¡Seguimos con el evento de San Valentín!

¡Aquí el quinto OS/Drabble! :)


Nick en FF: Chia S.R.

Primer concepto: Cartas.

Segundo concepto: Rojo.

Summary: Sakuno recibe una carta por San valentine. No sabe de quién podría ser, aunque ella está más preocupada con querer entregarle sus chocolates a Ryoma.

Disclaimer: Prince of tennis pertenece a Konomi Takeshi, la historia es de Chia S.R.


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Koi no Tegami

(Carta de amor)

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El misterio de la carta no le estaba permitiendo concentrarse en clase. Era San Valentine y generalmente, eran las chicas las que regalaban chocolate o dejaban una carta de amor en la taquilla. También estaban las más valientes que entregaban la carta en mano.

Ella no era una de esas chicas. Ni siquiera la dejaría en la taquilla, con miedo a ser descubierta por alguien. No.

Si hacer el chocolate ya le costaba sangre y sudor. Además de un milagro. Y ella se lo había dejado discretamente en la mochila a todo el mundo para el que hiciera. Hasta para Tomoka, que siempre terminaba descubriendo que había sido ella.

Su timidez llegaba a veces hasta ese punto.

Por ello, encontrarse una tarjeta de felicitación por San Valentine en su casillero al llegar a clase, le hacía sospechar de si no sería un error. Pero su nombre estaba plasmado en el papel como clara dueña y destinataria de esas letras.

El contenido del sobre no era ningún secreto en especial. Más bien la citaban en un punto en concreto: El tejado.

Con todo aquello, sin saber de quién era o cómo iba el tema, lo primero que se le vino a la mente fue una declaración. Su rostro se puso rápidamente del color de los tomates. Aquello no podía ser, pero…

¿Y si así era? ¿Iba a hacerle el feo al chico? Si fuera ella la que tuviera ese valor de hacerlo, esperaba al menos un poco de compromiso, aunque fuera una negativa. Pero qué doloroso negarse a alguien el día de San Valentine. Aunque nunca podría ir en contra de sus deseos reales.

El chico que estaba sentado tres asientos por delante de ella. Y miraba al exterior con aburrimiento mientras su casillero se iba llenando de chocolates y cartas de amor. Quizás pasara de todo. Quizás le angustiara el día, pero ella también terminaría metiendo una cajita entre esas y rezando porque no fuera tirada a la basura.

Cuando el recreo llegó, Tomoka y las demás ya estaban ideando planes para ir a regalar a los senpais. Ella les concedió pista libre, con el secreto en su bolsillo. Pensaba ir a ver al chico en cuestión, pero antes…

Se volvió. No había ni rastro de Ryoma ni de sus pertenencias. Con un suspiro de frustración, subió al tejado.

La puerta estaba abierta y el viento provocaba que golpeara. Se afanó en cerrarla tras ella y buscó con la mirada una posible visita. Alcanzó a ver una mochila y la sombra de alguien, asomándose.

Dio un brinco, sorprendida, al encontrarse con unos ojos dorados que se clavaron en ella.

Ryoma Echizen suspiró y le hizo una seña para que se acercara.

—Al fin— soltó.

Sakuno parpadeó.

—¿Al fin? Espera… ¿R-Ryoma-kun mandó esta carta? — cuestionó, mostrándosela.

Él la miró y luego asintió mientras volvía a desviar la mirada hacia la bolsa cargada de chocolates y cartas. Metía todas en una misma bolsa y las iba cerrando.

—¿Por qué…. Lo hiciste?

Al cuerno la emocionante declaración.

—Necesitaba ayuda y sabía que tú me ayudarías.

Con total sinceridad, el muchacho volvió a clavar sus ojos en ella, esperando que se sentara o hiciera algo, como si con una simple mirada fuera capaz de expresar lo que quería.

Sakuno cayó de rodillas, desinflada. Ni declaración ni nada especial. Solo necesitaba ayuda con el chocolate que otras chicas le regalaran.

Le miró con cierta curiosidad.

—¿Qué harás con ello?

—Comerlo. Para algo está hecho, ¿no? — Se encogió de hombros, restándole importancia. Aunque ella pensaba que Ryoma no era muy apegado al chocolate, era un detalle bastante considerado—. Lo que necesito es que me expliques que es eso del día blanco.

Sakuno no comprendió, hasta que recordó que Ryoma había pasado más tiempo fuera de Japón que dentro. Suspiró, con el corazón encogido y empezó a explicar los detalles. El chico miró los chocolates entonces de otro modo.

—Si los como estaré obligado a devolver todo eso, tsk— dedujo.

—Algo así— murmuró jugando con sus manos, nerviosa. Todavía tenía el paquete en su bolsa—. También, puedes regalarle… solo a una chica. L-la importante.

Echizen volvió a mirarle fijamente, hasta que su rostro enrojeció por tanta fijación y tuvo que desviarle.

—Habrá alguna…— indagó.

—No me ha dado chocolate— interrumpió él bruscamente. Cerró la última bosa y se puso en pie—. Aún.

Se acercó hasta ella, inclinándose y sacó el paquete que sobresalía de entre sus cosas. Sakuno enrojeció, con sorpresa y le vio abrirlo cuidadosamente, sacar un trozo para romperlo y después, comerlo detenidamente.

—Hn. Está bueno— felicitó.

Y eso era mucho, teniendo en cuenta que era él.

Sakuno se puso en pie, con las manos enlazadas en su vientre y sonrió, feliz. No podía contenerse. Ese chico era siempre especial para ella. Capaz de hacerla estallar por dentro, de emocionarla, de buscar sus puntos fuertes o flojos y explotarlos.

Era capaz de hacerla vivir.

—¡Feliz San Valentine, Ryoma-kun! — exclamó.

Él levantó una mano, fijándose la gorra mejor. Pero aún así, Sakuno fue capaz de ver el rojo bajo sus mejillas y sonreír.

Lograr que Ryoma Echizen se sonrojara, era un paso que la hacía estar muy por encima. Que él quisiera su chocolate únicamente, también.

Estaba ansiosa porque el día blanco llegara. Puramente anhelosa. ¿Qué clase de regalo le esperaría? Aunque sin darse cuenta, Ryoma ya la había dado uno.

Con el rojo de sus preciosas mejillas.

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Como siempre, espero que lo hayáis disfrutado :)

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¡Hasta mañana!