-Capítulo 7-
-Rechazando tu amor-
—No me agrada.
Ahri suspiró ante la negativa de la pelirroja.
Ya llevaban un buen tiempo trabajando con el nuevo equipo y aún más tiempo había pasado desde el incidente en el que habían perdido a sus antiguos compañeros como para adjudicar el mal humor que la tiradora tenía para una de los nuevos integrantes.
— ¿Por qué no te agrada?— trató la líder, creyendo poder solucionar las diferencias con palabras y quizás consiguiendo una respuesta razonable.
—No lo sé, no me agrada.
No la consiguió.
La líder miró entonces al frente, en la mesa enana donde los tres integrantes nuevos estaban sentados haciendo tiempo luego de comer su plato.
Ezreal parecía particularmente aburrido, jugando con sus palillos chinos, haciendo como si fueran unos bigotes. Soraka le miraba con una sonrisa, pero tampoco aportaba mucho, y el asunto de discusión con M.F., Syndra, solo se mantenía de brazos cruzados, cerrando su único ojo visible, aparentando incluso dormir.
Aún no había confianza entre los miembros, menos aún pedir un ambiente de hermandad, y las reuniones como éstas terminaban siendo incomodas para todos, pero Ahri tenía fe de que con el tiempo lograría ser un gran equipo.
—Yo creo que el problema es que aún no la conoces bien— trató de nuevo, encaminándose a la mesa con los demás.
—Acaso tú le conoces bien.
—La estrella prima vio en su interior y descubrió en ella una hermana, otra guardiana estelar... es suficiente para mí.
—Tú y tu confianza en las decisiones de la estrella— recriminó con cansancio la pelirroja, pero evitó profundizar ya que ahora se encontraban a la par de los demás.
Tomaron asiento una a la par de la otra, escuchando para aprobación de Ahri, como los tres ya mantenían un conversación.
—... así que me sacaron el apéndice, pero no es la cicatriz más grande que tengo— concluía Ezreal, levantando su codo y mostrando una antigua cicatriz muy larga—. Ésta me la hice cuando me caí de un barranco.
— ¿Te caíste de un barranco?— preguntó sin entender Soraka.
—Sí, bueno... una apuesta con unos amigos... la terminé perdiendo— confesó tocándose la cabeza al recordarlo—. Pero apuesto que la tuya es más asombrosa, Syndra.
La aludida finalmente los miró, y con su pesado silencio dio a entender que esperaba que el rubio se explique.
—El parche en el ojo— comentó el rubio sin ocular su curiosidad—. Es por una herida ¿Verdad? ¿Cómo lo conseguiste? ¿Perdiste el ojo?
— ¡Ezreal!— castigó Ahri, viendo el poco tacto con el que se abordaba el tema.
—Perdón— se disculpó el muchacho, sonriendo con amabilidad, pero viendo a Syndra de nuevo, en espera de la respuesta.
—Ah... es verdad— exclamó con desdén la mayor, tocándose por encima del parche—. No veo nada de este ojo y esta tan atrofiado que prácticamente no sirve... es igual a no tenerlo.
— ¿Cómo lo perdiste?
— ¡Ezreal!
—Perdón... ¿Cómo fue que pasó ese horrible incidente?— se corrigió el chico tratando de sonar más apropiado.
—Fue cuando mi padre trató de asesinarme, encerrándome en el sótano y prendiéndole fuego al lugar.
— ¿...eh?
—Al nacer mate a mi madre. Los curanderos del pueblo dijeron que absorbí toda su vida y por eso murió. Mi padre me odió desde entonces y cuando era aún una niña me encerró e incendio la casa. Una de las maderas en llama cayó en mi rostro y me lastimó el sector izquierdo, dejándome ciega de ese ojo.
El ambiente se volvió pesado y sombrío, y aunque Ezreal aún mantenía su sonrisa se notaba que se arrepentía de haber preguntado.
—Pe-perdón— se disculpó por tercera vez.
— ¿Qué pasó con tu padre?— preguntó Miss Fortune sin haberse inmutado.
—Lo mate.
Todos guardaron silencio luego de esa confesión y como Syndra no siguió explicando la pelirroja tuvo que insistir.
— ¿Lo mataste?
—Así es... al ser todavía una niña cuando eso ocurrió, no controlaba mis poderes. Cuando la madera caliente cayó en mi cara, quemándome, me asuste y mi poder se desató, destruyendo la casa. Él estaba adentro, murió aplastado por los cimientos.
—Eso no quiere decir que tú lo hayas matado, no fue tu culpa— trató de suavizar Ahri.
— ¿De veras lo crees? La verdad es que no me molesta en absoluto sentirme responsable— confesó con armonía y tranquilidad, luego dio una leve sonrisa—. Él se lo buscó... y me encontró... y con ello su muerte.
Miss Fortune miró con receló a Ahri, en una expresión de "Te lo dije". La líder le sonrió nerviosa pero no agregó nada.
—Eso significa que quedaste huérfana a muy temprana edad ¿No es así?— preguntó con cuidado Soraka, quien no parecía afectarle los hechos que narraba la otra maga como para cambiar su trato afable con ella.
—Sí.
— ¿Quién se encargó de ti?
—La familia que me quedaba me temía horriblemente más que odiarme, al igual que el resto del pueblo... terminé en un internado.
— ¿Y estuviste allí hasta que la estrella prima te invocó?
—No realmente. Pude ingeniármelas para largarme de allí pronto.
— ¿Sola desde muy chica?— siguió indagando la curandera, y Syndra asintió—. Eso es admirable. No fue hasta hace muy poco que pude aprender a cocinar algo y tu desde hace mucho tiempo te vales por tu cuenta y puedes lidiar con todas esas cosas. Sorpréndete de verdad.
"¿De dónde sacaron a esta chica?" se preguntaba Ahri, sin poder creer el tacto y la habilidad de la menor del grupo para trasformar una charla incomoda en algo agradable. Viendo lo positivo en toda esa historia oscura.
Poco a poco presenció como la charla se volvía más amena y se desviaba a temas más triviales, inclusive ella participaba con algunos comentarios e indagando con humor en la vida de sus nuevos compañeros.
No pudo evitar notar el mutismo y nula participación de la pelirroja, y cuando miró a su costado, su amiga se apoyaba en su codo, viendo hacia otro lado, con cara de fastidio.
Se preguntó cuánto tiempo le tomaría aceptar que tenían un nuevo equipo. Otras personas con las cuales luchar lado a lado y confiar.
— ¡Syndra!
Los gritos se dejaban escuchar por todos los pasillos de la caverna, rebotando con un eco espantoso de ida y vuelta.
— ¡Syndra!— volvió a gritar con fuerza Miss Fortune mientras se adentraba a gran velocidad por una nueva entrada oscura— ¡Syndra!
Volvió a llegar a una fosa oscura donde más caminos se abrían, solo siendo iluminada por su luz estelar y sin tener idea de adónde ir ahora.
— ¡Syndra!— volvió a gritar con ira pero nada pasaba.
Volvió a girarse para probar por una nueva apertura, pero entonces una débil luz lila comenzó a aparecer en uno de los pasillos, haciéndose cada vez más nítida.
Finalmente Syndra apareció, levitando con calma y sin apuros, de brazos cruzados y con una expresión aburrida.
— ¿Qué es esto? Ni un día desde la última vez que te di una paliza y apareces de nuevo aquí... sola— agregó al no sentir la presencia de ninguna otra guardiana en la cueva.
— ¡¿Pero qué demonios crees que estás haciendo, Idiota?!— Preguntó irascible— ¡¿Por qué atacaste a Soraka?! ¡¿Por qué me atacaste a mí?!
—Deberías estar agradecida, no les mate— comentó con el mismo desdén—. Inclusive deje que se fueran sin impedírselos... tomarlo como un regalo de despedida o algo.
— ¡¿Por qué nos atacaste?!
— ¿No tuvieron acaso una aburrida reunión donde debaten todo lo que no entienden? Ya debieron llegar a la conclusión de eso sin que-
— ¡¿Por qué?!
Syndra le dio una nueva mirada contemplativa a su compañera. Llevaba los puños fuertemente cerrados y la expresión más dura en su rostro que jamás le vio poner, tenía la mandíbula tan tensa que inclusive parecía temblar.
—Me estorbaban— explicó sin más—. Llevo trabajando semanas en algo, no iba a permitir que su sentido de la justicia vagamente orientado por causas nobles estropeara todo lo que avancé.
— ¡¿Acaso tú tienes algo que ver con lo que pasa en los hospitales?! ¡¿Eras tú la que robaba energía a esas personas?!
—Algo así...
— ¡Deja de jugar conmigo!— gritó sacando sus armas, apuntándole, viendo como la maga no se tomaba en serio la discusión— ¡¿Qué quieres decir con "algo así"?!
—Yo no les estoy absorbiendo su energía, pero digamos que soy la responsable de que la otra cosa lo haga.
— ¿La otra cosa?
—Es demasiado complejo para que tu limitado entendimiento lo comprenda.
Miss Fortune apuntó más rígidamente hacia donde ella estaba, pero la mayor estaba lejos de parecer asustada.
—Te lo preguntare directamente ¿Eres una estrella oscura?— indagó con detenimiento.
—No— contestó con contundencia—. Pero estoy recibiendo de su ayuda.
— ¿Por qué?
—Me han dado algo interesante que puedo usar para mis beneficios.
— ¡¿Eso es todo?! ¡¿Te dieron algo y por eso nos traicionas?! ¡¿A todas?! ¡¿Renuncias a tu deber de guardiana solo porque te sedujeron con un... regalo?!
Syndra sonrió de lado ante las acusaciones, la tiradora seguía apuntándole y presionaba tan fuerte sus armas que sus brazos escarmentaba ante la presión.
—Sí— contestó sencillamente, y esperó a ver que otra reacción saldría de la pelirroja, pero esta no hizo nada.
Dejó de levitar, apoyando sus pies en la piedra de la caverna, caminando hacia la otra chica, no se detuvo hasta que las armas apuntaron directo sobre tu pecho.
—Dispárame si vas a hacerlo, no tendrás una oportunidad mejor que está en el futuro.
— ¡Yo si sé lo que significa tener una hermandad por las guardianas! ¡No lastimo a otra!
— Y entonces si no piensas disparar... ¿Por qué me apuntas?
—Te obligare a volver con nosotras... ¡Ahora!
— ¿Por qué volvería yo a un bando tan débil? No... Estoy bien a donde estoy ahora. No voy a volver.
— ¡No te estoy preguntando! ¡Vas a volver conmigo y con las guardianas estelares! ¡Arreglaras esto!
— ¿Arreglar dices? ¿Qué exactamente?— preguntó un poco más divertida—. La traición a la estrella prima y sus cachorros... ¿O tu roto corazón?
Miss Fortune apretó más su mandíbula al ver como la otra chica se tomaba como una broma todo lo que estaba pasando, todo lo que sentía.
—Cualquiera de las dos cosas que sea... no estoy interesada en "arreglarlas"
Una más que la otra quedó estupefacta por la repentina esfera brillante que golpeó el hombro de Syndra, como si le hubiera atravesado con gran velocidad. A este ataque se le sumaron pequeños más que desataron una nube de polvo desde el suelo.
Miss Fortune se cubrió con ambas manos pero no era el objetivo de las esferas de poder.
— ¿Atacando por la espalda...?— escuchaba la voz de Syndra aun cuando el polvo no había bajado— ¿...Ahri?
Ante la mención del nombre la tiradora miró hacia la entrando, ahora unas luces brillantes entraban a gran velocidad a la sala e iluminaban más claramente las oscuras paredes de roca.
—Tú no tienes derecho a reclamar eso— contestó con determinación y enojó la líder.
—Ah... cuanta verdad— comentó la maga, mostrándose ante las demás. La pelirroja pudo ver que se sostenía el hombro donde la sangre manchaba ya sus ropas.
—No pongas resistencia, Syndra— gritó Ezreal sumándose—. Vamos a aclarar las cosas, no queremos hacerte daño— exclamó el chico pero entonces su líder volvió a poner poder en su esfera, tanto que esta comenzó a destellar de un verde chispeante—. Porque... no queremos hacerle daño... ¿Verdad?... ¿Ahri?
Como respuesta mando con fuerza la esfera hacia Syndra.
—Tratar de matarme es la opción correcta, querida líder...— comentó al tiempo que las estructuras de cristal plateado aparecían para defenderla.
— ¡Syndra! ¡No!
Pero las esferas de acero atravesaron la magia de la guardiana estelar, dándole de lleno sin ningún problema.
—... pero no es como si fuera a dejar que eso ocurra— terminó la hechicera mientras el cuerpo de Ahri tocaba el piso abruptamente.
Soraka fue de inmediato a atender a la chica mientras Ezreal se ponía en frente de ambas encarando las esferas de acero cuando estas se pusieron en posición ofensiva hacia ellos.
— ¡Detente!— amenazó Miss Fortune apuntándole nuevamente.
—Deja de dar tanta lastima... ya dejamos en claro que eres incapaz de disparar— se burló, apunto de atacar contra los otros tres guardianes.
— ¡Gracias a la estrella que tiene aliados muy "capaces" de llenarte de plomo!
La voz escandalosa de Jinx se dejó escuchar junto con sus lanzamisiles directamente dirigidos a ella, envolviéndola en una explosión.
—...O polvo estelar... plomo o polvo estelar, lo que te haga más daño— se corrigió entrando en la sala seguida de todo su equipo.
Pero a medida que el lugar se dejaba ver de nuevo, su expresión confiada cambio por completo.
La materia que lo reflejaba todo había envuelto a Syndra en su defensa y ahora la maga no mostraba ningún signo de los ataques de las guardianas, salvo su hombro, el cual había sido herido por tener las defensas bajas, algo que no parecía querer repetir.
—Es demasiado poderosa ahora— comentó Soraka, siendo ya asistida por Janna en ayudar a Ahri.
—Quizás sea más poderosa que una guardiana estelar ¡Pero no puede hacer nada contra el poder de todos juntos!— exclamó Lux, apuntándole con su vara.
—De acuerdo— comentó Poppy, tratando de embestir a gran velocidad el cuerpo de Syndra, pero la materia volvió a protegerla, haciendo volar por los aires a la pequeña guerrera.
Lulú puso un escudo sobre ella y amortiguo la caída.
—Sí, juntos— comentó Ezreal al ver que Ahri se ponía de pie y para su dicha esta asintió.
—Juntos.
Miss Fortune titubeaba en su lugar, viendo cómo, en efecto, sus compañeros atacaban a un solo objetivo en común.
Syndra, aunque se mostraba poderosa, comenzaba a dar de a poco fallos en sus ataques y defensas, abrumada por todas las habilidades de los guardianes.
La caverna parecía pasarla peor. Las rocas comenzaban a caerse, inclusive el suelo empezó a desfibrarse, mostrando sectores de cristal, dejando ver que debajo de sus pies la oscuridad ocultaba lo que fuera que lo traspasaba.
—Te tengo— exclamó Soraka.
Syndra y Miss Fortune lo notaron solo cuando esta lo dijo, debajo de la oscura hechicera un brillo resplandeciente iluminaba sus pies, atándola, silenciándola.
En cuanto Ahri lo notó se elevó por los aires, llegando a la par de Lux que ya cargaba su rayo.
La pelirroja vio como ambas líderes concentraban su energía al máximo y luego miró a Syndra, aun en esa condición, que sería su última en un par de segundos. La de pelo oscuro sonrió con soberbia ante sus sentenciadoras.
Su cuerpo actuó por sí solo, llevando sus pistolas al mismo tiempo que gritaba mientras mandaba su habilidad final.
Varios disparos hacia donde estaba Syndra, a sus pies, a su costado, a todos lados, quebrando los cristales por donde las balas pasaban.
Al quebrarse la superficie, la mayor cayó sin poder evitarlo, perdiéndose en la oscuridad del pozo.
Las líderes interrumpieron entonces su ataque al no ver al objetivo.
Se acercaron al cráter e, iluminándolo todo, se dieron cuenta del foso con agua en lo profundo de ese abismo.
— ¡Imposible!— exclamó con enojo Ahri, examinando la superficie donde algunas rocas caían y se perdían, pero no había rastro de Syndra— ¡¿Dónde está?!
— ¿Bromeas?— exclamó Jinx llegando al bordo—. Con un ataque como ese debió quedar hecha picadillos. Los peces estarán contentos.
— ¡¿Disparaste a matar?!— preguntó con el mismo enojo, ahora dirigiéndose a su tiradora— ¡Contesta! ¡¿Le diste?!
—Yo...
—Debemos salir de aquí— dijo de repente Soraka, haciendo que todos voltearan a verla—. La energía de estos cristales están consumiendo con rapidez la nuestra, si nos quedamos unos minutos más nos aplastara... aparte...
—Se acercan— le ayudó Janna.
— ¿De qué hablan?
—Enviados de la estrella oscura... vienen para aquí...
—No podemos luchar así— agregó Lulú viendo la condiciones de todos.
Ahri volvió a mirar el interior del cráter. No había nada en la superficie del agua.
"Si no salió hasta ahora... ya debería de haberse ahogado" razonó con el tiempo acabándose.
Volvió la vista a su amiga. Miss Fortune parecía confundida, consternada, pero no aportaba nada al debate y su mirada estaba perdida en el bordo del cristal que ella misma rompió.
—Vámonos.
