Card Captor Sakura

Sakura / Syaoran

Advertencia: OoC +18


Capítulo III

Verdades a medias

Comencé a ignorar los mensajes de Eriol y también los de Syaoran. La verdad estaba todavía choqueada con lo que había vivido. Trataba de darle la importancia que se suponía debía darle, pero era más fácil pensar que llevarlo a cabo, y más cuando me conecté al otro día y descubrí que había sido su cumpleaños… tenía sentido que el teléfono sonara sin parar ahora, pero ¿por qué había decidido pasar su cumpleaños conmigo y no con las personas que de verdad lo apreciaban? ¿No se suponía acaso que esa era una fecha especial? Bueno, para el resto de los mortales quizá, porque para mí no era la gran cosa, pero esa era una opinión bastante personal y estaba realmente acostumbrada a que nadie la compartiera y que me apodaran de "amargada" por lo mismo.

Los días comenzaban a pasar y decidí obviar la fecha que había impuesto para juntarme con Eriol sin darle ninguna clase de explicación, sin embargo aunque deseaba pasar los días encerrada en mi casa, era algo que no podía hacer por mucho tiempo más. Nunca me había pasado que anduviera asustada de encontrarme con alguien por las calles, pero después del vergonzoso episodio con Syaoran, lo cierto tras mi comportamiento era que temía volver a encontrármelo.

Miré el calendario con resignación. Quedaban dos días para volver a ver a mi querida amiga lengua larga, Mei Ling y fue inevitable recordar que nuestra historia se remontaba más de una década atrás, en la adolescencia, cuando éramos compañeras de secundaria. Nunca fuimos amigas de la clase que salen juntas, se sientan juntas o van como gemelas a todos lados, ni de las que se hablaban a diario, no obstante habían cosas que dábamos por hecho por parte de la otra, como que sabíamos que podíamos contar con la otra sin importar momento, hora o fecha. La particularidad de nuestra amistad era que nos decíamos las cosas que todos los demás pensaban, pero que nadie se atrevía a verbalizar a la cara, y lo más extraño de todo el asunto era que cuando pensaba en ella - y trataba de que no ocurriera demasiado seguido -, terminaba apareciendo o sabiendo de ella de algún modo, como si sólo pensar en ella fuera alguna clase de invocación.

Mientras miraba mi programa de televisión favorito de turno, la temida llamada llegó y contesté de mala gana porque estaba interrumpiendo mi hora sagrada, y podía apostar mi brazo a que lo hacía a propósito.

—¿Llamas para asegurarte de que iré a tu horrendo cumpleaños? – dije a modo de saludo - ¿Cuándo te aburrirás de celebrar que te vuelves más vieja?

—Es que algunos si tenemos logros que celebrar, no como tú… apuesto mi sueldo a que estas tirada en tu cama viendo alguna serie que ya viste mientras juegas tus jueguitos y te comes tu peso en chocolate – me desafió

Miré justo a mi lado y aunque no eran chocolates en esa ocasión entendía su punto. ¿Por qué tenía que saber tanto de mí?

—Crees que lo sabes todo ¿no? – dije hastiada.

—Perdiste el misterio hace años y no haces nada nuevo. Es como leer un libro viejo: siempre sabes qué esperar al final – respondió mordaz.

Sus comentarios hacían que ardiera en ira, pero no podía decir nada para refutarlo… era cierto después de todo.

—¿Me puedes decir para qué llamas o es que sólo deseabas repartir tu ponzoña gratuitamente? – pregunté aún sabiendo el motivo.

—Para asegurarme de que levantes el trasero de tu cama el sábado y vengas a la jodida fiesta – contestó deslenguadamente.

—Ni hablar. No quiero ir – Rebatí. Intente pelear aunque sabía que no podía ganar.

—Vas a venir, me traerás un regalo comprado con la mesada que te sigue dando tu padre y te irás cuando te haya dicho alguna de las cosas que sabes que pienso… espero que luego hagas algo con tu apática vida ¡Rayos! Ya me enojé. Tienes ese efecto en mi, de modo que te colgaré ahora. ¡Y como te atrevas a faltar te juro que le diré a tu estúpido Eriol que te has estado conservando virgen y no eres la diosa del sexo que aseguras ser! – exclamó amenazadoramente.

Antes de poder protestar, Mei Ling cortó la llamada, y aunque insistí llamándola de vuelta, ella lo había apagado ¡Cuánto detestaba a esa mujer!

Mei Ling y Eriol se conocían, habíamos sido compañeros los tres y ambos no se soportaban. Mei Ling decía que él no valía ni un segundo de la vida de nadie y Eriol que ella era una zorra deslenguada. No podía dejar de encontrarle la razón a los dos en la misma proporción.

Lo que había dicho Mei Ling sobre el dinero que me daba mi padre era cierto, y aquello me avergonzaba enormidad, pero era evidente que no lo suficiente como para hacer algo al respecto. Lo cierto es que a mi edad debería ser solvente y más cuando ya tenía una carrera terminada. Más de lo que las personas pudieran pensar o decir acerca de mi situación, no había nadie al que le complicara más el hecho de que reconocía sólo interiormente que estaba aterrada de enfrentarme al mundo laboral y fallar estrepitosamente.

El sábado llegó en un abrir y cerrar de ojos y la fiesta junto con ese día la ya mencionada celebración a la que no quería ir, porque tendría que viajar y escuchar lo que Mei Ling estableciera que debía oír. Ella era muy sociable y conservaba amistades de esos tiempos en los que los problemas parecían lo peor que podría suceder en ese momento, pero que con el pasar de los años se termina queriendo tener ese tipo de problemas y no otros como los que se debe lidiar cuando se es más grande. Las preguntas clásicas como: ¿qué es lo que estás haciendo? ¿Es qué sigues soltera? ¿Y cuándo te casarás? Ya casi podía oírlas y mi mente comenzó a crear las respuestas prefabricadas, las que no fueran completamente ciertas y tampoco enteramente mentira.

Mi informal amiga me dejó esperando por más de media hora en el terminal y cuando llegó al fin estaba completamente feliz de verme y ni siquiera dijo una palabra de disculpa por su retraso. Comenzó a hablar sin detenerse como toda la vida lo hizo y se veía que su alegría de verme era más auténtica que la mía. Conversamos de la vida y de las personas que vendrían a su celebración y algunos de los nombres que mencionaba no me creía que los oiría nuevamente en lo que me restara de vida. Miré su cara que aparentaba seriedad en el asunto, pero su expresión ocultaba la risa que sabía que estaba tratando de retener; comprendí que los había invitado sólo para su goce personal y necesidad patológica de saber de la vida de los demás. De pronto me puse seria, con tantos invitados, porque cabía la posibilidad de que Eriol se enterase que estuve en los alrededores. No quería enfrentarlo luego de haber faltado a mi palabra.

Cambia ese horrendo rostro tuyo que de por sí ya no necesita ayuda para empeorar. Eriol nunca sabrá nada, no te preocupes… lo tengo todo cubierto – aseguró con una sonrisa gigante.

Sonreí por el hecho de que ella tuviera eso en consideración. Eso era algo que solía hacer por mí, sustentar hasta ese capricho, aun cuando estaba en contra de todo lo ella pensaba.

—¿Cuándo acabarás con ese asunto, Sakura? El sujeto vive con su novia y no hizo nada de su vida – empezó con parte del discurso.

El comentario sobre cómo Eriol estaba llevando su vida me llegó a mí también.

—Ni yo – dije con resignación.

—Es distinto – dijo ella algo incomoda.

—¿Ah, sí? ¿y por qué soy distinta? – pregunté con rabia y tristeza.

—Porque en tu caso no es que no puedas hacer algo más, lo hiciste de hecho, sacaste adelante tu carrera aunque tardaste, pero aún así lo lograste. La única que se pone los límites eres tu y tus miedos, pero llegará el día en que te des cuenta que tu eres capaz de conseguir todo lo que te propongas y descubrirás que fracasar no era tan terrible, y ese día te arrepentirás de no haber hecho algo a tiempo. Espero estar ahí para decir "te lo dije" – respondió con madurez.

Un aura extraña se apropió del lugar, y algo que nunca había pasado como que Mei Ling no hablara por más de tres minutos, ocurrió. Había algo extraño en sus palabras y en su comportamiento. Sus ojos no llegaban nunca a encontrarse con los míos.

Mi amiga me dejó sola en la que sería mi habitación esa noche, justo después de decirme lo que podría catalogarse lo más lindo que me había dicho en todos esos años, pero al fijarme en su silueta alejándose y colocándose de perfil en algún punto, pude apreciar algo que de algún modo hizo que mi corazón doliera: Mei Ling estaba embarazada. Una horda de sentimientos mezclados me invadió; junto con unas ganas de llorar inexplicables.

No sabía cómo enfrentar el tema por lo que hice como si no supiese nada, pero me costaba apartar la mirada del vientre de mi amiga.

Afortunadamente fuera de lo que creí, que era que terminaría preparando las cosas, Mei Ling decidió que era el momento de mostrar sus dotes de anfitriona. Su conducta sospechosa seguramente respondía a lo que yo no me atrevía a preguntarle, pero que ella no se atrevía a contarme tampoco.

La fiesta no estaba resultando ser lo terrible que esperaba y casi deseaba que fuera, de hecho las anécdotas vividas en esos años y que estaban siendo recordadas con mucha veracidad, eran interesantes y graciosas. Me estaba riendo acerca de un castigo que me había sido impuesto por los constantes atrasos por el inspector, cuando Mei Ling llegó a mi lado y me alejó del resto sin importarle que no hubiese terminado de hablar con los demás, y cuando me fijé bien a quien tenía justo a su lado me quedé de piedra.

—¿Lo recuerdas, no? Es mi primo. Alguna vez me acompañaste a cuidarlo cuando era un niño. Él solía decirme que algún día se casaría contigo – ella se rió con ganas mientras él se sonrojó violentamente – Bueno, Syaoran, en esto es lo que se ha convertido tu querida Sakura ¿no me pediste por años que querías que te la presentara? Es toda tuya. Cásate con ella y haznos un favor a todos.

Sentí mi rostro arder y fui incapaz de apartar mi mirada de la suya. Fue completamente una sorpresa el encontrármelo ahí, y no sólo eso, si no que el comentario que Mei Ling había hecho acerca de él y su temprano interés en mi no pasó desapercibido… Resonó en mi cabeza el hecho que él me ubicaba desde el principio…

Lo saludé con toda la normalidad que podía en ese momento, no obstante no parecía que hubiese un atisbo de consternación en su rostro. Él sabía que me vería ahí. Mi amiga era la única que hablaba porque yo me limitaba a responder con monosílabos y evitar todo lo que fuera posible la mirada de Syaoran.

—¿Pero qué está haciendo esa zorra con eso? ¡Se los está guardando! ¡No puedo creerlo! Sabía que le estaba yendo mal pero esto es el colmo…– masculló al pasar rápido por mi lado.

Mei Ling nos dejó solos alegando que una de las invitadas se estaba guardando en su bolso parte del banquete. Yo lo vi también, pero independiente de que fuera algo que no se hace, sólo había sido algo tan pequeño que ni siquiera divisé qué había sido.

—No volviste a responder… – evidenció Syaoran cuando estuvo seguro que su prima no nos oía.

—Es el tipo de cosas que pueden pasar cuando te involucras en esa clase de asuntos – contesté sin decir aclarar nada realmente.

Lo quedé mirando fijamente, indagando en él con el fin de obtener respuestas. El que me conociera de antes quedó grabado en mi memoria. Admito que me dio un poco de temor.

—No te asustes por lo que dijo mi prima – pidió, como si hubiese adivinado lo que pensaba.

Me crucé de brazos y lo miré con furia, y por más que traté de recordar esos episodios en los cuales lo había conocido supuestamente hacía años, no fui capaz, pero de pronto recordé que cuando apareció su solicitud que teníamos a alguien en común, pero no me detuve a ver quién era… ¿y de todas las personas en el mundo debía ser un pariente de ella…? Era Syaoran Li, Mei Ling Li… y de todos los Li del mundo, que eran millones, ¿debía yo suponer que eran parientes? ¿Cuán pequeño era el mundo?

—Escucha Syaoran, lo que pasó no volverá a ocurrir. Disculpa si te di la impresión equivocada. No soy el tipo de persona que hace esa clase de cosas… aunque si lo dudas es algo completamente razonable. Y te ruego que por favor no digas nada. No quiero que Mei Ling se preocupe y crea que hago cosas estúpidas por vocación – solicité.

Lo dejé con la palabra en la boca y regresé al grupo del que me habían sacado abruptamente, pero no volví a concentrarme en lo que hablaban.

Cuando finalmente se fue el último invitado, sólo quedábamos Syaoran, Mei Ling y yo.

—Nunca te disculparé el que no me hayas respondido el día de tu cumpleaños, Syaoran. Fue la primera vez que no logré saludarte desde que naciste – declaró con pesar.

Mei Ling sonaba de verdad triste por ello y yo recordé el hecho de que su teléfono móvil no paró de vibrar en las horas que estuvimos juntos pero que él no contestó en ningún momento. Me sonrojé al recordar el por qué yo manejaba esa clase de información.

Estaba acostada y a punto de lograr quedarme dormida, lo que de por sí conllevaba un trabajo, porque me costaba conciliar el sueño en otros lados que no fuera mi habitación, cuando súbitamente sentí a alguien colarse en mi cama. Asustada me volteé para descubrir que Mei Ling había venido a dormir conmigo y que se hallaba ya cubierta hasta el cuello.

—¿Ya lo sabes, cierto? – preguntó un poco nerviosa Mei Ling.

—¿Qué cosa? ¿Que eres una avara? ¿Que tus fiestas son aburridas? ¿Que invitaste a la mayoría sólo para poder hablar de ellos y burlarte luego?... ¿o el hecho de que estás embarazada? – contesté.

Ella no respondió, pero supe que algo no estaba del todo bien con el tema.

—Él dijo que no quería saber nada – reconoció ella con un hilillo de voz.

Pensé en el que era su novio, y en cómo había sido capaz de decir eso, siendo un tipo mayor que ella y supuestamente muy formal. Alguien que en teoría parecía el candidato perfecto para formar una familia.

—¿Y qué harás? – pregunté sin saber si era prudente o no indagar más.

La escuché reír y dejé de verla porque se había volteado. No quería hablar del tema. Ella siempre se reía de esa forma cuando evadía y yo sabía cuando era mejor no presionar.

—¿Por qué no me lo habías dicho? – cambié de asunto.

—Porque tienes la firme creencia de que un embarazo significa el fin de una amistad. Sé que no has tenido experiencias buenas al respecto, pero no pienso que creas que con algo como esto podrás deshacerte de mí, ¿verdad? Yo no te dejaré de lado… – aseguró.

Me quedé callada mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos al oírla hablar de algo que de verdad me afectaba.

—Sakura, ¿sabes que no puedes seguir viviendo como lo haces? No quiero sermonearte nuevamente, ¡con un demonio! ¿por qué siempre haces que sea la villana de la película? ¿Por qué sigues obsesionada con un amor adolescente que nunca se dio? Ni siquiera lo quieres. Ni siquiera sabes cómo luce ahora.

Las lágrimas junto con el cambio de tema, se marcharon y mi amiga volvió a voltearse para quedar frente a mí.

—De acuerdo, el tipo no es santo de mi devoción, pero ¿qué es lo que es tan bueno de él? – intentó comprenderme

—Nada – respondí sin rodeos.

—¿Nada? – quiso comprobar si había oído bien.

—Exactamente eso. Sé que no es bueno y que no corro peligro porque sé qué esperar de él: nada – le expliqué.

—Tiene que ser la respuesta más idiota que me has dado en la vida – manifestó con risa.

Reí porque sabía que tenía razón. Mis sentimientos eran algo que resguardaba sólo para los animales, parientes y amigos muy especiales.

—Creo que Syaoran sigue interesado en ti – comentó con gracia.

Dejé de reír ante el comentario.

—De verdad no recuerdo haberlo conocido antes – mentí en parte.

—¿No lo recuerdas? Sus padres siempre estaban viajando y sus hermanas aunque lo cuidaban siempre, habían días en los que los horarios no calzaban y me pedían ayuda. No porque él no pudiera estar solo, él siempre ha sido muy maduro para su edad, pero es ilegal dejar menores solos. En realidad yo sólo iba a su casa y me apoderaba del espacio, él no salía mucho de su habitación. Puede ser por eso – supuso.

Me quedé pensativa un momento y recordé sus besos y un atisbo de deseo surgió a partir del recuerdo. Traté de desviar hacia donde se estaban dirigiendo mis pensamientos.

—Creo que recuerdo la casa – dije de pronto – Íbamos a la piscina ¿verdad?

La respuesta nunca llegó, mi amiga se quedó dormida sin avisarme antes y su visita había terminado en mi insomnio mientras la escucha roncar desvergonzadamente. ¡Esa mujer sabía cómo exasperarme!

Salí de la habitación con cuidado de no despertarla, aunque sabía que aquello era casi imposible. Busqué en mi bolso mi consola portátil y me fui a al salón. Era mi oportunidad de jugar sin que Mei Ling me descubriera. Odiaba que me gustaran los videojuegos porque decía que me "absorbían el alma" pero eso se contraponía con su argumento recurrente de que en realidad nunca tuve una.

Los videojuegos eran lo único que lograban captar por completo mi atención por lo que cuando sentí a alguien hablarme bien pude haber escupido el corazón por la boca por el sobresalto.

—Es siniestro, psíquico no funciona porque es inmune – escuché.

Eso era cierto y cambié mi estrategia y funcionó. Traté de no mostrar emoción.

—Ya lo sabía – contesté un poco enojada de que me descubrieran perdiendo en algo tan básico.

Syaoran se sentó a mi lado y yo seguí haciendo como si estuviera tan enfocada en el juego como lo había estado hasta antes de su interrupción, pero estaba demasiado consciente de que estaba ahí como para poder lograrlo.

Él se acercó a mí y osó cerrar mi consola portátil. No pasaba nada, no perdía lo avanzado, pero de todos modos lo impetuoso del gesto me molestó.

—¡Oye! – le reclamé.

Syaoran me quitó el Nintendo de las manos e ignorando mi reclamo y tomó mis manos en las suyas a modo reemplazo, dejando a un lado lo que me había quitado en un principio. Estaba nerviosa y quedé paralizada. Él no hacía nada distinto a tocarme con la yema de sus dedos haciendo que sintiera una sensación parecida a un picor y un hormigueo por donde tus dedos pasaban. Era muy agradable, si tenía que decirlo, aunque era inquietante que aquello tuviera esa capacidad paralizadora.

—¿De verdad crees que lo que pasó entre nosotros es una estupidez? – inquirió.

Traté de pensar en cuándo había dicho eso, y como no habíamos conversado en tantas oportunidades rápidamente llegué a la conclusión de que mis palabras habían sido malinterpretadas.

—Cuando me refería a "hacer cosas estúpidas" era a juntarme con extraños que conocía a través de internet. No a ti como a un sujeto en particular - aclaré.

Salí del transe en el que había estado una vez que dejó de acariciarme. Era sorprendente el efecto que tuvo en mí un gesto como ese.

Estaba oscuro y comencé a tantear buscando mi consola nuevamente, pero mi búsqueda se detuvo cuando él se acomodó de tal modo que mi espalda quedó apoyada en su pecho. Luché, no quería que volviera a pasar, pero supongo que no lo hice con demasiada resistencia, porque después de que él apretó su abrazo, dejé de luchar luego de un rato y me permití a mi misma descansar en él. Era relajante después de todo.

—¿Qué estás haciendo? – le pregunté pacientemente.

—No he podido dejar de pensar en ti – reconoció él.

—Sólo soy parte de tus recuerdos juveniles idealizados, Syaoran. Con el tiempo conocerás a una chica que llame nuevamente tu atención y estoy completamente segura de que tendrás un mejor ojo la próxima vez – le expliqué.

—¿No me tomas en serio porque soy menor? – me interrogó - ¿o porque ya tienes a alguien?

Me quedé callada, era cierto que me costaba tomar en serio las cosas que me decía, pero no era porque fuera menor… se me habían declarado chicos antes y nunca les creí cuando me lo decían.

—¿Es porque soy primo de Mei Ling? – siguió intentando.

Por un momento había ignorado ese hecho y el lugar donde estábamos, y él al mencionarlo me turbó. Quise soltarme de su agarre… no quería imaginar que diría Mei Ling si me viera así con su querido primo. Ella siempre hablaba de él, nunca le presté atención a lo que me contaba la verdad, sin embargo si podía concluir cuánto lo estimaba.

—Sabes tan bien como yo que ella no va a despertar – dijo suavemente en mi oído.

Ese aire cálido en mi oído y esa voz sugerente hicieron que volviera a sentirme como si realmente no estuviera en la casa de mi amiga.

Sus manos que se habían quedado tranquilas a la altura de mi ombligo comenzaron a moverse uniformemente. Él me estaba dando el tiempo de impedir que siguiera si es que no lo quería, pero no fui capaz de hacer tal cosa. Estas siguieron su camino y alcanzaron mis pechos sin mucho esfuerzo.

—Me gustan tus pezones pequeños – reconoció.

Su mano izquierda bajó para encontrarse con mi intimidad que ya estaba húmeda desde hacía un rato, cuando y no tardé en sentir dos de sus dedos indagando y buscando… y no mucho después encontrando…

Gemí de gusto y mis piernas comenzaron a temblar y casi involuntariamente a separarse, pera darle a él un mejor acceso y él al notar que yo ya no lo rechazaría comenzó a tocarme con más confianza. Llevaba ya un rato torturándome y sus dedos se resbalaban con facilidad. Sentía como mi intimidad se encontraba completamente receptiva a sus caricias y mi juicio nublado por las sensaciones provocadas.

—Syaoran… - susurré.

—¿Mmm? – contestó.

No sabía por qué lo había llamado, pero tuvo el efecto que no fui capaz de solicitar. Él intensifico y pronunció más los movimientos haciendo que los temblores que sentía en las piernas me advirtieran que se avecinaba algo grande y comenzaba a sentir como se aproximaba. El ritmo cardiaco aumentó, mi calor corporal aumentó bruscamente; estaba física y mentalmente preparada para el que auguraba ser un orgasmo memorable, pero a poco de lograrlo escuché a Mei Ling llamarme.

—¡Sakura! ¿Dónde estará esa vulgar imitación de ser humano? – la oí mascullar.

Si a ella se le ocurría prender la luz me vería en su sillón en una pose que nada dejaba a la imaginación, con la mano de su primo en mi entrepierna y la otra afirmándome los pechos como si se me fueran a caer. Y a eso podía adicionarle una frustración tal que ni siquiera podía concebirla… había estado tan cerca…

Sentí a Syaoran volver a mover sus dedos y de hecho en el silencio de la noche se podía escuchar el sonido que surgía a raíz de mi propia excitación húmeda. No podía creer que él siguiera haciendo lo que hacía estando Mei Ling a menos de cinco metros. Traté de retirar su mano, pero él era más fuerte y los temblores volvieron, mi clímax se acercaba y yo lo podía sentir invadirme hasta que por unos breves segundos dejé de escuchar a mi amiga maldiciéndome mientras me buscaba y sólo aprecié la boca de Syaoran apoderándose de la mía, acallando ese profundo gemido que emergió desde lo más profundo del relajo que significó liberar toda esa tensión acumulada.

Recuperé el aire y me alejé de Syaoran tanto como pude. Mi corazón seguía agitado luego de lo vivido, por el susto de que nos descubrieran y la exaltación propia de un "ejercicio físico" demandante. Escuché los pasos de mi amiga acercarse y en la oscuridad comencé a tantear buscando mi Nintendo, era la coartada perfecta y ya debía aparecer, el tono de mi amiga estaba cambiando de irritado a preocupado.

Mientras buscaba mi consola en los pliegues del sofá, Syaoran volvió a tomar mi mano y me atrajo hacia él sin advertencias. En la caída le pegué con mi codo, pero no le importó, porque buscó volver a besarme; ¿es que acaso buscaba que nos descubrieran? Me separé de él y entre queriendo y no, al hacerlo lo pasé a llevar y me percaté de su excitación perfectamente palpable y si hubiese estado menos oscuro, seguramente visible. Sentí algo en mi entrepierna, deseo tal vez y dudé de mi accionar cuando volvió a tomarme la mano después, pero no para besarme en esa ocasión, sino para devolverme mi Nintendo portátil. Huí de él tan rápido como pude, porque por unos momentos quise retribuirle con la misma clase de atención que él me había brindado a mí.

En mi huida y sin comprender del todo cómo en esa oscuridad fue posible, Mei Ling me vio.

—¿Estabas escondiéndote de mí? – exigió.

—Eres muy egocéntrica para pensar que si hago algo es por tu causa – le corregí.

—¿Entonces qué es lo que tienes en tu mano?

Se acercó para quitarme lo que sostenía, pero yo era más alta y sólo tuve que levantar el brazo.

—No necesito que me muestres lo que es, ya lo sé… ya me parecía raro no haberte visto pegada a tu pantallita, pero si te estás escabullendo en medio de la noche para jugar, esto es serio. Vas a morir soltera, virgen y carcomida por ese gato horrendo y de mal genio que tienes.

Abrí la boca ante la sorpresa por lo que acababa de decir, no porque en realidad nunca hubiese oido de su parte decirme esa clase de cosas, sino porque no mucho más allá estaba Syaoran, o eso suponía y me avergoncé al pensar que él pudo haber escuchado eso. Me enojé y le di la espalda a Mei Ling y caminé hacia mi habitación, no había necesidad de sacar a relucir eso cada vez que tenía oportunidad.

Ella comprendió que no quería hablarle y no volvió a aparecer en mi habitación.

Jugué hasta que se me acabó la batería y eventualmente me quedé dormida.

Al otro día Mei Ling preparó un desayuno de todo mi gusto, suponía que era su manera de pedirme disculpas y yo las acepté gustosa. No había necesidad de hablar del asunto.

Anuncié que me marcharía, si tenía suerte podría irme sin que alcanzara a ver a Syaoran nuevamente, pero lamentablemente no podía ser que tuviera esa clase de buena fortuna.

—Syaoran, no es que quiera que te vayas, pero ¿podrías adelantar tu partida? Sakura y tu van a donde mismo y ella se irá ahora, surgió un inconveniente y debe volver – pidió, cerrándome un ojo.

—¡No! ¡No es necesario! Tengo el pasaje comprado – rebatí. No quería viajar junto a él.

—Te devuelven el ochenta y cinco por ciento del valor. Antes de irnos vamos por el reembolso– dijo él sabiondamente- Para mi no es ningún problema llevarte

Él tono en el que lo dijo fue tan sugerente que cuando él fue al segundo piso por sus cosas Mei Ling lo comentó.

—¿A que si notas que le gustas? – dijo cruzándose de brazos y mirándome de manera extraña.

—¿Ah? ¿De qué hablas? – me hice la desentendida.

—Bueno, no tengo que preocuparme, tu serías la última persona que pensaría que abusaría de mi primito – dijo riendo después de haberse tragado mi respuesta.

Me reí nerviosa por su comentario tan alejado de la verdad y por pensar en el viaje de poco menos de tres horas que me esperaba a su lado.

Cuando Syaoran llegó con sus cosas, para poder deshacerme de toda esa intranquilidad que sentía le dije a Mei Ling algo que me aseguré de que él pudiera oir también.

—No tienes que preocuparte por eso amiga, la virtud de tu primo está a salvo conmigo – contesté.

Él me miró enojado por mi comentario y yo sonreí ladinamente. Si el olía mi nerviosismo iba a ser presa fácil de insinuaciones. Volví a armarme del sarcasmo como principal escudo de defensa.

Me subí al auto que ya conocía, me coloqué el cinturón de seguridad y cuando nos dirigimos al terminal por el reembolso de mi boleto le aclaré algo.

—Tu te irás por las tuyas y yo ocuparé mi boleto. Lo cierto es que no me siento del todo comoda contigo – respondí.

—¿Por qué?

—Porque la verdad es que no creo que a mi novio le guste saber que viajé con un desconocido por tres horas.

—¿Tu novio? – preguntó él.

—¿Recuerdas que me preguntaste si no te tomaba en serio porque eras menor o si era que ya tenía a alguien? La verdad es que sí, salgo con alguien – mentí.

—¿Y aún así dejaste que pasara lo de anoche? – dijo con sorpresa.

—El cuerpo reacciona independientemente de quien lo toque – me defendí.

Me bajé y observé como enojado por lo que acababa de decirle evitaba mirarme. No se despidió, ni yo tampoco, él simplemente acelero y se marchó. Me giré y seguí mi camino diciéndome que había hecho bien en alejarlo, porque había algo en cómo me él miraba que me provocaba algo a la altura del pecho, algo que me ahogaba y me oprimía y no me gustaba, y además lo último que quería era estar de algún modo emparentada a Mei Ling.

Llegué a mi asiento, prendí mi Nintendo 3DS y traté de no volver a pensar en nada más que en lo que jugaba y funcionó, pero no como siempre lo hacía…

Continuará


¡Hola! Muchos saludos si leen esto se los agradezco, pero quiero explicarles el por qué de mi tardanza. Este semestre me toca un ramo que se llama "Escritura Creativa" pensé que sería la persona más feliz del universo con una asignatura como esa, pero lo cierto es que lo único que consigue es insegurizarme y replantearme 20 veces si lo que escribo está bien o está mal. Era más fácil escribir antes...
Además me va pésimo en esa asignatura y eso quiera o no merma la confianza.

Después de esa llorona aclaración continuaré a responder los reviews recibidos, porque en ese punto soy como todas las personas que escriben, a todos nos gusta recibir reviews y trabajamos más y hace que nos sintamos más comprometidos con el proyecto.

Camili: Si bueno, digamos que es mejor quedarse en lo conocido y mejor en M.
-El auto siempre resulta incomodo por lo limitante del espacio. Me han contado. Por eso afuera jajajaja
-¿Si te das cuenta que muchas veces no sabes que prefieres? Jajajaja.

Me tardé unas horas más de las previstas cuando te dije cuando lo actualizaría… pasó lo que te advertí.

Saludos ;)

C-dipam: Reviews como el tuyo me encantan, porque hace que me replantee mi manera de llevar las cosas a cabo. Bueno te responderé que gracias por seguir dándole una oportunidad a este fanfiction aún cuando la protagonista no te agrade, pero la verdad es que me puedo dar una idea de que no te guste que esté demasiado alejada de lo que es originalmente, pero es por lo mismo, que busco dar un enfoque distinto y personajes que crezcan y se desarrollen a través de eventos significativos o por el diario vivir. No tiene ningún valor para mí la protagonista clásica que es la víctima de las circunstancias que la golpean en la cara y esta pone la otra mejilla, de esos fanfics hay miles y no quiero caer en clichés. Esta Sakura en particular es aniñada, malcriada y esencialmente egoísta, vive bajo sus propios parámetros y lo cierto es que es una desadaptada, no sabe amar ni dejar que la amen tampoco y es esa la razón de su comportamiento y Syaoran es alguien que la ha estado observando y por eso no se asusta de sus respuestas y su comportamiento errático. Si sigues la historia como espero que lo hagas, podrás ver como resuelve sus conflictos, y si no la sigues, espero que no sea una pauta para no seguir mis futuros proyectos después de este si es que así lo deseas. Gracias nuevamente por tus palabras siempre es un gusto leer opiniones de personas que saben lo que quieren.

Sakura Kinomoto Amamiya 26: Aún desconocemos mucho sobre Syaoran, no sabemos por qué le gustó Sakura, pero si di a entender que él la conoce desde hace años. Lo más seguro es que se sepa más de él en el próximo capítulo. ¡Muchísimos saludos!

ValSmile: Jajajajaja ¿por qué te fuiste por el lado de las enfermedades venéreas? Me dio risa que lo dijeras jajajajaj te aseguro que no, no es eso. No se descubre mucho de Syaoran aún, algunos datos por ahí y por alla.

¡Tu amor no es tan secreto ahora! Lo has revelado jaajajaja Espero que te agrade esta actualización, muchísimos saludos :)

Guest: Básicamente los Takari jajajaja sí, comprendo. Tengo un nuevo proyecto para esos lados. Echo de menos escribir de Digimon, la verdad, es mi serie favorita pero ese fandom no es realmente amable.

Gracias por dejarme saber tu opinión. No importa si no me dejaste otros reviews antes, pero ojalá si puedas dejarme alguno que otro en el futuro, es bueno saber que has leído mis distintos proyectos, asa tienes una opinión más amplia. A mí no me gustan los finales tristes o infelices y te aseguro que nadie morirá aquí. Sakura aprenderá a que no puede andar usando a las personas en beneficio propio. Muchísimos saludos y muy agradecida por tu silencioso apoyo hasta ahora.

Kimi DeathBerry: Sakura y Syaoran deben resolver algunos asuntos antes de llegar a concretar, ¿o quizás los solucionen si se concreta? En cuanto a si Li tiene a alguien más es algo que no sabemos aún. Te dejaré con la duda jajajajaja. Tardé en actualizar la vez anterior pero en esta oportunidad fui más rápida. Muchísimos saludos y siempre es un gusto saber de ti.

gabira14: Pues cuanto me alegro de saber que por causa mía hayas roto una regla de oro que es no leer nada que no esté terminado. Te agradezco la confianza y te aseguro que no voy a dejar este proyecto botado y no va a ser tan largo y extenso como Extorsión y Amor, asi que descuida.

¡Qué bueno que ye haya gustado también este! Muchísimos saludos, compatriota. Me encanta saber que me leen desde mi propio país :)

X tabay74: Te aseguro que seguirá viendo a Syaoran por un tiempo largo asi que descuida. Gracias por haberle dado una oportunidad a este fanfic, espero que no te arrepientas luego jajajjaja. Saludos ;)

YuukoKino: Muchísimas gracias por tus palabras, son muy emocionantes. Seguiré tratando de mejorar día a día para agradarle a lectoras exigentes como tu.

Hasta el próximo capítulo.