¡Segundo OS/Drabble!
Summary: Sakuno finalmente decide confesarse en San Valentín, pero sus chocolates no parecen ayudarla mucho. ¿Lo logrará?
Nick en FF: valiu
Primer concepto: Globos.
Segundo concepto: Regalo.
Disclaimer: Como anteriormente dicho, Prince of tennis no nos pertenece, únicamente la historia es de autoría de valiu.
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San Valentín
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Aquel día estaba soleado. Podía ver cómo los estudiantes que pasaban a su lado hacían más alboroto de lo normal y aquello le desconcertó. Presionó un poco más su mochila al hombro y continuó su camino en silencio.
Ingresó al edificio y luego le echó una ojeada a su celular: Rayos, eran las siete con cuarenta. De inmediato arqueó una ceja con incredulidad y se mordió la mejilla con desagrado. ¡Qué temprano había llegado! ¿Era idiota? Quedaban veinte minutos aún antes de la primera clase y había perdido diez valiosos de sueño más en su cama, si no se hubiese levantado.
Agg…
Miró a su alrededor nuevamente desconcertado. Si era aún temprano para ir a clase… ¿Qué hacían todos estos chicos y chicas revoloteando con emoción? ¿Qué acaso no dormían?.
Bufó. No era asunto suyo.
Aproblemado, una idea salvadora llegó a su cabeza. Curvó levemente la comisura de sus labios y caminó por la escuela con decisión.
Dormiría lo que faltaba en la azotea.
Sakuno había salido de su casa con el rostro completamente rojo. Llevaba un paquete abobadamente envuelto entre sus dedos y con abobadamente, se refería a que el papel tenía estampado unos globos de cumpleaños. Estaban agotados los de corazón…
Lanzó un gemido con sufrimiento. Este era el gran día y ya se había estropeado. ¡Maldito papel de globos! ¡Globos! Y peor aún, podías leer un "Hapi Birthpay" totalmente mal escrito en uno de ellos. Y en rojo. ¡Hoy era San Valentín!
Soltó otro doloroso gemido.
¿Le podría entregar los chocolates a Ryoma?... No lo creía. Al menos, no de manera romántica, ni decente, ni de ninguna manera con la que se sintiera conforme.
Llegó hasta la escuela y se situó rápidamente en su salón de clase. Observó el lugar con curiosidad y se percató de que Ryoma aún no había llegado.
Probablemente llegará tarde. Pensó y a pesar de no haberse equivocado, quitó esa idea de su cabeza en cuanto notó que Ryoma ni si quiera había entrado a clase.
Había llegado el primer descanso y una montonera de chicas se aglomeró en la entrada del salón de clase de la cobriza. Todas llevaban sus chocolates de San Valentín perfectamente adornados.
Griteríos como si fuese un estadio de fútbol salían desde los pasillos hasta la puerta de la sala. Sakuno con dificultad pasó entre las "hinchas" de Echizen Ryoma y se escabulló por el corredor en dirección a la azotea, sin dejar de sostener su presente.
Ella lo sabía. Más bien, era obvio. ¡Ryoma ha de estar durmiendo ahí!
Situada frente a la puerta de la azotea, tragó saliva con nervios. Miró su paquetillo horriblemente adornado y su rostro se tornó morado. Rodó el pomo y salió hacia la superficie del edificio con brusquedad.
¡Voilà!, No se veía a Ryoma ahí, aunque sí se percató de que había golpeado algo en cuanto abrió la puerta.
Oh, no…
Ryoma apareció con la frente roja y rasmillada, mientras la acariciaba con sus dedos.
Sakuno abrió sus ojos como platos y entró en desesperación
¡Lo que faltaba… golpearlo!
– ¡Oh Ryoma! ¡D-de veras lo siento! –soltó en voz alta– ¡L-lo siento m-muchísimo! –continuó repitiendo la frase acompañando con unas reverencias rapidísimas, sin control.
– ¡L-Lo sient-! –iba a repetir una vez más su disculpa, pero el chico le interrumpió poniendo una de sus manos en la boca de la chica.
- Y-ya… entendí –puntualizó el chico. La cobriza parpadeó un par de veces y luego se sonrojó. Parecía estatua con lo quieta que se había quedado.
Asintió y Ryoma quitó su mano con suavidad.
Fijó sus dorados en la chica con una actitud serena. ¿Qué hacía Ryuzaki ahí?, porque si le iba a despertar, llegó toda la primera hora de clases tarde.
…pudo haberse salvado del castigo que se viene.
– R-ryoma y-yo vine aquí p-para darte esto –habló Sakuno de sorpresa. Había usado todo el valor que le quedaba en aquellas siete palabras. El Echizen le observó con duda y simplemente metió sus manos en los bolsillos del pantalón.
Esperando.
La cobriza tomó su paquetillo de San Cump- Valentín y lo dejó firmemente en el aire a la vista de los ojos de Ryoma.
– P-para ti… –dijo en un hilo de voz.
Ryoma dio un leve respingo y examinó unos segundos el presente de la chica hasta que finalmente lo recibió. Sakuno muy atenta a las facciones del chico, retrocedió en cuanto le vio abrir la boca.
– ¿Acaso esto es por…? –iba a preguntar el chico, pero la susodicha le interrumpió por los nervios.
– ¡Sí! P-por favor acéptalo y-y espero que te agrade –soltó cerrando los ojos. ¡Ni loca se atrevía a mirar a Ryoma!. ¡E-era muy vergonzoso!
La campana sonó. Había sido como el final de un round de boxeo muy difícil para la chica. ¡Pero la campana le salvó!.
Roja como tomate, bajó su cabeza con vergüenza y jugueteó con sus dedos a la altura de su falda.
– E-espero puedas aceptarlo… –mis sentimientos. Miró a Ryoma quien tenía el semblante indiferente, pero que luego cambió a uno un tanto sorprendido. ¡Ryoma había abierto su boca!– i-ré a clases –se excusó la chica y salió disparada en dirección contraria al pelinegro.
Una última brisa jugó con los mechones azabaches de Ryoma. El chico contempló a la cobriza hasta que desapareció y sonrió extrañado.
– Pero hoy no es mi cumpleaños –comentó observando el regalo.
Mmm… y aún no descubría el por qué de tal alboroto afuera.
Pronto lo descubrirá.
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¡Disfrutadlo!
Y no olvidéis la galletita para ella :)
¡Mañana más!
