-Capítulo 10-


-Para enterrar el castillo-


Ahri ya entraba a la caverna, liderando a los dos equipos.

Luego de una extensa reunión donde discutieron varios puntos de vista y opiniones sobre el cómo proceder ante el creciente poder maligno que había en las oscuridades de la zona, se terminó decidiendo por lo que hacían ahora.

"Ir todos juntos y atacar en conjunto." Recordó sabiendo que aunque no le gustara de todo la idea, si tenían alguna posibilidad, era uniendo el poder de todas las guardianas.

"Lo lograremos, sea quien sea, aun si se trata de Syndra u otro enemigo de la oscuridad que nos desafía... los venceremos." Terminó concluyendo con convicción.

A medida que se adentraban, esa determinación comenzaba a decaer en los miembros de ambos equipos.

No era como si todavía se hubieran enfrentado a alguien o algo, era el entorno en si lo que las desgastaba, como si todo el lugar fuera un vacío que les consumiera su poder.

—Increíble que, aun muriéndose, avanzaran tanto.

La voz familiar se dejó escuchar en la sala rocosa donde estaban, haciendo que las guardianas se detuvieran allí.

Syndra no tardó en mostrarse frente a sus antiguos compañeros.

—No les debe quedar fuerza ni siquiera para mantenerse en pie ¿Por qué no toman el consejo de una buena amiga y se retiran ahora? Con un poco de suerte quizás alguno de ustedes llegue a la salida con vida.

Su antigua líder no hizo más que encender su esfera en respuesta y, con esto, los demás se pusieron en guardia.

— ¿No?... Bueno...— comentó la maga, haciendo que en un abrir y cerrar de ojos figuras oscuras aparecieran desde las paredes rodeando al grupo y atacándolos sin darle lugar a nada más que defenderse.

Ahri se las ingenió rápidamente para anular un par de criaturas y abrirse paso a su ex colega, la cual golpeó a su líder con unas de las esferas sin hacer mucho esfuerzo.

Las guardianas no tardaron mucho en notar la desventaja que las rodeaban, y en un rápido conteo de la líder veterana entendió que faltaban miembros en la sala.

Syndra advirtió la inseguridad con la que Ahri miraba a su alrededor y tampoco demoró en concluir que algo andaba mal, faltando no solo la líder del otro equipo, sino aparte dos integrantes del propio.

"¿Pero qué traman esas idiotas?"


— ¡Lo puedo sentir! ¡Más adelante!

Soraka volaba velozmente, atravesando los pasajes de roca como si los conociera por completo, totalmente enfocada en el camino del odio que le marcaba la fuente del mal.

A Lux y Miss Fortune le costaba trabajo seguir la velocidad con la que la curandera se movía, y justo cuando creían que iban a perderla, la más joven se detuvo.

— ¡Es aquí!— anunció y, extendiendo su báculo, iluminó toda la sala.

La tiradora suspiró en alivio sabiendo que sus suposiciones previas habían sido correctas.

La enorme esfera de cristal que había visto la primera vez que ingresó a la caverna estaba ahora frente a ellas.

— ¡¿Estas segura que esto es el causante de todo?!— preguntó aun no muy convencida Lux, sabiendo que a sus espaldas había dejado a las demás guardianas luchando contra Syndra en una batalla que les sería imposible ganar.

—No tengo ninguna duda de ello— contestó con contundencia la menor.

— ¡Ok!— se animó la tiradora sacando sus armas y apuntándole— ¡Hora de hacerte desaparecer!


Syndra sintió una punzada en su cabeza al tiempo que las criaturas que había convocado parecían retraerse.

—No puede ser...— comentó por la bajo, adivinando lo que sucedía.

Trató de dejar la sala donde estaba, pero Janna y Ezreal le cortaron el paso. Pese a estar lastimados y cansados sabían la importancia de mantener a la maga entretenida.

Syndra apretó la mandíbula ante la distracción que se le ofrecía e, invocando sus esferas, derribó a ambos sin ningún tipo de problema.

— ¿Por qué creyeron que podían detenerme?— se burló, pero si debía ser honesta le preocupaba lo que podría estar pasando lejos de su vista, fuera de su control.

Se apresuró a dirigirse a la sala, cuyos pasajes bien conocía, sintiendo nuevamente las punzadas.

Al llegar comprobó que era peor de lo que pensaba.

La esfera ya presentaba un enorme cráter en uno de sus lados. Los bordes quemados le decían que un gran poder mágico le había atacado.

Como respuesta a esto su mirada se posó en Lux, que ya cargaba nuevamente su poder para otro nuevo ataque.

Otra punzada la hizo sostener su cabeza con una de sus manos, mientras veía como un líquido viscoso salía desde el interior de la esfera.

Miss Fortune ya había notado la diferencia entre atacar el caparazón de la esfera y su interior. Era evidente que lo que sea que le envolvía era extremadamente resistente, tomó mucho trabajo entre Lux y ella para siquiera agrietarla, pero una vez pudieron atacar el interior este se deterioraba fácilmente.

—Que molesto...— comentó la maga viendo como la tiradora seguía disparando, tratando de causar el mayor daño posible.

Levantó una de sus manos, pasando toda la energía que podía y la grieta de la enorme esfera empezó a cerrarse.

— ¡Se está regenerando!— advirtió Lux y la pelirroja dejo de disparar, miró a uno de sus costados y descubrió a Syndra.

Se sentía muy cansada, el lugar la absorbía, apenas podía concentrarse en disparar a la enorme estructura como para tener que lidiar con la maga o lo que sea que se ponga de su lado.

Había contado con las guardianas para distraerla pero ya aquí lo empeoraba todo.

Vio como la reforzada membrana casi cubría la totalidad nuevamente, imposible volver a romperla de nuevo.

—Bien... ¡Si así van a ser las cosas!—gritó la tiradora en frustración, volando a gran velocidad, entrando a la esfera mientras volvía a disparar en su interior.

— ¡No, Miss!

Pero los gritos de Soraka llegaron demasiado tarde.

La pelirroja vio como a su espalda la membrana terminaba por regenerarse y no perdió tiempo pese a que la oscuridad la envolvía por completo, sus balas iluminaron su entorno mientras dañaba la monstruosa esfera.

Poco a poco sus extremidades comenzaron a sentirse pesada y algo, como si fuera un líquido espeso entro por su nariz y boca, ahogándola con rapidez.

Su cuerpo se entumeció tan deprisa que ya no sentía las pistolas entre sus dedos, ni estos en sí.

Era como si la esfera tratara de entrar a ella a través de su piel y en el proceso la vaciara.

Una nueva explosión sacudió el estado en el que estaba siendo sumergida.

— ¡Serás idiota!

Reconocía la embravecida voz, aunque su visión era tan escasa que solo atino a ver una luz violácea ante que todo se volviera oscuro por completo nuevamente.


Miss Fortune despertó abruptamente, como quien sale de una pesadilla. Le tomó varias bocanada de aire tranquilizarse lo necesario para comenzar a pensar.

La oscuridad envolvía su entorno, pero ella estaba iluminada escasamente por esa luz violeta que había visto antes.

Podía ver sus manos y sus ropas, casuales, no su uniforme de guardiana.

Trató de ponerse en pie, pero el suelo era inestable y la labor le llevó más de lo que esperaba.

Ahora podía ver mejor su entorno y notó la fina capa que la separaba de esa oscuridad, era ese límite el que la iluminaba tenuemente.

Estiró su mano hasta tocarla y la superficie vibró bajo su tacto, haciendo un sonido agudo y corto. Unos enormes ojos y una boca, que le mostraban una mueca enojada, aparecieron frente a ella.

— ¿Multi?— preguntó, reconociendo al compañero de Syndra. Éste asintió haciendo mover la superficie donde la tiradora se encontraba, dándose cuenta así que este la envolvía.

La criatura no tardó en dejar de mostrar interés por ella y con un nuevo rostro preocupado se hizo a un lado, mirando hacia uno de los costados.

— ¡Syndra!— gritó la tiradora al ver lo mismo que su protector.

De la maga solo se podía ver la mitad de su rostro y dorso derecho. Tenía la mitad del cuerpo perdido en unas rocas oscuras con hilos de un brillo maligno que parecía latir. Tomaban su piel como si trataran de arrancarla de ella.

— ¡Syndra!— volvió a llamarla, golpeando el interior de Multi, que evitaba que esta se acercara más.

—No hagas eso...— comentó la maga con calma, levantando su rostro, mostrándole una débil sonrisa—. Te está haciendo un favor... trátalo mejor.

— ¡¿Estas bien?! ¡¿Qué es esa cosa?! ¡¿Te la puedes quitar?!— comenzó a preguntar apoyando ambas manos en la piel trasparente.

Syndra, aun sonriendo, negó con la cabeza, luego volvió su vista hacia abajo, cansada.

— ¿Cómo fue que llegue a esto?— se preguntó para ella misma, lamentándose por primera vez desde que todo había comenzado—. Que penosa situación.

— ¡¿De qué hablas?!— preguntó la tiradora, pero tenía la sensación de que todo estaba mal— ¡Oye! ¡Apúrate a librarte de eso! ¡Vamos! ¡Sácame de aquí!... ¡O ven conmigo! No lo sé... ¿Seguimos dentro de esa esfera? ¡Salgamos!... No me gusta...— pese a que hablaba con insistencia no había logrado hacer que la mayor siquiera volviera a verla—. Hey... ¿Syndra?

— ¿En qué demonios estabas pensando cuando te metiste?— preguntó vagamente— ¿Pensaron acaso que estaban ganando? ¿Qué atacar su interior lo deterioraba?... que estupidez...

—Syndra...

— ¡¿Qué puedes saber tú de este poder, idiota?!— gritó frustrada, manteniendo la cabeza agachada— ¡Me he pasado meses estudiándolo! ¡Adaptándome a él! ¡Reconociéndolo! ¡Para que unas cuantas cabezas duras, buenas para nada, decidieran que atacarlo a lo bruto era la mejor manera de destruirlo! ¡Serás imbécil!

— ¡Estábamos ganando!

— ¡Niña ingenua! ¡La esfera se alimenta de los ataques que le dan! ¡Mientras más le atacabas, más absorbía! ¡Eso es lo que hace! ¡Absorber, adaptarse! ¡Y como buena idiota que eres te entregaste de lleno, metiéndose en su interior!

Syndra levantó la cabeza, viéndola, poniendo toda la ira que estaba acumulando en esa expresión.

— ¡Ahora entiendo porque sus antiguas compañeras terminaron cayendo! ¡Es por tener en su equipo personas tan estúpidas como tú!

Miss Fortune no tuvo palabras ante esto y para empeorar las cosas vio como ese material maligno cubría parte de la garganta de la maga, haciendo que esta se retraiga.

—Incapaz de entender este poder, tirando por la borda todo lo que me esforcé por llegar a dominarlo... y ahora...— terminó la frase con un suspiró irónico—. No puedo creer que así es como van a terminar las cosas.

— ¡¿Qué dices?! Hablas como si este fuera el fin... no lo es... ¿No lo es?... Sácanos de aquí ¡Vamos!

—Hablo de que tú ganas— aclaró nuevamente con voz neutra—. Si lo que las guardianas estelares querían era acabar conmigo... tú lo hiciste espléndidamente.

— ¿Qué?

—Aunque mucho me temo que deshacerse de mí no significa que destruyeron este enorme poder... tengo curiosidad de saber cómo harán para derrotarlo...— comentó con un poco de gracia—. Aun cuando no llegare a verlo... me da curiosidad igual.

La tiradora observó con horror como las piedras oscuras tomaban la totalidad del cuello, haciendo que la maga dejara el rostro relajado para pasar a uno más contrariado.

—Syndra...

—Por Dios, quita esa expresión de lastima de tu rostro...— comentó con hastío, mientras levantaba su brazo sano, invocando a dos de sus esferas—. Odiaría ser la última cosa que vea.

Se concentró lo suficiente como para desatar su poder y este rompió el oscuro material, develando un escaso rayo de luz.

—Por favor... sácala de aquí— murmuró a su compañero y Multi dudó, vacilando entre la salida y el rostro de su dueña. Syndra sonrió ante la lealtad de la criatura—. Lo único que quiero es que la saques de aquí.

La esfera no lo dudo más y, aprovechando la fisura, cambio su tamaño.

Miss Fortune solo atinó a golpear el interior, tratando de llegar a Syndra antes que esta comenzara a alejarse velozmente.

Después solo vio el exterior de la esfera, y luego la dirigían por la caverna a gran velocidad, hasta que fue expulsada con fuerza, cayendo sobre un prado vacío y oscuro, de rodillas al césped y la calma de la noche.