Capítulo 5


-Como si quisieras que te ame-


Syndra presionaba demasiado.

Era muy exigente, rápida, y Miss Fortune, aunque no cortaba el beso, podía sentir la poca atención que la mayor le daba a su placer.

— ¿Por qué siempre eres así?— se quejó la pelirroja sin aire, alejándola con fuerza con sus brazos.

Syndra ladeó su cabeza un poco a su costado, sin entender.

— ¿Acaso no te gusta?

—No es que no me guste... pero preferiría que fuera diferente.

— ¿Diferente?— preguntó la mayor cruzándose de brazos—. Tú ni siquiera has besado a alguien antes como para saber lo que es diferente.

—... No necesito haberlo hecho para saber que si hay formas diferentes de hacerlo.

— ¿Ah sí?

—Claro que sí, lo vemos todo el tiempo.

—Ah... casi lo olvidaba. Tu manía con espiar a la gente mientras esta en su intimidad con alguien más.

— ¡No es eso, idiota!—le gritó sintiéndose ofendida nuevamente—. Cualquiera que tenga un televisor o lea algún libro puede fijarse en esas cosas.

—Aparte de verlo escondida detrás de un armario del depósito de la escuela.

— ¡¿Puedes olvidar eso?!

— ¿Puedes tú?

Miss Fortune recordó que, estando allí adentro la noche del baile, Syndra la besó por primera vez, no solo el primero entre ellas dos sino el primero de todos.

Tomándola por sorpresa, agarrándola para que no se moviera, amenazando con ser descubiertas si trataba de evitarlo.

Definitivamente algo que no olvidaría.

—No era el punto de esto— dijo agarrando su frente, tratando de no profundizar en lo último que se le había preguntado—. Y tú sabes de que estoy hablando.

—No realmente...

—Besaste a ese chico... de forma diferente a como lo haces conmigo.

—Prefiero hacerlo contigo y de la forma que lo vengo haciendo... honestamente— contestó sin mostrar alguna expresión que delatara sarcasmo o sinceridad.

No volvió a ver al chico alto de pelo blanco cerca de Syndra, por lo menos no que ella lo supiera, así que parecía que la mayor estaba cumpliendo su palabra de momento.

Eso la tranquilizaba de una forma extraña, como nunca pensó que se sentiría al saber que la de pelo oscuro no besaba a nadie más.

—Pues yo preferiría que fuera diferente— insistió la menor.

—No sé cómo.

— ¿...Que?

—Me gustaría saber a lo que te refieres con diferente, pero eres realmente mala explicándote. Solo dijiste "Lo vemos todo el tiempo" y te comparas con un chico al que viste una sola vez y no tienes ni idea de qué tipo de relación tenía con él. No te entiendo.

— ¡Te estas burlando de mí! ¡Puedo notarlo!

— ¿De verdad?

—No te estoy diciendo nada que sea muy difícil de entender... ni me estoy comparando tampoco— dijo esto último como si fuera de poca importancia, pero aun así hizo sonreír a la otra con ello—. Solo estoy diciendo que podrías ser más... lenta... y suave... considerada conmigo.

— ¿Eh? ¿Y por qué haría eso?

— ¡Eres insoportable!

—Está bien, está bien... solo bromeaba— comentó haciendo un ademan con la mano para calmar a la pelirroja— ¿Por qué no me muestras lo que quieres?

— ¿Mmm?

—Ya que eres mala explicándote, quizás te entienda mejor si me muestras a que te refieres con "Besos diferentes"— explicó y la otra guardiana solo se le quedo viendo—. Tú puedes besarme cómo quieres.

Miss Fortune se lo pensó un par de veces, inspeccionando el rostro de la otra chica en señal de burla o alguna otra forma que pueda sacar ventaja sin su consentimiento.

—Bien...— terminó diciendo la menor.

Se acercó lo suficiente a su rostro, deteniéndose antes. Podía ver lo violeta del ojo descubierto de Syndra mirándola con atención, y esto la hizo dudar por algunos segundos.

—No tienes idea de cómo hacerlo ¿No es cierto?

— ¡Claro que sí! ¡Si sé cómo hacerlo! Pero se supone que no debes verme.

—... ¿Eso se supone? Pensé que uno cerraba los ojos cuando ya estaba besando, no sabía que antes debía cerrarlos también...

— ¡Solo hazlo!

Syndra volvió a sonreír disfrutando de la frustración de la tiradora, pero no tardó mucho en obedecerle.

Miss Fortune podía apreciar ahora algo que creía no había visto nunca.

Quizás sea porque la mirada de Syndra era la mayor parte del tiempo intimidante, o quizás el hecho del que solo viéndote uno podía sentir la atención que te estaba poniendo, así sea para criticarte o decir algo que te haga sentir extraño, víctima de lo que sea que pasara por su cabeza.

Pero ahora era diferente.

El rostro de la maga estaba totalmente relajado, incluso sus labios no mostraban signos de nada, toda su expresión estaba extrañamente en paz.

"Como si durmiera" pensó al tiempo que admiraba el lado izquierdo, donde estaba el parche.

No le tomó mucho tiempo a la pelirroja concluir que la temida hechicera, cuyo hilos de pensamientos a veces le era imposible de seguir y mayormente la estresaban hasta la medula, era muy hermosa.

Tomó aire, dándose valor, y se acercó lo poco que le faltaba hasta que sus labios tocaron los que tenían en frente.

— ¿Eso es a todo lo que te referías?— preguntó Syndra cuando la menor se alejó de ella y pudieron verse de nuevo.

—No, lo estás haciendo mal.

— ¿Ah sí?

—Sí, no se supone que te tengas que quedar inmóvil sin hacer nada, como si estuvieras muerta. Tienes que corresponderme.

— ¿Cómo?

—Haciendo lo mismo que yo... creo.

—Entiendo...— dijo volviendo a poner el mismo rostro relajado, sin verla, esperando.

Miss Fortune volvió a acercarse, besándola nuevamente, sintiendo como la mayor presionaba sobre sus labios esta vez, no tan fuerte y torpe como las anteriores veces. Parecía imitar la baja intensidad de la otra chica, buscando de nuevo el contacto cuando ésta se separó un poco en un nuevo beso idéntico al que ella le había dado.

Se alejó lo suficiente para poder apreciar el momento en que la chica abría sus ojos, dejando ver sus verdes. Contempló la expresión que traía ahora.

—Estas sonriendo— comentó al notar la pequeña curva que no pudo evitar la menor, la cual trató de borrar volviendo a su seriedad habitual cuando trataba con la maga.

—No lo estoy— dijo una vez que se aseguró que su propio rostro no la estuviera dejando en evidencia—. Como sea, a ese tipo de beso me refiero... diferente.

—Ya veo.

No se atrevía a devolver la mirada, podía sentir la de la mayor sobre ella. Estaba esperando algún tipo de comentario incomodo, pero nada pasó.

Se alejó algunos pasos, pensando que lo mejor era separarse. No necesitaban despedirse. Rara vez tenían para la otra palabras cordiales de despedida o siquiera saludo.

No en su relación.

— ¿Puedo intentarlo?

La pelirroja ahora si tuvo que mirarla para buscar el significado de estas palabras.

— ¿Puedo besarte yo ahora? ¿De esta forma diferente?— se explicó.

—Oh... sí. Sí puedes...

Ahora era Syndra la que acortó la distancia entre ambas, resaltando el hecho de que su estatura era mayor, quedándose cerca, esperando que la pelirroja cerrara los ojos como le había indicado antes.

—Dudo mucho que yo haya puesta esa expresión, cierras tan fuertemente los ojos como si fueras a recibir un golpe en la cara— se quejó la maga haciendo que la pelirroja abriera los ojos solo para tirarlos hacia atrás con fastidio—. Y estas tan rígida, creo que podría darte un empujón y caerías dura.

—Syndra...

—Dime… ¿Tanto miedo te doy?

— ¡No te tengo miedo! ¡Agh...! Que frustrante tratar contigo.

—Por lo de los besos de hace un momento, cualquiera diría que disfrutas estar frustrada...

— ¡Pues no es así! ¡Y no has entendido nada!— le recriminó dándose la vuelta para irse, pero al intentarlo la maga le tomó torpemente del brazo, tirándola hacia atrás.

Esto solo acrecentó el enojo de la tiradora que alejó la mano, zafándose del agarre, y ahora la encaraba molesta, con el ceño fruncido y una mirada desafiante.

Syndra luchó contra la tentación de reírse por la actitud de la menor. Ya lo había entendido, le molestaba que sean torpes con ella.

—Perdón— dijo suspirando, buscando las palabras adecuada para darse a entender—. No quería hacerte enojar... de verdad quiero intentar eso de los besos.

—No lo has entendido para nada, así que déjame en paz y-

—Dame otra oportunidad— pidió con calma, tratando que su voz tranquilizara a la irascible chica—. Creo que entendí que es lo que quieres.

—Lo dudo— comentó aun con una expresión molesta en su rostro.

Syndra sonrío y volvió a tratar de acercarse, tomó como buena señal que la pelirroja no se alejara.

—Solo te vas a burlar de nuevo cuando cierre los ojos ¿Verdad? Siempre tratas tan mal a-

Interrumpió sus palabras no por algún contacto en su rostro, sino en su mano. Los fríos dedos de la mayor tocaban su dorso, buscando los suyos, acariciando su palma luego, para entrelazarlos finalmente.

Llevó la otra mano al rostro, repentinamente acalorado de la pelirroja. Podía sentir como su mejilla contrastaba con el frio de su tacto, mientras su pulgar se movía rozando su piel.

Acercó su rostro en sincronización a como se cerraban los parpados de la menor, estando totalmente abajo cuando su nariz paso al lado de la suya, sintiendo ya sus labios también.

Trató de mimetizar el anterior beso en un principio, solo labios, moviendo y presionando, disfrutando de lo curioso y suaves que estos eran.

Luego presionó más, buscando profundidad en su boca, pero no adentrándose, no esta vez.

Quería solamente que la curiosidad de la pelirroja la llevara a buscar ella esta vez la humedad de la otra.

Y así lo hizo.

Miss Fortune aprovechó la apertura, buscando con su lengua tímidamente en los labios de la otra chica. Un nuevo escarmiento cruzó por su espalda cuando sintió el tacto húmedo y frio que esperaba.

Syndra cerraba sus labios alrededor de los de la menor, volviéndolos a abrir para dejar que la encontrara de nuevo.

Cortó el beso cuando empezó a sentir la necesidad de subir el ritmo.

Eso no era lo que había entendido de esta vez, y pensaba con diversión seguir ese pequeño pedido de la tiradora.

No recibió la misma expresión ahora. Miss Fortune no sonreía.

Los ojos verdes la observaban con una mirada perdida, resaltando más su color por lo ruborizado de sus mejillas. Su boca se mantenía un poco abierta, dejado entrar el aire con profundidad y calma.

Era como ver a una niña pequeña extasiada por algún dulce, pero resulta que el dulce eres tú, inevitable foco de su atención, robando todos sus sentidos.

Encantada.