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Primera Publicación: 24 de Marzo 2012

Reedición: 17 de Enero 2018

Advertencia: Este capitulo contiene intento de lemon/lime, no sé en que categoría entra xD Pero lo tiene. Como siempre aclaro, no es una situación de la que me guste escribir salvo que sea necesaria, y en este fic, lo es. o/

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Estaba completamente sorprendida, mientras caminaba por su habitación planeando como escribir un nuevo capítulo de su libro sonó una alarma en su computador que le indicaba de una nueva invitación de chat.

«Delia Ketchum quiere hablar contigo»

No podía ser la que conocía, ¿o sí?

Tras pasearse una y otra vez por delante de la silla, decidió sentarse y aceptar la solicitud.

"Hola hija" —apareció en la pantalla instantáneamente.

Hola Señora Ketchum —escribió dudosa, que la madre de Ash quisiera hablar con ella, estando él en Pueblo Paleta, sólo significaba que sabía en lo que estaban ellos dos—, no sabía que le gustaba la tecnología.

"Siiii me encanta n.n —esa respuesta la sorprendió mucho—, me divierto cuando estoy sola. Tengo que matar mi tiempo de alguna forma, tengo un blog de recetas al que le va muy bien ^^."

¡Vaya! —escribió y exclamó sorprendida en voz alta.

"Misty, necesito hablar contigo…" —éstatragó duro, no escribió nada mientras veía como el cartel «Delia está escribiendo» aparecía en pantalla, se dejó caer sobre el respaldo de la silla con los ojos cerrados. Cuando el sonido del envió de mensaje se escuchó, los abrió buscando la pantalla— "Ash me contó lo que está pasando, no voy a decirte que no lo hagas, es tu vida después de todo. Sólo quiero que sepas que criar a un hijo sola no es tarea fácil, yo lo sé lo he vivido en carne propia…"

Misty leía en silencio, una y otra vez lo que la señora le enviaba.

"Yo fallé en muchas cosas con Ash, no supe entregarle esa parte paterna con la que enfrentar algunas cosas. Sé que tengo un hijo fabuloso, pero son cosas que a la larga pesan en una. ¿Pensaste en todas las consecuencias que conlleva tener un hijo? No basta sentirse sola, y necesitar a alguien a quien entregarle tu cariño, porque para eso, mejor cría otro Pokémon."

Señora Ketchum… —alcanzó a escribir, cuando la señora la detuvo enviándole un nuevo mensaje.

"Sí tienes un hijo de mi Ash, será mi nieto… Y no me gustaría que pasara por lo mismo que su padre. Es sólo un deseo de madre, no tiene nada que ver con lo que él quiera. Ya es mayor de edad, es adulto y sé respetar sus decisiones, yo solamente les estoy dando un consejo. A veces, basta mirar por segunda vez alrededor de uno y ver las cosas como son. Ya no te molesto más, espero que lo pienses. Buenas noches."

Buenas noches… —escribió por inercia releyendo las palabras nuevamente—. Lo tendré en cuenta.

"Me alegra leer eso ^^" —respondió la castaña antes de aparecer como desconectada.

«Creo que esa señora tiene mucha razón» le dijo su conciencia.

—Lo sé —afirmó cerrando los ojos con un movimiento de cabeza—, ando tan obsesionada con lo del bebé que me estoy olvidando de cosas más importantes.

"¡No vas a hacer madre hasta que no entiendas porque pasan las cosas!"

Ahora aquellas palabras del moreno cobraban mucho sentido para la pelirroja. Un hijo no era un trámite, era un nuevo ser vivo, una personita con sentimientos y alma propia, y ella no se había puesto a pensar en ellos hasta que había leído esas palabras por parte de Delia.

—Realmente si tuviera un hijo de Ash… no podría tener mejor familia —sonrió ilusionada—. Familia… es un término que creía tan distante… tan imposible…

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En casa del chico mientras tanto, estaba en la sala de la residencia esperando porque apareciera su madre que estaba encerrada en su habitación. Supuestamente tenían que hablar, pero Delia ni bien él bajó de su recamara se encerró en la suya.

—¡Ya regresé! —dijo con una sonrisa mientras bajaba animada las escaleras.

—¡Al fin! —protestó el muchacho de ojos caramelo, mirando a su progenitora—. ¿Puedo saber qué hacías?

—Ash, amor —se le acercó, lo paró y colocó sus manos en los hombros de su hijo—, sea cual sea tu decisión, voy a respetarla. Pero procura hacerla cambiar de parecer —embozó una sonrisa ladeada—. Sé que, si te lo propones, la próxima vez que la vea, podré decir orgullosamente que es mi nuera cargando a mi futuro nieto.

—¡Qué más quisiera! —exclamó al aire tomando una bocanada de aire, miró a su madre y sonrió—. Pero, te lo prometo. Prometo llegar aquí con una solución, y espero que sea la que deseamos.

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Por Amor a Ti

Capítulo 07: "Todo lo que hago, es por amor a ti"

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Los días separados después de esa semana de pasión, les habían parecido años. Años dolorosos y angustiantes que estaban a punto de terminar. Habían puesto mucho en juego por una meta, pero habían sido conscientes de ello. En el amor se juega a Todo o Nada, y ellos apostaron por el todo; aun sabiendo que podrían perder incluso su amistad.

Ash estaba parado tras la puerta de madera, aquella que había cruzado hace poco más de dos semanas, sin saber qué hacer. Las ansias de volver a verla lo estaban consumiendo, tanto o más que los nervios de reaccionar de nuevo de forma inadecuada.

La quería y la quería junto a él. ¿Eso no era suficiente?

—¡Rayos! —maldijo apretando los ojos, antes de llevar su mano a la manilla de la puerta para ingresar a la cabaña.

Ingresó al lugar y lo encontró en completo silencio. Eso era bastante raro. Subió las escaleras hasta los cuartos, dejó su maleta en el suyo y se dirigió hacia el de Misty, al no recibir respuesta, ingresó en ella. Estaba completamente vacía.

—¿A dónde se fue? —se preguntó aturdido caminando por la habitación que le pertenecía a la líder. Al ver un notebook en el escritorio se tranquilizó soltando un suspiro fastidioso—. Debe andar por los alrededores —supuso. Salió del cuarto con camino al suyo para darse una ducha y esperar a su compañera.

Las horas iban pasando, y de la chica de ojos esmeraldas ni sus luces. El moreno representante de la liga pokémon, comenzó a preocuparse. Con linterna en mano, ya que la noche empezaba a asomarse por los cielos teñidos de naranja y morado, salió en su búsqueda.

Recorrió el borde de la laguna completamente sin rastros de la joven, siguió por los alrededores de la cabaña, pero tampoco la halló. Sólo quedaba un lugar por revisar, el bosque. Esperaba no encontrarla ahí, pero era el único lugar por revisar.

No tardó en hallarla, estaba sentada a los pies de un árbol, con la cabeza apoyada sobre los brazos que estaba situados en las rodillas. Lucía una camisa blanca manga corta y un pantalón tres cuartos azul marino entallado a sus curvas. Entre sus piernas y su pecho, se veía una libreta blanca, probablemente estaba tomando notas cuando se quedó dormida.

Luego de observarla por un momento, trató de despertarla, pero no lo logró. Con un inexplicable sentimiento debió levantarla entre sus brazos para llevarla a salvo a la cabaña. Al moverla, dejó caer la libreta, la observó sorprendido, había un tierno dibujo de un par de Beautifly.

—Debe ser un nuevo pasatiempo —pensó con una sonrisa—, pero no es hora para estar afuera, pelirroja —la acomodó mejor entre sus brazos y la llevó a la casa— Sí supieras… —susurró con la voz quebrada— que todo esto que estoy haciendo, es por amor a ti…

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Pasaban más de las ocho de la noche, cuando la mujer abrió lentamente los ojos sintiendo el calor abrazador de sus cobijas; no recordaba haber regresado a casa, y tenía la leve impresión de que alguien la cargaba y le susurraba palabras de amor.

—Simplemente fue un sueño —concluyó.

Se quitó los cobertores y se colocó un par de pantuflas, unos ruidos en el primer piso la alarmaron. Se acercó a la puerta y la abrió, observó hacia el frente y la puerta de la recamara de Ash estaba abierta, con pasos inseguros se dirigió hasta ahí y notó una maleta. ¿Sería que estaba de regreso?

Los latidos de su corazón se aceleraron considerablemente, y como la voz de su conciencia estaba calladita, decidió bajar con sumo cuidado escalón por escalón. Se sentó a media escalera y observó como el chico de cabellos oscuros como la noche, preparaba la cena, sonrió de lado ante aquella visión.

«Puedo asegurar que, si alguien te viera, pareces una enamorada observando a escondidas a su amor imposible»

Se paralizó al volver a oír a su conciencia, está había estado callada por varios días.

«Ash no es un amor imposible, es más posible de lo que realmente quieres ver»

Impulsada por aquellas palabras, se puso de pie y terminó de bajar las escaleras con las manos escondidas tras ella.

—¡Huele delicioso! —exclamó en tono alto para ser notada por el otro habitante.

—¡Misty! —dijo tras voltear a verla, sin perder ni un segundo se le acercó y la envolvió en un cálido abrazo.

—¡Hola Ash! —respondió, también abrazándolo, pero se separó rápidamente de él, algo apenada.

—Te extrañe —afirmó el hombre y la pelirroja no podía creerlo; tantas veces había deseado oír aquellas palabras—. Ya casi tengo todo listo, ven —la guio hasta la mesa—, siéntate.

—Está bien —ambos jóvenes se sentaron junto a la mesa a degustar la comida preparada por el moreno. Realmente según el paladar de Misty, se había lucido, pero no quería darle motivos para levantarle el ego.

Agradeció la comida, y salió por el ventanal a ver la media luna y las estrellas que adornaban el firmamento. El joven no tardó en salir a acompañarla.

—¿En qué piensas? —le preguntó tras apoyarse en el barandal a su lado.

—Ash, yo quiero… —cerró los ojos tratando de encontrar las palabras correctas mientras la fresca brisa agitaba unas mechas anaranjadas en él—, yo quiero que tú seas el padre de mi hijo, pero no quiero perderte como amigo tampoco…

—Misty….

—Porque que estés tú aquí conmigo, está removiendo en mí, sentimientos que creí que ya no tenía…

Sorprendido se alejó de la madera que servía como barandal y la miró confundido— ¿A qué te refieres?

—Yo por muchos años te esperé Ash, por muchos años soñé con armar una familia contigo y poder estar juntos por cada uno de los años en que no lo estuvimos… —apretó con fuerza sus ojos—. Pero de la nada todo cambió, cada uno comenzó a tener un camino diferente; los chicos encontraron parejas, se casaron incluso tuvieron hijos… y yo… la eterna enamorada aún esperando por alguien que nunca regresó por mí. Aunque me dolió en lo más profundo de mi corazón, decidí ya no sufrir… ya no por ti… Y ahora, esto parece broma del destino, ponerte en mi camino para esta locura que quiero hacer… pero sé que si desaprovecho esta oportunidad no me lo voy a perdonar nunca.

—Misty… entonces…

—Por ese amor que sentí por ti durante casi toda mi vida, quiero que seas tú y solo tú, el padre de mi hijo, si es que estás de acuerdo.

No necesito de palabras para responderle, simplemente se puso frente a ella, elevó ambas manos enmarcando su rostro y le rozó suavemente los labios. Ambos se necesitaban, aquella corriente eléctrica que les recorrió la espina dorsal cuando sus labios se encontraron, fue suficiente para que se dejaran llevar por el deseo que embriagaba sus sentidos.

La mano derecha masculina descendió hasta apoyarse en la entallada cintura de la chica, mientras sus labios bajaron marcando un camino de besos tiernos hasta perderse por el delicado cuello de la pelirroja que lanzó hacia atrás la cabeza con los ojos cerrados, dejándose llevar por las sensaciones que le sacaban esos labios que por tanto tiempo anhelo.

Él no podía creerlo, realmente, en ese momento, Misty estaba entregada a sus caricias y a sus besos, algo que no había pasado en las otras ocasiones, algo dentro de su pecho se sintió cálido, tan cálido como la piel clara de la mujer que tenía entre sus brazos. Rogaba que nada los separara, pero cuando ella cruzó sus brazos por encima de los hombros masculinos, fue la señal de que nada iba a interrumpirlos.

Quería recorrer cada partícula de su ser, quería recordarla mentalmente por si las cosas no salían como las tenía planeada

¡No Ash! —se reclamó a sí mismo.

Eso no podía terminar de otra forma que no fuera la correcta; ellos dos junto al fruto de su amor para siempre…

Desprendiéndose prenda por prenda fueron subiendo hasta la habitación, ahí Misty sintió como poco a poco iba hundiéndose en el colchón por el peso masculino sobre ella, eso sí, sin cortar el beso. Necesitaban de ese dulce néctar que obtenía en la boca del otro; ese dulce tan excitante, tan mareante y tan adictivo que parecía consumir cada detalle de cordura de sus mentes.

Los dedos ágiles del chico desabotonaron la camisa dejando a relucir su sostén. Agradecido estaba al notar que tenía el broche por el frente. Mirando fijamente esos ojos esmeraldas que lo atormentaban de deseo, dibujó en su rostro una sonrisa ladeada.

La agitación se notaba a simple vista, ambos jadeaban por la falta de oxígeno, pero se abastecieron lo suficiente mientras desprendían al otro de las prendas que pasaron a ser molestia.

Cuando las pieles acaloradas se rosaron, volvieron a perderse en aquella sensación que los labios y las manos le otorgaban al otro, pero que también formaban parte de su propia excitación. Actuaban por instinto, ambos habían apagado completamente el switch de la conciencia, sólo estaban ellos, sus cuerpos y su deseo por el otro.

Compartieron caricias mientras se recorrían como si fuera la primera vez, entrelazaron sus manos mientras el vaivén de sus cuerpos unificados se intensificaba hasta caer agotados por el éxtasis del clímax.

Eso era amor y no sólo sexo como quería creer. Lo había sentido, cada gesto de su amante, cada caricia y cada beso no iba únicamente con el deseo carnal de un hombre y una mujer, si no con la pasión con la que una pareja se ama.

Aunque fuera difícil de creer, estaba segura de que la amaba.

¿Pero qué demonios hacer ahora?

Lo veía dormir a su lado como tanto tiempo esperó. Con su respiración aún en desorden por la recién actividad de ambos, pero tan relajado como si fuera un bebé. Ese era Ash, ese era el hombre que amó toda su vida y temía volver a amar.

Pensándolo bien, debía disfrutarlo. Lo tenía como siempre quiso, ¿Por qué iba a desperdiciarlo? Con una enorme sonrisa cerró los ojos y se acomodó junto a él. Dormir junto a él, como siempre soñó.

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La mañana llegó rápidamente en la cabaña en el medio de la nada, el moreno abrió sus ojos lentamente mientras se estiraba desperezándose, buscó a su compañera de cama, pero no la encontró, estaba sólo en esa cama.

—¿Lo habré soñado? —se preguntó sumamente confundido, miró a su alrededor, y no, no era su habitación, era la de ella. En ese momento, la aludida apareció con una bandeja y una enorme sonrisa.

—¡Buenos Días Ash! —lo saludó cerrando sus ojos—. Espero que le agradé que el haya subido el desayuno a la cama.

—No te imaginas cuanto —le dijo con voz ronca, un tono de voz tan profundo, que hizo que se le erizara hasta el más fino de los pelos.

—Me alegró —susurró suavizando su voz, sonrió nuevamente y se acercó con la bandeja—. Necesitamos comer… —finalizó dejándola sobre la cama.

—Me conformaría con comerte a ti —declaró sin pena mientras tomaba una tostada y le untaba un poco de mermelada—, pero necesito energías para saborearte mejor.

—¡Por favor Ash! —lo regañó golpeando su hombro derecho con la palma de la mano.

—Está bien —mordió la tostada con mala gana—, me quedo callado.

—Mejor —afirmó mirándolo de reojo, intentando disimular el rubor de sus mejillas. Terminaron su desayuno en total silencio, sólo se escuchaban los sonidos de los utensilios usados para ese fin. Él seguía con la mirada baja, mientras que ella no podía dejar de mirarlo, estaba encanta de estar así y no sabía cuánto tiempo iba a aguantarse. Lo miró untarse la última tostada que quedaba en la cesta cuando no pudo evitar estampársela en la cara, muerta de la risa.

—¡Oye! —se enojó el joven quitándose la tostada de la cara—, ¿Sé puede saber porque demonios hiciste eso?

—Si —se mordió el labio mientras corría la bandeja hasta el velador, acercó su dedo índice al rostro del moreno y tomó un poco de la mermelada. Se lo llevó a la boca y lo saboreó. Todo esto lo hizo mientras Ash la observaba con la mirada perpleja—, definitivamente sabes bien cubierto de mermelada —declaró muerta de la risa.

No lo aguantó más, cuando explotó en una carcajada se le lanzó encima devorando sus rosados labios.

—Ash —trató de hablar, pero le era muy difícil.

—Shhhh —la silenció aún con sus labios pegados.

—Enserio, quiero hablarte… —resoplando enojado se separó para que pudiera hablar.

—Ya… habla… —balbuceó, tomando una servilleta para limpiarse los rasgos de mermelada de su nariz.

—Anoche ya no te lo dije, pero quiero aprovechar al máximo tu compañía. Al menos hasta que… —no pudo terminar de hablar, él la calló con las yemas de sus dedos.

—No hables de tiempo, disfrutemos el presente —le pidió con una sonrisa—, y después… vemos lo demás.

La pelirroja únicamente afirmó con la cabeza y volvió a retomar el beso que había interrumpido.

Lo que no sabía Misty, era que en aquellas palabras de Ash se encontraba el anhelo de saber si ella estaba dispuesta a cambiar sus metas de la vida, si estaba dispuesta a volverlo a incluir en sus planes.

Él la envolvió en sus brazos con el deseo de que compartieran mucho más que un par de semanas, si no cada día, cada hora y cada segundo del resto de sus vidas.