Odio que no me ames o que lindos encajes

¡Ahí está!

A lo lejos la inigualable voz de su hermano menor resonó, estaban tan cerca. Cómo pudo, abrió una pequeña puerta cerca de ellos. Y entraron a lo que parecía un armario de escobas.

Uf, salvados. Eres mi héroe Víctor. –El castaño beso de nuevo a su pareja.- Quedémonos un momento aquí. –su actuar era el de un niño que acababa de hacer una travesura y se escondía para no recibir un castigo.

Sí, creo que será lo mejor. –Víctor sabía que estaba realmente cerca de ser desenmascarado y con ello se irían toda la felicidad que tenía de momento.

Pasados unos minutos en los que compartieron risas y besos Yuuri se asomó para verificar que no hubiera nadie cerca.

En efecto, sus perseguidores no estaban ni remotamente cerca.

Listo, vámonos, ya te retrasé más de lo que era necesario, además entre más rápido te vayas más rápido volverás. –sonrió con algo de tristeza detrás de su semblante, no quería que el mayor se fuera, pero tampoco era tan inmaduro como para no comprender que las cosas del trabajo estaban fuera de su control.

Caminando con cautela, revisando casa paso que daban la pareja llegó a las cercanías de la mesa familiar Katsuki, anunció a sus futuros suegros que debía retirarse, pero que regresaría en cuanto pudiera.

Alejándose de los japoneses, comenzó a buscar a alguno de sus hermanos, para que estos no sospecharan de su paradero. Cerca de la mesa de bocadillos encontró a Georgi degustando una copa de vino acompañado de unos canapés.

Ah, por fin te encuentro, está lleno de gente aquí. – Dijo Víctor con la intensión de poner una excusa para no estar con ellos en la fiesta.

No es tanta gente, exageras… Nuestra mesa está por allá. Mamá y papá te han estado buscando, al parecer quieren presentarnos con los anfitriones hasta que estemos completos. Iré por Mila y Yuri. –dijo girándose.

¡Espera!

¿Pasa algo? –dijo a medio masticar un bocadillo.

Sí, creo que mejor me regreso a la casa, me duele mucho la cabeza.

Pues yo te veo muy bien… -vio de reojo a su hermano.

Es que soy diplomático… además no me gustaría estorbarle a papá con su presentación, ve tú en mi lugar, al final ambos somos los encargados.

Todo esto huele a mentiras Víctor… -Georgi no se tragaba las mentiras de su hermano –Para mí que te quieres ir con la chica con la que sales. Sí ibas a estar así mejor la hubieras traído, de paso la conocíamos todos.

¿Cuál chica? ¿De qué hablas? –Su voz empezaba a temblar –Yo seré soltero por siempre… jajajaja –risa más fingida jamás había hecho.

Ve y dile eso a alguien que no te conozca, todos sabemos que te estás viendo con alguien, pero sí quieres mantenerlo en secreto lo respetaré. Sólo no olvides que nosotros decidiremos sí es la adecuada o no para ti.

Sí llegara a encontrar a alguien te aseguro que sería tan digna que hasta ustedes se pondrían celosos. – Pues de cierta manera lo que decía era verdad.

Cómo sea, le diré a nuestros padres que te fuiste porque te dolía el estómago.

Sí, de verdad me duele –puso sus manos en su abdomen cómo sí sintiera que se estrujara. –Compraré medicinas camino a casa.

Víctor… dijiste que era la cabeza…

Ya vete, ya veré que me invento para cubrirte, pero más te vale que me cuentes la verdad.

Prometo que algún día lo haré –cuando ellos dejen de pretender a su Yuuri y claro, dejando un poco de tiempo para que se bajen los ánimos, lo haría. No estaba en sus planes vivir por siempre ocultando su relación con Yuuri. –Gracias, te debo una.

Y prometo cobrártela –dijo sujetando el hombro de su hermano mayor.

A tientas salió de la fiesta, se metió en su auto y condujo hasta tres calles atrás, no iría muy lejos. Sabía que su madre no eran la fan número uno de las reuniones conglomeradas y tal vez en unas 3 horas máximo saldrían de ahí.

Sacó un libro, más bien era una historieta "manga" lo llamó Yuuri, al parecer era algo como literatura en su país, tenía al menos unos 4 volúmenes en el auto, prestamos de su novio, quién al parecer era gran fanático. Pasadas dos horas y terminando de descubrir que Kaito al final si logró robar la piedra preciosa, recibió un mensaje que le heló el alma.

Mila:

Víctor, creo que al final sí utilizaré la opción del embarazo, ya está algo ebrio.

Sé que te vas a enojar, pero prometo que sólo será mientras descubre que sí está enamorado de mí.

Deséame suerte. 3

Salió corriendo de su auto, corriendo 3 calles a toda velocidad hasta el lugar de la fiesta, mientras intentaba llamar a su hermana sin respuesta alguna.

Maldita sea Mila, no vayas a hacer una tontería.

Se acercó a puerta y mostrando su pase corrió sin importar nada, corrió aún más adentrándose en la fiesta.

Se topó con Mari, a quién le preguntó del paradero de Yuuri. Está le respondió que hacía casi media hora que lo había perdido de vista, pero que lo más probable es que estuviera por la parte trasera, ya que no era muy aficionado de las multitudes.

Se guío por sus instintos y fue hacía el pequeño armario dónde habían estado escondidos hace apenas unas horas antes, cerca de ahí estaba una pequeña choza que al parecer antes usaban los meseros para tomar descansos.

Se asomó por un pequeña ventana para cerciorarse, la imagen que vio probablemente no la tendría ni en la peor de sus pesadillas, su hermana estaba literalmente asentada sobre la cintura de su querido Yuuri, con el vestido a medio quitar y abrazándolo por el cuello.

Estaba en shock, no sabía qué hacer, no sabía sí actuar como un novio celoso o como un hermano protector, tomó camino para entrar en la choza no sabía en realidad que iba a hacer, pero algo era seguro, no dejaría que aquellos dos llegaran a hacer algo de lo que después se arrepentirían.

Tomó el pomo de la puerta, parando en seco al escuchar al japonés.

Ok, ya fue suficiente Mila.

¿Por qué? ¿Acaso de verdad no te gusto? ¿Tan fea soy? – Esa chica había aprendido bien el arte de manipular.

No, no se trata de eso, eres una chica muy hermosa, cualquiera estaría feliz de ser tu pareja. Y por favor vístete que me distrae tu brasier.

Ah… ¿te gusta el encaje negro? ¿Entonces cuál es el problema?

Que a mí no me interesas de ése modo, de verdad… Por favor comprende… Y quítate de encima.- dijo empujando un poco por lo hombros a Mila.

¿Te gusta alguien más? –Lanzó la pregunta con la confianza de que la respuesta sería negativa.

¡Sí! ¡Estoy enamorado de alguien! ¡Lo amo!

Se hizo una pausa, Víctor estaba dudoso del porque no se seguía escuchando nada, hasta que el sonido de los sollozos de su hermana inundaron el lugar.

Oh, no por favor… Mila no llores –escuchó al castaño

Es… que… tú me gustas mucho, de verdad –Mila trataba de crear frases mientras controlaba sus lágrimas. –Desde que te vi me gustaste… creí que sí me esforzaba algún día me notarías… Y ahora me dices que alguien se me adelantó…

Perdón Mila… Pero es mejor que te diga la verdad, yo ahora mismo tengo una relación y amo mucho a mi pareja… Soy de verdad feliz… No me atrevería a darte esperanzas sí sé que no puedo corresponderte… -Yuuri sacó un pequeño pañuelo azul con franjas blancas y limpió las lágrimas de la chica.

Esto es lo peor… Me rechazas y luego eres amable… Por eso no dejo de enamorarme de ti… -Mila se levantó del regazo del otro, comenzando a acomodarse la ropa. –Pero sabes, creo que ya no te molestaré más –sonrió a fuerzas –al menos sé que lo intenté.

Por fuera Víctor sentía un fuerte dolor en el pecho, su hermanita estaba dentro, con el corazón roto, llorando frente a alguien; cosa que rara vez hacía incluso con su familia. Deseaba entrar y consolarla, abrazarla y decirle que todo mejoraría. Que aunque Yuuri no la quisiera, para él ella era su única hermanita a la cual protegería de todo. Pero a su vez comprendía a Yuuri, quien habló de frente y siendo sincero. Se imaginó a Yuuri diciéndole esas mismas palabras a él, casi comenzaba a llorar también.

Escuchó pasos acercándose a la puerta y corrió a esconderse en un lado del lugar. Desde una esquina logró ver a ambos saliendo.

¿Segura que estás bien? Puedo acompañarte con tu familia – En el fondo no quería hacerlo, pero notaba muy afectada a la pelirroja.

No te preocupes, primero iré a retocarme el maquillaje… Lavaré esto y luego te lo devuelvo –mostró el pañuelo que antes había recibido, ahora mojado de lágrimas y con manchas de maquillaje en él.

Puedes quedártelo. –sonrió –Otra vez, perdón por no poder corresponderte, pero ¿Qué te parece sí somos amigos? No me refiero a ahora mismo, pero tal vez en un futuro…

Me encantaría Yuuri –Mila se acercó al rostro del castaño y besó su mejilla –Pero primero necesito tiempo para asimilarlo.

Ok, ese beso no le agradó mucho a Víctor, pero lo considero como el punto final de ese tema entre aquellos dos. Esperó a que ambos se fueran, sentado, pensando y pensando. ¿Cómo tomarían sus hermanos su relación con Yuuri? ¿Y qué hay de Yuuri? ¿Cómo lo afrontaría? Era obvio que se iba a molestar, pero esperaba que sí le explicaba todo desde su punto de vista, el probablemente lo comprendería.

"Debo decirle la verdad a Yuuri"

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la melodía de su celular, sacó el teléfono de su bolsillo, la llamada era de su madre.

Si bueno.

Hola hijo. ¿Ya estás en la casa?

Emm, no. Fui a tomar un paseo en el auto. –mintió una vez más-

Pero Georgi dijo que tenías diarrea, que prácticamente habías ensuciado tus pantalones

"Pequeño mentiroso"

Sólo me sentí un poco mal, mis pantalones están perfectamente limpios.

Bueno, cómo sea. Nosotros ya vamos de camino a casa, Mila no se siente bien.

¿Qué le pasó? –preguntó aun sabiendo que probablemente su hermana había fingido un malestar para justificar su aspecto y su humor.

Al parecer se le bajó la presión, dijo que no sentía bien. Llamamos al médico que también ya va en camino a la casa. Por favor no vayas a demorar mucho. Ya sabes que a tu hermana le relaja cuando estas cerca.

Sí, lo sé –respondió –Iré lo más pronto posible.

Te esperamos.

Sin más colgó. Caminó hacía la multitud hasta encontrar a Yuuri quién le daba la espalda por estar hurgando en la mesa de las bebidas.

Lo abrazó desde la espalda, causando que el menor se tensara del susto.

Ya vine amor… - le susurró al oído.

¡Víctor! ¡Qué bueno que volviste! –gritó abalanzándose sobre el cuello del otro. –Esas personas por fin se fueron… Pero sabes, hoy pude confrontar a la chica. –su aliento olía un poco a alcohol.

Oh vaya ¿Cómo lo hiciste? –dijo besando la frente del menor.

Yo, le dije que estaba con alguien y que no podría corresponderle

Que bien, eso te ahorrará muchos problemas –dijo francamente.

Pero sabes… La hice llorar… Yo me sentí de verdad mal por eso, me recordó a una vez que hice llorar a Mari –el semblante de Yuuri era serio y melancólico.

Víctor ya no tenía palabras que decir, la culpa y el remordimiento la comían por dentro, hubiese sido cobarde o hipócrita seguir comentando al respecto, tan solo lo abrazó y besó su cuello.

En el fondo agradecía que aun cuando rechazó a Mila no fue grosero, se comportó como él lo conocía, como un ángel y un caballero digno de todo su respeto.

Era ya casi el final de la fiesta, muy pocos eran los invitados que aún quedaban, al parecer tanto Yuuri como su padre se habían pasado de copas, por lo que ambos se encontraban bailando como dementes en la pista. Para risa de Víctor, tanto su suegra como su cuñada ya estaban más que acostumbradas a dicha escena.

"Son borrachos de los que bailan" - le habían comentando

Víctor al final decidió tomar la iniciativa y tomó a su pareja para bailar un par de baladas juntos. Para después despedirse de los Katsuki y regresar a su casa.

En cuanto cruzó el umbral de su casa se topó con su padre, quién leía un libro mientras degustaba un vaso de vodka.

Qué bueno que llegas, tú madre está a punto de volverme loco con tantas preguntas –dijo dando un sorbo a su vaso. –sabes lo mejor será que le presentes a la chica a todos, sé que quieres algo de privacidad, pero estarte escabullendo de todos para irte a verla no es algo digno de ti.

¿Por qué todos creen que estoy saliendo con alguien? –Víctor creía que estaba siendo bastante discreto.

Porque no somos idiotas, pero bueno sí quieres seguir con tu juego eres libre de hacerlo, pero te aseguro algo. Ninguna mujer merece ser "escondida" de ese modo, dale su lugar o mejor déjala libre.

"Tenía razón"

"Ya lo sabía"

¡Víctor! –fueron interrumpidos por Lilia –Que bueno que vienes, al parecer Mila sólo estaba algo cansada, por si acaso el médico le dio unas vitaminas, ya las mandé comprar, pero ve a ver a tu hermana.

Si madre, para allá iba.

Pasó de largo a su madre, deseándole buenas noches en el proceso, yendo directo al cuarto de su hermana. Tocó la puerta, asomando la mano para anunciarse. No consideraba correcto entrar, ya que pudiera ser que su hermana estuviese cambiándose de ropa o algo por el estilo.

Pasa –escuchó a su hermana

Hola bonita, ¿cómo te sientes?

En realidad no me sentía mal ¿sabes?

Eso pensé, por cierto. ¿Se puede saber que rayos pretendías con esto? –le mostró el mensaje que le había enviado antes.

Sólo que tienes a una tremenda idiota por hermana… No te preocupes no logré nada –sus ojos empezaban a lagrimear.

Víctor se acostó junto a ella y pasó su brazo por su espalda, hundiéndola en un abrazo.

Soy una tonta hermano… Yo lo intenté, pero al final él dijo que no… -ya no podía controlar más sus lágrimas – ya sale con alguien… Perdí mi oportunidad…

Tranquila –susurró en la cabeza de su hermana haciendo más fuerte su abrazo.

Podía sentir como su camisa comenzaba a humedecerse en el lugar dónde Mila posaba su cabeza, pero sólo la dejo desahogarse, sintiendo en el fondo una inmensa culpa. De haber sido honesto desde un comienzo probablemente esta situación no hubiera existido, de ser franco le habría dado a Yuuri su lugar como pareja, no tendría que esconderlo y menos mentirle. De seguro sus hermanos habrían terminado por rendirse y buscado el amor en otro lugar, pero no, ahora no sabía cómo salir de esa situación mientras trataba de consolar a su hermana.

Pasados algunos días desde la boda, Víctor seguía buscando el momento idóneo para revelarle la verdad a Yuuri, cómo explicaría la situación, que era ignorante de lo que sus hermanos sentían o habían hecho, que cuando lo conoció quedó flechado sin saber nada y que por miedo a su rechazo había mentido.

Ojala todo fuese tan simple como pedir un "perdón" y seguir con sus vidas.

Esa tarde tenía programada una comida con Yuuri, quién le presentaría a sus amigos. La idea lo motivaba bastante, ya que ser presentado como el "novio formal" del japonés lo llenaba de ilusión y consideraba que era una buena señal para su futuro juntos.

Así que terminó por conocer a varios chicos, evidentemente todos menores que él, primero estaba Pichit quién era el mejor amigo de Yuuri, debía reconocer que algo de celos salieron de él cuando lo vio abrazando a su novio, pero al final la idea le pareció por demás descabellada, celar no era algo que deseaba hacer, además que confiaba plenamente en el amor que Yuuri le demostraba.

También estaba un chico llamado Huang, que provenía de china y por ultimo un tipo moreno y alto llamado Otabek, éste último era muy serio en comparación de los demás; tanto que para Víctor fue difícil entablar conversación con él. Aunque el grupo era muy diverso entre sí parecían ser muy unidos, Yuuri le contó que los había conocido en varios campamentos a los que iban en vacaciones, por eso sus rangos de edad eran algo variados, parecía ser que incluso ellos conocían a Mari.

Otra semana más había pasado sin que Víctor lograra confesar la verdad de lo que pasaba, estaba en la oficina, enviando mensajes, llamando y organizando lo que sería los proyectos futuros, entre ellos los que tenían que ver con la familia Katsuki. El proyecto no era cosa de otro mundo para él. La idea era una cadena de hoteles de diferentes niveles, desde hostales hasta bussines class todos en colaboración con los japoneses. De lograrse ambas familias saldrían tremendamente beneficiadas a nivel económico, por lo que el ruso ponía especial cuidado con las decisiones que se tomaban.

Llegada la tarde y a punto de irse, Georgi entró a su oficina.

Hola hermanito, ya me iba ¿Quieres que regresemos juntos?

Gracias, pero prefiero no ir en compañía de mentirosos

¿Disculpa? –esa era la primera vez que alguno de sus hermanos le hablaba tan golpeado y seco.

No quise creer cuando Mila nos dijo a Yuri y a mí que era mejor que nos rindiéramos de una vez, porque nuestro anguelito ya tenía pareja…

Y con lo que me vengo encontrando –dijo arrojando unas fotos en el escritorio de su hermano mayor.

Resulta que nos has estado viendo la cara a todos… -Georgi se escuchaba bastante molesto.

Víctor tomó las fotos y en ella se retrataban a él junto con Yuuri el día en que fueron a con los amigos del japonés muy alegres.

Continuara…

Hola, perdón por desaparecer casi un mes (en este fic) pero pues a ratos no tenía muchas ganas de escribir y luego el Windows de mi lap no quería funcionar y se me murió el antivirus, más el viaje a Guadalajara a ver a Kubo y Sayo. Pero no piensen que planeo dejar el fic. Eso jamás, aunque puede que le queden sí acaso unos 4 capítulos más. Desde un comienzo no planeaba hacerlo muy largo así que me mantengo en ese plan.

Para los que leen "Diario de la nueva escuela" les informo que esta semana habrá actuu además de que comenzaré con otro fic de YOI (sí, me gusta mucho escribir de yoi) pero esta vez el fic será aún más corto, puede que sólo sea un one o two shot, dónde los protagonistas serán Yuuri y Yakov (no me maten)

Aún no me decido por sí meter Otario en este fic o no :v

Sin más espero sus likes, votos, comentarios y sugerencias.

Todas mis historias se publican en wattpad y

Queda prohibido adaptar, traducir o copiar este fic.