Odio mentir o no me dejes solo
¿Está todo bien? – empezó a preocuparse.
Víctor… tú… ¿Podrías ayudarme con un chico que me gusta?
Su hermana se notaba inquieta, cosa completamente extraña en ella, por lo regular era una chica muy segura de sí misma.
Con que un chico… -suspiró –Ya sabía por dónde iba a dirigirse la plática.
Sí, verás… Me ha gustado por un tiempo, pero pues él simplemente no me hace caso… Yo, me le declaré, intenté que nos volviéramos cercanos pero nada funciona.
Ya veo… -Era su momento de poder sacar a uno de sus angelitos de la disputa por el japonés –Tal vez sólo deberías rendirte Mila, sí no muestra interés, tal vez lo mejor sea decirle adiós. Eres una chica maravillosa y de seguro encontrarás a alguien que pueda amarte.
No quiero –Hizo un puchero –Lo quiero para mí –Decía haciendo una rabieta.
Mila, por favor. Ya eres una adulta, además no es cómo que puedas obligar a alguien a estar contigo…
¡Ya sé! ¿Y sí le digo que estoy embarazada? Con eso podría obligarlo a quedarse conmigo. –sonrió.
Estás bromeando ¿verdad? –Dijo anonadado.
Jajajajaja, claro, No me atrevería a hacer algo así. Además sí fuera cierto tú irías a golpearlo de inmediato –imitó varios golpeas al aire. –Pero sabes Víctor, la primera vez que me dijo que no le interesaba te recordé de inmediato.
¿A mí?
¡Claro! Cuando tenía 6 años y quería aprender a patinar tú me dijiste que sí quería algo debía aferrarme a él sin importar qué, que jamás me rindiera y que si persistía al final lo lograría.
Víctor pensó que tal vez darles esa cantidad de seguridad en sí mismos a sus hermanos tal vez y sólo tal vez había sido excesiva.
Pero no es lo mismo –Se posó frente a su hermana –Las personas no son actividades, logros u objetos. – sonrió para mostrarle a su hermana que él la apoyaría siempre.
Ah… Sabes esperaba que me apoyaras más en esto, supongo que haré un último esfuerzo, sí no funciona tendré que rendirme, Georgi se va a reír de mi a este paso.
¿Eh?
No, nada. Gracias hermanito, sabía que sí alguien me podría ayudar ese serías tú. –Dijo mientras corría a la puerta para después salir del cuarto.
Esa noche Víctor se fue a dormir con la dulce idea de que tendría un rival menos en la lucha por su amado, sabía de sobra que Yuuri no correspondería de algún modo a su hermana, y confiaba en la madurez de la misma para aceptarlo y rendirse.
•
Su cuerpo estaba caliente, esta vez simplemente se dejó llevar. Tenía a Yuuri sentado sobre de sus piernas regalándole besos cada vez más intensos. Sus manos viajaron poco a poco debajo de la camiseta gris que el menor portaba, sintiendo el calor y sudor del otro.
Esa había sido una buena tarde, después del trabajo recibió un mensaje de Yuuri, con la localización de su departamento e invitándolo a ver algunas películas y a cenar con él.
Resulta que el menor al ya ser un mayor de edad, habiendo finalizado sus estudios, consideró que era momento de vivir solo, por lo que, antes de graduarse ya había comenzado con la mudanza.
Sin más ahora se encontraba disfrutando de los finos placeres que el cuerpo contrario le entregaba. Pasados unos minutos Víctor había perdido su camisa en alguna parte de la sala. Su cinturón estaba siendo quitado al mismo tiempo que recibía besos en el cuello del moreno.
"Este chico es rápido" – pensó
En su momento su idea original era tan pura e inocente como el "vamos a ver unas películas en mi departamento" había sido, incluso llevó algunas películas de su colección para mostrarle a Yuuri sólo una pequeña parte de sus gustos, de su mundo y por qué no, una parte de su mente y alma. Pero al parecer estaba dispuesto a mostrarle esa parte de su ser a Yuuri en otro momento, ese momento era hasta ese instante entregarse por completo al placer que sentía.
Posando sus manos en el trasero contrario comenzó a dar un pequeño masaje ejerciendo presión, logrando que el japonés terminara rozando su miembro con el propio. Era un completo deleite escuchar sus gemidos mezclados con llanto y pequeños quejidos.
Eres tan hermoso –dijo lamiendo el cuello del castaño.
Por fin después de varios minutos logró desabrochar el pantalón de Yuuri, notó que el otro estaba más que listo. Como pudo cargo lo cargo, mientras el otro enganchaba sus piernas en su cintura. Avanzó a tientas por el departamento, no tenía ni idea de a dónde iba, puesto que sólo había llegado a la sala de estar cuando su encuentro comenzó a subir de tono.
Por allá –Le señaló Yuuri.
Entraron al cuarto, dónde recostó al menor en una enorme cama, dio tirones a los pantalones azules que usaba Yuuri hasta dejarlo sólo con una pequeña prenda de ropa interior color negro que se ceñía completamente, dejando muy poco a la imaginación del ruso.
Se alejó un poco para contemplarlo mientras sacaba sus pantalones y zapatos. Pasó su lengua por sus labios para humedecerlos y se recostó sobre Yuuri, los besos se retomaron además de dar pequeñas embestidas sobre el cuerpo del menor.
Suficiente Yuuri, te necesito ahora. –Dijo sin más.
Se hincó, comenzando a sacar la última prenda del otro, dejando al aire el miembro del japonés, se encontraba ya escurriendo, la imagen simplemente sacó de sus cabales al ruso, sacando sólo su miembro de la ropa interior que usaba se acomodó entre las piernas de Yuuri, adentró un par de dedos en su amado, liberando así los gemidos reprimidos del menor.
Víctor… Suficiente… Te necesito… -Pujó
Perdiendo por completo el control, se adentró en Yuuri, sintiendo cómo el calor ajeno lo invadía, por un momento se detuvo, necesitaba ver que su amado no estuviera siendo lastimado, no había medido mucho sus fuerzas, pero al contemplarlo se dio cuenta de que aquel estaba en el séptimo cielo, con pequeños espasmos en sus caderas, suplicando por más. Suplica que fue más que respondida por el albino.
Varias estocadas más y después de haber dejado marcas por todo el cuello, Víctor terminó dentro de Yuuri, dejando caer su cuerpo por completo sobre el pecho de Yuuri.
Permanecieron estáticos mientras sus respiraciones se calmaban, Víctor acomodó a Yuuri sobre su pecho mientras repartía pequeños besos en su rostro.
Supongo que después de esto somos pareja oficial ¿cierto? –Dijo Víctor recargando su barbilla sobre la cabeza del otro.
¿Aún tenías dudas? – rio bajo el castaño.
Para nada, sólo quería decirlo.
Pasaron unos minutos y se levantaron para tomar un baño juntos, al parecer en el país del menor era común bañarse en grupo, por lo que con una amplía tina en el cuarto de baño ambos se relajaron en el agua caliente.
Mira que decirme que querías ver películas y cenar conmigo para atraerme a tu casa y abusar de mi – dijo jugando el mayor.
Juro que esas eran mis intenciones, incluso pasé a casa de mis padres por mis películas para que las viéramos, tú eres el que vino y me sedujo. –Cubrió su boca a modo de indignación.
Salgamos de aquí y vayamos a ver esas películas, además ya me está dando hambre. –Dijo el ruso mientras se paraba de la tina.
Víctor…
Dime Yuuri –miro fijo al otro, aún sentado en la bañera.
No puedo pararme…
Después de ser cargado como una princesa hasta su alcoba Yuuri le prestó algunas prendas a Víctor para que se vistiegra mientras lavaban las primeras. Seguido de eso Víctor conoció el platillo favorito de su (ahora 100% seguro para él) futuro esposo, algo llamado katsudon, platillo típico de su país, fue realmente delicioso, la vista era hermosa frente a él, habiendo consumado su amor, interactuando con Yuuri, solos los dos comiendo y charlando tranquilamente.
Terminaron su comida frente a la televisión, mientras que Víctor llevó una película en blanco y negro al parecer de los 50´s llamada "Cuando pasan las cigüeñas", Yuuri compartió una película de caricaturas de un cerdito volando en un avión.
Cerca de la una de la mañana Víctor decidió que ya era hora de volver, así que tomó sus prendas ya limpias y secas, se las puso; no esperaba llegar a casa con ropa que a primera vista no era suya. Así que se encontraban despidiéndose en el umbral de la puerta, abrazados, cómo sí de ellos dependiera su vida.
¿De verdad no puedes quedarte? –preguntó Yuuri, con una mirada de cachorro a punto de llorar –Podemos compartir mi cama…
Eres un pequeño depravado –se acercó a besar al castaño.
¡No me refería a eso! –gritó con la cara roja cual tomate.
Jajaja, lo sé. Pero me encanta verte sonrojado.
Ah, es cierto. Espera. –Dijo regresando al interior del departamento. –Casi olvido darte esto, recuerda que es la próxima semana. –Dijo entregándole un pequeño papel cuadrado, con un grabado en tonos azules, dentro de un sobre de plástico. –Sin ella no podrás entrar.
Víctor ya había estado planeando decirle tanto a Yuuri como a su familia que no asistiría a la boda. Se inventaría para su familia alguna enfermedad y para Yuuri algún viaje repentino. Lo que fuese necesario para no tener que encarar su mentira.
¿Sucede algo? –Yuuri notó la preocupación en el rostro de su pareja.
Eh, pues verás… Yo…
No vayas a decirme que no vas a ir –dijo casi comenzando a llorar. –Yo de verdad deseo que vayas…
Bueno, es que verás… Tal vez deba salir de viaje…
Por favor Víctor, ellos estarán ahí, los locos que te conté la otra vez, al parecer mi padre hará negocios con ellos, sí estás conmigo ellos no se atreverán a acercárseme, por favor, no me dejes solo –abrazó al mayor, aferrándose a su pecho.
Está bien… iré –Era débil, muy débil; varias veces su madre le dijo que esa sería su ruina y vaya que tenía razón.
¡Gracias Víctor! – lo abrazó por el cuello y le regaló un último beso antes de marcharse – Mándame un mensaje cuando llegues a casa.
Lo haré… - se giró –Y ahora debo ver la manera de salir bien librado de esto.
•
La semana pasó más rápido de lo que esperaba, aún no tenía ni la excusa perfecta ni un buen motivo para evitar que sus hermanos fueran a la boda, ya había abandonado la idea de no ir, en el fondo deseaba asistir, conocer a la familia de Yuuri. Según le contó el menor, él ya había contado a sus padres, hermana y futuro cuñado sobre su relación con el ruso. Todos estuvieron más que felices de poder conocer a Víctor Plisetsky, sujeto que por cierto no existía.
Esos 7 días fueron entre trabajo, salir con sus hermanos, escaparse para ir a la casa de Yuuri para cenar con él, ver la tv y tener sexo, mucho sexo.
Víctor 3
Nos vemos mañana, espero que te guste mi traje.
Lo escogí pensando en que te gustaría.
('∀'●)
Yuuri 3 3
Estoy seguro de que te verás muy apuesto
Muero de ganas porque sea mañana (*°∀°)=3
Pese a todos sus intentos, entre ellos ofrecerles un viaje a Hawaii a sus hermanos, no logró que desistieran de la idea de ir a la boda, la cereza del pastel fue cuando llegaron las prendas que usarían para la fiesta.
Sus hermanos, luciendo todo el porte de los Nikiforov mostrando unos finos trajes, por su parte Georgi vestía de un profundo negro, incluso en la camisa, acompañado de una corbata color morado. Yuri por su parte usaba un traje color beige, con una camisa azul y corbata con motivos de leopardo, se había recogido el cabello en una coleta así que se veía mayor de lo acostumbrado. Y para finalizar estaba Mila que usaba un vestido color vino, con joyería de diamantes, el cabello había pasado por algunos aparatos hasta volverse más ondulado y de el prendía un pequeño pasador de diamantes.
Derrotado sólo le quedaba una opción. Mentir una vez más.
Dijo a su familia que había olvidado algunas cosas en la oficina y que los vería directo en la celebración. Su plan era, llegar a la fiesta, saludar a todos, besar a Yuuri, felicitar a su cuñada y salir de ahí corriendo antes de que llegara su familia, para cuando ellos se fueran simplemente regresaría fingiendo alguna breve emergencia del trabajo. Lo sentía por su familia, pero aquella relación con Yuuri en ese momento era primordial, sí era descubierto probablemente todo acabaría y no estaba dispuesto a correr ese riesgo.
¿Dónde está Víctor? –cuestionó Lilia a sus hijos menores.
Dijo que se le había olvidado algo de la oficina, dijo que no alcanza en la fiesta. –Respondió Georgi –Aunque no tengo idea de qué pueda ser, ayer justo acabamos todo para tener el día libre.
Pues qué más da, ya dijo el muchacho que allá nos vería, así que vamos de una vez. –gritó Yakov.
Pues el problema en sí es que no lo van a dejar entrar, yo soy la que tiene los pases de todos. –Lilia mostró los pases, 6 de ellos, con pequeños detalles en azul y las letras de "Invitado" en ellas.
¿Entonces? ¿Lo llamo para regrese? –preguntó Yuri.
Sí hace eso sólo nos vamos a demorar más –recalcó Mila –Le mandaré un mensaje diciéndole que cuando este por llegar me llame, así saldré a darle su pase.
Era un hecho para todos los Nikiforov desde Yakov hasta Yuri que Víctor estaba saliendo con alguien, lo amaban, pero eso no los hacía estúpidos, sus salidas "solo", su repentino gusto por las películas de caricaturas además de que a veces su ropa olía diferente, no era el jabón que sus mucamas usaban, era distinto por último el hecho de que el mayor hubiera puesto contraseña en su celular.
Desde que tenían memoria los tres tenían pleno acceso al teléfono de su hermano, aunque rara vez hacían uso de dicho "derecho".
Tal vez piensa traer a la chica con la que sale a la fiesta, sería una buena oportunidad para que la conozcamos. –dijo Lilia ya dentro del auto.
No estoy segura de querer que Víctor tenga novia, digo quién sabe si es una buena chica, puede ser una interesada en su dinero. –Yo me opongo, ahí estaban otra vez los pucheros de Mila.
Bueno, es normal que Víctor quiera una compañera, ya es mayor, quien sabe, puede que hasta pronto nos sorprenda que la siguiente boda a la que vayamos sea a la de su hermano. –Dijo entre carcajadas Yakov.
Los tres menores se voltearon a ver entre ellos.
No.
Esa idea no les gustaba, sabían que tarde o temprano llegarían a esa situación, pero Víctor era suyo, apenas llevaba unos meses de regreso, no sería justo que sólo llegara para irse de nuevo ¿cierto?
•
Víctor llegó a la boda, de inmediato dio el pase que Yuuri le había entregado días antes. La ceremonia ya había comenzado, vio al frente junto a la novia a su amado, vistiendo un traje negro con una camisa azul y corbata negra, su cabello estaba peinado hacía atrás, le daba un aire de madurez que no había visto antes.
Escuchó como decía la pequeña frase "Sí, acepto"
Los novios dijeron sus votos, entregaron anillos y culminó la ceremonia con un beso.
Después de la foto familiar Yuuri corrió a lado de Víctor. Recibiéndolo con un beso en la boca, tomando su mano y llevándolo con sus padres.
La familia Katsuki era tremendamente cálida, los recibieron con afecto, Víctor descubrió que su querido era la viva imagen de su madre, eso le causo una sensación de ternura inmensa.
También aprendió que Mari, la hermana mayor de Yuuri podía ser una chica tranquila, pero de ser necesario era una chica brutal, capaz de romperle la cara a quién fuera necesario. Por último conoció al que tarde o temprano debería encarar, el padre de Yuuri y socio de su padre, a simple vista era un hombre de lo más tranquilo, nada que ver con el concepto de hombre de negocios duro y firme que era su padre.
El ambiente de paz y armonía se vio pausado por el sonido del teléfono del ruso.
Disculpen, debo contestar. –dijo para darse media vuelta –Sí ¿Qué pasa Mila?
¿Dónde estás? Se escucha música.
Pues verás acabé pronto lo que tenía pendiente y vine directo a la fiesta. ¿Y ustedes?
Vamos para allá, pero ¿Cómo entraste? Nosotros tenemos tú pase.
Ah… -Había olvidado ese pequeño detalle- Sólo dije quién era y pues pude pasar – dijo con la voz temblando.
Bueno cómo sea ya estamos llegando, te buscamos en un rato.
Colgó y de inmediato corrió a buscar a Yuuri, lo tomo se la mano y lo llevo a un lugar aparato.
¿Víctor? No me digas que quieres hacerlo aquí…
¿Eh? ¡No! A veces eres un completo pervertido Yuuri~ -rio y después besos los labios del otro.
Lo que pasa es que debo ir un momento a la oficina, al parecer hay algún problema, no tardaré.
¿Qué? No, no te vayas, ellos acaban de llegar, me lo dijo mi hermana. –dijo mientras lo abrazaba con fuerza.
Sólo será un momento querido, quédate cerca de tú familia y todo estará bien.
En el fondo le dolía que Yuuri tuviera que sentirse así por culpa de sus hermanos, era algo que debía solucionar lo más pronto posible.
Trató de calmarlo a base de besos y caricias, cuando por fin el menor lo soltó diciendo que estaría bien se paró de puntas para besarlo a modo de despedida, cuando escuchó la voz de Yuri gritando.
¡Ahí está!
Continuara…
Hola *sale de debajo de la cama*
Sé que demoré mucho, pero es que he tenido algunas cosas personales y pues entre eso y el evento de eldarya me roban mucho tiempo lol
Acá les dejo este cap, el resto de la boda vendrá en el siguiente capítulo y claro, ya es momento de que Georgi salga a escena ewe (buajajajaja) sin más los dejo y esperen actuu
Sin más espero que lo hayan disfrutado, recuerden visitar mi otro fic "Diario de la nueva escuela" que también se publica en esta plataforma.
Ambas historias se publican en wattpad y
Prohibido traducir, adaptar y copiar.
