DECLAIMER: Los personajes de esta historia no me pertenecen, (de ser así sería la mujer más feliz del mundo y Darien solo seria para mí) pertenecen a la gran Naoko Takeuchi)
Darien siempre ha amado a Serena y está seguro que ella también lo ama, pero ha estado lejos por mucho tiempo y ahora se da cuenta de que Serena ya no es la misma niña que él conoció. Con los años la gente cambia y . . . los sentimientos?
AMOR ETERNO?
Capitulo 7. Por fin juntos
-Chicos, chicos.- decía nerviosa Marisa.
La escena que observaron los chicos en medio del pasillo los dejó atónitos, Jedro miraba atento y sorprendido, mientras Mike había preferido desviar la mirada para ocultar un poco su sonrojo, en cambio Melisa miraba emocionada y divertida, aunque sin que lo notaran se le había escapado un suave suspiro.
- Vamos chicos a saludar.- decía evidentemente emocionada Marisa.
- Espera un momento.- le dijo Jedro mientras la tomaba por los hombros.- ellos necesitan un momento a solas, será mejor que los esperemos en el auto.
- Si es lo mejor.- dijo rápidamente Mike y se dio media vuelta .- creo que necesito tiempo para asimilar lo que vimos.
-Jajajajajajajaja.- rio Jedro abrazando a sus amigos.- solo son una linda pareja de enamorados.
Y caminaron lentamente rumbo al estacionamiento.
Darien y Serena, se habían quedado ahí , abrazados en silencio, como si tuvieran miedo de estar soñando y que el más mínimo movimiento los despertase de ese su maravilloso sueño.
Serena entonces percibió el aroma a rosas y un suave pétalo le acarició la mejilla. Abrió los ojos
- Esto es para ti, mi princesa.- le dijo Darien mientras le mostraba la rosa.
-Estoy feliz de estar aquí, contigo.- le dijo Serena mientras tomaba la flor y la apretaba fuerte contra su pecho.
En el estacionamiento:
-Oigan chicos no les pareció algo joven la novia de Darien.- preguntó Jedro.
-La verdad es que no me fijé muy bien.- dijo Mike .
-La verdad es que yo ni siquiera pude verla , Darien la tenía atrapada.
-Marisa ¡.- la riñeron sus amigos.
- Bueno, bueno, ya déjenme en paz, porque si no, no les cuento nada de lo que logre averiguar con ella.
- Ya sé que quedamos de averiguar lo más posible acerca de ella y de su relación con Darien, pero hay que ser prudentes si Darien se da cuenta, no nos va a ir muy bien.
- Tranquilo Mike, solo queremos saciar nuestra curiosidad, además no es que vayamos a interrogarla estilo FBI.- dijo riendo Jedro, ante la preocupación de su amigo.
Siguieron charlando animadamente durante algún rato hasta que se percataron de la presencia de la feliz pareja. Darien llevaba jalando la maleta de Serena de un lado y del otro a la misma Serena prácticamente aferrada a su brazo. El sonreía plácidamente como no lo había hecho hace tiempo.
- Lamento haberles hecho esperar tanto.- dijo Darien dirigiéndose a sus amigos. Y adoptando actitud calmada de siempre, rodeó con su brazo a Serena .
-Chicos, ella es Serena, la niña que se roba mis noches de sueño..- dijo Darien, haciendo sonrojar a Serena ante su inesperada presentación.
- Hola, mi nombre es Serena Tsukino, mucho gusto de conocerles , Jedro, Mike y Melisa, cierto?.
- Hola .- respondieron los tres algo sorprendidos.
- Darien habla mucho de ustedes en sus cartas, me da gusto saber que tiene tan buenos amigos.
Los tres rieron un poco nerviosos, al parecer Darien era reservado con todos , menos con su novia, eso los ponía en clara desventaja, al parecer Serena sabia mas de ellos, que ellos de la misteriosa "niña de la luna".
- Encantada de conocerte.- dijo Marisa tomando la iniciativa.- Estoy feliz de conocerte, veras que seremos muy buenas amigas, yo haré que te diviertas muchísimo en tu estancia aquí.
- Bienvenida a América Serena.- dijeron Jedro y Mike al unísono. Y todos rieron divertidos.
En el camino al apartamento, charlaron de todo y nada a la vez, le dieron un pequeño tur por el centro de la ciudad y bromeaban alegremente. Darien se encontraba complacido de que sus amigos hubiesen congeniado tan bien a Serena, los escuchaba platicar y reír no pareciera que acabaran de conocerse.
Por un momento Darien se quedó cayado, sumergido en sus propios pensamientos – algo habitual en él- no podía creer aun, que estuviera al lado de Serena, la miró fijamente, recorriendo cada parte de ella; su cabello, que suelto como la llevaba le daba un aire angelical; sus ojos, que guardaban aun esa expresión picara y llena de vida; su sonrisa, que lo llenaba de dicha infinita al escucharla; su voz, ahora tan suave como una caricia; sus manos que parecían hablar por sí mismas; su cuerpo, que ya no era el de una niña. Serena había cambiado, y aunque él podía ver en ella a esa niña que amaba, lo cierto es que ahora era toda una joven mujer. – Como era posible.- se preguntaba.- que en dos años hubiese cambiado tanto.
-Darien ya llegamos.- lo interrumpió Jedro, devolviéndolo así a la realidad.
- Ah, sí .- fue su respuesta
- Vamos Darien, estoy cansada, no vas a mostrarme el lugar donde voy a quedarme.- le dijo sonriendo Serena mientras lo tomaba de la mano.
Darien ayudó a Serena a salir del auto y se despidieron de sus amigos. Ya era casi de noche.
- ahhhh.- suspiró Melisa mientras se estiraba a lo largo del asiento .- yo esperaba que la novia de Darien fuera una chica pesada e insulsa, pero resultó ser todo un encanto , la forma en cómo se comporta y como habla, es toda una dama, hasta parece de la realeza.
-Estas loca Marisa, porqué tendría que ser odiosa?.- preguntó Mike
- Para que su orgullo no resultara herido.- contestó Jedro burlándose de su amiga.
Marisa le propino un coscorrón a Jedro como respuesta.
-Bueno, nuestro amigo es una persona muy especial, no por nada es muy popular en la escuela, era lógico que su novia fuera alguien tan especial como él, no lo creen?.- les dijo Mike.
- Si es cierto, pero es que " su niña de la luna" no solo es bellísima, tiene algo que no puedo explicar que es, algo que me hace sentir una tranquilidad especial, es como si estando a su lado nada malo pudiese ocurrir.
-Me asustas Melisa, no estarás pensando en quitarle la novia a Darien, verdad?.- la interrumpió Jedro.
Esta vez el coscorrón se lo propinó Mike.
- Ehhhh ¡ y a ustedes que les pasa.
- Lo que pasa es que tu nunca te tomas nada en serio Jedro.- dijo Mike.- dinos tu qué piensas.
- Yo creo que ambos son muy afortunados, el amor no es fácil de encontrar y tener alguien que te ame incondicionalmente, que por años te espere, que su amor sea más grande cada día, que solo exista para ti, es una gran fortuna.- respondió Jedro.
Mike y Melisa se quedaron mudos, jamás habían visto a su amigo todo un Casanova, tan serio, y mucho menos le habían oído hablar de esa forma, siempre pensaron que él no creía en el amor y que eso solo era una manera de divertirse.
El resto del camino solo el silencio, de sus propios pensamientos los acompañó.
Serena recorría admirada el departamento, por un instante la niña que llevaba dentro se hizo presente, pues parecía una chiquilla yendo de un lado otro inspeccionándolo todo, mientras Darien la observaba parado desde la puerta.
-Es hermoso Darien, los muebles, las cortinas, los cuadros, cuantos detalles. . . ¡ ah ¡. . . flores.- dijo emocionada tomando un ramo de rosas rojas delicadamente adornadas con un moño blanco.- gracias Darien.
- La verdad no puedo llevarme todo el crédito.- dijo mientras llevaba la maleta hacia la habitación.- mis amigos me ayudaron en esto, pero las flores esas . . . si las traje . . . yo.- esto último lo dijo en tono casi imperceptible cuando se dio cuenta que Serena había desaparecido de la sala, buscó con la mirada y la halló de pié en el balcón.
El edificio no solo estaba situado en un área cercana a la universidad, sino que además estaba en una de las mejores zonas de la ciudad, era un edificio de diez pisos, todos de apartamentos de primera clase. El que Darien había alquilado para Serena estaba en el sexto piso, tenía todas las comodidades posibles, además de dos habitaciones y una hermosa terraza con balcón, desde el cual podía apreciarse una esplendida vista de la ciudad.
- Que hermosa vista.- dijo Serena mientras habría el ventanal que la llevaba hacia la terraza- Darien no la escuchó- caminó hacia el balcón quedando casi hipnotizada por las luces de la ciudad, acercó su rostro al ramo de flores que llevaba cargando, estaban hermosas y su fragancia la hacía recordar bellos momentos, cerró los ojos. Se sentía flotar, entre nubes, como en un sueño, cuantas veces se había despertado en las noches, agitada percibiendo el aroma a rosas , las mismas veces que tuvo que volver a dormir sabiendo que solo había sido un sueño. Y ahora estaba aquí, en otro país en otro continente, del otro lado del mar junto a su príncipe.
Estaba ahí de pie, mirando hipnotizada la vista que le daba de bienvenida la ciudad, la imagen que le brindaban las luces del exterior en medio de la penumbra de la noche, la hacían ver aun más hermosa, no cabía lugar a dudas, en estos dos años Serena se había convertido en una esplendida mujer. Darien se acercó a ella y la abrazó por la espalda, la rodeó fuertemente y apoyó la barbilla en su hombro.
- Te amo Serena.- le dijo al oído.
Ella se sonrojó y un escalofrío le recorrió de repente todo el cuerpo, es cierto que no era la primera vez que se lo decía, pero si era la primera vez que lo decía sin que ella se lo pidiese. En cada conversación por teléfono que tenían siempre era lo mismo, Serena preguntaba si la amaba y el siempre respondía a los deseos de su linda novia con un cálido "te amo".
- Te amo Serena.- repitió el -. Te amo mucho, y no sabes lo afortunado que me siento por tenerte aquí.- el tono de su voz era suave y pausado. Podía sentir su voz como una caricia y la calidez de su aliento en el cuello, esto la hizo estremecer.
Darien le quitó el ramo de rosas de las manos y lo colocó en un banquillo que tenía a su lado, la giró hacia sí, Serena temblaba como una hoja de otoño, Darien acarició suavemente sus mejillas y tomando su rostro con ambas manos se inclino hacia ella, se acerco lentamente y posó sus labios en su frente.
- Se cuanto me has extrañado, porque yo te he extrañado igual; permíteme compensarte tanto tiempo lejos.
-Darien . . .
Las palabras que pensara en pronunciar Serena no pudo decirlas, un tierno beso le interrumpió .
- No digas nada por favor, no perdamos el tiempo en decirnos lo que ya sabemos.
Nuevamente un beso de Darien la dejó sin aliento. No podía hablar, no podía siquiera pensar; estaba sorprendida, Darien siempre había sido atento y muy tierno con ella, no es que ahora no lo sintiese así, es solo que en cada beso , podía sentir algo mas, un calor que le invadía todo el cuerpo, una cierta ansiedad, algo que no podía explicarse, que la asustaba pero al mismo tiempo la hacía desear mas.
Los besos de Darien no la dejaron pensar mucho, apenas podía tomar aliento en las breves pausas que le permitía.
Todas las cartas, todas esas largas conversaciones por teléfono, solo habían sido un pequeño aliciente para Darien en ese tiempo, tenerla lejos siempre fue una tortura; había veces que todo perdía sentido para el y pensó en renunciar, regresar en el primer vuelo a Japón y encontrarse con ella, y cuando ella al fin aceptó venir a encontrarlo, contó cada día, cada hora cada minuto para verla nuevamente.
Al fin, al fin estaba a su lado, al fin podía tenerla junto él, sentir nuevamente como su corazón se exaltaba al escuchar su voz, como extrañaba acariciar ese suave cabello que ella tenía, sentir nuevamente su aroma, una mezcla suave entre dulce y frescura, podía tomar nuevamente sus manos, podía sentir otra vez su aliento, saborear esa miel de sus labios, miel que no había olvidado desde la última vez que la tuvo así entre sus brazos.
Tenía tanto tiempo que recuperar, no podía permitirle separarse de él un solo instante.
Cada beso que Darien le daba la hacía temblar, con cada uno se estremecía, apenas si podía respirar y mucho menos moverse, Darien la tenia aprisionada entre sus fuertes brazos, tal parecía que no iba a soltarla nunca.
No supo en qué momento dejaron la terraza, solo se dejó llevar. Cuando llegaron al sofá, lo único que podía pensar era en él, y en cuanto había deseado estar a su lado.
Poco a poco los besos primero tiernos se fueron haciendo más profundos. Su respiración cada minuto se hacía más agitada, podía sentir un calor intenso que la ahogaba, no podía entender que sucedía con ella, pero tampoco deseaba que terminara.
- Darien. . .- dijo Serena en un suspiro casi inaudible.
Darien, no podía controlar lo que sentía ni ordenar sus propios pensamientos, el aroma, la piel, los besos de Serena, lo tenían extasiado. Lentamente besó sus labios, sus mejillas y dejándose llevar por la avalancha de sentimientos, comenzó a besar suavemente su cuello.
Un haz de luz iluminó el departamento , arrojando fuertemente a Darien, quien cayó golpeándose contra la mesa de centro.
Mientras recobraba el sentido, pudo apreciar como el haz de luz por el que había sido golpeado envolvía a Serena apagándose poco a poco a la altura de su pecho.
Serena inmediatamente corrió a auxiliarlo y lo ayudó a incorporarse, él se sentó sobre la mesa de centro de la estancia. Ella de pié lo miraba confundida, sin saber que decir.
-Serena . . . eso fue . . . el cristal de plata?.- preguntó Darien aun aturdido por el golpe.
-Perdóname Darien yo . . . no sé qué pasó.- dijo claramente asustada y al borde del llanto, al mismo tiempo que corría a encerrarse a la habitación.
Entro a toda prisa, y llorando se sentó en el piso tras la puerta echa un ovillo - que pasó, que había hecho – se preguntaba, no entendía lo que estaba sucediendo, hace apenas unos segundos se encontraba a las puertas del cielo y ahora . . . no simplemente esto no podía estar sucediendo. - y si estaba herido?.- se estremeció ante el pensamiento horrible de haber lastimado a Darien, se puso de pie y rápidamente abrió la puerta.
Por unos instantes Darien no supo qué hacer, en su rostro se notaba la preocupación, cuando la vio salir corriendo y encerrarse en la habitación, se culpó a sí mismo por lo ocurrido; sabia que durante este tiempo Serena había estado entrenando mucho para manejar el poder del cristal de plata a la perfección , que si ella había perdido el control sobre sus poderes de esa forma , había sido todo culpa suya. Jamás debió comportarse así, dejarse llevar de esa manera por sus sentimientos no era lo que el solía hacer, así no era Darien Chiba.- Porque tuve que comportarme así con ella.- se cuestionaba. Ella era su princesa, su gran amor, habían renacido para estar juntos y les esperaba un maravilloso futuro juntos, como era posible que pusiera en riesgo todo dejándose llevar por sus estúpidos instintos.
Se levantó , caminó hacia la habitación, estaba a punto de tocar la puerta, cuando esta se abrió de golpe. Tras abrirse la puerta apareció Serena, una Serena llorosa y confundida, intentó mirarla a los ojos buscando su perdón, pero ella desvió la mirada avergonzada.
Darien acarició dulcemente su mejilla, ella tomó su mano y deposito un beso en la punta de sus dedos. Él le correspondió con un tierno abrazo, que ella no rechazó.
Ya entrada la noche, la luna iluminaba débilmente la habitación, como si tuviese miedo de interrumpir la apacibilidad que en ella había con su luz.
Serena dormía abrazada a Darien, él no dormía, solo la observaba y acariciaba su cabello suavemente para no despertarla, se veía tan hermosa así durmiendo, una vez más se pregunto cómo pudo perturbar tanta dulzura, él no tenía derecho, su deber era protegerla y en cambio solo se había comportado como un cretino, tal vez ella lo había disculpado, pero él jamás se perdonaría. Esa noche Serena durmió abrazada a Darien, esa noche Darien durmió abrazado a sus propios remordimientos.
Ah ¡ que dijeron, que todo iba a ser miel, pues no ¡. Digo, no se las iba a dejar tan fácil. jajajajajajajajajaja
Espero no los decepcione este capítulo (ya que el anterior fue muy emotivo)
pero es lo mejor para la historia.
Sigan al pendiente mis actualizaciones, espero con ansias sus Reviws
con sus comentarios y sus críticas.
Una disculpa por lo amontonado que aparece el texto, pero estoy teniendo algunos problemas con la configuracion al subir el documento, trataré de solucionarlo.
