Cap. 3 SVET.

Es gracioso que siempre haya una primera vez para todo. Esa noche había sido la primera vez que veía un centauro y también la primera vez que me desmayaba, es decir a veces tenia micro sueños pero nunca desmayos y mucho menos causados por ver criaturas mitológicas. Recuerdo, antes de que todo se volviera negro, muchas voces a mi alrededor que sonaban como si estuvieran cada vez más lejos hasta que ya no podía escuchar nada más, obviamente por la pérdida de mi conciencia.

Desperté con una muy molesta y artificial luz blanca dándome de lleno en los ojos, como detestaba que la luz eléctrica me diera directo en la cara, me gustaba más la luz natural o simplemente permanecer totalmente a oscuras; volví a cerrar los ojos llevando una de mis manos a mi cara para evitar que el brillo pasara más allá de mis parpados, me dolía mucho la cabeza, cosa que últimamente era común. Más temprano que tarde, me di cuenta que estaba acostada en lo que parecía una camilla, por lo dura e incómoda que era, y una delgada sábana me cubría el cuerpo; intenté taparme con ella el rostro y seguir durmiendo. Me sentía cansada y me hubiera encantado seguir en mi inconsciencia pero eso, al parecer, eso no iba a pasar ya que una voz cálida y jovial inundo el cuarto evitando que volviera a dormirme o a desmayarme, lo que pasara primero.

— ¡Excelente, ya despertaste! nos estábamos empezando a preocupar por ti — Su tono hizo eco en mis oídos, me descubrí la cabeza para ver de quién se trataba. Me trato con tanta familiaridad que por un momento sentí que nos conocíamos de toda la vida pero obviamente no era así, aunque le reconocí de inmediato, se trataba de rubio que había corrido hacia Nico cuando aterrizamos... en donde sea que hayamos caído.

-¿Dónde estoy?— pregunté con un hilo de voz que daba risa, como cuando llevas mucho tiempo sin hablar y la voz te sale rasposa, más o menos así me paso. El muchacho sonrió de una forma tan radiante que casi me obliga a cerrar los ojos otra vez, aunque si lo veías bien, todo el parecía emitir luz propia. Tenía un cabello rubio con ondas que fluían tan naturales que invitaban a tocar; sus ojos eran tan azul como el cielo en pleno medio día, un azul brillante y sereno; su piel con un bronceado natural como el que tiene los surfistas, sí eso era, todo el emanaba un aura relajada muy estilo surf, era la clase de chico que hacía suspirar a las chicas, a mí en lo personal me abrumaba un poco.

— ¿No recuerdas nada?— Su cara se enserio por un momento, sentí como colocaba su mano en mi frente, era cálida y sorprendentemente suave, se notaba que cuidaba de sus manos — Estas en la enfermería del campamento— dijo volviendo a sonreír.

—Yo...— mi voz se quebró, de golpe recordé todo por lo que había pasado esas últimas semanas y una puntada de dolor pareció atravesarme el cerebro, me tome la cabeza para intentar apaciguar el dolor —Sí, ya recuerdo todo— el chico rubio hizo un gesto con la boca y saco algo de un cajón de la sala que hasta ahora no me había dado cuenta que estaba ahí.

—Ten, esto te ayudará con tu dolor de cabeza — me entrego una pequeña pastilla azul y luego busco un vaso de agua y me lo entregó, yo me limite a mirarle con duda y el solo me sonrió, parecía que lo hacía mucho, o que la sonrisa estaba perpetuamente dibujada en su rostro — Hazme caso, soy hijo de Apolo, se de lo que hablo— al escuchar esto me dispuse a tragar la pastilla hasta que mi cerebro hizo "clic" y casi escupo el agua, la pastilla y parte de mi alma en el proceso.

—Espera, espera, espera — empecé a toser, me había atragantado con el agua, el muchacho me dio unos golpecitos en la espalda mientras que yo me concentraba en no morir, iba a preguntar que quería decir con eso de hijo de Apolo, pero en eso alguien más entro.

—Lleva unas cuantas horas aquí y ya la mataste, Solace y así te haces llamar doctor — mire a el rubio pensando que el comentario le habría molestado pero no parecía ser así, todo lo contrario, sonreía con aun más alegría que antes y sus ojos se iluminaron, aunque a decir verdad creo que eso en él no era tan raro. Mire hacia la voz y me encontré con Nico en la puerta mirando divertido la situación.

—Sí, mira quien vino a hablar — yo los mire a ambos y carraspee la garganta; los dos voltearon a verme.

—Disculpen, pero aquí hay alguien muy confundida y que exige una explicación, luego si quieren pueden seguir coqueteando, no me molesta — los dos chicos se pusieron tan rojo que fue casi lindo, el rubio comenzó a tartamudear algo como "yo no coqueteaba" y Nico apartó la mirada, se veía adorable con el rostro rojo, pero yo no estaba en condiciones de disfrutar el paisaje.

—Bueno, de hecho vengo a buscarte para mostrarte el lugar, Svet — intento cambiar de tema y me miro ahora un poco más serio.

— ¿No le has dicho nada aún? — Preguntó el rubio ya recuperado de su ataque de vergüenza — Con razón casi se muere — dijo irónico.

— Te recuerdo que no tuve mucho tiempo, prácticamente entre y volví a salir —

— ¿Decirme qué? ¿Por qué siento que me estoy perdiendo de algo importante? Y ¿Qué es eso de hijo de Apolo? — los dos se miraron entre ellos con complicidad y luego a mí.

—Primero permíteme presentarme — era verdad, hasta ese momento no me había dado cuenta de que no sabía su nombre; el me tendió la mano y yo la tome, por supuesto, como un reflejo involuntario de alguien que se está conociendo — Mi nombre es Will, Will Solace y sobre lo de ser hijo de Apolo pues...— ya en ese punto Nico le interrumpió.

—Estas en el campamento mestizo, en este lugar se refugian los hijos e hijas de los dioses griegos — hizo una pausa para ver si decía algo pero al ver que no fue así prosiguió — Dioses que, seguramente, pensaste eran solo mitología, historias o ficción, pues no son solo eso. Zeus, Poseidón... Hades, Afrodita, Apolo, Dionisio y otros, son todos reales y tienen hijos con mortales y esos hijos terminan aquí — yo solo lo miraba sin podérmelo creer boqueé varias veces intentando decir algo pero no me salían las palabras.

—Eso... quiere decir que, ustedes dos son... — no pude continuar, estaba demasiado choqueada.

— Así es, yo soy, como te dije antes, hijo de Apolo y el señor color de allá es hijo de Hades... que sorpresa — Nico lo miro con reproche mientas que Will solo se rio de su propio chiste, yo estaba más bien en total sorpresa.

— No solo nosotros somos hijos de dioses, tú también lo eres — Nico parecía totalmente serio al decir esto pero yo no pude evitar reírme con todo aquellos, reí tanto que se me salieron las lágrimas.

—Oh no, yo no soy hija de ningún dios, solo soy yo, vivo con mi madre y voy a la escuela como todo el mundo — todavía me reía pero eso a Nico no parecía darle ni pisca de gracia, en realidad ni siquiera parecía alguien que reía con facilidad.

— Tú no eres como todo el mundo y lo sabes, siempre pasan cosas extrañas a tu alrededor que no puedes explicar, tus ojos son de un color demasiado extraño, eres disléxica y sobres de TDAH y como última instancia ¿Alguna vez has conocido a tu padre biológico, tu madre ha hablado de él siquiera? — se acercó más a mí y me vio directo a los ojos, haciéndome sentir ansiosa.

— ¿Cómo sabes todo eso de mí? — fue lo único que pude preguntar, Nico mostro una sonrisa fría y sin gracia, parecía más melancólica que otra cosa, aun así, no contestó él sino Will.

—Porque todos aquí en algún momento pasamos por eso, cada uno de nosotros se sintió extraño allá afuera, pero te aseguro que aquí estarás a salvo y tendrás un hogar — me miro con confianza que logro contagiarme, pero Nico se removió incomodo tenía la sensación de que él sabía algo más de lo que decía y no me lo quería decir.

—Okay, okay, digamos que creo en todo lo que me están diciendo...— debo admitir que solo me hacía la escéptica, pero claro que lo creía, después de todo lo que me había pasado era tonto no creerles — En tal caso ¿Quién es mi padre? — de nuevo se miraron pero esta vez parecían preocupados.

—Eso ya lo sabrás, pero primero levántate, como dije antes te mostrare el lugar —

—Es una excelente idea — Wil me ayudo a levantarme de la cama e inmediatamente Nico tomó una de mis manos y me llevo hacia afuera, mire a Will antes de irme y él se despidió con una mano. Al salir, la luz del sol me segó por segundos, pero a penas los pude abrir, la hermosa escena frente a mí me dejo sin palabras; habían muchos chicos con franelas naranjas con un logo que asumí seria el del campamento, caí en cuenta de que Will también la tenía puesta pero Nico no, él tenía una franela negra con una calavera y una chaqueta de aviador, era el único que destacaba como un gran punto negro, pero eso no era lo más importante, todo ese lugar era demasiado impresionante como para describirlo con simples palabras.

—Es mágico — y esas fueron las únicas palabras que se me ocurrieron para demostrar mi asombro.

—Supongo que lo es...— Nico parecía turbado a mi lado, tanto que no pude disfrutar del todo lo que estaba viendo.

— ¿Qué ocurre?— Volteo hacia mi totalmente serio, suspiro con pesadez y justo cuando iba a empezar a hablar interrumpieron abruptamente, algo que por cierto se estaba volviendo horriblemente común.

— ¡Nico! —dos chicas llegaron saludando a mi nuevo amigo, una tenía el cabello rubio cenizo y rizado, agarrado en una cola alta con la piel bronceada y ojos tan grises como el cielo en una tormenta que parecían que analizaban todo a su alrededor; su acompañante se veía mucho más accesible por lo menos a primera vista, parecía bastante simple pero aun así su persona desprendía un brillo de belleza que era casi sobrenatural.

-Qué bueno encontrarte, Quirón quiere que nos reunamos en la casa grande, es urgente — la rubia hablo y sus ojos se clavaron en Nico para luego verme a mí —Hola, soy Annabeth Chase y ella es Pipper Mclean — la otra chica me sonrió, saludó y me hizo sentirme mucho más tranquila que antes.

— Hola yo soy Svet Astaiza, un placer — ambas me sonrieron, parecían ser buenas personas, pero por la cara que tenía Nico en ese instante no súper que pensar.

—Ahora no Annabeth, le dije a Svet que la acompañaría a ver el campamento — Annabeth solo suspiró y Nico la reto con la mirada, el ambiente se había tornado bastante tenso, y ambos se miraban como leones que estaban a punto de atacarse, no entendía que pasaba, algo se me estaba escapando y el no saber que era me estaba comenzando a volver loca.

— Dime una cosa Nico ¿Pretendes enseñarle el campamento con ella en pijama? — esta vez fue Pipper la que habló y todos nos quedamos helados, su voz me pareció de lo más hermosa pero me hizo darme cuenta de que tenía razón, desde que Nico me rescató de mi casa no me había cambiado de ropa y seguía con mi enorme franela de Iron Maiden y mis short de dormir, estoy segura que me puse tan roja que los tomates sentirían envidia de mí. Pipper rio divertida, su risa casi hace que se me doblen las rodillas, era como si el sonido de su voz fuera hipnotizante —Ven cariño, yo te ayudo con eso, anda sígueme — me vi tentada a seguirle pero no estaba del todo segura de hacerlo. Vi a Nico y este solo asintió con aprobación lo que me termino de impulsar, solo me limité a seguir a Pipper, pero antes de irme me giré a ver a Nico y a Annabeth y ambos volvieron a estar rodeados de esa aura tensa que se había roto gracias a Pipper.

Termine siguiendo a Pipper hasta una cabaña bellamente decorada, parecía una casita de ensueño y al entrar choque con una pared invisible de perfume Channel, no pude evitar exclamar y mi nueva acompañante se rio de eso.

—Lo siento, mis hermanos aman el perfume por alguna razón — la mire curiosa por un momento mientras ella abría un closet y comenzaba a rebuscar entre la ropa.

— ¿Tienes hermanos?— en el momento que hacía la pregunta Pipper me lanzó una franela naranja del campamento.

—Esa seguro te queda y claro que tengo hermanos, esta es la cabaña diez aquí viven los hijos de Afrodita — no pregunté más sobre sus hermanos, todo había cobrado un nuevo sentido para mí — No sé si te explicaron pero el campamento se divide en cabañas y cada cabaña representa a un dios — paro por un segundo de buscar entre la ropa y me vio como analizando algo para luego sonreír — Me gustan tus piernas, creo que ya sé que ponerte — me sentía como si fuera su muñeca personal pero no me molestaba, me sentía tranquila con ella.

—No me habían dicho nada, en realidad siento que no me han dicho mucho — en ese momento Pipper volteo hacía a mí y me lanzo unos short de jean negros, unas pantimedias negras también y unas botas bajas con hebilla, adivinen, negras.

—Este lugar está lleno de misterios y esas cosas, pero tranquila no pierdas la calma, de alguna u otra forma esos secretos salen a la luz — su modo de hablar y sonreír me tranquilizó y pareció notarlo — Termina de vestirte, yo tengo que irme a la reunión, el campamento ahora es tu hogar, lamento no poder mostrártelo pero te aseguro que cuando vuelva te responderé cada pregunta que quieras ¿Estarás bien sola? — de verdad parecía preocuparse por tener que dejarme, yo solo le sonreí para calmarla en realidad me gustaba la idea de poder explorar el lugar a mis anchas.

—Tranquila, no me molesta para nada —

Al final salimos de la cabaña. Haber hablado un rato con Pipper había sido sumamente relajante para mí, tuvimos la conversación más trivial del mundo y me hizo sentir, aunque fuera por muy poco tiempo, alguien normal, una chica común y corriente hablando con su amiga de ropa y demás tonterías por el estilo, lástima que no duró mucho; al salir nos encontramos, de nuevo, con el paisaje mágico del campamento abriéndose frente a nosotras. He de decir que, regresar de nuevo a esa extraña realidad me abrumo un poco, sonara tonto, pero hay cosas que tu cabeza no puede procesar por más fantásticas que sean y eso te causa mucha presión o por lo menos a mí me hacía sentir así.

Por algún motivo que desconocía, la gente estaba como ansiosa caminando de aquí para allá, yo no entendía nada de lo que ocurría, miré a Pipper y al parecer ella estaba tan confundida como yo. Terminamos llegando a lo que parecía el centro del problema y ahí vi a un pequeño grupo de chicas, con chaquetas plateadas, arcos y flechas, por lo que vi, era por ellas tanto jaleo en el lugar. Una de las chicas hablaba con Annabeth y un chico de cabello negro, que reconocí inmediatamente, era el chico que me recibió cuando llegue justo antes de desmayarme, Pipper me tomo del hombro, no me había dado cuenta que ahora ella parecía tan ansiosa como todos los demás y como siempre sentí que me perdía de algo muy importante.

—Svet, quédate aquí — fruncí el ceño confundida por lo que me decía.

— ¿Qué es lo que pasa? —

—Escucha, acabas de llegar no te agobies con las cosas que ocurren aquí, no todavía — intento sonreír confiada pero había algo que le preocupaba podía sentirlo — Hay muchas cosas muy interesantes aquí, porque no vas a explorar un rato, justo me estabas diciendo lo mucho que te gusta explorar ¿No? —

—Sí bueno, pero no sé si ahora este en onda para eso — ella suspiró y me miró suplicante, entendí que fuera lo que pasara no me incumbía a mí en lo absoluto — Okay, caminare por ahí a ver que encuentro, de todas formas era el plan desde un principio ¿Tenías una reunión verdad? — ella sonrió complacida por mi respuesta y asintió.

—Muchas gracias linda, nos vemos más tarde — me dijo antes de salir disparada a donde estaban esas curiosas chicas, yo le sonreí con algo de desgano u me despedí con la mano floja, sé que tenía que irme de ahí pero algo no me dejo. Me quede viendo un momento a la chica que hablaba con Annabeth, parecía muy sería y al parecer era la que mandaba a ese grupo de chicas, entendía perfectamente el porqué, de solo verla transmitía cierto aire de superioridad, era más baja que el chico al lado de Annabeth y aun así daba la sensación de ser más alta, era simplemente imponente. He de admitir que me quede como estúpida viéndola, mi mirada debió de haberle pesado porque en un momento volteó hacía mí y sus ojos azul eléctrico se encontraron con los míos y juro por todos los dioses, que ahora sabía que existían, que se me fue el aliento y mi alma se separó de mi cuerpo; nunca en mi vida había visto unos ojos tan impresionantes o por lo menos a mí me lo parecieron y mucho menos una mirada tan poderosa, me sentí diminuta y no pude seguir manteniendo la vista hacía ella, la aparte como si su mirar quemara, y creo que así era, y me fui de ahí con la extraña sensación de que una corriente eléctrica recorrió mi columna, los vellos de mi nuca se erizaron, me sentí como una verdadera tonta.

Nico.

Al final me había ido directo a la casa grande como quería Annabeth que hiciera, por supuesto no estaba muy feliz con todo lo que estaba pasando, fue todo demasiado rápido para mi gusto y demasiado confuso, sin tiempo de asimilar nada, es decir, ahora me entero de que tengo una hermana, otra hermana a parte de Hazel y que al parecer tenía que ver con algo grande que estaba a punto de empezar y ese "algo" no era precisamente bueno. Por eso mismo mi relación con Annabeth no estaba en sus mejores días, desde que la hija de Atenea había sugerido acabar con esto antes de que empezara, una manera muy drástica hasta para ella, una proposición muy cruel, no parecía ser una idea que haya salido de ella pero así fue y esto hizo que perdiera confianza en ella, incluso Percy pensó que era demasiado y sin poder entender lo que ocurría con ella, ahora estaba en alerta.

Una hermana, aún no me lo podía creer incluso al tenerla frente a mí no lo creía, al parecer Hades estaba lleno de sorpresas, más de la que se esperaban y eso no me gusta nada. Incluso llegue a pensar que no era posible, pero aquella... "explosión", porque no se puede llamar de otra manera, de energía era, sin ninguna duda, energía del inframundo y cuando la tuve frente a mí, cuando vi por primera vez a Svet todas mis dudas se dispersaron, aun estando en negación lo supe, era mi hermana, tan parecida a aquella que perdí hace unos años que sentí que mi corazón se consumió en ese preciso instante y aunque no son la misma persona lo vi como una nueva oportunidad de redimirme, de estar ahí esta vez.

Ahora me encontraba sentado en la mesa de ping pon y no había llegado nadie todavía y ya estaba empezando a desesperarme — Se supone que era una reunión con carácter de urgencia— dije en voz alta echando la cabeza para atrás en la silla y resoplando por la nariz.

— ¡Oh sí que es urgente! — la voz a mis espaldas me alertó, era Quirón en su silla de ruedas mirándome tan paternal como mira a todos, eso me abrumaba un poco y al mismo tiempo lograba tranquilizarme de una extraña manera — Iba a comenzar ahora pero me temo, que llegaron visitas que no esperábamos — lo mire extrañado y el noto la duda en mi mirar porque me sonrió condescendiente pero antes de que pudiera preguntar otra cosa empezó a llegar todo el mundo.

A medida que los líderes de cabaña iban entrando se sentía más tenso el ambiente y se puso incluso peor cuando vi a que se refería Quirón cuando dijo "visitas que no esperábamos" Thalia había entrado con todo su aire de grandeza a la sala acompañada de otra cazadora, sentí una punzada de desagradable en el estómago, no por ser Thalia, tampoco era que me cayera particularmente bien, pero era por el simple hecho de ser cazadoras, su sola presencia me traía malestar por lo ocurrido con mi hermana y aunque ya lo había superado bastante bien todavía se me hacía difícil ver a las cazadoras de Artemisa sin sentirme mal por eso. Después de la hija de Zeus y la chica de Artemisa entró Will que me miró con cara de preocupación, conocía la historia y siempre era muy dramático con eso, solo lo mire y le hice un gesto para que viera que estaba bien y se tranquilizara.

— Bueno ya que todos estamos aquí, daremos comienzo a la reunión — Quirón nos vio a todos mientras decía lo propio y suspiró con cansancio — Rachel, por favor da inicio con el tema — todos miraron a la oráculo del campamento, yo en realidad ahora me percataba de su presencia en la sala, tenía sus típicos jeans desgastados y una psicodélica franela que ella misma había pintado, pero hoy se veía especialmente cansada, no parecía tan vivaz como siempre.

-De acuerdo- Con todas las miradas encima de ella fue inevitable que una curiosa helada recorriera la espalda de todos ahí; a la pobre pelirroja se le notaba que los nervios la habían estado matando durante las últimas semanas, incluso era razonable si ella recordaba la última reunión sobre el mismo tema que les correspondía ahora. Al igual que yo, Rachel lo recordaba todo perfectamente, eso iba desde los arrebatos de Annabeth por acabar con todo, hasta las miradas incrédulas que se ganó de casi todos los campistas, y eso incluía a Percy.

—En la última reunión se discutió un punto que al final no nos llevó a ningún lado- soltó un suspiro de resignación que se escapó de su pecho, parecía tan cansada—Estoy segura que cada uno continúa con su propio punto de vista respecto a él, pero ahora, de acuerdo con las circunstancias que nos atañen, ya no hay vuelta atrás. Ciertamente no veo con que más se pueda asociar la extraña explosión de poder que nos ayudó a encontrar a una nueva campista a la que al parecer nadie pudo notar antes y ahora la petición de Artemisa por que cuiden de un grupo sus cazadoras porque ella no se encuentra en un buen estado, con otra cosa que no sea la profecía, aunque por supuesto hay cosas que no me quedan muy claras aún—hizo una pausa y continuo—Si nos vamos por las experiencias anteriores deberíamos saber que las cosas se pondrán peor que estar solo de cabeza, tenemos que tratar de tomar todo con calma, eso incluye que no va a servir de nada culpar a alguien o a la profecía, aunque claro, sin ella puede que estas cosas no estuviesen pasando—Sentí un hueco en el estómago, todos comenzaron a susurrar entre ellos cuando Rachel terminó de hablar.

— ¿Me estás diciendo que la señora Artemisa ha perdido fuerzas por una chica? Entonces se debe hacer algo al respecto— preguntó la chica que había venido con Thalia, que si no mal recuerdo se llamaba Cloebe o algo así.

— ¿Hablamos de la chica pequeña de ojos curiosos? La vi cuando llegamos, no parece peligrosa — esta vez hablo Thalia con tanta calma que me pareció extraño ¿En qué momento la había visto?

— Es porque no es peligrosa, ella no ha hecho nada a propósito — crucé los brazos, Clarisse me miró con burla apenas terminé de hablar y no esperó dos veces para dar a conocer su punto de vista, que poco o nada me interesaba realmente.

—Por favor, todos lo sentimos... esa extraña explosión ha desatado más de un desastre y fue por Su causa, tú mismo ya lo habías dicho todo ese poder no es normal por lo tanto hay que acabar con ella antes de que las cosas se pongan peor, tal y como dijo Annabeth — Vi a Clarisse con odio infinito tenía ganas de mandarla directamente al tártaro, pero eso no sería muy bueno y menos si pretendía conservar mis recientes avances sociales. Varias personas asistieron aprobatoriamente a lo que había dicho y mire como Annabeth se removió en su silla incómoda, seguramente por la culpa que sentía al saber que ella había iniciado todo eso en un arrebato emocional nada propio de un hijo de Atenea.

—Oigan, en serio no pueden estar de acuerdo con la idea de acabar con una chica tan pequeña y que acaba de llegar al campamento sin la menor idea de que rayos está pasando- La hija de Afrodita, líder de su cabaña se había puesto de pie y sutilmente pasó su mirada por los puestos de todos sus compañeros como si intentará con un mirada persuadir a alguien — Todos alguna vez fuimos nuevos y estuvimos confundidos, ya saben cómo es y ella está pasando por eso ahora, tenemos que ser amables con ella —

—Ella a penas se está recuperando, esto no me parece una buena idea, definitivamente no creo que sea correcto, le dimos la bienvenida aquí y sugieren acabar con ella — Will habló tan relajado como de costumbre y le vio directamente a los ojos, como intentando decirme que él no estaba de acuerdo con toda esa locura y yo le agradecí con la mirada por ello.

—Nadie va a acabar con nadie, ¿Cómo una chica puede ser la responsable de que Artemisa parezca estar debilitándose? Esa chica es como nosotros, es una de nosotros, eso no es sencillamente posible—Percy se había reclinado hacia adelante en su asiento, sin ponerse de pie. Él solo intentaba que las cosas no pasarán más allá de un debate aunque ese no era mucho el estilo que le correspondía a él, sino más bien a su novia Annabeth que parecía estar hundiéndose más en su asiento incluso después de la obvia mirada de auxilio que le lanzó para que lo apoyará.

—Esperen, en realidad no creo que la chica tenga algo que ver con lo de Artemisa, esa es en realidad una de las tantas cosas que no me quedan muy en claro. Algo me dice que esa explosión de poder tiene que ver con algo más grande que simplemente debilitar a Artemisa—Raichel se detuvo abruptamente por un momento como si se hubiese mordido la lengua por pensar en que pudo haber dicho algo que resultase muy fácil mal interpretar justo en el momento en que todas las miradas que asistieron a la afirmación de Clarisse se dirigían ahora a ella un poco disgustada y más la de la chica que acompañaba a la hija de Zeus.

Sentí que quería matar a Rachel por su comentario, sé que intentó mantener la paz pero al parecer logró exactamente lo contrario, mire Percy golpear su frente con la palma de su mano, hasta Will volteó los ojos con desesperación, todo estaba en caída libre para ese momento.

— Ya ven, esto lo que va a hacer es empeorar y todos lo sabemos, hay que deshacernos de esa chica como sea — Clarisse me estaba cansando, me levanté de mi asiento y la miré con todo el desprecio que fui capaz y creo que todos sabían que eso era mucho, mucho desprecio para una sola persona.

— ¿Qué te parece si yo me deshago de ti? —

— Te reto a que lo intentes Di Angelo — ya para este punto teníamos una guerra de miradas montada y si me hubieran dejado la hubiera mandado directamente a los campos de castigo pero Quirón nos detuvo antes de que nos matáramos mutuamente.

— ¡Basta los dos! Esta discusión es estúpida, nadie se va a deshacer de nadie — Quirón nos vio como un padre ve a sus hijos en medio de un sermón y nos obligó a sentarnos a ambos, como un par de niños regañados.

— De acuerdo, es bastante radical lo que propone Clarisse pero por lo menos deberíamos hacer algo, yo propongo encerrarla puedo hacer un espacio en el búnker para ella, que neutralice sus poderes — Mire a Nyssa con incredulidad y mi mirada se fue directamente a Will que también tenía cara de no podérselo creer. Los susurros y habladurías inundaron totalmente la sala todo se había vuelto un caos total.

— La idea de Nyssa es bastante razonable y así nadie saldría herido — ahora Pollux era quien hablaba y yo sentía más y más peso sobre mí, comencé a plantearme salir de ahí y llevarme a Svet lejos de ahí, por lo menos hasta que una voz de la razón habló.

— Eso sería cruel, la tendríamos como si fuera un animalito que se ha portado mal y solo es una pobre inocente — no me había dado cuenta que Clovis estaba ahí, seguramente había estado durmiendo toda la reunión pero agradecía su intervención, su voz adormilada sonó fuerte por la habitación y extrañamente una atmósfera somnolienta inundó el lugar.

—Tan inocente que causó todo un caos, no quiero ni saber que haría si fuera culpable — esta vez hablo Travis con cierto tono satírico en su voz.

—Sí, y yo no quiero ni saber que haría ella si cree la estamos encerrando porque es muy peligrosa; en serio no puedo esperar a que la encierren y todo el búnker explote, definitivamente va a ser un espectáculo de luces que no pienso perderme y quizás los hijos de Hefesto tampoco—Connor se recostó en su asiento mientras le lanzaba una miraba divertida a Travis y una sarcástica al resto—Yo me opongo a que la encierren ahí—

— Aunque Connor lo esté tomando como un chiste, también tiene razón. No podemos meterla ahí— Butch se colocó en la punta de su silla sin colocarse de pie, pero igual emanaba presencia, era por demás intimidante para ser un hijo de Iris—Se están preocupando por frenar lo que creen que ella sea capaz de hacer que no han considerado lo que ella pueda hacer si se asusta-

—Es cierto, discuten por acabarla, encerarla y quizás se les ocurra más ideas creativas, pero ella no sabe quién es ahora, ni que puede hacer y ni siquiera que estamos hablando de ella aunque puede que se le ocurra pensarlo- Lou Ellen se había puesto de pie para tratar de que en serio le prestarán atención—También creo que se les ha olvidado algo ¿qué pasa si aparece otro mestizo? ¿A nadie se le ha pasado por la cabeza? —La chica se cruzó de brazos orgullosa e intento no sonreír — ¿Se van a poner a acabar o a encerrar a todos los mestizos nuevos que les parezcan un peligro? Ella es como nosotros, los únicos realmente "diferente" son los hijos de los tres grande o aquellos que tienen ciertos poderes como el embrujahabla o lo que podía hacer Leo con el fuego y todo eso, pero en todo caso los dioses nos deberían una enorme explicación ¿no? — Cuando la chica terminó de hablar se ganó una mirada de agradecimiento por parte de Will y mía por supuesto.

Ahora todos parecían estar pensando en algo, claro, todos menos aquellos que al parecer sabían algo más al respecto de todo ese asunto.

—Chicos, en realidad... —La chica pelirroja intentó hablar pero fue interrumpida por otra chica, una rubia de ojos tormentosos que se había levantado rotundamente como si algo la manipulara.

—Tienes razón Lou Ellen, quizás ella no sea la única, si mal no lo recuerdan la profecía comienzas mencionando a dos que surgirán de nuevo —Annabeth continuaba de pie y con el entrecejo fruncido— Pero no podemos quedarnos sin hacer nada, no podemos dejar que algo le pase al campamento solo por intentar hacer algo bueno por ella, y si vienen más o alguien más definitivamente tendremos muchos problemas—

-Pero Annabeth, la profecía habla de dos deidades surgirán de nuevo, no de mestizos. Creo que te equivocas- Percy había tratado de sonar calmado, en realidad no me gustaba el rumbo que estaba tomando esa conversación, y menos ahora que Annabeth se había levantado cuando antes parecía esconderse.

—Ese el punto que algunos quizás no quieren entender, puede simplemente que ella no sea como nosotros, ella y quienes más se vayan a aparecer— Annabeth parecía firme con lo que afirmaba, como si no hubiera algo que cuestionarle.

—Esto es absurdo—Connor había dado un golpe en la mesa con ambas manos asustando a algunos —¿Esa chica una deidad? ¿Qué sigue? ¿Artemisa se quedará sin poderes y las cazadoras volverán a ser mestizas? ¿Apolo caminando entre nosotros como un campista más? — Will después de eso terminó golpeando su frente con la palma de su mano, no quería imaginarse eso.

No pude evitar reír para mis adentros por la cara que había puesto Will con el último comentario de Connor, pero la realidad era más fuerte de lo que se imaginaba Lou ellen.

— En realidad lo de Artemisa no está tan lejos de la realidad... está bastante débil tanto que a las más nuevas nos mandó al campamento porque no podría mantener nuestra inmortalidad— Thalia hablo bastante sería y su compañera cazadora se removió incómoda en su puesto, todos quedamos serios con excepción de Travis y Connor que explotaron en risas.

— ¡Oh por los dioses, Connor es el próximo oráculo de delfos! — Abrazó a su hermano divertido — Bueno en definitiva tengo que concordar con Connor en que la chica no parece una deidad y bueno supongo que podríamos dejarla, por lo menos por ahora ya sabremos que si causa una tercera guerra mundial pues lo del búnker será una opción más viable —

— Travis, por extraño que parezca, tiene razón, dejarán a la chica estar en el campamento como una campista más, no sacaremos conclusiones apresuradas — Quirón volvió a intervenir y nos miró a todos con toda la paciencia que un Centauro milenario era capaz de tener — ¿Alguna objeción? — todos se lo pensaron un poco pero al final terminaron asintiendo, todos con excepción de Clarisse que no parecía muy convencida aún, definitivamente ella iba a ser un gran dolor de cabeza — Entonces, excelente terminemos esta reunión por hoy ya se acerca la hora de comer y todos estamos bastante agitados — nos vimos a las caras uno con otros pero al final nos fuimos retirando, por mi parte salí como alma que lleva el Hades tenía que encontrar a Svet, tenía un mal presentimiento y esto en un hijo del inframundo siempre es un sentimiento certero.

Svet.

Tal y como le dije a Pipper que haría me puse a explorar yo sola el lugar. Realmente me había conseguido con gente muy interesante y criaturas bastante particulares, como los sátiros y las ninfas, estas particularmente fueron muy atentas en darme la bienvenida, tanto que casi me olvido de la manera, tan tormentosa, en la que llegue en primer lugar, pero realmente había sido la caminata más productiva que había tenido desde hace mucho tiempo.

En medio de mi paseo accidentalmente en un lugar que parecía ser una especie de arena de entrenamiento o algo por el estilo, tenía un montón de maniquíes, más que eso parecían unos espantapájaros, muy parecido a los que se veían en las películas de la edad media y según eran usados para entrenar con la espada, así que concluí que esa era su función de inmediato. Camine entre los muñecos observando con curiosidad mis alrededores, me podía imaginar entrenando ahí con Nico, usando una espada y demás; me encontré a mí misma emocionada con este pensamiento y una sonrisa se escapó discreta de mis labios, me estaba empezando a sentir en casa, un lugar al cual pertenecer al fin y eso me hacía feliz.

Pero la felicidad en mí no duro mucho, a mis espaldas escuche un gruñido que me helo el alma y cada parte de mi espina dorsal, trague grueso y me voltee lentamente para ver de qué se trataba y en el proceso no molestar a lo que fuera que estuviera detrás. Sentí que moría cuando me encontré con un animal enorme de color negro, más bien era un perro extremadamente grande que me olfateaba curioso a tan solo unos metros de mí, tenía unos enormes ojos rojos bastante intimidantes y nada normales para un perro, aunque yo no puedo hablar de normalidad cuando de ojos se refiere, pero ver un perro de semejante tamaño tan cerca de ti no te daba tiempo de ser moral y como era lógico lo único que quería era salir de ahí. Lo más despacio que pude camine hacia atrás, intentando que el perro no se enojara todavía más de lo que parecía estar y mi plan estaba funcionando muy bien o por lo menos hasta que una piedra salvaje se atravesó en mi camino, caminando de espaldas como lo estaba haciendo no me di cuenta de su presencia y, sin poderlo evitar, caí de trasero al suelo y el perro se abalanzo contra mí como un lobo a una oveja. Mis nervios en ese instante explotaron en pánico, cuando vi al perro corren hacia mi juro que pensé que iba a morir sin remedio y estoy segura que hubiera gritado pero mis cuerdas vocales se congelaron en mi garganta o por lo menos así lo sentí, cerré los ojos y espere mi inminente final en las fauces del can, final que nunca llego.

Al parecer mis habilidades de detección de peligro estaba un poco obsoleta, el perro no me ataco o no de la manera que estaba esperando, fue un dulce y divertido ataque de lamidas en el rostro que no hacían más que darme cosquillas, lo único negativo de esto, además de la saliva, era que me comenzó a doler el abdomen de tanto reírme, al parecer me había encontrado con la terrorífica mascota del camp amento que termino siendo muy tierna.

-¡Oh qué bien! Ya conociste a la Señorita O`leary – como pude en medio de mi ataque mire quien me hablo en ese momento y me encontré con el muchacho que vi apenas aterrice con Nico en el campamento, el aparto hábilmente a el perro o mejor dicho perra de encima y me ayudo a levantarme del suelo – Es bastante imperativa pero no es peligrosa… bueno no si no eres su enemigo –

-Me lo puedo imaginar ¿Es tuya? – pregunte acariciando el negro pelaje, el chico me vio con sus expresivos ojos verdes y me sonrió como lo hizo en mi "bienvenida" sonrisa saca suspiros que al parecer es natural de él, cosa curiosa.

-Sí bueno, supongo que se puede decir que es mía, aunque ella es libre de ir a donde guste realmente – ahora la que sonrió fui yo, todo en este lugar era una sorpresa tras otra y cada vez se ponía mejor- Como sea, no sé si me recuerdes así que me presento otra vez, soy Percy Jackson de la cabaña de Poseidón – me extendió su mano en forma de saludo y yo hice lo mismo por cortesía.

-Sí te recuerdo, eres el chico que estaba cuando llegue, bueno tú y Will pero él estaba más pendiente de Nico que otra cosa – Percy hizo un gesto con los ojos bastante gracioso, que me recordó mucho a… bueno a mi amiga que seguía perdida – "genial Percy, ahora estoy melancólica"-

-Ellos son una historia de nunca acabar, pero ese no es el punto ahora ¿tu nombre es Svet no? Nico lo menciono cuando estábamos en la reunión—

-¿Hablaron de mí en la reunión?- Creo que mi pregunta desconcertó un tanto al muchacho, cerró los ojos con fuerza como si se hubiera mordido la lengua por hablar más de lo que debía y me parece que así fue -¿Me tomo eso como un sí? – Percy rio nerviosos pero antes de que pudiera defenderse Nico apareció de una sombre en el suelo, matándonos de un susto a ambos.

-¿Por qué sigues insistiendo en aparecer así? Un día de estos mataras a alguien- Nico vio a Percy con reproche, al parecer había escuchado algo de nuestra conversación.

-Yo dejare de hacerlo cuando tú dejes de ser tan sesos de alga – Y ahora era Precy quien lo vio con reproche una muy curiosa escena.

-De acuerdo… ya que estas aquí ¿Qué fue lo que hablaron de mí en su reunión? – creo que Nico quería matar a Percy en ese momento y así lo hubiera hecho si las miradas mataran, lo más gracioso era ver como el hijo de Poseidón al parecer encontró algo muy divertido que ver en el suelo de la arena.

-Es… complicado y tampoco es necesario que lo sepas, por lo menos por ahora, acabas de llegar y estas cansada, sería mejor si vamos primero a comer has de tener hambre – Nico se veía tenso y reconozco que estaba preocupado por no angustiarme pero el hecho de saber que no me estaban diciendo algo lo único que logro fue irritarme, por eso cuando intento tomarme del brazo me aparte de él bruscamente y lo mire enojada directo a los ojos.

-¡Ya basta de ocultarme cosas! ¿Qué no me estás diciendo? Si es algo que tiene que ver conmigo por supuesto que tengo que saberlo ¿por qué tanto misterio? – Ambos se vieron con nerviosismo inyectado en los ojos, se notaba que ninguno de los dos sabía que decirme o si quiera si me dirían algo y yo ya estaba pasando de irritación a miedo ¿Qué sería tan malo como para no querer decirme?

No sé si me dirían algo o no, pero de un momento a otro una lanza se clavó en la tierra justo entre ellos y yo, una chica rubia con ropa militar, bastante musculosa con un aire amenazante, se encontraba acompañada de varios chicos muy similares a ella en complexión, ropa y en el factor intimidación que se les daba muy bien.

-¿Clarisse?- Percy parecía tan confundido como yo pero al igual que Nico se puso en guardia, algo que pareció gustarle a la tal Clarisse porque sonrió con suficiencia.

-Tú no tienes nada que hacer aquí, Clarisse, Quirón ya dio la orden de dejarla en paz y eso te incluye a ti – Nico se adelantó junto a Percy, yo estaba empezando a sentir la amenaza, ellos se veían fuertes pero los que acompañaban a esa chica los superaban en número y tamaño y sea lo que fuera que querían no parecía ser nada bueno.

-Yo ya sé lo que dijo Quirón, pero no puedo quedarme con los brazos cruzados sabiendo que se puede hacer algo al respecto –

-Ya te dije que no es peligrosa ¡mírala! ¿Qué más pruebas quieres? – todos se estaban acercando y nos rodeaban a los tres, yo no entendía nada de lo que estaban hablando y cada vez se ponía más tenso el habiente, eran como animales a punto de atacar.

-Como sea yo misma lo voy a averiguar – y con un gesto de su mano el montón de leones que estaban a nuestro alrededor nos atacaron, eran como diez de ellos contra tres de nosotros, bueno en realidad dos porque yo para ese momento no contaba. Percy se encargó de tres, Nico de otros tres y a la señorita O` leary le toco los cuatro que quedaron que pretendían dominarla, yo había quedado libre pero no por eso estaba mejor ya que la tal Clarisse fue directo hacia mí como un oso furioso contra un árbol de miel, saco su lanza del suelo y yo apenas y pude esquivarla, así que hice lo que cualquiera hubiera hecho en ese momento, corrí.

Corrí tanto que entre a un bosque que había visto desde la mañana a la distancia, mi lógica me dictaba que ahí podría ocultarme pero me equivoque totalmente, Clarisse conocía cada rincón del bosque como la palma de su mano y como era lógico logro acorralarme cuando llegamos a una serie de rocas que hacían un risco.

-Espera ¿Qué fue lo que te hice para que me odies? – Clarisse se paró en seco y me miro directo a los ojos y pude jurar que por unos segundos dudo de lo que iba a hace, por unos segundos no tomo tan fuerte su lanza y tal vez por un instante simplemente se daría la vuelta y se iría porque vio algo en mí que le demostró que no era tan mala como ella creía, aunque ignorara el por qué lo creía así, pero eso no paso se limitó a susurrar un seco "los hijos de Ares no cambian de opinión" cerré los ojos y a lo lejos pude escuchar los gritos de Nico y Percy y a otros campistas que se acercaban a nosotros y luego nada, literalmente no sentí nada el golpe de Clarisse nunca llego, al contrario escuche un sonido como de tierra siendo removida y luego a la propia hija de Ares gritar, cuando me atreví a abrir los ojos, vi unas manos que salían del suelo e intentaban jalar a la corpulenta chica.

-¡Di Angelo, demonio tramposo dile a tus zombies que no se metan en esto!- varios campistas habían llegado al lugar, incluyendo a Quirón y la chica que había visto como idiota en la mañana y todos miraban un poco espantados como los muertos intentaban llevarse a Clarisse, por mi parte respire más tranquila de no tener que morir por ese día.

-No fui yo… - en ese momentos todos voltearon a ver a Nico extrañados, incluso yo por lo que me habían contado no existía otro hijo de Hades en el campamento y que yo supiera él era el único que podía controlar los muertos así, lo mire tan confundida como todos los demás pero el simplemente me miro sin expresión. De repente una exclamación ahogada por parte de todos se extendió por el bosque entero, haciendo eco en las rocas y todos me veían con cara de espanto y yo no entendía lo que pasaba, de nuevo, eso me estaba pasando mucho últimamente.

-¿Qué ocurre? – pregunte asustada y una de las campistas, una chica rubia de ojos azules que me recordó de inmediato a Will me apunto con el dedo algo que estaba sobre mi cabeza, confundida mire hacia arriba y me encontré con una especie de luz rojiza que para ese momento estaba desapareciendo, tenía una figura pero no la vi muy bien -¿Qué es eso? ¿Qué es lo que significa? – ya me estaba costando respirar de la ansiedad, Quirón se abrió paso entre la gente y su voz se levantó como un trueno en el silencio que se había formado.

-¡Salve Svet Astaiza hija de Hades el rey de los subsuelos! – mi mundo se apagó por unos segundos y al parecer todos estaban igual que yo, incluso Clarisse había dejado de forcejear con los zombies.

Definitivamente fue un día agitado, no solo para mí sino para todos en general, después de que Quirón anunciara a mi padre divino todo fue un poco más claro para y al mismo tiempo más confuso; explicaba él porqué la oscuridad siempre se arremolinaba a mi alrededor o el hecho de que siempre se me aparecieran fantasmas y todas esas cosas, pero aun así todo aquello había generado más preguntas en mi cabeza, seguí teniendo esa sensación, que era más un hecho, de que no me estaban contando lo más importante pero después de la anunciación no lo soporte más y colapse, no literalmente pero si emocional, Salí corriendo del lugar como si mi vida dependiera de eso y termine en la orilla del lago y ahí me quede un buen rato, aunque realmente no supe cuánto ya que mi mente estaba más ocupada en procesar todo lo ocurrido, solo me desperté de mi shock cuando me hablaron.

-¿Estás bien? ¿Te ausentaste mucho tiempo? – la voz jovial de Percy me sorprendió, se agacho a mi lado y me sonrió con amabilidad, yo solo lo miren ya que mi intento por formar una sonrisa no terminaría para nada bien.

-Supongo que estaré bien, por ahora solo estoy confundida – Percy sus piro y termino de sentarse en el suelo, ambos veíamos el lago, el sol se estaba poniendo para ese entonces y el brillo anaranjado se reflejaba bellamente en el agua, hubiera sido hermoso de admirar si mi mente no hubiera estado hecha un lio.

-Bueno no sé si esto te haga sentirte mejor pero yo también pase por todo esto cuando llegue aquí, a mi madre la ataco un hombre toro enorme el día en que llegue aquí y para que no te sientas especial, Clarisse también me atosigo cuando llegue… claro no fue tan radical como hoy, pero es algo que ella hace mucho, es como su pasatiempo – me reí un poco por su historia y el pareció satisfecho con eso – Así está mejor, al mal tiempo buena cara ya sabes –

-Sí es verdad, debió ser duro para ti en ese entonces ¿no? –

-Sí, pero así es para todos al inicio, pídele a Nico que te cuente su historia cuando llego… eso sí que fue un inicio caótico – cuando menciono a Nico mi corazón dio un vuelco de confusión, mi cerebro hizo clic y me di cuenta de un hecho que había pasado por alto hasta ese momento.

-Nico el…-

-Sí, es tu hermano – lo mire por un segundo antes de poder decir nada.

-¿Por qué no vino él? –

-No es muy bueno en estas situaciones sentimentales, sin mencionar que pensó que sería a la última persona que quisieras ver ahora, Will y yo intentamos convencerlo de lo contrario pero fue inútil, cuando se le mete algo a la cabeza pues… creo que sería más fácil salir del tártaro que hacer cambiar de opinión, por cierto esa es otra historia que tengo que contarte en algún otro momento – volví a reír y esta vez con mucha más ganas, entendía porque había venido el, su carácter era justo lo que se necesita cuando se está deprimido y confundido.

-Gracias, por ser tan amable conmigo –

-Tranquila, en estos momentos todos necesitamos una mano amiga – después de esto nos quedamos sentados en silencio por un rato más, solo observando el agua reflejar la luz y todo era muy hermoso hasta que una profunda ansiedad me invadió, como si algo en mi cabeza me dijera que me levantara y corriera y así lo hice. Me levante de golpe, dejando a Percy confundido, pero tampoco tardo mucho en darme alcance, corrí sin rumbo por la orilla del lago mis piernas eran la que me guiaban y me decían a donde ir, como si tuvieran vida propia y me guiaran hacia algo que, más temprano que tarde, descubrí de que se trataba.

En definitiva mi vida ese día había dado un giro de trecientos sesenta grados y nunca volvería a ser igual. Lo que encontré en la orilla del lago era algo que no me esperaba o mejor dicho alguien que no me esperaba, mi corazón se detuvo y mi cuerpo se abalanzó al cuerpo inerte que salía del agua como acunada por ella.

-¿De dónde salió ella? – pregunto Percy que no se lo podía creer, pero no le preste atención, la levante y retire sus cabellos castaños del rostro solo para confirmar lo que ya sabía, era Selene l misma Selene que desapareció hace semanas y no había vuelto a saber de ella, ahora estaba ahí inconsciente en la orilla del lago del campamento mestizo.

-Hay que llevarla a la enfermería – fue mi voz la que hablo pero no la reconocí, Percy se limitó a asentir atontado y fue el quien la levanto y la llevo mientras yo comenzaba a procesar la nueva información. Sí, definitivamente mi vida nunca podría regresar a la normalidad.