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Primera Publicación: 24 de Marzo 2012

Reedición: 15 de Diciembre 2017

Advertencia: Este capitulo contiene intento de lemon/lime, no sé en que categoría entra xD Pero lo tiene. Como siempre aclaro, no es una situación de la que me guste escribir salvo que sea necesaria, y en este fic, lo es. o/

...

Lo habían hecho, por fin habían podido cumplir con el propósito de esa escapada al medio de la nada de los dos, aquella sensación del roce de sus cuerpos aun le permanecía, cubierto por una simple camisa abierta miraba la chispeante leña arder en el fuego. No creía sentirse tan extraño, no por el acto, ya que con aquel maravilloso acto pudo corroborar lo que sentía por ella, sino que quizás lo que le dolía era la frialdad de esa mujer que había sentido tan ardiente de pasión entre sus brazos.

Esperaba algo de sus labios al momento que esa entrega entre ambos había terminado, pero no, sólo se separó de él y corrió escaleras arriba como si hubiera hecho algo indebido, algo de lo que tuviera que arrepentirse…

—Te amo, maldita sea —maldijo rompiendo una vara de madera entre sus manos— ¿Por qué no lo entiendes? —la lanzó al fuego, cerrando sus ojos.

Encerrada en su habitación, la pelirroja estaba con los brazos extendidos sobre su cama, abrumada por el sinfín de sensaciones y sentimientos que se movían y parecían explotar en su interior en cualquier momento.

«Quien pensaría que el tontito de pueblo Paleta fuera tan ardiente y apasionado»

—¡Cállate!

«Vamos si estás tan sorprendida como yo, esos besos, sus manos recorriéndonos, su fuerza…»

—¡Qué te calles! —acercó una almohada y se cubrió la cara.

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Ash había tomado el control de la situación, la chica estaba algo estática, por lo que pensó que se debería a los nervios, pero aun atrapando los labios femeninos entre los suyos la guío hasta el sillón cama que había frente a la chimenea, y con un movimiento certero de su mano derecha lo convirtió en una cama en la que quedaron recostados. Separó su rostro del de la joven y la miró para cerciorarse de que no hubiera arrepentimiento en su mirada.

—Continua… —respondió a la pregunta no realizada, su voz se sentía algo agitada y lo atrajo con las manos en la nuca del moreno.

Sin objeción alguna siguió con su propósito, empezó lentamente a recorrer la anatomía de la líder sin vergüenza, a intentar quitar esas prendas mojadas por la lluvia de ambos. Pese a la resistencia de la mujer por mantenerse rígida, no pudo evitar demostrar las sensaciones que experimentaba en ese momento, su cuerpo se había soltado completamente, su espalda se curvaba mientras sus piernas se rozaban con las del hombre que poco a poco empezó a colocarse sobre a ella.

—Misty… —dejó escapar de sus labios, que habían bajado al largo cuello de ésta, sus manos la recorrían completamente, cada caricia producía movimientos involuntarios en esa mujer que estaba a punto de ser SU mujer.

Misty mordió su labio inferior para no gritar, para no dejar al descubierto sus sentimientos. Para evitar eso, buscó el rostro del muchacho y lo volvió a besar, no quería admitirlo, pero se sentía tan bien en esa posición, atrapada entre los brazos de su amante. Llevó las manos a la espalda descubierta de Ash y la recorrió con presión, mientras él contorneaba su pecho.

El entrenador tomó ese gesto como el momento de terminar con el preámbulo. Se acomodó sobre la pelirroja, observando los gestos que ésta no podía controlar, sonrió al ver que sus caricias no pasaban desapercibidas, deslizó las manos a su cintura y lentamente fue quitando la poca ropa que le quedaban a ambos, al quitarle el short húmedo logró que soltará un suave quejido por lo frío de la prenda.

—Tranquila —le dijo al oído de una manera sensual — confía en mi…

Abrió los ojos para encontrarse de lleno con los del joven, esos iris color caramelo la miraban con mucha lujuria, debía confiar después de todo, era una parte fundamental de lo que tenía que hacer…

«Es sólo sexo» pensó para tratar de tranquilizarse, pero la adrenalina que la recorría, produciendo en su interior un magma interno a punto de explotar, le hacía perder la poca cordura que le quedaba en ese momento

«Sólo déjate llevar» —escuchó el consejo de su mente y así lo hizo, llevó una vez más su mano a la nuca de su amigo y lo atrajo hacia ella para robarle un nuevo beso.

Después de todo ya no había vuelta atrás…

Ash se acomodó entre las piernas de Misty y con suaves movimientos de sus caderas fue intentando tomando lentamente posesión de su amiga, acto que le costó bastante, pero no se rindió hasta que finalmente lo consiguió.

Fue cuando ambos cuerpos finalmente unidos que Misty soltó su aliento por primera vez, y ya no pudo evitar guardarse nada, aquel dolor que le producía el vaivén del cuerpo sobre ella, se iba calmando como se iba intensificando otra sensación. ¿Era esa la sensación del placer?

No sabía, pero en ese momento, se alegraba de que sea Ash quien la condujera a ese plano.

Estuvieron un rato en esa posición, disfrutando del ritmo que habían conseguido con sus cuerpos hasta que el final, llegó.

—Misty... —murmuró con las pocas fuerzas que le quedaban cuando terminó.

—Gracias Ash —dijo y con sus manos quitó el cuerpo de éste de arriba suyo.

—Yo...

Misty lo miró y le negó con la cabeza subiendo a pasos veloces las escaleras hasta que se oyó el golpe de la puerta de su habitación al cerrarse.

—¿Qué demonios? —se preguntó el entrenador mirando hacia las escaleras —"Gracias Ash" —dijo en tono de burla —tomó de manera brusca la camisa húmeda que tenía puesta anteriormente y se la colocó sentándose frente a la chimenea — Le faltó decirme "¿Cuánto te debo?" —dijo divisando en el suelo la ropa de su "amiga", la tomó entre sus manos y la tiró contra la pared causando que un jarrón cayera al piso partiéndose en muchos pedazos — ¡Argh! —gritó para sacarse la rabia de encima.

:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•: Fin del Flashback:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:•:

Por Amor a Ti

Capítulo 05: "Torbellino de Sentimientos"

La Lluvia iba cesando de a poco sobre la cabaña en la que habitaban, ninguno de los dos había salido de su habitación después de lo que había pasado entre ellos, creando un inquietante silencio en todo el lugar donde la noche caía lentamente.

Ash estaba acostado en su cama con la mirada perdida en el techo, luego de darse una ducha de casi una hora, había logrado calmar su rabia por el actuar de su amiga, pero aun así no podía quitarse de su mente el momento que ese cuerpo que vio crecer ante sus ojos le perteneció, aunque sea por una vez aquella tarde— Todo fue tan estupendo —abrazó una almohada y sonrió para sí mismo— Mucho mejor de lo que había imaginado que sería, ya no me siento como un niño… ahora soy un hombre… su hombre —aspiró profundamente y soltó el aire de golpe — Pero eso no tiene por qué saberlo ella…

Los sentimientos de éste por la entrega mutua parecían un tornado en su corazón, un torbellino que no se acabaría hasta no decirle a Misty esas dos palabras que tanto quería pronunciar frente a ella.

Por parte de la pelirroja, si bien tenía algunos malestares típicos de la primera vez, se sentía plena, los cambios de su realidad se reflejaban en el espejo del baño. Ya no era una niña, ahora era completamente una mujer. Una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios al recordar como los labios de Ash recorrían su cuello con tanta pasión…

«Yo creo que Ash te tenía ganas desde hace rato» comentó la conciencia quitándole la emoción a los recuerdos de la chica.

—No tienes por qué decir las cosas de esa manera —protestó saliendo del baño con dirección a la cama para colocarse el camisón.

«Las digo como son» —respondió molesta — «Ahora sólo te van a quedar entre tres y cuatro días, ¿Qué vas a hacer?»

—Llámame loca si quieres —comentó cerrando el cierre de su camisón de seda violeta — Pero muero por volver a estar entre esos brazos tan bien trabajados, sentir su respiración en mi oído, sentir su… —cuando quiso darse cuenta de lo que decía el rubor invadió completamente su rostro.

«Ya decía yo que no te ibas a aguantar tanto»

—Será malo si quiero ir a verlo antes de ir a dormir —se preguntó mordiendo su labio inferior — No creo que Ash…

«Después del ~Gracias Ash~… si quiere atenderte es un santo»

—Sólo era atenta —protestó acercándose a la puerta para salir de su habitación y cruzarse al frente hasta la otra, se detuvo tras la madera que los separaba y aspiró profundo antes de golpear dos veces con el doblez de su dedo índice — Ash…

¿Qué pasa? —se escuchó de una manera tosca del otro lado.

—Ash… me preguntaba si te gustaría ver lo que traigo puesto.

—¿A qué estás jugando Misty? —la voz del hombre sonaba cada vez más molesta.

—Tú lo sabes —comentó la pelirroja acomodando su cabello sobre el hombro derecho — yo quiero ser madre y tú te ofreciste a ayudarme. —Misty oyó pasos acercándose a la puerta y emocionada sonrió para sí misma—. Vamos Ash, mientras más pronto quede embarazada más pronto acabara todo esto.

Tienes razón —dijo de pronto el moreno abriendo la puerta de su habitación y la jaló hacia adentro del brazo. — ¿Qué quieres que vea?

—Leí hace un tiempo que a los hombres bastaba con darle una buena vista para que estén listos…

—¿Qué tratas de decirme con eso? —preguntó de soslayo mientras la líder se paseaba frente a él con el camisón violeta que era un poquito translucido.

—Qué quizás… —se acercó y lo tiró hacia atrás, cayendo sobre la cama algo aturdido — Puedo ayudarte a que todo sea más fácil —pese a la cara de desencajado que tenía Ash, la oportunidad de poder volver a tener a Misty entre sus brazos era algo que no iba a dejar pasar en vano.

—¿Y qué crees que puedes hacer? —preguntó desafiante, deseoso de saber que quería hacer para continuar el juego.

—No quiero pensar en nada —le dijo sentándose sobre las piernas del morocho, con una pierna de cada lado y apoyó su pecho sobre el de él — ni en qué hacer… sólo hagámoslo.

—Misty… —el rubor en las mejillas del chico, delataban su reacción masculina…

—Por lo visto —comentó al sentir sobre el vientre como su amigo estaba listo para lo que quería —es cierto, son bastante rápidos. —aquella frase tan llena de burla molestó mucho al entrenador que con un movimiento de su cuerpo apresó debajo de suyo, el de ella. — Ash…

—No juegues con fuego Misty… o saldrás quemada. —y sin más apresó con un deseo salvaje los labios de la chica.

—¿Qué problema hay si quiero quemarme? —comentó cuando los labios de Ash dejaron su boca para recorrer su cuello y hombro, mientras con sus manos seguía contorneándola, ya no sentía pudor, ahora dejaba escapar sin pena de su boca los quejidos que el muchacho le sacaba.

—No tiene nada de malo —respondió mirando fijamente esos brillantes ojos esmeraldas, su aroma, su piel tan suave, lo tenía completamente hechizado con sus curvas.

—Como que el camisón me molesta —le dijo elevando su rostro para depositarle un beso travieso en la nariz del chico — ¿Qué esperas?

Sinceramente, se estaba empezando a sentir un poco usado, pero para que negar que también disfrutaba con esa situación. Cumpliendo con los deseos de su "amiga-amante" la despojó de aquella fina tela que cubría poco y nada del cuerpo.

—¿Te gusta lo que ves? —preguntó cambiando las posiciones, quedando ahora sobre él.

—Ya me das miedo —comentó con una sonrisa ladeada. Misty sonrió y con sus manos apresó las del moreno — ¿qué haces?

—Yo quiero… —le susurró al oído mientras hundía su cabeza en el cuello de su amante para recorrerlo con pequeños mordiscos de sus labios…

—Misty… —se le soltó.

—Hagamos las cosas así… —volvió a observarlo, éste la miraba maravillado del espectáculo que tenía en esa posición.

—¿Qué cosa?

—Tú me das un hijo, y yo te doy las mejores noches de tu vida —el rostro del joven quedo plasmado con lo que dijo la mujer que tenía sobre él, y que lo miraba con ganas de comérselo vivo.

—De acuerdo —comentó suavizando sus facciones al momento que volvía a invertir la situación — Pero tienes que ser las mejores de mi vida, ¿de acuerdo?

—Por supuesto —el chico sonrió ante la afirmación, tenía plena seguridad de que lo que la pelirroja le decía iba en serio. Así que tomó la mano derecha de ésta y se la acercó hasta su rostro para depositarle un beso en ella y después comenzó a recorrer todo el brazo hasta llegar a su destino, su cuello. La chica estaba feliz, no había querido admitirlo, pero estar en esa posición era algo fantástico. —Déjame quitarte —le susurró al oído descendiendo sus manos por la espalda masculina hasta llegar a la cintura del short de algodón —estoy segura que también te molesta.

—Algo… —comentó torpemente mordiéndose el labio.

—¿Algo? —con un movimiento de su mano lo alejó y se separó de él — ¡Que aburrido! —se acercó a la puerta y lo miro de soslayo dándole la espalda — Voy a tener que irme… —la abrió y salió

—¡Demonios! —maldijo levantándose de la cama para salir detrás de la pelirroja, abrió la puerta y la vio apoyada con su espalda y pie derecho en el marco de la entrada de su habitación y cruzada de brazos — Misty…

—Contigo siempre es lo mismo —se quejó dedicándole una mirada llena de malicia, volvió a acercársele y tomándolo de la cintura del short, lo llevó con ella a su cuarto, para tirarlo nuevamente sobre la cama — tan torpe…

—¿A quién llamas torpe? —gruñó tratando de sentarse en la cama, pero no pudo, ya que fue lanzado por los hombros, hacia atrás nuevamente.

—A ti —respondió con una enorme sonrisa, dejando caer suavemente su cuerpo sobre él — ¿Algún problema? —preguntó rozándole los labios con los suyos —O aun me vas a decir… que esto te molesta solo "algo" —descendió la mano hasta el elástico del short, lo jaló un poco y lo soltó…

—Bueno —soltó el entrenador mirándola seriamente, pero quedo sorprendido con la mirada hambrienta de su amiga—. Bien, definitivamente, ahora si me molesta y mucho.

—¿Te ayudo? —interrogó respirándole cerca del oído derecho, y tras una afirmación de su cabeza, acercó ambas manos al elástico introduciéndolas dentro del short

—Mist… —murmuró al sentir sus suaves manos en sus muslos.

—Ash —atrapó el labio inferior del chico entre los suyos y le dio un leve jalón — ¿Qué podría hacer ahora? —moviendo las manos en forma zigzagueante dentro de la prenda de dormir. — ¿Eh?

—Tú misma dijiste… —respondió volviendo a tomar confianza en sí mismo — que no había que pensar, si no hacerlo —buscó las manos de su acompañante y las entrelazó con las suyas para definitivamente quitárselo. —Y eso Misty —llevó las palmas de sus manos a las caderas de la chica y sonrió — es lo que hay que hacer…

—Veo que al fin vuelves a ser tú —respondió con una sonrisa ladeada — te estaba esperando… Ash Ketchum…

Con aquella última frase, las prendas que quedaban cubriéndolos descendieron hasta que quedaron en el piso de madera del cuarto. Él la acomodó por las caderas y con un movimiento de éstas, fue nuevamente tomando control sobre el cuerpo femenino. Ella rodeó con los brazos la cabeza del chico, hundiéndola entre sus pechos. Ambos estaban completamente embriagados en ese éxtasis lujurioso que sentían juntos, no se detendrían hasta no llegar a su objetivo…

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Los días siguientes fueron prácticamente iguales, Misty buscaba siempre una situación para poder conseguir de Ash lo que quería, sin importar hora ni lugar, sólo le importaba hacerlo. El moreno estaba algo agotado de tanto ejercicio, pero a su vez se sentía estupendo, creyendo que las cosas para poder confesarle sus sentimientos a su amiga de antaño marchaban también muy bien.

Hasta que de repente, la pelirroja cambió totalmente su personalidad, durante una semana fue como un rayo rojo de pasión y desenfreno. Y luego, a la siguiente semana, pasó a ser de nuevo una persona fría, encerrada la mayor parte del día con la computadora en su habitación.

Agobiado con su mente, salió de la cabaña con dirección al muelle, ahí estuvo un rato largo observando con envidia la calma que reflejaba la laguna.

— ¡Demonios! —protestó lanzando una piedra que provocó varios surcos en el agua —Definitivamente, sólo me buscaba porque estaba en su periodo fértil —apretó los puños con rabia y volvió a tomar otra piedra para volver a lanzarla lo más lejos que pudiera — Sólo me veías como un expendio de espermas, ¿verdad?… —resopló asqueado de la situación que vivía.

—¡Ash! —escuchó, pero no volteó a buscar a la persona que le hablaba — ¡Llevo tiempo buscándote! —le dijo cuándo quedo parada tras él — Tengo algo que decirte…

— ¿Qué paso? —preguntó moviendo un poco su rostro, pero no tanto como para mirarla.

—Me acabo de hacer tres test de diagnóstico precoz, y me dieron negativo, no estoy embarazada —protestó cruzándose de brazos— ¡Tanto sexo para nada! —desvió su mirada hacia la laguna bastante molesta.

— ¿Tanto… —se sentía consternado ante aquellas palabras — sexo para nada? —completó con un nudo en la garganta.

—Pues sí —volvió a afirmar con la cabeza — Voy a tener que esperar un poco más de dos semanas y volverlo a intentar… —lo miró con una sonrisa, pero sólo se encontró con facciones duras en el rostro de su amigo — Ash…

— ¡Ya estoy harto! —le gritó soltando todo lo que tenía guardado.

—Oye, ¿qué te pasa?

— ¿Cómo puedes ser que no entiendas nada Misty? —corrió su vista hacia la laguna — Después soy yo el idiota, el torpe, el que no entiende nada.

— ¿Qué te pasa? —volvió a preguntar sorprendida por la brusca reacción del hombre.

— ¿Sabes que me pasa? —la miró con rabia, trataba de controlarse y no decir nada de lo que pudiera arrepentirse, esos ojos verdes que lo volvían loco estaban llenos de dudas e incertidumbres por su actuar — ¡Ya te lo había dicho! ¡Un hijo no es algo que puedes decir, "ya tengo sexo con un tipo varias veces y lo consigo"!

—He visto muchos casos así… ¿Por qué yo no podría?

—¡Por favor, Misty! —empezó a elevar su voz — ¡No vas a hacer madre hasta que no entiendas porque pasan las cosas!

— ¿Eh? —al verla tan confundida, decidió calmarse un poco. Respiró profundamente, quizás lo mejor sería alejarse de ella por unos días hasta que todo se calmara.

— ¿Sabes qué más? Me voy… —afirmó con decisión—. Te faltan como veinte días para volver a necesitar de mi cuerpo —se alejó de ella—, volveré para ese entonces. —y sin más que decir, la dejó sola. Se encaminó a la casa, muy perturbado y se encerró en su habitación.

Misty se quedó un rato más en el lago, por un lado, de agradaba la idea de volver a tener una semana de locura con el chico, emocionada, se puso en camino sonriente a la cabaña, esperando que el arrebato de Ash sólo sea una broma de esas que a él le gustaba tanto hacer.

Ingresó a la casa con intención de lograr olvidar la escena del muelle y decidió prepararle su comida favorita en señal de disculpas, se colocó un delantal y tras lavarse las manos comenzó a preparar la cena…

Aunque el aroma de la comida lo tentaba a bajar, Ash estaba con la cabeza y los puños apoyados en la puerta de su habitación, maldiciéndose por no tener el valor para decirle a Misty lo que tanto anhelaba y así dejar de vivir de esa forma, dedicarse a armar una familia como él soñaba…

—Misty… —murmuró — quiero que ese hijo que tengamos sea fruto de nuestro amor, no sólo de una noche de sexo como tú dices…

Cansada de esperar a que su compañero de vivienda bajara a cenar, lo hizo ella sola. Luego, dejó los platos en el lavabo, subió las escaleras y amagó con golpear la puerta del cuarto de Ash, pero prefirió esperar hasta mañana e irse a dormir.

Al sentir el golpe de la puerta al cerrarse, Ash abrió los ojos y separó su cabeza de la madera, aspiró profundamente y volteó hacia su cama, donde tenía su maleta hecha.

—Va a ser lo mejor Misty… —tomó la maleta y sin hacer ruido salió de la pieza, bajó las escaleras y llegó a la cocina, vio la mesa puesta. Su comida favorita cubierta por papel plástico, le produjo un nuevo remolino en su interior, negó con la cabeza y se apuró a abandonar la vivienda.

El sonido de la puerta de entrada, despertó a la pelirroja que se acomodó en su cama un poco adormilada y siguió durmiendo.

La mañana llegó con una suave brisa matutina que ingresaba por la ventana de su alcoba, se despertó desperezándose, dibujando una sonrisa en sus labios, seguramente Ash estaba preparando el desayuno.

Se bañó, se vistió con una polera blanca y un short de jean y se apuró a bajar las escaleras, pero al llegar al último escalón una brisa tenebrosa rozó su espalda erizando completamente su piel, anonadada se acercó con pasos tambaleantes a la mesa servida de la noche anterior…

— ¿No cenó? —se preguntó muy confundida y también algo molesta, ella se había esmerado en preparar la cena y él no la probó — Mal agradecido —protestó apretando sus puños — Yo que quiero hacer las paces —su buen ánimo cambió rotundamente y se dirigió de nuevo escaleras arribas —¡Ash Ketchum! —gritó subiendo de a dos los escalones, pero no recibió respuesta — ¿Ah, no vas a responder? —acercó su dedo índice para golpear la puerta y ésta se abrió lentamente, como escena de película de suspenso, las bisagras rechinaron — ¿No está? —exclamó al ver el cuarto vacío, ingresó con miedo y se acercó al mueble, abrió un cajón y comprobó lo que tanto temía— Se fue…