DECLAIMER: Los personajes de esta historia no me pertenecen, (de ser así sería la mujer más feliz del mundo y Darien solo seria para mí) pertenecen a la gran Naoko Takeuchi

Darien siempre ha amado a Serena y está seguro que ella también lo ama, pero ha estado lejos por mucho tiempo y ahora se da cuenta de que Serena ya no es la misma niña que él conoció. Con los años la gente cambia y . . . los sentimientos?

AMOR ETERNO?

Capitulo 6. El Encuentro.

Los latidos de su corazón eran tan fuertes que la despertaron del letargo en el que se encontraba, casi todo el viaje había dormido recordando todos los bellos momentos de un pasado no muy lejano, pero ahora abría los ojos sobresaltada, se sentía inquieta y no podía controlar su agitada respiración; se levantó de súbito del asiento y caminó torpemente por el pasillo, una leve turbulencia la hizo trastabillar.

- se siente bien señorita?. Le dijo una azafata, al mismo tiempo que detenía su caída sosteniéndola del brazo.

- Si, gracias solo voy al sanitario.

- de acuerdo, solo no tarde demasiado falta poco para que aterricemos y todos deben estar en sus asientos.

Como única respuesta solo asintió con la cabeza, siguió caminando lentamente por el pasillo sujetándose de los asientos para no caer. Cuando entro al sanitario sentía que su corazón latía aun mas rápido, la sangre se le agolpaba en la cabeza y la respiración se le hacía más dificultosa, tomando aire se sentó para no caer, se deshizo los chongos y se soltó las coletas, la sensación de que la cabeza estaba a punto de estallarle se hacía más fuerte, se inclinó solo un poco para poner la cabeza sobre el lavamanos y se mojó repetidamente la cara con agua fría.

Mientras el agua humedecía su frente y mejillas, cerró los ojos fuerte intentando calmarse , no podía entender que era lo que sentía, estaba emocionada sin duda pero también tenía miedo y ansiedad; simplemente no podía creerlo y se arrepintió de haberse dormido durante las clases de yoga, cuanta falta le hacían en este momento las técnicas esas de respiración, esas que jamás creyó necesitar.

Alguien golpeó la puerta.

- Señorita , está usted bien?, es hora de aterrizar tiene que regresar a su asiento.

Levantó la cara y se miró al espejo. –cuanto tiempo estuvo encerrada ahí?.- no lo sabía, lo que si sabía es que el reflejo que miraba no era muy agradable, se le miraba algo pálida.

-Señorita, necesita ayuda?

- No, muchas gracias, estoy bien.- dijo calmadamente al salir.- solo necesitaba despejarme un poco.

- Por favor, pase a su asiento, y abróchese el cinturón estamos a pocos minutos del aterrizaje.

Caminó a su asiento haciendo acopio de todas sus fuerzas, se abrochó el cinturón y miró por la ventanilla, faltaba poco muy poco para poder verle, pero era mejor no pensar, no pensar en nada o su corazón se volvería loco nuevamente.

Recordó la imagen pálida que tenía y tomó rápidamente su neceser de viaje, se alisó un poco el cabello, no había tiempo para peinarse nuevamente y se maquilló, no demasiado pero si lo suficiente para ocultar un poco su palidez.

- Señores pasajeros, por dificultades técnicas su arribo lo harán por la puerta 4 y no por la 2 como se les había anunciado, por favor ordenadamente diríjanse a los módulos de atención para registrar su llegada. – Se anunciaba por el altavoz.

Por fin, por fin había llegado, no podía siquiera ordenar sus pensamientos, caminaba entre toda la gente pero no distinguía los rostros de nadie, uno solo era el que buscaba.

Sentía que las piernas le temblaban y su corazón comenzaba a latir con mayor rapidez, no podía creer lo que le pasaba, parecía una niña nuevamente, donde estaba la dama que se graduó con honores de las clases de etiqueta, estaba claro que en su interior ella siempre seria una niña y que el amor no entendía de modales y buenas costumbres. Estaba a punto de salir corriendo en medio de la multitud gritando su nombre.

En medio de toda la gente, una chica en especial parecía llamar la atención, todos volteaban cuando pasaban cerca de ella, quien no podría notar su presencia. Involuntariamente llamaba la atención de los presentes, era imposible no notar a aquella chica , no solo era lo bello de su figura o su extremadamente largo y rubio cabello o el porte real que ahora le caracterizaba, ella tenía algo especial como si una luz suave, cálida y tenue la rodease, en fin no importa si era en Japón o en América, igual serena Tsukino siempre seria el centro de atención.

Darien caminaba presuroso hacia la sala de espera del aeropuerto, llevaba una hermosa rosa roja en la mano y buscaba con desesperación en los tableros de información los horarios de arribo , sabía que era tarde y esperaba que con un poco de suerte el avión se hubiera retrasado. Estaba tan ansioso que no podía leer con claridad las pantallas y buscaba frenéticamente a alguien que pudiera darle información sobre los vuelos.

El siempre había gozado de un autocontrol intachable pero no se trataba de una ocasión como cualquier otra . Por fin después de dos años dos años de distanciamiento, volvería a ver al amor de su vida. No es que no hubiera sabido nada de ella durante este tiempo, después de todo se había desvelado muchas veces para contestarle todas las cartas que ella le enviaba, además le hablaba cada semana por teléfono y pasaba horas encerrado en su dormitorio observando las fotos que en ocasiones le mandaba. Pero esto no es lo mismo al fin al fin estaría frente a ella, por fin la estrecharía en sus brazos por fin sentiría nuevamente el calor de su cuerpo y . . . porque no probaría nuevamente el dulce néctar de sus labios, oh por Dios esa idea no la había dejado dormir la última semana y ahora que tenía que ir a recibirla había llegado tarde y no podía siquiera articular una idea coherente para poder encontrarla, como encontrarla entre tanta gente, - porque hay tanta gente – dijo en voz alta inconscientemente.

Tal vez porque es un aeropuerto internacional, ¿no crees?. – le dijo una voz a sus espaldas.

Porque no te calmas un poco?, de verdad estas irreconocible. – menciono alguien más.

En serio si alguien me lo cuenta no me lo creo, el gran Darien Chiba, el señor todo perfección y serenidad, apunto de un colapso nervioso – jajajajaja de verdad no me lo creo. – dijo una chica, riendo de forma escandalosa.

Darien volteo a ver a los chicos que estaban parados a su lado y recobrando milagrosamente la compostura suspiró y les sonrió.

Bueno no era necesario que vinieran a acompañarme, pero ya que están aquí podrían hacer algo más que burlarse de mí ¿no creen?, porque no me ayudan a averiguar si ya llegó el avión proveniente de Tokio?.

Los que le acompañaban eran sus compañeros de especialidad. Myke un chico castaño, bajito de aspecto muy serio e intelectual, pero de carácter muy alegre y amigable con todos. Jedro un chico alto, rubio de expresión cálida y despreocupada y con una imborrable sonrisa y Marisa una chica pelirroja, de estatura media y de personalidad altamente extrovertida.

Al parecer la pista había sufrido desperfectos y mientras la arreglaban los vuelos internacionales estaban siendo desviados a otros andenes , así que todo el aeropuerto era una confusión y mientras Darien buscaba en cada modulo de información alguien que pudiera ayudarle, sus amigos los chicos que le acompañaban lo miraban desde la distancia atónitos tratando de asimilar lo que pasaba.

- Están seguros que es Darien a quien trajimos al aeropuerto?- preguntaba Marisa

- Bueno no estoy del todo seguro, cuando salió corriendo del auto parecía él – dijo en tono burlón Jedro.

-Ya basta chicos¡ - dijo Mike – no ven lo desesperado que está, déjenlo por la paz después de todo está esperando a su "niña de la luna", dos años sin ir a Tokio y sin verla lo han puesto así.

- Pero es que de verdad esto es para la historia jamás habíamos visto a Darien actuar así , además no se hagan los santos los tres estamos aquí porque nos mata la curiosidad - mencionó Melisa

- Nos? - Preguntaron al unísono los otros dos

- Pues claro , no me digan que en serio solo están aquí por traerle al aeropuerto, no lo nieguen a ustedes también les interesa saber quién y cómo es Serena Tsukino .

Las palabras de Melisa los hicieron sonrojar, era cierto.

Dos años atrás cuando Darien llegó a la universidad, llamó mucho la atención de todos, de los profesores porque era un alumno excepcional, de los alumnos porque a pesar de ser en demasía serio y reservado era una persona muy cálida y amable todo un caballero y buen amigo, pero sobre todo llamó la atención del alumnado femenino no solo por ser extranjero sino por lo bien parecido y atractivo que era, además su actitud seria y casi inexpresiva lo envolvía en un alo misterioso que para todas era su principal atractivo, no había chica en el campus que no hubiese echo su intento con Darien chiba y por supuesto todas habían fracasado. Hubo incluso quien se había atrevido a apostar sobre quien sería la afortunada que descubriera los misterios del joven Chiba, pero la respuesta siempre era la misma - Yo ya tengo una pequeña niña que me espera- les decía.

Una noche después de que Jedro regresara de una de sus acostumbradas andanzas, encontró a Darien en los pasillos del dormitorio de la facultad, observando muy atentamente la luna llena con los ojos llenos de lagrimas, sin pensarlo se escondió a ver qué pasaba, no perdería esta oportunidad de conocer algo de Darien, que si bien se habían vuelto amigos desde su llegada jamás le había hecho alguna confidencia ni nada por el estilo y ahora verle así tan vulnerable, tenía que descubrir por qué. Jedro esperó detrás de uno de los pilares sin asomarse para no ser descubierto, solo escuchaba los sollozos de Darien y los ruegos que hacía a la luna – por favor se fuerte mi princesa, mi amada guerrero de la luna, tú has salvado al mundo incontables veces, eres tan fuerte, no puedes rendirte ahora- le escucho decir, y aunque no entendía las cosas que su amigo decía, se dio cuenta que a pesar de que Darien aparentaba ser una persona fuerte y calmada, su corazón sufría por alguien y ese alguien debía ser muy especial. Desde ese momento Jedro se convirtió en una especie de guardaespaldas para Darien, espantándole cuanta chica se le acercaba a importunarlo; si su amigo se estaba esforzando tanto estudiando muy duro día y noche para terminar una especialidad de 4 años en solo 2, era porque quería regresar a Japón lo antes posible y encontrarse con la persona que amaba, por quien le rogaba a la luna cada noche, su "niña de la luna " debía ser muy especial y él le ayudaría a cumplir su meta, lo menos que podía hacer por él era espantarle a todas las distracciones posibles, después de todo Darien lo había ayudado mucho.

Mike por su parte también había descubierto en circunstancias extraordinarias, la existencia de Serena y lo especial que era para Darien . Un año antes , un fin de semana de verano que por una novatada que realizaron a los recién ingresados, en el edificio de la facultad se activaron los detectores de humo y los aspersores de emergencia se encendieron. Mike y Darien se encontraban en los pasillos del edificio tomando un descanso de la última clase que tuvieron, cuando se escucharon las alarmas y acto seguido se encendieron los aspersores, Mike Salió corriendo inmediatamente hacia la salida, sin percatarse que su amigo había corrido también, pero en dirección contraria, cuando se dio cuenta intentó regresar por el pero se vio rodeado de un mar de gente que lo arrastraba hacia la salida y no pudo hacer nada, una vez afuera, corrió hacia las ventanas tratando de hallar rastro de Darien, al no encontrarlo, corrió a la parte de atrás del edificio para intentar entrar por el acceso de las bodegas. Cuando estaba ya cerca del pasillo que daba a las bodegas logró notar una silueta sentada sobre el pasto y recargada sobre uno de los pilares, era Darien, se acercó gustoso de ver que su amigo se encontraba bien y dispuesto a reñirle por haberlo asustado así, pero al estar más cerca pudo ver que el empapado Darien sostenía un paquete entre los brazos mientras descansaba en el pasto, al mirar bien el paquete se dio cuenta que era el mismo que horas antes le habían entregado en el servicio postal a su amigo. Que de especial tenía ese paquete para que se hubiese arriesgado al regresar por él, intrigado se acercó sigilosamente para averiguar de qué se trataba , cuando estuvo a pocos pasos se dio cuenta que lo que su amigo darien sostenía en las manos era un álbum, un álbum de fotografías.

- eso es por lo que regresaste?¡, no te parece una inconsciencia?¡ - replicó enojado Mike.

Darien sin inmutarse pareció no haber escuchado a su amigo y se incorporo lentamente, si dejar de observar la fotografía de la portada, en la que aparecía una hermosa chica rubia de cabello largo de la mano de una niña peli rosa ambas peinadas de igual forma.

- Esto amigo mío, es lo que mantiene de pié cada día – fue su respuesta, mientras avanzaba – será mejor que nos vean en la explanada o nos buscaran sin descanso, vamos Mike.

Darien seguía caminando, dejando atrás a un atónito Mike, que trataba de comprender lo que había escuchado . Mientras Darien avanzaba dejo caer del álbum sin darse cuenta una pequeña hoja color rosa, Mike la levantó e intentó seguirlo para entregársela, pero al notar el perfumado olor del papel, la curiosidad le invadió y decidió echar un vistazo, desdobló el papel y se dio cuenta que era una carta.

" Querido Darien, te extraño mucho y me cuesta cada día más respirar sin ti a mi lado; cada día lejos de ti me lastima mas y mas y lo único que alivia el dolor de vivir lejos es recordar todos los hermosos momentos que hemos pasado, recordar lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos en nuestro futuro de Cristal, eso es lo que mantiene viva día a día. Te ama mucho tu querida Serena."

Mike, guardó la carta en uno de sus bolsillos, más tarde la pondría en la habitación de Darien sin que él lo notara, sería mejor así, sabía lo reservado que era con respecto a su vida personal y seguramente se incomodaría al saber que detalles tan íntimos como esos eran del conocimiento de alguien más. Mike nunca mencionó nada de la carta ni del álbum a Darien, pero desde ese momento la curiosidad de saber quién era Serena le había invadido, se preguntaba cómo era posible que alguien pudiese amar tanto, que tan especial era esa persona que mantenía cautivo el corazón de su amigo.

Por su parte Marisa también tenía sus propios motivos que alimentaban la curiosidad de saber quién era Serena Tsukino, si bien ella no había tenido la oportunidad de saber de Serena por parte de darien, si conocía las historias que habían vivido sus amigos Mike y Jedro, ellos le habían contado lo sucedido y acordaron no preguntar nunca nada acerca de ella, hasta que Darien por si mismo quisiera compartir con ellos su vida privada, cosa que había pasado no tan inmediatamente como ellos hubieran deseado, apenas un mes antes de la llegada de Serena a Estados Unidos fue cuando darien les compartió la existencia de esa persona tan especial para él, y lo único que sabían por boca de Darien era su nombre y que venía a pasar el verano con él pues la extrañaba mucho. Durante ese mes Marisa se había mantenido ocupada ayudando a su amigo a conseguir un departamento cercano al campus donde estudiaban, para poder alojara ahí a su novia, pues Darien vivía en uno de los dormitorios destinados a los estudiantes y lógicamente Serena no podía quedarse en ese lugar; Marisa también le había ayudado a decorar el departamento y dejarlo listo para la llegada de la "niña de la luna" (como la llamaban ellos cariñosamente); increíblemente a pesar de la ayuda que sus amigos le brindaban a Darien, el no les contaba más detalles, cosa que aumentaba aun mas su curiosidad, incluso habían planeado que a la menor oportunidad interrogarían como es debido a la misteriosa novia para poder saber todos los detalles posibles, sino podían hacer que darien hablara lo intentarían con serena.

El ruido y agitación de la sala de espera del aeropuerto, sacó del transe en el que parecían estar sumergidos los chicos, sin darse cuenta se habían imerso en sus propios pensamientos. Cuando reaccionaron se dieron cuenta que habían perdido a Darien de vista y ahora debían buscarlo.

- Grandioso¡ ahora también hay que buscar a darien.- decía Jedro desesperado, al mirar a su alrededor se había dado cuenta que no sería una tarea fácil.

- Solo espero que al menos estén juntos él y su novia cuando los encontremos.- mencionó Mike mientras se encaminaban a uno de los pasillos que comunicaba a la segunda sala de espera.

-Chicos, chicos.- decía nerviosa Marisa.

- Por aquel pasillo, hacia la sala 4.- fue lo único que escucho y camino de prisa.

Se sentía inquieto, el corazón le latía con tal fuerza que le dolía el pecho, el siempre había podido controlarse y guardar la calma en todo momento, pero en este instante parecía que su desesperación le traicionaría. Estaba aquí , por fin había llegado, la persona que hacia más llevaderos los días, quien hacia latir a esa velocidad tan estrepitosa su corazón, quien ha estado con él en sus momentos más difíciles, quien le había sacado de su soledad, por quien ha luchado hasta la misma muerte y quien le ha regresado de la misma, - Serena, donde estas?.- Se repetía.

Se le hizo un nudo en la garganta, podría haber gritado su nombre, sino hubiese sido porque lo que vio en ese instante lo hizo parar en seco.

Tenía que ser una alucinación, sus nervios al fin lo habían traicionado y alucinaba, porque al menos eso creía cuando la vio.

Estaba ahí frente a él, observando atentamente la pista por un ventanal del aeropuerto, - Serena- si era ella, estaba seguro que era ella, su corazón no latía de esa forma con nadie más, tenía que ser ella, es solo que la persona que veía frente a él, no se parecía en nada a la niña que dejó dos años atrás llorando en un andén de Tokio. Como podía ser ella? , frente a él se hallaba una hermosa joven de porte inigualable, calzaba zapatos altos y ataviada en un ceñido vestido blanco marfil, con un cinturón rojo que hacia resaltar aun mas las curvas de su figura, su cabello no lucia los chongos con los que él la recordaba, lo llevaba suelto y se movía al compas del viento que soplaba en aquel instante.

Un suave escalofrío le recorrió el cuerpo y le hizo quedarse estático, la miraba fijamente, y lo único que podía hacer era repetir su nombre.- Serena, Serena.

Miraba atenta el movimiento de los aviones, uno de esos los había separado y ahora uno la había traído a reunirse con él. Un leve escalofrió le recorrió el cuerpo.- que era este sentimiento extraño.- ahora que por fin había logrado calmarse, la invadía este extraño sensación, como si alguien la observara, buscó a su alrededor , - que era lo que le causaba este sentimiento?.

No tuvo que buscar mucho, al voltear, se encontró con lo que hasta ahora mas había anhelado, lo vio ahí parado observándola a distancia. El tiempo había pasado, pero él seguía igual que como lo recordaba, no igual no, podía verle más gallardo, mas apuesto y . . . su mirada, estaba llena de amor, de nobleza, de sufrimiento. Simplemente era el momento que tanto había soñado y no podía creerlo.

- DARIEN¡ .- gritó con todas sus fuerzas.- y repitió su nombre tantas veces como su aliento se lo permitió. Corrió, corrió , tenía que alcanzarlo, que abrazarlo, no sabía si era su deseo de verlo o en verdad era él, pero tenía que saberlo.

Aquella persona a la cual corría la esperaba con los brazos abiertos, chocó en su pecho, por un momento le hizo perder el equilibrio, lo abrazó tan fuerte como queriendo fundirse con su cuerpo, cerró los ojos, era él, si . . . era el, conocía su voz, su calor, su aroma, nada de eso había cambiado, era su Darien, su príncipe.

Darien la tomo fuerte entre sus brazos, necesitaba saber que no estaba soñando, necesitaba sentir su corazón latiendo a la par, si. . . era ella, solo el corazón de ella latía así, al mismo ritmo que el de él , solo ella tenía ese brillo que lo envolvía todo, era su Serena , su princesa.

-Darien, mi Darien.- lloraba ella contra su pecho.

-Serena, mi princesa .- decía el casi en un suspiro.

Un instante solo un instante necesitaban. El rodeó fuerte con un brazo su cintura, pegándola más a su cuerpo y puso la otra mano en su nuca, atrayéndola hacia sí , no le bastaba con sentir su calor, necesitaba probar del dulce néctar de sus labios, los rosó primero suavemente, cauteloso con cierto miedo, Serena entonces le rodeó el cuello con sus brazos y lo que era un dulce beso se convirtió en el más apasionado, quería que el supiera cuanto lo amaba, cuanto había sufrido por su ausencia y cuanto lo había extrañado.

El tiempo parecía haberse detenido, la gente desapareció y nadie más que ellos existía, al fin dos almas, dos corazones dos vidas se encontraban nuevamente y se fundían en un solo beso. La espera, el sufrimiento, la desesperación, el llanto, todo desaparecía , todo se había olvidado, todo había terminado, nada mas existía. . . solo ellos dos y el amor.

LISTO¡ SIIIIII ¡ Por fin juntos al fin ¡ ahhhhh como me emocionó escribir este capítulo.

No sé si fue el efecto de los medicamentos o qué pero estuve de ánimos para escribir (aunque ya tenía algo adelantado hace tiempo) aproveche mi día libre para terminar este capítulo.

Gracias a PRINCESSNERAK por sus comentarios y sus buenos deseos ¡.

En verdad sus comentarios me ponen de mejor ánimo. Gracias por todos sus REVIEW , no dejen de mandarlos, me encanta leerlos.

Ah¡ y no se malacostumbren, la actualización esta vez fue rapidisisisisisisisima pero no siempre será así. Jajajajajajja.