Y cuando escogí escribir este fic, se supone que sería corto y podría dedicarme a mis otros fics rapidamente, en lugar de ese resultó ser el one shot más largo hasta ahora en esta colección n_n' así pasa cuando sucede, en fin que más les puedo decir más que me encantó y que es un regalo muy muy muy atrasado para Sire, siempre tuve presente tu cumpleaños, pero con la locura de vida que he tenido ultimamente, esto se fue atrasando más y más, en fin ¡feliz cumpleaños muy atrasado! y a todos los demás solo les puedo decir que lo disfruten!


Who'd Have Known?

De: Lily Allen

Álbum: It's Not Me It's You


No había nada más agradable en el mundo que observar el paisaje de verdes praderas y cielo azul por kilómetros, imaginándolo como un ser vivo que se movía y avanzaba velozmente, cuando en realidad era ella quién lo hacía, viendo aquel natural espectáculo por la ventanilla desde su asiento en el autobús. Pero a pesar de la hermosa vista, con alguna encantadora casita de alegres colores aquí y allá en el lienzo de pradera; estaba lejos de sentirse tranquila o relajada. Su corazón palpitaba más de la cuenta y la uña de su pulgar derecho con un corte irregular producto de tanto mordisqueo, se encargaban de recordarle su latente ansiedad.

¿Estaba haciendo lo correcto? Siempre que tomaba el autobús con esa dirección se hacía la misma pregunta, situación que comenzaba hacerse más frecuente. Primero solo iba unas cuantas veces al año, después una vez al mes... Si seguía así, terminaría viviendo en el endemoniado pueblo porque cada fin de semana ya se había vuelto su costumbre visitarlo.

Conforme veía el momento de descender de su transporte sus inquietudes aumentaban y aquello lo manifestaba golpeando su cabeza una y otra vez contra el vidrio mientras mentalmente se reclamaba a si misma.

"Tonta, tonta, tonta... Tonta."

Un golpe final de su frente contra la ventanilla y un suspiro resignado fueron sus últimos movimientos al percatarse que el autobús disminuía de velocidad entrando muy despacio a la estación.

"¿Qué pretendes obtener? ¿De qué crees que va de todo esto? ¿Crees que él ve las cosas de la forma ridículamente romántica a como tu lo ves? Como si estos encuentros fueran algo más que dos viejos amigos conviviendo... No, él no suele ver las cosas de esa manera, él nunca pensará que entre ustedes puede haber algo más profundo que una amistad."

El reclamo venía desde su parte más racional, y asintió con la cabeza, como si aceptara sus propios regaños, pensando que así ya no se haría falsas ilusiones y que esa sería la última vez que pondría un pie en pueblo Paleta... Determinación que se fue al carajo apenas dio dos pasos por los andenes, encontrándose con ese encantador muchacho que portaba aquella sonrisa que la desarmaba; se sintió derretir por completo por el detalle que portaba entre sus manos: un clavel blanco y un cartel en el que se leía perfecto "Bienvenida Señorita Waterflower".

Por más que quisiera ser racional, ante tal exhibición de encantos no pondría resistencia. Estaba casi segura que si Ash la invitaba cada fin de semana a su casa, aceptaría. ¿A quién engañaba? Podría pedirle que se quedara a vivir allí permanentemente y lo haría sin dudar.

- Dijiste que me esperarías en tu casa - Fue el único tema del que se atrevió a hablar, aún sin saber porque esa mirada de intenso café convertía sus piernas en gelatina. Movía sus labios y su cuerpo por inercia, ni siquiera se percató en que momento el muchacho le había arrebatado su pequeña maleta para cargarla en su lugar.

- Digo muchas cosas, no todas son ciertas. - Volvió a sonreír, logrando con eso debilitar aún más las barreras que su amiga se empeñaba en mantener, aunque también ayudaba el ligero roce de sus brazos mientras caminaban fuera de la estación.

- Así que, ¿eres un mentiroso y te sientes orgulloso de serlo?

- No soy mentiroso, sólo que algunas cosas resultan mejor si son sorpresas

- ¿Ah si? ¿Cómo qué?

- ¿Qué pregunta es esa? Si te lo dijera ya no sería sorpresa.

- Claro. - Rodó los ojos un tanto fastidiada de la excesiva alegría que desprendía su acompañante y de la facilidad con la que había acabado con su argumento. Odiaba perder una pelea contra él, aunque fuera una así de insignificante - Pues de todas formas no soy muy fanática de las sorpresas.

- Oh, - Ash se detuvo de golpe y se plantó frente a la chica, obligándola a retroceder un poco por la excesiva cercanía que se creó entre sus rostros. De no haber echado la cabeza unos centímetros hacia atrás seguro sus labios hubieran terminado por juntarse o por lo menos esa sensación le dio a Misty - pero te gustarán las de este fin de semana. - Y así de rápido como se acercó a ella, hizo lo contrario, caminando a pasos rápidos hacia su coche.

- Este fin de... ¡Ash! No estás tramando nada... es otro de tus juegos, ¿cierto? ¿Estás mintiendo? No hay nada en tu casa que me vaya a sorprender ¿verdad?... ¡Ash vuelve acá!

oOoOoOoOoOo

No importaba cuanto quisiera mantener sus secretos para el momento más apropiado, la insistencia de la pelirroja podía más, pero decirle "Lo veras cuando lleguemos" no fue suficiente, así que siguió molestándolo todo el camino. Ni siquiera se calló cuando arribaron a su destino y ya estuvieran dentro de la casa.

- Dime Ash, dime, anda dime que tanto tramas, ¿si? ¿Si? ¿Dime, si?

- ¡Por Arceus Misty! No es nada del otro mundo, además, ¿qué no te has dado cuenta?

- ¿Ah?

- Observa un poco a tu alrededor. - No dijo nada más y esperó que la chica inspeccionara la estancia, la cocina, las escaleras... Se giraba en todas direcciones, incluso alcanzaba a vislumbrar un poco hacía el jardín sin encontrar nada extraordinario... Excepto tal vez, mucho silencio.

- No veo nada

- Dirás "a nadie"

- ¿Ah?

- Mamá decidió tomarse unas vacaciones en isla Espuma y se llevó a Mr. mime con ella.

- Eso quiere decir...

- Que tenemos la casa para nosotros solos. ¿No es grandioso?

- Si, estupendo. - Dijo casi por cortesía ante el aún sonriente Ash que parecía más ocupado en buscar algo en la cocina que prestarle atención a ella. Misty se había quedado helada, pues la situación le parecía "peligrosa" más que maravillosa. - Y ni siquiera pikachu podría interrumpir... Es decir, ¿dónde está pikachu? - Preguntó nerviosa al momento que el joven regresaba hasta ella con dos copas y una botella de vino entre sus manos.

- Se quedó en el laboratorio, hace tiempo que no veía a muchos de sus compañeros, pero no te preocupes, él también deseaba verte y pasáremos el domingo en donde el profesor Oak, tal vez sea un buen pretexto para un día de campo, pero hasta entonces...

- Estaremos los dos solos, si ya te entendí. - Comenzaba a verse a si misma como una mujer en verdad complicada porque, ¿acaso no era eso lo que quería? Una oportunidad para saber si es que Ash podía sentir diferente con respecto a ella. Ahora la tenía y en lugar de aprovecharla comenzaba a idear alguna forma de huirle - ¿No te parece mejor si salimos a algún lado? Dar una buena caminata por el pueblo no suena como una mala idea o podríamos ir a la feria que tanto querías visitar, ¿no sería grandioso? - Esperaba impaciente la respuesta que, de alguna forma estaba segura de saber cual sería, sobre todo cuando el joven hizo una ligera mueca de desapruebo.

- Mejor otro día, ha sido una semana pesada y lo mejor sería quedarnos aquí para relajarnos un poco.

- Si eso creí. - Bajó la mirada por tan sólo un segundo, tiempo bien aprovechado por Ash, pues sólo ese tiempo le bastó para acercarse a ella y sujetarla por la barbilla. El movimiento la tomó por sorpresa, sonrojándose al instante mientras observaba detenidamente el extraño brillo que se formaba en los ojos de Ash.

- Pero no te preocupes, mañana habrá un montón de cosas divertidas por hacer si es que hoy me complaces este capricho de quedarnos aquí. ¿Qué dices? – Como si pudiera negarse cuando estaba más ocupada disfrutando del aroma que se desprendía de él y de ese hormigueo que se generaba desde su barbilla, donde los dedos de Ash continuaban firmemente colocados.

- Si otra no queda – Fue lo único que logró contestar al cabo de un rato lo más ecuánime posible, pero la sonrisa de Ash le confirmaba que él no se creía su falso enojo.

- Bien, si quieres puedes empezar a beber un poco sin mi, se me olvidó poner a calentar la cena, mamá dejó preparadas algunas cosas y yo debía…

Ya no escuchó todo lo que siguió diciendo desde la cocina, solo buscaba algún lugar donde colocar las copas, de pronto se sentía extraña y… sedienta.

Nerviosa, dio tumbos hasta la sala. Estaba demasiado alterada ante los posibles resultados de esa "velada a solas" con Ash, así que apenas acomodó las piezas de cristalería sobre la mesita de centro de la estancia, abrió la botella, bebiendo directo de ella, un trago, dos… sentía que requería un poco más que el vino para quitarse la sensación de que algo importante estaba por suceder. Bebió un tercer trago tratando de calmar la parte de ella que le exigía salir corriendo de la casa antes de que hiciera algo de lo que se pudiera arrepentir.

oOoOoOoOoOo

A pesar de su inicial nerviosismo por lo que Ash pudiera tener preparado para esa noche, la verdad es que se la estaba pasando bien, principalmente porque la actitud insinuante de Ash se había reducido a nada.

Habían hecho lo de siempre: cenar, ver películas, jugar un rato con la video consola y platicar; eso último tal vez lo hicieron más de la cuenta. Eran las cinco de la mañana, continuaban sentados en el piso de la sala, Misty revolvía su copa que todavía tenía un poco de vino el cual no se decidía a beber, no porque le desagradase el sabor o sintiera que ya había tomado de más, sino que trataba de entender los argumentos ridículos que exponía su amigo.

- Déjame ver si entendí: una mujer que, por lo que cuentas era bastante atractiva te dijo "puedo demostrarte lo complaciente que puedo ser con cualquier hombre, especialmente contigo" y lo que hiciste fue decirle "no estoy interesado" ¿Es en serio? ¿Así pasó?

- Ya te lo conté tres veces, no entiendo que parte te puede confundir.

- No me confunde, sólo me sorprende que a tus veintitrés años sigas siendo bastante ingenuo en algunas cosas.

- ¿Por qué de repente soy ingenuo sólo por rechazar el ofrecimiento de una chica?

- Porque no te estaba ofreciendo una cita, un beso o salir a tomar un café, ella estaba…

- Pues lo creas o no, lo entendí a la perfección, sólo resulta que no estoy interesado en tener ese tipo de aventuras con cualquier extraña.

- Yo creo que no estás interesado en tener ese tipo de aventuras con nadie - Lo decía con cierta diversión aunque en realidad le dejaba un rastro amargo al hacerlo, "él nunca ha parecido tener interés en las mujeres, mucho menos en mi" pensó brevemente sin dejar de sonreír al pensar en ello, pero su gesto juguetón y risueño se apagó al ver la seriedad en el rostro de Ash.

- ¿En verdad crees eso?

- Emm… ¿si?

- ¿En verdad crees que si las... insinuaciones llegaran de la persona adecuada sería tan tonto como para desaprovechar la oportunidad?

- Ser tonto es tu fuerte, así que... - Ash se acercó hasta ella sin despegar los ojos de la pelirroja que comenzaba a incomodarse, solo atinando a desviar la mirada, pero estaba consciente de que tan cerca estaba el joven de ella cuando éste acarició suavemente sus dedos con los suyos para después arrebatarle la copa de la mano.

- Pues estás equivocada, yo si sabría aprovechar la oportunidad perfecta - Fue inevitable el escalofrío que la recorrió al escuchar esa frase en la grave voz de Ash. ¿Quizás estaba lanzándole alguna indirecta? A pesar de que todo parecía indicar que así era, igual se negaba a creerlo. Terminó por levantarse de un salto, riendo un poco, todo aquello para descontento del moreno.

- Sólo lo dices por decir.

- No, yo...

- O de seguro es que la falta de sueño ya te afectó, ¿ya viste la hora que es? Tal vez sea mejor ir a dormir, reponer algo de fuerzas, al cabo que ya no estamos haciendo nada divertido ahora.

- Si y sobre todo porque la conversación se puso bastante aburrida. - Contestó Ash con un rastro de sarcasmo que Misty decidió ignorar e igual comenzó a caminar rumbo a las escaleras. Se detuvo al darse cuenta que su amigo no la seguía.

- ¿No vienes?

- En un segundo, tal vez... Sea mejor que... Iré a la cama pronto, no te preocupes por mi.

- De acuerdo.

No quiso preguntar porqué en ese instante se notaba tan decepcionado, pero algo en su interior le decía que tenía que ver con la forma tan distante en la que ella se comportaba. Arrastró los pies dándose cuenta de lo que deliberadamente acababa de hacer: estaba arruinándolo todo. Ash había estado tan… afectuoso desde que llegó al pueblo y ella lo estaba alejando con sus actitudes, en realidad lo estaba alejando con sus miedos, pero no sabía de que otra manera responder. ¿Qué tal si se equivocaba? Por tener la cabeza llena de dudas no se dio cuenta que por inercia había entrado a la habitación del entrenador en lugar del cuarto de huéspedes, la cual estaba dispuesta como propia cuando se quedaba en la residencia. De cualquier forma tenía que hacer una escala allí para husmear en los cajones como a veces solía hacerlo, buscando alguna camisa del entrenador, misma que usaba como pijama.

"¿Qué habrá querido decir con eso de la oportunidad perfecta?"

Siguió meditando teniendo ya la prenda que estaba buscando en sus manos, retorcía un poco la tela entre sus dedos, mordiéndose ligeramente los labios.

"Si hiciera algo como lo de aquella chica de su relato y me rechazara es que entonces está esperando a otra mujer ¿cierto? Pero entonces... por lo menos al fin sabría como se siente respecto a mí, en lugar de esperarlo toda la vida. Supongo que eso es mejor que una eterna ilusión."

Envolvió con fuerza la camiseta entre sus puños, sabiendo que todos sus pensamientos la guiaban a una sola y decisiva pregunta final: ¿Se atrevería a hacer algo esa misma noche? Un breve instante en el que pensó que aquello sonaba como una buena idea, la impulsó a quitarse rápidamente la ropa y remplazar su atuendo por la prenda que pertenecía a Ash. Era una locura, lo sabía, pero igual decidió apagar la luz para después acomodarse dentro de las cobijas de la cama perteneciente al entrenador, pensó en esperarlo allí, aunque la demora la convencía cada vez más del error que estaba cometiendo. No tuvo tiempo ya de arrepentirse cuando escuchó los pasos del joven que resonaban por toda la casa vacía, primero en la planta baja y después en las escaleras.

¿Qué cara pondría al verla allí? Fue algo que no tuvo el valor de descubrir, así que se cobijó lo más que pudo con las sabanas, cerrando los ojos, pretendiendo que estaba durmiendo. Sin poder ver lo que ocurría los sonidos la aterraban aun más. La perilla de la puerta girando, el interruptor de la luz al ser encendido que la obligó a apretar un poco más los ojos y… nada. Ash no dijo nada por descubrirla como intrusa en su cuarto, ni hacía ningún otro ruido que indicara siguiera allí.

Tal vez había decidido ser él quien durmiera en el cuarto de huéspedes, tal vez estaba molesto con esa tonta situación. Misty sintió aun más inquietud, en verdad esperaba que Ash se acomodara a su lado. Estaba decidida a levantarse, buscar un poco de agua o cualquier cosa que le aclarara la mente, pero un peso extra en el colchón la sobresaltó y abrió los ojos de golpe. Su corazón casi se salió de su pecho cuando vio los mechones de desordenado cabello negro en la almohada contigua a la suya.

Aunque la obscuridad en la habitación indicaban que Ash tenía intensión de quedarse allí para dormir, de todas formas Misty seguía observándolo sorprendida, sin saber como actuar. ¿Debía acercarse más a él tal vez, o intentar conversar de nuevo? Dormir, era lo más seguro, eso debía hacer… de nuevo su plan se vino abajo cuando el joven se dio la vuelta y tuvo de frente ese rostro tan apuesto que entre las penumbras solo se volvía más enigmático, hasta podrían llamarla loca, pero le parecía más sexy.

- Si querías hacerme compañía ésta noche solo tenías que pedirlo – Sonaba petulante, algo que la molestó bastante, pero no tenía mucho para contraatacar a su argumento. Igual pensó en alguna forma de parecer hastiada por su presumida actitud.

- Puedo irme si te molesta que esté aquí.

- Para nada, solo espero que no te importe hacerme un poco de espacio, estoy casi apunto de caerme.

- ¿Quieres que me mueva o…? – Una mano invadió su cintura y la distancia entre ellos se vio reducido a meros centímetros. No fue capaz de seguir hablando o decir nada, la tibiez que se empezó a generar en su cuerpo bajo el contacto de Ash era en lo único que se podía concentrar.

- Pon tus manos alrededor de mis hombros.

- ¿Qué?

- Así estarás más cómoda – No sabía si era una orden o solo una simple sugerencia, pero igual no estaba en posición de objetar, no mientras el joven siguiera sonriéndole tan encantadoramente. Entonces, el agradable calor que había experimentado irónicamente desapareció, era como si la habitación de pronto se hubiera vuelto helada y lo único que le evitaría congelarse fuese el cuerpo del muchacho. Se acercó un poco más a él quien permanecía bastante tranquilo con esas nuevas familiaridades, muy diferente a ella que estaba al borde de un ataque.

- Lo siento, - se excusó por lo que creía era un comportamiento inadecuado al apretar con mayor fuerza el amarre de sus brazos alrededor de él - Siento algo de frío, tal vez es porque ya es muy de madrugada y las mañanas siempre son algo frescas aquí.

- Si un poco, aunque también han sido días muy raros, llueve mucho para esta época del año, creo que ya hasta me estoy acostumbrando, sobre todo ahora que empiezo a verle más… beneficios. – Diciendo aquello ejerció una leve caricia que era más notoria por la delgada tela de la camiseta que portaba. De pronto Misty comenzó a preguntarse si había sido buena idea usar algo tan ligero y corto. Se sentía tan expuesta.

- Mañana será divertido, – Dijo Ash, ignorando por completo el mar de sensaciones que provocaba en su amiga - ¿Recuerdas ese viejo cine que está al final de la calle cinco? – Misty apenas atinó a contestar con un tímido "si" concentrándose más en el continuo movimiento de la mano de Ash que ya se había recorrido un poco hacía sus caderas – Bueno pues resulta que lo remodelaron, es decir se sigue viendo viejo, pero está en funcionamiento y solo pasan películas clásicas y extranjeras, de esas cosas que te gustan. Ahora están proyectando "Un lugar en el sol", es de esos filmes románticos y en fin, creo que podemos ir, si tú quieres.

- Claro… sin problema, podríamos… – Se removió un poco sintiendo como las yemas de Ash ya habían alcanzado el final de la prenda, tocando ligeramente parte de su piel en el área correspondiente a su muslo – Es decir nosotros podríamos… Tú… tú podrías…

- ¿Pasa algo malo?

- No es solo que… - Suspiró. No podía seguir ignorando la situación ni fingir que todo estaba normal cuando muchas dudas la atacaban, así que no evitó lanzar alguna pregunta que dentro de sus preocupaciones parecía ser de las más insignificantes - ¿Podrías dejar de moverte tanto?

- ¿Ah? Pero si no me he movido, si acaso solo un poco... – De nueva cuenta estiró los dedos tomando la orilla del improvisado pijama de Misty y palpando con mayor libertad la parte descubierta haciendo que la pelirroja diera un ligero respingo.

- ¡Si a eso me refiero! ¿Por qué lo sigues haciendo?

- ¿Te molesta? – Dijo con un poco de burla en la voz.

- N… no... ¡Es decir si!

- Ey, yo puedo tomar lo que es mío

- ¡¿Ah?! – Misty parecía muy ofendida por lo que el joven pareció dar a entender con aquello, pero antes de que pudiera hacer algo para objetar, sintió un tirón de la tela que la cubría.

- Mi camiseta, si no querías que te molestara debiste pensarlo antes de utilizar mi ropa.

- Es broma, ¿verdad?

- Para nada.

- ¡Estás demente! Utilizo tus camisetas todo el tiempo y nunca has dicho nada al respecto, ¿por qué te molestas ahora?

- Porque…

- ¡¿Por qué?!

- Creo que más que molestarme… - Hasta entonces lo vio nervioso, incluso su tacto sobre ella lo notó tembloroso y se estaba tardando en contestar, debatiéndose entre decirlo o quedarse callado, aunque finalmente se acercó al oído de la pelirroja, hablando casi en un susurro. – Siento que me estorba.

Las últimas palabras de Ash... ¿Las había soñado? Ciertamente no, eso lo supo cuando la otra mano del entrenador la cual se había mantenido lejos de ella, ahora estaba cerca de su mejilla, acariciándola con ternura. Ya no podía pensar que estaba malinterpretando la situación, pues él sin duda se estaba acercando más a su rostro. A falta de una mejor forma de actuar, solo pensó en cerrar los ojos, esperando por lo mejor, resultando ser excelente, cuando los labios de Ash encontraron los suyos.

Fue un beso pausado, suave, uno que parecía durar para siempre, de esa forma delicada… por lo menos así fue hasta que el roce de sus labios no era lo único que podía sentir.

La mano de Ash insistía en explorar otras partes de su cuerpo, una caricia en sus piernas, otra más cerca de su vientre y de nuevo otra caricia depositada en su cadera, en el límite entre su piel y la única tela que tan escasamente le cubría la parte superior del cuerpo.

Echó un poco el cuerpo hacia atrás, más fue inútil intentar escapar, Ash se movía junto con ella un poco por inercia, un poco por instinto, intensificando el beso que aun entre tanto movimiento continuaba uniéndolos.

Sin determinar con exactitud el momento en que su delgado cuerpo había quedado atrapado entre el colchón y la firme anatomía de él, solo lo notó por un breve instante antes de terminar por mandar al diablo cualquier parte racional que aún pudiera arruinarle ese momento. Pasados unos cuantos minutos alejó de golpe a Ash, rompiendo con el beso que insistía en mantenerlos juntos; la acción sobresaltó a Ash, su mirada la observaba con un poco de preocupación y vergüenza, era claro que él no quería detener sus acciones y temía que así lo determinara ella, pero Misty solo se tomó unos segundos para vengarse por todas las sensaciones que Ash había creado en ella, para después dedicarle una mueca traviesa y hablarle suavemente.

- ¿Aun quieres tu camiseta? – dijo con convicción, notando como ahora era Ash quien parecía un manojo de nervios, enrojeciendo ferozmente.

- Bueno yo… yo solo decía… - Misty se acomodó, hundiéndose un poco en el colchón, buscando levantar tímidamente sus brazos sobre su cabeza

- Porque puedes recuperarla… ahora. – Ash no necesitó ninguna otra instrucción y en un arrebato por descubrir lo que la prenda tan celosamente custodiaba, la haló desde la cintura de Misty, deslizándola sobre su cabeza y antes de que siquiera fuera una sugerencia, se deshizo de igual forma de su propia camiseta, para finalmente descansar los brazos alrededor del bien formado cuerpo de su amiga.

- No te lo tuve que decir dos veces ¿eh Ash? – Exclamó un poco risueña, muy consiente de que su pecho y el del entrenador estaban en contacto directo, su respiraciones agitadas, pero acompasadas era lo único que se interponía entre ellos en ese momento.

- Te dije que yo si sabía aprovechar las oportunidades perfectas. – E impaciente por continuar con el rumbo natural de la situación en la que se encontraban, la besó de nuevo con fervor.

oOoOoOoOoOo

Comenzaba a despertarse de a poco, pero aún con la poca conciencia que iba recuperando sabía que no quería levantarse, no quería abrir los ojos siquiera, porque sabía perfecto en donde y sobre todo, en que condiciones lo haría. La idea de enfrentarse a su realidad, de tener alguna plática con Ash del porqué estaba por despertar en su cama y desnuda no era una idea muy alentadora.

Igual tendría que hacerlo en algún momento. Suspiró ligeramente antes de inspeccionar el terreno, abriendo solo un poco su ojo derecho. No vio al joven por toda la habitación. Sabiéndose sola, se atrevió a sentarse sobre el colchón, manteniendo la sábana pegada a su pecho, buscando entre ellas alguna de las prendas que con avidez le fue arrebatada horas atrás sin encontrar nada, pensando que lo mejor sería levantarse y buscar algo de ropa en su maleta, estaba apunto de hacerlo, cuando Ash entró en la habitación.

No sólo fue su desprovisto estado lo que la sonrojó, ni la visión del cuerpo semidesnudo del joven que apenas si llevaba un simple short, sino que para él todo aquello no parecía avergonzarle, en todo caso se veía contento.

- Buenos días... - Dijo con tranquilidad antes de acercarse hasta ella plantándole un beso - En realidad tardes, pero a quién le importa.

- Si, a nadie le interesa la hora – Entonces se olvidó de toda la vergüenza que sintió al despertar con tal de seguir saboreando los labios del joven quien no opuso resistencia cuando ella lo besó una segunda vez.

- Excepto tal vez que... – Arqueó un poco la espalda lo que obligó a su boca que dejara de tocarla, después enmarcó el níveo rostro de Misty con sus manos, mientras la admiraba, sonrió aún más al darse cuenta de lo hermosa que ella era - Todas esas cosas que tenía planeadas hoy, no podré llevarlas a cabo ahora, ya sabes, por lo tarde que es.

- ¿Y?

- Sólo me preocupa... ¿De qué manera podré compensarte? – Sonriendo, comenzó a depositar pequeños besos en su nariz, en su frente y finalmente en sus labios.

- Si... justo eso que estás pensando – Contestó por inercia, mirando como hipnotizada la boca del joven que empezaba a parecerle lo más delicioso que hubiese probado en su vida – A mi me parece una excelente idea.

- Yo solo estoy para cumplir sus deseos, mi lady.

Si en algún momento llegó a pensar que Ash era un chico inexperto en los asuntos del amor, de ese día en adelante no le volvió a cruzar esa descripción por la mente.

oOoOoOoOoOo

No podría imaginar una mejor palabra para describir ese fin de semana más que como maravilloso, segura de que así había sido también para Ash, pues ya era miércoles y él se rehusaba a dejarla ir. No es que pusiera mucha resistencia tampoco.

La sensación que la invadía noche tras noche, durmiendo en su brazos, amándolo de una forma que nunca creyó posible era felicidad pura, aunque, de a ratos su estado eufórico se veía opacado por las dudas, aquellas que la había acompañado desde ciudad Celeste y que a pesar de todo lo que había ocurrido entre ellos, todavía no podía asegurar que Ash la amara tanto como ella lo hacía. Era probable que solo estuviera pasando el rato y que ni siquiera llegara a su cabeza la idea de un compromiso. ¿Debía hablar del tema con él? Tal vez no era la mejor de las ideas, seguro terminaba asustándolo.

Lo más sensato era esperar, mientras tanto, disfrutar de ese lado afectuoso y hasta entonces desconocido en Ash, parecía un buen plan, sobre todo en ese momento cuando él volvía a la habitación que apenas si habían abandonado en días. Se sintió momentáneamente decepcionada al verlo vestido casi en su totalidad.

- Bueno, creo que hoy si tendremos que salir.

- Aw, ¿pero por qué? Si todo es tan perfecto aquí - Hizo un ligero puchero que Ash encontró adorable y no dudó en acercarse a ella para plantarle un rápido beso en los labios.

- Lo sé, pero acabo de recibir una llamada de Brock, dice que se atravesó con una sorpresa interesante en New Bark y que se dirige para acá para "mostrárnosla"

- Bueno, no estaría tan mal ver a alguien más que a ti para variar.

- ¡Ha! di lo que quieras, pero estoy seguro que no te has cansado de mi.

- Creído. - Le dio un ligero empujón levantándose de la cama dispuesta para vestirse y estar presentable para encontrarse con su amigo Brock - En fin creo que nos haría bien salir por unas horas, podríamos hacer ese día de campo que se supone sería el domingo, seguro que Pikachu y los otros se divertirán mucho si nosotros...

- ¡Demonios, Pikachu! ¡Oh rayos, no había pensado en él! Es mejor que vayamos a ver como está o me electrocutará por abandonarlo - Apresurado por recordar algo que en días pasados y en brazos de Misty no le pareció importarle terminó de vestirse, al igual que su compañera que después de colocarse el vestido y los zapatos celestes, acomodaba su cabello en un rodete. Sin demorar, Ash tomó su chamarra, corriendo por el pasillo aún calzándose los zapatos - Ahora mismo le mandaré un mensaje de texto a Brock para que nos vea en el laboratorio, ¿será divertido no?

- Si, sobre todo la parte en que Pikachu te extermina.

- No puedes permitir eso, me extrañarías. - De la misma forma apresurada en la que salió, regresó corriendo, arrebatándole el cepillo a Misty y comenzó a pasar sus dedos por el cabello rojizo, en un intento de apresurar el proceso.

- Detente Ash, ¡por lo menos deja que me arregle!

- ¿Qué dices? Si te ves perfecta.

- ¡Pero Ash!

- Corre, no hay tiempo...

La haló de la mano escaleras abajo y hasta la calle. Ya a medio camino se olvidaron del paso apresurado, pero eso no hizo que Ash la soltara ni por un instante.

De nueva cuenta, Misty se encontraba preguntándose que significaba aquello, porque si cualquier persona los viera, aseguraría que eran una pareja, tomados de la mano paseando por la ciudad, eso sin mencionar todas las cosas de "parejas" que estuvieron haciendo durante cinco días seguidos.

¿Y que pasaría cuando su amigo los viera? ¿O es que Ash le pediría que no se le acercase? Entonces sería un claro indicador que el moreno no tenía intenciones de tomar los últimos días muy en serio. Comenzaba a angustiarse con tanta duda autoimpuesta, cuando el sonido del celular de Ash atrajo su atención, mirando de reojo la pantalla del aparato ajeno, se percató que el mensaje era de su amigo criador.

- Perfecto, ¡ahora vamos atrasados! Brock dice que tenía un encargo del profesor Elm y ya estaba cerca de la granja de los Oak. Es mejor que nos apresuremos.

Apretó más la pequeña mano de la pelirroja entre la suya, mientras aceleraba la velocidad de su caminar. A lo lejos se comenzaban a hacer más notorias las aspas amarillas del molino que se encontraba atrás del edificio principal, indicando que en poco tiempo estarían en el laboratorio, lo que significaba que verían a Brock mientras ellos seguían unidos por sus manos.

Aunque era un gesto más bien amistoso, sin duda levantaría sospechas. Misty seguía preguntándose que tanto de su nueva situación debía ser mostrada ante su amigo.

- Ey Ash… - El mencionado seguía avanzando, apenas si hizo un ligero sonido que le indicaba la estaba escuchando. – ¿No crees que debieras… soltarme? – El chico pareció no entender de que iba la petición, si acaso le dio otro ligero apretón a la palma que tenía aprisionada, mientras seguía avanzando.

- No, porque no caminarías tan rápido y entonces Brock…

- El se preguntaría porque estamos tomados de las manos. ¿No lo crees?

- Dudo mucho que se esté fijando tanto en ese tipo de cosas.

- Lo notará ahora, créeme, entonces hará preguntas sobre el porqué y bueno… - Se detuvo tanto como pudo, obligando al moreno que hiciera lo mismo aunque seguía renuente a hacerlo, se paró frente a ella mirándola con verdadera extrañeza. – ¿No crees que debiéramos guardar la distancia por unas horas? Así evitaríamos que Brock haga preguntas que tal vez nosotros… o tu, no estés tan dispuesto a contestar. – Ash la miró por unos segundos sin parpadear, como si estuviera procesando las palabras que acababa de escuchar. Al cabo de un rato solo soltó una risotada y en lugar de alejarse, hizo todo lo contrario, la envolvió por la cintura con sus brazos. Teniéndola más cerca, continuó riendo al ras de su rostro.

- Que pregunte lo que quiera.

- Pero Ash… - La atrajo más a él buscando capturar sus labios sin la necesidad de detener su rostro con las manos para que se mantuviera quieta. Su nariz contra la de ella fue suficiente para que no escapara de él.

-Misty, ¿en verdad crees… - Suspiró levemente y el aire tibio que emanaba de él chocaba ligeramente en sus rosadas mejillas - Que puedo resistirme de hacer esto durante horas? – Y después de la ansiedad que había generado en la chica, la beso suavemente, acción que no tardó en corresponder y que disfrutaba al máximo, sobre todo cuando el amarre de los brazos masculinos en su cintura fue aún mayor.

En definitiva, podría quedarse allí por días, una eternidad de ser posible, excepto que un grito agudo, como aquellos emitidos por preadolescentes en conciertos de ídolos pop, retumbó muy cerca de sus tímpanos, haciendo que soltara a Ash de un empujón, asustada de la procedencia del estruendoso sonido.

- ¡No lo puedo creer!

Apenas si pudo dar un ligero vistazo a su alrededor Misty notó la presencia de su amigo Brock que iba en compañía de otras dos personas a las cuales no conocía, y que todos ellos habían presenciado el apasionado beso que segundos atrás compartió con Ash.

- ¿Que está…? ¿Por qué ustedes…? ¡Muchachos! – Brock seguía exclamando incoherencias acercándose a ellos a grandes zancadas y en un solo abrazo capturó a sus dos amigos más antiguos – Esto es inaudito y genial, ¡Cilan! ¿No crees que esto es maravilloso?

Por la mención del joven que lo acompañó en su viaje por Unova, Ash se percató que su viejo amigo no estaba solo y que además del mencionado, quien parecía igual de sorprendido que Brock, también había una joven de cabello violeta con la boca totalmente abierta.

- Así que, ésta era tu sorpresa - Dijo tímidamente y con las mejillas un poco coloradas al darse cuenta de los espectadores que tuvieron sus actitudes cariñosas. - Cuanto tiempo sin verlos muchachos.

- Bastante, - Contesto Cilan, acercándose hasta ellos – Pero veo que has empleado muy bien el tiempo ¿No Ash? Y con una encantadora jovencita, no hay duda de ello. - Dirigió toda su atención hacia Misty – Podría decir que no te conozco, pero he visto muchas fotografías y escuchado tantas historias sobre ti, ¿Misty cierto?

- Si… - contestó tímidamente, apunto de preguntar algo sobre él o la otra chica que también se había acercado al grupo, pero fue interrumpida por Brock.

- Ya habrá tiempo para las presentaciones, por ahora quiero saberlo todo, principalmente ¡¿cuando se van a casar?! Su primer hijo se llamara igual que el tío Broky ¿cierto?

- Apenas los ves juntos y ya los imaginas casados y con hijos. – Iris intervino, - ¿No crees que es un poco apresurado? – Ash agradeció el comentario de su amiga, aunque la mueca traviesa de la entrenadora le indicó que su intención no era ayudarlo – Por lo menos debieran vivir juntos algún tiempo.

- ¡Iris!

- ¿Qué? Nunca pareciste interesarte en nada relacionado al amor y que estés besuqueándote en plena calle quiere decir que ella debe de ser muy especial. – De un empujón alejó a Cilan para saludar a la desconocida pelirroja que hacía un esfuerzo sobrehumano para sostener la mirada sin que le estallaran las mejillas de la pena, la situación era por demás incómoda, tanto para ella como para Ash, quien intentaba por todos los medios alejar a sus curiosos amigos. Jaló a Iris del brazo esperando que eso fuera suficiente para que quitara su traviesa mirada de la pelirroja.

- Si muy sorprendente, de todas formas no hay razón para gritar como loca, Iris.

- ¿Gritar? ¿Yo? – Señaló a Brock, el cual seguía muy sonriente – Si fue él quien casi nos deshace los tímpanos a todos.

- ¡Es que es tan sorprendente! Y no crean que se escaparán de darme todos los detalles ¿Desde cuando es que salen? ¿Cómo le propusiste que fuera tu novia?

- ¡De acuerdo, suficiente de tanto interrogatorio! – Finalmente Ash dio un empujón a su amigo, distanciándose de todos esos cuestionamientos que habían puesto a su rostro más rojo que un tomate – Mejor preparemos todo para el día de campo, en lugar de que sigas preguntando tanta tontería.

- Pero Ash…

- Vamos todos, ¿Qué no tienen hambre? Porque yo si.

- Tienes que contarme algo por lo menos, amigo.

- No hay nada que deba contarte, ¡así que deja de exagerar!

- ¿Puedo darle yo la noticia a Tracey?

- Él no está y ¡deja de molestarme!

Al no encontrar otra forma de calmar al criador, el joven moreno solo encontró como opción correr, subiendo las escaleras hasta el laboratorio a toda velocidad, aunque eso no parecía detener a Brock, pues lo siguió de igual manera, gritando sus obstinadas preguntas una y otra vez por todo el camino. Iris y Cilan solo reían divertidos caminando con calma por el mismo rumbo en que los dos chicos habían desaparecido y hasta el final, iba Misty caminando cabizbaja y un poco molesta por la forma en que había actuado el entrenador.

Primero, asegurando no importarle la reacción de Brock, imaginó que entonces la presentaría como su novia, porque así se estaban tratando ¿cierto?, pero después vino el comentario que pareció arruinarlo todo.

"No hay nada que deba contarte"

¿Eso que significaba? Qué para el entrenador era nada lo que pasaba entre ellos o por lo menos esa impresión le había dado. La tonta frase que tal vez no tenía la mitad del sentido que ella le estaba dando, seguía rondándola sin intenciones de dejarla en paz. Aun cuando Ash seguía acercándose a ella, robándole un beso a cada oportunidad que tenía, levantando una nueva oleada de comentarios impropios y hasta silbidos por parte de sus amigos que sin duda seguían incomodándolo sin que eso fuera motivo suficiente para que se detuviera en su trato cariñoso hacia ella, Entonces ¿cómo resultaba que no había nada que contarle a Brock?

- Como si no fuera suficiente lo que comes cuando Cilan cocinaba, ahora teniendo a dos excelentes chefs vas a terminar por engordar, Ash – Iris comentó divertida viendo como su amigo se llenaba la boca con toda clase de alimentos.

- Pues habiendo tanta variedad de platillos, ¡es difícil no comer tanto!

- O con la boca cerrada, por lo visto – Iris reprendió al muchacho, mientras ella misma devoraba pieza tras pieza de sushi, aunque a una velocidad menor que el joven. – ¿No te da pena que Misty te vea así?

- Me ha visto peor, - Comentó alegre al momento que tragaba el bocado que aun disfrutaba para poder mostrar una enorme sonrisa – pero de todas formas pasa la mayor parte del tiempo conmigo, así que me imagino no le importa mucho ¿Cierto Misty?

- Eres un barril sin fondo, ¿qué se le puede hacer? – Aún en la confusión que predominaba en su mente, no podía pasar la oportunidad de bromear con el joven, aunque el comentario lejos de ofenderlo solo lo hizo sonreír más y no dudó en abrazarla.

- ¿Ves? Ella me entiende. – se acercó por completo, pegando su mejilla junto a las suya. Frotándola suavemente – ¿No crees que es la mejor del mundo?

Era una imagen que parecía increíble, no solo para Iris, sino para la misma Misty y no sabía que otra cosa hacer, más que recibir los infantiles mimos por parte de Ash. No imaginó que fuera tan afectuoso en público, de hecho era algo que la entrenadora de dragones también estaba pensando porque solo dejó caer la pieza de sushi que sostenía, alejando su plato, como si de pronto la comida le cayera mal.

- ¡Eww! Tanta dulzura me ha hecho enfermar, en serio Ash. – Exclamó aun haciendo ese gesto de desagrado, Cilan solo reía al momento que se acomodaba junto a Iris.

- Déjalos, eso pasa cuando se está enamorado.

- No es para que exageren, chicos – contestó Ash, aun sonriendo y alejándose de su acompañante pelirroja, de nueva cuenta se dedicó a devorar el platillo que Cilan había dispuesto sobre la mesa.

Una vez más a Misty le pareció que Ash evadía la cuestión, primero sobre si eran pareja o no, ahora, incluso parecía negar que sintiera amor hacia ella. No entendía su comportamiento, pero sobre todo no se entendía a si misma, porque no estaba dispuesta de ser la burla de nadie, ni siquiera porque fuera él su gran amor, así que no estaba segura del porqué seguía allí esperando a que se aprovechara de ese sentimiento.

- Espero que todavía tengan espacio para el postre… ey Misty, ¿dónde vas? – Brock se sorprendió por la forma tan repentina en la que la pelirroja se ponía de pie, casi huyendo del jardín.

La extraña actitud no fue solo sorpresiva para el criador, Ash en seguida notó que algo no andaba bien y no perdió tiempo en seguirla. Debía averiguar lo más pronto posible qué estaba mal, pero era más difícil de lo que pensó, Misty prácticamente corría tanto como le era posible con sus zapatos de tacón.

- ¡Misty! ¡Misty! – Finalmente pudo detenerla bajando las escalinatas, casi en el mismo lugar donde solo un par de horas atrás habían compartido un dulce momento. – Misty ¿puedes decirme que ocurre?

- ¿Todavía tienes que preguntarlo? – Agitó sus brazos para quitarse de encima las manos de Ash - ¿Es que no te has dado cuenta de lo que está mal?

- ¿Qué podría estar mal?

- ¡Nosotros, Ash! Todo esto que ha estado pasando

- ¿Por que debiera de estarlo? Si es lo mejor que me ha pasado en años, ¡Demonios! Es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, no sabía que tu…

- Si piensas que ha sido tan espectacular, ¿entonces por qué no lo dices? ¿Por qué no le dices a Brock que pasa entre nosotros? ¿Por qué te ofende que me llamen tu novia?

- Yo no me he sentido ofendido de que lo digan.

- Si, eso quedó claro con tu "No estoy enamorado, chicos. No exageren" o "No hay nada que contar"

- Yo solo dije eso porque no es asunto de ellos, por lo menos no por ahora que estamos…

- Eso es lo que quiero saber Ash ¿Qué estamos haciendo?

- Es solo… yo creo que…

- ¡Dilo de una vez!

- ¡Solo sé que han sido maravillosos y punto! ¿Qué es muy difícil dejemos las cosas así?– Tan sincero como siempre solo expresó lo que en ese momento sentía. No era un experto en esos temas, sobre todo al momento de etiquetarlos cuando para él no había ninguna necesidad. La perplejidad en el rostro de Misty solo indicaba que había dicho algo malo y trató de emendar su error, - Por… por lo menos creo que debiéramos de asegurarnos de ver a donde lleva todo esto antes de divulgarlo ¿No crees?

- ¿Estás bromeando? "Ver hasta donde nos lleva" Por favor Ash, ¡eso lo hubieras pensado hace cinco días cuando estuve por primera vez en tu cama, no ahora!

- Es… entonces dime que necesitas oír para que entiendas…

- Entiendo perfecto y no tienes que mentirme, si eso es lo que querías

- ¡Yo no quise decir eso!

- Se perfectamente lo que quieres decir y no te preocupes por "averiguar a donde nos lleva" porque desde ahora te puedo decir que a ninguna parte.

- Misty, espera un…

- Ahórrate los discursos.

Se dio la vuelta y emprendió nuevamente su camino a pasos rápidos, para Ash aun no quedaba muy claro exactamente cual había sido su error, si hasta él mismo sabía que solo tuvo las mejores intenciones hacia Misty, no entendía como es que todas sus acciones se reducían a nada solo porque al momento de expresarse no era el mas coherente. Estaba a punto de seguirla y remediar todo el asunto, pero una mano se afianzó a su hombro deteniéndolo.

- Déjala ir.

- Brock, ¿acaso escuchaste…? – Se sintió un poco avergonzado de que esa riña fuera presenciada por su amigo, sobre todo porque revelaba mucho de lo que había pasado entre ellos en días pasados, sin embargo la vergüenza pasó rápido al enfocar su atención a lo que el criador le había dicho - ¿cómo puedes sugerir eso? Yo no puedo…

- Entiendo como te sientes, amigo, pero conoces a Misty, así como está de molesta no va a entender las cosas por más que ella esté mal y tu en lo correcto.

- ¿Pero si ella…? Un momento, ¿yo estoy bien? ¿Estás seguro?

- Eso es porque te conozco a la perfección y sé que tu boca a veces no está bien conectada a tu cerebro.

- ¡Oye!

- Y entiendo exactamente que sientes por ella, a pesar de no decirlo. – Ash se sonrojó, aun sin explicarse como es que Brock podía saber con tanta certeza algo que él mismo desconocía – Misty te conoce demasiado bien y cuando esté más calmada, se dará cuenta. Créeme, si hablas con ella ahora, el problema se hará más grande.

- Supongo que tiene sentido lo que dices es solo… - Se quedó cabizbajo por unos segundos, para después volver la mirada seria hasta Brock – No sé que tan sensato sea tomar consejos amorosos de ti.

- ¡Se bastante de la materia, no hay necesidad de que te burles de mi! – Gritó enfurecido hacia Ash que seguía bastante quieto, en sus ojos cafés se notaba una duda que parecía atemorizarlo más que nada en el mundo.

- Espero que si lo sepas, porque, Brock… no podría soportar perderla. – El criador sonrió bastante satisfecho por darse cuenta que no se había equivocado al pensar que Ash ya estaba más que enamorado de Misty. Para reconfortarlo paso su brazo sobre los hombros del entrenador, dando un amistoso apretón en ellos.

- Yo no permitiría tal cosa, Ash. Confía en mi.

- Está bien.

- Vamos, todavía puedes terminar tu postre, eso te puede distraer un rato.

- Eso depende de cuanto hayas cocinado…

Aunque la preocupación seguía presente en él, no hacía ningún daño pasar un buen rato con sus amigos, en todo caso, Misty estaría en su casa y el enojo no le duraría más de unas cuantas horas.

No anticipó que podía estar tan ofendida como para poner dos ciudades de distancia entre ellos.

oOoOoOoOoOo

Tenía la cara totalmente recargada sobre la fría mesa, observando de reojo la taza de café que se había servido horas atrás y a lo lejos, al otro extremo, veía su celular esperando que este sonara y la vibración del aparato le alcanzara las mejillas… esperaba que Ash la llamara.

No ocurría nada. Suspiró con pesadez al darse cuenta que ni siquiera lo culpaba, no después de marcharse de esa forma sin dejar una nota explicando que regresaba a su casa, pero es que estaba tan enojada en ese momento porque él no había definido sus sentimientos, porque ni siquiera lo intentó y el que ya hubieran trascurrido casi dos días desde esa discusión y que no llamara o se apareciera a su puerta solo confirmaba que él no la quería. ¿Cierto? Suspiró de nuevo sin saber si aquella pesadez se generaba por las deducciones que hacía o porque en seguida se daba cuenta que estaba equivocada.

- Mirando el teléfono no vas a hacer que suene, hermanita.

- Cállate Daisy – Ni siquiera hizo el intento de levantar la mirada, seguía en la misma posición deprimente sin importarle la intromisión de su hermana, aunque ésta no estaba dispuesta a soportar esa actitud ni un segundo más y con su palma derecha empujó la frente de la chica hasta obligarla a que se sentara en una posición decente.

- De acuerdo, no puedes seguir así, vas a decirme que te pasa y lo vamos a arreglar porque no puedes dejar tu cara marcada en la mesa o el sillón o el piso como lo has venido haciendo.

- No me pasa nada.

- Ya habla, sé que tiene que ver con Ash y no trates de negarlo, de otra forma ¿Por qué pasaste más días en Paleta para después regresar con esa mala actitud? ¿Qué te hizo el enano?

- Nada, él solo no… - Se agachó, tratando de ocultar su vergüenza, rogando que sus siguientes palabras no fueran escuchadas – No es capaz de decirme que me ama.

- Él… ¿por qué tendría que decirte tal cosa así de la nada? – Misty se hundió en su asiento y esa sola acción desató los gritos de su hermana.

- ¡¿No me digas que al fin se atrevió a besarte?!

- Bueno… si de menos nos besamos.

- ¡Por Arceus Misty! – Estaba más que impactada, se acercó hasta la pelirroja tomándola de las manos con emoción – No puedo creer que con lo lento de Ash y lo miedosa que eres hayan hecho de todo en un solo fin de semana ¡Esto es increíble!

- ¡No es increíble! – de un manotazo alejó a su hermana y luego volvió a colocarse en la misma posición en la que Daisy la había encontrado.

- ¿Por qué no?

- ¿Qué no estás oyendo? Parece que todo lo que hicimos no significa nada para él.

- ¿Cómo puedes asegurarlo?

- Se lo pregunté y solo… no supo que contestar.

- ¡¿Cómo?! – Daisy se levantó de golpe, poniendo su mano derecha en el pecho, actuando una gran indignación – El niño súper lento y cero experimentado en el amor, no fue capaz de darse cuenta que te ama, ¡es impactante!

- Te estás burlando – Volvió a levantar el rostro de la mesa para ver a su hermana que parecía estar ante las cámaras, grabando la escena de alguna de sus tontas películas.

- No me estoy burlando, solo te estoy señalando lo absurdo que es tu enojo con Ash.

- ¿Por qué lo defiendes? Y además ¿por qué aseguras que él me ama? No fue capaz de admitirlo, no me ha llamado en dos días y…

- De seguro piensa que si te llama le arrancarás la cabeza, solo hace lo que todos haríamos: Evitarte hasta que dejes de comportarte como loca. – volvió a sentarse y tomó las manos de su hermana menor. – Y es obvio que te ama, porque entonces no habría estado cinco días seguidos contigo, créeme, si solo te quisiera para un rato, no hubiera dejado que te quedaras por tanto tiempo.

- Supongo que tienes razón – Se echó para atrás, sintiéndose un poco más relajada, aunque todavía había algo que la molestaba – Si tan solo pudiera decírmelo, así estaría segura de que estoy haciendo lo correcto.

- Bueno, no podrá decírtelo si no lo ves y aún así, creo que eso podría tardar, te recuerdo que tu novio es lento.

- No es mi novio.

- Pero lo será, te lo aseguro – Ambas sonrieron antes de que Daisy se levantara de su asiento, revolviendo un poco el cabello de su hermana – Aunque si te quedas aquí no creo que eso sea pronto.

- ¡Tienes razón! – Con un salto lleno de la energía y la alegría que le faltó en días pasados, tomó el frio café que seguía en la taza sobre la mesa, después, corrió escaleras arriba en busca de su maleta, aunque realmente no le importaba que empacaría.

- ¡Buena suerte hermana, te veo el domingo!

oOoOoOoOoOo

- Pika…

El pokemón eléctrico sentía un poco de pena por su entrenador. Parecía normal, sentado frente al televisión, intentando enfocarse en el programa que transmitían, pero era obvio que ni siquiera le estaba prestando atención.

- Ey amigo, no te sientas triste, todo está bien.

Mintió lo mejor que pudo, aunque Pikachu no se lo creyó ni por un segundo, era difícil que lo hiciera cuando su mirada estaba llena de tristeza pura. Como no estar deprimido si todos los viernes a esa hora Misty ya le hacía compañía y con solo mirar sus hermosos ojos aguamarina hacía que todo en su vida tuviera sentido. Luego, con lo ocurrido allí, en su casa, exactamente siete días atrás pensó que cada viernes solo podía mejorar, que tenerla en su brazos se volvería en una constante en su vida… No podía creer que tan rápido como la había tenido ahora la perdía.

Había dicho algo estúpido y eso fue suficiente para acabar con el más bello sueño que por un momento amenazó con ser una hermosa realidad. No quedaba más que aceptarlo y…

- ¡Pi pika chu!

- ¿Ah?

- Pi pika chu pika

- Lo siento, no escuché que llamaban a la puerta, no te alteres.

- ¡Pi pika chu pika!

- ¡Ya voy! ¡No sé por qué haces tanto escándalo para que abra la…!

Allí estaba ella, como un hermoso espejismo, sonriendo y al hacerlo le devolvía toda la alegría al alma. Tenía su pequeña maleta colgada al hombro y una botella de vino entre las manos.

- Misty… ¿Qué…?

- Es viernes… - dijo con timidez – siempre vemos ese estúpido programa que tanto te gusta ¿recuerdas?

- Claro, de hecho ya comenzó.

- Y puedo… ¿verlo contigo?

- Sabes que si. – Abrió del todo la puerta, pero cuando empezó a avanzar hacia el interior de la casa, en lugar de dejarla pasar, la sostuvo entre sus brazos mirándola intensamente – Solo, quiero que sepas… que no te dejaré huir de nuevo.

- Yo… lo siento. Sentí pánico de pensar que tu no me quisieras, ¡sobre todo porque no me lo dijiste y solo pensé…! - La única forma que encontró para detener su extraño discurso fue con un beso, uno que había deseado darle por dos días que lejos de ella le supieron a tortura. Ambos parecían sentir un gran alivio que se demostraba en sus semblantes una vez que se separaran.

- Yo no supe expresarme, también lo siento, pero si debes saber algo es que… yo nunca había sentido la necesidad de estar con nadie como lo siento contigo, nunca he querido pasar tiempo con ninguna otra mujer y pensé que eso dejaba muy en claro que yo… solo te amo a ti. – Sus palabras hicieron que la chica sintiera una enorme felicidad que se traslucía por su mirada y por sus labios.

- De cualquier forma, creo que tienes razón. Veamos a donde nos lleva esto antes de explicárselo a todos, porque entonces tus amigos no nos van a dejar en paz.

- Me parece bien, aunque Brock ya le dijo a todos y realmente ya lo saben.

- Ah si… ¿exactamente que les dijo?

- Pues, que estamos comenzando algo… no sé que más, siempre que habla May para preguntar termino colgándole. – Ambos rieron.

- Bueno, cuando haya algo más que contarles, lo sabrán. Mientras, creo que podríamos pasar a tu cuarto, ver televisión y saborear un poco de esto – Señaló el vino con un gesto travieso.

- Yo estaba pensando más bien en algo como esto… - acercando sus manos hasta sus mejillas, la acarició con ternura y sin más rodeos la besó.

- Si eso también.

Entraron a la casa, donde seguramente pasarían otra velada normal, un poco de televisión y mucha platica sin que Misty se agobiara por ninguna duda, solo esperando a que corriera el curso natural de su nueva relación, aunque Ash ya había decidido con exactitud hacia donde los llevaría: a una vida llena de dicha juntos, porque no dejaría que se le escapara nunca.

Ya encontraría el momento perfecto para hacérselo saber.


Espero que no tengan problemas de diabetes después de esto, es super rosa lo sé, pero igual me hizo feliz escribir algo que desde el principio no tenía nada de trágico, como que ya hacía falta donde simplemente fueran felices ¡y ya! jaja Bueno, pues a partir de este momento no sé como vaya a ser mi vida, pero haré todo lo que esté en mis manos para poder continuar escribiendo regularmente y nos estamos viendo pronto con más fics!

rie. Jaja creo que esta colección de fics debiera de llamarse "Ash es un amor" es bastante bueno en la mayoría de los shots :P

Sumi-chan. Misty fue terca otra vez, ups. Tienes razón, prepárate para sufrir con mis otros fics muajajajajajaja O_O

Tibetana. Si tenía que contra restar lo dulce del final con algo un poco amargo y pues yo tambien sentí feo :( Pero al final todo acabó bien

nova por siempre. Mil gracias, me sonrojas con tanto buen comentario O/O

Alan. Si creo que es de los detalles más lindos y románticos que existen, aunque ya no muchos se atrevan a realizar

May Himemiya. Maaaaay aaa te desapareciste voy a hacer a Ash más cursi todavía con tal de que regreses :P

Mistyket. O_O tu review es raro jaja pero que bueno que te gusta Ash tierno semi sensual O_O jaja creo que aquí quedó así también

Mislu. Otra que anda medio desaparecida, ¿cómo estás? Espero que todo vaya bien y que sigas disfrutando a Ash lindo

Joselito. Gracias n_n