EEEEEE! ACTUALIZACIÓN POR CUMPLEAÑOS! FELIZ CUMPLE SIRE! Muchas felicidades y como lo prometí, aquí está mi regalo q tenía terminado desde el sábado, pero tu cumpleaños era hoy, así que tuvo que esperar. Solo quiero decir que va con mucho cariño y gracias por brindarme tu amistad :D

ADVERTENCIA. Oh si, lectores este fic viene con advertencia, de que tiene escenas subidas de tono... aunque ni tanto porque me cuestan mucho mucho trabajo, pero eran parte del reto y del regalo :) jaja así que... están advertidos. Fuera de eso espero que les guste y lo disfruten


House of Cards

De: Radiohead

Álbum: In Rainbows


- Brindemos. ¡Por los futuros novios!

- ¡Por los novios! – El coro de voces fue seguido por el ligero tintineo de copas al chocar y uno que otro aplauso se escuchó en la sala.

Era una ocasión de celebración para todos los presentes en ese lujoso restaurante, donde los mejores amigos de la pareja festejaban la pronta unión. Un nuevo matrimonio estaba apunto de ser formado.

- Ya me estaba preocupando por ti, amigo – Comentó un joven moreno al festejado de la velada – Pensé que si no salías pronto te iba a tener que rifar.

- Eso no iba a ser necesario.

- Bueno es que ya en los treinta y ni una novia…

- Entiendo tu punto, pero ya viste, yo pude encontrarme a una mujer sin problemas ¡y qué mujer! – Con una amplia sonrisa, atrapó a su prometida por la cintura, quien rió con ganas al contacto.

- Tuviste que dar la vuelta al mundo, cuando a mi me habías encontrado desde hace mucho tiempo. – Dijo la chica entre risas. Ella también había perdido las esperanzas de encontrar a su alma gemela, hasta que su camino se cruzó nuevamente con su ahora prometido.

- Lo sé, soy un tonto, debiera ser castigado – Sin importarle que lo estuvieran observando, comenzó a mordisquear el lóbulo de su novia.

- ¡Oh, no hagas eso! ¡Brock! – Rió con ganas, mientras que Ash parecía de verdad disgustado.

- Si Brock, deja de hacer eso o no importa que estés por casarte con ella, igual tendré que alejarte de la oreja. - Una nueva voz se escuchó a espaldas de los recién comprometidos.

- Vamos, Mist. No hay necesidad de recurrir a la violencia.

- Que puedo decir, los viejos hábitos son difíciles de cambiar. – aun con el rostro divertido por bromear con su viejo amigo, se acercó a la joven de cabellera azulada para felicitarla con un efusivo abrazo – Felicidades Melanie, me alegro tanto por ustedes.

- Gracias Misty.

- Y bienvenidos los dos al mundo del matrimonio – Dijo Ash, levantando un poco su copa – No podíamos sufrir solo nosotros ¿Cierto, Misty?

- No le hagan caso, les va a encantar estar casados.

- Si, en definitiva ya no podemos esperar ¿Verdad, Brocky?

- No, princesa, ya no puedo esperar.

Misty y Ash se voltearon a ver, haciendo gestos de náusea. Si que eran empalagosos como ningunos otros. El entrenador le hizo una seña a la mujer para que lo siguiera lejos de los enamorados. Ella lo hizo sin poner resistencia.

- Vaya que se aman. – Comentó Ash, aún con cara de disgusto

- Déjalos, así son todas las parejas antes de echarse la soga al cuello ¿O acaso no estabas así hace dos años? Tan pronto se te pasó la luna de miel.

- Bueno, tu que puedes decir. Llevas más en este asunto del matrimonio ¿Qué son ya? ¿Cuatro, cinco años?

- Seis, Ash.

- Ah cierto, no podías esperar. Pero tu ya no estás así de empalagosa con el señor Waterflower ¿Qué? ¿Ya se acabó el amor?

- Espero que no sea así, porque yo todavía amo a ésta mujer – Un hombre se acercó a los amigos que conversaban a un tono más alto de lo que pensaban. Un tanto molesto por lo que alcanzó a escuchar, el recién llegado abrazó a Misty posesivamente, mientras miraba disgustado en dirección al entrenador – Hola Ash, ¿cómo has estado?

- Giorgio. No te había visto ¿Acabas de llegar?

- Salí tarde del trabajo, pero ese no es motivo para que hables mal de mí con mi esposa, ¿no crees?

- Tranquilo, solo estábamos bromeando

- Eso espero. ¿Y donde está la señora Ketchum, por cierto?

- ¿Anabel? Lo mismo que tu, con mucho trabajo, y no pudo venir.

- ¿Qué no debieras mantenerla a ella y no al revés?

- No es eso. Ella está entrenando tanto como puede para subir de nivel dentro del reto de la frontera.

- Una mujer fuerte y decidida. No sé que hace contigo.

- Lo mismo te podría decir…

- ¡Ash! – Hasta ese momento, la pelirroja vio la necesidad de intervenir temiendo que su esposo enfureciera, pero éste no dijo nada y solo miraba al entrenador burlonamente.

- Supongo que tenemos eso en común, ambos fuimos muy afortunados.

- Tal vez debiéramos brindar por ello – Fue la respuesta de Ash.

- Seguro.

Teniendo en cuenta que él carecía de una copa, se alejó a la barra para conseguirla, dejando a los amigos solos de nuevo, aunque ahora estaban bien vigilados por un par de ojos azules.

- Vaya con la hostilidad - Comentó Ash una vez que el castaño se hubiese alejado lo suficiente para que no lo escuchara quejarse de él.

- ¿Qué esperabas que te dijera? Con ese tipo de chistes sobre el matrimonio...

- ¡Eran solo bromas! Si que es sensible. - Sin más que decir se bebió el contenido de su copa, observando a Giorgio desde lejos con una sonrisa burlona. Era claro que no se arrepentía y lejos de dejar de molestarlo estaba anhelando el momento de que Giorgio regresara para continuar escupiendo su veneno.

Misty había encontrado un poco divertida la escena anterior. A lo largo de los años se había acostumbrado a lidiar con los celos que su esposo tenía hacia su mejor amigo. No lo culpaba, después de todo, ella le había contado sobre sus sentimientos por Ash mucho antes de que se hicieran novios y el castaño nunca pudo olvidarse de ello.

Pero al que no entendía era al moreno. ¿Por qué se empeñaba tanto en hacer rabiar a Giorgio? Cierto era que Ash era muy sobreprotector con ella, aunque eso no lo explicaba por completo. De todas formas, resultaba rutinario ese trato entre ellos sin que eso afectara su amistad. No era raro que Ash pasara horas metido en su casa solo platicando o viceversa, además de las diversas salidas que realizaban en parejas.

Al contrario de lo que pensó cuando su amigo contrajera nupcias con Anabel, la verdad es que había congeniado con ella muy bien y los cuatro pasaban mucho tiempo juntos… A pesar de que a los hombres a veces se les olvidara como tratarse sin sarcasmos o insultos.

- Y como van las cosas contigo Giorgio ¿Todavía trabajando para la empresa de papá? – después de un rato de plática, los tres se encontraban sentados en un pequeño lounge. - Si, pero no por mucho.

- ¿Por? ¿Al fin vas emprender tu camino sin la protección de papi?

- Digo que pronto será mi empresa. Mi padre se retira y tendré control total de la casa de valores.

- ¡Vaya! Pues felicidades.

- Así tendré más tiempo libre y quien sabe, tal vez el próximo año puedas felicitarnos – De nuevo hacía ese gesto posesivo de tomar a la pelirroja por la cintura – De que al fin empezaremos con nuestra familia.

Misty sonrió tímidamente por el comentario de su esposo, mientras que Ash se había mantenido con el rostro de asombro, con una horrible sensación que le quemaba en la boca del estómago.

- Supongo que… es el siguiente paso que ya se habían tardado en dar ¿No? – El atractivo moreno apuró su bebida después de sus palabras que intentaron ser lo más naturales posibles, sin que se notara en ella el amargo sabor que dejaban a su paso.

- Habíamos… esperado el momento adecuado – intentó excusarse Misty.

- Aunque seis años han sido demasiados ¿No crees, cariño? – interrumpió Giorgio – Creo que por fin ha llegado el momento. – La pelirroja asintió un tanto apenada, sin voltear la vista en dirección a su amigo que de pronto se había quedado sin más comentarios sarcásticos. Todo se hubiera envuelto en un silencio incómodo sino fuera por el sonido del radio que a pesar de la música y de encontrarse dentro de la chaqueta de Giorgio, dejaba en claro su intervención.

- ¡Demonios! Es del trabajo, probablemente tendré que regresar...

- ¡Si apenas acabas de llegar!

- Lo sé linda, pero juraron que no me llamarían a menos que se tratara de algo importante.

- Supongo que yo también voy contigo, puedo dejarte en la oficina e irme a casa... - Volteó para ver a su amigo que se había mantenido al margen, sumido en sus propios pensamientos - ¿Nos vemos en otra ocasión?

- Seguro Mist, no te preocupes.

Después de una rápida despedida, Giorgio y Misty se disponían a salir del restaurante sin conseguir dar un paso fuera del lugar cuando fueron interceptados por el festejado de la noche.

- ¡Ey! ¡Misty, Giorgio! No pueden irse aún. Mi princesa todavía tiene una sorpresa que quiere todos vean.

- Lo siento, Brock es solo que...

- Además es muy temprano,

- Es verdad, pero...

- Eso sin contar que casi no vienes por estos rumbos para encontrarte con el viejo Brock.

- Está bien linda, - Ahora era el castaño quien hablaba con la joven, respondiendo a la insistencia del criador. – quédate, seguro Brock puede llevarte a casa más tarde, ¿no es así?

- Por supuesto, lo que sea con tal de que me dejes a mi hermanita por un rato más.

- Bien, entonces ¿Te veo más al rato, cariño? - Preguntó Misty de manera sutil a su esposo.

- Cuenta con ello.

Tras un par de pequeños besos. El castaño salió del lugar, mientras que Brock arrastraba a su amiga de vuelta al interior del restaurante y de vuelta a la celebración.

oOoOoOoOoOo

La verdad es que Misty agradecía la intervención de Brock, permitiéndole con eso pasar un rato muy ameno en compañía de sus amigos. Las horas se habían ido rápidamente entre risas y remembranzas de los días de antaño que se mezclaban con los chistes, con la bebida, con la música.

No había parado de reír con la sorpresa de Melanie: un slideshow con fotografías infantiles tanto de ella como de su prometido. Vaya que entre Misty y Ash habían hecho mofa sobre las fotos de Brock en ropa ridícula... O en las que aparecía tal y como había llegado al mundo.

En verdad era una noche para recordar, sobre todo porque no sabía cuando había sido la última vez que se divirtiera de esa manera solo ella y sus amigos. Desde que se casó, se había vuelto muy dependiente de Giorgio, de su disponibilidad o la falta de ella, de su trabajo... Era bueno dejar eso de lado por una noche.

Corrían las horas, la madrugada los había alcanzado sin que lo notaran, solo estaban conscientes de que se estaba haciendo de verdad tarde conforme el número de invitados disminuía. Pronto solo había quedado el trío original que era acompañado por Melanie. Eso fue hasta que la futura novia desapareciera en el baño para no volver a salir. Al parecer, había celebrado de más.

Pronto Brock tuvo que ir en ayuda de su prometida, poniendo así, el punto final a esa velada.

- Que fastidio - Dijo Misty estirando sus brazos, buscando una mejor posición sobre el pequeño sillón en el que se encontraba. - Ahora tendré que esperarlos hasta que Melanie se recupere un poco para que me puedan llevar.

- ¡Ah, no te preocupes por eso! - Ash apresuró su último trago, para después ponerse de pie de manera brusca - Si quieres irte, yo puedo llevarte a casa.

- No gracias, no estoy como para subirme a tu carcacho de motocicleta que tienes.

- Llegué en el Audi, oh delicada princesa.

- Mmmm no lo sé, de todas formas no creo que estés en condiciones de manejar...

- Deja de quejarte, ¡estoy bien! Mira, puedes esperar hasta que Brock te lleve después de que se encargue de Melanie o puedes estar en casa en una hora si te vas conmigo ahora. Tu decides.

Aunque solo oponía resistencia a la oferta de Ash por mera diversión, la verdad es que de cierta forma, si lo consideraba una mala idea. Pero estando hasta ciudad Plateada y con Melanie indispuesta... Tal vez pasarían horas antes de que llegara a su casa y francamente se encontraba agotada.

- Esta bien Ash, pero nada mas sube el velocímetro a mas de ochenta y yo tendré que manejar.

- ¡Si señora, lo que usted ordene! - Hizo un saludo militar recibiendo un golpe en el pecho, cuando el pequeño bolso negro de la chica fue estampado contra él.

- Chistoso.

- Tu eres la que está molestando.

- Es porque no confío en tu forma de manejar, ni siquiera sé como consigues que Anabel te preste su auto.

- Es porque yo siempre consigo lo que quiero...

Y continuando la discusión salieron del restaurante sin siquiera despedirse de Brock.

oOoOoOoOoOo

- No... ¡¿Qué horror?! ... ¡No!... Esa ya me hartó.

- Deja de hacer eso, me mareas.

- Es que no hay nada bueno para escuchar. - La pelirroja volvió a oprimir el botón rectangular que brincaría de una frecuencia a otra - Es oficial, no hay nada decente en la radio de todo Kanto. - Resignada de no encontrar nada a su gusto, se recargó en el asiento del copiloto dejando la última canción sonar.

- Bueno, no es tanto por las estaciones - Ash sonreía divertido por la expresión que debía tener Misty en esos momentos, aunque solo la imaginaba, ya que su vista estaba bien puesta en la obscura carretera - Siempre es lo mismo a estas horas. Algo demasiado estruendoso para los que siguen de fiesta o algo muy tranquilo para los que intentan dormir.

- Pareces saber demasiado bien de la dinámica a éstas horas - Inconscientemente echó un vistazo al reloj que marcaba las 5:30. - y no creo que sea a causa de un insomnio o algo así.

- ¿Entonces estás insinuando que yo...?

- Nada.

- Si claro,

- De verdad, no estoy insinuando nada.

- Bien.

-... A menos que todas las historias de borracheras que me cuenta Brock sean verdad.

- ¡Ah! Así que se trata de eso. Si querías saber, solo tenías que preguntar.

- No es algo que quiera saber, es solo... me causa curiosidad, eso es todo.

La canción en la radio dejó de sonar cuando Ash apagó el estéreo de golpe. Después, regresó su mano al volante y continuó manejando, de nueva cuenta, sin siquiera mirar a su acompañante.

- ¿Por qué tanta curiosidad por algo insignificante?

- Es solo... Nunca creí que tu fueras de los que disfrutan de ese tipo de cosas.

- ¿Cosas cómo...?

- Ya sabes, salir, ¿bailar? Beber en exceso.

- Se llama divertirse y es muy común en personas de nuestra edad, lo sabrías si no te hubieras casado apenas cumpliste los veinte...

"Rayos" se arrepintió al instante el mencionar ese tema.

Cierto, lo pensaba y en más de una ocasión deliberó el hacerle ver a su amiga el enorme error que ella había cometido; más nunca se había atrevido a mencionarlo aunque el asunto lo atormentaba con frecuencia. Finalmente él mismo se había delatado y estaba seguro que a Misty no le había caído en gracia el comentario, puesto que se mantuvo callada por largos segundos, con los ojos más abiertos de lo normal.

- E... Eso no tiene que ver con nada. Es decir, tu también ya te casaste y...

- Si, cuatro años después que tu, cuatro años que me dediqué a disfrutar de mi vida.

- Como si no hubieras disfrutado suficiente con tanto viaje.

- Pues discúlpame por probar cosas antes de querer ser todo un adulto responsable, no todos queremos eso tan rápido, no todos podemos ser como tú.

- Yo no intentaba tener responsabilidades tan pronto…

- Y casarte tan joven… ¿Qué? ¿Solo pasó?

- Llevaba varios años de novia con Giorgio, - se sintió un poco cohibida de las preguntas de Ash y de sus propias respuestas. Parecía que tenía que justificar su vida ante su amigo - solo me pareció lógico dar el siguiente paso…

- Como ahora lo lógico es que tengan hijos ¿No?

- Así es, ¡No sé por qué te molesta tanto!

- ¿Molestarme? Para nada, es solo que pareciera que toda tu vida haces lo que es correcto o lo que es lógico, cuando debieras hacer lo que realmente desees, lo que salga de tus instintos…

- Si, claro. Hacer todo sin pensar igual que tú – Ya estaba molesta y había subido de tonalidad su enojada voz – De actuar por impulso ¡Me hubiera ido a buscarte cuando tardaste años en regresar y...!

Cerró la boca de golpe al darse cuenta de qué estuvo a punto de decir. Siendo los dos adultos, casados, con vidas que en ese sentido tomaron rumbos diferentes y con una amistad fuerte que bien podría soportar ese tipo de cosas; su amor por Ash fue algo que nunca se atrevió a confesarle. Ahora lo había hecho inconscientemente, sintiendo que su terror inicial de revelarlo era justificado. Él la miraba de a ratos en los que quitaba la vista del camino, se había puesto nervioso, lo que se veía reflejado en el aumento de velocidad del automóvil.

- ¿Eso… significa… lo que creo? – Había tardado mucho en preguntar. No estaba seguro si lo que había dicho Misty era lo que él pensaba, así que había repasado cada palabra, cada sílaba buscando que tuvieran algún otro significado. Solo daba con la misma opción – Tu… tu querías que yo…

- Es algo que pasó hace tanto, Ash, además no tiene importancia ya…

- ¡Claro que tiene importancia! – De nuevo, desquitaba su frustración con el acelerador, rebasando los cien km/h. – Eso significa que tu sentías algo por mi ¿Cierto?

- Ash… - Misty sentía miedo y no por ir ya a más de ciento cuarenta en carretera, sino por tener que enfrentar sus más antiguos sentimientos hacia el chico frente al volante – Por favor, olvídalo, solo…

- ¡No! – Así como habían alcanzado gran velocidad, frenaron bruscamente. Como pudo, Ash había estacionado el auto a la orilla del camino. Soltó el botón de su cinturón de seguridad para al fin voltear en dirección a la chica que, estaba más que sorprendida con la reacción de su amigo. – No nos vamos a mover de aquí, hasta que no me respondas, Misty… ¿Tu sentías algo por mí?

- Yo…

- Antes de todo esto, antes de que te casaras, antes de que nuestras vidas resultaran de esta manera, tu me querías… a mi.

La firmeza de sus palabras denotaban una afirmación y no una pregunta. Tenía la certeza de ello y Misty solo se lo ratificó asintiendo levemente la cabeza, con las mejillas ligeramente coloradas. Ella solo estaba pintando invisibles círculos con su dedo sobre el tablero. Conocía al moreno lo suficiente como para darse cuenta de que estaba enojado… incluso furioso.

- Pudiste decírmelo.

- ¿Perdón?

- Pudiste haberme hecho ver que tu… y entonces yo…

- ¿Tu qué, Ash? Nunca estabas de todas formas, no es que pudiera decírtelo, además ¡de hacerlo no habría cambiado nada!

- ¡Claro que lo cambia todo! ¡Porque de saberlo no hubiera tenido tanto miedo y desde cuando hubiera hecho esto!

- ¿Qué co…?

No solo fue el rostro de Ash que se acercó de golpe al suyo, sino también sus grandes manos posicionarse sobre su cintura lo que la alertaron de las intenciones del entrenador, pero no hizo nada por detenerlo, solo cerró los ojos esperando el contacto de sus labios sobre los propios, sintiendo que los dos segundos que transcurrieron, habían sido agonizantemente largos, porque no había esperado solo segundos por ese momento, había esperado casi dos décadas para por fin recibir un beso de Ash.

Aunque ni en sus más locos sueños lo pudo haber imaginado tan intenso y pasional. No solo era ella quien deseaba ese momento, por la rudeza que ejercía la boca de Ash y la forma en como la atraía hacia él, sabía que lo anhelaba tanto como ella.

Ese fue su último pensamiento racional, después todo se volvió borroso, dándose cuenta de que las cosas iban subiendo de intensidad en cortos momentos de lucidez en que se permitía abrir los ojos.

Un instante, sus propias manos están fuertemente aferradas al cuello de la camisa de Ash. Al siguiente, él la levantaba del asiento haciendo uso de toda su fuerza para colocarla sobre él, ambos ocupando el asiento del piloto. Los besos continuaron, pasando de sus bocas a otras partes de sus cuerpos. El cuello, el oído, los hombros… No solo los besos habían adquirido una fuerza mayor. Sus manos se movían magistralmente recorriéndola por completo, tocando cada centímetro de piel. Había deslizado sus dedos por debajo de su vestido de coctel negro, subiéndolo hasta que no le estorbara en la actividad que tan fervientemente desempeñaba.

Misty tampoco había perdido el tiempo. Sin saber en que momento ya había desabotonado la camisa formal del chico, pasando sus tibias palmas por el pecho de Ash, enterrándole las uñas al darse cuenta que el simple contacto con sus yemas no era suficiente, por más que lo intentaba, no tenía suficiente de él. Siguió su recorrido hasta las caderas del chico buscando con ansiedad el cinturón que también quitó hábilmente.

Ninguno de los dos estaba pensando, porque de hacerlo, hubieran detenido lo que estaba apunto de suceder y que en ese momento sintieron inevitable. Ash simplemente haló de la ropa íntima, arrancándosela de un tirón. Una vez que estuviera deshecha esa barrera, no perdió el tiempo, haciendo el contacto final entre sus cuerpos que se buscaban, se deseaban… se necesitaban.

Sus ojos se mantuvieron fijos en el otro todo el tiempo que duraron unidos, hablándose de pupila a pupila lo que sus labios no eran capaces de expresar por mantenerse ocupados. Ash mantenía el control de la situación aferrando sus manos en la cintura de la chica, marcando el ritmo en el que sus cuerpos se encontraban una y otra vez, seguro de que jamás se cansaría de esa sensación que lo recorría por completo.

Y ese instante que pareció durar para siempre, llegó a su final, a la forma máxima del placer y perfección, despertando en ellos esa parte que habían mandado al diablo por las ganas de realizar su más grande anhelo… de haberse entregado a la persona que más amaban. Su razón finalmente apareció, manifestándose como arrepentimiento en ambos.

Misty fue la primera en reaccionar, alejándose de Ash para acomodarse en su propio asiento. Alisaba su arrugado vestido cubriéndose el cuerpo con la fina tela que no habían visto más que como un estorbo, momentos atrás.

Ash se abotonaba la camisa, después su pantalón. Todo se realizó en el más absoluto silencio que no era para nada en complicidad, sino de verdadera pena. Entonces la sensación de culpa e incluso vergüenza los acechaba. No fue necesario que recibiera una orden, Ash simplemente colocó su cinturón de seguridad, prendió el motor y condujo la siguiente media hora sin volver a mirar a Misty, que tenía la vista puesta en algún punto lejano, que se empeñaba en custodiar a través de la ventanilla.

Llegaron frente a la casa de Misty. Ella solo se bajó sin hacer un intento de conversación y se alejó casi corriendo hasta la entrada.

¿Qué acabas de hacer Ash Ketchum?" Se recriminó a sí mismo el joven estampando su rostro contra el volante cuando sintió los primeros rayos de sol pegándole en el rostro y plantándolo de lleno en su realidad. Acababa de tener por completo a la mujer que amaba de verdad, si, pero seguro que la había perdido en ese mismo instante.

oOoOoOoOoOo

- Ash… ¡Ash!

El chasquido de unos dedos frente a él lo hizo regresar de su recuerdo, ese que abarcara cada uno de sus sentidos por completo desde la madrugada de tres días atrás.

- ¿Que pasa… cariño? – Casi se obligó a decir el sobrenombre afectuoso a su esposa.

- Te preguntaba si te sientes bien, casi no probaste tu cena y bueno, siendo tu… tal vez te sientas enfermo o algo.

- No, para nada estoy bien solo… no tengo hambre.

- Oh, de acuerdo. – La mujer de cabellos violetas no quiso insistir en el tema y solo retiró el plato casi lleno que estaba frente a su marido.

Estaba más que ausente a su vida, a su esposa, a todo lo que había construido en los últimos años, sintiendo que se trataba solo de una farsa, de una ilusión que había creado para convencerse a si mismo que una vida feliz sin Misty a su lado, era posible. Pero no podía seguir engañándose. Esa sola noche había sido más increíble que toda una vida junto a Anabel o cualquier otra mujer, porque ninguna, jamás lo completaría de la forma en que lo había hecho ella.

"Misty"

Su nombre se repetía en su mente acompañado del recuerdo que aun conservaba palpitante en sus labios, como si la estuviera besando en ese momento.

- Estaba pensando, una vez que suba de categoría, podríamos tomarnos unas vacaciones solos tu y yo, hacer una segunda luna de miel…

Anabel continuaba con las actividades domésticas mientras él solo se quedaba suspendido en medio de la sala. Era un espectador de su propia vida que ahora le parecía tan vacía. No había duda de lo que quería hacer. No le importaban las consecuencias, no pensaba en el presente.

Tenía que hablar con Misty y lograr que ella se entregara al deseo que a él tan embriagado lo tenía. Era lo único que pensaba le devolvería el sentido a su vida.

oOoOoOoOoOo

La vibración del teléfono celular que yacía a su lado, la alertaba de otra llamada que entraba. No podía creer su insistencia, esa que la orilló a deshacerse del sonido del aparato en primer lugar.

La curiosidad la llevó a tomar el aparato. 40 llamadas perdidas y esas eran solamente de un día.

Después de aquella noche donde su amistad con Ash cambiara radicalmente, éste no la había buscado y eso, por raro que pareciera, le había dado cierta tranquilidad. Bastante tenía con su propia conciencia acechándola como para encima tener que enfrentar a su amigo o sus palabras de arrepentimiento, tal vez ¿a sus disculpas? Pero esa preocupación se había desvanecido al transcurrir de los días sin que tuviera noticias del entrenador.

Se sintió tranquila de continuar su vida, convenciéndose de que podría hacer de cuenta de que nunca había pasado, que todo fue producto de su activa imaginación, de sus ganas de concluir de esa manera sus sentimientos de adolescente enamorada y que, siendo solo una mera tontería no tendría la necesidad de confesarle a Giorgio su pequeño desliz.

Eso pensó hasta tres noches atrás cuando las llamadas de Ash comenzaron. Era como una tortura, porque lejos de pedirle una disculpa o de querer dejar todo el asunto en el olvido, el entrenador insistía en verla y hablar de lo ocurrido, aunque desde la primera llamada, a Misty le dio la impresión de que Ash quería mucho más que eso. Sería una mentirosa si no dijera que ella también, que su piel se sentía incompleta desde ese día cuando había sido tocada por él. Como si toda ella solo estuviera hecha para Ash... Pero no podía dejar que esa sensación la dominara, no de nuevo, no tendría fuerzas para cargar con tanta culpabilidad.

Por eso es que había decidido ignorar las llamadas, esperando que el muchacho se hartara y por fin la dejara en paz. Tuvo que suponer que Ash Ketchum no se rendiría con tan poco.

Una llamada más entró a su celular. Suspiró con claro dolor siendo expulsado junto con el aire en sus pulmones.

Tal vez tardaría mas tiempo en entenderlo, pero finalmente se resignaría, mientras ella, ya estaba mas que decidida a borrarlo por completo de su vida.

oOoOoOoOoOo

Mantenerse ocupada, fue lo único que se le ocurrió para alejarse de los recuerdos fugaces de esa noche, para no sucumbir a la tentación de contestar el teléfono cuando él la llamaba.

En tan solo cinco días había hecho los pendientes que tenía desde hace años acumulados en una larga lista anotada en una vieja libreta que ahora se veía reducida a un par de cosas de simple mantenimiento a su hogar.

Después de comprar botes de pintura y demás suministros en el supermercado estaba lista para continuar con sus actividades auto designadas de ese día... Aunque era claro que sus planes se verían entorpecidos cuando distinguió la figura de cierto atractivo entrenador, recargado sobre la puerta del piloto de su Mercedes negro.

- Ash... - La palabra salió más para ella misma. Enseguida sintió el temblor en todas sus extremidades, una gran mezcla de emociones la invadían al tan solo verlo. - ¿Qué... haces aquí?

- No aceptabas mis llamadas, no me dejaste opción, así que...

- Me... ¡¿Me estuviste siguiendo?! - El shock inicial había pasado, siendo rápidamente reemplazado por el enojo - ¡¿Acaso te has vuelto loco?!

- Pues teníamos que hablar y más que eso, necesitaba verte...

- Que lástima, porque yo no, - Dijo hiriente sin mirarlo a los ojos por miedo a que el descubriera que mentía - Esperaba que entendieras la indirecta.

- Misty,

- Ahora quítate que tengo prisa - Sin esperar respuesta del hombre, desactivó los seguros del coche, arrojando con brusquedad las bolsas que cargaba sobre el asiento trasero, pero era claro que no iba a poder irse pues Ash no se había movido ni un centímetro, solo continuaba recargado en la puerta, con el rostro totalmente serio.

- No hasta que hablemos.

- Ash...

- Sabes que no me voy a ir. Por mi podemos quedarnos aquí hasta la noche.

- ¡Bien! ¿Qué quieres que te diga para que te vayas? ¿Qué todo fue un error? ¿Qué fue una estupidez y olvidemos todo lo ocurrido? ¿Es eso lo que quieres?

- En realidad... Es todo lo contrario.

- ¿Qué? ¿Qué clase de insinuación es esa?

- No es ninguna insinuación, te lo puedo decir directamente: Misty yo quiero estar contigo, quiero poder besarte, tenerte como la otra vez...

- No, no puede ser que pienses eso ¡Ash! ¿Acaso te has vuelto loco?

- ¿Querer estar contigo es una locura?

- ¡Por supuesto que lo es! Te has olvidado de un pequeño detalle: estoy casada. Si eso no es suficiente se me viene a la mente otra pequeñez: tu también lo estás.

Sus propias palabras jugaron en su contra, lastimándola profundamente. Porque allí estaba él, quien fuera su primer amor y quien por mucho tiempo creyó el hombre de su vida, pidiéndole que estuvieran juntos, algo que simplemente no podía suceder.

Pero ese gran obstáculo parecía no importarle a Ash.

- Lo sé... - Se acercó a ella tomándola de las muñecas, acercándola lo más posible para casi susurrarle la siguiente declaración - Y no me importa.

- Te has vuelto loco, - repitió ella, tratando de soltarse. Siempre supo que Ash era un insensato, pero nunca creyó que a esos extremos - ¿Qué esperabas que pasara? ¿Ah? ¿Qué dejara a mi esposo por una... Noche contigo?

- Sabes que fue mas que eso...

- ¡Ya Ash! - Le costaba escuchar esas cosas en la voz del moreno, se deshacía con el simple tacto de sus manos que pronto la habían envuelto por la cintura con mayor fuerza. Odiaba estar a merced de sus propios sentimientos - Déjate de estupideces, ¡déjame en paz!

- No, no lo haré porque sé que tu sientes...

- ¿Qué? Quieres que te diga cuanto te amo y desde cuando lo he hecho... Pues olvídalo.

- Entonces yo lo haré. - la envolvió por completo en un abrazo, posando sus labios tiernamente en su oído - Te amo Misty, siempre ha sido así. Lamento tanto que las cosas se hayan dado hasta ahora, pero no puedo simplemente hacer de cuenta que no pasaron.

- Ash... Suéltame

- No

- Alguien nos puede ver.

- No me importa.

- Debería, ¿qué tal si nos reconocen? ¿Y si Giorgio o Anabel se enteran?

- ¡Que lo hagan! Así de una vez dejamos estas farsas en las que se han convertido nuestras vidas.

- Ash... No - Lo empujó con todas las fuerzas que pudo reunir, terminando así ese abrazo que la estaba matando - Lo mejor es que olvidemos todo, aun estamos a tiempo de enmendar este error y poder seguir siendo amigos...

Risa. Fue lo único que expresó Ash ante esa ultima frase.

- ¿Es que no lo ves? yo ya no quiero ser tu amigo, ya no puedo... Yo solo, quiero tenerte, por completo. Cualquier cosa menos que eso, simplemente... Ya no podría aceptarlo ¿entiendes?

- Pues lo siento mucho, porque es lo único que puedo ofrecerte.

- No te creo - Sabía que esa conversación podía continuar así por horas y no llegarían a nada. Por eso es que tenía que jugarse todo, saber de una vez si él estaba en lo correcto o no. - Escucha Mist, creo que tu quieres estar conmigo tanto como yo...

- Ya te dije...

- Y negándolo no va hacer que el sentimiento se vaya. - Misty cerró sus labios reciamente ante esa ultima frase. Odiaba que él tuviera razón y que la tuviera en esa situación, solo hacía que lo odiara más. Él solo sonrió inclinándose hacia ella una vez más - Puedes decidir luego, aunque no esperaré para siempre - Y diciendo aquello deslizó una tarjeta sobre la palma de la chica.

Identificó el objeto apenas si le echó un vistazo rápido. El plástico rectangular con un logo impreso en colores primarios. Parecía una llave, como las que daban en los hoteles. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y se fijaron en el rostro del chico en busca de alguna respuesta.

- Estaré en Lavanda por asuntos de la liga todo el fin de semana. Ese es el cuarto donde me hospedo... Donde te estaré esperando.

- No... - Retrocedió con terror del chico, tratando de entregarle la llave que fue rechazada por Ash. - lo que pasó tiene que quedar en el pasado, no podemos repetirlo

- Nadie dijo que nos viéramos para eso, pero si es lo que tienes en mente...

- ¡Basta! Déjate de juegos.

- No estoy jugando Misty, empezó algo entre nosotros aunque lo niegues y a mi ya no me importa como es que comenzó y tampoco me importa como vaya a terminar, siempre y cuando sea contigo.

No dijo nada más, no le dio oportunidad a que ella respondiera. Solo se alejó trotando, gritando una ultima indicación, antes de perderse de vista.

- Estaré hasta el domingo por la mañana. Tu decides.

Domingo por la mañana. Miró de nueva cuenta la tarjeta en su mano, la misma que debió tirar en ese momento a la basura, pero muy al contrario, la guardó en el bolsillo de su blazer, para después subir a su carro y conducir directo a casa.

oOoOoOoOoOo

Las manecillas del reloj se habían convertido en dagas que se clavaban en su alma con ese tenue sonido a su paso.

Tic... Tac... Tic... Tac...

Cada segundo se desvanecía, haciendo más cercano el momento que no quería que llegara: el momento de admitir su derrota.

"Misty no vendrá, ella nunca vendrá." eso parecía gritar todo su ser, siendo reafirmado por el tiempo transcurrido. Había esperado casi tres días por su llegada, cada que dejaba la habitación para ir a trabajar, volvía con la esperanza de encontrarla allí... Nada. Lo único que lo recibía era ese genérico cuarto vacío y así sentía que estaba él por dentro: vacío.

Se sentó al borde de la cama con los antebrazos apoyados en sus rodillas, la cabeza agachada y la vista escondida de ese bendito artefacto que se empeñaba en torturarlo, el maldito reloj que mostraba un cuarto pasado la media noche. Oficialmente era domingo y aunque él no dejaría ese cuarto sino hasta el mediodía, prácticamente e irremediablemente había fracasado.

"Misty no vendrá, ella nunca vendrá." esa vez fue su mente que gritaba aquello como única y amarga verdad.

Debió saberlo, se dio cuenta del disparate de proposición que había realizado, pero no se arrepentía de ello, porque ya había pasado demasiado tiempo entumecido, burlado por si mismo, por intentar construirse un futuro basado en nada, por vivir en una casa hecha de cartas que fácilmente podía ser tirada cuando fuera puesta a prueba ante la verdad.

Por eso es que calificaba esa noche con Misty de muchas maneras, pero decirle equivocación, no era una de ellas, porque se había revelado la verdad de sus sentimientos y de su corazón. Pero ya no había mucho caso pensar en eso, ella había decidido hacerlo a un lado, continuar en su propio hogar que lo sabía tan frágil como el propio...

Tan inmerso estaba en su dolor que no escuchó el casi imperceptible sonido de la manija de su puerta, ni los pasos discretos, cualidad que se acentuó con ayuda de la alfombra, ni ese aroma que lo envolvía y llenaba sus pulmones. No fue sino hasta que sintió el delicado toque de una mano posarse en su hombro cuando levantó la vista para encontrarse con ella.

Sus ojos aguamarina lo observaban con ternura, con una ligera sonrisa pintada en los labios debido a lo gracioso que le pareció el gesto de sorpresa en el rostro de Ash. Él se levantó lentamente, tomando la mano que antes estuviera en su hombro para resguardarla entre las suyas, como si de un importante tesoro se tratase. Intentó enfocar su atención en los ojos de Misty, aunque hubo otros atributos que llamaron su atención por un breve segundo. La blusa de seda negra con un amplio escote le pareció invitante y que decir de la falda de lápiz roja, ajustada a sus caderas y apenas tapándola hasta las rodillas.

- Misty… - Logró susurrar su nombre, pero no pudo decir nada más cuando un delgado dedo se posó delicado sobre sus labios callándolo tiernamente.

- No vine aquí para hablar. – Y para dejar en claro a que se refería remplazó su índice con sus labios.

Ese beso fue muy distinto a lo que había ocurrido con anterioridad entre ellos. Fue lento y disfrutado hasta el límite. lejos de la viva pasión que los había unido una vez, sentían más la necesidad de reconocerse por completo, dejar su huella indeleble en el aliento del otro. Misty tomó el rostro de Ash con sus temblorosas manos posándolas sobre sus mejillas mientras se alejaba lentamente de la calidez de su boca.

- Tenías razón. – Mantuvo los ojos cerrados al hacer su confesión – Cuando dijiste que yo nunca había hecho lo que realmente quería, lo que era mejor para mí… tenías razón. Yo siempre he deseado estar contigo, Ash, siempre te he querido, yo… - Ahora había sido Ash quien interrumpía las precipitadas palabras de Misty, cubriendo la delicada boca de la mujer con sus ansiosos labios.

- Pensé que no íbamos a hablar.

Fue lo último que pudo pronunciar después de otro largo beso y finalmente las palabras sobraron. Ya nada de lo que pasó antes, ya nada de lo que pudiera pasar después de esa noche importaba, lo único verdaderamente necesario era rendirse el uno al otro, adorarse de esa manera que resultaba tan animal y tan divina al mismo tiempo.

No había prisa y el tiempo que tan desdichado lo hizo momentos antes, dejó de existir. Deshizo uno a uno los pequeños botones de la blusa negra que desde el inicio lo había tentado. Lo mismo hizo Misty con la camisa del hombre frente a ella. Mientras sus manos seguían con la tarea de desvestirse mutuamente, sus bocas seguían con la tarea de transmitirse el amor acumulado por años.

Cada prenda fue cayendo al suelo al resultar inútil y prescindible. El pantalón de Ash, la falda de Misty y aquellas que les guardaban el pudor, dejándolos finalmente expuestos por completo. Desnudos sus cuerpos, lo mismo que sus almas. Ash recorrió las bien formadas curvas de la mujer con la yema de sus dedos, después con la calidez de su boca. Misty por su parte se aferraba a él, acariciando la anchura de su espalada, acomodándose donde de pronto sentía que siempre había pertenecido.

Poco a poco se fueron recostando sobre el colchón, cómplice del acto que estaban a punto de realizar. Sin prisa, sin arrebato, Ash se hizo uno con la mujer de su vida. El voltaje que los recorría era infinito y muy poderoso. Con cada colisión, con cada caricia gozaban de la dicha de encontrarse juntos.

Él se aferraba a la pequeña cintura, sin dejar de prestarle atención a los partes más sensibles de su delicada figura, ella lo envolvía con sus piernas, sintiendo que, si llegase a alejarse demasiado, moriría. Lo necesitaba, lo había hecho por años y así, irremediablemente lo seguía atrayendo hacía ella con la fuerza de sus muslos. Misty quería gritar lo que sentía hacerle llegar hasta sus oídos todas las palabras de amor que guardaba en su interior, pero no había caso, lo único que se escuchaba de su voz eran leves gemidos de placer, como extrañas declaraciones de amor. Ash solo atinaba a susurrar su nombre una y otra vez, aun sin dar crédito a lo que estaba sucediendo. Pero era real, estaba con ella, siendo completamente para él.

Y así continuaron con ese acto cadencioso que los estaba llevando directo al paraíso. Sin bastarles una sola vez o dos, sino hasta que sus cuerpos se desvanecieron del cansancio sobre las sábanas cuando ya despuntaba la mañana e incluso entonces, Ash mantuvo a Misty sobre de él, rodeándola con sus brazos y así juntos alcanzaron el mundo de los sueños.

oOoOoOoOoOo

- Ey Mist… ¿Estás despierta? – movió suavemente los cabellos de fuego del oído de la chica mientras le hablaba quedamente.

- … Si. – No había respondido inmediatamente por el miedo que le provocaba la siguiente conversación. Mantuvo su rostro pegado al pecho del chico, escuchando su corazón y sintiendo la firmeza de su pecho. Quería quedarse así para siempre… era claro que eso no iba a suceder.

- Casi es hora de irnos… Y yo solo… ¿Qué va a pasar entre nosotros, Mist?

Era la pregunta que la había estado acechándola desde que despertara, media hora atrás, pero lo que más le atemorizaba era su respuesta.

- No lo sé Ash. Es decir, lo de anoche… fue especial y quisiera que durara para siempre, quiero estar siempre a tu lado.

- ¿Pero?

- No puedo hacerlo, Ash. – Una lágrima corrió con rapidez dejando su camino por la mejilla de Misty y hasta el pecho del joven que solo aferró con más fuerza los brazos alrededor de ella. – Sé que ayer yo quise venir aquí y sabes que no me arrepiento, pero…

- No puedes dejar a Giorgio ¿Cierto?

- Él no ha hecho nada malo, no merece que lo abandone de la noche a la mañana ¿Y que explicación le daría?

- Lo entiendo. – Contestó Ash, ahora hundiendo su rostro en la cabellera de fuego. Estaba destrozado por dentro, aunque no tanto como lo estaría después de sus siguientes palabras. - Yo tampoco podría hacerle algo como eso a Anabel.

Misty se estremeció por esas palabras y solo se apegó más a él, que en ningún momento había dejado de abrazarla.

Si, se habían dejado llevar por sus sentimientos, se habían amado como nunca y estaban seguros que ese sentimiento los acompañaría hasta el final de sus días… Aunque eso no sería suficiente razón para destruir la vida de dos personas que ellos mismo habían interpuesto. Anabel y Giorgio se habían convertido en dos víctimas a causa de un amor que no pudo ser, simplemente por no haberlo declarado a tiempo. Ni Ash ni Misty serían capaces de hacerlos sufrir solo por su propia torpeza.

- Entonces… tu regresarás a tu casa y yo a la mía – Siguió Ash, ya que Misty seguía sollozando, incapaz de hablar - ¿Después qué?

Negación, era lo único que invadía a Misty mientras dejaba que su llanto continuara. Negación a lo ocurrido o lo que sería de su vida a partir de ahora, aunque no lo podía aplazar por siempre.

- Seguimos con nuestras vidas y… lo mejor es que no nos volvamos a ver.

- Eso pensé. – La separó ligeramente de él, subiendo un poco el cuerpo de la chica para tener su hermoso rostro frente al de él. Miraba detenidamente sus inundados ojos y acariciaba suavemente sus mejillas. – Si de algo sirve, solo quiero que sepas… que si esto hubiera pasado antes de que existieran otras personas en nuestras vidas, no habría nada que me separara de ti.

- Lo sé. – Dijo más calmada, plantándole un tierno beso

- Te amo Misty, siempre ha sido así, siempre lo será.

- Yo te amo a ti Ash.

Hubieran querido sellar esas últimas palabras de la misma manera en como había empezado todo, de la forma en como lo hicieron toda la noche, pero solo haría todo más difícil, pues la decisión estaba tomada y sus vidas se separarían de igual forma, esta vez de manera definitiva. Un par de besos más fue todo antes de que bajaran de la cama, poniendo fin a su historia.

Misty se había arreglado con rapidez, sus pasos dirigiéndose hacia la puerta cuando una tonta duda se formó en su mente.

- ¿Y si alguien se da cuenta del porqué nos dejamos de hablar?

- Diles la verdad – Respondió Ash con una sonrisa cuando terminaba de vestirse – Que soy un completo idiota y por eso te perdí.

Ella solo lo miró con tristeza entendiendo el verdadero significado de sus palabras para después dar media vuelta y desaparecer por la puerta, sin saber si podría ignorar el hueco que se había formado en su pecho, segura de que esa sensación de dolor no la volvería a abandonar.


Dos finales abiertos y seguidos... mucho drama se desencadenó en esta colección de shots y allí le paro o me deprimo jaja prometo que el próximo si será alegre, lo juro, ya casi llegando a la mitad.

En julio no actualizaré nada más, así que... nos vemos mas adelante! Ya saben que sus reviews, comentarios, sugerencias y/o críticas son bien recibidas ;)

Le Fleur Noir. Pues todavía me da cierto pudor narrar ciertas cosas (prueba es este nuevo shot) pero lo voy eliminando poco a poco. Gracias por leer y sé que este fandom ya no lo frecuentes tanto, por eso aprecio que leas y comentes al respecto :)

Elphie. Seguro hay canciones con las que pueda continuar (de hecho ya pensé en una PERO si me gustaría mas hacer un fic de multicapitulos, el problema radica en la falta de tiempo :/ así que... A esperar.

May Himemiya. Que bueno que te gustó y si lo haré fic largo... Un día de estos. Extraño tus comentarios :/

Sire. Gracias n_n

Dj Puma. La verdad es que yo amo a enjambre sobre todo este álbum. Gracias por la sugerencia, me encanta escuchar música nueva, pero me decidí por hacer un fic largo en lugar de terminarlo en otro shot ;)

Mistyket. O/O

Nalia Seleniti. Si, definitivamente lo escribiré y explicaré sus razones para unirse a los rocket. Golduck y su tele transporte es algo que no sé si realmente pueda suceder en el juego o la serie, pero sin duda es muy bueno y por supuesto que recordé tu fic con eso.

Red n' Yellow. Siii al fin te sorprendí cierto? Que bien n_n algún día lo tenía q conseguir no crees? Sería cosa de que lo escribiera y ver si esta idea te sigue sorprendiendo así que... Ya lo veremos

Dark Rakzo. Gracias por leer de mis fics, tengo varios por si gustas pasar a mi perfil y verlos :)

Michi. Jason Mraz es genial, de eso no hay dudas y eso que sentí que casi no usé la letra, al final y gracias por tu comentario creo que si le saqué provecho a tan bella canción. Gracias por leer! Espero mas comentarios de tu parte.