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Primera Publicación: 24 de Marzo 2012

Reedición: 15 de Diciembre 2017

Por Amor a Ti

Capítulo IV:

Las diferentes metas de los dos.

...

Aquella cabaña a la que se dirigían estaba completamente aislada del mundo, ubicada en medio de bosque. Rodeados de altos árboles, pasto y arbustos por donde sea que él miraba. Sonrió cuando empezó a divisar la laguna que había junto a la cabaña y el camino de piedras se abría paso frente a ellos.

Era un lugar, sin duda, de ensueño para el moreno que intentaba convencer a su amada de que era lo mejor para ambos, aunque para ella todo era un misterio, ya que, por insistencia de su amigo, llevaba los ojos vendados ante la sorpresa que le quería dar.

—¡Bien Misty, ya llegamos! —exclamó emocionado, cuando se detuvieron frente a la construcción de madera, deshaciendo el nudo que cubría los ojos de su acompañante.

—¡Al fin! —se quejó bastante malhumorada, pero al quitarse el pañuelo de la vista y ver el lugar en donde se encontraba, no pudo más que asombrarse, dejando escapar su mal genio con un "wow" que provocó una sonrisa ladeada en el rostro del joven.

Ash tomó las llaves y tras abrir la puerta le hizo un gesto de para que la muchacha entrara primero.

—Bienvenida a lo que será tu hogar por el siguiente mes.

—Gracias —comentó la chica mirando con mucha curiosidad todo el lugar, una sala bastante amplia con dos sillones y una mesita de centro, más adentro una cocina con comedor— Se ve acogedora.

—Esa es la idea —acotó el moreno ingresando a la cabaña con las maletas de ambos, las dejó a un lado del sillón y se dirigió hacia la cocina, extrañando a la líder, Ash se manejaba muy bien dentro de la casa, como si ya la conociera de antes.

—¿Vienes seguido aquí? —preguntó sin poder resistir la intriga, apoyándose contra una de las paredes cruzada de brazos.

—Si —respondió tranquilamente, abriendo la puerta del refrigerador—, vengo aquí cuando quiero despejarme o descansar de las locas de mis fans, son un fastidio a veces —seguía hablando consigo mismo, sin notar la incomodidad instaurada en el rostro de su compañera, hasta que volteo a verla —¿Pasa algo?

—No —contestó de manera tajante, se acercó a uno de los sillones y se dejó caer sobre él.

—Pareciera que estás celosa de mis amiguitas…

—¿Por qué habría de estarlo? Eres libre de hacer lo que quieras… —corrió su mirada hacia un gran ventanal que daba hacia la laguna.

—Ves que si estas celosa —comentó en tono de burla, pero la chica sólo lo ignoró —Bueno, como sea —dijo ante el comportamiento extraño de Misty — ¿Qué quieres comer?

—¿Vas a cocinar tu? —preguntó temerosa volviéndolo a mirar

—Por supuesto —con su mano en el pecho continuó — Si vas a traer un hijo a este mundo debes comer bien.

—Por eso lo digo —contestó aun más asustada abrazando uno de los cojines del sillón. El chico sólo la observó frunciendo sus labios absteniéndose de responder con algo indebido —Bueno, ¿Qué vas a hacer?

—¿Algo que quieras comer? —sonrió señalando su rostro — Mira, que yo no estoy en el menú —aquella broma hizo que la pelirroja se ruborizara completamente lanzando el almohadón contra el muchacho

—¡Tonto! —lo miró con el ceño fruncido — ¡No me digas esas cosas!

—Cómo si no quisieras… —comentó dejando el cojín de nuevo en su sitio y tomando las maletas — Ven, te mostrare donde vas a dormir.

Escaleras arriba, dieron con las puertas de dos habitaciones, Ash la guío hasta la del lado derecho y dejo la maleta de Misty en esa.

—Tú dormirás en esta habitación, la mía es la del frente —la pelirroja observaba la habitación y le había dado la espalda, sin aguantarse las ganas de ver su reacción, dijo — Tú veras cuando quieras pasarte para el frente… —la chica se tenso en su lugar, como si una corriente helada hubiera pasado por su espalda y antes de que volteara a verlo, Ash salió de la habitación — ¡Voy a preparae la cena! —y cerró de golpe la puerta.

—¡Ese Ash! —gritó apretando sus puños con rabia.

"A mi me agrada su actitud actual"

—¡Tú cállate! —le ordenó a su mente

"¿No es lindo?, es como si fuera una luna de miel, los dos perdidos en el medio de la nada, solos y con obvias tendencias sexuales a punto de concretarse en cualquier momento. Dime, ¿qué vas a hacer?"

—Pues no me queda de otra —protestó abriendo su maleta — Ash tendrá que ser el padre de mi hijo, voy a tener que jugar… —afirmó para alegría de su mente mientras sacaba toda la ropa.

Un mes, estaría conviviendo con Ash un mes completo con la clara meta de tener un hijo. "Hijo" una palabra tan corta y tan grande a la vez, lo que debían hacer era algo "simple" pero que arrastraba consigo muchos sentimientos, eran amigos desde que eran un par de niños y el destino los había reencontrado para tal acto.

Ash por su parte, se reía solo mientras buscaba unas cosas en la cocina, recordaba una escena que vivió antes de llegar a ciudad Celeste…

:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:Flashback:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:

¿A dónde va? —preguntó un chico regresando a su pokébola al Pokémon pájaro que tenía debilitado frente a él.

Voy a ciudad Celeste —respondió el moreno de cabello oscuro acariciando a su Pikachu por la victoria.

Entonces debería tener mucho cuidado.

¿Cuidado? —preguntó intrigado por la advertencia— ¿De qué debería tener cuidado?

En ciudad Celeste, hay una chica media loca, que pide citas a los hombres que ve y luego les hace muchas preguntas tontas…

¿Ah sí? —ayudó a su Pokémon a subir a su hombro y se cruzó de brazo — ¿De verdad?

Sí, y créeme, es una lástima porque nuestra líder está bien buena.

¿Te refieres a Misty?

¿La conoces? —Ash le afirmó con un movimiento de su cabeza y el chico suspiró guardando la pokébola — Pobre de ti, me voy —se despidió con una reverencia y se marchó.

:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:Fin del Flashback:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:

—¡Ay Misty! —murmuró aun con una sonrisa ladeada en su rostro—. La fama que te has hecho por no querer aceptar lo obvio —negó con su cabeza mientras pelaba unas papas—. Me pregunto en que acabara todo esto…

—¿Qué vamos a comer? —preguntó la chica.

—Tenía pensado hacer un salteado de verduras —la miró de reojo ante la intención de criticarlo de la pelirroja — Sí sé, sin pimientos ni zanahorias —siguió pelando las papas que tenía frente a él — Y de postre, frutas.

—¿Te ayudo? —dijo parándose a su lado, mirando como trabajaba con tanta técnica y habilidad — Lo haces bien…

—Gracias… Si quieres ayudarme, encárgate de las frutas.

—De acuerdo —afirmó con su puño frente a ella — ¡A trabajar!

Ambos trabajaron en la cena en conjunto, sin embargo, Misty no podía aguantarse las ganas de mirarlo, era tan distinto al joven que había visto en el bautizo del hijo de Brock, se le hacía casi imposible admitir que ese hombre que le estaba robando los pensamientos, sea el mismo Ash que conoció hace tantos años.

—¿Qué tanto miras? —comentó Ash sin mirarla, logrando que los pómulos de la chica se tornaran completamente rojos — ¿Tanto te gusta lo que ves? —preguntó con una enorme sonrisa en sus labios, Misty corrió su mirada fingiendo ofensa y siguió cortando frutas, sin decir nada.

Luego de comer, ambos jóvenes se fueron a recostar, el viaje los había agotado completamente, Ash estaba en su habitación, leyendo un libro mientras trataba de conciliar el sueño; la pelirroja mientras tanto, iba y venía frente a su cama, sacando cuentas de días y fechas.

«¿Qué tanto piensas? Sí lo hacen ahora, nacería para primavera, bonita estación»

—No me preocupa eso en realidad —comentó moviendo sus manos con mucho nervio—. Por lo que parece Ash debe estar bien experimentado en estas cosas y yo…

«Sería mejor para ti que tuviera experiencia… pero estamos hablando de Ash… no lo creo»

—No lo sé… —apoyó la mano en la puerta de su habitación—. Saber que Ash está ahí enfrente, me produce algo muy raro…

«No es nada raro, es amor»

—¡Qué no! —Se gritó a si misma enojada, salió con dirección a la habitación del moreno, se paró tras la puerta, y golpeó dos veces la madera para ver si él aún estaba despierto.

—Pasa… —se escuchó desde adentro de la habitación, así que ingresó.

Ash dejó el libro sobre la mesa de luz, y dirigió su mirada a la pelirroja, quedando instantaneamente sin aliento, la chica que estaba frente a él, estaba con su cabello suelto, vistiendo un corto camisón color lila, la seda se adaptaba muy bien al contorno de su cuerpo, provocando una reacción inmediata en el moreno. Después de todo, era la mujer que amaba.

—Ash —la voz de la mujer hizo que saliera de sus pensamientos, sacudió su cabeza y la miró a los ojos, unos ojos verdes que en ese mismo instante lo dejaron totalmente cautivo.

—Dime… —dijo sin querer cortar el contacto visual, para no tentarse a recorrer con la mirada aquel cuerpo—¿Qué paso? —preguntó mordiéndose el labio.

—Perdóname por preguntar esto, pero… ¿Tú has tenido…? —no pudo terminar de hablar, su visión fue llenada con el cuerpo de Ash que era cubierto apenas por un short de algodón, el chico se había levantado de la cama y la miraba detenidamente.

—¿Tú que crees? —preguntó acercándose a ella— Piensas que yo…

—¡No quiero pensar! —le exclamó apretando sus ojos con rabia — No quiero imaginarme que tú… —sacudió su cabeza — Mejor dímelo para saber a qué atenerme —le suplicó, ver aquella mirada de incertidumbre en los ojos de la chica, hicieron que sonriera — ¿De qué te ríes?

—Misty —llevó su mano a la espalda de la mencionada y se la atrajo hasta tenerla pegada a él — Yo… —levantó su otra mano y la apoyó en la mejilla de Misty—, me voy a detener cuando tú lo digas… —acercó su rostro y comenzó a rozar con sus labios los de ella.

—Ash…

—Shhh —corrió la mano que tenía en la mejilla hasta la boca de la pelirroja y la calló— Aun ni empiezo… —regresó la mano a la mejilla y de una vez por todas, obtuvo lo que tanto quería, un beso de aquellos labios que lo volvían loco.

Un beso es un acto simple, tan simple como mágico cuando es con la persona que más anhelas, un contacto físico del que poco a poco fueron quedando prisioneros. La adrenalina desenfrenada de la pasión se había desatado entre ellos, la chica entrelazó sus brazos tras el cuello del chico que la besaba sin control; la levantó entre sus brazos y la recostó sobre su cama.

Ambos se miraron fijamente, viendo en el otro lo que sentían en su propio interior: Deseo.

Ash volvió a atrapar aquellos labios tan dulces como la miel, recorriendo con firmeza y delicadeza su contorno, quería guardar en su memoria cada centímetro de su anatomía. Misty quería detenerse, pero no podía, su mente había tomado control sobre su cuerpo que sin pena alguna dejaba que él la tocara a su gusto, esa mano tibia sobre la piel de su pierna le soltó de sus labios un pequeño quejido que despertó en el hombre más ganas de explorar el cuerpo de su amiga.

No pudo aguantar mucho, Ash comenzó a besar con tímidos besos cortos su cuello, mientras su cuerpo era recorrido por una energía extraña, tan extraña pero excitante, tan excitante que no lo aguanto más y quitó de encima a Ash.

—¿Qué pasa? —preguntó sorprendido por la reacción

—Lo siento —se disculpó saliendo muy rápido de la habitación con dirección a la suya. Ash salió en su búsqueda y la vio con la cabeza apoyada en la puerta de su cuarto.

—Misty… tranquilízate…

—Perdóname —le pidió entre sollozos.

—Pero, ¿por qué?

—Por lo de recién…

—Tranquila, mujer —la tomó de los brazos, y la volteó para abrazarla — Hay que dejar que las cosas se den solas… —sonrió — Nadie dijo que hacer un bebé es algo sencillo…

—Ash, gracias —lo abrazó también —Gracias por ser mi amigo y ayudarme con todo esto…

"Si, amigo" —pensó para sí mismo—. De nada Misty, para eso estamos.

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Habían pasado ya tres días desde que habían llegado a la cabaña, Ash observaba desde el ventanal como su "amiga" tomaba el sol en el muelle de la laguna, aunque no había habido ningún contacto más allá que el normal, el moreno aun no podía quitar de su mente y cuerpo, la maravillosa sensación de sentir a Misty entre sus brazos, a decir verdad, esperaba ansioso el momento que la chica pudiera al fin soltarse y dejarse llevar por los sentidos, también esperaba saber que sentía ella en realidad.

La pelirroja mientras tanto, acostada en una reposera disfrutaba del sol de verano, o al menos eso parecía porque su mente no la dejaba tranquila después de lo que había pasado…

«¡Aun no puedo creerlo, no pudiste con Ash, y así querías hacerlo con un extraño!»

—No es lo mismo, Ash es…

«Cómo sea, hoy empieza tu periodo de fertilidad, vas a tener que soportarlo y hacerlo»

—Pero, no entiendo porque me duele, imaginar a Ash con otra persona… Tú estabas ahí, se movía con mucha confianza, como si supiera muy bien lo que hacía

«Si no lo sabes tú, yo sí lo sé. Porque te mueres de envidia de pensar que Ash ya estuvo con alguien, que pueda compararte con otra»

—¡Nada de eso!

«Eso dices ahora, pero sé que lo que tienes que hacer, es ir a buscarlo, demostrarle que tú puedes ser mejor que cualquiera de esas con las que estuvo antes.»

—Tienes razón —exclamó levantando las gafas de sol hasta su cabello — Al fin, estamos de acuerdo tú y yo. Tengo que demostrarle a Ash que yo puedo ser una buena compañía, que no necesita verme con cara de pobre niña que quiere ser madre y no se aguanta nada.

«Entonces, ¿qué vamos a hacer?»

—¡Iniciar mi campaña para ser madre!

En la tarde, ambos compañeros de vivienda, salieron a ver los alrededores, aunque para la pelirroja fue un verdadero tour del terror por la cantidad de pokémon insectos con los que se encontraron en el recorrido. Ash solo la veía con una sonrisa, eran cosas que no habían cambiado pero que, aunque en su tiempo había sido algo fastidioso, ahora era algo que lo enternecía — "Como cambiaban las cosas estando enamorado" —pensaba el moreno mientras caminaba detrás de la chica.

Hasta que una fría gota de agua le pegó en la nariz

—Parece que está por llover —comentó la muchacha levantando sus manos atrapando las primeras gotas de lluvia en las palmas.

—Típica lluvia de verano —se quejó tomándola de la mano para apurar el paso hasta la cabaña donde podrían resguardarse del aguacero que no tardaría en caer sobre ellos.

Cuando llegaron bajo la terraza techada de la cabaña, estaban algo agitados, pero completamente empapados por la tormenta que en cuestión de segundos se desató en el lugar. Ash abrió la puerta e ingresaron rápidamente al lugar.

—Por suerte hay unas leñas para prender la chimenea —comentó mientras lo hacía, la pelirroja estaba estática en su lugar, solo lo miraba con una extraña sensación invadiéndola completamente, se acercó a él y lo abrazó por la espalda — Misty…

—Ash… yo quiero…

—Entiendo —terminó de prender la chimenea y se separó de ella — ¿Estás segura?

—Si Ash —lo miró decidida —yo…

Ash le sonrió y acercó su rostro apoyando su frente en la de ella — No hay apuro Misty, hagámoslo despacio como si el tiempo se detuviera para nosotros…

—Ash… —frunció sus labios — Es sólo sexo, ¿verdad?

—Si Misty —se separó algo molesto por recordarle ese tema—. Sólo te estoy haciendo un favor, lo sé…

—Está bien —cerró sus ojos, y por un acto impulsivo de su mente, entrelazó sus manos al cuello masculino y lo besó, de sorpresa, pero él no tardó en responderle como se debía…