Sin duda este es el fic que mas descuido pero no porque se me olvide o no me importe, sino que al ser one shots es un poco más sencillo hacerlo de lado y que no se me olviden las ideas, pero espero este año terminarlo por completo. Sentiré feo no escuchar mis canciones e imaginar más historias pokes, pero es justo darle fin a esta serie de one shots, mientras eso pasa aqui les dejo este capitulo que, segun yo, era corto U_U no sé como se alargó tanto y dejó un poco de lado el "tono" de la canción sobre todo porque es del punto de vista de una mujer y esto terminó siendo narrado por Ash O_O a veces mi mente se manda sola, en fin ojalá y lo disfruten


Ella Es Bonita

De: Natalia Lafourcade

Álbum: Hu Hu Hu


¿Por qué será que no lo tienes y más lo quieres?

Porque a veces lo que está justo a nuestro alcance lo damos por sentado o le restamos valor o tal vez... Solo somos unos idiotas. Yo sé que lo fui.

Misty siempre fue una presencia constante en mi vida aunque al principio solo deseaba que desapareciera. Era tan molesta, siempre siguiéndome, regañando todo lo que hacía, subestimando cada una de mis decisiones... Aunque al final, fue esa la motivación necesaria para sobrepasar mis límites y muy pronto la pelirroja fastidiosa que se empeñaba en acompañarme, se convirtió en mi mejor amiga.

Siempre lo fue, alguien con quien contar, una cómplice en aventuras, un balance en mi vida.

"Podrían ser una gran pareja"

Escuché esa frase tantas veces de conocidos y extraños sin entender de donde sacaban tan ridícula idea. Ser tan unidos, confiarnos todo, sentir tanta seguridad a su lado, ¿Todas esas cosas ya nos hacían automáticamente una gran pareja?

Bueno, ahora lo veo así, pero no era obvio para mi entonces. Misty fue por muchos años solo mi mejor amiga, nada más y así siguió siendo cuando nos separamos o las pocas veces que la llegué a ver a lo largo de diez años.

Cuando encallé en ciudad Carmín después de una larga - y muy satisfactoria - estancia en Kalos, me sentía entusiasmado. Tantas nuevas experiencias vividas allá, algunas que nunca creí me ocurrieran a mi, como el repentino crecimiento que tuve, algo que pude admirar brevemente en el cristal de un aparador cerca del puerto. Días atrás verme así solo me daba orgullo, en ese momento me causó... Nostalgia.

Ya no era el niño que había abordado el ferri Santa Ana, con muchos sueños, poco dinero y pésima suerte. Ahora me había convertido en un hombre de veintidós años, tomando decisiones que marcarían mi futuro en lugar de pasar horas solo jugando con mis pokemón, despreocupado de todo.

Vaya, me sentí viejo.

"Tren con dirección a Ciudad Celeste partirá a las doce del día arribando a las catorce horas. Pasajeros del tren con dirección a Ciudad Verde, favor de dirigirse al andén trece..."

Tal vez fue el breve viaje al pasado o solo mi impulsividad innata lo que me hizo cambiar mi lugar reservado por semanas hacia Ciudad Verde por uno improvisado a Celeste. Me tocó un mal asiento debido a la poca anticipación, pero no me importó. Hacía mucho que no visitaba a Misty y algo de curiosidad por saber si ella había crecido tanto como yo me hizo ansiar la rápida llegada al gimnasio acuático, platicar nuevas experiencias, recordar las viejas que compartimos, tal vez podríamos ir juntos a Ciudad Plateada y reunirnos con Brock para estar los tres juntos como no lo habíamos estado por muchos años...

Creo que ese fue mi primer error, pensar que la presencia de ella sería tan común como una caminata en el parque o escuchar una canción en la radio que fácilmente pudiera olvidar apenas sonara una nueva, pero Misty siempre fue una persona memorable, sobre todo en esa ocasión. Apenas abrió la puerta luciendo tan extraordinaria como una visión de un ser perfecto fuera del alcance de cualquier hombre común. Había crecido también más no tanto en estatura, sino que su figura se había acomodado en un cuerpo que podría ser envidiada hasta por esculturas de mármol, sobre todo con esa piel nívea sin una sola imperfección; su cabello había crecido un poco y caía graciosamente alrededor de su rostro que mostraba una encantadora sonrisa.

- Vaya, miren lo que trajo la marea, hace mucho que no me visitabas. Si que te había extrañado - Habló tan natural que por un momento sentí como si no hubiera pasado ni un día sin verla, hasta que me di cuenta que no se dirigió a mi - ¡Ven aquí! Dame un abrazo Pikachu. - Mi fiel pokemón no tardó en brincar a sus brazos para saludarla de una forma en verdad amistosa. Tantas caricias, tanto contacto con ella...

Sentí celos de la posición que Pikachu ocupaba y esa fue la primera señal que algo había diferente en mi con respecto a ella, aunque no lo noté enseguida.

- ¿No me extrañaste a mi también? - Pregunté un tanto indignado.

- Seguro. - Dijo sin mucha emoción, aún acariciando a Pikachu - ¿A qué se debe tu presencia aquí, Ash?

- ¿Qué un entrenador no puede visitar a su mejor amiga?

- Supongo, pero no es algo que hayas hecho en muchos, muchos, muchos años. No vienes aquí porque estés en problemas ¿cierto? ¿Necesitas dinero o algo por el estilo?

- ¡Claro que no! Vine porque quería verte y vaya que fue muy buena decisión - No me importó pasar la mirada por todo su cuerpo. El vestido celeste apenas si cubría hasta sus muslos mostrando de manera generosa sus atléticas piernas, subí la mirada hasta encontrarme nuevamente con su ojos que al igual como cuando era una niña, mutaron a un azul intenso conforme la irritación hacia mi la invadía - Si que has cambiado bastante y todo el mundo debiera dar gracias por ello. - Ella solo dio un paso para alcanzarme, poniendo su palma sobre mi rostro.

- Quien iba a creer que al crecer te hicieras un pervertido – Reí. Mi respiración húmeda la obligó a alejar su mano. Vaya que su tacto era suave - Solo estoy jugando, Mist, es decir te ves increíble y no puedes culparme por notarlo,

- Detente allí antes que te golpeé por hablar tonterías. - Siguió mostrando un gesto molesto hacia mi por unos segundos más antes de suavizar sus facciones y terminar por darme un rápido abrazo - Es bueno saber de ti, aunque seas un depravado. - Lo era más de lo que imaginaba, pues ese breve instante que la tuve entre mis brazos hizo que mi corazón palpitara con mayor fuerza, deseando ser un poco más valiente en ese tipo de cosas y no dejarla ir. - Vamos, - sonrió al separarse - Acabo de pedir una pizza, si quieres puedes esperar conmigo a que llegue.

- Me encantaría. - Contesté alegre siguiéndola al interior del gimnasio y todo era justo como lo recordaba, incluso mi interacción con Misty. Hablar con ella resultaba divertido e irritante por igual conforme empezó a burlarse de mi. El peinado que llevo, la ropa de súper modelo que uso...

- ¿Puedes hacer esta pose? - Se comportó ridículamente como un chico en sesión fotográfica para después romper a reír - Juro que te he visto en algún anuncio en el bus.

- ¡No soy yo! Yo nunca trabajaría en algo así.

- Te creo solo porque aún devoras toda la comida que se te pone en frente . ¿Siquiera la masticas o ya te han comenzado a servir en contenedores en lugar de platos normales?

- Lo mismo podría decir de ti. - Señalé la caja vacía a lo que ella solo atinó a sonrojarse mientras terminaba el último trozo de pizza - Recuerdo que podías acabar con toda la barra de postres, pero creo que ahora me haces la competencia en el resto de los platillos.

- Sabes que si alguien se compara contigo en eso es May ¡y no molestes! Trabajo mucho, entreno por horas, al final del día estoy completamente hambrienta.

- Es verdad, te he visto salir en unas cuantas revistas por los récords que has roto de batallas invictas, ¡es impresionante! ¡Oh! Apuesto que tus pokemón son muy fuertes, ¿podría verlos? ¿Me mostrarías alguna de sus habilidades especiales? - Ella me miró un tanto sorprendida, estudiándome, como si hubiera algo raro en mi cara. - ¿Qué? ¿Dije algo malo?

- Para nada. – Sacudió su cabeza con un gesto sonriente que se me quedó grabado a la perfección - Debo confesar que cuando llegaste con tu actitud de seductor hace un rato pensé que en verdad eras otra persona. Es bueno saber que el Ash que conocí aun existe dentro de este muñequito bien arreglado.

- ¿Qué tienes contra mi apariencia?

- ¡Es rara! Y graciosa. ¿Tienes asesor de imagen o algo así?

- Podría decirse... Pero que me vea un poco diferente por fuera no quiere decir que sea otra persona, ¿cierto? – Misty mordió la pajilla de la bebida que estaba por terminar, sus hermosos ojos fijos en mi, su actuar me desconcertaba. Lo que daría por saber que estaba pensando, pero no podía leer su mente, además se levantó de un brinco, estaba realmente emocionada.

- Ven, te mostraré lo mejor de mi equipo

- ¿Ah? ¿En serio? ¡Genial!

Corrí tras ella feliz y genuinamente interesado en sus pokemón, algo que solo me duró hasta que a medio camino, me detuve impactado por la escena desarrollada frente a mi. Allí en la orilla de la enorme alberca que ella llama campo de batalla, tomó las esquinas de su vestido que hasta ese momento noté cuan ligero era y sin ninguna clase de pudor, lo alzó sobre su cabeza deshaciéndose de él.

Mis mejillas ardieron. Sentí como su grácil voz resonaba en mi mente:

Pervertido

Ardieron más cuando noté su diminuto bikini blanco de dos piezas que llevaba debajo del vestido. Su elección de vestimenta tiene sentido, así le sería más fácil enfrentar cada reto, entrar al agua cuando fuese necesario. ¿Haría eso cada que llegaba alguien a retarla? ¿Solía quitarse la ropa de esa forma tan… tan…?

- ¡Ey! Si ya terminaste de mirarme ¿podrías venir aquí? Quiero mostrarte algo.

- Yo no estaba… - Misty puso sus puños en su cintura, arqueando una ceja. De acuerdo, no tenía caso negarlo, claro que estaba mirándola, nada disimulado debo agregar. – ¡Ya voy! – Grité con mi voz brincando de un tono a otro en tan solo dos sílabas. Oh Arceus, ¿qué tanto me estaba afectando esta visita? – ¿Qué es lo que quieres mostrar…?

- Así no.

- ¿Ah?

- Quítate la ropa.

- Misty… yo… tu… ¿no crees que debiéramos hablar primero…? – Sus carcajadas sonaron más de la cuenta por lo vacío del recinto, se acercó lentamente y posó sus manos en mi pecho. Estoy seguro que mi corazón se saldría en cualquier momento sin que entendiera lo que le causó tanta gracia.

- ¡Oh Dios! Comienza a preocuparme las cosas que estás imaginando. Digo que te pongas traje de baño, ¿tienes alguno en tu maleta de viaje, no? Este nuevo pokemón no está muy acostumbrado a salir a la superficie y no tiene caso que lo veas a través del acuario, así que debemos entrar a la alberca.

- S-si es justo lo que quería decir, hablar primero de si es buena idea entrar al agua porque acabamos de comer. – Mentí sin mucho éxito.

- Buena salvada, entrenador. Ve a cambiarte mejor, un buen chapuzón en agua fría no te vendría mal. – Las mejillas estaban por explotarme, así que me limité a hacer lo que se me pidió. Me cambié rápido, esperando que una vez sumergido en el agua la confusión que tenía en la mente se alejara por completo.

No sucedió así. El frillish de Misty era un pokemón interesante, no había duda de ello, pero no lo suficiente como para admirarlo en lugar de ella que se movía con gracia debajo del agua luciendo radiante. Sin duda ese era su elemento, su cabello flotaba alrededor de su rostro con cada voltereta y giro que daba como la mejor de las bailarinas acuáticas que ella era… ¿Cuándo había quedado atrapado bajo su hechizo? ¿En ese momento? No, estoy seguro que alguna vez de niños me perdía en observarla de esa manera, porque siempre la admiré, a su fuerza, su determinación, su gran talento. Sin duda hace mucho sabía que Misty era…

- Bueno, será mejor que te vistas. – Sus palabras me desconcentraron y luego toda ella me distrajo cuando salió de la alberca, haciendo más obvio como la poca tela que la cubría se pegaba a su piel delatando a detalle sus curvas. – Ya está atardeciendo, estoy segura que no querrás cruzar tan de noche el bosque Verde, así que…

- Espera un momento. – Rápidamente emergí del agua y me planté frente a ella. Estaba más que molesto algo que resultaba obvio, pero a ella pareció no importarle - ¿Me estás echando?

- No, solo te recuerdo el difícil camino que te espera.

- ¡Por qué me estás echando!

- Yo no hago tal cosa, pero aprendí de tus otras visitas. ¿Recuerdas que un par de veces te ofrecí quedarte para que no tuvieras que irte tan tarde a Paleta o a cualquiera de tus otras aventuras? Pero solo pasabas aquí porque encajaba en la ruta de alguno de los transportes que te llevarían a tu casa o a no-sé-que-lejana región. Estoy segura que ésta vez no es diferente.

Tiene toda la razón, pero no por eso resultaron menos dolorosas cada una de sus palabras, sobre todo cuando sonrió, como si esa información fuera solo eso, un entendimiento de mis acciones que no la afectaban en lo más mínimo. Antes lo hacía, cuando me negaba a quedarme ella parecía tan triste, muy al contrario de ahora, podría decirse que estaba deseosa porque me marchara, para que pudiera hacer su vida sin mi presencia estorbándole.

- Esta vez es diferente.

- Por favor, Ash, no me mientas, no tienes que hacerlo.

- ¡Te digo la verdad! M-me quedaré en Celeste, por lo menos… ¡por lo menos hasta el fin de semana!

- Es un compromiso muy grande el que estás haciendo, faltan tres días para el sábado.

- Quizás hasta me quede más – Le sostuve la mirada confiado de que no vería en mi ninguna clase de duda, aunque en realidad si la sentía. Me dirigía a Paleta para hablar de asuntos importantes con mi madre y no entendía que se posesionó de mi para cambiar tan radicalmente mis planes. Pensar en ello se habría reflejado de alguna forma, pues Misty rodó sus ojos.

- Estás bromeando – Se cruzó de brazos; su sonrisa se agotó y regresó a ella esa expresión de regaño que parecía haberse inventado solo para mi – Mejor no pierdas el tiempo, vete antes que se haga más tarde.

- ¿Quieres que duerma en la calle? Porque puedo hacerlo, dormiría en la puerta del gimnasio. Así sería solo tu culpa si muero congelado – Mi tonta declaración suavizó su rostro, aunque igual nunca dejaría pasar una oportunidad para agredirme: me aventó en la cara una gran toalla que estaba doblada sobre las gradas.

- Está bien, Ketchum, puedes quedarte si así lo quieres, no tienes porqué ponerte dramático. Sabes donde están las habitaciones para huéspedes, puedes instalarte en la que quieras.

- Ge-nial… – Quedarme no cambió nada, ella tomó su ropa que ya estaba empapada y sin más comenzó a alejarse por los corredores - ¿Ey, a donde vas?

- A mi habitación a tomar un baño, después a trabajar en algunos reportes. Puedes usar la cocina o lo que necesites, no te detengas por mi.

Las palabras se me atoran en la garganta al ser una víctima de su indiferencia. ¿Qué había sido de la Misty que buscaba pasar tiempo conmigo? "Creció, se desprendió de tu recuerdo" Me contesto.

Ya no es nostalgia lo que me invade sino tristeza. No quiero perderla, aunque estoy seguro que es algo que sucederá pronto… a menos que pudiera hacer algo al respecto.

Así, mi estancia en Celeste se convirtió en indefinida, porque no permitiría que ella me hiciera a un lado tan fácilmente.

oOoOoOoOoOo

- ¿Hoy fue un día pesado? Casi no te vi.

- Si, a veces administrar el gimnasio tiene que ver más con trámites y reportes que con batallas.

- Podríamos salir, ya sabes, para que te relajes un poco, ¿no crees?

- Hoy no, estoy algo cansada me iré a dormir temprano. Podría ser mañana... si aún estás aquí, claro está.

¿Eso es un reto? ¿Me está probando acaso?

- Dije que me quedaría, ¿no es así?

- Está bien, entonces saldremos mañana... Tal vez.

Soy despistado, pero no tanto como para no darme cuenta que está jugando conmigo. Lo siento por ella porque no advirtió con que clase de contendiente estaba tratando.

- Buenos días Mist... ¿Qué son esas?

- Flores. ¿No las conoces?

- Graciosa. Pregunto si son tuyas.

- Supongo que esa era la intención de quien las envió o al menos eso dice la tarjeta.

- Tienes... Algún... ¿Pretendiente? - ¿Por qué era una pregunta difícil de hacer? Tal vez porque sabía que su respuesta sería esa sonrisa maliciosa.

- Algunos, mejor dicho. - No me cayó en gracia la respuesta, apreté con mayor fuerza la taza de café entre mis manos; evité mirarla directamente porque ella, al contrario de lo mal que yo me sentí, parecía feliz. - ¿Qué? ¿Quisieras sumarte a la lista de mis admiradores?

- Yo, - Respondí con arrebato pero la determinación quedó clara desde la primera palabra - No sería un número sin significado en tu lista de seguidores. No me compares con esos, sabes perfectamente que no soy igual.

- Cuanta importancia te das - Respondió despreocupada, pero pude notar que mis palabras la han afectado, tomó su arreglo con manos temblorosas y se fue tan rápido como pudo.

¿Quería recuperar a mi amiga Misty? Definitivamente no, en ese momento me di cuenta que con mi estancia buscaba algo más.

"Eres un tonto, estás complicando todo"

Mi conciencia gritaba porque todo parecía en verdad complejo para luego desenredarse solo por observarla combatir.

- ¡Vamos, Gyarados. Hiper rayo!

Era fuerte e implacable, era la Misty que conocía y lo siguió siendo esa tarde cuando volvió a rechazar mi propuesta de salir "a un paseo", porque mi falta de coraje me impedía pedirle una cita, así que solo nos quedamos allí en las gradas, platicando por horas. Yo sonreía cuando hablaba con tanta pasión de su trabajo, ella hizo lo mismo cuando se me olvidaba por completo ésta nueva incomodidad provocada por ella y me comportaba como el niño que ella siempre conoció. ¿Sentía alivio por saber que yo era... Yo? Lo mismo que yo sentía cuando reconocía a la Misty de mi infancia debajo de su maduro – e indudablemente bello – exterior.

Recobrando esa confianza entre nosotros pasaron siete días sin complicarme mucho, solo disfrutando de su compañía aunque seguía negándose a dejar el gimnasio en alguna salida.

"No lo hará hasta que tengas las agallas de pedirlo correctamente"

No debía pedirle tal cosa, era por eso que no usaba la palabra con C cuando le sugería salir, pero si quería y finalmente, ignorando todo buen juicio, lo hice.

- ¿Cerrarás el gimnasio temprano?

- Si, por lo general así son todos los viernes, así que...

- Quisieras... - Separé la orilla de la camisa de mi cuello, necesitaba espacio, me estaba agobiando. Resultó muy difícil pedírselo sin ponerme tan nervioso. - Tu sabes... Salir en... ¿Una cita conmigo? - Misty dejó de mirar los papeles en sus manos, primero la noté un tanto sorprendida, después, una sonrisa iluminó su rostro.

- Pensé que nunca lo pedirías. Voy a cambiarme y después iremos a donde sea, algo se nos ocurrirá.

- Dije cita, ¿no es cierto? Tengo todo planeado. - Podía sonar confiado cuando quería y me felicito internamente por eso. Ella se ruborizó, pude verlo antes que corriera hacia su habitación.

Esperé fuera del gimnasio, acomodando las mangas de mi camisa sobre mis codos asegurándome que mi corbata morada estuviera perfecta. Diablos, si que me debo ver algo ridículo con esta ropa en un día tan soleado que requería una vestimenta más casual, pero era lo que tenía en mi equipaje, nuca debí dejarme convencer de ese cambio de imagen.

- Te ves bien. - Me giré para verla recargada en la puerta con el cartel de "cerrado" bien puesto sobre el cristal.

- No tanto como tu. - No me estaba haciendo el galán ni nada por el estilo, solo dije la verdad. Claro que la había visto con toda clase de atuendos a lo largo de diez días, pero aún no me acostumbraba a su desmesurada belleza. El vestido rojo de ese día si que resaltaba su blanca piel y hacía que su cabello ligeramente ondulado se viera aun más encendido. - ¿Vamos? - Extendí mi mano y ella la tomó. Aquel ligero contacto encendió una alarma dentro de mi.

"¡Detente pedazo de idiota! Estás jugando con fuego, ¡esto no va a terminar bien!"

No hice caso a mis propias advertencias porque no estaba seguro de querer que todo estuviera "bien". Ella estaba consumiéndome por completo, desarmando mis planes y eso me hacía sentir tan… vivo. Quería saber que más podía provocarme su presencia.

- Te esforzaste, debo reconocerlo. - Tomó un sorbo del vino de la copa que sostenía y se alejó hasta recargarse en el barandal, perdiéndose un rato en la vista del atardecer tiñendo de diferentes tonos anaranjados el río de la cuidad - Es un poco cliché, pero...

- ¡Ey! El Cabo de Celeste es el lugar más romántico de aquí, lo sabes, además preparé un buen picnic, no fue que viniéramos aquí como cualquier visitante y... – Me miró de una forma tan extraña, esperanzadora tal vez, su boca se abrió ligeramente, pero no dijo nada. Hice a un lado mi indignado discurso para mirarla con cierta preocupación - ¿Qué pasa?

- Así que, tus intenciones para ésta tarde… son románticas ¿No Ash?

Oh no, lo dije yo me delaté, yo... No pude moverme cuando Misty dejó la copa sobre la mesa del parque, la cual habíamos ocupado para ese temprana cena al aire libre, cena que yo deliberadamente acababa de llamar romántica.

¿Ese perfume floral provenía de ella? De pronto me sentí intoxicado sin que hubiera probado ni un trago del vino tinto que vertí en mi copa. Sabía prefecto que el mareo era provocado por ella, por su aroma y su lento andar hacia mi, por sus manos invadiéndome el pecho y el cuello, estuve a punto de caer cuando su aliento pegó tibio en mi cara, con un gesto travieso, le provocó gracia que tuviera que apoyarse en la punta de sus pies para alcanzarme.

Quería mantener la vista lejos de ella, pero era inevitable, su mirada me atrapó tanto como sus manos que me tenían desde ese momento y para siempre a merced de sus deseos, ¡pero no podía ser! Debí huir, salir corriendo hasta Kalos en ese momento, esto no era lo que yo quería que sucediera...

"Oh, cállate estúpido. Era exactamente lo que quisiste cuando tomaste la decisión de quedarte en el gimnasio Celeste"

De acuerdo no podía mentirme a mi mismo, pero seguía siendo incorrecto. Sin importar los razonamientos lógicos que rogaban detenerme no me alejé, al contrario, rodeé con mi mano su pequeña cintura, acariciándole con mi pulgar de forma tosca, quería sentir su piel, no solo la seda de su vestido. Un sonido más bien gutural escapó de mi por tenerla de esa forma, siendo acosado por los indecentes pensamientos que ella provocaba.

- La verdad... - Habló en un tono tan bajo que apenas si pude escucharla a pesar de tenerla a solo milímetros de mi - No creí que tuvieras este tipo de intenciones conmigo, nunca. - Afianzó su mano en mi cuello y acercó más sus labios a los míos - pero me alegra haberme equivocado.

No esperó por mi respuesta, no tenía idea que de haberlo hecho yo jamás reaccionaría porque estaba estupefacto y el beso que llegó violento no cambio mi estado.

Me mantuve completamente estático... O eso intenté. Pronto me deshice de mi copa, la tiré al suelo sin importarme que el vino se derramara por el césped, necesitaba mi mano para ocuparla en cosas mejores, la sujeté con fuerza, la besé intentando saciar mis deseos por hacerlo.

Cinco segundos.

Diez.

Un minuto.

Sus manos subieron de mi cuello a mi nuca, podía sentir sus yemas suaves entre mis cabellos, enloqueciéndome, arrastrándome a otro mundo... Pero un pensamiento me imploraba regresar a la realidad. Por minutos no quise escucharlo.

Era solo cuestión de tiempo para que se intensificara obligándome a obedecerlo.

- Misty. - hablé apenas separándome de sus labios - Mis... ty - intenté de nuevo sin mucho éxito. Su boca sabía tan bien. - Lo siento.

Con fuerzas que creía no poseer la separé de mi, con algo de rudeza debo agregar, lo supe porque que pareció sorprendida por mis brazos alejándola, manteniéndola a una distancia segura.

- Lo siento - volví a repetir - N-no debiéramos, yo n-no debo, es decir...

- ¿Qué es esto Ash? - Preguntó sorprendida limpiándose los labios quitando lo que le quedaba de labial, aunque parece que su verdadera intención era quitarse el recuerdo que tenía de mis labios sobre los de ella. - Cuando fui indiferente contigo de pronto te atraía y ahora que te das cuenta que… me gustas, – Remarcó las ultimas dos palabras, asegurándose que el mensaje me quedara muy claro. – de repente ¿ya no me quieres? ¿Esto era solo un jugo para ti?

- ¡No! - No lo era, lo que sentía ya por ella era genuino, pero... - Misty no llegué a verte con esta intención, porque no podría, no sé como explicarlo…

- ¿Entonces por qué lo hiciste? ¿Creíste que sería divertido? ¿Solo pensaste en pasar un rato conmigo, por lo bien que me veía? – Exhaló lentamente, como si el aire en sus pulmones la lastimara, sé que esa es la sensación que tiene porque yo lo siento igual. – Es así, ¿no es cierto? Por eso lo repetías tanto, que tonta fui, debí darme cuenta antes.

- ¡No es nada de eso! Yo no soy ese tipo de persona, es solo que…

- Ya déjalo, Ash. Sea lo que sea no me interesa tu excusa, pero yo no voy a ser tu entretenimiento, de ningún tipo ¿me oyes?

- Misty...

- Voy a hacer de cuenta que nada de esto pasó. Voy a regresar al gimnasio y estaré en mi cuarto. Para la medianoche no quiero ni tus cosas ni tu presencia en mi hogar, ¿entendido? – Dio la vuelta, traté de detenerla, pero ella se soltó de mi agarre con rudeza. Me miró amenazante. - Más te vale que hagas lo que digo, Ash. Lárgate y no vuelvas a aparecerte de ésta forma en mi gimnasio. Nunca.

Su desprecio me alcanzó y por más que quise detenerla no tenía forma de hacerlo, no mientras la culpa me envolviera con sus cadenas, impidiéndome hacer o decir algo coherente, así que solo la vi alejarse, incluso horas después seguí contemplando el fantasma de su silueta bajando por el sendero.

Ya era de noche cuando regresé al gimnasio donde solo tomé mis cosas; sin siquiera intentar tocar a la puerta de su habitación, me marché.

Caminé por las calles vacías de la ciudad como debí haber hecho en primer lugar. Reemplazando la sensación del viento frío en mi rostro, evoqué el sabor de sus labios y la calidez de tenerla tan cerca.

Como dije, soy un idiota.

oOoOoOoOoOo

Después del fracaso que fue mi estancia en Ciudad Celeste quise seguir parte de mi plan original y pasar al gimnasio de ciudad Plateada, pensando que Brock podría aconsejarme en este momento, pero sabía que no era una buena idea porque antes de compartir sus palabras de sabiduría, mi querido amigo seguro me daría la peor de las golpizas. Ya me sentía bastante mal como para agregarle más reclamos a mi agonía.

Así que fui directo a casa para usar el teléfono.

- ¡¿Estás loco Ash?! ¡¿Qué pasa contigo?! ¿Es acaso mi culpa? Si, creo que lo es. Te influencié en aspectos negativos, soy un mal amigo.

- Nada tiene que ver contigo, Brock.

- Tienes razón, ¡esto es solo culpa de tu idiotez! Juro que si estuviera ahora contigo ¡te estrangularía hasta hacerte entrar en razón!

Sin duda tomé la decisión correcta al poner algo de distancia entre Brock y yo, aunque no llevaba a cabo su función de consejero. Por tres días marcaba para hablar con él, pero lo único que hacía era gritarme.

- Creo que ya está muy claro que soy un idiota, lo que no has hecho en todas éstas horas de video llamadas es decirme que hacer - Miro la pantalla atento, sabiendo que Brock por fin me dirá lo que necesito saber. Él solo suspira con pesadez.

- No lo he hecho porque creo que ya tienes una respuesta, solo no haces nada al respecto porque vas a terminar por herir a alguien.

- ¡No Brock! No tengo idea de que hacer, si la tuviera no estaría permitiendo que me gritaras por días solo por gusto. Solo dime, ¿qué camino debo tomar?

- Yo no puedo imponerte una decisión así, Ash, solo tu sabes lo que es mejor.

- ¡Vamos amigo!

Ésta misma situación la viví por tres días más.

- ...No sé que más decirte ¡así que deja de preguntar! Por Arceus, Ash ¿tu madre no se ha hartado de escuchar la misma historia por el teléfono una y otra vez?

- No, porque ella no está escuchándome o por lo menos eso espero.

- Bueno, ciertamente yo si me agoté de repetirte lo mismo, así que...

- No Brock espera, no cuelgues, ¡necesitas ayudarme!

- ¡Ash Ketchum!

- ¡AH! - Aparece un recuadro en el video teléfono que muestra a mi madre. No se ve nada contenta. ¿Habrá escuchado mis conversaciones? De ser así temo por mi vida porque estoy seguro que me daría el escarmiento de mi vida.

- ¿Crees que nadie mas usa el teléfono en esta casa, jovencito? Ya deja de molestar al pobre de Brock, ¡y cuelga!

- Pero él está ayudándome con un problema.

- No, yo no hago tal cosa - Contesta Brock claramente fastidiado.

- ¿Ves? Cuelga el teléfono ¡ahora!

- Pero mi problema...

- Es tuyo, no de Brock o si tantos consejos necesitas ¿por qué no vas a pedir ayuda a tus amigos que están aquí en Paleta? Seguro encuentras a Tracey en el laboratorio, acabo de verlo allí con Misty hace un rato, ellos podrían...

- ¿Misty?

Ella está aquí, cerca de mi.

No tengo una solución a mi dilema y estoy muy consiente de que puede matarme si me ve ahora, pero no me importa, necesito hablarle o por lo menos verla. Siento a mi cuerpo pedirlo como si fuera tan vital como respirar.

Dejo a Brock en el video teléfono y salgo tan rápido que por poco tropiezo en los escalones al bajar corriendo, alcanzo a escuchar a mi madre que solo me grita un par de malas palabras, pero nada de ese me importa, sigo corriendo, tratando de acomodar mi cabello en algo que sea medianamente presentable, esperando que la camisa que llevo esté limpia. Hace días que no salgo de mi cuarto por hablar con Brock, creo que he olvidado bañarme un par de veces. Soy un desastre y no me importa, aun así estoy seguro de querer verla.

Llego a la reserva de los Oak con la suerte a mi favor, ella está allí, saliendo del laboratorio, la encontré justo antes de que se marche y no necesitaré mentirle a Tracey o enfrentarme a sus preguntas para poder hablar con Misty.

Me detengo de pronto sobre el camino de tierra, aún faltan algunos metros para llegar hasta ella, pero me regalo unos segundos para admirarla. No estaba exagerando si pensaba que estaba más hermosa que nunca.

- ¡MISTY! - Grito con todas mis fuerzas y mi voz rápido alcanza sus oídos, entorna su mirada hacia mi por unos instantes para después acelerar sus pasos caminando en dirección contraria. Está loca si cree que la voy a dejar escapar - ¡Misty, espera! - Retomo la velocidad en mi andar hasta por fin alcanzarla y por instinto mis dedos se enrollan en su brazo. Ella no tarda en amenazarme sin palabras, solo con su glacial mirada para después empujarme inconforme con el contacto entre nosotros.

- Aléjate de mi. – Ordena con claridad aunque yo lo omito por completo.

- ¿Por qué nunca mencionaste que estarías en Paleta? - No sé si su irritación es por la tonta pregunta que le acabo de hacer o por ignorar su enfado hacia mi, yo no parezco grosero o altanero sino más bien desesperado, algo que no me importa demostrar, es solo la realidad.

- ¿Cuando te lo diría? Antes o después de que te comportaras como un... ¿Cobarde? -Siento una punzada en el pecho al escucharla hablar. Sin duda ella tiene las armas para destruirme, eso incluye sus ojos esmeralda que solo muestran desprecio al hablarme - No estoy aquí por ti, además creí dejar muy claro que no quería volver a ver tu estúpida cara - Vuelve a empujarme y a pesar de sus negativas, mis manos se empeñan en buscarla. De nada sirve su rechazo, mi cuerpo sigue intentando acercarse, mis dedos ansían tocarla, respondiendo a una atracción imparable de mi piel hacia la suya. - Déjame Ash - Como dije, es inútil resistirse, incluso para ella, puesto que ya no intenta forcejear o golpearme, finalmente mis manos se afianzan a sus hombros. Su mirada se queda fija en el suelo mientras subo lentamente por su tersa piel hasta acomodarlas en sus mejillas, confirmando así mi teoría. Lo que yo siento, lo que sentimos es más fuerte que nuestros propios instintos.

- Misty, en verdad nunca fue mi intención hacerte sentir mal y créeme... - no lo resisto quiero besarla de nuevo, acerco mi boca a ella para arrepentirme en el último momento, así que solo pego mi frente a la suya. A pesar de ese nuevo contacto entre nosotros, sus ojos aun se encuentran renuentes a mirarme. - Ese beso significó más de lo que te puedes imaginar, no he podido dejar de recordarlo, no creo nunca haber sentido...

- ¿Entonces por qué te comportaste así? ¿Por qué me alejaste? - Se sentía traicionada, lo sé por el tono de su voz. Quería contestarle, contarle toda la verdad, pero entonces sé que haría más daño de lo que ya le he provocado.

"Oh pequeño y tonto Ash, no hay forma de que puedas evitarlo si todo lo has hecho mal"

Estúpido yo, tengo razón. No queda más remedio que intentar ser franco empezando por confesar este remolino de emociones que ella me hace sentir y después, aunque me mate, le contaré mi situación, espero que entienda o por lo menos pueda…

- ¿Ash?

Sin que tenga oportunidad de explicarme soy interrumpido por un llamado débil, pero cercano, muy cercano. Al escucharlo suelto de golpe a Misty volteando rápidamente, esperando no encontrarme con ella... Pero el destino suele ser brutal en ciertas ocasiones y no parecía dispuesto ayudarme a salir bien librado de esta situación.

- ¿Ash qué... qué estás haciendo? - Sus mejillas se ponen coloradas, claramente está enojada, pero siendo como es, no hace nada más que mirarme con reproche. No me muevo, ni siquiera parpadeo.

- Yoooooooo... – ¿Qué quiero conseguir alargando la palabra? Solo logro verme como un tarado porque no hay nada que demore lo inevitable. Ya no me mira a mi, desvía la vista hacia lo que intento ocultar, sobre todo porque ese algo me da un empujón, Misty está igual de interesada en saber de quién la escondo.

A este punto, resulta irremediable que alguna de las dos haga la pregunta obligada.

- ¿Quién es ella? - Abro la boca en un muy fallido intento por querer hablar, pero no tengo oportunidad. Serena por fin reacciona y quizás, tratando de reclamar los que supone son sus derechos, se planta junto a mi, afianzándose de mi brazo, mirando con recelo a Misty - ¿Es amiga tuya?

- S-si... Ella es Misty. - No se si me escuchan, no estoy seguro de haber hablado lo suficientemente fuerte, solo siento pánico.

- ¿Y por qué parecía que estaba a punto de besarte?

- Te equivocas niña, lo entendiste todo al revés, él estaba a punto de besarme a mi. - A falta de mis respuestas, Misty es quien contesta con obvia molestia antes de empujarme, ¿quizás quería separarme de Serena? Lo consigue solo porque ella también parece ignorarme, enfocándose en Misty. - ¿Tienes algún problema con eso?

- ¡No pudo haber sucedido algo así! - Su voz se escucha anormalmente enojada, creo que nunca la había visto tan alterada - Ash no me haría eso, ¡No me traicionaría de esa forma!

- Él no... ¿Te traicionaría? Qué quieres dar a entender, ¿acaso ustedes son...?

- Ash es mi novio.

- ¡Wooaaaaahhhh! no, espera un momento... - Vanamente intenté aclarar algunas cosas, pero al faltarme aire para poder respirar resultaba muy difícil. Sabía que Misty no era del tipo de persona que esperara paciente por explicaciones y eso lo deja muy claro cuando impactó sus puños en mi estomago. Me desoriento por un segundo, pongo mis manos sobre la zona dañada mientras se regulariza mi respiración, pero es casi imposible cuando un segundo golpe pega en mi mejilla.

- ¡ERES UN IDIOTA! - Su ataque aparte de físico es verbal, me grita más cosas que realmente no quiero escuchar, solo miro por un instante a Serena que está parada al frente de toda la escena y aun dada la circunstancia puedo percibir su preocupación por mi; no debería, Misty tiene razón, soy un idiota, un... - ¡Pedazo de basura! No puedo creer que dijeras que lo nuestro significa mucho cuando ¡tu ya tienes novia! - Trato de erguirme y tomarla de la mano, fallo en ambas cosas, el dolor me impide pararme con algo de dignidad, además que Misty me da un fuerte manotazo para alejarme por completo.

- Espera, ella no es...

- No puedo creerlo, Ash. ¿En verdad intentas negar lo que pasó entre nosotros?

- Serena, lo que intento explicar es que...

- ¿Acaso la prefieres a ella? - Serena la señala disgustada. No la culpo, pero si se conocieran mejor sabría que no es algo prudente, siento un poco de alivio al notar que Misty no tiene ninguna intención de agredir a nadie que no sea yo, relaja su expresión en una falsa sonrisa antes de hablar tranquilamente, como si nunca se hubiera disgustado.

- Ey, no te preocupes, yo no quiero a tu novio, puedes quedártelo. - Sin más da pasos rápidos que se convierte en un trote, es obvio que quiere alejarse tanto como le sea posible.

Entonces me aterro, más de lo que sentí por la llegada de Serena y mucho más que el miedo provocado por su agresión, temo con todo mi ser no volverla a ver.

No soy yo quien ejecuta mi siguiente estupidez, mi cuerpo reacciona por su propia voluntad. Primero, mis ojos no la pierden de vista, luego mis pies se mueven en dirección a ella con intención de seguirla y finalmente mi voz se hace escuchar, demandando lo único que quiero en verdad.

- Misty, no te vayas por favor, ¡espera! Puedo explicarlo, las cosas no son así... ¡Misty!

Pude haberla alcanzado, soy mucho más rápido que ella, eso claro cuando no tengo peso extra que me ancla, así sentí el agarre firme de una pequeña mano alrededor de mi muñeca. Desvío la mano al percatarme de ello, solo para encontrarme con los ojos claros de Serena.

- Si quieres irte está bien, pero solo quiero entender muy bien lo que está pasando. - Toma aire, estoy casi seguro de cada una de las palabras que esta a punto de soltar y lo hace de forma rápida, indignada, demandante. - Pasamos juntos prácticamente todo un mes, tu me invitaste a una cita, fuiste tu quien me besó y asegurabas que te sentías bien a mi lado. Solo dime que no lo imaginé.

- Así pasó, es cierto, pero...

- ¡¿Pero que, Ash?! ¿Tus supuestos "asuntos importantes en Kanto" realmente eran pasar tiempo con esa chica? ¿Hacerle creer lo mismo que a mi?

- ¡Yo no haría algo así! ¿Cómo me crees capaz de algo semejante? Yo no estoy jugando con ustedes.

- No, solo conmigo - Dijo soltándome y llevándose esa mano al pecho - porque casi me juraste que volverías, que lo haríamos oficial, hablarías con tu madre sobre nosotros antes de hacer lo mismo con la mía y no solo te encuentro casi besando a otra, sino que me quedé a tu lado esperando una explicación, pero lo único que intestaste hacer... Fue salir tras ella.

No digo nada, yo tampoco entiendo porqué reaccioné así. Me siento tan mal mirándola, complicado aun mas las cosas cuando acerco mis dedos a su castaño cabello.

- Yo no quiero herirte, Serena, tampoco te mentí, esas eran mis intenciones porque tu en verdad me gustas.

- ¿Entonces? ¿Qué es ella para ti? - No contesto porque no lo sé. ¿Es mi amiga? ¿Es algo más? Es cierto, la quiero mucho, pero no puedo confesarlo frente a Serena. No hace falta, pues aleja mi mano que se mantuvo cerca de su rostro y al hacerlo mi dedo recoge una lágrima, luego ella se encarga de limpiar el resto que han invadido sus mejillas.

- Por lo menos tu amiga tiene razón en algo, si eres un idiota.

También se aleja sin que yo sienta la misma urgencia por alcanzarla, tal vez, porque Serena se ve más vulnerable o es solo el pretexto que me invento.

No sé ya lo que siento, no creo que algo pueda hacerme sentir peor...

A veces me fastidia equivocarme tanto.

Un nuevo golpe me toma desprevenido, ya estoy agotado cuando siento mi otra mejilla arder, por lo que termino en el piso, tardando unos segundos en reconocer a mi agresor.

- No es de parte mía sino de tu madre - Tracey me mira inexpresivo. Sin importarle que esté desorientado y en el suelo, me muestra muy de cerca el mensaje de texto en su teléfono. - Primero no entendía muy bien porque me escribió eso, pero vi lo que sucedió con Misty y esa otra chica, así que decidí darte el mensaje tal cual estaba descrito.

- Tracey, - Me levanto, sin su ayuda claro, él solo se cruzó de brazos, mirándome disgustado.

- No me des explicaciones o disculpas, hazlo con ellas. También es consejo de Delia que además agregó - Levanta su teléfono para citar textualmente las palabras de mi madre - "dile a ese manojo de tonterías que llamo hijo, que mas le vale arreglar esto, que escoja a una de ellas, rogar porque ambas lo disculpen y que lo haga AHORA o nunca mas entrará a mi casa"

- Genial - Ahora me quedé sin hogar.

- Entonces date prisa en hacer lo que te dice si no quieres quedar deforme también.

La amenaza no me sabe a nada, si supiera que ya tengo todo el castigo que merezco, pero tienen razón él, mi madre, por cierto gracias por delatarme Brock, en fin, debo dejar de concentrarme en ellos y empezar a pensar en mis errores. Tienen que ser remediados cuanto antes.

oOoOoOoOoOo

Deambulé por el pueblo un buen rato, sabía que Serena se había ido a casa de una tía suya que aún vivía aquí, la misma que la inscribió al campamento de verano en el que nos conocimos, así que no me sería muy difícil dar con la dirección... Solo que no quería ir allí.

Era lo más lógico porque quedaba cerca y estaba seguro que ella no me mataría algo que podría pasar de dirigirme a Celeste, pero de nuevo, mandé al demonio la lógica. No pude ir a mi casa por dinero o una camisa que no tuviera manchas de sangre debido a la amenaza de mi querida madre, así que pedí prestado el convertible de Gary, para llegar al gimnasio incluso antes de que ella lo hiciera.

Las llantas derraparon sobre el pavimento, bajé de un salto hasta la entrada en la cual colgaba un anuncio negando el acceso al público. Suspiré aliviado, tendría una oportunidad de interceptarla porque después de que ella cruzara el umbral, esa puerta permanecería completamente cerrada para mi, lo sé. Giro dispuesto a esperarla a la orilla de la acera, pero no es necesario, ella está allí, incrédula de encontrarme nuevamente.

- Tu si debes amar las golpizas, - Empuña su palma sobre las llaves que sostiene, como si sus golpes no dolieran lo suficiente tiene las intenciones de cargarlos de metal. Instintivamente pongo mis manos al frente en señal de defensa y retrocedo.

- ¿Puedes esperar un poco? Solo quisiera decirte algunas cosas antes de que me mates. - Hay duda en su mirada, pero finalmente relaja sus palmas y camina hacia mi.

- Solo lo permitiré porque tengo curiosidad de saber ¿Qué rayos pasó por tu cabeza cuando decidiste tener novia y engañarla conmigo?

- Serena no es mi novia.

- Parecía muy molesta como para ser solo una amiga.

- No se puso tan furiosa como tu – Reconozco que el intento de broma fue una mala idea, estoy seguro que quiere golpearme, aunque se contiene.

- Porque me habías besado, supongo que de menos eso pasó con ella, ¿no?

- Algo así... - Sigo sin explicarle nada en realidad, pienso que tal vez terminará por fastidiarse, llamarme embustero o algo peor e irse, pero no dice nada de eso, solo me mira, tratando de ver algo en mi, algo que no encuentra porque solo bufa fastidiada.

- No te reconozco, Ash, es decir veo tu tonta cara y sé que aunque has crecido eres tu, pero no veo al chico que yo conocí, del que yo... - hace una pausa y vuelve a observar directo a mis ojos, para solo sacudir la cabeza, reprochándose a si misma por haberme mirado en primer lugar - Ya no sé que pensar de ti.

- ¿Por qué dices eso? - He olvidado mi discurso, mis disculpas, solo quiero saber porqué luce tan decepcionada.

- Ella es bonita - Dice casi en un suspiro antes de sentarse en el escalón frente a la puerta.

- ¿Ah? ¿De que hablas?

- Esa chica, Serena, Ella es muy bonita. - Sigo sin entender a que viene el comentario. Misty sigue observando algo, habla como si no estuviera allí, si fuera algo que se dice solo a si misma - Es de esas chicas que aparecen en las revistas, ¿sabes? y aunque no me quiera ni ver, debo admitir que es... muy bonita.

- ¡¿por que sigues repitiendo eso?!

- Porque trato de entender, Ash, ¡cómo o cuándo es que te volviste tan superficial! - Grita poniéndose de pie y entonces si me mira pero ya no deseo que lo haga la desilusión que siente por mi es muy evidente. - Porque, yo no conozco a Serena no sé como es en realidad, pero tengo la impresión de que es tu novia, solo porque es bonita.

- No es así.

- ¿Entonces? Ilumíname Ash, porque lo he pensado todo el camino hasta aquí y no logro entender cómo podrías estar con ella sino es por eso.

- No lo sé... Yo la reencontré en Kalos hace un par de meses y Serena, solo...

Se veía tan hermosa. ¡Diablos Ketchum! No hay nada más que puedas decir, tiene razón porque Serena tiene muchas cualidades, pero ninguna que realmente me haya cautivado.

- No me mal entiendas, seguramente debe ser una gran chica – Habla de forma muy pausada lo que me permite notar que hay algo de dolor en su voz - Pero no sería el tipo de chicas por las que el Ash Ketchum que yo conocí se enamoraría.

- ¿Por qué estás tan segura?

- Porque te burlabas de niñas así, ¿no lo recuerdas? Claro podías babear por caras bonitas, pero al final del día, te fastidiaba oírlas hablar de banalidades todo el tiempo, sobre todo cuando lo único que buscaban era que sus pokemón fueran igual de lindos que ellas, porque preferías tu libertad antes que dejarte arrastrar a un mundo donde la moda y el verse bien eran lo único importante. Y ahora... Creo que Serena hizo un gran trabajo mejorando tu apariencia, con más tiempo me pregunto, ¿qué más podría cambiar en ti?

Quedo totalmente boquiabierto. No sé si mi sorpresa se debe a lo acertada que es o que lo haya deducido sin saber mucho de Serena. Pero al parecer si me conoce a mi al menos de la parte que solía ser. Sin estar seguro del porqué, trato de defenderme, me planto frente a ella y la miro seguro de mis siguientes palabras.

- No soy esa persona que tu acabas de describir, yo sigo siendo el msimo que tu conociste.

- Tus acciones prueban lo contrario.

- Tal vez haya actuado un poco fuera de lugar y si, me gusta Serena, - Misty intenta evadirme después de eso, pero la sostengo con cierta desesperación, me pego a ella evitando que se aleje o me rechace. Sus brazos cruzados impiden que la abrace como es debido. – Y tal vez es algo que nunca esperaste de mi, pero yo nunca esperé que mi encuentro contigo lo cambiara todo.

- Ya Ash, me cansan tus mismos argumentos.

- Solo digo la verdad Misty, también me gustas, mucho.

- ¿Así que te enamoraste de dos chicas con las que estás jugando hasta que escojas alguna? Que original Ash, pero te facilitare las cosas y a Serena también

- Espera Misty, solo déjame explicar… - Me empuja. Sin importar cuantas veces lo haya hecho ya, la sensación de vacío que me queda al no tenerla cerca sigue siendo igual de devastadora.

Imagino lo peor, siento que ahora si me dará la paliza de mi vida pero no parece querer pelear, se nota mas bien cansada, triste. Ya ni siquiera me atrevo a tocarla de nuevo, porque sé que sólo continuaría con la misma rutina que he creado con ella: Acercarme, abrazarla, intentar besarla, ser rechazado.

Así que me quedo a la distancia, escuchando su sentencia final.

- No me interesa el problema que creas tener en relación a esta situación, pero la solución es muy sencilla: quédate con Serena o no la escojas si no quieres, no me interesa, solo no vuelvas a tocar mi puerta porque yo no soy ni seré una opción.

- Por favor, no... - Hace caso omiso a mi intento de suplica, la punta de sus dedos que alcancé brevemente a capturar me abandona apenas un segundo después.

Esta vez no huye, no corre, no tiene intenciones de perderse ni hay prisa en su caminar, aunque noto que no hay nada que pueda hacer o decir para convencerla que se quede o me escuche... No hay forma de hacer que me quiera como yo sé que la quiero a ella.

Solo miro la puerta por unos minutos, creo entender muchas cosas ahora, sobre todo las órdenes de mi madre y no importa cuanto quiera romper el cerrojo con mis propias manos, tengo que volver a Paleta, debo aclarar algunas cosas con Serena también.

Renuente, me alejo de la entrada del gimnasio que de a poco se iba iluminando conforme la noche se hacía presente mientras yo me dispongo a conducir de vuelta a mi pueblo natal.

oOoOoOoOoOo

Son casi las diez de la noche cuando llego a Paleta. Aunque me siento más desgastado que nunca, aún me quedan cosas por hacer, debo hablar con Serena.

Abandono el coche de Gary sin molestarme en devolverlo a su sitio original, lo estaciono en el primer lugar libre que encuentro para después simplemente caminar.

Sus palabras se repiten y el recuerdo de sus ojos me acechan.

- Misty - Susurro dolorosamente, tratando de encontrar un error a sus suposiciones sobre mi y las decisiones que he tomado en los últimos meses… Me frustro cuando entiendo que no se equivocó en nada.

Tengo la mente un poco más clara lo cual sería algo bueno de no ser porque me doy cuenta que enfrentar a Serena así será más difícil, todo se hace peor al saber que no es necesario llegar hasta la residencia de su tía, la veo en la misma acera por donde voy divagando, montada en una bicicleta.

"Bien Ash, solo viendo la tonta bici ya estás recordando a Misty, ¿como piensas ver a Serena a los ojos y hablar con ella sin pensar en nadie más?" Ignoro mis pensamientos mientras hago señas para que Serena detenga su andar, cosa que hace al reconocerme.

- ¿Podemos hablar? - Pido temeroso ante alguna negativa, pero ella no me rechaza, tan solo deja la bicicleta en medio de la calle y se acerca hacia mi con un gesto de reproche.

- No soy tu primera charla de la tarde, ¿cierto? - Niego con la cabeza, evitando mirarla. Ella solo se aleja unos pasos, recargando su cuerpo en un muro cercano, no parece molesta y sé que sueno como un cobarde, pero doy gracias por su carácter afable. Ya he tenido suficientes sacudidas por el día de hoy… Aunque Serena no está dispuesta en darme tanta paz como yo creía.

- No eres un idiota, eres un completo cretino, espero que lo sepas.

- Si lo sé, un poco. – Me acomodo a su lado, tal vez porque no deseo mirar como es que su rostro siempre amable ahora solo tiene miradas desagradables para mi – Solo quiero que sepas que yo no planee nada de esto. Cuando dije que hablaría con mi madre y todo lo demás, esas eran mis verdaderas intenciones.

- ¿Entonces que sucedió, Ash?

- ¡No lo sé! Iba de camino a casa cuando empecé a notar que mi vida cambiaría y pensé mucho en mis primeros viajes donde estuvo Misty y… solo quise verla, todo lo que ocurrió después fue algo totalmente inesperado para mi, no pensé que tendríamos ese tipo de acercamiento, de verdad, es solo algo que ocurrió.

- Claro, ¿cómo ibas a evitarlo? Ella es tan bonita.

- ¿Cómo dices? – Entonces la miro sorprendido de sus palabras, pero sigue con la mirada al frente.

- Si, ella es bonita, aunque tiene mal humor si me lo preguntas, es decir su reacción tan agresiva fue… - Voltea cuando una pequeña risa escapa de mi. Claro que no debiera estarme riendo en un momento como este, pero es difícil no hacerlo cuando Misty tenía casi la misma opinión sobre Serena. - ¿Qué es tan divertido?

- Nada, solo es algo muy similar a lo que ella dijo sobre ti… - No parece entender nada y sobre todo no le hace la misma gracia que a mi, así que solo me callo, vuelvo a alejar mis ojos, enfocándome mejor en las pocas estrellas que se notan en el cielo. Es una noche anormalmente obscura, la única luz perceptible es la de un faro en la calle, cerca de nosotros – Lo siento, creo que si lo es, pero…

- Eso es algo que no habías notado antes sobre ella, ¿no es cierto? Lo que hizo que esas cosas inesperadas pasaran, fue por algo más. – O las mujeres son más intuitivas de lo que imaginaba o yo soy particularmente lento, porque ambas podían entender mis sentimientos por la otra mejor de lo que yo lo hacía.

- Si es verdad. Ella siempre fue diferente a todas las chicas que conocí, ocupaba un lugar especial, ¿sabes? Aunque pensaba que eso era solo porque la mitad de mi vida la consideré mi mejor amiga…

- Ahora te das cuenta que no es únicamente por eso. – Al completar mi frase recuerdo las palabras de Brock, creo que ahora lo entiendo, siempre supe hacia donde se inclinaba la balanza de mi cariño que había repartido entre dos excelentes mujeres, solo que Misty siempre tendría más significado en mi vida.

Me giro hacia Serena tomándola de la manos. Mi acción la sorprende, sus ojos curiosos buscan los míos.

- Quiero que sepas algo: lo que te dije, lo que siento por ti es genuino y si pudiera haber hecho algo para evitarte cualquier daño, lo haría.

- Está bien, Ash. – Solo mueve su cabeza en negación sin alejarse de mi, - Es cierto, quisiera que las cosas entre nosotros hubieran sido diferentes, igual prefiero saber la verdad ahora. Claro, pudiste decírmelo antes o llamarme por teléfono para explicarlo así yo no hubiera venido a Kanto solo para hacer el ridículo o simplemente pudiste no besarte con otra mientras salías conmigo o… - Enumeraba mis errores y a cada uno de ellos solo me helaba más, la solté estando ya bastante avergonzado de mi mismo.

- ¡Tienes razón! ¡Fui una horrible persona! - Revuelvo mi cabello intentando deshacer el calor que invade todo mi cuerpo

- Tranquilo Ash, no lo estoy diciendo para hacerte sentir mal

- Pues deberías, incluso creo que es casi una responsabilidad. – La tomo de los hombros haciendo que me mire nuevamente, está vez luce sorprendida - Deberías gritarme, insultarme tanto como quieras. Serena, eres muy amable y es una buena cualidad en ti, pero tienes que aprender a defenderte, no tienes porqué soportar que nadie te trate mal o…

- ¡Si! – Grita de repente y antes de que pueda preguntar si me ha entendido, una nueva sensación de malestar me invade cuando su rodilla se encuentra con mi estómago, después el ardor en mis mejillas solo me indica el par de cachetadas que acabo de recibir – ¡Eres un patán y te mereces eso aunque te aprecie demasiado!

- C-creo que entendiste mi punto. - Un empujón me hace perder el equilibrio y reencontrarme de nuevo con el piso, seguido de un par de patadas son indicadores de que no ha terminado de desquitarse.

- Claro que lo entendí y tenías toda la razón, ahora me siento mejor, ¡gracias Ash!

- Me alegra ser útil. – Hablo agonizante estirando la mano buscando su ayuda, pero no tiene intención de hacer tal cosa, solo se dirije a su bicicleta que había quedado abandonada en la acera.

- Aunque… de verdad espero que tengas suerte cuando regreses a casa de tu amiga. A pesar de todo quiero que seas feliz, ¿sabes? – Sonrío en su dirección, a veces no creo merecer encontrarme con personas tan buenas en mi camino.

- ¿Eso quiere decir que me perdonas y podemos seguir siendo amigos?

- Tal vez. Posiblemente te cueste un par de golpizas más, en serio las mereces.

- Me parece un trato justo.

- Ya lo veremos. Suerte Ash.

- Gracias Serena.

Ella solo asiente un poco hacia mi antes de comenzar a pedalear, rápidamente se pierde entre las calles poco alumbradas del pueblo. Sé que tengo que hacer muchas cosas para redimirme y ser realmente su amigo de nuevo.

Estoy seguro de que algún día lo logaré, así como sé que lo haré con Misty, aunque no me facilite las cosas tanto como mi amiga de Kalos.

Vuelvo en mis pasos una vez más hasta encontrar el automóvil de Gary debo robar… tomarlo prestado de nuevo. Debo regresar a Celeste y sé que ésta vez tengo un plan de acción o por lo menos sé exactamente lo que debo decir.

Espero que eso sea suficiente para ganarme una oportunidad.

oOoOoOoOoOo

De acuerdo, tal vez debí esperar al amanecer para dirigirme de nuevo al gimnasio, sobre todo porque mi lugar de descanso para la noche resultaba ser un convertible, así queno tuve mucha protección contra el frío de la madrugada y no me quedó mucho por hacer más que pensar, repasar mis palabras, esperar por el amanecer… Cuando menos me doy cuenta el sol de la mañana pega en mi cara mientras el ajetreo de la gente empezando con sus actividades diarias se empieza a ser evidente, entonces sé que ha llegado el momento.

Esos días que pasé con ella en el gimnasio sirvieron para conocer un poco de su rutina y sé que antes de abrir haría limpieza en el lobby y la entrada, algo que ocurrirá en solo unos minutos.

¿Dije antes de que abriera? Soy un tonto, ahora lo noto cuando ella se acerca a la puerta con llaves en mano deteniéndose al verme. Me observa atenta tal vez preguntándose qué diablos hago allí por segunda ocasión en menos de un día cuando ya dejó en claro que no desea verme o es tal vez que los nuevos moretones en mi rostro son difíciles de ignorar, pero no tiene intenciones de abrirme o de seguir viéndome siquiera, guarda sus llaves en su bolsillo y da la media vuelta.

- ¡Misty espera! - Mi reacción es inmediata me apresuro hasta el cristal de la puerta pegándome a ella, dando un par de palmadas bruscas sobre el vidrio indicándole que se detenga. Increíblemente lo hace. - Yo sé que no quieres hablar conmigo y no tienes que hacerlo, tan solo... Tan solo escúchame. - Se mantiene de espaldas hacia mi, aunque quieta, espero hablar lo suficientemente fuerte para que mi voz pase a través de la barrera que me impide estar cerca de ella. - No me voy a disculpar más porque sé que es inútil por ahora, así que solo te diré lo que estoy dispuesto a hacer para demostrarte lo arrepentido que estoy, ¿de acuerdo? Voy a quedarme aquí, en Celeste cuanto sea necesario, voy a ser mejor persona cada día hasta demostrarte que el niño que conociste creció para convertirse un hombre digno de ese recuerdo que conservas de él, pero sobre todo, voy a reconocer que todo eso solo lo conseguí gracias a ti. Por si no lo recuerdas, era un pésimo entrenador y seguro nunca hubiera mejorado de no ser por tu ayuda. Bueno, ahora intentaré ser una mejor persona esperando conseguirlo, para que algún día... - Suspiro imaginando lo que espero obtener en el futuro y el aliento tibio de mi respiración empañan el cristal, nublando mi visión de ella, aunque sé que sigue escuchándome - espero que tu me guíes nuevamente, mostrándome la forma de ser un buen novio, el mejor, porque tienes razón, Mist, este Ash que llegó a molestarte días atrás jamás se enamoraría de ninguna otra chica que no seas tu. Sin importar que tan bonitas puedan llegar a ser... No es que tu no seas bonita, si lo eres, pero no es por eso que me gustas… en parte si, bueno...

Creo que he olvidado por completo mi discurso y comienzo a divagar. He dicho tantas tonterías que de seguro terminaron por ofenderla y se fue, la verdad no lo sé, no me atrevo a mirar. Siento como si me desmoronara, ahora que perdí mi última oportunidad con Misty o eso es lo que creo. El cerrojo se deshace, la puerta se abre y ella está allí. Me pondría feliz si su cara no fuera de total seriedad.

- Buen discurso Ketchum, lástima que todo sea mentira. - Me perfora el alma escucharla decir eso... Y me confunde cuando muestra una pokebola entre sus dedos. - Aun eres muy mal entrenador, no imagino como puedas mejorar en todo lo demás.

- ¡Ey! No soy tan malo, ¡yo fácilmente podría vencerte! – De acuerdo, debería concentrarme en recuperarla en lugar de preocuparme por mi tonto orgullo, supongo que algunas cosas son difíciles de cambiar, pero creo que esa exacta respuesta es algo que Misty ya anticipaba.

- ¿Oh, en serio? Puedo demostrarte que te equivocas - Arroja la pokebola y sale un pokemón que me deja perplejo. Parpadeo un poco, tallo mis ojos, tal vez la falta de sueño me está afectando.

- Psyduck. - El pato se expresa claramente ladeando su cabeza y sé que no lo estoy imaginando.

- ¿Estás bromeando, cierto? A psyduck lo podría vencer en cualquier momen...

- Duck.

Sus ojos que parecen extraviados brillan a un azul neón y con tan solo eso me lanza lejos, caigo en el césped comiendo un poco de él. Trato de recomponerme rápido pero una oleada de agua me vuelve arrastrar hasta impactarme contra el cartel de la entrada que está varios metros de mi posición original.

Arrollado, derrotado busco con la mirada a mi agresor que vuelve a verse tan inofensivo como siempre, al contrario de su entrenadora que se acerca hacia mi sin cambiar el tono serio en su mirar.

- No solo eres mal entrenador sino que me subestimas, te costará mucho más de lo que imaginas para convencerme de que... Lo que acabas de decir, es cierto. - ¿Es eso una sonrisa? ¡Lo es! Suavizó su rostro por tan solo un segundo y eso es suficiente para mi.

- Supongo que... solo necesito entrenar más. - Contesto sonriente a pesar de estar echo un desastre.

- Cuando tengas algo que demostrarme... Sabes donde encontrarme.

Bien, solo estoy seguro de tres cosas:

Que no habla de batallas, que de alguna extraña forma me está dando una oportunidad y que no tengo idea como empezar a ganarme su cariño de vuelta.

- ¡Algo se me ocurrirá y entonces vendré!

- Solo recuerda lo que acabas de decir y estarás bien, ¿de acuerdo, entrenador?

Entra a su gimnasio y la observo como empieza sus labores del día, mientras sonrío. Es bueno saberme a salvo, pero sé que tengo un montón de trabajo por hacer.

- Casa de la señora Ketchum.

- ¿Qué no es familia Ketchum?

- No mientras no permita tu entrada en ésta casa, señorito, por ahora no vives aquí.

- Bueno en eso tienes razón, mamá.

- ¿Qué quieres decir?

- Tomé tu consejo, estoy intentando arreglar todo y por eso es que buscaré un departamento en Ciudad Celeste.

- ¿En verdad? ¡Eso es genial hijo!

- Solo quería avisarte y ... Pedirte que le digas a Gary que deberá venir hasta acá por su coche, lo tomé prestado.

- ¡Ash Ketchum! Que no puedes hacer algo sin causar problemas?

- Lo siento, Mamá, es difícil ir en contra de mi propia naturaleza, pero prometo que mientras esté aquí, haré todo bien, recuperaré a Misty.

- Así lo espero hijo, así lo espero.

Cuelgo y veo el gimnasio una vez más, ella está allí haciendo sus deberes y fugazmente me mira.

- Yo sé que lo conseguiré - Le sonrío una ultima vez, para después alejarme en busca de mi nuevo, aunque provisional hogar porque al final, sé que terminaré donde pertenezco en verdad:

Junto a Misty.


Bueno, eso es todo lo que se me ocurrió y no hay más XD si creen que no quería escribir una escena amour, tienen TODA la razón, mucho fue imaginarlos como amigovios por no sé cuanto tiempo :/ también intenté hacer a Serena lo menos fastidiosa y mala onda posible, ojalá lo haya conseguido y sino, tengan en cuenta que la odio XD

Rie. Que te puedo decir más que... me haces sonrojar XD y si Ash parece lindo es porque yo creo que si lo es debajo de sus capas de idiotez, claro está

Fleur. Ash es siempre lindo aunque no lo creas por ahora no habrá muchas cosas lindas solo mucha tragedia :(

Elphie. Esperaba que me dijeran que Misty estaba exagerando, pero tienes razón, las mujeres pecamos de tontas Xd las cosas estan allí y nosotros nos complicamos horrores,que se le hace.

Nova por siempre. Ojalá hicieran cosas así en la serie, pero a falta de, siempre tendremos los fics.

Yachan. Así es Ash siempre Yachan XD por lo menos en mi cabeza y en serio logré que compadecieras a pikachu? D: Yiei para mi

Tibetana. Algo tengo que hacer para que no odien por completo a Ash y se me cambien de shipping Xd ademñas creo que amo hacer a un Ash tan adorable :3 y más en esta colección de shots

sgtrinidad9. Es lindo tener fics tiernos, saludos

Alan. Ni como defendernos, somos locas pero así nos tienen que aguantar XD espero sigas leyendo.

May Himemiya. Si te desapareces un montón, me abandonas y te olvidas de mi T_T ya hice mi drama, jaja pero bueno aunque sigas leyendo anonimamente espero te guste

Fersita. Gracias por leer y espero escribir el proximo cap pronto