo.
- Al final no hemos estudiado, eh…- le dije yo con fastidio.
- Ya… ¿Qué se le va a hacer? No ha sido culpa tuya…
- Ya… la culpa ha sido de…
Él hizo una mueca.
- No, no quería decir eso…- suspiró largamente- además, me lo he pasado realmente bien. Mucho mejor que si hubiéramos estado estudiando.
- Sí, pero hay que reconocer que incómodo ha sido
- Bueno, eso sí- rio.
Nos miramos el uno al otro sin ningún motivo aparente, hasta que TK volvió a hablar. Se notaba la incomodidad en el ambiente, y eso era algo que no quería que sucediera nunca con TK. ¿Cambiaría nuestra confianza por las sobradas de esa noche?.
- Debería despedirme de Tai…
Y pasó a mi lado sin rozarme, yo esperé en el salón, mirando a la nada, hasta que los gritos chicos me pusieron alerta de nuevo.
- ¡Tai!¡No te duermas ahí!- le oí decir, y no tuve que dudar más. Fui al baño y ahí estaba Tai con la cara apoyada en el retrete y roncando. Y TK, el pobre, intentando sin mucho éxito sacar la cabeza de ahí.
- Qué patético…
El rubio una vez la cabeza fuera, trató de reanimarlo, pero mi hermano no hacía más que ronronear. - Déjalo, lo pondremos en la cama, ese ya no despierta…
- ¿Ha sido la mezcla de café la que ha hecho que vomitara?
- Supongo… pero también se supone que tendría que haberle despejado… no tiene ningún sentido.- respondí mientras le cogía de los pies, a la vez que TK cogía a Tai por los hombros.
- ¡Uno!
- ¡Dos!
- ¡Tres!- dijimos al unísono, levantando el cuerpo inerte de mi hermano. Desde luego, liándola hasta el final…
Poco a poco, conseguimos alcanzar el cuarto y tirarlo en la cama como a un muerto. Al notar la manta, el idiota de él se hizo un ovillo y se puso a roncar más alto, en paz.
TK se retiró un sudor inexistente de la frente y entonces empezó a recoger sus cosas:
- Bueno, creo que ya sí que sí.
Le acompañé hasta la puerta. Ya había amanecido y no habíamos dormido ni estudiado en toda la noche.
- Hasta la próxima entonces- dijo él.
- De acuerdo- dije con una sonrisa.
Él me la devolvió y se dio la vuelta, yéndose.
Por pura tontería, me quedé mirándole las espaldas, esperando, tal vez, a que hiciera la locura de girarse y mirarme una última vez.
Sacudí la cabeza, evidentemente, no era una historia de príncipes y princesas.
Suspiré largamente echando un último vistazo a la ciudad ya de día, era una luz tenue pero cálida. Sonriendo como una boba, me dispuse a cerrar la puerta.
- Esper- y sonó a roto. Asustada, abrí la puerta de nuevo. TK soltó un gritillo ahogado y se cogió la mano que había pillado al cerrar para soplar.
No sabía si mirar su mano roja o su cara. ¿Por qué había vuelto?
Me miró pasmado y empezó a reír de repente. Yo hice lo mismo sin saber muy bien por qué, pero me alegré de que saliera tan natural.
Cuando volví a abrir los ojos, él estaba mucho más cerca de antes.
- Quería preguntarte si…- se aproximó aún más- esta noche había hecho cambiar algo entre nosotros…
Hablaba muy suave y sus intenciones eran muy tímidas. Sabía perfectamente a qué se refería, así que fui yo la que le posó los labios en los suyos.
Por un momento pensé que me había confundido, ya que abrió los ojos como platos, como sorprendido. Pero enseguida cerró los ojos para dejarse llevar.
No sé cuánto duró, solo sé que cuando nos separamos al fin el me miraba con una cara colorada como un tomate. Y seguramente yo diera la misma imagen.
- Bue...bueno, ahora sí que sí...hast...hasta mañana- y se echó a correr a trompicones- ¡te quiero Kari!- lo escuché gritar antes de tropezarse y recuperarse para correr escaleras abajo.
Yo solo pude sonreír, sintiendo los latidos de mi corazón en mis sienes.
Abrumada, cerré la puerta tras de mi, y me dejé deslizar en el sofá, reviviendo el momento.
Entonces, decidí que me pegaría el resto del día durmiendo, como Tai.
Con la cara roja, entré a nuestro cuarto, y allí estaba él, durmiendo de lado hacia la entrada, con los ojos cerrados pero con una sonrisa pilla en los labios.
Y fin! Espero que os haya gustado este último capítulo! Kalis97 se despide :P se agradecen reviews y muchas gracias a los lectores!
