Las lágrimas amenazaron con descender por el rostro de Dean, mientras yacía tendido en la cama sobre su abdomen. Estaba aterrado, no sabía lo que debía hacer a partir de ahora. Había salido por primera vez de su zona de confort y se había enfrentado a un mundo completamente extraño, un mudo que lo asustaba tanto como lo maravillaba. Se daba cuenta de que aquello que tanto decía su padre, era completamente cierto; habían personas malas en el mundo, dispuestas a hacer daño y eran muchas más de las que podía imaginar, el mundo era un lugar enorme y aterrador y si hacía un mal movimiento podría perderlo todo, sus pertenencias, sus amigos, su vida. Castiel le había prometido enseñarle a navegar en él, hacerle comprender todo aquello que no entendía, le había prometido protegerlo y acompañarlo durante todo el camino… pero ahora que se había ganado su desprecio , no tenía a nadie, se había quedado completamente solo; Bobby y su padre querían encerrarlo para siempre, solo y aislado del mundo, lejos de Sammy y lejos de Castiel… si es que no lo querían muerto; Castiel ahora querría que se marchara de su casa y Sammy era demasiado joven para ayudarlo, estaba solo e impotente. Si tan solo pudiese hacerle comprender a Castiel lo que en realidad pretendía, tal vez le dejaría quedarse, pero le había llamado monstruo y su padre solía decir que los monstruos jamás debían ser perdonados, porque siempre volverían a hacer daño, pues esa era su naturaleza. Además en medio de la ira había lastimado a Castiel, había dicho palabras hirientes sin pensar en las consecuencias y eso haría que fuese más difícil perdonarlo.

En algún momento en medio del llanto logró quedarse dormido, no acostumbraba llorar, después de todo encerrado en su habitación no tenía muchos motivos para hacerlo, por lo tanto estaba agotado, además había sido un día largo, donde había tenido que enfrentarse por primera vez a cientos de cosas extrañas, lugares nuevos, ambientes nuevos, personas nuevas… sentía que su mente colapsaría en cualquier momento.

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Cuando despertó en la mañana, sus ojos registraron de nuevo la habitación, sintiendo el frío en su estómago y el temor de saber que se hallaba en un lugar desconocido, que estaba lejos de la seguridad de su hogar y que no podría sobrevivir un segundo allí sin la ayuda de Castiel.

Se incorporó en la cama con una fuerte exhalación y frotó sus ojos cansados. Su estómago rugía con fuerza para recordarle el hecho de que se había saltado la cena la noche anterior y que ahora mismo moría de hambre.

Se lavó el rostro en el baño y observó sus ojos enrojecidos e hinchados en el espejo. Odiaba sentirse tan dependiente, tan incapaz de hacer las cosas por sí solo, odiaba ser tan débil, pero esa era su realidad y no podía permitirse ser orgulloso ahora.

La palabra "monstruo" se repetía en su mente con la voz de Castiel una y otra vez, lastimando de nuevo su corazón, pero no podía quedarse allí escondido lamentándose para siempre, tenía que salir de allí y enfrentarse a Castiel, tenía que hacerle cambiar de opinión, demostrarle que no era un monstruo realmente y que todo lo que había querido hacer era protegerlo.

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Encontró a Castiel sentado en el sofá, mirando la ciudad a través del ventanal, mientras comía la que se suponía que debía ser su cena, la cual había quedado olvidada la noche anterior después de la discusión.

- Hey – saludó Dean torpemente. Castiel se giró para verlo con una expresión fría y serena.

- Buenos días, Dean. En caso de que tengas hambre, guardé tu cena dentro del horno – Dean asintió y sirvió su cena/desayuno en silencio para luego tomar asiento en frente de Castiel.

El día era hermoso, brillante y soleado, pero las aves afuera no cantaban como en el bosque, sólo podía oír los autos correr en la distancia. No obstante se acostumbraría, quería intentarlo, prefería estar allí que volver a estar aislado en una habitación.

- ¿Quieres que llame a Sam para que venga a recogerte? – preguntó Castiel destrozando sus esperanzas.

- ¿Quieres que me vaya?

- Ayer dijiste que no querías estar con un idiota masoquista como yo – respondió con un encogimiento de hombros.

- ¡Pero sólo dije eso porque me llamaste "monstruo"!

- ¡Querías asesinar a un ser humano! ¿en qué crees que eso te convierte? – de repente toda la calma y la serenidad se había ido, siendo reemplazada por una mirada de profundo dolor.

Dean miró al suelo avergonzado y arrepentido, dándose cuenta de su grave error – No iba a hacerlo, Cas, quería golpearlo y hacerle daño, pero jamás podría asesinarlo, sólo lo dije porque estaba enfadado. A pesar de lo que soy, nunca he sentido el deseo de matar o cazar a ningún ser viviente, ni siquiera a un animal, he evitado comer carne cruda durante toda mi vida ¿en serio piensas que podría matar a alguien?

- No lo sé, aún no te conozco lo suficiente.

- No soy un monstruo, Cas, eso te lo puedo asegurar.

- Ayer… parecías otra persona – murmuró Cas, sintiendo escalofríos al recordar la horrible escena en el pasillo – la manera en que gruñías… y esa mirada asesina.

- Lo siento, tal vez me dejé llevar un poco, pero no quería asustarte. Simplemente no soportaba ver a ese imbécil tratándote de esa manera, estaba diciendo cosas horribles sobre ti y tú eres la mejor persona que he conocido, Cas, por eso no podía permitirlo. Ese chico se creía superior a ti, pero te aseguro que tú eres mucho mejor que él, tienes que ser consciente de eso, no puedes dejar que te humille de esa manera.

Los ojos de Castiel se abrieron con sorpresa, sintiéndose de pronto como un idiota, Dean simplemente había actuado protector, como un perro lo haría con su amo, porque así era él, fiel y leal como un cachorro. Entonces toda la ira se evaporó y podía ver que Dean ya no estaba enojado tampoco.

- Te agradezco que hayas querido protegerme, pero debes tener cuidado la próxima vez ¿de acuerdo? No queremos que hagas algo de lo que más tarde puedas arrepentirte.

- Lo prometo ¿eso quiere decir que vas a darme otra oportunidad? – preguntó Dean lleno de renovada esperanza.

- Por supuesto. No debí haberte llamado monstruo… en verdad no creo que lo seas.

Dean sonrió lleno de alivio y gratitud, no podría soportar ver el miedo y el rechazo en la mirada de Cas y estaba feliz de saber que no lo había arruinado todo.

Terminaron su desayuno en silencio, intentando fingir que nada había ocurrido… aunque sin éxito. Ambos estaban allí, uno frente al otro, pero sus mentes estaban dispersas en otros lugares, pensando aún en lo ocurrido la noche anterior, Dean preguntándose qué habría hecho Cas para merecer tanto odio por parte de ese extraño y Castiel inmerso en un pasado mucho más lejano.

- Cas ¿por qué ese idiota te llamó "maricón"? ¿a qué se refería? – preguntó al fin, dejándose vencer por su curiosidad.

Los ojos de Castiel se agrandaron con sorpresa y sus mejillas se sonrojaron avergonzadas - ¿por qué preguntas eso ahora?

- Sólo intento comprender.

- "Maricón" es la palabra que se usa para referirse despectivamente a los hombres homosexuales ¿lo sabes, verdad? – Dean asintió y Castiel se preguntó entonces qué parte Dean no comprendía – pues eso es lo que soy – fue todo lo que pudo explicar.

- Ya veo – dijo Dean apenas en un murmullo. Hubo un largo e incómodo silencio, donde Castiel pudo imaginar las peores formas de reaccionar ante su declaración, hasta que Dean se atrevió a hablar de nuevo – no veo como eso sea un problema.

- ¿De verdad? – preguntó Castiel con escepticismo y esperanza a la vez- ¿no crees que esté mal?

- Por supuesto que no ¿por qué habría de pensarlo? de hecho creo que yo mismo me siento de la misma manera.

- ¿Hablas en serio o sólo lo dices para hacerme sentir mejor?

- Hablo muy en serio, Cas. Pasé toda mi vida encerrado en una habitación, nunca he visto realmente a una chica, por lo tanto no puedo sentirme atraído por ellas ¿eso está mal?

- No para mí, pero para muchas personas está mal visto. De todos modos aún no puedes estar tan seguro de eso, no hasta que veas a una chica o te enamores de alguien por primera vez.

- Tienes razón – reconoció Dean, aunque algo le decía que no llegaría a enamorarse nunca de una mujer – aun así, no entiendo qué hay de malo en ello, no le hacemos daño a nadie ¿o sí?

- No, en absoluto, pero las personas no lo comprenden, todos guardan prejuicios y disfrutan juzgar a los demás. Existen personas que podrían lastimar a otros por sus ideologías, por su color de piel o por su sexualidad, estos últimos son llamados homofóbicos y si resultas ser gay, será mejor que te cuides de ellos.

- ¿Es eso lo que era ese hombre? ¿por eso te trató de esa manera? – Dean era como un niño, haciendo tantas preguntas hasta el punto de ser molesto, demasiado distraído para darse cuenta de cuánto incomodaba a Castiel aquel tema.

- De cierta forma lo es, pero en realidad tiene un asunto personal conmigo.

- No me digas que era tu novio, porque de ser así déjame decirte que tienes un gusto terrible.

En realidad Jordan era un chico atractivo, musculoso, tan alto como Dean, moreno de facciones varoniles, pero Dean no podía verlo de esa manera debido a su horrible personalidad.

- Jordan y yo éramos amigos, incluso antes de conocer a Balthazar – comenzó a explicar Castiel, antes de que Dean comenzara a imaginar cosas peores de lo que en realidad habían ocurrido - Cuando llegué aquí, todos me rechazaban por ser raro o aburrido, pero Jordan fue diferente, el me tendió la mano y me ofreció su amistad y a pesar de gozar de tanta popularidad me prefirió por encima de todos sus amigos. Era demasiado bueno y amable conmigo, sin mencionar su atractivo, así que no pude evitar enamorarme de él. Pensé que el también sentía lo mismo por su forma de tratarme, por eso cometí el error de querer besarlo, y como podrás ver, no se lo tomó muy bien. Ese fue el fin de nuestra amistad y desde entonces me odia. Nunca pensé que fuera un homofóbico, pero lo era.

- Eso sólo confirma lo idiota qué es – Dijo Dean sintiendo llenarse de ira, caminó hasta sentarse justo al lado del mayor y posar su mano sobre su hombro en señal de apoyo– qué clase de tonto se negaría a besarte, Cas ¡eres perfecto!

Cientos de mariposas revolotearon en el estómago de Castiel como si se tratase de una chica adolescente, sus mejillas volvieron a sonrojarse y tuvo que mirar el rostro de Dean para asegurarse de que no bromeaba… pero el joven parecía bastante serio ¿cómo era eso posible?

- No sabes lo que dices, Dean, tú no entiendes de estas cosas.

- Tal vez no, pero sé que eres la persona más especial que haya conocido.

- Soy la única persona que has conocido además de tu familia.

- Aun así dudo que encuentre a alguien mejor que tú, no te das cuenta de ello, pero eres hermoso, listo, gentil, eres tranquilo y de mente abierta… y podría continuar con la lista.

Castiel le devolvió la mirada y le sonrió con afecto, sintiendo su alegría renovarse con la ternura de Dean – Gracias, Dean, en serio.

- No lo digo sólo para hacerte sentir mejor, lo digo en serio, Cas – insistió Dean – nunca he besado a nadie, pero con gusto podría besarte a ti.

- Dean…

El corazón de Cas latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con querer salir, sus manos temblaban al ver tan cerca aquellos ojos verdes suplicantes y esos perfectos labios gruesos que suplicaban ser besados. Dean era un chico demasiado atractivo, pero también era inocente y Cas no sabía hasta qué punto llegaba aquella inocencia, la cual temía destruir.

- ¿Puedo besarte, Cas? Quiero saber lo que se siente – preguntó Dean mirando sus labios lleno de deseo.

- ¿En verdad quieres que sea el primero?

- Nunca quisiera que fuese alguien más, quiero que tú me enseñes.

- A decir verdad, yo tampoco soy muy experto en esto.

- Eso no importa – insistió – a menos que no quieras hacerlo.

Castiel lo miró a los ojos, esos brillantes ojos verdes y suspiró ¿quién no querría besar esos labios carnosos? – eres un chico hermoso, Dean, por supuesto que no tendría problema alguno en besarte, es sólo que, no quiero que te arrepientas luego… quiero decir, se supone que tu primer beso debe ser algo especial y tal vez sea mejor que esperes para hacerlo en el momento adecuado con alguien que sea especial para ti.

- Eres especial para mí.

- No me refiero a ese tipo de "especial" – aclaró Castiel, pero Dean seguía sin comprenderlo.

- No importa, está bien si no quieres, no voy a obligarte – intentó parecer indiferente pero incluso Cas podía ver su mirada ofendida y sus mejillas sonrojadas con la vergüenza del rechazo.

Cas se sintió como un idiota al ver la reacción de Dean, la forma en que parecía herido y avergonzado como si hubiese hecho algo malo, no quería que pensara que un beso era algo malo o desagradable, tampoco quería que aquella experiencia hiriera su autoestima, cuando todo lo que quería era protegerlo, así que sin previo aviso se acercó al más joven y juntó sus labios en un beso dulce y casto.

Los ojos de Dean se abrieron con sorpresa al sentir aquellos labios suaves y húmedos posarse sobre los suyos, pero al ver los ojos azules de Cas, cerrados y tranquilos, cerró también los suyos y dedicó su atención al tacto, a sentir y saborear los labios de Castiel. Sabían a caramelo y el mero contacto suave y puro contra su piel, le producía un millón de sensaciones por todo el cuerpo, no sólo en sus labios sino también en su vientre, en su pecho y en otros lugares. Ahora comprendía por qué los humanos disfrutaban tanto de ello.

No quería que terminara, pero pronto Cas se apartó, mirando sus ojos con las mejillas sonrojadas - ¿qué tal estuvo? – preguntó tímidamente el mayor.

- Estuvo increíble, Cas. Había querido saber lo que se sentía desde hace mucho tiempo.

Castiel suspiró con alivio y sonrió, Dean era tan dulce y gentil que era imposible no encariñarse con él, llevaban pocos días conviviendo juntos y ya sentía su pecho hincharse de tanto afecto. Quería besarlo de nuevo, lanzarse sobre él y acariciar cada centímetro de esa perfecta piel, pero jamás tendría el valor de hacer algo tan apresurado.

- Cas – la voz grave de Dean volvió a sacarlo de sus pensamientos - ¿Qué somos ahora?

- ¿Qué quieres decir? – preguntó confundido, las mejillas de Dean seguían ruborizadas pero Cas no comprendía la razón, no comprendía qué clase de pensamientos cruzaban por la mente del más joven.

- Papá me dijo alguna vez que sólo las parejas se besan ¿esto nos convierte en una pareja?

El corazón de Cas latía a mil por hora sin saber qué respuesta ofrecer. Dean representaba todo lo que siempre quiso encontrar en una pareja, por supuesto que Castiel nunca podría rechazarlo, pero era demasiado pronto y dudaba que Dean en verdad lo deseara - ¿eso te gustaría? – preguntó con temor.

- Por supuesto, Cas, desde que te conocí, desde que me cuidaste mientras era un lobo, he sentido algo por ti, no comprendía muy bien de qué se trataba, pero ahora lo entiendo ¡me enamoré de ti, Cas! ¿no es eso asombroso?

Pero Cas no podía estar tan feliz como Dean, tenía que lidiar aún con demasiadas inseguridades – Dean, aún no me conoces lo suficiente, no puedes estar tan seguro de que me amas.

- Lo estoy. Eres listo, tierno, gentil, bondadoso e increíblemente guapo ¿qué más necesito saber para estar seguro?

- También soy aburrido, torpe, tímido y todo me sale mal, simplemente es demasiado pronto y aún no te has percatado de todos mis defectos.

- No creo que seas aburrido – refutó Dean – y el hecho de que seas torpe y tímido sólo te hace aún más adorable… me gusta eso de ti.

- Sigo pensando que es demasiado pronto, aún no conoces lo suficiente acerca de mí y acerca del mundo.

- No quieres estar conmigo – comprendió Dean con decepción, tantas excusas tenían que ser la razón – ¿qué es lo que no te gusta de mí? ¿al menos puedes decirme eso?

- Eres encantador, Dean, me gustas, pero no puedo estar contigo como quieres, no aún, primero quiero que estés seguro de lo que haces, quiero que me conozcas mejor, quiero que conozcas a otras personas, hombres y mujeres, que sepas lo que significa estar en una relación y si después de eso aún sigues interesado en mí, entonces podremos estar juntos.

- ¿Lo prometes? – Castiel asintió con una sonrisa reconfortante – de acuerdo, lo haré si eso te hace sentir mejor, aunque estoy seguro de que nada cambiará, no importa cuántas personas conozca o cuántas cosas descubra sobre ti, estoy seguro de que seguiré sintiendo lo mismo.

Pero Castiel no pensaba de la misma manera, estaba seguro de que pronto Dean se haría popular con su carisma y su belleza, pronto conocería a muchas personas mejores que Castiel, más atractivas, listas y divertidas, pronto leer, ver películas y disfrutar del paisaje dejaría de ser suficiente para él, pronto preferiría las fiestas, la música y el alcohol, preferiría el sexo salvaje y desenfrenado en lugar del sexo tímido y romántico que Castiel podía ofrecerle, pronto Castiel dejaría de ser suficiente. Pero Dean lo miraba ilusionado, con aquellos ojos grandes brillantes e ingenuos, sin saber qué clase de pensamientos inundaban la mente de Castiel, quien sólo esperaba que aquella inocencia en su mirada fuera eterna, que el alma pura e infantil que tanto admiraba jamás se corrompiera al entrar en contacto con el mundo.

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Alguien llamó a la puerta en ese instante, interrumpiendo el repentino silencio y Dean se apresuró a abrir antes de que Castiel pudiera detenerlo; afortunadamente era Balthazar y no Jordan como había temido. Balthazar se abrió paso sonriente y ansioso, deteniéndose en la mitad de la sala de estar.

- ¿Qué es este ambiente tan tenso? ¿acabo de interrumpir algo?

- En absoluto – respondió Castiel antes de que Dean tuviera la oportunidad de decir algo inapropiado.

- Eso es bueno, porque no podía esperar para tener algo de diversión con Dean… y contigo por supuesto.

- ¿Qué tienes en mente? – preguntó Castiel con suspicacia.

- No le sé, hay tanto por hacer que no sé por dónde empezar, así que ustedes dos tendrán que ayudarme a decidir. Tengo una larga lista de lugares a los que debemos llevar a Dean, como el cine, el centro comercial, los grandes parques, el museo y por supuesto hay que llevarlo a los mejores clubs ¿qué otros lugares consideran que deberíamos incluir en la lista?

- Quiero ir a la playa – comentó Dean con emoción, apenas conteniéndose para no arrebatar el papel que sostenía Balthazar en sus manos, de seguro si estuviese en su forma animal, estaría moviendo la cola de un lado a otro – y también quiero ir a un concierto de rock.

- De acuerdo, voy a ponerlo en la lista ¿tienes algo qué decir, Cas? – Castiel sólo negó con la cabeza, sabía que no podría sugerir un sitio realmente interesante, todo lo que saliera de su boca sería aburrido y decepcionante, le gustaba visitar la biblioteca, los cementerios en busca de tranquilidad y el bosque… por supuesto Dean no lo encontraría tan divertido.

- Muy bien, ahora sólo queda definir por dónde comenzar el recorrido y lograr terminarlo antes de que finalicen las vacaciones, es un reto.

- Creo que debemos comenzar por el centro comercial – comentó Castiel – podemos comprar algunas prendas para Dean, entre otras cosas necesarias, luego ustedes serán libres de decidir a dónde quieren ir.

- Y por supuesto tú también vas a acompañarnos ¿verdad? – preguntó Balthazar, a lo que Castiel asintió, no importaba qué tan desagradables fueran los lugares que visitaran, de ninguna manera dejaría a Dean al cuidado de Balthazar, sabía que su amigo era un buen hombre, pero simplemente no era lo suficientemente cuidadoso - ¡Eso es genial! ¿Por qué no vas a ducharte, Dean? Así podremos comenzar ahora ¿qué dices?

- De acuerdo, estaré listo en un segundo - Dean exclamó, con los ojos brillantes de emoción y apenas evitó correr demasiado rápido sin poder ocultar su entusiasmo, haciendo sonreír a Balthazar.

- Es adorable ¿no lo crees? – comentó a Castiel, quien se limitó a asentir – es tan tierno, dulce y lindo que es imposible no encariñarse con el chico, ya veo porque decidiste quedártelo. Al principio pensé que estabas loco por meter a un total extraño en tu hogar, pero ahora que lo veo, creo que cualquiera hubiera tomado esa decisión. Creo que te hará bien, amigo.

- Gracias… supongo.

Balthazar sonrió y posó su mano sobre el hombro del más joven – escucha, Cas, Dean es justo tu prototipo perfecto, así que creo que es inevitable que termines enamorándote de él tarde o temprano y si no lo haces tú, entonces lo haré yo.

Si tan sólo Balthazar supiera que ya comenzaba a caer ante el encanto de Dean… - eso no quiere decir que Dean se enamore de alguno de nosotros – refutó.

- Puedo ver que le gustas, se siente seguro y cómodo a tu lado, te mira todo el tiempo como si fueras la cosa más bella que haya visto… da asco.

- Hace eso con todos, es natural, está descubriendo el mundo.

- Créeme, Cas, te mira de manera diferente, no suele mirarme a mí de esa manera.

Castiel quería creerle, pero aún tenía miedo, temía que al terminar el recorrido planteado en la lista de Balthazar, Dean se hubiera convertido en alguien diferente, que olvidara todas sus palabras de amor hacia Castiel y decidiera seguir por otro camino, temía también que Sam llegara demasiado pronto para arrebatárselo o que simplemente aquella vida fuera demasiado para Dean. Había demasiadas probabilidades de que quisiera dejarlo y por eso Cas estaba tan asustado para comenzar algo con él y salir herido de nuevo.

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Agradezco a DCFE, LexiHolmes21, Itscatastrophy y Anithasakura por sus lindos comentarios y todo su apoyo. ;)