Disclaimer: League of Legends no me pertenece ¡Terminemos esto antes de que esto termine con nosotros!


Capítulo 12


Todo lo que quiero


Hay una forma… aunque no creo que te guste escucharla.

¿Una forma de qué? ¿De vencer a la esfera y su poder? ¿Una forma de salvarte?... ¿Ambas?

Janna conoce bien este tipo de poder… inclusive supongo que ha llegado a la misma conclusión antes que yo… estaría de acuerdo y te ayudaría a convencer a las demás de que cooperen.

No estas contestando ninguna de mis preguntas.

Las guardianas estelares pueden derrotar a la esfera de poder, sí.

¿Cómo?

Con mi ayuda.

¿Y entonces también te ayudaremos? ¿Te salvaras? Si le derrotamos, entonces dejaras de ser consumida por ella ¿No es así?

No, al contrario. Para ustedes ganar…


Miss Fortune guío a los demás a una entrada entre los acantilados, sorprendiendo ella misma de encontrarla tal y como le habían dicho. Hasta aquí, parecía que la maga estaba siendo honesta en su intención de derrotar la esfera.

—No me malinterpretes— interrumpió Ahri antes de que cualquiera atravesara la oscura apertura— vi como Syndra entro en la esfera oscura, atacándola y rompiéndola para llegar a ti… y soy consciente que luego apareciste sana y salva en las afuera. Ella te salvo, sí, pero eso no la convierte de nuevo en una de las nuestras.

—Como están las cosas, Ahri, no creo que le importe siquiera volver a ser unas de las nuestras, o de ellos, o de cualquiera con tal de sobrevivir— contestó con contundencia la pelirroja— Somos la única alternativa que le queda…

—Y ella es la única alternativa que nos queda a nosotros si queremos derrotar a tal terrible poder antes de que sea realmente incontrolable— acompañó Janna, recibiendo un asentimiento de Lux y con ello la rápida aprobación de todo su equipo.

—Está bien, pero que sepan que nuestra prioridad es la destrucción de esa esfera… el resto…—Insistió Ahri, perfilándose y adentrándose— es secundario.

Miss Fortune la vio adentrarse, seguida de cerca de las demás guardiana.

Sabía que, aunque su líder tenía razón; sus prioridades eran diferente. No faltaba nada para desvelar como acabarían las cosas.

Le costaba recordar la última vez que se sintió tan insegura frente a una misión. Inclusive teniendo a todas las guardianas del mismo lado otra vez, parecían tener las de perder.

Sacudió la cabeza, buscando concentrarse en el ahora, lo que importaba, y se apuró a alcanzar al resto.


Hacia unos cuantos minutos que Janna y Soraka llevaban la delantera, reconociendo el camino para los demás, por eso todos se detuvieron cuando ambas dejaron de avanzar, mirándose entre ellas.

— ¿Qué sucede?— preguntó Lux viendo como las chicas parecía comprenderse con solo mirarse pero para el resto esto le era imposible— ¿No saben por dónde seguir?

—No, es más bien lo contrario— aclaró Soraka, confundiéndolos más.

—Hasta hace unos momentos nos estaba costando trabajo encontrar el camino hacia la esfera, pero de repente podemos percibir con facilidad otra especia de poder— acompaño Janna.

—Syndra— agrego de repente Lulú, sintiendo también la energía mágica de la mayor.

—Sí, parece que trata de orientarnos.

Miss Fortune no pudo evitar sonreír al oír esto, de verdad las estaba ayudando, esta vez de nuevo estaban tirando para el mismo lado.

"Claro que las tengo que ayudar, darían vuelta como insectos alrededor de una lámpara, chocando y muriendo sin saber que hacer"

La tiradora se llevó una mano a la frente sabiendo que algo así diría su compañera en su muy particular forma de prestar ayuda.

—No nos demoremos más— volvió a ordenar Ahri.

Retomaron el camino, ahora avanzando rápidamente.

Para la siguiente vez que se detuvieron fue más abruptamente que la primera, pues unas rocas cayeron cortándole el paso.

Apenas pudieron hacerle frente a la interrupción, se dieron cuenta que se trataba de algo más complicado de lo que pudieron apreciar a primera vista.

—No pasaran.

La voz se escuchó desde las tinieblas de lugar mientras las rocas tomaban formas siniestras encarando a las guardianas.

—Parece ser que la estrella oscura se encarga de esto ahora— analizó con rapidez Lux, reconociendo la forma de los monstruos.

—Sí— concordó Ahri— tratan de evitar que lleguemos a la fuente, así que será mejor que...

Pero antes de poder dar la orden, una lluvia de estruendos explotó entre las criaturas, bajando a varios de ellos.

— ¡Atrás montón de muñecos de barro olvidados al sol!— gritó Jinx mientras volvía a asediar contra ellos— ¡Abran paso que se nos mueren la loca arrepentida!

— ¡Jinx!

— ¡¿Qué esperan?!— preguntó mientras volvía a disparar, pero esta vez el grupo recibió balas especiales de cañón.

—No podría estar más de acuerdo…— concordó Miss Fortune mientras se ponía a su lado a aniquilar a los enemigos— ¡No estorben!


Syndra podía escuchar el ruido de las explosiones, todo retumbaba entre las grietas y los pasillos de la caverna.

"Parece que están luchando" razonó luego de poner atención y sentir la presencia de las guardianas y también el poder maligno.

Titubeo entre seguir su camino y volver a ayudarlas.

Sabía que la estrella oscura había reforzado el lugar, el poder era ahora muy fuerte como para ser ignorado, no dejarían que nadie tratara de hacerse con él o destruirlo tan fácilmente.

"Tontos… como si alguno de ellos fuera capaz de poder controlarlo"

Terminó por darle la espalda a sus antiguas compañeras, ella tenía una parte del plan por cumplir, que de no seguirla, el esfuerzo de ambos lados seria en vano.

—Encuentro fascínate el que sigas con vida.

La maga detuvo sus pasos y esperó que su interlocutor se mostrara.

Una figura alta, masculina, de cabellos plateados largos, atados, se dejó ver desde la sombra. Llevaba la apariencia humana, el disfraz con el que Syndra lo había conocido.

—Oh… siempre es un placer entretener al público… puedes aplaudirme luego— contesto con sarcasmo, el chico sonrió.

—Percibo cierta hostilidad en tu voz, muy diferente a la última vez que hablamos ¿Qué sucedió? ¿Las cosas no salieron según lo que planeaste?

—Maldito montón de mierda— comentó con gracia y calma— tus sabias perfectamente lo que pasaría. Me ofreciste el poder a sabiendas que no llegaría a controlarlo tan rápidamente y, que con suerte de su lado, este me consumiría. Planeaban hacerse un muñeco sin gracia más de su ejército de tarados.

—Yo no planee nada, como lo veíamos había dos caminos, ambos nos favorecía. O tú lograbas dominar el poder y nos servías, ya que las guardianas iban a estar en tu contra y serian también tus enemigas… o el poder te dominaba a ti y nos servirías de todas formas. No hay pérdidas.

—Ya veo…— exclamó aburrida— bueno… lamento no esperar a que me sirvas el té, de verdad esta es una charla tan interesante, pero tengo cosas que hacer… como… "ocasionarles perdidas"

—Oh… ¿Eso harás?— exclamó también el chico, al tiempo que hacia aparecer un arco oscuro y su piel se corrompía en los mismos tonos hasta quedar cubierto por una armadura maligna.


—Ustedes vayan hacia la esfera ¡Nosotras dos terminaremos con ellos! ¡Poppy!

— ¡Ok!— contestó la aludida, entendiendo a la perfección a Jinx, lanzando a los enemigos que quedaban al aire al tiempo que la pelirroja tiraba su definitiva hacia ese lugar, llenando a todos de polvo y resto de monstruo.

— ¡Vamos!— ordenó Lux, dejando con confianza a sus compañeras y conduciendo al resto hacia adelante.

— ¡¿Cuánto falta?!

— ¡Ya casi…!

Entraron a la enorme grieta abruptamente, quedando petrificadas por lo que veían ahora.

La esfera estaba en el centro, como siempre había estado, solo que ahora un pesado humo oscuro salía de ella, contaminando el ambiente, drenando la energía de cualquiera que se acercara, con suma rapidez.

—No se desanimen ¡Debemos atacarlo cuanto antes!— anuncio Janna y al instante Lux y Lulú se pusieron en posición de ataque, mandando sus hechizos— La corteza es débil frente a la magia, pero aun así, atacarla con artillería también ayudara.

— ¡Ok!— Obedeció Ezreal, entendiendo y sumándose también al asedio.

Mientras Miss Fortune también hacía lo propio, no pudo evitar distraerse por la ausencia de cierta maga. Ya debería de estar allí, rompiendo la parte externa, pero la hechicera no aparecía por ningún lado.


Syndra se vio impulsaba hasta que su espalda quedo pegada a la pared, la flecha le atravesaba el brazo y la clavaba a la roca.

Hubiera gritado de no ser porque en realidad no dolía, no sentía ya nada en ese brazo, trató de quitarse la flecha con la otra mano, pero le era imposible.

—Sería una lástima eliminarte— habló el chico acercándose a ella— serias un soldado muy valioso, no quiero tener que hacerlo… por favor, piénsalo… déjate de resistir.

—Es que de repente descubrí que eso de vivir en la oscuridad, comer murciélagos y tener cara de estar sufriendo por estreñimiento todo el tiempo… no es lo mío.

Recibió una sonrisa sin gracia del otro lado y nuevamente el arco, con una nueva flecha oscura, le apuntó el pecho.

Sin embargo, fue él quien recibió un impacto antes de siquiera poder disparar. Una esfera de Luz le había golpeado las manos, le quemaba, tanto que tuvo que retirarse y encogerse por unos segundos.

Para cuando volvió la vista, una chica con la esfera de Luz que le había atacado, se interponía entre ellos.

— ¿No tienes algo importante que hacer?

Syndra se quedó viendo la espalda de Ahri sin contestarle nada.

Con la mano, cuyo brazo estaba atravesado, logró alcanzar la flecha y quebrarla, dando dos pasos hacia adelante para que su cuerpo se deslizara por ella y así quedar liberada.

— ¡Pues entonces ve y hazlo, yo me encargare de él!— ordenó la líder sin darle tiempo a reprochar, abalanzándose sobre el maligno tirador.

Syndra sonrió de lado antes de darle la espalda y desaparecer.

Era verdad, tenía una cita importante y no podía hacerse de esperar.


— ¡No está funcionando!

Lux miró con más detenimiento la esfera, temía que era verdad. A comparación de la última vez sus hechizos no lograban abrir paso en la corteza.

— ¡Una vez más!— anuncio y con esto Ezreal y los demás se posicionaron esperando su orden— Uno… dos… ¡Ahora!

Pero el ataque resonó indiscutiblemente más fuerte de todos los intentos anteriores, el impacto había sido rotundo y brutal, con un agregado extra en tonos violáceos.

— ¡Syndra! ¡Apúrate!— le gritó Janna viendo a la maga flotando y apuntando también a la esfera.

Otra explosión de uno de los pasillos los distrajo. Jinx y Poppy entraban a la misma sala, sus cuerpos siendo expulsados y tirados al suelo.

—Si fuera una dama… diría que esa no es forma de tratar a una…

— ¡Jinx!

Janna vio como sus compañeras se apresuraban a atener a las malas heridas de las menores y volvió su vista a la otra hechicera, las cosas empeoraban.

— ¡Syndra!

La aludida suspiró y le echo una última mirada al grupo de guardianas, pudo distinguir los ojos verdes, poniendo toda su atención en ella.

Le sonrió con resignación.

"Se va a preocupar hasta el último de los momentos… esa idiota…"

Se enfocó en la pequeña apertura, ya pronta a sanar, y cerrando los ojos se disparó hacia adentro, penetrando la esfera justo cuando esta se cerraba por completo nuevamente.

Miss Fortune dio unos inconscientes pasos hacia el lugar antes de ser detenida por Soraka.

— ¡Déjame ir!… ¡Tengo un mal presentimiento de esto!

— ¡Claro que lo tienes! ¡Pero debes resistir!— le suplicó la curandera— ¡Tenemos que encargarnos de eso ahora!

Los monstruos entraban ahora también en la sala, y en otro sector, desde las oscuridades, el arquero siniestro se hizo presente también.

— ¡Ahri!— gritó Miss Fortune cuando distinguió a su amiga siendo sostenida de sus cabellos por el maligno ser mientras el resto de su cuerpo caía hasta que sus rodillas se arrastraban en el rocoso suelo— ¡Ahri!— pero su líder no se movía.

— ¡Maldito, suéltala!— gritó Ezreal, anunciándose a su lado, cargando su poder, pero se había acercado demasiado y al tirador solo le bastó con estirar con velocidad su brazo para alcanzar su cuello y comenzar a estrangularlo.

Ahora tenía en sus manos a dos de ellos totalmente controlados, sin embargo su atención fue a dar al centro de la sala, y los demás allí lo imitaron.

La esfera se descomponía, derritiéndose y evaporándose en un oscuro y espeso material. Al cabo de unos largos segundos de incertidumbre, el centro dio lugar a una figura esbelta, una criatura humanoide con extremidades cubiertas de un material sólido y opaco, su centro y pecho era el único lugar donde unos cristales brillaban, sobresaliente al igual que una especie de corona de puntas afiladas en la cabeza.

No tenía rostro, por lo que era difícil saber si siquiera la figura tenía vida, pues se mantenía inerte sin moverse en el centro.

— ¿Syndra?— preguntó Miss Fortune acercándose, pero al momento la criatura movió su cabeza, perfilándose a donde el tirador se encontraba con Ezreal y Ahri.

El enviado de la estrella oscuro se quedó viendo, analizando si el nuevo ser era su aliado o enemigo, pero tardo demasiado y como respuesta una esfera deforme, cristalizada, golpeo tan fuertemente su pecho que todo su ser fue impulsado hacia atrás, destruyendo la roca a su espalda y sacándolo de la vista de todos.

Ezreal y Ahri cayeron al suelo. El chico tocia por la falta de aire previa, tratando de recuperarse pronto para ver el estado de su líder.

— ¡Salgan de ahí!— gritó Lulú, y el rubio apenas pudo moverse, arrastrando el cuerpo de la mayor, cuando otras esferas golpearon el lugar, rompiéndolo todo, haciendo que las rocas cayeran sobre ese sector.

El joven guardián se las ingenió para cargar con una inconsciente Ahri y llegar cerca de sus compañeras, al tiempo que presenciaba junto con ellas como las esferas, descontroladamente atacaban a los monstruos de los que Jinx y Poppy no habían podido encargarse.

— ¡Detente!— gritó Miss Fortune, viendo como los ataques destruían el lugar haciendo temblar el suelo bajo sus pies — ¡Syndra!

—Ella falló— anuncio Janna— no lo puede controlar… tenemos que salir de aquí, ahora que podemos.

— ¡No!

Unas nuevas esferas pasaron muy cerca de donde el grupo estaba, inmediatamente al sentir el peligro Lulú se puso en frente y trato de generar un escudo, el cual se quebró como cristal ante el nuevo ataque, golpeándola de lleno.

— ¡¿Qué crees que haces?!— Gritó Jinx, poniéndose de pie y alejándose de las demás para encararla— ¡Maldita loca! ¡¿Acaso se te atoro un diamante en el trasero?! ¡¿Te está raspando?!

La criatura solo levantó lo que parecía ser su mano y unas nuevas esferas deformes brillaron a su lado.

—De hecho…— se corrigió la tiradora mirando ahora nerviosa la escena—… creo que son bonitas tus piedras ¡De verdad! Así que entiendo que la quieras guardar en lo profundo de tu ano… he…

Las esferas brillaron aún más, peligrosamente, pero el ataque se vio interrumpido cuando en el cuerpo de la criatura aparecieron incrustadas varias flechas.

— ¡No!— volvió a gritar Miss Fortune al ver como el enviado oscuro volvía a clavar dos flechas más en el cuerpo del ser.

— ¡Es nuestra oportunidad, debemos huir!

— ¡Yo no iré a ninguna parte sin Syndra!

—Ya no existe Syndra— la cortó abruptamente Janna— es duro, pero ahora no es momento para detenerse a llorar o negarlo. Teníamos un plan, sí, pero fallo, ahora hay que huir.

Miss Fortune se le quedo viendo y luego miró a los demás.

Ahri seguía inconsciente en los brazos e Ezreal, Jinx y Poppy estaban tan malheridas que inclusive pensar que podrían salir por cuenta propia era difícil. A lo lejos se podía ver a Soraka al lado de Lulú, imposible saber la condición de esta última.

Los ojos de la tiradora finalmente se posaron en Lux. La chica la veía como si supiera lo que estaba pensando y suspiro penosamente, resignándose, antes de endurecer la mirada y hablar como la líder que era.

—Nos tenemos que ir… ahora.

La escena le pareció increíblemente bizarra y familiar. Su cabeza empezó a doler con punzadas amargas, tantos que creyó que en cualquier momento enloquecería.

La criatura chilló en el centro, haciendo que su mirada volviera a ella. Se arrancaba las flechas, las quebraba sin importar que las partes quedaran incrustadas en su ser, se sostenía la cabeza, parecía retorcerse.

—Ah… es verdad— comentó con tono neutro— deberían irse.

— ¿Qué estas…?— comenzó Lux pero antes de que pudiera entenderlo la pelirroja se impulsó hacia el frente, dándole las espaldas— ¡No vayas!

— ¡Oye!— Se anunció al tiempo que apuntaba con sus armas al tirador— ¡Imbécil!— lo llamó antes de empezar a disparar.

El arquero se vio obligado a detener sus ataques a la criatura para encargarse de los diferentes disparos de la guardiana.

Miss Fortune no pudo ocultar su asombro al ver como sus tiros eran esquivados con gran facilidad, y comenzó a disparar desesperadamente a medida que se acercaba.

Finalmente el arco se perfilo a ella, con una flecha ya cargada, justo cuando una esfera explotaba la pared en el centro de la distancia que los separaba.

El arquero solo atinó a mirar al costado cuando una decena de esferas se estrellaron en su lugar, haciendo desaparecer toda la zona en la que se encontraba.

El polvo se levantó tanto, y las piedras resbalando de un lado a otro, hicieron el escenario tan caótico para la pelirroja, que cuando pudo ver el chico ya no estaba, lo siguiente que notó fue que los ataques volvían a concentrarse en las guardianas.

La criatura estaba perfilada hacia ellas y sus esferas, aunque en menor medida, atacaban la zona.

Miss Fortune apunto a Syndra, a lo que ella pensaba que lo era, y obligándose a dejar de temblar, tiro del gatillo.

La bala le dio justo en el hombro, deteniendo los ataques y haciendo que virara con lentitud hacia donde ella estaba.

— ¡Salgan de aquí!— ordenó a las demás, levantando su otra arma y disparando con ella esta vez

"¿Qué hubiera pasado si…? ¿Qué hubiera dicho si…? ¿Qué hubiera sido de nosotras si…?"

Eran preguntas que nunca iban a tener respuesta.

Preguntas que la habían atormentado noches enteras y habían hecho de su vida una penosa rutina sin sentido.

Por tanto tiempo.

Y ahora, la única persona que había logrado detener ese mar de dudas y agonías, la que había entrado como un rayo, desequilibrándolo todo, aturdiéndola y llevándose con ella todo el monótono sufrimiento… era la que iba a traerlo de vueltas si todo terminaba aquí.

Y no lo iba a permitir.

— ¡Syndra! ¡Idiota engreída!— le gritaba sin saber en qué momento logró acercarse tanto que ya le estaba dando golpes con la culata de su arma a lo que parecía el rostro del ser— ¡Mentirosa!

La caverna se estremecía mientras extremidades largas y oscuras golpeaban el suelo cercano, y aun así la pelirroja se concentraba en agarrar fuerte el rostro que tenía en frente y romper el cristal que le cubría.

— ¡¿Acaso no dijiste que podrías controlarlo por un momento?! ¡Que nos darías tiempo!— le gritaba golpeando con más fuerza el cristal— ¡¿Que si queríamos salvarte debíamos estar atentas?! ¡Que podíamos ganar! ¡¿Era solo un montón de palabras?! ¡¿Para qué?!

Un trozo de cristal se desprendió del lado derecho, dejando ver un ojo de un celeste claro y brillante.

—¡¿Qué crees que estás haciendo?!— Le volvió a recriminar obligando a que la vea— ¡La Syndra que conozco jamás dejaría que un ser tan patético como este la consumiera! ¡¿No que te crees la gran cosa?! ¡¿Así es como vas a terminar?! ¡¿Pudriéndote porque no fuiste capaz de dominar un montón de piedras?! ¡¿A dónde está tu orgullo?! ¡¿Ah?! ¡Idiota!

Las manos de la criatura se movieron con lentitud pero sin interrumpirse, clavando sus garras en el pecho de cristal, quebrándolo y despegando un enorme trozo de allí.

Miss Fortune tuvo que alejarse un poco al no entender lo que trataba de hacer, pero cuando miró para abajo comprendió con amargura que en efecto, como ella creía, Syndra aún estaba allí.

La criatura dejaba al descubierto su pecho, donde un bulto de carne, de un bordo oscuro, palpitaba irregularmente.

La tiradora se aturdió, aunque sabía lo que seguía, y buscando valor volvió su mirada al ojo claro que la observaba.

El ser, sin apartar su vista, tomó con su mano libre el arma que aun sostenía la pelirroja y llevó el cañón hasta que este chocó con la carne que se dejaba ver.

Los cristales comenzaron a sellar de nuevo el rostro, mientras el ojo claro parecía luchar por mantener la mirada en ella, del mismo modo comenzó a suceder con el pecho, el cristal tomaba el arma, creciendo, ramificándose por ella.

La mente de Miss Fortune trató de formular algo que decir pero nada salía, solo negaba con la cabeza esforzándose por postergar lo que debía hacer.

Solo en momentos como ese nos damos cuenta de lo valioso que el tiempo es, cuando ya de nada vale ser consciente de lo mucho que lo desperdiciamos.

La tiradora endureció su mirada al tiempo que el temblor de su mano desaparecía.

En alguna parte se escuchaba un grito, que por más fuerte que era no llegó a tapar el sonido del estruendo que lo envolvió todo.


Nota del autor:

Este capítulo, y el epilogo que viene a continuación, tienen guiños con un fic llamado "Aquella vez que espere para agradecerte"


"Todo lo que quiero no es nada más que escucharte tocar mi puerta una vez más"

Kodaline - All I Want