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Primera Publicación: 25 de Enero 2012

Reedición: 22 de Noviembre 2017

La loca carrera de Misty por ser madre había comenzado. No le importaba nada con tal de saciar su sed de algún día ser madre; Ni la cantidad de citas, ni la estúpida cantidad de dinero que había tenido que desembolsar cada vez que salía con el galán de turno para a la final, terminar ahuyentándolo, ninguno había sobrevivido a la tormenta pelirroja.

Estaba devastada, el día de hoy había tenido dos citas fallidas y su viaje a ciudad Carmín, había sido para el olvido, al llegar a ciudad Celeste la noche había cubierto los mantos azules del cielo…

Por Amor a Ti

Capítulo II

"Un buen amigo"

Se llevaba por inercia con los hombros caídos y la mirada en el suelo, prácticamente veía su sueño de ser mamá cada día más lejano. Al llegar frente al gimnasio se dispuso a tomar un relajante baño, pero al elevar su mirada vio a alguien apoyado en uno de los pilares multicolor de la entrada. La oscuridad no le permitía ver más que una figura esbelta, de cabello corto. Trató de descubrir quién era, pero no lo logró, así que se acercó unos pasos hacia él, el sonido de sus tacos provocó que el joven se volteara a verla.

—Disculpe... —susurró con algo de cautela, no era normal retadores a esas horas.

—Hola… —respondió moviéndose un poco hacia ella, pero no lo suficiente para que su rostro se viera completamente— Tanto…

—¿Viene por una batalla Pokémon? —preguntó interrumpiéndolo, había estado todo el día afuera olvidándose prácticamente de sus labores como líder de gimnasio.

—Yo…

—Sí, si —seguía interrumpiéndolo—. Lo siento, he estado algo ocupada, ¿Esperó mucho?

—Bueno… yo…

—Disculpe, pero no es normal que retadores vengan a estas horas —trató de ver su reloj, pero la poca luz no se lo facilitó— ¿Sabe qué hora es? La gente normal, seguro ya se está yendo a dormir…

«Mujer déjalo hablar… Algo en su voz me gusta»

—¡Lo que me faltaba! —gruñó buscando sus llaves — ¡Cállate!

—Pero si no he dicho nada —declaró el joven ofendido colocando las manos en su cintura— ¿Se encuentra bien?

—Si, por supuesto —respondió nerviosa— ¡Muy bien! No hablo con nadie, bueno, aparte de usted, Jeje… —sabiendo lo mala que era para mentir llevó la mano derecha a su cabello y se rascó tras la oreja con vergüenza— No crea que estoy loca o algo por el estilo... —dijo soltando una carcajada, pero el silencio del joven la aterró aparentemente no daba gracia.

«Misty, no sirves para mentir, ya te dije, déjalo hablar»

Misty iba a responderle a su mente, pero recordó la presencia de aquella persona que tenía detrás, así que prefirió dirigir su atención a éste.

—No me respondió, ¿Tiene mucho tiempo esperándome? —preguntó extrañada intentando acomodar el silencio que empezaba a ponerla incómoda.

—A decir verdad —contestó el otro—, desde la tarde, creo que mis piernas deben estar un poco acalambradas.

—Ya veo —susurró para sus adentros y lo miró con detenimiento—. Entonces viene por una batalla Pokémon —terminó llevando la mano a su mentón, esperando una respuesta afirmativa, ¿qué otra razón podría tener un extraño para esperarla fuera del gimnasio?

—Sinceramente, me encantaría tener una batalla contra usted —el otro pareció responder con una sonrisa, algo raro había aún que no le calzaba bien.

«Su voz…» Exclamó la conciencia de Misty emocionada «De elegir un semental por su voz, este hombre ganaría»

—Ya cálmate —susurró por lo bajo Misty, pero tenía razón, la voz de aquel hombre provocaba algo en su piel, podía sentir como le invadían escalofríos.

Mirándola con una sonrisa el otro se le acercó poniéndola nerviosa— Pero, no podemos tenerla... dejé a mis Pokémon en el centro hace bastante.

—Entonces… —los nervios empezaban a tomar el control en el cuerpo de Misty, ¿quién era este tipo? — ¿A qué vino?

—Vine a verla —aquellas palabras hicieron que la mano de la pelirroja soltara las llaves que llevaba en la mano.

«¿Vino a Verte? ¿Cuando salimos con este chico de voz genial? ¿Estaría mal ese día que no me di cuenta de él?»

Intentando esconder sus nervios, se agachó titubeante a buscar sus llaves, en algún rincón de su memoria debía tener el recuerdo de aquel extraño, mas solo se encontró con la mano del moreno recogiendo el manojo de llaves del suelo interrumpiendo las miles de preguntas que pasaban por su mente en ese momento.

—Realmente… ¿Está bien? —dijo depositando las llaves en la mano de la pelirroja— Te noto rara… —la chica solo lo miraba en penumbras, luchando con los impulsos de salir corriendo— Debes tener más cuidado —Y dicho esto le cerró la mano, dejando a una Misty absolutamente perpleja.

—Yo… —balbuceaba, pero a las palabras les costaba salir de su boca. Aún sentía las manos cálidas, y los escalofríos volvieron a hacer desastres. Frente a ella, el muchacho le miraba con unos ojos cafés intensos, y todavía no borraba la sonrisa burlona, que estaría pasando por su mente en esos momentos.

«¡No te quedes ahí como si nada! ¡Invítalo a pasar! ¡Esto está demasiado bueno para que lo desaproveches!»

—¿Quién eres? —interrogó tratando de distinguir su rostro entre la oscuridad, él se paró del suelo y empezó a reírse—¿Qué es lo chistoso? —se levantó indignada por las risas.

—¿De verdad no me reconoces? —preguntó incrédulo acercó su rostro al de ella para ver si de esa forma lo distinguía— ¿Eh, Mist?

—¿Ash? —no podía ser, se movió alrededor del chico para poder verlo bien.

«¡¿Es Ash?!» Gritó la vocecilla con pena y sorpresa «Esto arruinó mi plan, ahora que encontré uno que nos gusta, resulta que es Ash… y tan sensual que estaba su voz»

¡Ya! —gritó tapando sus oídos con sus puños cerrados —¡No me molestes! —exclamó olvidando nuevamente la presencia del otro.

—¿Te estoy molestando? —inquirió el morocho algo dolido por los gritos, Misty abrió rápidamente sus ojos y apretando las llaves que llevaba en la mano trató de abrir la puerta.

—¡No! No me hagas caso Ash… —logró abrir la puerta de cristal y apenas la cruzó encendió todas las luces, tomando el aliento por breves segundos se volteó a verlo. Ahí estaba, alto, moreno, aquellos ojos cafés— Si eres tú… —comentó recorriéndolo con la mirada, para después rodeándolo como si fuera una presa— Has cambiado mucho…

Él observaba muy divertido la escena, hacía tiempo que no se veían y el escaneo que le realizaba Misty se lo esperaba — ¿Qué tanto me miras? —preguntó mientras seguía a la chica de reojo conteniendo algún comentario gracioso.

—Ya no eres un enano —dijo llevando el dedo índice sobre sus labios— Tu voz también ha cambiado un poco… —seguía estudiándolo, dándole vueltas como un Mandibuzz sobre su presa— Te cortaste el cabello… — Ash se aguantaba la risa ante tales comentarios— Te ves bien… — Se detuvo frente a él para observar sus brazos— Espera, ¿Tienes músculos?

—Sí, ¿Quieres tocarlos? —Ash le puso el brazo delante, flexionándolo un poco, haciendo ademán para que los tocara.

«¡Si Misty! ¡Tócalo! ¡Tócalo!» Gritaba desesperada su conciencia.

—¡No, gracias! —apenada corrió su mirada— ¿Por qué habría de estar tocándote?

—Anda Misty —tomó su mano derecha—, con confianza, ¿somos amigos o no somos amigos? — la miró con una sonrisa que la dejó divagando en sus pensamientos un par de segundos.

«¡Ya Misty despierta

—¡Ya, está bien! —colocó su mano en el brazo de Ash e hizo un poco de presión— Vaya… —exclamó sorprendida— Veo que has estado entrenando también…

«Me desmayo…»

¡Qué bien así te callas! —murmuró entre dientes— ¿Y a qué se debe este cambio de estilo? —preguntó quitando rápidamente su mano para sacar otro tema de conversación, su cabeza y sus hormonas necesitaban calmarse.

—No sé, buscaba sentirme bien conmigo mismo.

«No… que no sea Gay, que no sea gay» Misty solo suspiró ante la voz de su conciencia.

—Ya sabes, algún día, uno tiene que buscar otros horizontes, más allá de los Pokémon…

—¿Horizontes?

—Aún no lo tengo definido… —ahora él la observó a ella— Luces bien, ¿Vienes de alguna cita?

—Mejor no me preguntes… —y recordando lo pésimo que había sido su día, recordó que la tina del baño le esperaba, su cabeza por otro lado pensaba que a la tina le haría falta compañía.

—Y yo que quería aprovechar tu lindo vestido e invitarte a cenar… —dijo pesimista, dando dos pasos se dirigió a la salida del gimnasio— Bueno, gusto en verte Misty… — las puertas de cristal se abrieron al percibirlo mostrando los jardines exteriores— Buscaré alguna chica que quiera cenar conmigo… Hay tantas ahí afuera —buscó algo en su bolsillo—. Por suerte, siempre traigo conmigo una agenda llena con los teléfonos de mis admiradoras… —miró a Misty con una gran sonrisa — Desde que cambié mi estilo, han aumentado las chicas que hasta quieren acostarse conmigo — Rió tratando de buscarle celos a la mujer que le observaba salir y giró dándole la espalda.

—¡Espera! —exclamó deteniendo a Ash— Yo... aún no he cenado —en el rostro de Ash se dibujó una sonrisa de satisfacción, había conseguido que saliera con él. Volteó de nuevo para mirarla— Pero, si tienes muchas admiradoras, invítalas —señaló el camino a las escaleras, arriba se encontraba la cocina— Ahí veré si tengo alguna pasta de esas que se hacen en tres minutos — sonrió con pena ocultando la rabia que sentía por su lengua floja.

—Creo que —Ash guardó la agenda—, podría hacer una excepción esta noche —le extendió su mano a lo caballero— Claro si tú quieres venir conmigo.

—Yo… —tartamudeó observando la mano— Yo… «¿Qué hago"?» Pensó y la respuesta se la dio su conciencia.

«¡Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo

Tomó la mano de Ash con determinación y lo miró fijamente — De acuerdo, pero invitas tú —dijo con un largo suspiro—, oficialmente, hoy entré en bancarrota —murmuro para sí sintiendo lástima de sí misma.

—¿Dijiste algo? —preguntó el moreno con una gran sonrisa, ante la negativa de Misty continuó — Por supuesto que yo te invito —encerrando en su mano la de Misty con firmeza comentó— No podría permitir que una señorita pague…

—¡Genial! —festejó emocionada volviendo a tomar la cartera que dejó sobre el escritorio de la recepción al entrar — ¡Vamos!

«Al menos éste te conoce, no saldrá espantado»

—Yo no estaría tan segura… —le murmuró a su conciencia en un tono dudoso—. Después de todo es un hombre…

—¿Dijiste algo Misty? —preguntó Ash que estaba a punto de salir del gimnasio.

—¡No! —acomodó su cartera sobre su hombro y lo miró segura de lo que iba a hacer— ¡Vamos!

Ambos salieron del gimnasio en total silencio, Misty iba con su mirada baja, pero de vez en cuando miraba al hombre que tenía al lado. Llevaba casi siete años sin verlo y se notaban muy bien los cambios, él iba con las manos en los bolsillos mirando el camino con una gran sonrisa dibujada en los labios.

«Me gustaría» pensó para ella misma «Saber en qué piensa»

«Mientras no crea que te has vuelto una loca obsesionada, estamos bien»

—¿Qué te gustaría cenar, Misty? —preguntó mirándola de soslayo.

—Lo que sea —llevó su mano al estómago—, estoy hambrienta. Me podría comer un Wailord— el otro se rio por el comentario.

—Entonces estamos iguales —llevó su mano derecha a la nuca mostrándole una sonrisa.

—¿De verdad estuviste esperando todo este tiempo? —la curiosidad le carcomía.

—Así es —respondió mirándola, al sentir la mirada del moreno sobre ella, también lo miró — Por eso, vas a compensármelo con esta cita.

—¿Cita? —se detuvo sorprendida — ¿Esto es una cita?

—Por supuesto — Él también se detuvo y volteó a verla — Vamos Misty, no nos vemos desde que nació el primer hijo de Brock, que por cierto… —con su mano cubrió un poco su boca—, el pequeño Rocky extraña mucho a su madrina…

—Bueno, yo… —exclamó perpleja, realmente este Ash que apareció ante ella la tenía hecha toda una tonta.

«No más de lo que ya estás»

—No te preocupes, yo visito a nuestro ahijado por los dos. —sonrió volviéndose para seguir camino— Vamos o cerrarán todos los restaurantes de ciudad Celeste.

—¿Para qué viniste? —preguntó con la mirada hacia su lado derecho, Ash se detuvo nuevamente y sin voltear hizo un largo silencio.

—Tú tienes algo que quieres que firme, ¿No es así? — Misty respondió con un "Si" por lo que él continuó— Sé que es importante y como, cuando chateamos anoche, estaba en ciudad Plateada, no me costaba nada venir de inmediato.

—Ya veo…

—Además… —Ash colocó sus manos en los bolsillos de su chaqueta sin mangas— Tenía muchas ganas de verte… — Y con esas palabras comenzó a caminar nuevamente.

«¡Tenía ganas de verte!» Exclamó fascinada la inquieta mente de Misty «No lo arruines» Le rogó.

—Ash nunca podrá ser lo que yo necesito —murmuró y salió a la siga del hombre que la acompañaba.

«Tiene todo lo que tú necesitas, y más… ¡Niña tonta!»

El camino hacia el restaurante lo hicieron en total silencio, Ash no dijo nada hasta llegar a un bonito restaurante con mesas al aire libre.

—¡Llegamos! — Exclamó para llamar la atención de la pelirroja que caminaba cabizbaja — En mi opinión, éste es uno de los mejores restaurantes de ciudad Celeste.

Misty miró el lugar con algo de sorpresa, ella conocía ese restaurante, era el mismo donde ella se juntaba para sus citas…

—¡Tiene que ser una broma! —comentó por lo bajo, para no ser escuchada.

«Es un presagio, la cita número veinte, en el mismo restaurante de las otras dieciocho, porque una mejor olvidarla.»

—¿Verdad, Misty? —volteó a verla y ella lucía una sonrisa de nervios — ¿Pasa algo?

—¡No, Nada! Amo este lugar, tiene unos muy ricos postres.

—¡Qué bueno que te agrade! —ingresaron al lugar y luego de ser atendidos por un camarero, fueron ubicados en unas de las mesas externas del lugar. El cielo estaba muy estrellado esa noche, quizás la ausencia de la luna resaltaba esas pequeñas constelaciones.

— Ciudad Celeste tiene una bonita vista del cielo —comentó antes de dar su primer bocado a su plato de comida.

—Así es —respondió la pelirroja imitando a su amigo—, por eso amo tanto esta ciudad…

La cena entre ambos amigos, había pasado muy fluida, Ash contándole de sus últimas aventuras por el mundo, Misty informándole todo acerca del libro que estaba escribiendo. Tenía tantas ganas de contar las experiencias de sus viajes…

—¿Y pondrás todos los golpes que me diste? —la interrogó entre risas el hombre de cabellos oscuros.

—Mmm —dudó con su dedo derecho sobre la boca—. Eso le daría un toque cómico a mi libro…

—¿Golpearme es chistoso? — Preguntó incómodo.

—Si lo era… —le dio el último sorbo a su batido de frutas y suspiró—. Comí como para dos días…

—¿Entonces ya estas satisfecha? —consultó buscando su billetera—. Sabes, tengo un problemita — Misty algo asustada se dejó caer sobre el respaldo de la silla…

—¿No trajiste tu billetera y voy a tener que pagar yo? —Ash sonrió y sacó de su chaqueta su billetera — ¿Eh?

—Era una broma —le guiñó el ojo con una sonrisa— No iba a invitarte sino… —le hizo un gesto al camarero para que le trajera la cuenta— Pagamos y te llevo al gimnasio ¿De acuerdo? —cuando el mozo trajo la cuenta, Ash la observó y le entregó una tarjeta. Se retiró con la tarjeta y la mente de Misty volvió a actuar…

«¡Es ahora o nunca!»

—Ash — Éste la miró aún con la sonrisa en su rostro — ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Depende… — Misty alzó una ceja bastante confundida—, me refiero, a sí yo puedo hacerte luego una pregunta a ti…

—Ah… —acomodó su cabello tras la oreja izquierda— Bueno… ¿Qué tal tu madre? ¿Se ha enfermado en este tiempo? ¿O tú, te has enfermado, o tenido algo que sea de cuidado?

—Bueno, Misty —algo incómodo buscaba como responder a aquella pregunta— Tú sabes, mi madre está genial como siempre, gracias por preocuparte de ella. Y con respecto a mí, ¿No se me ve? —volvió a sonreírle recuperando la confianza en sus palabras— Me veo muy sanito…

—Es verdad —movió su boca fruncida para ambos lados— Tú casi no te enfermas…

—¿Y qué hay de ti? — Preguntó ahora él— También se te ve muy saludable…

—Si… — algo nerviosa — Yo tampoco me enfermo mucho… Tengo buenas defensas…

—No me refería a salud… —comentó fingiendo tos—. Me refería a que mucha natación te ha hecho muy bien —aquellas palabras hicieron sonrojar a la pelirroja que no supo que contestar — Era solo un halago Misty… —susurró al verla tartamudear — ¿He dicho algo que te ha molestado?

—No —agitó desesperadamente su mano—, solo que me tomaste desprevenida — Tosió y volvió a acomodarse en la silla— Y, dime Ash, nunca me has hablado de tu familia en general… ¿Hay algo de cuidado en la ascendencia Ketchum?

—Que yo sepa, no… —la miró inclinando un poco su rostro— ¿En la tuya?

—Bueno… creo que también —rascó su sien algo nerviosa—. Sin problemas, por suerte…

«Este Ash me encanta, te da vuelta todas las tonteras que preguntas»

—Si algún día tengo un hijo —la palabra hijo en boca de Ash, logró que Misty lo mirará muy atenta —, puedes apostar lo que quieras a que será un niño muy fuerte y sano…

«Bien Ash… Sigues sumando puntos, eres mi favorito»

—¿Y a ti te gustaría tener hijos, Misty? —preguntó terminándose de beber el pequeño café que tenía entre sus manos.

—¡¿Qué, contigo?! —exclamó espantada la chica, haciendo que el hombre de ojos marrones la mirara de soslayo.

—¿Tan malo sería para ti? —se sentía bastante molesto por aquella reacción inesperada de su acompañante.

—No sería malo, sería realmente extraño —soltó una pequeña carcajada producto de sus nervios — Somos amigos Ash, un hijo entre nosotros… ¿No sería raro? Sé que casi todos nuestros amigos terminaron emparejados entre si… Pero no por eso vamos a hacer lo mismo nosotros…

—¿No crees que para qué una relación funcione, debe existir la complicidad que da la amistad?

—Tal vez, pero tú y yo no tenemos los mismos puntos de vista, sería un total caos —levantó su mirada hacia el cielo — Si algún día tengo un hijo, quiero tenerlo sola, criarlo y protegerlo solo yo.

—Si yo tuviera un hijo —corrió indignado su mirada—, daría mi vida por cuidarlo junto a la persona de la que me enamoré.

—Bien por ti y por la mujer de la que te enamores —corrió la silla y se levantó— Yo buscaré a alguien que pueda darme lo que necesito sin ataduras de por medio —intentó irse pero sintió un apretón en su mano que la detuvo, volteó su mirada hacia su viejo amigo que la miraba angustiado…

—¿Aún si fuera yo… —susurró él, tratando de convencerla de que estaba mal— … también desearías cuidarlo sola?

—Yo no tengo pareja Ash —se soltó con un movimiento seco de su brazo—. Me gusta mi libertad, soy feliz como estoy, quiero un hijo al cual entregarle todo mi amor y cariño. Pero no quiero ataduras con nadie, no quiero pasar mi vida peleando con alguien al que no le guste mi forma de pensar, o de actuar. ¡Voy a ser madre sin importarme que tenga que hacer para conseguirlo! — le gritó con todo lo que tenía guardado adentro. Ash sólo se quedó observándola, pensando en que le habría pasado para estar de esa manera…

—Un hijo Misty —dijo apretando sus puños con rabia— No debería ser traído al mundo por un simple capricho —la miró fijamente, prácticamente clavó sus ojos color caramelo en los de ella — ¡Un niño tiene que venir al mundo por amor, en un hogar donde ambos padres lo esperen con amor! ¡No por un simple y egoísta capricho!

—¡Es mi vida Ash! —volteó su mirada con todas las intenciones de marcharse de ahí — ¡Yo sé lo que hago con ella! ¿Por qué la gente no entiende…? —se quedó estática en su lugar, por su voz entrecortada, Ash pudo deducir que podría llorar en cualquier momento—. Quiero ser madre, quiero tener un pequeñito que me acompañe en mi soledad, que necesite de mí, que me quiera como soy —Ash volvió a apretar con rabia sus puños cerrados y se paró detrás de ella…

—¿Es tan importante esto para ti, Misty? —caminó los pasos que los separaban y apoyó sus manos en los brazos de la pelirroja.

—Si Ash… —dando sollozos muy seguidos, todo el peso de lo que había estado viviendo esas semanas la agobió en ese momento—. No estaría actuando así por un simple capricho… Quiero tener un hijo… — Ash apoyó su frente en la cabeza de Misty.

—Está bien… —murmuró— Yo te ayudaré…