Las lágrimas brotaban con desesperación de los ojos de Castiel, empapando sus mejillas y su camisa, sus manos temblaban descontroladamente, pero se las arregló para sostener el teléfono. Pensó en llamar a Balthazar, pero sus dedos inconscientemente marcaron el número de Sam, tenía la esperanza de que él supiese mejor lo que estaba ocurriendo y pudiese ofrecerle su ayuda.
- ¡Sam! – exclamó desconsolado una vez recibió respuesta – gracias a Dios.
- ¿Castiel? ¿está todo bien? – preguntó soñoliento y preocupado a la vez.
- No, nada está bien. Es Dean, Sam, algo le pasó, no está en casa y no sé dónde pueda estar. Hay sangre en el suelo, creo que alguien pudo habérselo llevado.
- Espera, Castiel, tienes que calmarte ¿de acuerdo? – Sam sonaba preocupado, pero Castiel estaba en pánico y sus palabras apenas eran entendibles. Lo escuchó respirar profundo un par de veces y supo que el joven se esforzaba por calmarse – ahora dime qué le sucedió a mi hermano.
- Salí de casa en la mañana y acabo de regresar para darme cuenta de que Dean se ha ido, había sangre en la esquina de la mesa y en el suelo, no sé qué pudo haber ocurrido.
- ¿Cuánta sangre había?
- Unas gotas, no lo noté hasta mucho después de haber llegado.
- ¿Hay señales de forcejeo?
- No, pero Dean no pudo haberse ido sin más, él no conoce la ciudad.
Escuchó a Sam suspirar y gemir con preocupación – Castiel, Sabes que no puedo pedirle ayuda a Papá sin antes estar seguros de que Dean realmente ha sido secuestrado.
- ¿Y cómo se supone que deba asegurarme? ¿quedándome de brazos cruzados esperando a que envíen una oreja de Dean por correo? Sam, lo siento mucho, pero Dean podría estar en peligro ahora mismo.
- Tienes razón – admitió – pero ¿y si no es así? Si se lo digo a Papá, entonces va a querer buscarlo y lo encerrará de nuevo. Me encargaría de las cosas yo mismo, pero apenas sé cómo disparar un arma y mantenerme en una pelea, no creo que sea lo suficientemente fuerte aún.
- ¿Debo llamar a la policía?
- ¡No! podría estar en su forma animal o podría haber sido secuestrado por un cazador, no podemos arriesgarnos.
- ¿Entonces qué debo hacer? – gritó de nuevo con desesperación, comenzando a perder la paciencia.
- ¡No lo sé! – gritó en respuesta, también comenzaba a desesperarse, sintiendo que el peso de la decisión caía sobre sus hombros.
- Sam, no me importa si tu padre quiere encerrar a Dean, ahora mismo lo único que me importa es traerlo aquí sano y salvo, así que ve a llamar a tu padre y vamos a buscarlo ahora si no quieres que llame a la policía.
Sam suspiró y gruñó con frustración, Castiel tenía razón, tenían que hacer algo o lo que le sucedería a Dean podría ser mucho peor de lo que John pudiese hacerle. Una parte suya pensaba que Castiel estaba actuando paranoico y que quizás Dean estaba bien en algún lugar, pero debía aprender a confiar en la intuición del joven que había convivido con su hermano durante más tiempo.
- Está bien, hablaré con él, tú sólo ten paciencia, volveré a llamarte.
- De acuerdo, lo intentaré.
Entonces Castiel colgó, sintiendo que las lágrimas regresaban a sus ojos, al menos ahora sabía que había alguien más dispuesto a ayudarlo y que quizás podía tener un poco de esperanza.
El teléfono volvió a sonar y el nombre de Balthazar se iluminó en la pantalla, pero Castiel no sabría que decirle, así que prefirió ignorarlo.
ooOoo
Sam se levantó apresuradamente de la cama y corrió en dirección a la habitación de John Winchester. Las luces estaban apagadas y hacía mucho tiempo se habían ido a la cama, pero tenía que armarse de valor y contarle todo a su padre cuanto antes.
Los pasos de sus pies descalzos apenas se escuchaban sobre el piso de madera, lo suficientemente silenciosos para no despertar a nadie aún. Tocó temeroso la puerta sólo un par de veces antes de obtener respuesta.
- Papá, soy yo – habló con timidez – tengo que decirte algo importante, ahora.
Los pasos de John hicieron eco por toda la casa antes de que la puerta se abriera - ¿en serio, Sam? ¿Qué es tan urgente que no puede esperar hasta mañana?
Sam miró al suelo sintiéndose culpable y respondió – Es sobre Dean.
John vio la seriedad y la preocupación en el rostro de su hijo y supo que aquella conversación no podría ser demasiado corta, así que encendió la luz y le invitó a pasar. Sam entró procurando no dañar la perfecta línea de sal en la entrada y tomó asiento sobre la cama de su padre.
- Entonces ¿de qué quieres hablar? – instó John con un tono indiferente, aunque Sam sabía que hablar sobre Dean destrozaba el corazón de su padre.
- Te he estado mintiendo todo este tiempo.
- Acerca de….
- Acerca de Dean. Papá, sé dónde está, lo he sabido siempre, incluso yo le ayudé a escapar.
Los ojos de John se abrieron en shock, con esperanza, ira, temor e incredulidad, miles de sentimientos contrarios reflejándose en su rostro.
- No hablas en serio.
- Jamás diría una mentira tan cruel.
- Si lo que dices es cierto, entonces ya lo has hecho.
- Papá, escucha, tenía que hacerlo, le disparaste a Dean, le hiciste daño, lo mantuviste en cautiverio durante toda su vida, eras peligroso para él, él sólo quería ser libre y ser feliz y tú intentaste matarlo ¡tuve que hacerlo por él!
- ¡Pero sabías que eso me estaba matando! ¿por qué no me lo dijiste antes?
- Porque no quería que volvieras a encerrarlo, quería que Dean tuviera una vida, que viviera libre y conociera el mundo, ese era su sueño. Quería decírtelo, Papá, me dolía verte deprimido todo el tiempo, pero tuve que hacerlo por Dean. Lo siento mucho.
John se levantó de su cama y comenzó a caminar en círculos por la habitación, tirando de su cabello – Por Dios, Sam, lo creí muerto, la culpa me estaba consumiendo ¡me dejaste creer que había matado a mi propio hijo!
- Lo sé y de verdad lo siento. Puedes dejar de hablarme si quieres, expulsarme de esta casa, lo que quieras, pero te lo estoy contando todo ahora porque al parecer Dean necesita nuestra ayuda y no hay tiempo qué perder.
- ¿Cómo que necesita nuestra ayuda? ¿En dónde lo tienes?
- ¿Recuerdas al hombre de la cabaña? El tipo de ojos azules al que le preguntamos sobre Dean. – John asintió – volví a verle días después, el tipo tiene dinero, me ayudó a instalar cámaras en el bosque, así logramos encontrar a Dean. Ahora ambos viven juntos en la ciudad
- Dios, Sam, cómo puedes ser tan imprudente ¿acaso ese joven sabe lo que es Dean?
- Lo sabe y no le importa. Al principio estuvo algo asustado, pero ahora son buenos amigos. Papá, tienes que saber que Dean no es peligroso, lo que sucedió ese día fue un accidente, entró en pánico porque se sintió amenazado , pero te aseguro que él puede controlarse a la perfección.
- Eso no hará que apruebe lo que hiciste.
- Eso no importa ahora, Papá. Escucha, Castiel acaba de llamarme, cree que alguien secuestró a Dean. Había sangre en su casa cuando regresó y Dean no estaba por ningún lado, no sabemos qué pudo haber ocurrido, pero tenemos que encontrarlo.
- Entonces no hay tiempo que perder – dijo una voz grave desde la puerta, ambos hombres giraron la cabeza para encontrarse con Bobby allí de pie, sosteniendo una maleta y las llaves del impala – vamos, el auto está listo.
ooOoo
Dean no sabía a ciencia cierta si se había quedado dormido o había perdido el conocimiento, pero lo siguiente que supo, era que se hallaba recostado en el suelo húmedo y frío de una jaula, tenía barrotes de metal y era apenas lo suficientemente grande para albergar a una persona, pudo ver que habían más jaulas a su alrededor, pero estas estaban vacías. Hacía demasiado frío en aquel lugar y pronto se dio cuenta de que se hallaba completamente desnudo, eso sólo hizo que se sintiera aún más frágil y vulnerable. Se dio cuenta de que habían moretones en diferentes partes de su cuerpo y pequeños cortes suturados en ambos brazos, muslos, pantorrillas y estaba casi seguro de que había otro en su espalda, sin embargo no tenía idea de qué pudo haberlas causado, lo único que sabía era que dolía terriblemente cada vez que intentaba moverse.
Gimió ligeramente y se acurrucó en el suelo, hasta que su frente rozó con sus rodillas, no sabía en donde estaba, sólo sabía que sería inútil escapar.
- Nunca había visto algo tan patético – dijo con burla una voz ya conocida, Dean pensó que sus oídos debían estar fallando ya que no le había escuchado acercarse.
Dean abrió los ojos y levantó el rostro para mirarlo con furia, un grave gruñido animal escapó de su garganta pero esto no logró hacer que Jordan se sintiera intimidado, después de todo los separaban los gruesos barrotes de una jaula.
- ¿En dónde estoy? ¿Qué diablos me hiciste? ¿por qué me trajiste aquí?
- Lo sé, amigo, son demasiadas preguntas, pero intentaré responderlas todas – Jordan se ubicó en cuclillas para poder estudiar el rostro de Dean más de cerca - Mira, Dean, sé lo que eres, lo supe desde el día en que nos enfrentamos por primera vez, por la forma en que gruñías y la forma en que tus pupilas cambiaron de forma. Conozco muy bien los ojos de un licántropo, los he cazado durante casi toda mi vida… por eso estás aquí.
- Pero no le he hecho daño a nadie, no soy peligroso, lo juro, tienes que dejarme ir – suplicar no era lo suyo, pero ahora mismo podría besar los asquerosos pies del tipo si eso le concedía de nuevo su libertad.
- Lo sé, los licántropos no son más que perritos dulces y adorables si los acaricias y les das de comer, pero pueden ser violentos y letales si los provocas. De igual manera son monstruos, abominaciones de la naturaleza que jamás debieron tener vida, por eso me doy a la tarea de exterminarlos.
- ¿Entonces vas a matarme? – su voz se quebró al pronunciar aquellas palabras, no quería morir sin antes despedirse de Castiel, sin que su hermano supiera lo que le había pasado.
- Aun no, primero voy a divertirme contigo. Déjame explicarte para qué te he traído aquí – dejó escapar una risita malvada antes de continuar – escucha, algunos cazadores y yo organizamos un evento cada seis meses para divertirnos y conseguir algo de dinero; cazamos algunos licántropos molestos y los obligamos a pelear entre ellos, algo así como una pelea de perros. El licántropo que sobreviva, será el ganador y su amo será quien obtenga el dinero. Ahora mismo tú me perteneces y si tienes algún deseo de sobrevivir entonces ganarás la pelea y me harás rico ¿te queda claro?
- ¿Y si me niego a participar?
- Entonces te mataré – se encogió de hombros – tampoco intentes atacarme, porque he implantado algo debajo de tu piel que te hará sentir mucho peor que cuando usé el taser, no intentes quitártelos, te advierto que hay más de uno allí. Recuerda que tu vida está en mis manos, Dean.
El hombre estaba a punto de marcharse, así que Dean se puso de pie para llamar su atención con las pocas fuerzas que le quedaban - ¡espera! – el hombre se dio la vuelta y miró a Dean expectante – Castiel…
- Él está a salvo – le aseguró – aunque sea un mariquita y aunque sea una abominación, sigue siendo humano y mi código moral me impide matarlo.
Dean exhaló con alivio y entonces Jordan se marchó.
ooOoo
Ya era de día cuando llegaron a casa de Castiel, el joven los recibió con los ojos hinchados y las manos temblorosas, parecía un desastre y era extraño verlo de esa manera cuando normalmente solía ser tan inexpresivo.
Por otro lado, Castiel debía admitir que la presencia de John Winchester era bastante intimidante, el hombre era tan alto como Sam, de músculos fuertes y construidos, mirada penetrante y llena de furia, toda la apariencia de un temido cazador. El otro hombre, Bobby Singer, parecía más tranquilo, aunque podía ver que tenía también un temperamento fuerte.
Tomaron asiento en la sala de estar, donde Sam intentó calmar a Castiel para que pudiesen interrogarlo.
- Entonces ese día nos mentiste - comenzó John con su mirada asesina fija en Castiel.
- Lo siento – respondió Cas – estaba asustado, no tenía idea de lo que era Dean.
- John, no es momento para eso, tenemos que enfocarnos en hallar a Dean - interrumpió Bobby.
- Lo sé, es sólo que por razones como esta habíamos decidido mantenerlo encerrado, siempre tuve miedo de que un cazador pudiera encontrarlo, sabíamos que afuera corría peligro… y mira como han terminado las cosas.
- ¿Crees que lo atrapó un cazador? – preguntó Castiel horrorizado.
- ¿Quién más si no?
- Mi familia tiene dinero, tal vez quieran intercambiar la vida de Dean por una suma.
- Si ese fuera el caso, ya habrían contactado contigo.
Las lágrimas comenzaron a brotar de nuevo del rostro de Castiel, sintiendo desvanecer sus esperanzas – todo es mi culpa – dijo con la voz quebrada por el llanto – no debí haberlo dejado solo. Le fallé y te fallé a ti también, Sam.
- Hey, tranquilo – murmuró Sam mientras frotaba su espalda a modo de consuelo – no podemos perder las esperanzas ahora.
- Vamos desde el comienzo – comenzó Bobby intentando reunir toda la calma que los demás no tenían - ¿El jarrón estaba roto cuando llegaste? – preguntó observando los trozos esparcidos por el suelo.
- No, yo lo rompí – admitió sintiendo sonrojarse – pero la sangre que cubre la punta de la mesa y el suelo, estaba allí cuando llegué.
- Afortunadamente no es mucha sangre – dijo con alivio - ¿había alguna otra señal de forcejeo?
Castiel negó con la cabeza – había un libro en su cama, había estado leyendo antes de que todo ocurriera, por lo demás, no hay otras señales que indiquen que pasó la tarde aquí. Sé que intentó llamar a mi amigo Balthazar cerca de las 8:00 pm. Eso es todo.
- ¿Alguien más sabía su secreto?
- No, sólo yo, nunca hablamos de ello en público, ni se transformó en lugares públicos.
- Sé que Dean ha pasado poco tiempo aquí ¿pero crees que tuviera algún enemigo? Alguien a quien no le agradara, alguien que quizás querría hacerle daño.
Castiel pareció pensarlo unos segundos antes de hablar – bueno, había alguien pero dudo que haya sido él. Es uno de nuestro vecinos, su nombre es Jordan y es hmm… no sé si sea correcto decirlo…
El rostro de Castiel se había tornado completamente rojo y sus manos comenzaron a temblar con más fuerza
- Vamos, habla muchacho – instó Bobby gentilmente – puedes decirnos cualquier cosa que consideres necesaria, entre más información tengamos, más probabilidades tendremos de encontrar a Dean.
- Bueno… Jordan es… homofóbico… y verán… - tragó una espesa masa de saliva al mirar el rostro intimidante de John Winchester, pero tenía que armarse de valor por Dean – él descubrió que Dean y yo… estábamos juntos, quiero decir, en una relación.
- Estás mintiendo – exclamó John con enojo – mi hijo no es gay
- Nunca antes había visto una chica, creemos que por esa razón no puede sentirse atraído hacia ellas – explicó Castiel.
- Espero por tu bien que no le hayas metido ideas raras en la cabeza.
- ¡Ya basta! – amonestó Bobby – ya tendremos tiempo para hablar de eso. Continúa Castiel.
- Ellos se enfrentaron un par de veces, nada serio, sólo discusiones sin sentido.
- ¿Cuándo fue la última vez?
- Hace un par de días.
- ¿Recuerdas lo que ese chico Jordan le dijo?
- Dijo que lo que hacíamos estaba mal, que era repulsivo y no debíamos hacerlo en público. También dijo que ambos somos abominaciones de la naturaleza, en especial Dean y que detestaba encontrarse con personas como nosotros.
Los tres Winchester compartieron miradas como si todos estuviesen pensando lo mismo - ¿por qué Dean sería una abominación más que tú? – preguntó John, inclinándose hacia adelante para ver el rostro de Castiel más de cerca.
- No lo sé. Dean insistía en defenderme de él, era sobreprotector, por eso tal vez Jordan le guardaba rencor.
- El ser sobreprotector no lo convierte en una abominación ¿no crees que ese chico podría saber el secreto de Dean?
- ¿Pero cómo? – preguntó horrorizado.
- Esperaba que tú tuvieras una teoría.
Castiel guardó silencio durante algunos segundos, recordando el primer encuentro entre Jordan y Dean, tenía una teoría, pero parecía imposible a pesar de ser la única probabilidad.
- Tal vez… la primera vez que se enfrentaron, Dean perdió un poco el control, no lo atacó, pero le escuché gruñir y sus pupilas cambiaron ligeramente, aunque era casi imperceptible si no se estaba atento, además, Jordan no tenía por qué sospechar nada si no sabía acerca de lo sobrenatural.
- Tal vez sí lo sabía ¿cómo fue la reacción de Jordan?
- Creo que pudo haberse asustado un poco, le dijo que era tan raro como yo y entonces se alejó.
Los Winchester volvieron a compartir miradas – creo que ya tenemos al culpable
ooOoo
Dean se había quedado dormido de nuevo sin darse cuenta, tendido sobre el frío piso de cemento. Fue despertado horas más tarde por el sonido metálico de la jaula al abrirse y abrió los ojos con dificultad para encontrarse con Jordan frente a él dentro de la jaula a pocos centímetros de distancia, sosteniendo un plato de comida.
- Buenos días, princesa – saludó Jordan – sé que es algo tarde, pero te traje el desayuno y después de que hayas terminado, quiero que entrenes tus músculos un poco, tendrás tu primera batalla en dos horas y espero que por primera vez en tu vida puedas actuar como un hombre de verdad.
Dejó el plato sobre el suelo, pero antes de que pudiera apartarse, Dean atrapó el brazo del joven con tal fuerza que con un movimiento calculado hubiera podido romperle la muñeca. Jordan dejó escapar un grito de dolor y con su mano libre oprimió un extraño botón que guardaba en su bolsillo. Nuevamente la electricidad invadió el cuerpo de Dean como cientos de agujas clavadas en sus músculos y su piel y en cuestión de segundos estaba gritando también, sacudiéndose con espasmos.
- Te dije que te castigaría por ser un perro malo, con suerte el dolor pasará antes de la hora de la batalla, sin embargo debes tener cuidado, demasiadas descargas en un día podrían matarte.
Entonces el hombre se marchó dejando a Dean maldiciendo y retorciéndose de dolor en el suelo. Delgadas lágrimas se escapaban silenciosamente de sus ojos, lágrimas de miedo e impotencia, lágrimas de ira y desesperación. Había sido siempre bueno, nunca había hecho daño a nadie, ni siquiera se había atrevido a comer carne cruda, no merecía lo que Jordan le hacía, no merecía morir por el placer de los demás. Si de algo estaba seguro, era de que los únicos monstruos allí eran Jordan y los demás cazadores que organizaban el evento.
.
.
.
Muchas gracias a DCFE, itscatastrophy, Anithasakura, guest y Solchineko por sus comentarios. Me disculpo también por la tardanza, procuraré actualizar tan pronto como pueda. ;)
