Bueeeeno. En definitiva si hay alguno de mis fics que pasa meses empolvándose sin actualización es esta colección de One Shots y no porque no me guste o no tenga ideas sino que lo puedo dejar porque son One Shots, anyway, me gusta mucho esta otra colección y tengan por seguro que de a poco la completaré. Dicho eso, habrá que aclarar que no pensaba hacer continuaciones aquí, pero hubo personas, que me caen bien XD y por eso les concedí esta continuación de In the Sand, así que espero que todos ustedes lo disfruten n_n


In Your Hands

De: Jason Mraz

Álbum: Love Is a Four Letter Word


La primera cita. Momento importante de cualquier noviazgo, instante que intenta ser memorable para las dos partes de una naciente historia de amor, punto romántico y lleno de dulzura... A menos que quien lo planea sea Ash Ketchum, incapacitado del amor.

A pesar de saber este defecto del chico, Misty decidió dejarle todo "en sus manos y a su consideración." ¡Vaya! Cómo lamentaba eso. Ahora se encontraba atrapada en una interminable fila para ver "Star Wars, Episodio IV" remasterizada y en alta definición. Pensar que se había puesto su atuendo más lindo para tal ocasión. Su blusa rosada combinada con su coqueta falda negra y mallas del mismo color se habían desperdiciado. Ni que decir del cansancio que sentía por los poco cómodos flats floreados que llevaba puestos.

- Es oficial, estoy aburrida. – No pudo evitar hacer ese comentario al transcurrir la tercera hora en la fila para la famosa película.

- Siento que tengamos que esperar tanto, Mist, pero como podrás ver, si hubiéramos llegado hasta el último momento, no íbamos a alcanzar lugar. – Él sonrió encantadoramente y allí murió todo el enojo de la chica.

Suspiró. Por lo menos tenía que reconocer que Ash también había hecho un esfuerzo con respecto a su apariencia. Sus alborotados cabellos habían sido – ligeramente – domados por gel y había desaparecido su inseparable gorra, lo mismo que sus guantes. Una chaqueta roja descansaba en sus hombros, dándole otro aire al resto de su ropa casual.

- Si, ya veo que hay muchos más nerds en Celeste de los que imaginaba. – Esa frase había sido en un tono de voz demasiado fuerte como para ser ignorada por varios chicos en la fila.

- Mist, – Ash susurró al oído de su novia. – di eso de nuevo y vas hacer que me maten. – El moreno hablaba muy en serio, pero su acompañante apenas si podía contener la risa.

- ¿De verdad? ¿Quién haría tal cosa? ¿El de disfraz de oso o el soldado?

- ¡Misty! Es un wookie y un trooper. ¿Qué no puedes aprenderte los nombres? No son tan complicados.

- Cierto... Tú eres uno de ellos. ¿Quién se lo imaginaría? Ash Ketchum: ñoño.

- ¡Ey! ¡Eso es cruel!

- ¡Lo siento! Si me hubieras avisado que veníamos a esto...

- ¡Dijiste que querías que te sorprendiera!

- Bueno esa parte si la cumpliste, estoy más allá del asombro.

- Suficiente con el sarcasmo, sabes que yo sólo intento ser un buen novio... – Ambos se sonrojaron por ese comentario. Apenas si tenían un par de días de ser "eso" y todavía no estaban acostumbrados al término – Sólo... Dime que quieres y lo haré, sabes que haría todo por ti.

Él realmente lo decía de corazón y nada hacía más feliz a Misty que descubrir la sinceridad detrás de esas palabras.

- Lo sé, Ash. – le dedicó una brillante sonrisa, que de inmediato lo puso a temblar. – Y no estará mal ver la película, siempre y cuando sea contigo, aunque… creo que podría ser más romántico si pones un poco de tu parte.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno, para empezar podríamos intentar algo como esto… – Con cierta timidez, tomó lentamente la mano del chico.

Para muchos adolescentes de su edad, aquello podría ser cualquier cosa, incluso algo ridículo, pero no para ellos, puesto que era algo que habían ansiado experimentar desde niños. El tibio calor formándose entre sus palmas sin duda era sólo el principio.

- Eso… Está bien, – Fue lo único que pudo decir Ash sin que su rostro dejara de aumentar en tonos rojizos. – Pero, ¿sabes? Creo que podríamos intentar algo todavía más romántico.

- ¿A qué te refie…?

Un repentino beso la tomó desprevenida, aunque no podía negar que lo disfrutaba. La timidez de sus labios encontrándose por primera vez fue rápidamente superada. En pocos minutos sus bocas se habían acoplado a la perfección, como si hubieran estado preparadas toda la vida para ese momento, para entregarse de esa manera.

Los brazos de Misty descansando en los hombros de su novio, mientras que Ash la sujetaba delicadamente de la cintura. Ambos estaban tan concentrados en disfrutar del bello momento que no se dieron cuenta cuando la fila comenzó a avanzar, incluso unas cuantas personas tras ellos aprovecharon lo ocupados que estaban para pasarlos de largo.

- Hey Ash… la película. – La chica aprovechó un breve respiro para señalar lo que ocurría.

- No me importa – Fue lo único que dijo de manera brusca antes de besarla de nuevo.

- ¿Sabes? Yo creo que resultaría muy… "beneficioso" si entramos a esa sala oscura, ahora.

- ¿Uh? – El chico no había entendido la insinuación.

- Vamos Ash, te mostraré a qué me refiero.

Y sin más explicaciones jaló su mano para que él la siguiera hasta el interior del cine, donde la sesión de besos continuó por 121 minutos más.

..

.

El fuerte volumen del televisor parecía tener sin cuidado al hombre que estaba sentado frente a él. Parecía disfrutar del aparato de alta tecnología, pero la realidad era que en la última hora o dos, no tenía su atención puesta en él. Si, lo veía fijamente aunque su mente estuviera alejada, sumergida en recuerdos tan pasados que aún no podía convencerse a sí mismo de la cantidad de años que ya habían transcurrido.

Y no sólo era el recuerdo de ese día en particular lo que lo tenía deprimido, era que su vida en general se había vuelto completamente solitaria.

Parecía que todo estuviera hecho para dos personas: el cine, los lugares para cenar, los paseos... Mientras él seguía yendo por la vida como un eterno soltero.

No es que fuera una mal prospecto o que resultara poco atractivo para el sexo opuesto. Todo lo contrario, casi todas las mujeres que conocía querían salir con él, otorgándole una cantidad desmesurada de números telefónicos, recados con propuestas indecorosas y guiños de por más sugestivos dirigidos solo para él. Pero Ash no estaba interesado en establecer ese tipo de relaciones, no estaba en condiciones de conocer a nadie, de entregarle su corazón a ninguna mujer porque ya estaba tomado... Por la más maravillosa chica, la única que había amado sin importar que ella lo hubiera dejado cinco años atrás.

Él teléfono sonaba sin parar desde hacía un rato y estaba decidido a ignorarlo. En ese día en particular no tenía ganas de hablar con nadie, esa fatídica fecha lo perturbaba año con año. Para su mala suerte no contaba con la eficacia de la contestadora.

Te has comunicado con Ash Ketchum, no estoy así que, ya sabes que hacer. - Bip -

- "Ash, sé que estás allí y no te voy a dejar de molestar hasta que contestes, así que... contesta, contesta, contesta, contesta, contesta..."

Los métodos de persuasión de su amigo no eran muy originales, pero sí demasiado efectivos, al cabo de dos minutos de escuchar la misma palabra una y otra vez, no le quedó más remedio que atender la llamada.

- ... Contesta, contesta, contesta...

- ¡Brock!

- ¡Ash! Al fin, estaba apunto de darme por vencido, ¿sabes?

- De haber sabido hubiera resistido un poco más. ¿Se puede saber por qué tanta insistencia?

- No lo habrás olvidado, ¿o si? – Era obvio que Brock no se refería al recuerdo que tenía atado a ese día en particular sino a algún otro pendiente que sin duda escapaba de su memoria. – La comida con los chicos, en el Country Club y... No sabes de qué estoy hablando, ¿cierto?

- Perdona Brock, tenía tantas cosas en la cabeza, no recuerdo haber quedado con ustedes hoy.

- Pues ya lo sabes, te veo allá en una hora.

- Pero yo...

- Tu nada. En una hora, Ash o juro que voy por ti.

Colgó enseguida sin darle tiempo de oponerse o de inventar alguna excusa. Suspiró melancólico, tal vez era lo mejor, mantenerse ocupado para no pensar, aunque claro, los demonios del pasado regresaban de vez en cuando a atormentarlo, sobre todo desde que cierta persona regresó con ávida insistencia.

Te has comunicado con Ash Ketchum, no estoy así que, ya sabes que hacer. - Bip -

- Ash, esta es la tercera vez que cambias tu teléfono y no sé por qué insistes en hacerlo, pero no importa. Cámbialo diez veces más, de todas formas seguiré molestando hasta que me des una oportunidad de hablar. Sé que aún debes estar muy enojado conmigo por...

Enojo era poco para describir lo que sentía, no dejó que terminara de hablar cuando ya había apagado el bendito aparato de un brusco golpe y es que el singular tono de voz que tan bien conocía, le hervía la sangre.

Nunca pensó que en su vida llegara a odiar a una persona que por mucho tiempo fue parte de su vida, nunca pensó que odiaría a nadie como la odiaba a ella.

- Dawn. – Susurró molesto.

No entendía por qué de repente había reaparecido. No solo le dejó en claro que no lo buscara jamás después de su despreciable acto el día de su cumpleaños número dieciocho, también lo hizo en repetidas ocasiones durante los consecuentes meses.

Después de eso, viajó solo por mucho tiempo, no volvió a confiar en nadie, mucho menos en las chicas y finalmente, a la edad de veinte, consiguió su anhelada meta de ser campeón Pokémon de su región natal. Incluso entonces y para su fortuna la coordinadora no había aparecido. No entendía por qué lo hacía ahora.

No se detuvo a pensar demasiado en ello, no le importaban los motivos, de todas formas no estaba interesado en dirigirle una sola palabra.

Sin muchos ánimos, se alistó para su olvidado compromiso, salió de su departamento en su carro deportivo negro. Quince minutos después estaba en el lugar acordado siendo recibido por su más antiguo amigo.

- Me alegro que hayas venido por tu propia cuenta y no me hicieras ir hasta tu casa por ti.

- No me dejaste muchas opciones, así que...

- Vamos Ash, lo dices como si fuera algo malo, nos vamos a divertir, ya lo verás.

- Seguro, como digas.

No estaba para nada interesado en lo que ese día o sus amigos tuvieran que ofrecerle y eso lo dejaba muy en claro. Caminaron en silencio hacia el restaurante del exclusivo club.

- ¿Cómo has estado?

- Bien, me ha ido bien. El trabajo…

- Sabes que no hablo de eso, Ash. – Brock lo miró con preocupación. Tal vez si sabía que había pasado ese mismo día de marzo hace ya cinco años o tal vez era que sus sentimientos eran demasiado transparentes.

- De verdad estoy bien, Brock, no tienes nada de qué preocuparte.

- ¿Seguro?

- Es en serio.

Y lo sentía así. No es que se fuera a tirar de un puente ni nada por el estilo. Si lo pensaba muy detenidamente, tenía todo lo que podía pedir: su título, la fama y todas las cosas que acompañaban su buena fortuna. Si lo pensaba bien, tenía todo, lo único que parecía faltarle a su mundo siempre era ella, su presencia, su perfume, su risa… su Misty. Siempre le faltaría haciéndolo sentir incompleto.

Sin que se dijeran más, se instalaron en su mesa, cada uno inmerso en el menú, aunque parecían concentrados en asuntos más importantes que la especialidad de la casa o la recomendación del chef. Pasaban los minutos y sus demás amigos no llegaban. El criador no quiso desaprovechar la oportunidad de hablar a solas con Ash, tratando de dispersar algunas de sus dudas.

- ¿Sabes? Nunca entendí porqué nunca arreglaste las cosas con Misty…

- Brock…

- ¿Por qué no la buscaste? Yo creo que todo el asunto fue un malentendido y que ustedes dos podrían estar juntos de nuevo.

- ¿Crees que no lo quisiera así? Pero no fui yo quien terminó con todo, fue ella. No pienso ir a verla para que me lo recuerde.

- Fueron malentendidos, Ash. Creo que tal vez tendrían una oportunidad de reanudarlo todo si tan sólo lo hablaran, además todos sabemos que Dawn tuvo mucho…

- ¡Te he dicho muchas veces que no menciones a esa! Realmente no quiero hablar más. – Se levantó de la mesa dispuesto a marcharse, no había dado ni dos pasos cuando pudo escuchar a Brock decirle claramente.

- Tengo razón, Ash, por más que te cueste escucharlo, no deja de ser verdad.

No volteó, no respondió, solo siguió caminando de vuelta a su departamento, a la soledad en la que se había confinado y de la cual no tenía intenciones de salir.

oOoOoOoOoOo

Un sonido peculiar la fue despertando poco a poco solo para que sus demás sentidos se invadieran de cosas extrañas a cualquier mañana habitual. Sus dedos sentían una textura peluda que comenzaba a hacerle cosquillas, mientras que su nariz se llenaba del delicioso aroma de pan recién hecho y tocino tostado.

Entonces lo recordó. No estaba en su casa en el gimnasio, sino de vacaciones en Sinnoh.

- Hola Pikachu. Dijo suavemente contestando con caricias los mimos que el Pokémon le hacía. Buenos días para ti también.

Miró alrededor del cuarto encontrándolo vacío. Ni seña de ninguno de los chicos a los que acompañaba momentáneamente, aunque estaba interesada en uno en particular.

- ¿Sabes dónde está Ash? Preguntó al roedor, quien asintió feliz y salió corriendo de la habitación, escaleras abajo. Misty no lo pensó mucho, corrió tras él sin importarle que seguía usando su ropa de dormir. Apenas estuvo en la planta baja de la cabaña en la que estaban, el olor a comida recién preparada se hizo más intenso. No necesitó otra pista para saber donde encontrar al chico que buscaba.

- ¿Y tú desde cuando sabes cocinar, ah?

Su pregunta solo acentuaba su sorpresa con respecto a la imagen que se desarrollaba frente a ella. El entrenador, – que dicho sea de paso usaba un mandil con sunfloras dibujados – estaba haciendo lo que a su parecer nunca se lo imaginó capaz: el desayuno. Él sólo sonrió apenas apartándose un momento de la estufa.

- Emmm... No desde hace mucho... Creo.

- ¿Y sabe bien? - Cuestionó la chica alegremente.

- Por supuesto que sabe bien, si no soy tú. Ash respondió con naturalidad, aunque se arrepintió de su comentario al ver que ella se le acercaba con el ceño fruncido y los puños cerrados. – Quiero decir, ¡Tienes que probarlo para saber! Misty abrió la boca para decir algo en su defensa, pero en lugar de salir palabras, entró un gran bocado de panqueque.

- ¡Ash! ¡Eso no te va a…! Dejó de hablar con la boca llena y comenzó a saborear la sencilla delicia. – ¡Wow! ¡Esto sí que está rico! Su enojo se había desvanecido por completo y sin decir nada más, se sentó frente la barra de la cocina dispuesta a devorar el plato que Ash dispuso para ella. ¡Mmmm! De verdad esto es genial, no sabía que se te diera tan bien cocinar o que te gustara siquiera.

- No me gusta, solo disfruto hacer el desayuno para alguien más.

- ¿Ah sí? ¿Para cuantas personas lo has hecho?

- Pues para ti, y claro para mis otras novias cuando tú no estás.

Lejos de encontrarle gracia a lo que decía Ash, volvió a enojarse con él, estaba apunto de lanzarle el pan tostado que tenía en su plato, cuando el chico se adelantó tomando su muñeca y sorprendiéndola con un rápido beso.

- Estoy jugando Mist, sabes que solo te quiero a ti. – Ella no supo qué contestar, simplemente se sonrojó por las acciones de su novio y ante la falta de resistencia por parte de la chica, él volvió a besarla de una forma aún más tierna, tomándose todo el tiempo necesario para transmitirle su cariño. – Si pudiera pedir un deseo, es que estuvieras todas las mañanas conmigo.

- Y… ¿Me prepararías el desayuno?

- El desayuno, la cena, lo que quieras.

Un tercer beso tuvo lugar esa mañana, para cuando se hubieran separado, la comida sobre la mesa se había enfriado y realmente no les importaba.

..

.

Los ojos le pesaban cada vez más al despertar, su cuerpo se sentía adolorido, como si acabara de realizar un gran esfuerzo físico en lugar de haber dormido plácidamente por más de dos horas.

Rodó sobre su costado derecho exhalando un extraño gruñido en el proceso. Las siestas por la tarde realmente se habían vuelto tediosas en lugar de relajantes. Tal vez porque sólo soñaba con la vida que había tenido, aquella en su adolescencia, llena de felicidad, de un amor puro y honesto que daba a su ser una vitalidad tal, que lo hacía sentir capaz de todo... Su vida actual era muy diferente.

Lentamente se fue sentando al borde de su cama. Si dormir no le hacía bien, mejor era entrenar un poco o prepararse para la entrevista que tenía al día siguiente.

Se levantó poniéndose una camiseta blanca mientras se dirigía a la cocina en busca de alguna bebida, cualquiera que tuviera en su refrigerador serviría para calmar su sed. No había alcanzado su destino cuando se detuvo de golpe mirando pasmado el sofá de su sala. No abría más los ojos solo porque no era humanamente posible, era como mirar directo a un fantasma, uno proveniente del pasado que tanto deseaba olvidar.

- Tú, tú... – Señaló a su indeseado huésped que seguía inmóvil de piernas cruzadas en su asiento – ¡¿Qué demonios haces tú en mi casa?!

- No contestabas mis llamadas, así que...

- Esperaba que con eso entendieras que no quiero hablar contigo, no era una invitación para irrumpir en mi casa. ¿Cómo entraste por cierto?

- Una cantidad exagerada de dinero a tu gente de seguridad lo consiguieron, pero ese no es el punto ahora, lo que importa es lo que vine a hacer.

- ¿Molestarme? ¿Entra a mi casa para que me digas más mentiras en mi cara?

- ¡Hablar! Solo quiero hablar y no me iré de aquí hasta conseguirlo.

Dicho aquello volvió a relajar el cuerpo sobre el sillón, cruzando las piernas elegantemente.

Hasta entonces es que Ash la miró más allá de solo observar esos ojos azules que le recordaban a la traición que esa chica cometió. En ese punto pudo notar como los años no habían pasado sin dejar su rastro. Dawn era toda una adulta, una mujer de estilizada figura y un porte envidiable. Su vestido negro, con guantes, medias, zapatos, todo del mismo tono, solo resaltaba sus cualidades de mujer. Para Ash todo eso solo realmente resultaba desagradable. Sin poder observarla ni por un minuto, se dirigió en busca de esa bebida, ahora la necesitaba más que al despertar.

Dawn suspiró disimuladamente. Ver a Ash y distinguir ese odio hacia ella aún vivo, le dolía. Se lo aguantaría, pues tenía una misión que cumplir y esa intromisión era la única ventana de oportunidad que tendría en la vida, después de todo conocía como era su ex- amigo, él sería incapaz de sacarla a la fuerza o al menos eso esperaba; tampoco creía que llamara a la policía, alguien con su fama y reconocimiento no necesitaba de la presencia de periodistas amarillistas lo que dejaba al joven Maestro con una única opción: hablar.

Lo haría enojado, a regañadientes, conservando esa mirada penetrante que le helaba el alma, pero hablaría al fin y al cabo.

Un par de minutos pasaron sin que el chico volviera a la estancia, temía que se hubiera marchado hasta que lo vio regresar con una botella verde en la mano.

- ¿No me vas a ofrecer nada a mí? – Se atrevió a bromear, aunque la expresión de enojo del chico le provocaba escalofríos.

- Vete. – Fue la orden que dio secamente. Dawn se puso de pie en un salto.

- ¡No hasta que hablemos!

- ¿Quieres hablar? – La chica asintió enérgicamente. – Bien, habla. Eso no significa que tenga que escucharte. – Estuvo a punto de correr a su habitación y encerrarse allí, hasta que la desesperada voz de la chica reclamó su atención absoluta.

- ¡Si tienes que escucharme!

- ¡¿Para qué?! ¿Para que me llenes de más intrigas?

- Ya sé que he cometido errores en el pasado, ¡que lo que te hice fue…!

- ¿Egoísta? ¿Ruin? ¿Despreciable?

- ¡Todo eso! Pero no estoy aquí para hablar de mis errores o de lo que eso causó a tu vida, sino de los tuyos.

- ¿Los míos? – Ash no pudo evitar reírse irónicamente. ¿Por qué Dawn se atrevía a decir algo como eso?

- Si, ¡Oíste bien! Nada va a borrar las cosas que yo hice porque era una chiquilla tonta, una niña enamorada de un imposible, pero cual es tu excusa, ¿Eh Ash?

- ¿De qué rayos estás hablando?

- Si, yo tuve mucho que ver en tu separación con Misty, pero el que se mantuviera así es tu culpa. ¿Por qué no la buscaste para explicarle que todo fue un malentendido? O mejor aún, ¿Por qué no fuiste por ella cuando te convertiste en campeón? Cualquier excusa que tuvieran para estar separados se esfumó ese día. ¿Y qué hiciste? Nada.

- Yo no tengo porqué hacerte caso en nada. Es mejor que te vayas.

- ¡No, Ash! ¡Tienes que entender…!

- Lo único que entiendo es que no puedo confiar...

- No importa que no confíes en mí. ¡Sabes que tengo razón!

- ¡Ya me cansé de escuchar a una arpía como tú!

- Tal vez sea eso, ¡pero tú no eres más que un cobarde incapaz de recuperar a la mujer que ama!

Después de sus gritos se hizo el silencio, la chica hacía uso de todas sus fuerzas para no romper en llanto por las palabras de Ash, quien se quedó allí mirándola fijamente sin intenciones de insultarla nuevamente.

- Ni siquiera... Sé si te sea posible, no es que Misty quiera hablar conmigo tampoco. Supongo que tendrás que averiguarlo, ahora queda en tus manos arreglar todo esto.

Sin nada más que decir, tomó su bolso lista para salir de esa casa. Antes de hacerlo dedicó una última mirada en dirección a Ash. Ya no encontró la ira reprimida hacia ella, ni esa mirada triste que Brock le describió, solo había una expresión de incertidumbre, de meditación tal vez.

Dawn sonrió y al hacerlo un par de lágrimas escaparon de sus ojos al darse cuenta que, si bien esa podría ser la última vez que viera a Ash, esta vez había hecho lo correcto.

Quedándose solo, el entrenador se encontraba abrumado, sobrecargado de emociones. Por un lado sentía vergüenza de su actitud hacia su ex-amiga, de la forma en cómo la trató; el temor lo invadía al darse cuenta que Dawn tuviera razón, que fue él quien dejó escapar su felicidad, pero sobre todo estaba consciente de la existencia de una pequeña esperanza, de que esa ínfima posibilidad de estar a tiempo de recuperar lo que alguna vez perdió.

Solo había una forma de descubrir si ese rayo de luz podía convertirse en una mañana soleada y perpetua en su futuro…

oOoOoOoOoOo

- ¡Ahora quiero ir a los columpios!

- ¡Nicki espera! ¡Más despacio!

Una pequeña niña de poco más de tres años corría alegremente a sus anchas en el área de juegos, seguida por una sonriente, pero cansada mujer pelirroja.

- ¡Nicki! - Tomó a la niña entre sus brazos, girando un par de veces haciendo reír a la pequeña – Escucha, ¿No quieres descansar un poco? Porque estaba pensando...

- ¡No! ¡Quiero seguir jugando!

- Pero...

- ¡Nicki! - Una voz muy varonil se escuchó cerca de ellas. De inmediato voltearon para ver al hombre que se acercaba feliz hacia su hija.

- ¡Papá! – Gritó la pequeña entusiasmada saltando de los brazos de la mujer para refugiarse ahora en los de su padre.

- ¿Te estás divirtiendo, linda?

- ¡Si, mucho! ¡Primero fuimos al lago, después patinamos y…!

- Y ahora estoy lista para un baño relajante. – La pelirroja se acercó sonriente a la escena de encuentro entre padre e hija. El hombre rió divertido ante ese comentario al momento que la saludaba con un beso rápido en la mejilla.

- Veo que este pequeño remolino te ha mantenido ocupada todo el día

- Y ha sido genial Trace, pero estoy lista para un relevo.

- Bueno, papá está aquí y…

- ¡Mamá! – Gritó la niña nuevamente al ver a una mujer rubia que se movía cautelosamente hacia el grupo.

- ¡Princesa! – Se inclinó para darle un pequeño beso a su hija que seguía muy cómoda en los brazos de Tracey – Ya deja de atemorizar a tía Misty, pensará que todos los niños son iguales y nunca me dará sobrinos.

- ¡Daisy! – La mencionada se sintió avergonzada por eso, aunque claro, no había forma de que algo como un "sobrino" fuera posible para ella. – Qué locuras dices.

- Bueno, solo era una sugerencia – Sonrió contagiando a su hermana.

Misty era muy consciente de la felicidad de la que su hermana ahora gozaba. Una familia. Eso era algo que ella deseaba y estaba convencida de que nunca lo tendría.

- ¿Qué dices si vamos por unos helados? – Preguntó Tracey a la pequeña – Así dejamos a mami y a tía Misty platicar.

- ¡Si! – Fue todo el soborno que Nicki necesitaba. Daisy se acercó para plantarle un rápido beso a su esposo.

Las hermanas Waterflower buscaron una banca donde pudieran descansar. Misty sin duda estaba agotada de su día con Nicki, mientras que a Daisy cada día era más difícil moverse con facilidad.

- ¡Uff! ¡Qué complicado! – Fue lo único que exclamó la rubia cuando logró sentarse, pasando suavemente su mano por su abultado vientre.

- Tener hijos no es fácil, hermana. – Misty aprovechó la oportunidad, para molestarla.

- Ni quiero imaginar qué dirás cuando tengas los tuyos. – Contestó la burla con otra más, aunque la mirada de la pelirroja se llenó de tristeza. – Hablando en serio, hermanita ¿Cuándo piensas, no sé, buscar a alguien que te haga feliz? Alguien con quien puedas tener una familia.

- Los hombres no crecen en árboles, ¿sabes?

- No, sólo caen todos rendidos a tus pies. – Era cierto. La evidente belleza de Misty era solo uno de sus muchos atributos. Siendo una adolecente ya tenía seguidores, ahora, con su cuerpo perfecto, su cabello largo y hermosos ojos traía a más chicos tras ella. – Sólo tienes que escoger a uno y ¿por qué no lo haces?

- Dais, yo…

Sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta. Al parecer su hermana también, pues comenzaba a reírse murmurando: "lo sabía" una y otra vez.

- De verdad que no te entiendo, Mist. Si tanto extrañas a Ash…

- Yo no dije eso.

- ¡Por favor Misty! Podrías tener a cualquier hombre y pareciera como si todavía… todavía estuvieras esperando a que Ash regrese por ti.

- Yo no… – Podía discutir ese asunto todo el día, aunque todo sería sin fundamento. Era verdad, después de haber terminado su relación con el chico sintió un gran arrepentimiento, pero nunca se atrevió a confesarlo. De todas maneras, en su corazón aún albergaba la esperanza de que él, algún día quisiera verla, que aún la amara. – Se que eso no va a pasar. – Dijo tristemente.

- ¿Por qué no lo has buscado? Es decir, ya no trabajas en el gimnasio desde hace dos años cuando Lily se hizo cargo, bien pudiste…

- ¿Ir y decirle exactamente qué, Dais? ¿Qué me equivoqué, que me diera otra oportunidad?

- Eso mismo.

- Por favor, Daisy. Él claramente no quiere eso.

La pelirroja hundió su cabeza entre sus manos. Había sido fuerte durante mucho tiempo, había hecho su vida lo mejor que podía sin sentir la tristeza punzando en su pecho, pero cada día se le hacía más difícil vivir con esa carga.

Por su parte, Daisy estaba entusiasmada, mirando fijamente "algo" frente a ella.

- O tal vez, siendo tan lento, solo le tomó cinco años decidirse a regresar.

- ¿De qué estás hablando? – Levantó la vista para encontrarse con los ojos de su hermana e inevitablemente siguió la trayectoria que ellos hacían a un punto distante.

- A… – No terminaba de asimilar lo que veía. Sabía lo mucho que él había crecido, convirtiéndose en un verdadero hombre, uno muy atractivo y más cuando sonreía de esa manera tan perfecta, tan característica de él. – Ash.

Se levantó acercándose lentamente hacia el entrenador, estaba a tan solo unos metros, esa sonrisa se ensanchó aún más.

- Hola Mist – Las primeras palabras que le hubiera dirigido en todo un lustro y nada en el mundo le había parecido tan maravilloso como el sonido de su propio nombre en la voz de Ash.

- Hola… – No sabía que decir, a duras penas recordaba cómo hablar. – ¿Qué… haces… aquí?

- Pues, esperaba poder platicar contigo. ¿Crees que podríamos?

La chica volteó hacia donde había dejado a su hermana, quien le hizo señas con las manos, dándole autorización para dejarla. Sus ojos azules alentándola a escuchar al chico.

- De acuerdo.

La conversación que tanto había anhelado por fin ocurriría, claro, en el momento que uno de los dos se decidiera a comenzar.

Por inercia, habían caminado a través del parque y continuaban moviéndose después de cinco minutos. Ya atrás habían quedado las risas de los infantes y los murmullos de la gente. De vez en cuando pasaban personas corriendo o en bicicleta, pero fuera de eso, estaban solos.

Además de ser inmenso, el parque de Ciudad Celeste era hermoso. Un gran camino con bancas de hierro y una hilera de frondosos árboles a cada lado, las ramas entrelazándose en lo alto, creando un interminable arco de hojas. Una vista arrebatadora que en cualquier otro momento capturaría su total atención, pero en ese momento Misty temía lo peor, sobre todo cuando de repente el chico se detuvo, en medio del camino.

Claro que no parecía enojado sino todo lo contrario, seguía sonriendo.

- Y... ¿Cómo has estado? – Preguntó ella, al no tener nada mejor que decir.

- Bien, las cosas han ido bien

- Escuché que habías ganado el campeonato hace tres años, debes estar feliz por haber alcanzado tu meta.

- Si, lo mismo digo de ti, supe que estás entrenando con Lorelei y que de seguro pronto la reemplazarás en la Élite.

Ambos sonrieron, sus esfuerzos los habían favorecido para alcanzar sus metas, aun así, había algo que les ensombrecía la existencia.

- Así que, todo está perfecto en tu vida, ¿no Ash?

- Yo no lo llamaría así.

- ¿Por qué lo dices?

- Bueno, mi vida ha sido buena sea como sea y lo que tengo es suficiente, pero no dejo de pensar que sería mejor si todo lo pudiera compartir con alguien, ¿sabes? – Misty no pudo responder a eso, además que no pudo evitar sentir alivio al darse cuenta que Ash estaba en la misma situación que ella. Al no obtener ninguna respuesta, él continuó hablando. – Tengo todo lo que siempre soñé, tengo todo lo que podría pedir... O por lo menos eso me digo continuamente para no darme cuenta de la verdad, de que estoy solo y lo he estado desde hace mucho, cinco años para ser exactos.

- Ash... – No sabía qué decir. ¿Debía disculparse? Ella sentía lo mismo. ¿Eso sería suficiente para que él la perdonara? Ash solo extendió su mano en un gesto que le indicaba esperar.

- Esa fue la vida que yo elegí por todo este tiempo, fue lo que creí era lo mejor para mí, pero si hoy pudiera elegir algo diferente... Te elegiría a ti, Mist.

- ¿Qué...? – Sin duda estaba en shock, no entendía a donde quería llegar Ash ¿o es qué era más de lo que se imaginaba y no sabía como reaccionar? Por su parte, Ash estaba más que nervioso, aunque sumamente decidido. Se acercó a ella, quedando a solo centímetros, cortando la voz de la chica una vez más.

- Sé que has de pensar que estoy loco o que debí haber hecho esto antes, pero siempre pensé que no dependía de mí, aún lo creo, porque si por mí fuera, tú y yo nunca nos hubiéramos separado. La decisión fue tuya y lo sigue siendo, Mist. – Tomó fuertemente sus manos, sintiendo su piel por primera vez en mucho tiempo, descubriendo que todavía existía esa electricidad que pasaba de palma a palma cada vez que se sostenían. – Solamente de ti depende que podamos superar esto, así que, lo dejo en tus manos – Retiró sus dedos con una agonizante lentitud deslizando una delgada cadena de plata que se quedó allí en los dedos de Misty, sosteniendo el pendiente que portaba.

- Esto es... – Reconoció en seguida la pieza de piedra celeste tallada en forma de gota, símbolo de su gimnasio.

- La medalla cascada que obtuve después de enfrentarte. – Los dos recordaban ese día perfectamente – Lo llevé siempre conmigo, me ayudó a superar cada reto que enfrenté, aún después de que me dejaras, siempre fuiste mi única inspiración.

La pelirroja estaba en un estado de completa estupefacción, era lo que siempre quiso, llevaba más de media década esperando ese momento y no pudo decir una palabra. Ash se alejó unos pasos, sin verse realmente afectado por la falta de una respuesta, solo sonreía como lo hacía desde que llegara a ese parque.

- Estaré esperando por ti el tiempo que necesites, Mist. – Escondió sus manos en los bolsillos de su pantalón y se alejó por el mismo camino que había recorrido con la chica.

Seguía perdida en su mente, sus recuerdos, sus ilusiones. Ambas cosas distaban del presente que prometía ser mejor que el pasado, más brillante que cualquier futuro que hubiese imaginado. "¿Y qué estoy esperando?" Era la única pregunta que se hacía a sí misma una y otra vez.

Sus pies comenzaron lo que su mente no podía terminar de convencerse de hacer. Corrió, con todas sus fuerzas, con todo su corazón puesto en ello. Tenía que encontrarlo, antes de que desapareciera, antes de que se arrepintiera. No mucho después lo vio de espaldas y aún desde esa perspectiva lo encontró apuesto. Su espalda ancha, su cabello de ébano, su imponente altura… En definitiva no lo iba a dejar escapar nunca más.

- ¡Ash! – Gritó con todas sus fuerzas, aunque ya estaba lo suficientemente cerca de alcanzarlo. – ¡Ash! – Volvió a llamarlo.

El chico apenas si tuvo tiempo de voltear para recibir a la chica que se arrojó a sus brazos con tanta potencia que lo sacó un poco de balance. Sin dudarlo, la envolvió en un abrazo, sonriendo como no había podido hacerlo en mucho tiempo.

- Te amo Ash, nunca dejé de hacerlo. – Susurró contra su pecho, apretándose fuertemente contra él.

- Lo sabía, sabía que no ibas a resistirme. – Dijo con suavidad el chico, hundiendo su rostro en su cabello naranja.

- Creído. – Fue lo único que pudo contestar en una mezcla de lágrimas y risas, para después levantar su rostro y encontrarse con el de Ash que estaba en condiciones muy similares: las mejillas empapadas, pero con el rostro iluminado con renovada luz. – Apenas van unos segundos y ya estás haciendo que me arrepienta.

- No, no lo harás.

Sin darle tiempo a que contestara nada más, tomó su barbilla para después besarla tiernamente, una, dos… todas las veces que lo necesitaron para calmar la sed que tenían el uno por el otro, olvidando por completo los años de ausencia, los problemas del pasado, quedando solamente ese amor que nació desde la más pura inocencia de su vida adolecente y que ahora, siendo personas maduras, se consolidaría por completo.


¡Fiuuuuuuf! Eso sí que fue largo jaja, bueno para mi y espero que haya valido la pena. Como aclaraciones finales: No tengo nada en contra de los fans de Star Wars o de verdad crea que son ñoños y yo nunca he visto ninguna de las películas, bueno, no de las de antes qué son las que valen la pena. Esa mención fue la influencia que tiene uno de mis shows favoritos How I Met Your Mother donde hacen mucha referencia a la saga (de allí que supiera la cantidad exacta de minutos que dura jaja)

Sobre el nombre de la hija de Tracey/Daisy fue literalmente el primer nombre que se me vino a la mente y pues decidí dejarlo así.

Voy a tratar de subir el cap que sigue pronto y no dejar otros siete meses sin actualizar !Lo Juro! Gracias a todos por su review y mientras tanto nos estaremos viendo en otros de mis fics ;)

MayHimemiya. Yo también soy fan de los finales felices jaja y tal vez por eso es que los sigo haciendo incluso si no lo tenía contemplado así, tal es el caso de esta continuación

Haley Polaris. Yo también amo a De Saloon y fue una total casualidad que me topara con su música porque no son muy conocidos acá en México. Gracias por leer :)

AquaticWhisper. Si a mi también al principio la pareja se me hizo como de O_O pero después de ver unos muy buenos fanarts me terminó por gustar jaja.

DjPuMa13g. A mi como que si me gustó la actitud de Paul en el fic, jaja, Si, definitivamente la canción es de mis favoritas y me gustó esta interacción entre Misty/Ash/Paul, me alegra que a ti también.

snow225. ¡Yo también quería que golpeara a Paul! jaja pero por ahora lo dejé así, tal vez en otro fic haga q se agarren a golpes o no sé XD Si la verdad no sabía cómo terminarlo jaja

Sumi chan. A mi también me gustan las dos parejas (Misty/Gary y Misty/Paul) raro que Misty si la puedo visualizar con otros pero a Ash no _ jajaja, soy injusta en eso. Anyway, aquí la continuación de "In the Sand" porque lo pidieron ;)

naliaseleniti. Si el llamado Novelshipping al principio me pareció raro también, pero después vi fanarts que los hacían ver tan bien juntos y dado a sus personalidades también lo veo muy posible jaja en fin, sabes que amo el Poke y creo que tienen razón y Misty se pasó de necia en este one shot jaja.

Mistyket. Que bueno que te guste el novel, así no seré la única rara jaja y bueno gracias por tus consejos para hacer un buen Paul en este fic... Creo que si había tardado en hacer continuación de esto porque me pides abc y pues... ya fue jajaja. Espero no volverme a tardar tanto.

Bety MOchis D Black. ¡Gracias! Espero que este cap también sea de tu agrado.

bladimir.505a. Lo de Ash lo expliqué un poco, lo que pasa es que en la canción repiten mucho el coro, pero al fin y al cabo esa era la idea, de que fuera muy insistente jaja. Si me faltan algunas canciones para completar las 20 que dije que iba a hacer y más en español, así que gracias por la sugerencia, lo tendré presente.

Suki90. ¿Qué puedo decir? Me gusta Misty con Paul XD Hasta he pensado hacer fics totalmente de esa pareja jaja. Pero en fin, creo que Ash hizo lo correcto, tanto en insistirle como en alejarse y bueno todo terminó bien :)