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Primera Publicación: 24 de Marzo 2012
Reedición: 17 de Enero 2018
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La convención podría definirse con un «Éxito»
Incluso los líderes de gimnasio que aparecían en esa primera parte de sus aventuras por Kanto se habían acercado para conseguir una copia del libro; sin dudas se sentía feliz, aunque a la vez, algo le faltaba. Aquel que había hecho posible todas esas aventuras no estaba presente.
Aún con su mejor sonrisa, siguió saludando a todos los que se le acercaban por el libro autografiado. Tenía que seguir, ya estaba acostumbrada a no tenerlo en su vida –llevo su mano al vientre y afirmó con la cabeza- tenía que seguir por él… por el amor de madre que sentía por el bebé que crecía en su interior.
«Queridos Lectores: Este es mi primer libro, y espero que disfruten de él como yo el vivirlo y recordarlo a la hora de escribirlo. La primera vez que puse un pie fuera del gimnasio familiar cuando era una niña de diez años llena de sueños y anhelos, nunca me imaginé que iba a vivir grandes y emocionantes aventuras. Aventuras legendarias de mano de mis tres más grandes amigos: Brock, actual doctor del centro Pokémon de ciudad Plateada. Quien me enseñó que la confianza en uno mismo es fundamental para conseguir lo que uno quiere. Tracey, cuñado, amigo y asistente del profesor Oak, me enseñó a perseguir los sueños porque son posibles. Y, por último, pero el más importante. Ash, actual miembro de la comitiva de la Liga Pokémon. Él me enseñó que nunca hay que bajar los brazos, aunque la situación este en contra; me enseñó el valor de una palabra de aliento y de lo importante que son los amigos en nuestra vida. Los tres han sido un pilar fundamental en mis cimientos como líder de gimnasio y lo serán por siempre porque son parte de mi vida.»
—Vaya —susurró el moreno de cabellos oscuros al leer la primera hoja del libro, mientras buscaba con su mirada a la pelirroja; la vio tras una mesa firmando animada los ejemplares de su libro y sonrió—, ella es una persona fuerte; siempre lo ha sido.
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Por Amor a Ti
Capítulo 10: "Una familia por Amor a él"
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Se acercó a la mesa de firmas y se formó esperando su turno, Misty tomó su copia en la mano y apoyó su pluma celeste en la página en blanco tras la tapa.
—¿A quien…? —preguntó levantando su mirada para encontrarse con los ojos marrones del hombre frente a ella—, Ash…
—Gracias —le susurró con una sonrisa.
—¿Por qué? —preguntó mientras su mano escribía sin interrumpir la conexión visual.
—Por tus palabras en el libro —cerró sus ojos—, fueron muy lindas.
—No es muy lejos de lo que siento en realidad —terminó de escribir y le entregó el libro—. Gracias por venir.
—De nada —le dijo tomando el libro—. Ya me voy, adiós. —apretó el libro contra su pecho y giró sobre sus pies.
«¿Ay Misty… te diste cuenta que le escribiste a Ash en el libro?» —la pelirroja negó— «¡Qué bien! Porque yo sí»
Ante aquellas palabras, la líder buscó el camino por el que se había ido su "amigo" y lo vio mirar el libro y hacer un movimiento raro con la cabeza, luego la miró, le sonrió y siguió el camino hacia la puerta.
—¿Qué diablos pusiste? —gruñó entre dientes mientras una señora le pasaba su libro.
«Yo pues…»
«Dedicado a la maravillosa y estupenda persona que hizo posible todas mis aventuras. Ash, gracias por todo. PD: Perdóname.»
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El libro de Misty tuvo muy buena recepción, por lo que ella no perdió el tiempo y continuó con el segundo libro. Mientras su cuerpo iba tomando la forma de una embarazada, menos cosas podía realizar; por lo que pasaba la mayor parte del tiempo acostada o sentada escribiendo.
Por otro lado, estaba un poco más tranquila, ya no podía decir que estaba sola; poco a poco los amigos llegaban y se quedaban por semanas enteras; sus hermanas e incluso Delia. Todos turnaban sus tiempos para poder acompañar a la pelirroja en esa travesía que se había autoimpuesto de manera voluntaria. Ser madre. Eso sí, nadie hablaba del padre ausente, ni siquiera Delia, pese a contarle travesuras que Ash de pequeño hacia. En sí, ella sabía muy poco de su hijo también.
—A ver —tomó una de las bolsas con las que entró y le paso un bonito vestido de maternidad rosado de finos breteles y largó hasta las rodillas—. Pruébatelo, con ese vientre ya no puedes usar otra clase de ropa.
—El niño no se queda quieto —protestó la pelirroja con la mano derecha en la espalda baja—. ¿Es normal?
—Pues claro, ya estas rosando el noveno mes —sonrió—, lo bueno es que no has tenido ningún problema a nivel de salud. Así que va a ser un parto tranquilo.
—Ojalá —murmuró tomando el vestido entre sus manos para probárselo. Se quitó la bata celeste de Starmie y se colocó la prenda.
—Oh. Recuerdo que cuando Ash entró al octavo mes, no paraba de moverse —rio ante el recuerdo—, le tenía que suplicar que por favor me dejara dormir.
—Ya entiendo —Misty se acomodó el vestido y se paró frente al espejo; la fina tela de verano le sentaba de maravillas y realzaba el contorno de su vientre—. Se nota que es hijo de su padre —soltó sin pensar y se quedo callada de golpe. Mirando con pena a Delia, ésta no dijo nada, sólo la miro con una sonrisa y afirmó.
—Así es, hay cosas que no se pueden negar, como los genes —sonrió buscando otro vestido en sus bolsas—, conseguí tres vestidos iguales de distintos colores.
—Gracias —sonrió tímidamente.
—Misty —dijo después de quedarse un minuto en silencio.
—¿Sí?
—Es que no he sabido nada de Ash en estos días, estoy preocupada. —le comentó.
—¿Estará en alguno de sus asuntos de la liga? —trató de decirle para que no se sintiera tan preocupada.
—Puede ser —bajó la mirada—, ¿y ya pensaste como vas a llamar al bebé?
—Aún no —le comentó rascándose la sien derecha—, pero ya lo haré. Creo que haré una lista de nombres e iré buscando.
—Entonces avísame como se llamará mi nieto cuando lo tengas decidido.
—Claro —le afirmó sentándose frente al computador donde tenía un vaso de jugo de naranja—, ¿usted ya se va?
—Sí —le afirmó tomando su cartera—, tengo cosas que hacer en el pueblo. Pero prometo venir la semana próxima.
—No se preocupe —sonrió—, estaré bien. Mañana viene Sakura a quedarse por un tiempo indefinido.
—Está bien —apoyó la mano en el vientre de la chica—, cuídate.
—Usted también —sonrió—. Aquí estaremos bien.
Con Delia saliendo de la habitación, prendió el computador para poder seguir con su libro. Ya estaba en revisión así que estaba releyendo lo escrito.
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Las tareas de la liga Pokémon lo habían hecho viajar por las regiones, por un lado, estaba cansado, por el otro estaba aliviado por mantenerse ocupado y no pensar en como luciría Misty embarazada de su hijo. Rabia, una rabia interna lo invadió esa noche cuando llegó a su hogar, que se esfumó cuando se dio cuenta que sólo estaba el viejo Mr. Mime en la casa.
—¿Y mi mamá? —le preguntó al viejo Pokémon que le hablaba como si el pudiera entenderle—. Ya, olvídalo, voy a bañarme a revisar unas cosas y luego voy a comer algo. —le informó mientras subía las escaleras hacia su habitación por una muda de ropa limpia.
Se ingresó a bañar y luego de dirigió a su cuarto a vestirse; mientras se secaba el cabello prendió su notebook y terminó de vestirse.
Se dejó caer y vio que tenía más de veinte mensajes; rogando porque no sea nuevamente Spam de Gary. Abrió la bandeja de entrada. Su sorpresa fue tal cuando de esos mensajes catorce eran de Sakura; tres eran de Brock, uno de May y uno de Dawn. Y claro, más Spam de Gary.
Abrió primero el de Dawn.
«De Dawn - Asunto: ¡Libro!» Sonrió y lo abrió.
«¡Ash! ¿Leíste el libro? ¡Misty fue muy tierna en lo que puso! ¡Si tan solo se llevaran mejor! Ojalá pronto se arreglen. Dawn.»
«De May - Asunto: ¿Te tragó un Wailord?»
«Ash! Con los chicos estamos preocupados, ¿Dónde estás? Nadie ha sabido de ti desde la fiesta en mi casa, estamos preocupados. ¡Da señales de humo por ultimo! May.»
«De Brock - Asunto: ¡Pokémon!»
«Ash, los Pokémon que dejaste a mi cuidado ya están listos para que los pases a recoger cuando puedas; fue difícil el tema de las heridas que tenían, pero nada que no pudiera lograr»
Aquel mensaje le hizo sonreír; en su último viaje había encontrado unos Pokémon extraviados y lastimados por los que envió sin dudarlo a lo de Brock.
«De Brock - Asunto: ¡Huevos!»
«¡Huevos! Tengo más de diez huevos esperándote. Lance me dijo que querías entregarlos en un jardín infantil. Puedes pasar también por ellos cuando puedas.»
«De Brock - Asunto: ¡Cumpleaños!»
«Está por llegar el cumpleaños de tu ahijado ¬¬ no te olvides»
«De Brock - Asunto: ¡Bebé!»
«Es niño Ash… el hijo que espera Misty es niño»
Aquel mail lo dejó petrificado en su asiento. Iba a tener un hijo, un niño… Con el corazón latiendo de emoción por la noticia buscó los de Sakura y se quedo sorprendido por los asuntos:
«De Sakura – Asunto: Porque un pacto es un pacto»
Abrió el primero.
«¡Ash! No te preocupes por nada; los chicos y yo nos hemos organizados para que la cabeza dura de Misty no este sola. Nos aseguraremos de que tenga un buen embarazo. Leíste el libro, ¿verdad? Aquellas frases no las hubiera escrito si no las sintiera. ¡Ánimo Ash! No te rindas ahora.»
Desvió la mirada hacia el libro que tenía al lado de su notebook y sonrió. Desde el inicio hasta el final, Misty habla de Brock y de él con tanto aprecio; claro, sin dudas de él con más amor que amistad.
—Misty —susurró en voz alta, viendo los otros trece mensajes; todos tenían fotos de Misty que lo sorprendieron mucho.
«De Sakura – Asunto: Lanzamiento del Libro.»
«De Sakura – Asunto: Reportaje a un mes del libro.»
«De Sakura – Asunto: Cuatro meses!»
«De Sakura – Asunto: Cinco Meses!»
«De Sakura – Asunto: Seis Meses!»
«De Sakura – Asunto: Siete Meses!»
«De Sakura – Asunto: Primera Ecografía Dos Meses»
«De Sakura – Asunto: Segunda Ecografía Cuatro Meses»
«De Sakura – Asunto: Tercera Ecografía Cinco Meses»
«De Sakura – Asunto: Cuarta Ecografía Siete Meses»
«De Sakura – Asunto: ¡Este es el nuevo Ketchum! Ecografía 4D regalo del grupo.»
En esta imagen pudo ver bien claro a su hijo y las lágrimas que aguantaba se soltaron todas de golpe.
«De Sakura – Asunto: ¡Te apuesto!»
«Te apuesto a que estás llorando! Jajaja Sí, igualito a Misty cuando la llevamos con May, Dawn e Iris a hacerse esa última ecografía. La verdad, no fue difícil conseguir todo el material que te enviamos. Le dijimos que queríamos hacer un álbum para que tuviera de su embarazo. Y cayó, como te diste cuenta. Cómo yo sé cumplir los pactos, aquí está mi ayuda. En esas fotos está el crecimiento del vientre de Misty tanto en el exterior como por el interior. Misty está calmada, creo que la maternidad le está haciendo bien. ¡Incluso ya no habla sola, antes peleaba contra ella misma todo el rato! ¡Tiene casi terminado el libro dos!»
«De Sakura – Asunto: Oh… sorpresa.»
«Misty aún no decide el nombre del bebé, parece que quiere tu ayuda. ¿Qué opinas? Ojalá aparezcas pronto.»
Leyó los títulos de los de Gary y por primera vez en años le dieron risa, reía entre lágrimas hasta que uno de los de Gary le extrañó.
«De Gary – Asunto: Mira lo que conseguí.» Lo abrió y claro que se sorprendió cuando se encontró un video.
«Tracey me pidió que te lo pasará. Espero que lo veas y no lo borres pensando que son algunos de mis lindos y graciosos mails. Gary.»
En el video salía Misty tarareando una canción de cuna mientras sobaba su vientre de cinco meses según lo que le indicaban las fotos de Sakura.
De nuevo comenzó a llorar, ya no aguantaba la situación; ya no quería perderse más nada de ese niño. Bajó la tapa del notebook y tras tomar un chaleco bajó rápidamente las escaleras junto cuando Delia abría la puerta para ingresar a la casa.
—¡Mamá!
—¡Ash! ¿Cómo estás? ¿Cuándo llegaste? ¿A dónde vas?
—Estoy desesperado, llegué recién y quiero ir a Celeste.
—Calma, calma —le pidió con las manos en los hombros de su hijo—. Relájate hijo.
—¡¿Qué me calme?! —señaló las escaleras—, los chicos me mandaron miles de cosas de Misty, fotos, ecografías, videos… Yo…
—Mira —cerró la puerta y le sonrió—, voy a preparar algo para comer; hablemos un poco y mañana temprano sales hacia la ciudad. ¿De acuerdo?
—Esta bien —suspiró y volvió a subir a su alcoba para revisar nuevamente las fotos de su hijo, tomó el notebook entre las manos y bajó a mostrárselo a su mamá—. Mira…
—Sí, será un bebé hermoso —respondió sorprendiendo a su hijo—. Yo también estoy en el grupo de tus amigos, vengo de Ciudad Celeste —dio un gran aplauso—. Le alisté todo el cuarto del bebé. ¡Me quedo tan lindo!
—Mamá… —murmuró bajando la mirada—, todos están cerca de ella, menos yo.
—Tú te autoexiliaste de todo esto. Ella no ha rechazado ayuda de ningún tipo. Algo pasó con ella que cambió radicalmente después de que lanzó el libro. Creemos que es la maternidad. Le ha sentado muy bien.
—Sí, lo noté —dijo mirando las fotografías—, está tan bonita…
—¡Ve a ciudad Celeste hijo! Y ésta vez asegúrate de no regresar con las manos vacías a esta casa—le amenazó entregándole un sándwich y él sonrió tomándolo.
—No te preocupes mamá, esta vez es la definitiva.
Con el alba partió hacia ciudad Celeste, esperando ponerle fin a todo esto. Llegó al gimnasio Celeste y fue atendido por Sakura.
—¡Pero si Ash ha revivido! —exclamó alzando sus brazos como si fuera un milagro.
—¿Dónde esta Misty? —preguntó sin prestar atención a la chica de coletas.
—Salió, acabo de llegar y no la encontré. ¿Recibiste mis mails?
—Por eso estoy aquí —habló aceleradamente—. ¡Ya no quiero estar más lejos de ella! —Sakura abrió los ojos sorprendidas—. Ya estoy harto de todo esto, yo sólo quiero estar con ella, con nuestro hijo… —apretó los puños—. Yo la amo, siempre la he amado. Ya no quiero estar solo, los quiero y los necesito a mi lado… Yo…
—Ash —sonó a su espalda y éste se tensó en su lugar. Giró lentamente y la vio tras él. Con su cabello atado en alto, y un bonito vestido celeste que resaltaba su abultado vientre; no pudo evitarlo, cayó arrodillado frente a ella con las manos sobre el vientre femenino.
—No puedo creerlo —dijo sollozando—, aquí está… Mi hijo…
—Nuestro hijo —lo corrigió y Ash se paró sorprendido—. ¿Qué?
—¿Lo dices en serio?
—Lo es —afirmó con una sonrisa que lo dejo petrificado en el lugar—. Supuse —miró a Sakura—, que algo se tramaban cuando me pidieron tantas fotografías. ¿Se las enviaron a él? —lo señaló, y la chica de Ecruteak afirmó algo apenada.
—¡Ash debía estar informado! —le gritó, sin pisca de arrepentimiento.
—Ya lo hicieron —miró a Ash—. ¿Quieres pasar?
—Quiero que hablemos Misty. Nuestro hijo merece una familia. Una familia normal —le aclaró antes de que ella logre abrir la boca—. Podemos hacerlo, no deberíamos seguir tonteando con esta situación.
—Ash… —dio un paso y se abrazó del cuello del moreno.
—¿Qué te pasa? —le preguntó cuando sintió la presión de las manos femeninas en su nuca—. ¡Misty, ¿qué te pasa?!
—Me duele —gimió apretándose contra él.
—¡Misty! —Sakura se acercó cuando Ash la levantó entre sus brazos. La entraron y la sentaron en un sillón de la entrada—. Respira… como practicamos… respira.
—Duele —volvió a decir apretando los dientes.
—¿Qué pasa?
—Parece —Sakura lo miró con una sonrisa—, que tu hijo quiere salir a conocerlos. Voy por las cosas de Misty.
—¿Qué? —gritó, arrodillándose frente a Misty—. ¿Estás bien?
—Mmm no —respondió frunciendo el entre cejo, Ash le tomó de ambas manos y le sonrió.
—Tranquila, yo estoy aquí —le apretó las manos para que lo mirará—. Aprieta mis manos si te viene una contracción, Sakura fue por tus cosas y nos vamos al hospital.
—¡Ash! —dijo nuevamente entre dientes apretando con fuerza las manos del hombre que tenía frente a él—. Perdóname —volvió a apretarle ambas manos—, he sido muy necia y… muy… —volvió a apretarlo—, paranoica —aspiró, cerrando los ojos—. Perdóname…
—Shhhh tranquila —se levantó sin soltarle las manos y le dio un beso en la frente—, luego hablamos…
Ni bien Sakura llegó con las cosas, llegó un taxi a la puerta del gimnasio.
—Eso fue rápido —comentó Ash sorprendido.
—Ni tanto, lo llamé mientras buscaba los bolsos, ya estaban avisados —le dijo mientras el moreno cargaba en brazos a la pelirroja para dejarla en la parte trasera del automóvil—. Por cualquier urgencia.
—Ya veo —ingresó a Misty al auto y luego se montó con ella—. ¿Le avisaste a su médico?
—Sí —Sakura le mostró su celular—. La doctora Aspen me dijo que está en el hospital, así que tiene todo lista para recibirla.
—Genial.
Una vez en el hospital, un par de paramédicos la colocaron en una silla de ruedas y la ingresaron al área de maternidad del hospital. Ash aspiraba profundamente, estaba tan nervioso que sentía que se ahogaba.
—Cálmate —le pidió Sakura abrazándolo—, todo saldrá bien.
—Sakura —le respondió el abrazo—, voy a conocer a mi bebé.
—Sí —se separó de él con una sonrisa—, vamos a conocer a mi pequeño ahijado.
—Gracias Sakura —le dijo y ella se sorprendió.
—¿Por qué?
—Por todo lo que has hecho para que nosotros podamos estar juntos.
—Ash, es lo mínimo que puedo hacer por mi mejor amiga. Misty es como otra hermana para mí, con la que no peleó y tengo cosas en común. Estoy segura que cuando tenga al fruto de su amor entre los brazos… no habrá nada más que Ella, el bebé y tú.
—Ojalá…
Media hora había pasado cuando la doctora Aspen apareció en la sala de espera con una gran sonrisa.
—¿Y doctora? —preguntó Sakura.
—Tú eres el padre, ¿verdad? —le preguntó a Ash y este afirmó—. Entonces, felicidades muchacho. Misty llegó con muchas contracciones y dilató muy rápido. El parto fue casi espontaneo y no hubo ningún problema. Nació un niño del sexo masculino de tres kilos. Tanto Misty como el bebé serán puestos en un cuarto en pocos minutos.
—¿Oíste? —le dijo a Sakura demasiado emocionado como para quedarse quieto, volvió a abrazar a su amiga—. ¡Soy papá! ¡Soy papá!
—Su habitación será la doscientos treinta y cinco. —le dijo la doctora antes de retirarse.
Luego de hacer un par de llamadas para informar a la familia y a los amigos del acontecimiento, Ash se dirigió al cuarto donde estaba Misty. Tragó grueso tras apoyar la mano en la perilla y la giró tras tomar aire.
—Hola —saludó y aquella imagen lo dejó paralizado. Misty estaba con un pequeño bulto de sábanas de teddiursas celeste en brazos.
—Pasa —le pidió acomodando al niño—. Ven, mira… —el moreno afirmó y se acercó con pasos inseguros hasta la cama—, él es nuestro hijo —le comentó enseñándole aquel ser pequeñito que cargaba, la tez rosada, los cachetes regordetes y abundante cabello negro cubriendo su cabecita. Era un cuadro maravilloso.
—¿Puedo cargarlo? —preguntó y ella accedió extendiéndole los brazos hacia él.
—Con cuidado.
—Hola bebé —le dijo acomodándolo entre sus brazos—, soy tu papá… —le sonrió—. Hola…
—Cuando apareciste esa noche en el gimnasio Pokémon, fue como un sueño. —dijo Misty y Ash la observó confundido—, aquella cena y tus palabras se me clavaron hondo. Era algo tan extraño, había esperado tantos años por tenerte frente a mí que al ser una realidad no sabia como actuar. Me comporté como una idiota. Hice y dije cosas que no debí, lo lamento mucho Ash. Estuve pensando siempre en lo que yo quería, en lo que yo necesitaba y nunca me puse a pensar en ti. En lo que pasaba por tu cabeza; saberlo fue como un rayo de luz. Me sirvió para darme cuenta que tú estabas poniéndome a mí, a mi felicidad por encima de la tuya y yo en cambio sólo pensaba en mí. Si te soy sincera, si no hubiera empezado con las contracciones en ese momento, capaz que te hubiera echado del lugar —soltó una carcajada—, soy una infantil. Pero hace unos minutos cuando me pusieron al niño aquí contra mi pecho —llevó las manos a su pecho—, y lo vi todo dentro de mi se desmoronó. El latido de su corazón fue como… —levantó la mirada y lo miró; éste miraba a su hijo con tanto amor, que Misty aspiró profundamente—, fue como… No quiero que mi hijo sufra lo mismo que yo —ante estas palabras Ash la miró—. Ash, ni tú ni yo hemos tenido una familia bien constituida, con una mamá y un papá que nos den todo el apoyo que necesitamos; sé que las familias que tenemos nos dieron todo lo que pudieron, pero no quiero eso para mi hijo. La estupidez de buscarme un hombre para embarazarme fue porque como no podía tener al amor de mi vida; al menos tendría un bebé… Todo cambio cuando apareciste y yo…
—Amo a este bebé Misty —la interrumpió—, no sólo porque sea mio o tuyo. Es porque es nuestro. Porque yo sé que me amas, aunque jures que no —la miró—. Por ese amor que existe, y por amor a él —acercó al niño a su boca y le besó la frente—. Por amor a nuestro hijo —le sonrió—, ya no huyas. Seamos una familia Misty, sólo tienes que decir que sí.
—Ash, pero…
—¡Ay! —protestó—. No entiendo a las mujeres y sus peros —se quejó—. Misty, yo te amo. ¿Tú me amas? —tras dudarlo un poco, afirmó con la cabeza—. Ya, ¿entonces? Que es lo complicado, yo te amo, tú me amas, tenemos un niño. Ambos somos solteros, tenemos amigos y familia que van a estar más que felices con nuestra relación. No hay nada que nos impida estar juntos, salvo tu eterna terquedad. —resopló—. Y menos mal que yo era el terco.
—Esta bien —suspiró—, tú ganas. Ya no voy a huir —le sonrió—. Por amor a nuestro hijo, vamos a hacer a darle la familia que se merece… pero.
—¡Otra vez los peros! —protestó—. ¿Y ahora qué?
Misty que estaba riéndose, le hizo una seña con el dedo índice para que se acercara. Tomó al niño entre sus brazos y tras acomodarlo en su brazo izquierdo tomó a Ash con el brazo derecho y le robó un beso.
—¡Oye! —gritó sorprendido, mientras ella seguía riendo.
—Vamos a ser una familia Ash, pero sobre todo por amor a ti.
