El sonido del auto y su ansiosa preocupación le impidieron a Castiel conciliar el sueño a pesar de que le había sido ordenado relajarse y descansar. Había sido un día largo, de angustiosa búsqueda e investigación, apenas había tenido tiempo para comer y no había dormido desde mucho antes de la desaparición de Dean. Debería estar agotado pero su preocupación era demasiado grande para permitirse cerrar los ojos y descansar.
Luego de haber encontrado las coordenadas en el respaldo del cuaderno, habían investigado el lugar hacia el cual los dirigía; era un lugar un poco alejado de la ciudad, tal vez lo alcanzarían luego d horas de conducción, aunque con la forma de conducir de John Winchester, de seguro llegarían en menos de 2 horas, sólo esperaban no estar equivocados y poder hallar a Dean allí, sano y salvo.
Prepararon su equipaje y las armas necesarias, entonces se dispusieron a marcharse. Se dieron cuenta de que Castiel los seguía a pesar de que habían intentado convencerlo de quedarse allí junto a Sam y esperar a que los adultos resolvieran el problema, pero por supuesto, Castiel y el adolescente rebelde se habían rehusado a esperar allí de brazos cruzados, muriendo lentamente por la angustia y la desesperación. Sabía que no podría ser de mucha ayuda si los acompañaba, pero por lo menos podría enterarse de los avances y podría ver a Dean con sus propios ojos en cuanto lo encontraran, con o sin vida.
- ¿No puedes dormir? – preguntó Sam en voz baja, no queriendo despertar a Bobby, ni llamar la atención de su padre que conducía distraído.
- No, definitivamente no – respondió Castiel aunque ambos se hallaban cobijados con una gruesa manta y estaban tan cómodos como podían – no dejo de pensar en Dean.
- Deja de torturarte, lo encontraremos.
- No lo sabemos, no podemos estar seguros.
- Tengo fe.
Hubo un largo silencio antes de que Castiel volviera a hablar sin apartar la vista de la ventana - No dejo de pensar que todo es mi culpa.
- No es tu culpa, no podrías haberlo sabido.
- Pero era mi deber cuidar de él, Jordan lo descubrió porque no fui lo suficientemente valiente para enfrentarlo y luego me comporté como un idiota, discutimos y me enfadé, lo dejé solo y por eso fue secuestrado.
Esta vez Sam prefirió callar, sabía que no habían palabras que pudiesen hacer sentir mejor a su amigo.
- No quiero que Dean muera pensando que no lo amo, no me atreví a decírselo y me arrepiento tanto.
- Vas a decírselo – le aseguró Sam – vamos a encontrarlo y vas a decirle lo que sientes. Él te ama también ¿sabes? Me ha hablado mucho de ti, por eso estoy seguro de que va a perdonarte.
- Eso espero – murmuró Castiel antes de cerrar los ojos e intentar nuevamente quedarse dormido.
- Yo también – susurró Sam, dándose la vuelta para imitar a Castiel, logrando quedarse dormido largos minutos después.
ooOoo
Dean se hallaba sentado frente a Ana, la hermosa chica pelirroja completamente desnuda ante él. Sabía que el estar desnudo frente a una chica tan hermosa y poder ver también su pálida figura brillando con la escasa luz de la lámpara, debería excitar a cualquier hombre… pero Dean no era cualquier hombre y la vista de aquel cuerpo que se suponía debería hacer suyo aquella noche, no le producía más que cierta admiración y curiosidad.
- No quiero hacerlo – la chica fue la primera en hablar.
- Tampoco yo – admitió Dean – pero tenemos que hacerlo. Escucha, tú podrás tener tu libertad y Cas va a estar a salvo.
- Dudo que tenga mi libertad, ellos van a matarme en cuanto dé a luz, no van a arriesgarse a que más tarde decida regresar con una enorme manada de licántropos que desgarrarían su corazón en segundos.
- Pero lo prometieron - exclamó Dean horrorizado por los pensamientos de Ana.
- Los humanos suelen romper sus promesas, son mentirosos y engañan todo el tiempo, conozco sus trucos.
- Dean debía reconocer que tenía razón, ya había sido testigo de ello – sin embargo temo que quieran cumplir la promesa que me hicieron… no quiero que le hagan daño a Cas.
- ¿Es tu novia? – preguntó ella con curiosidad.
- Es mi novio – corrigió, haciendo sonreír a la chica por primera vez.
- Ya veo, eres gay... eso explica lo guapo.
- Por eso dudo que podamos hacerlo… Jordan lo sabe, sabe que no siento nada por las mujeres y sin embargo me hace esto sólo para torturarme.
- Oye, al menos no es tu vientre el que piensan usar. No quiero cargar a un cachorro durante nueve meses, hacerme a la idea de que seré mamá, encariñarme con la criatura, que mis hormonas me exijan protegerla, sólo para que me sea arrebatado, sabiendo que probablemente será asesinado de la manera más cruel.
- Tampoco quiero que eso suceda… pero estoy desesperado, no sé qué hacer. No quiero que Cas muera… y tampoco pienso permitir que te hagan daño.
- Ni siquiera me conoces – dijo la chica con algo de burla y asombro.
- El hombre con el que acabo de luchar, simplemente ha dado su vida por mí, sin conocerme, sólo porque quería que viviera.
- ¿Entonces crees que debes hacer lo mismo y convertirte en un héroe?
- Sólo pienso que sería un cobarde si no intento hacer algo para protegerte.
- La chica miró al suelo y una pequeña sonrisa llena de tristeza se dibujó en su rostro, no parecía tener muchas esperanzas y Dean no sabía qué podría hacer o decir para hacerla sentir mejor.
- Podemos intentarlo – propuso él - entonces tendremos nueve meses para idear un plan y escapar de aquí.
- No tenemos más opción – estuvo de acuerdo.
Ambos compartieron miradas tímidas, antes de que Dean decidiera dar el primer paso. Se acercó a la chica e inhaló el aroma de su cabello rojo, olía bien a pesar de las condiciones en las que se hallaba y se preguntó cómo las chicas siempre se las arreglaban para verse limpias y oler bien. La abrazó con fuerza, intentando hacerla sentir segura, sin embargo se sintió más como un abrazo amistoso o fraternal que algo erótico.
Besó los labios de ella sin romper el abrazo, un beso tierno y dulce, lento y delicado, pero nuevamente no se sintió mucho mejor que aquella vez cuando besó a Meg, aunque Ana despertaba en él mucha más ternura que la otra chica.
- Eres hermosa – le dijo. Realmente lo creía, pero no de una manera sexual, simplemente era un cumplido para hacerla sentir mejor, para que el cuerpo de ella dejara de sentirse tan tenso entre sus brazos y se dejara llevar. Al parecer funcionó ya que los brazos de ella rodearon el cuello de Dean y sus largas piernas se enredaron en su cintura.
- Dean lenta y delicadamente la recostó en el suelo frío y se ubicó entre sus piernas, tomándose su tiempo para contemplar su rostro y desear que fuera Castiel, que fueran sus grandes manos de hombre las que acariciaran su cuerpo y que fueran sus ojos azules los que lo miraban con pasión.
- Sabes que no voy a romperme si me tocas ¿verdad? ¿Nunca has estado antes con una mujer? – preguntó Ana con una sonrisa.
- Jamás – admitió.
- No me sorprende, eres muy joven.
La chica no parecía ser mayor que él, pero bien podría tener más de 40 años y Dean jamás lo sabría, no con sólo ver su rostro juvenil; los demás licántropos de alguna manera lograban calcular su edad con sólo verlo, pero Dean aún no lograba descubrir el truco.
La chica tomó a Dean por sorpresa y logró darle la vuelta para quedar sentada en el regazo de él, Dean solo sabía que de pronto estaba mirando el techo y la fina barbilla de la chica. Ana sonrió ante la reacción del joven y se inclinó para besar de nuevo sus labios, cosa que él aceptó sin protestar, cerrando los ojos. Las manos de ella comenzaron a vagar ansiosas por su cuerpo musculoso, y sin darse cuenta, en algún momento había dejado de besar sus labios para trasladarse a su cuello. Se sentía extraño, incómodo, pero no la detuvo.
Sin dejar de besarlo, las manos de Ana se ubicaron entre las piernas de Dean, acariciando con delicadeza, de manera tentadora, pero nada ocurrió, no dejaba de pensar en las cámaras y en el hecho de que aquellas manos eran de mujer y no las de Castiel, ni siquiera podía concentrarse en sus caricias. Era inútil, no lograrían hacerlo.
- Sólo relájate – susurró ella a su oído – no tenemos que hacerlo si no queremos.
Entonces se apartó y sonrió, Dean estaba a punto de protestar, de decirle que tenían que hacerlo si querían vivir y si querían mantener a salvo a los suyos, pero Ana tenía otros planes; le enseñó un pequeño guijarro que había recogido del suelo en algún momento entre los besos y las caricias y antes de que Dean pudiese hablar, lo lanzó a las cámaras con una perfecta puntería, logrando romper el lente que apuntaba hacia la jaula.
- Así no podrán ver claramente lo que hacemos – dijo ella triunfante, antes de recostar su cuerpo sobre el de Dean, posando su cabeza en su pecho como si fuese una almohada, pero esta vez no había una connotación sexual en sus movimientos.
- ¿Cómo hiciste eso? – preguntó asombrado.
- Eso nos dará un poco de tiempo, no pueden ver lo que hacemos con claridad, así que podemos fingir que lo hemos hecho y no tendrán como comprobarlo.
- Eres muy lista… sólo espero que funcione.
- también yo - susurró suavemente a su oído
Ambos durmieron abrazados esa noche, absorbiendo el calor del otro, logrando conciliar el sueño sólo por el hecho de sentirse acompañados.
ooOoo
John tuvo que despertar a los chicos temprano en la mañana, justo en el momento en que la carretera terminó, pues ahora debían caminar a través de una senda boscosa. Nuevamente quiso insistir en que ambos deberían quedarse en el auto, pero era inútil, estaban decididos a ayudar en la búsqueda de Dean, así que al final no tuvieron más opción que ocultar el coche y comenzar a caminar.
La charla fue casi inexistente, pues debían guardar silencio en caso de que hubiesen animales o personas vigilando el área. Silenciosamente iban pasando las horas y Castiel a cada segundo iba perdiendo más la esperanza de encontrar a su pareja con vida, no había más que árboles y caminos de tierra que no llevaban a ningún lugar, ni siquiera sabía a ciencia cierta que las coordenadas que seguían los llevarían hasta Dean.
Tampoco quería pensar en lo que estaría sucediendo con Dean en caso de que aún estuviese con vida; si estaría pasando hambre, frío o estaría herido y asustado en algún lugar, si acaso lo estarían torturando u obligándole a hacer cosas terribles. Todo lo que podía hacer era rezar, orar a los cielos para encontrar a Dean sano y salvo, poder verlo nuevamente y disculparse con él, decirle cuánto lo amaba y cuánto deseaba poder estar con él sin importar lo que pensaran sus hermanos o sus compañeros de clase, ni siquiera le importaría lo que tuviese que decir John Winchester al respecto; si encontraban a Dean con vida, jamás dejaría que nada se interpusiera entre ellos… era una promesa… más que eso, era un juramento.
ooOoo
En la mañana, el fuerte sonido de la jaula al abrirse y luego cerrarse bruscamente, despertó a ambos licántropos de su sueño, Jordan había arrojado el desayuno dentro de su jaula, no parecía estar de muy buen humor sin embargo.
- Buenos días, tortolitos – saludó con sarcasmo en su voz - ¿se divirtieron anoche?
Ambos lo fulminaron con la mirada sin responder a su pregunta.
- No me miren así – continuó – no tendría que preguntarles si no hubieran roto la cámara.
- Nuestro trabajo era darte un cachorro, no una película porno – respondió Dean.
El hombre rió con fuerza y sacudió la cabeza – no pensé que fueran tan tímidos, no iba a vender el vídeo si eso es lo que les preocupa.
- No confiamos en ti – respondió.
- Pues yo tampoco en ustedes, así que lastimosamente tendrán que repetirlo.
- ¡Pero hicimos lo que nos pediste! – mintió ella, desesperada por no tener que repetir de nuevo aquella incómoda situación y no tener que llevar en su vientre la vida de un cachorro que luego le sería arrebatado.
- ¿Y cómo podrías probarlo? – la chica calló, claramente sin argumentos – no puedo esperar para asegurarme de que la prueba haya tenido éxito, no puedo darme el lujo de perder tiempo, así que les guste o no, tendrán que hacerlo de nuevo esta noche y esta vez yo voy a observar.
- No imaginé que fueras un pervertido – retó Dean.
- Oh no te preocupes por eso, no soy un zoófilo, ustedes dos no son humanos, por lo tanto voy a vigilarlos con una mirada completamente clínica.
Aunque Dean lo dudaba, pues sus cuerpos lucían exactamente igual que el de un ser humano común y su forma de reproducirse era la misma.
- Y mientras llega la noche, Dean, quiero que te prepares para tu próximo enfrentamiento.
Los ojos de Dean se abrieron con terror y su corazón subió hasta su garganta - ¿hablas en serio? ¿Qué pasará si muero? ¿Quién va a darte ese cachorro?
- En ese caso tendré que buscar a alguien más. recuerda que no eres indispensable para mí.
ooOoo
Caminaron durante horas y horas, hasta sentir sus pies adoloridos y sus gargantas resecas, pasando a través de árboles y maleza, sin un tema de conversación, sin nada más que la presión en sus pechos y el temor, aquella sensación de vértigo en lo profundo de sus estómagos ante el peligro inminente, anticipándose a lo que podría suceder. Y justo cuando comenzaban a perder las esperanzas, justo cuando pensaron que no lograrían hallar nada, lo que parecía ser una vieja aldea abandonada apareció ante sus narices. Nunca habían escuchado hablar de un sitio semejante en aquel lugar, probablemente era propiedad de algunos cazadores que se esforzaban por mantenerlo en secreto.
- Creo que estamos en el camino correcto – dijo Sam esperanzado y aquellas palabras hacieron latir el corazón de Castiel con ilusión.
- Eso parece – estuvo de acuerdo John.
- Hay demasiadas casas aquí – comentó Bobby – lo mejor será dividirnos y revisar una por una, así encontraremos más rápido a Dean, en caso de que lo tengan oculto allí.
Todos estuvieron de acuerdo, pero Castiel no parecía demasiado convencido, había visto demasiadas películas de terror para pensar que aquel método no saldría para nada bien, pero debía recordarse que aquello no era ficción, no era una película, era la vida real y tenían que actuar rápido.
Al final Sam y Bobby fueron juntos y Castiel acompañó a John, lo cual no logró hacer que el joven se sintiera más tranquilo, ya que estaba convencido de que si algo llegara a suceder, John lo dejaría morir con gusto, después de todo debía odiarlo por "corromper" a su hijo, por convertirlo en un "mariquita" como él.
Revisaron una a una las pequeñas casas que conformaban la aldea, John armado hasta los dientes y Castiel sosteniendo la linterna ya que ni siquiera sabía cómo disparar un arma. Se sentía tan inferior a los tres cazadores que lo acompañaban, se sentía inútil al saber que no podía hacer nada para ayudar a encontrar a Dean, que todo lo que podía hacer sería estorbar.
- En verdad lo quieres ¿no es así? – habló John por primera vez en horas, más al ver la mirada confundida en los ojos de Castiel, continuó – me refiero a Dean.
- Demasiado – respondió – aunque no espero que lo entienda
- Si realmente es cierto, puedo intentarlo - propuso.
- No estaría aquí arriesgando mi vida si no fuera cierto.
- Tienes razón, simplemente me cuesta creer que puedas aceptarlo aun sabiendo lo que es.
- Si tres cazadores pudieron aceptarlo ¿por qué yo no habría de hacer lo mismo? – respondió Castiel – además, el hecho de que sea diferente es lo que más me agrada de él. Dean… carece de los prejuicios que tiene la sociedad y me acepta por quien soy, no por lo que la gente piensa de mí. El hecho de que no piense como todos los humanos es lo que lo hace especial.
John Winchester se limitó a sonreír levemente antes de desviar la mirada y continuar buscando, sin embargo, tras largas horas de búsqueda, no hallaron más que ruinas y casa vacías… en ninguna de ellas se encontraba Dean, ni siquiera parecía haber un alma en aquel lugar.
ooOoo
Luego del almuerzo, Dean pasó la tarde entrenando junto a Ana, quien resultó ser una luchadora excelente y quien le enseñó algunos trucos para aniquilar a cualquier licántropo. Jordan lo sabía, sabía lo que Ana podría enseñarle, por eso no decidió apartarlos hasta la noche, después de todo necesitaba que Dean estuviese fuerte y en forma si quería ganar la batalla. Sin embargo el hecho de que Ana lo entrenara un par de horas no significaba su victoria, Dean era consciente de que los licántropos usualmente vivían en el bosque como cazadores, luchando por comida y por territorio, pocos o quizás ninguno, habían sido criados como niños mimados, aislados de los peligros del mundo como él, por lo tanto estaba en desventaja y estaba seguro de que esta vez no tendría la suerte de hallar a un lobo viejo dispuesto a sacrificar su vida por él, al contrario, al ver su juventud, el temor en sus ojos, sus músculos poco entrenados y sus movimientos torpes, de seguro lo verían como una presa fácil.
- Vas a ganar, Dean – le animó ella – sé que pocos apuestan por ti, pero vas a darles una sorpresa.
- Te lo agradezco, Ana, pero dudo que pueda lograrlo.
- Escucha, todo lo que tienes que hacer es tener fe en ti mismo, no te des por muerto antes de comenzar la batalla. No puedes bajo ninguna circunstancia mostrar el miedo a tu oponente, cuando eres un lobo, es mucho más fácil de disimular, puedes hacerlo.
Dean asintió, estaba dispuesto a intentarlo, no dejaría que lo asesinaran sin dar la pelea, sin embargo era consciente de que las esperanzas de sobrevivir no eran muy altas para él y no quería que la muerte llegara sin estar preparado, no quería convertirse en un fantasma vagando por el viejo coliseo sin encontrar el alivio, sólo como un alma atormentada que apenas recordaría vagamente su propósito.
- Prométeme algo, Ana, prométeme que si logras salir de aquí con vida, vas a buscar a mi familia y a Castiel, quiero que les digas que nada de esto fue su culpa y que no les guardo rencor, diles que los amo, a todos ellos.
- Por supuesto que puedo – respondió ella acariciando su mejilla con dulzura – sin embargo vas a hacerlo tú mismo, porque vas a sobrevivir… si no puedes hacerlo por mí, porque te necesito para seguir cuerda y para poder escapar de aquí algún día… entonces hazlo por tu familia y por Castiel, que deben estar buscándote ahora mismo, deben estar desesperados, ellos te aman y te necesitan.
- Claro – respondió, aunque no muy convencido – daré lo mejor de mí.
ooOoo
Los cazadores continuaron buscando sin perder las esperanzas, pero era inútil, la aldea estaba desierta y abandonada, hecha escombros y basura. Justo cuando comenzaban a pensar que no hallarían nada en ese lugar, escucharon el motor de un auto apagarse a lo lejos, haciendo eco en las montañas.
- ¿Escuchaste eso? – preguntó Castiel temeroso de que fuese un animal salvaje, pero John sabía perfectamente que aquel era el sonido del motor de un auto grande y que aquello significaba la presencia de personas que se acercaban. Sólo esperaba que no hallaran el impala oculto con maleza detrás de los arbustos.
- Guarda silencio – le ordenó John – alguien viene.
El rostro de Castiel palideció y su cuerpo se quedó inmóvil, así que John tuvo que tirar de su brazo y esconderlo dentro de una de las cabañas. Escuchó el arma de John justo a su lado, dispuesto a tirar del gatillo en cuanto algo saliera mal y tuvo que cubrir su boca con sus manos para evitar que algún sonido saliera de ella.
John se inclinó un poco junto a la ventana para ver el momento en que un grupo de hombres grandes y de apariencia fuerte pasaron caminando por allí, hablando y riendo en voz alta, sin percatarse de la presencia oculta en una de las cabañas, al parecer sabían perfectamente a donde debían dirigirse y aquel camino era un lugar por el que ya habían transitado antes.
- Quédate aquí y no salgas, voy a seguirlos – dijo John en voz baja una vez que los hombres desaparecieron a lo lejos, entregándole un machete al más joven antes de marcharse a toda prisa.
Castiel se quedó inmóvil, aferrándose al arma que le había sido entregada, aunque sabía que llegado el momento ni siquiera sabría cómo usarla. No quería quedarse allí solo ni un segundo, pero sabía que tenía que dejar que John se encargara de su trabajo y sólo así podrían obtener pistas de Dean.
Sintió que pasaron horas antes de que John regresara, aunque probablemente habían sido sólo algunos minutos. Esta vez venía acompañado de Sam y Bobby y sus miradas parecían esperanzadas.
- ¿Se han ido? – preguntó Castiel temeroso.
- Así es – respondió John – entraron en lo que parece ser un viejo coliseo cerca de aquí, tal parece que son cazadores y hay más de ellos allí dentro, pude escuchar su contraseña, así que el plan es infiltrarnos y averiguar lo que pasa desde adentro.
- ¡Esas son excelentes noticias! – exclamó Castiel ilusionado.
- Sin embargo – le interrumpió John – ustedes chicos deberán esperar aquí, no sabemos lo que esté sucediendo adentro, no sabemos si es peligroso.
- No nos importa – respondió Sam – ya hemos hablado de eso, Papá, no vamos a quedarnos aquí de brazos cruzados mientras esperamos noticias de Dean.
- No puedo preocuparme por rescatar a Dean y salvar sus traseros al mismo tiempo.
- No tienes que hacerlo, puedo cuidarme solo y voy a cuidar de Cas.
- También es peligroso que se queden aquí – sugirió Bobby – deja que vengan.
John rodó los ojos con disgusto, desaprobando el hecho de que Bobby siempre lo desautorizara frente a los chicos, pero no había nada que pudiese hacer al respecto, no podía atarlos a la cabaña o noquearlos para escapar. Se alejó sin decir nada y los chicos lo tomaron como una señal de aprobación así que caminaron tras él, llenos de esperanza y ansiosos por encontrar a Dean aún con vida.
.
.
muchas gracias a DCFE por sus comentarios y a quienes marcaron la historia dentro de sus favoritos ;)
