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Primera Publicación: 24 de Marzo 2012
Reedición: 17 de Enero 2018
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Una tira blanca, dos líneas rosas y el final -de los días más felices de su vida- había llegado.
Esa mañana había sido la peor de todas, confirmar la llegada del ser que tanto esperaba, en estos momentos, no la alegraba ni un poco.
¿Estaría siendo realmente egoísta? Tenía al fin lo que quería, llevaba en su seno al hijo de la única persona que amó en toda su vida y ahora no lo quería… No por ser hijo de Ash, si no porque significaría despedirse de él… Decirle adiós a estos días en el que había conocido a un Ash que sólo se había imaginado en sueños.
«Dulce y apasionado»
Eran dos palabras que nunca se hubiera imaginado anexar al chiquillo de pueblo Paleta.
Se habían perdido en los mares de los deseos más profanos, y estaba más que segura que tendría que ir a comprarse ropa nueva -bueno ambos- Ella tampoco se había quedado atrás, destruyendo cualquier pedazo de tela que cubriera aquel cuerpo que la incitaba a pecar, pecar y gozar sin pena alguna.
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Por Amor a Ti
Capítulo 08: "Un Lazo Por el que Luchar"
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Estaba muy metida en sus pensamientos que no fue hasta que sintió sobre el cuello los labios masculinos que la volvían loca, que se percató de la presencia de Ash tras ella.
—¿En qué piensas? —la pelirroja no respondió, sólo se limitó a seguir observando el paisaje frente a ella—. ¿Te dejo sola?
—No —le negó, lanzó sus manos hacia atrás para tomar las de él y le hizo abrazarla—, Ash tenemos que hablar… —dejo caer la cabeza apoyándose en el hombre del pelinegro.
—¿Qué sucede? —Misty se giró y lo miró.
—Acompáñame —le tomó las manos y lo guio con ella, escaleras arriba. Se acercó al cajón de la mesa de noche y extrajo de éste, cinco tiras blancas.
—¿Qué son? —le preguntó tomando uno entre sus manos, mostraban dos líneas rosadas. Tomó uno por uno y todos mostraban lo mismo. Buscó la mirada aguamarina de la chica, pero no la encontró. Tenía los ojos cerrados cubiertos levemente por su flequillo, y la mano derecha tomaba el codo del brazo izquierdo.
—Son test de embarazo —le respondió tras suspirar—, me hice uno en la mañana y salió positivo —el representante de la liga, abrió enormes sus ojos caramelos—. Cómo son tan grandes mis ansias, me hice todos los que compré antes de venir para acá.
—Entonces…
—Estoy embarazada Ash —le confirmó aún sin cambiar la postura—. Todo se terminó, quiero ir a casa.
—¿Quieres volver a ciudad Celeste? —preguntó extrañado, pero por dentro estaba feliz, muy feliz. ¡Iba a tener un hijo con Misty! —. ¿Segura? —sonriendo como tonto, se olvidó de pensar bien lo que iba a decir—. Misty, mi amor —se le acercó y la joven lo miró abriendo los ojos como plato—. ¿Qué? —ella empezó a retroceder de Ash.
—¿Qué dijiste?
—Bueno, creo que ya no puedo seguir ocultándotelo —le sonrió seguro de lo que iba a hacer—. Misty —se acercó más a ella y le tomó las manos—, te amo. Armemos una familia para ese niño que viene en camino.
—No —llevó las manos a su oído y empezó a negar con la cabeza—, no quiero oírte —negó— ¡Quiero irme a casa!
—Misty, escúchame —le pidió algo molesto por la actitud de niña caprichosa.
—¡Por un demonio, Ash! —le gritó—. ¡Quiero irme a casa ahora!
El moreno no podía creer el actuar de la pelirroja pero no dijo nada, la miró y se acercó a la puerta.
—En una hora —fue lo único que dijo antes de salir de la habitación con dirección a la suya.
Misty lo miró antes de que saliera de la habitación y cayó derrumbada al piso.
—¿Por qué ahora, Ash? —se lamentó— ¿Por qué ahora?
Una hora más tarde en el peor de los silencios, ambos se encaminaron nuevamente a ciudad Celeste. Ash no podía disimular el molesto malestar que sentía en su interior, su ceño estaba tan fruncido que empezaba a dolerle; mientras tanto la chica caminaba con la mirada baja sin saber que hacer o decir.
Cuando se encontraron con la puerta de cristal del gimnasio celeste, el cielo ya se había teñido de un oscuro azul adornado que pequeños brillos destellantes.
—Supongo que este es el adiós… —comentó el moreno dejando la maleta de la líder.
—Ash… —susurró, pero no sabía que más decir.
—Ya, no digas nada. Yo sé donde me metía cuando accedí a esto, no te preocupes.
—Pero…
—Mejor dejarlo así. Gracias por estas semanas —la miró fingiendo una sonrisa que sus ojos llorosos opacaron—. Tú ya tienes de mí lo que querías, es hora de marcharme —se giró sobre los pies y se alejó rápidamente de ahí, antes de hacer algo de lo que se arrepintiera después.
«Tonta, Tonta, Tonta» la regañaba la conciencia mientras veía como él se alejaba.
—Lo sé —se respondió—, soy muy tonta… no sé porque estoy aquí de pie cuando mi corazón me pide correr.
«Entonces corre mujer. Estuviste toda tu vida esperando que Ash te dijera que te amaba, y ahora…» le insistió.
—No quiero…—negó con la cabeza—, ¿Por qué ahora que él dice eso, yo debo seguirlo? Estoy cansada de siempre salir a perseguirlo… ¡No quiero eso otra vez en mi vida! —susurró, giró sobre sus pies e ingresó al gimnasio Pokémon.
«¡Tonta!» volvió a reclamarle su mente, pero ella la ignoró como siempre.
Ya tenía lo que quería –un hijo- el resto no le importaba.
Caminó hasta su habitación y se desplomó espaldas sobre el colchón. Los recuerdos de los últimos meses rondaban su cabeza con fuerza. Bajó con temor, la mano hasta su vientre y dejo que descansara suavemente sobre él.
—¿Realmente voy a ser mamá? —se dijo a si misma—. Voy a tener un hijo… —estiró su mano libre y tomó el teléfono de la mesa de luz, marcó una serie de números y esperó a que le contestara—. Buenas tardes, soy Misty Waterflower, quisiera saber si la doctora Aspen está disponible… Sí, ajam… ¿mañana a las tres? —miró su agenda—, si perfecto. Nos vemos.
La pelirroja dejo el teléfono y se acomodó en su cama. Dormir y no pensar… era su mejor opción.
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Ash llegó a su departamento y con una patada de frustración ingresó las maletas al lugar. Estaba demasiado ofuscado por la actitud de Misty, pero, a decir verdad, ¿Quién era él para juzgarla? Nuevamente había creído que con sólo decirle eso, ella iba a caer a sus brazos… siendo seguro que no iba a hacer así. Y, por otro lado, se alegraba de aquel rechazo…
—Realmente es un reto que estoy dispuesto a aceptar… —se dijo decidido—, porque yo voy a luchar por ese lazo, aunque te aseguré lo contrario.
«Si de verdad estás agradecido, haz que mi ahijado nazca en una familia normal… Si es que con ustedes puede existir eso… Ahora todo esta en tus manos Ash, confió en ti.»
—No puedo defraudar la confianza que puso en mí Sakura, tengo que hacer que ese niño tenga una familia normal, así como ninguno de nosotros dos tuvo.
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—Mis felicitaciones señorita Waterflower, está embarazada —afirmó la doctora Aspen viendo a través del ultrasonido—, según los datos que me entregó de su ultimo periodo, debería estar finalizando la quinta semana —le indicó a lo que parecía un pequeño punto en la pantalla—, ese es el pequeño o la pequeña.
Los ojos de la líder se llenaron de lágrimas de emoción, su sueño estaba a punto de hacerse realidad.
—Voy a mandarle a hacer unos exámenes de rutina —le informó pasándole unos pañuelos para que se limpiara—, y nos vemos en un mes más para ver como va evolucionando el embarazo.
—De acuerdo.
Con las órdenes para hacerse los exámenes en mano, salió de la consulta bastante emocionada. Estaba confirmado iba a hacer madre. Y eso la alegró demasiado.
Regresó al gimnasio y lo abrió al público mientras se sentaba en la recepción con su notebook para seguir escribiendo su libro.
Las ideas brotaban, la inspiración estaba al borde de sus dedos que se movían audaces sobre las teclas.
Un mes había pasado de aquella noticia y aún lucía emocionada pese a las nauseas matutinas que la aquejaban día a día. Pero no se dejo vencer, no era ni la primera ni la última madre soltera del mundo. Con la idea de distraerse abrió el archivo de su libro en el capitulo final.
El archivo con el número treinta y nueve, el cual sería el último capitulo de su primer libro, abarcando la mitad de su viaje por Kanto.
Tan emocionada se sentía, que cuando colocó el punto final a aquel evento en el bosque de Pikachu, casi se le cayó una lágrima en teclado.
—Estúpidas hormonas —se reclamó a si misma, limpiándose las mejillas con el revés de su mano—. ¡Estoy hecha una tonta sentimental!
«Tonta sentimental, es el último adjetivo para su calificativo de tonta» le dijo sarcásticamente su conciencia.
—Déjame en paz —se gritó conectando la impresora para imprimir al fin su libro y poder llevarlo a la editorial "Cascada" que se había mostrado interesada en su historia.
«Supongo que recuerdas que aún no tienes la firma de Ash para poder llevar su libro a la editorial»
—¿Qué? —tras aquellas palabras, se dirigió hasta su habitación donde tenía los papeles de permisos. Buscó el de Ash, y efectivamente: faltaba su firma—. ¡Demonios! —gruñó.
"Bebé no debería escuchar eso" —la regañó su conciencia.
—Ya déjame —se acercó al teléfono y marcó unos cuantos números—. Hola buenas tardes, ¿se encuentra el señor Ketchum?
«¡Tienes el descaro de llamarlo»
—¿Sí? Podría hablar con él. Si claro, espero.
«Bruja, lo llamas sólo por eso»
—Calla…
"Hola habla Ash."
—Ash, hola.
"Dime, que necesitas" —el tono frío de voz la desconcertó.
«¿Qué esperabas? ¿qué te hablara con amor? ¡Bruta!»
—Este… la firma —soltó de golpe por culpa de su mente—, te fuiste sin darme tu firma para el libro.
"¿Para eso me llamabas? Está bien, mándale el documento a mi secretaria, en cuanto lo tenga te lo firmo y te lo envió. ¿Algo más?"
—Bueno no… —respondió dubitativa.
"Está bien, entonces, adiós."
—¡Ash! —dijo de repente, haciendo que éste no cortara—. Bebé está bien, ya estoy en la novena semana…
"Qué bueno" —contestó interrumpiéndola— "me alegro por ti. Tengo trabajo, adiós" —terminó la llamada.
—Adiós —susurró bajando el tubo del teléfono acomplejada.
«Bien, muy bien» festejo la vocecilla en su mente. «Me gusto su actitud, después de todo, tú se lo pediste»
—Sé bien lo que le pedí —gritó acostándose en la cama para cubrirse con la almohada el rostro—, pero no pensé que se iba a poner así.
«Karma mija, karma»
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Mientras en las oficinas de ciudad Verde, el representante de la Liga Pokémon se movía emocionado en la silla, su hijo tenía nueve semanas de gestación, estaba muy emocionado. Aunque tenía noticias de Misty mediante Sakura, estaba orgulloso de que su comportamiento distante la haya hecho bajar la guardia y querido contar algo sin que él preguntara.
No sabía cuanto tiempo más iba a aguantar estar sin verla, pero tenía que ser fuerte. Tenía que demostrarle que sus sentimientos eran genuinos y que todo lo hacía por amor a ella.
—Bien —se dijo revisando su correo—. ¿Qué tenemos aquí? —se dijo al ver un correo de May.
«Reunión anual de "Viajeros Pokémon":
Queridos amigos, este año me toca organizar el evento de reunión anual. Así que se realizará el día quince del próximo mes a las dos de la tarde en el gimnasio Petalburgo.
¡No olviden traer algo para comer!
No se aceptan negativas
¡Los quiero!
May.
PD: ¡Reunión libre de hijos y parejas!
PD2: Lo de las negativas era para ustedes: Ketchum y Waterflower me vale madre que no se quieran ver. Los esperamos o van a ver… :3 No es amenaza.»
—¡Perfecto! —susurró el entrenador acomodándose en su silla—. ¡Simplemente perfecto!
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«PD2: Lo de las negativas era para ustedes: Ketchum y Waterflower me vale madre que no se quieran ver. Los esperamos o van a ver… :3 No es amenaza.»
—Por todos los cielos —exclamó la chica de ojos verdes al leer el mail que acababa de recibir, la reunión anual y una clara advertencia de May para que ambos asistan. Pero eso no era lo grave…
«Lo grave es que si vas tendrás que decir que estás embarazada de Ash»
—No necesariamente —pensó en voz alta mirándose al espejo—, no se nota mi estado si uso ropa holgada.
«No, ya me aburriste, renuncio a ser tu conciencia»
—Siempre amenazas con lo mismo y te quedas masoquista —le reclamó.
«Está bien, me rindo… tú ganas esta vez»
—Gracias.
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El día quince llegó y la pelirroja líder del gimnasio Celeste estaba frente al gimnasio de ciudad Petalburgo.
—Finalmente estoy aquí —susurró, aspiró profundo y exhaló—. ¡Vamos Misty, tú puedes! —se dio ánimos.
«Ya no puedes huir»
—Lo sé y no voy a hacerlo. Mi libro por fin esta en la editorial, en un mes se va a publicar y si no los veo ahora, voy a tener que verlos para esa fecha y ya no podré esconder lo inevitable.
«Muy bien, eso me agrada. Estamos de acuerdo después de mucho tiempo»
—Bien —estiró su mano hacia el timbre y lo presionó—. Ya estamos aquí.
—¡Viniste! —exclamó la joven de cabellos castaños abrazándola.
—Después de esa amenaza, ¿Cómo no hacerlo? —respondió entre risas que contagiaron a la coordinadora.
—Ven pasa —la guio hasta donde estaban esperando todos los demás.
—¡Hola Misty! —saludaron Dawn e Iris acercándosele—. ¡Que bueno verte después de tantos años!
—Sí, lo siento —se disculpó con una reverencia.
—Adelante, come lo que quieras —Max se le acercó con una bandeja de bocadillos dulces—, sé que estos son tus favoritos.
—Gracias Max, siempre tan lindo conmigo —le sonrió—. ¿Cómo va tu viaje?
—Muy bien, en cuanto tenga tiempo iré a ciudad Celeste a ganarte —comentó con aire de grandeza.
—Te estaré esperando para bajarte los humos —le respondió con una sonrisa en sus labios.
—¡Te lo agradecería! —se escuchó decir a su hermana—. ¡Hazlo Misty te doy permiso!
Todos los presentes comenzaron a reírse, hasta que Brock se acercó a su amiga muy serio.
—¿Qué pasa Brock? —preguntó cohibida—. Si es porque no voy a ver hace tiempo a Rocky pues disculpa… soy una mala madrina y…
—No es por eso —la interrumpió—. ¿Cuándo pensabas decirnos?
—¿Decirles qué?
—Misty, he tenido cinco hijos, puedo distinguirlo en los gestos y en las poses —se cruzó de brazos esperando una respuesta, pero solo consiguió que la mencionada se pusiera pálida—. ¿Pensabas contarnos que estás embarazada?
—¿Qué? —gritaron los presentes y se acercaron a rodear a la mujer—. ¿De verdad?
«Te atraparon»
—¿Cómo?
—Ropa holgada Misty —Brock alzó una ceja mientras Max iba a abrir la puerta—, tú no vistes de esa forma, y cuando estás riéndote te llevaste la mano al vientre…
—Bueno… —suspiró, no le quedaba más que admitir que lo estaba, después de todo, la había sabido leer muy bien su viejo amigo—. Sí, Brock tiene razón —dio un aplauso y dejó entrelazado sus dedos, estoy embarazada. Ya estoy terminando el primer trimestre.
—¡¿Y por qué no nos dijiste nada?! —May, Iris y Dawn saltaron a atacarla muy molestas—. ¡Somos amigas!
—Yo…
—Pero, ¿Estás feliz? —May tomó las manos de Misty con una sonrisa y ésta afirmó.
—¿Quién es el padre? —preguntó Dawn.
—¿Lo conocemos? —continuó May.
—Bueno… —nerviosa trato de ingeniárselas para salir libre pero una voz lo hizo por ella.
—Si —todas las miradas se dirigieron a la entrada—, lo conocen.
—Ash… —susurró Misty mirándolo fijamente, ¿Seria capaz de…?
—¿Ah sí? —Cilan se acercó al recién llegado con aire de detective—. ¿Lo conocemos?
—Les dije que sí, lo conocen —miró a la pelirroja y luego al grupo—. Soy yo. Yo soy el padre del hijo que Misty esta esperando.
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