¿Quién soy yo? Fue el primer pensamiento que ataco mi cabeza cuando estuve consciente, junto con aquel nombre sin rostro.

Desperece mi cuerpo con pequeños movimientos y conseguí que mis parpados permitieran un insignificante paso de luz que me segó y tuve que esperar para acostumbrarme.

¿Por qué no veía nada azul?

¿Por qué quería ver agua?

¿Cuál fue el último lugar en donde recordaba estar?

Sentí una pequeña sensación de movimiento, como si mi cuerpo estuviera experimentando secuelas de una marea. Pensé que iba a marearme y me quede inmóvil en la camilla esperando que ya nada se moviera. Mantenía también los ojos apretados, no quería ver otros colores, ni siquiera aquello que mi cabeza decía que se llamaba sol. Estaba asustada y nada parecía estar en orden.

¿Quién diablos era yo?

—Oye ¿Despertaste, cierto?— ¿Eso era una voz? ¿Por qué sonaba tan cerca?

—Tranquila, todo está bien ¿Puedes abrir los ojos?—Volvió aquella voz ¿Masculina?

De manera rotunda hice lo que pregunto si podía hacer y se me quito el aliento.

Unos grandes ojos como el mar me observaban curiosos mientras me sentía consternada. Después de intensas miradas a regañadientes detalle a mí alrededor. Estaba en algo que parecía una cabaña, yo permanecía tendida en una cama y el de los ojos verde-azulado era un chico, uno que parecía alto y estaba inclinado sobre mí. Su cabello negro caía sobre su frente un poco desordenado; el chico parecía estar algo bronceado pero de igual manera podía identificar que su piel era blanca, llevaba una camiseta naranja y en su cuello tenía un collar con cuencas; cada una parecía representar algo, era muy extraño.

—¿Estas bien? No pareces herida—En un suave movimiento lento extendió su mano hasta retirar un poco de cabello de mi cara, como si supiera que estaba examinando todo lo que hacía—Will dijo que estabas bien, pero igual quería confirmar—

Espero una respuesta como por un aproximado de diez minutos, al darse cuenta de que no pensaba responderle tomo asiento al lado de la cama.

.—Mmm ¿Te molestaría decirme tu nombre?—Su rostro, aunque continuaba con cierto aire de curiosidad, se había tensado un poco y sin embargo podía notar que él no quería lucir nervioso.

.—¿Por qué?—Conseguí sentarme en la cama y mirarlo de nuevo a los ojos, no pude evitar lanzarle una minúscula mirada de recelo. Continuaba sintiéndose un poco extraño el estar ahí.

—Bueno ¿Por qué no?—Se encogió de hombros un poco incómodo—Mi nombre e…

Lo interrumpí, quería probar con algo. Tenía muchas preguntas, estaba confundida, verlo me hacía sentir aún más extraña, pero también un poco más tranquila. Sentía el impulso de preguntarle por el nombre que daba vueltas en mi cabeza, realmente más que preguntarle quería que él respondiera a ese nombre.

— ¿Perseus?—Su rostro se frunció, ahora definitivamente estaba tenso.

— ¿Nos conocemos?—Intentaba ser cauteloso—Sinceramente no me gusta mucho que me llamen Perseus—

— Percy —Pronuncie de nuevo ladeando la cabeza

—Bueno, pues sí—Los hombros de Percy cayeron, ahora solo parecía confundido.

Volví a callar mientras lo observaba. Él era Percy, su nombre había estado haciéndome ruido los últimos minutos después de que comencé a estar consiente, y no sabía desde cuándo o como rayos era que lo conocía, lo único que sí tenía claro era que ahora me gustaba ver el color de sus ojos. Me recordaba al mar tranquilo y agradable, fresco y sereno, limpio y salado, amable y sincero ¿Por qué me atraía tanto?

— ¿Recuerdas como llegaste acá?—Entre los rastros de su confusión capte preocupación.

— ¿Recordar?—Lo mire extrañada. Con su pregunta un pequeño golpe de realidad ataco mi mente.

— ¿Sabes qué?—Se levantó de su asiento—Olvídalo, en realidad no es nada importante—Me tendió su mano con intención de que yo la tomara— ¿Te sientes lo suficientemente bien como para salir y dar una vuelta?—

Le eche un vistazo al lugar en donde seguía y arrugue el ceño, pensé en que definitivamente estaba confundida, no estaba segura de lo que quería pero no deseaba perderlo de vista, así que acepte su mano.

Luego de que me ayudara a levantarme considere buena idea comenzar a escribir en alguna parte la nueva gran gama de emociones que comencé a experimentar. El rose de sus dedos sujetando mi mano fue sencillo, un agarre normal, pero lo que provoco en todo mi sistema fue similar a que me partiera un rayo en el estómago. Mis piernas temblaron, pero me negué a ceder y dejarme caer, no esta vez. Ya todo me estaba sacando de quicio. Quizás un poco impresionante para mí fue el hecho de que Percy parecía estar en la misma situación, nos echamos unas miradas de complicidad y juntos apretamos más fuerte la mano del otro. Cuando aquella sensación electrizante pareció desaparecer un poco de mi sistema digestivo, otra no tan abrumadora se abrió paso, era como si mi energía estuviera familiarizándose con la de Percy y a ambas les apetecía divertido rotarse de un lugar a otro. Ni siquiera me parecía explicable aquello.

Percy tiro de mi fuera de aquel lugar sin dejar que terminara de asimilar la transfusión extraña, incluso me fue imposible percatarme de que luego de caminar un poco ya no me sentía tan extrañada, la confusión y la frustración tortuosa que antes no hacía más que crecer dentro de mí, por cada minuto que pasaba fue reemplazada por una simple marea, tranquila y fluida, que parecía mecer mis pensamientos de un lado a otro, hasta que se iban con la corriente y me quedaba solo con la felicidad del mar en un día despejado.

— ¿Qué opinas?—La voz de Percy anulo mi trance, me hizo verlo y darme cuenta de su sonrisa descaradamente picara ¿Sería algo genético de él o solo lo hacía apropósito?

Por primera vez, luego de regalarle una mirada ceñida a mi acompañante, me plante examinar el lugar a mí alrededor justo como cuando desperté. Pestañe varias veces gracias al paisaje, debía estar alucinando, algo en mis sentidos me indicaba que era realmente común la idea de que yo alucinara. Ese lugar no parecía real; una gran cantidad de jóvenes, que parecían campistas, se desplazaban por todo el lugar. Él sol caía sobre ese campamento de ensueño que parecía una fantasía. Decidí mirar al cielo, como buscando respuestas al lugar mágico, y en vez de que mis ojos chocaran con un resplandeciente astro luminante se tomaron con algo mejor, la luna. Ella estaba todavía en un punto alto del cielo, se veía traslucida bajo aquel contraste claro, pero aun así era la luna.

Quizás me ausente por un momento porque al pestañar de nuevo Percy parecía estar llamándome preocupado, pero él nunca menciono mi nombre ¿Cuál era mi nombre? Fue ahí él por que propongo mi ausencia, cuando mire a la luna algunas cosas chocaron contra mi cabeza, un listado de imágenes se descargó, muchas iban solo de escenas contundentes y de emociones fuertes, a olvidos y desconciertos. Yo parecía estar en el aire y caía, caía junto con una gran cantidad de escombros que me rodeaban, la presión en mi estómago estaba a punto de dejarme inconsciente, pero otra cosa me forzaba a presenciarlo todo; una gran cantidad de niebla también se arremolinaba a mi alrededor impidiendo que viera más allá y frustrando la posibilidad de hacerme entender porque extendía mis brazos al frente intentando alcanzar una cosa tan desesperadamente, que algo dentro de mi parecía romperse poco a poco mientras más me iba alejando ¿Qué había perdido? ¿Por qué una exasperación tan grande se apoderaba de mí? Recordé como mi garganta quemaba, como si hubiera gritado algo mientras quizás estuve fuera de mí. Recordé qué me gustaba el mar, el agua, el océano y que fue justamente él quien me recibió con toda mi angustia, y consolándome hizo que no me percatará de mis lágrimas, que no hacían más que mezclarse con su inmensidad, con eso también consiguió enriquecer mi aliento y mis nervios para que me calmara, estoy segura que me hizo olvidar, olvidarlo todo. Recordé como una voz suave y fluida como la corriente me decía que todo estaría bien, ahí vino la imagen justa del lugar donde me encontraba y también el nombre de Percy como un recordatorio de seguridad.

Me fije solamente en los profundos ojos del chico que me zarandeaba por los hombros, todavía llamándome. Parecía tener ahora una mirada confusa y melancólica. Mis pensamientos ronronearon el deseo de conocer otras expresiones de Percy, pero les reprendí y obligue a que se olvidaran de esa idea.

— ¡Selene!—A una distancia no tan corta escuche que alguien llamaba a otro alguien.

Percy se detuvo, dejo de mirarme y volteo para fijarse en alguien que venía detrás de él.

—Selene—Volvieron a llamar, aquella voz era femenina y provoco que me enderezara con un escalofríos familiar cuando la escuche mejor.

Una chica pálida y de cabello negro apareció detrás de Percy, cuando ella llego a su lado él la miro como si le estuviera preguntando algo solo con la mirada y ella no dio señal de responderle, se vía como un tema que no me comentarían. Ambos me observaron; Percy por fin soltó mis hombros un poco apenado mientras daba un paso atrás bajo la mirada de la chica que ahora daba un paso adelante. Ella era un poco más baja que yo, fue inevitable para mí fijarme en sus ojos al detallarla tan de cerca, se veían como orbes profundamente negros, tanta oscuridad que encerraba un gris frio que se encargaba de rodear todo su iris no hacía más que darle un contraste increíble a sus ojos, estos lucían aún más sombrío que una noche de tinieblas y eso me parecía muy familiar. Un lugar en donde se podía estar, o por lo menos para mí, no sonaba tan mal.

— ¿Selene?—La escuche pronunciar de nuevo aquel nombre, ella se estaba dirigiendo a mí ¿Por qué hacía eso? ¿Quién era ella?

Otra patada vino a mi cabeza, como si continuara observando la luna, y en mi mente resonó una voz inhumana, casi divina y fría, como la noche, pero que de alguna forma me hacía sentir que siempre es la luz en aquel tiempo; ella me susurro algo en un idioma extraño que aún después de estar consiente de ese detalle igual lo entendí. Pronuncio el mismo nombre con el que aquella chica me llamo… Selene. Por un momento, un poco escalofriante, creí que aquella voz no era otra más que la mía y solo estaba confirmando mi propio nombre.

— ¿Sí?—Le regale una sonrisa un poco apenada, claro si es que por lo menos mi gesto se acercó al de una sonrisa, pero sabía que ella parecía herida por alguna razón que no pude entender.

—Selene… —Suspiro dolida, aunque de igual manera sonrió dulcemente —No te acuerdas de mi ¿Verdad?—

—Yo... —Algo en mi interior se empezaba a contraer —No lo sé— La examine un poco más mientras intentaba forzar la oscuridad de mi cabeza a despejarse, pero sin éxito alguno.

En su rostro se notó una pequeña mueca de dolor, pero la supero rápidamente estirando su mano hacia mí.

—No importa, soy Svet—Volvió a sonreí, esta vez sí parecía sinceramente más alegre.

—Svet, me gusta tu nombre—Mi curiosidad inescrupulosa comenzó divagar encontrando cosas que le parecían interesante—Igual que tus ojos ¿Es normal que me parezcan tan familiares?—Di inesperadamente un paso más hacia ella tomando la mano que me había ofrecido como saludo, y todo esto bajo la mirada inquisidora de Percy.

Svet rió nerviosamente ante mi gesto.

—Pues... no sé ¿Tú qué piensas?— Preguntó con sincera tranquilidad; atrás se escuchó a Percy suspirar y antes de que nos diéramos cuenta colocó un brazo alrededor de la pálida chica mirándola divertido; esto hizo que desasiéramos el saludo de mi mano con la suya.

—Pienso que quizás me eres muy, muy cercana—Inconscientemente, mientras ignoraba el gesto de Percy para intentar incluirse, le lance una mirada a Svet un poco insinuante, como salida de la nada; con una sonrisa, quizás, no muy mía.

Por suerte la vi sonreírme de vuelta de igual forma, algo sugerente; pero un poco más apenada.

—Bien, muy cercanas— Con un gesto delicado y hasta… ¿Cariñoso? Tomo uno de los rulos de mi cabello—Hay tantas maneras de cercanía que esta parece realmente difícil de definir. Justo ahora me pregunto ¿Qué clase de cercanía tenemos? Eso espero me lo puedas decir—Svet separo su mano de mi cabello con un sutil movimiento que hasta rozó mi mejilla. Fue tan sutil que se sintió más como si hubiera sido una brisa—Muy pronto—Cuando termino, ella sonrió, simplemente sonrió de una manera que no supe identificar.

— ¿Por qué será que los hijos de Hades siempre dicen todo a modo de acertijo?—Consiguiendo que mi ceño se frunciera con un comentario, Percy rompió el extraño ambiente que se estaba comenzando a formar. Svet rodó los ojos, parecía divertida y al mismo tiempo fastidiada de la situación.

—No lo sé, Percy ¿Acaso todos los hijos de Poseidón tienen sesos de alga?—

—Ya va... —En definitiva debí escuchar mal— ¿Como que hijos de Hades y Poseidón? Ellos son sólo mitos ¿no? —Era un poco curioso que cosas como esas sobre mitología y semejantes continuaran tan claras en mi mente nublada, y más mientras otros escalofríos recorría mi columna.

Percy y Svet se miraron con una complicidad nerviosa

—Explícale tú pececito, yo aún no lo entiendo del todo—Este la miro con desdén como respuesta antes de volver la vista hacia mí.

—Bueno veras... ¿Qué pensarías si te dijera que los dioses y monstruos de la mitología son reales?—Él extendió sus tostados brazos para señalar todo el campamento — ¿Qué pensarías si todos los que estamos aquí somos semidioses, hijo de algún dios? Y que tú llegarás aquí significa que también lo eres, pero todavía no sabemos de quien eres hija—Finalizo colocando gentilmente su mano en mi hombro, relajándome; además, con una sonrisa amable al igual que Svet, que se encontraba un poco más atrás.

—Ok—Me encogí de hombros—Si ese es el caso creo que entonces, definitivamente, me golpee muy fuerte en la cabeza cuando caí de ese maldito avión—

Las palabras salieron sin que antes las pensara correctamente.

Cuando fui consciente de lo que dije lleve rápidamente una mano a que se ocupará de cerrar mi boca, pero mis mejillas ya se habían colorado de vergüenza. Estaba segura de que no debía mencionar ese tema tan a la ligera.

Svet se adelantó lo suficiente para quedar justo al lado de Percy, sus ojos mostraban cierto brillo de esperanza.

— ¿Qué avión? — parecía bastante entusiasmada, tanto que el hijo de Poseidón le dio un ligero toque con el codo para que bajara los ánimos, ella lo miro y suspiro para tranquilizarse, pero esta vez fue Percy quien hablo.

—¿De qué puedes acordarte? No te asustes, nadie te va a juzgar y no estás en problemas, solo queremos saber cómo ayudarte y el cómo llegaste aquí —

—No lo sé—Descubrí mi boca, pero esta vez intente pensar que rayos iba a decir antes de abrir mi gran bocota—Supongo que es demasiado confuso—Los mire atentamente a ambos—Todo en mi cabeza es destrucción, caídas, desesperación, agua y tu nombre que no sé de donde salió—Señale al chico que continuaba sosteniendo mi hombro.

Deseaba que la vergüenza se me pasará un poco y dejar de estar sonrojada, pero no era tan sencillo con ambos tan cerca. Repentinamente quería decirles todo a ellos dos, ella gritaba familiaridad dentro de mi mente en blanco y él era quien creí estar buscando mientras soñaba con el agua. No había nada más.

Como si Svet leyera mentes vio un momento a Percy y luego a mí, hizo un gesto como de haber captado algo y jaló a Percy por una oreja alejándolo un poco de mi espacio personal

—Haber Don Juan, creo que la ponemos nerviosa — rio cariñosa y me volvió a ver directo a los ojos — Siempre tan tímida ¿No?—

Percy por su parte se soltó del agarre mortal de oreja y la tomo entre sus dedos, parecía adolorido pero era divertido verle

— ¿Por qué tanta brusquedad? No es como si la estuviera acosando, solo estábamos hablando —Repuso ante su agresora

— Sí aja, oye Selene ¿Quieres caminar un poco? Creo que en eso estaban antes de que llegara ¿Verdad? — Percy asintió y ambos me miraron esperando mi respuesta.

—Sí, de hecho sí—No pude evitar regalarle una sonrisa de agradecimiento a Svet y de algo más, como si fuera una costumbre innata regalarle sonrisas a ella.

Después de ver como Svet intentó lidiar con mi timidez y sentirme un poco más a gusto con Percy luego de ver la jalada de oreja que obtuvo, un destello de picardía se dispuso a arremeter en contra del resto de mis sentimientos.

En un moviendo ágil, sin saber exactamente de donde salió el equilibrio perfecto de mi propio cuerpo, había conseguido colarme en medio de los dos provocado un choque de hombros; pase mis brazos por los de ellos y ya los tenía a ambos sujetos a mí, nada más faltaba comenzar a caminar.

Les lance una mirada divertida a ella y luego a él. Quizás ninguno se esperó a que hiciera algo por el estilo por un leve tono rojizo que parecía cubrir delicadamente las mejillas de Svet sin ser tan evidente pero que yo pude notar, como si fuese algo familiar, y el de Percy que se extendía subiéndole por el cuello.

Cuando estaba dispuesta a arrastrarlos conmigo mi vista se topó con una chica rubia de cabello rizado, un poco más allá. Estaba casi lejos de nosotros, ella parecía buscar a alguien, lastimosamente se percató de mi mirada curiosa sobre ella porque también volteo a vernos. En su cara se notó como si hubiese encontrado lo que buscaba, fue como un destello en sus ojos y luego escuché su voz

— ¡Percy! En donde se supone que has estado metido—

Percy se tensó al ver a la chica rubia que se acercaba directamente a nosotros

—Hola Anni ¿Qué ocurre? — este se soltó del agarre y camino unos pasos al frente.

— ¿Qué pasa?, bueno pues nada. Solo que tu desapareces y nadie sabe a dónde fuiste, te he estado buscado durante todo el día—La chica que al parecer era novia del tonto chico ojos verdes, resoplo mirándolo mal.

— Hola Annabeth — Svet se escuchó bastante formal, por lo que parecía no se sentía muy a gusto con esa joven cerca — Ella es Annabeth, la novia de Percy — susurro directamente en mi oído, luego puso mala cara y no supe por qué.

Percy iba a tratar de defenderse, pero Annabeth pareció percatarse de que Svet la había saludado y reparo en nosotras.

—Hola Svet— dijo regalándole un asentimiento de cabeza mientras paseaba sus ojos grises de ella a mí—Tu eres... —

—Soy Selene— La voz en mi cabeza, que había escuchado hace un buen rato declarar mi nombre, había vuelto en ese momento forzándome a interrumpirla tan rotundamente que hasta yo podía asegurar que esas no eran mis cuerdas vocales.

Percy vio a Annabeth como queriendo disculparse con la mirada —Lo siento, solo vine a ver como estaba Selene ¿Recuerdas? Es la chica que encontramos Svet y yo en el lago ayer —

— Sip, justo íbamos a caminar un rato, algo de aire fresco le vendría bien ¿No quieres venir? —Svet intentó ser amable de nuevo pero se notaba algo nerviosa con todo aquello; sin embargo a Percy le pareció una excelente idea.

— Es una buena idea ¿Vienes? — el muchacho parecía ser el más animado en esa situación tan incómoda; que tonto tan despistado, comencé a pensar.

—Ehhh, no creo que eso se pueda—Annabeth había tomado del brazo a Percy para comenzar a tirar de él— Sería genial, en serio me gustaría acompañarlos, pero en realidad necesitaba hablar algo muy importante contigo Percy—

—Esa es una mejor idea, en realidad no creo que yo estuviese muy a gusto caminando también contigo, no hace falta que te excuses— Me encogí de hombros sin evitar el tono de reproche con que había sonado mi voz.

Sin muchas ganas de fijarme en la cara de incredulidad que me había lanzado aquella chica rubia, juntos con sus manos alrededor del brazo de Percy intentando llevárselo; un destello entre las sombras de los árboles llamo mi atención e hizo que me fijara en un chico que caminaba por ahí y que quizás tenía intenciones de acercarse.

—Oye, ¿quién es él?—Me dirigí a Svet, ignorando a los otros dos personajes que seguían ahí y que voltearon a ver al lugar en donde apuntaba, parecían algo confundidos sin entender a quién me estaba refiriendo.

Svet miro extrañada a donde miré yo y al notarlo sonrió aliviada.

— Ahh, es Nico. Vamos con él —ella jaló de mi brazo intentando moverme hacia los árboles, se despidió con la mano de Percy que parecía bastante sorprendido por lo que había pasado y no atino a responder nada.

Una vez llegamos a los árboles, se distinguió mejor al joven, tenía cierto parecido con Svet, pero se veía más serio que ella y sus ojos no eran tan peculiares, sin embargo incluso así tenían un brillo extraño en ellos.

— ¡Nico! Gracias a los dioses, la cosa se estaba poniendo muy incómodas allá atrás —

— Lo imagino, Annabeth está muy extraña últimamente — frunció el ceño y cruzó los brazos, parecía molesto por alguna razón. De repente su oscura mirada se dirigió directamente a mi como una flecha — Tu eres la chica del lago, soy Nico Di Angelo — era bastante directo, me dio la mano a modo de presentación y aunque parecía bastante tosco a simple vista su agarré fue delicado, como si intentara no lastimar.

— ¿Chica del lago? Perfecto, ya tengo un apodo—Me encogí de hombros — Un placer Di Angelo—Luego de soltar mi mano no pude evitar que mi boca continuara haciendo comentarios—Eh, sé que no debería preguntarlo, pero pareces un poco molesto por algo—Vi a Svet como si intentará preguntarle si podía hacerle ese tipo de preguntas a aquel chico, aunque claro, ya la había hecho.

Vi cómo se reía mi compañera y Di angelo sonrió apenas.

— Me agradan las personas directas — volvió a cruzarse de brazos, parecía divertido— Pues digamos que no he tenido un buen día y dejemos eso así —

Svet se aclaró la garganta y nos miró a ambos.

— Nico, quiero caminar un rato con Selene ¿Te parece si nos escoltas? De todas formas me debes un tour —

El chico oscuridad sonrió parecía más tranquilo cuando hablaba con ella, contesto con un simple "claro" y nos pusimos en marcha.

— Bueno ya que estamos con que las personas directas son agradables ¿Podrían decirme si ustedes son hermanos o algo por el estilo? Ya saben, sólo por curiosidad—Intente morderme la lengua, lo de mantener la boca cerrada no estaba dando resultado en absoluto.

Ambos se miraron y apartaron la vista uno del otro como si quemara, al parecer era un tema sensible.

— Pues... creo que así es ¿Verdad? — Nico la vio con un deje de tristeza y asintió pesadamente.

—Ambos somos hijos de Hades... ¿Quieres saber más de nuestro árbol genealógico? —

— ¡Nico no seas grosero! Solo tiene curiosidad —

— No fui grosero, solo directo — Svet resoplo

— De acuerdo lo siento ¿Quieren ir a los campos de fresas? — obviamente intentó cambiar el tema a que pareció simpático.

—Ehhh, no creo tener algún inconveniente con una instrucción sobre el árbol genealógico familiar; sería ya saben, instructivo— Volví a encogerme de hombros, por supuesto captando una mirada un poquito pesada de Nico— Vale, mejor no tocó el tema de nuevo. Aunque sería muy útil si alguien me dijera en qué punto de esa árbol se supone que yo estoy ubicada, pero nadie quiere hablar del tema, así que no hablemos del tema— ¿Algún día podría dejar de redondear tanto en un Tema? me maldije internamente— ¡Svet! Nunca me dijiste que tenías un hermano, somos amigas, no puedo creer que te hayas saltado un tema tan importante—Me crucé de brazos mientras me dirigía a ella como si estuviera ofendida—Espera, en realidad si me lo hubieses dicho no lo recordaría, pero que idiota soy— Golpe mí frente con la palma de mi mano— ¿Saben qué? Las fresas son muy ricas, me encantan las fresas. Vamos a por ellas—

Svet me miró extrañada

—Primero, te lo hubiera dicho si lo hubiera sabido para ese momento. Segundo, en que parte encajas del árbol genealógico eso no lo sabemos y tercero ¿Sí recuerdas que somos amigas de antes? — Nico era un mudo testigo, mientras que Svet me miraba como si quisiera sacarme información directo de la mente.

—Sí, o bueno, no; es muy raro, en realidad no recuerda nada. Cuando salí de esa cabaña las cosas me daban vueltas, recordaba solamente el agua y el nombre de ese chico me daba vueltas en la cabeza; luego una extraña sensación me golpeó y comencé a sentir como si intentará recordar pero las imágenes no venían, todo estaba bloqueado, creo que perdí algo en ese avión y no sé qué es. Cuando te vi venir y comenzaste a llamarme por mi nombre todo gritaba familiaridad, incluso mientras sigo estando a tu lado, es muy raro. Sinceramente sólo estoy sacando suposiciones, mencionaste algo sobre tan tímida como siempre, ¿cómo podrías decirme algo así, si no me conocieras? Además, tus ojos me lo gritan cada vez que te veo— Me removí un poco incómoda, quizás ella en realidad esperaba que le dijera algo como que absolutamente si la recordaba, intente esquivar su mirada porque me resultaría terriblemente frustrante ver decepción en sus ojos, lo último que quería era lastimarla.

Se escuchó un pequeño suspiro y luego una risa diminuta, lo siguiente que sentí fue que tomo mi rostro delicadamente y me hizo mirarla, ella sonreía comprensiva.

— Eso es un comienzo, no te sobreesfuerzes en recordar y no sufras, recordarás cuando llegue el momento y te ayudaré con eso, lo prometo — me guiño un ojo antes de apartarse nuevamente de mí y esta vez se dirigió a Nico que seguía mudo como una roca — Entonces ¿Dónde dijiste que eran eso mentados campos de fresas? —

Realmente esas hectáreas de campos de fresas fue un lugar estupendo por el cual comenzar después de semejante ajetreo entre encuentros agrádales y otros que no lo fueron tanto.

El campamento, luego de un tour altamente recomendado a manos del chico oscuro, como quizás lo llamaría algunas veces, se convirtió en un lugar interesante. Había cabañas, una arena de entrenamiento, un comedor, caballerías para pegasos y otro montón de lugares en donde valdría la pena escurrirse por lo menos por rato, solo para satisfacer a la curiosidad.

Svet por un lado había dejado un poco el aire melancólico que se escurría por sus ojos cada vez que la miraba, ella ahora parecía más alegre; bueno, después de todo el recorrido estaba a cargo de su hermano y ambos parecían a gusto él uno con él otro, además, aunque ella fuese un poco más baja que yo, en ningún momento me había soltado de su brazo y a la pelinegra no pareció molestarle en lo absoluto.

Nico, detrás de todo su, soy un chico muy oscuro, porque no veía otra forma de decirlo, era alguien sumamente agradable y más cuando soltaba ciertos comentarios sarcásticos al intento explicar todo el asunto con las cabañas.

Si alguien me llegaba a decir en algún que esos dos daban miedo, y más por el pequeño detalle de que eran hijos de Hades, en definitiva yo les llevaría simplemente la contraria, y menciono esto porque a lo largo de la caminata de exploración había conseguido captar una que otra mirada inquisitiva sobre nosotros tres. Algunas muy discretas iban dirigidas únicamente a Nico, esas miradas en realidad tenían apariencia de ser algo común y mucho más por la forma en que él se las tomaba, sabían que estaban sobre él y sin embargo las ignoraba. Otras, las que iban dirigidas a Svet también la observaban con cierto recelo, como si algo reciente los asustara, en realidad todos ellos estaban locos, y por otro lado, las miradas que habían considerado menos importantes reparaban también en mí, y abarcaban más de una emoción, iban desde la incredulidad, la curiosidad, la simpatía y se acercaban incluso hasta el rechazo.

Eso sí, habían miradas que me había tomada la molestia, y la consideración de guardar para mi propia conciencia; una de esas fue la de una curiosa chica pelinegra con ojos eléctricos que emanaba autoridad y vestía diferente al resto de los campistas. Ella se fijó en los hermanos, por un momento sus ojos se fueron al pasado, como si se recordara de algo y luego le dedico una mirada pensativa a mi pequeña acompañante que, si no me equivocaba, también se había fijado que esta la miraba. Qué caso tan curioso pensé haberme encontrado en ese momento; justo en esas circunstancias desee recordar algún detalle sobre mi amistad con Svet, quizás algunas cosas como si ella salía con alguien o algo por el estilo hubiese sido de mucha ayuda; sin embargo cuando aquella chica se había percatado de que yo también estaba en la escena frunció el ceño y volvió a lo que fuera que estaba haciendo.

Cuando el sol había comenzado a ponerse y lo que era un atardecer con una luna a pleno cielo sé presentaba, yo estaba de regreso en la enfermería, donde no se veía ni un alma. Nico y Svet no habían entrado, yo me había excusado con que necesitaba descansar un poco, y ellos, desde mi punto de vista, aún tenían mucho de qué hablar; al final Svet acepto dejarme ahí con la condición de que debía volverla a ver en la cena.

Como no encontré a nadie dentro decidí esperar un rato para luego salir de nuevo con la intención de que nadie se diese de cuenta; por supuesto, aunque no me lo esperaba dio resultado y emprendí camino al lago, un lugar a donde no nos habíamos acercado mucho durante el recorrido, pensé que no me vendría nada mal echarle un vistazo; desde lejos parecía un lugar tranquilo y casi imperturbable.

El sigilo comenzaría a ser para mí una nueva habilidad indispensable, por supuesto mi punto era que nadie se percatara de que me había fugado de la enfermería, así que cuando escuche dos voces demasiado cerca corrí a esconderme en el primer arbusto que choco con mis ojos azules.

—Sigo sin entender por qué dices eso—La voz de un chico, demasiado familiar, a pesar del poco tiempo que llevaba ahí, protestaba—Annabeth ¿qué tiene de peligrosa?—

— ¿Qué tiene?, Percy la tierra se abrió y Clarisse casi le hace compañía a los muertos—Esa era la voz de aquella chica molestas ¿De qué rayos estaban hablando?

—Svet se asustó. Clarisse obtuvo lo que se merecía por sus arrebatos de justicia a mano certera. No es la primera vez que eso pasa, yo fui el único que vio la primera vez que Nico lo hizo y estoy seguro que nadie habría querido matarlo solo por eso, no fue culpa de ninguno de los dos—Intente acomodarme dentro del arbusto sin hacer mucho ruido para por verlos hablar.

—Ya lo sé—Los hombros de Annabeth parecieron caer resignados

— ¿Qué es lo que te pasa? Por reaccionas tan a la defensiva ¿Explícame por qué lo de acabarla? ¿Por qué no me has explicado nada de esto?—Percy reflejaba cansancio, hay había algo demasiado extraño ¿acabar con Svet? Eso no pasaría; jamás. Mucho menos si yo estaba ahí para impedirlo.

—No es su culpa, no tengo nada contra Svet, yo no quiero lastimarla. Es solo que todo el asunto con la nueva profecía me pone los nervios de punta. Cuando lo dije no me imagine que sería tan pequeña y con semejante poder—Ella se veía muy incómoda, en realidad no quería tocar el tema. Desde donde la observaba podía darme cuenta de que los nervios se la comían.

—Solo estas nerviosa, pero no es la primera vez que estas cosas pasan. Saldremos de esto juntos y todo estará bien—Percy se acercó a ella con intenciones de abrazarla y consolarla pero esta se posiciono firme de un momento a otro como si nada.

—No. Percy, tienes que escucharme. Los ojos de Svet, cuando la vi; no, cuando la veo es diferente, ella no es normal. Hay algo, no podemos confundirnos, y ella—Annabeth hizo una pausa.

— ¿Ella?—El chico de ojos verdes la cuestiono

—Ella, la chica del lago, es igual, es peligrosa; sus ojos, la manera en que me hablo—

— ¿Selene? ¿Peligrosa? Annabeth, ella apenas pudo recordar su propio nombre. No sabemos si este involucrada en la profecía cuando apenas acaba de llegar y no ha hecho nada malo—Él, ahora, dio un paso atrás.

— ¡Claro que está involucrada!—Vocifero la chica—Dijimos que llegarían más, que llegarían otros y aparece ella de la nada. Una chica así y con esos ojos tan… no puede ser normal, Percy ¿No lo entiendes?—

— ¿Entender? ¿Entender qué? Una cosa es que acuses a Svet, pero atacar a una chica que está perdida, tú no sabes que es estar así—Él se vía un poco dolido por cosas que no quería decir—Y yo quiero ayudarla—

— ¿Ayudarla? Percy ¿por eso estuviste todo el día con ella esperando a que se despertara?—Ahora ella era la que se veía dolida y yo estaba confundía— ¿Qué es lo que te pasa con ella?—

— ¿Es en serio? No me pasa nada. Por los Dioses, Annabeth. Yo la lleve a la enfermería, la encontré junto con Svet en el lago; solo estaba preocupado—

—No te acerques de nuevo a ella. Percy, te estoy hablando muy enserio. Ella me asusta, me pone nerviosa, incluso se llama como una deidad griega que ya no existe—Con eso se ganó una mirada incrédula de parte del chico—Es como si te estuviera controlando ¿no lo ves? Quieres ir a ver como está ahora, quieres ver que estuvo haciendo cuando la dejamos con Svet y con Nico. Tu cabeza ha estado en el aire durante todo el día desde que te encontré—

—No he estado pensado en ella—Percy se fijó en algún punto interesante en el lago en donde distraerse.

—Percy, ellas dos pueden ser la ruina del campamento, no solo del campamento, ellas pueden…, ella podría… —Annabeth era incapaz de pronunciar sus últimas frases.

—Esto es absurdo. Selene no va a hacerme nada malo, Annabeth—Él se había fijado en ella de nuevo, la había mirado con amor y yo quería salir corriendo de ahí.

—No quiero que te alejes de nuevo de mí, Percy—Justo en ese momento ya mis pies habían emprendido una larga carrera en dirección al lago. Una carrera que parecía no tener fin; ni siquiera me había dado de cuenta que lagrimas chocaban contra mis mejillas y nublaban mi vista.

Cuando conseguí ver, el lago había desaparecido de la nada y solo estaban las montañas en el horizonte. Me detuve abruptamente, me limpie el rostro con el dorso de la mano y gire en redondo. Las risas de los campistas rebotaron contra mis oídos, fue un sonido tan estruendoso en ese momento que ni mis manos consiguieron que dejara de escucharlo. Me sentí suspendida, como si observara todo desde otro lugar, ahí caí en cuenta de que estaba de pie en el lago; tan de pie que literalmente había estado caminando por la superficie de este. Eso era imposible y justo cuando la incredulidad y el temor recorrieron mis venas me había hundido de sopetón en las profundidades.

El agua se arremolino a mí alrededor cuando el resto continuaba en calma, y de ese torbellino aparecieron algunas caras, estas eran femeninas y no conseguía descifrar su verdadera expresión. La confusión me llenaba mientras veía como mis lágrimas bailaban cerca de mi cara, ¿eso era posible?

Empecé a creer en lo imposible cuando los ecos de muchas otras voces chocaron contra mis oídos de nuevo y solté una queja inaudible de dolor, ahí entendí que podía respirar bajo el agua.

—Tu no deberías estar aquí—Reclamo una voz extremadamente femenina—Este territorio es de él, no tuyo—

Todo comenzaba a marearme, otras voces parecían repetir lo que ella y otras incluso parecían insultarme.

Las voces y el remolino comenzaron a asfixiarme. Intente respirar, pero era como si unos manos delicadas y tan etéreas como el viento se aferraran a mi cuello.

—No tienes derecho a juzgarla—Se presentó otra voz femenina, pero esta vez impregnada de sabiduría—Su sangre es el agua y su corazón pertenece a aquello que te controla más allá de lo que lo hará Poseidón—

La sensación de ahorcamiento se desvaneció a regañadientes, la confusión seguía como reina dictando todo en mi cabeza cuando una fuerza llena de enojo hacia todo comenzó a hacerle compañía.

—Esto no te pertenece—Volvió aquella que me reclamaba

—La calma, yo solo quiero ir con ella —Me sentí lejos de mí. Vi lo que estaba detrás del remolino que me encerraba, vi el lago en paz, dulce y tranquilo, sin perturbaciones. Escuche de nuevo las voces de los campistas, todos reían y eran felices. Todo estaba ahí tan lejos de mí.

—Tú no eres calma, ella no te pertenece. Tu eres la tormenta y eras la furia—La voz marina parecía reírse—Tu herencia es toda la destrucción y el odio de tu padre—

—No, no quiero—El miedo se apodero de mí, recuerdos extraños se arremolinaron en mi mente, recuerdos de juventud. Había recordado sensaciones, las sensaciones de temor sobre como olas gigantes me ahogaban sin dejarme ir y con alguien me salaba de su pesadez.

—No tiene nada que temer—La voz que dijo mi nombre había regresado—Yo, soy tu. Deja de temer. La luna no teme, la luna es cambiante y siempre puede ser lo que vea en su mente—

—No… Ya dije que no, yo… quiero regresar—Por un momento creí estar de nuevo en mi cuerpo y me fije en la luna; cuando ella me hablo la molesta voz de antes se había callado de inmediato.

— ¿Regresar dices? No tienes a donde regresar, lo has perdido todo y no eres parte de ellos. Te ven como un peligro, míseros mortales ¿Quiénes son ellos para enfrentarse a la luna?—Dijo, sonó caprichosa y resonante.

—Tú no eres la luna—Le escupí, el pecho comenzó a quemarme.

Las voces de los campistas continuaban en mi cabeza y ya estaban empezando a molestarme.

—Yo no quiero controlar a nadie, yo no soy un peligro, yo solo quiero recordar que demonios fue lo que hice para merecer esto—La luna, tan blanca y llena se callo

—Nacer, niña—La molesta voz volvió, y esta vez soltaba carcajadas—Mira lo que perdiste—

En ese momento una luz se ilumino, fue tan plateada que al final no conseguí divisar nada. Solo un recuerdo, un recuerdo cálido, tan cálido como el tacto de una madre, o un padre, y un corazón amoroso rozo mis dedos, luego mi propio corazón se rompió de una forma imposible. Todo se quebró en mi interior, el dolor me segó y no supe comprender quien era yo.

—Te mostrare la calma, mi niña—Esa voz continuaba riéndose, pero su sonido no era el suficiente como para opacar los gritos de los campistas que gritaban aterrados por el agua que se levantaba a paredes desde el lago.

Percy

Luego del pequeño intercambio de palabras que tuve con Annabeth, y que esta se dejara abrazar; la había acompañado hasta su cabaña mientras ella aceptaba a regañadientes.

Cuando por fin estuve solo fue imposible evitar que los reclamos de Annabeth me molestaran de nuevo y no hicieran más que dar vueltas en mi cabeza. Para él, ella continuaba estando extraña; sin embargo no podía negar que había tenido la cabeza en otro lado ¿Y cómo no hacerlo? Simplemente no podía quitarme el recuerdo de las emociones que había experimentado.

Recordé los ojos la amiga de Svet como un destello que se negaba a desaparecer de mi cabeza. Los vi tan profundos como el mar más oscuro; pero la luz del sol que se había colaba por la ventana de la enfermería le otorgaba los destellos verdes del más calmado de los mares.

También me preocupaba un poco que la sensación eléctrica y reconfortante que había sentido al tomarla de la mano permaneciera latente. Todo estaba resultando tan extraño que intento buscarse otra cosa para hacer, sin embargo sus propios pies lo habían traicionado y guiado hasta la enfermería.

Decidí acabar con eso y ver si Selene seguía ahí, quizás si le echaba un último vistazo conseguiría sacársela de la cabeza y cenar tranquilo. Eso incluía que dejaría de darle razones a Annabeth para preocuparse.

Al momento en que conseguí alcanzar la puerta, una extraña sensación recorrió mi espalda. Me gire en redondo y lo primero que me encontré observando era el lago. Todo se veía normal y sin embargo algo se sentía pesado en el aire. En el momento en que di un paso al frente una ola se formó con esta misma rapidez y arremetió contra lo primero que pudo ¿De dónde rayos había salido eso?

Intente moverme pero estaba congelado. Se supone que intentaba explicarme a mí mismo como el agua comenzaba a bullir mientras algunos campistas que estaban cerca comenzaban a alejarse asustados.

Por supuesto, los que consiguieron verme me lanzaron miradas de reproche. Yo seguía incrédulo, nada de eso era culpa mía. Eso sí, cuando escuche el primer grito vociferando mi nombre en protesta ya estaba corriendo en dirección al lago a ver si podía hacer algo.

El problema en realidad fue que cuando conseguí llegar, y antes de que siquiera me adentrara en el agua, la agitación se detuvo y fue reemplazada por una calma inquietante y fría, tan fría y helada que esa sensación salió del agua y se extendió como una ventisca envolviendo al campamento; luego el lago pareció levantarse de golpe, como si comenzara a alzarse y su único propósito era encerarnos entre paredes.

Papá, ¿Qué rayos hemos hecho? Pregunte para mis adentros.

Cuando recibí un fuerte golpe detrás de la cabeza salí de mi estado anonadado. Thalía estaba de pie a mi lado observándome obviamente furiosa y dispuesta a matarme si era necesario.

— ¿Qué demonios significa esto sesos de alga? ¡Detenlo ahora mismo!—Dijo mientras me tomaba de la camisa y me zarandeaba.

— ¡Thalia! ¡Percy¡—Ambos nos giramos a ver a la persona que nos llamaba. Annabeth corría a todo lo que podía en dirección nuestra. Quizás intentaría que Thalia no me matara por algo que yo no estaba provocando.

Justo cuando ella llego hasta nosotros otra chica grito, ahí nos fijamos en los proyectiles que salían disparados de las paredes de agua. Agradecí que Thalia me soltara, sino quizás no continuaría contando algo.

Después del repentino ataque cesara, por lo menos por unos segundos, intente hacer un recuento de los que estaban cerca. Había algunos heridos, y sin embargo nada parecía tan grave.

Thalia y Annabeth parecían estar bien. Mi mirada se topó en un momento con Pipper que ayudaba a Will con algunos heridos, luego me topé con Nico y un mal presentimiento termino por atosigarme. Él venía acompañado de Svet, pero solamente estaba con ella, su hermana.

Me coloque de pie y corrí hasta a ellos, necesitaba saberlo, tenía que preguntarles en donde la habían dejado. Cuando los alcance la pregunta se atoro en mi garganta. Pase la mirada de Nico a la chica pelinegra, esta quizás entendió lo que yo quería preguntarle y caí en cuenta de que no me había fijado en la preocupación que destilaban sus ojos. Ellos estaban buscando a alguien, demonios.

Svet iba a responder a mí todas mis suposiciones justo cuando su mirada se quedó helada en un punto extraño del lago, Nico la imito. Gire a ver que tanto atraía la atención de ambos, yo ya había visto las paredes comenzar a alzarse, pero no me había figado en lo que después también me helo a mí.

Un remolino se alzó de entre las profundidades del lago, este se había abierto y dejaba al descubierto a una figura femenina que levitaba en medio. Toda ella despedía luz y algunos otros haces comenzaron a hacerle compañía dentro del agua que permanecía con tendencia a congelarse. Su cabello largo y rizado ahora ondeaba con el viento a su alrededor, y sus ojos ya no eran de ningún color, eran tan blancos y brillantes que cualquiera podría notarlo.

— ¡Demonios! — gritó Svet y sin pensarlo dos veces salió corriendo en dirección al lago; Nico al verla correr se fue detrás de ella y logro detenerla justo en la orilla, la pobre chica forcejeo para soltarse y Nico la logro apartar justo a tiempo pues un proyectil fue directo hacia ellos y apenas lograron librarse.

—Svet, sé que te preocupa pero no podemos ir solo así — Escuche como le decía el chico muerte a su hermana quien desesperada busco con la mirada que hacer. Sus ojos se centraron en mí directamente.

— Percy, tu eres el hijo del dios del mar y necesito que me ayudes, tenemos que llegar a ella como sea — Sus ojos me trasmitieron toda la desesperación que estaba sintiendo, se notaba que le importaba su amiga.

—Svet—Contuve el aliento. Nico también me miraba fijamente, sabía lo mucho que le preocupaba su hermana y no dejaría que algo malo le pasará, y claro que yo sabía el por qué—No creo que sea buena idea que tu vayas, es demasiado arriesgado—

Al echarle un vistazo al lago intente pensar en que podía hacer, la única opción era entrar en el agua. Tenía que hacer algo fuese lo que fuese. La desesperación en los ojos de Svet también era un reflejo de lo que yo no quería experimentar.

Svet

Vi a Percy salir corriendo al lago. Me costaba respirar, no sabía qué hacer y a pesar de la advertencia de Percy y Nico sabía que el hijo de Poseidón no podría hacerlo solo.

Intente pensar en algo rápido, vi a mi alrededor y era todo un caos, el agua se desbordaba, por todos lados había gente herida, Will y los chicos de Apolo no se daban abasto. Todo era un completo desastre, pero en pánico como estaba no podría hacer nada así que respire profundo e intenté calmarme; aunque no fue fácil cuando vi a Percy volar de regreso a tierra firme y pegar contra un árbol, eso debió dolerle.

Corrí directo hasta el para ver como estaba, Nico también corrió hacia él y le revisó una herida que tenía en la cabeza.

— Felicidades no morirás—Le soltó.

— Percy necesitamos un plan para llegar a ella, no podemos solo lanzarnos y ya —

Percy

Seguía adolorido por el fuerte golpe y me maldije, creo que en definitiva no fue una buena idea sólo intentar avanzar.

Aunque me pesará mucho tendría que aceptar la ayuda de Svet. Quizás esta vez Nico me mataría en serio, pero ella parecía estar más consiente que yo con respecto a lo que se debía hacer.

—De acuerdo, ¿qué tienes en mente?—Le pregunté mientras conseguía colocarme de pie.

Svet

Sonreí satisfecha por la respuesta

— Bien, necesitamos más gente para ello ¿No hay alguien que sepa volar aquí? — Nico y Percy se miraron; ambos hicieron un gesto que no supe cómo identificar, pero lo cierto era que no parecían muy seguros de lo que iban a decir.

—Thalia Grace es hija de Zeus, si alguien sabe de eso es ella — contestó mi ahora hermano, parecía molesto y sabía que no quería que me arriesgara, pero era la única forma; conocía a Selene lo suficiente para saber que si íbamos con fuerza y agresivamente ella nos iba a responder igual o peor.

— Bien entonces esto es lo que haremos, Nico necesito que hagas canales en la tierra para desviar el agua — él me vio y con la mirada intentaba convencerme de que no lo hiciera, lo mire con más confianza de la que sentía — Confía en mi todo estará bien—

Nico asintió sin tener demasiada confianza todavía en mis palabras, pero eso tendría que ser suficiente por ahora.

— Percy, por favor llévame con Thalia — Percy movió la cabeza de manera afirmativa y nos dispusimos cada quien a hacer lo suyo; pero antes de irnos Nico tomo a Percy de la franela y lo miro directo a los ojos, era más bajo que él pero en ese momento no lo parecía.

—Jackson, cuídala porque te juro que si no lo haces será la última cosa que no hagas en tu vida — y así lo soltó y salió corriendo a hacer lo que le pedí. Percy de repente tenía un brillo melancólico en la mirada pero no duro mucho, me tomo de la mano y salíamos corriendo a buscar a la chica.

Percy

No conseguía encontrar a Thalia, ella no estaba en el último lugar donde recordé dejarla, pero al final no resultó tan difícil hallarle y me dispuse a correr hacia ella con Svet de la mano, esta vez no faltaría a mi promesa, la protegiera y la acompañaría en lo que sea que se le había ocurrido.

Cuando estuvimos a punto de llegar donde Thalía me fijé en que esta lucía un poco diferente, ya no poseía el brillo tan diferente que la caracterizaba como cazadora, era como si estuviese de nuevo en un ritmo mortal como lo había estado la primeras vez en que la conocí.

Annabeth estaba al lado de la hija de Zeus, y fue ella quien se percató de que nos acercábamos.

— ¡Thalia! Necesitamos que vueles—Le solté sin reparar en saludos a Annabeth que parecía ahora confundida.

— ¿Estás loco?—Fue lo único que atinó a decirme, se había puesto pálida con sólo pensar en la idea de lo que le había dicho.

—No. Tenemos una idea para detener esto; bueno, en realidad es ella quien la tiene—Voltee a ver a Svet que continuaba a mi lado mientras yo la cogía de la mano, pero esta no respondió parecía haber entrado en una especie de shock y llevaba los ojos como platos ¿Ahora qué le pasaba?

—Debes estar bromeando— Soltó Annabeth.

Svet

Mi vida se vino abajo cuando me di cuenta de que la hija de Zeus, Thalía Grace era la misma chica a la cual me había quedo como idiota viendo el día anterior, me dio tanta pena que no me pude mover. Percy me zarandeo y mi alma regresó a mí de nuevo; aunque eso no quitaba mi pequeño estado de pánico, pero necesitaba moverme rápido si quería parar a Selene

— Escucha necesito que me lleves hasta donde está Selene, y volando es la única forma en la que yo puedo llegar — La chica me miró con incredulidad y sentí una corriente que atravesaba mi columna.

— Escucha, me encantaría poder ayudarte pero no puedo volar ¿Ok?... las alturas y yo no nos llevamos muy bien — ahora era yo la que no me lo podía creer; una hija de Zeus que le temía a las alturas, ya lo había visto todo en esta vida. Me tomé el cabello y vi en donde estaba Selene en su estado de destrucción masiva, tenía que salvarla como fuese y no dejaría que una fobia me detuviese

— ¿No quieres volar? Bien no lo hagas pero necesito que me des un empujón hasta allá arriba ¿Eso sí puedes hacerlo verdad? — Thalia me vio y luego arriba en donde estaba Selene.

— Sí que puedo pero será peligroso. Sin mi ahí, mantenerte en un solo ángulo será complicado —

—No me importa, es mi amiga y tengo que salvarla así que eso haremos — la hija de Zeus me miró por unos segundos y con una sonrisa asintió al fin — Bien. Percy, tú vas a meterte en el agua y vas a acercarte lo más delicado y lento que puedas a ella de modo que no te sienta y cuando te diga rompes esa burbuja ¿Puedes hacerlo? —

Percy

—Sí, supongo que puedo hacer eso—Esto no me gustaba, no me gustaba para nada.

Si a Svet le pasaba algo ahí arriba yo estaba muerto y no habría forma alguna de detener a Selene.

Cuando me termine de asegurarme de que Thalía y Svet estaban listas para lo que sea que fuese a pasar, yo me puse en camino a lo que me correspondía; claro que no sin antes transferir momentáneamente la responsabilidad que me tocaba.

— ¡Cuídala! Ni se te ocurra dejarla caer—Le había dicho a Thalia.

— ¿Con quién crees que estás hablando sesos de alga?—En ese momento ella me sonrió con la confianza que necesitaba para dejársela a cargo y correr sin reparar a los reclamos de Annabeth.

Cuando llegue a la orilla intente concentrarme esta vez en estar tranquilo, en pasar desapercibido, en ser uno con el agua y en llegar a mi destinó.

Svet

Cuando Percy se fue me quede sola con Thalia que me estaba preparando para lanzarme como a veinte metros de altura, todo bien.

— De acuerdo, mantente muy quieta y cuando estés allá arriba tendrás que inclinarte al lado que quieras ir; separa los brazos eso te dará estabilidad ¿Entiendes? — La tenía justo al frente, estaba tan cerca que pude notar que tenía unas delicadas pecas en las mejillas que le daban un toque tierno a tan duro aspecto. Sé que sonaba tonto pensar en eso cuando estaba en pleno caos, pero me ayudaba a tranquilizarme.

— Ok, sí entiendo. Solo vamos a hacer esto rápido antes de que me arrepienta — ella se rio y asintió colocándose a mi espalda.

— Tranquila no pienso soltarte — después de que me dijera eso sentí como una corriente de aire me rodeaba y como mis pies se alejaban de la tierra; de un momento para otro ya estaba suspendida en el aire intentando mantener el balance, pero era mucho más complicado de lo que parecía.

No entendí como pude llegar sin romperme algo; caí directamente en la burbuja donde estaba Selene encerrada.

—Selene, Selene estoy aquí ¿Puedes escucharme? — no había señal alguna de que me escuchara realmente pero lo seguí intentando, se veía tan fría, podía notar como no estaba realmente ahí, ella solo se nublo ¿Por qué habría pasado eso?

— Escucha todo saldrá bien ¿Ok? Saldremos bien de esta pero tienes que calmarte — No era fácil sostenerse en una superficie que estaba hecha completamente de agua para no decir que era prácticamente imposible. Estaba comenzando a caer, pero no lo iba a permitir; con todas mis fuerzas golpee varias veces la superficie hasta que el agua cedió y mi brazo logro tocar el de Selene. Me aferre a ella como si mi vida dependiera de eso y tal vez así era

— Selene, esta no eres tú, tienes que calmarte yo estoy aquí y siempre lo estaré así que no estás sola ¿entiendes? — no parecía escucharme, pero descubrí que si lo hacía porque el agua se calmó un poco más, ya no sé desbordaba y pude ver como Percy subía por la corriente que se formó para mantenerla arriba, ya era el momento

— ¡Percy hazlo ya! — Sucedió tan rápido que no me lo creí, vi como la abrazo con un brazo mientras que con el otro hacía un gesto extraño y toda la burbuja explotó, Percy y Selene cayeron, y yo fui lanzada para otro lado. Me cubrí la cabeza con los brazos para no golpearme tan fuerte al caer, pero el golpe nunca llego; todo lo contrario, fue como caer en una almohada suave de aire.

—Te dije que no te solitaria— Thalia apareció y yo nunca estuve tan feliz de ver a alguien en mi vida.

Percy

Luego de romper la burbuja termine por abrazar a Selene con ambos brazos, estaba tan concentrado en rogar porque Svet estuviese bien y mantener a Selene conmigo que asegurarme de bajar con lentitud no fue una de mis prioridades. La hermosa caída desde veinte metros de altura no habría resultado ser nada lindo si yo no fuese hijo de Poseidón y no nos estuviésemos dirigiendo al agua; por suerte, esa parte resultó bien, pero las cosas todavía no habían pasado. Svet había conseguido que Selene la escuchara o eso pareció justo cuando yo conseguí llegar ahí.

Él agua parecía haberse calmado, aunque las enormes paredes que amenazaban caer contra el campamento todavía permanecían firmes en su lugar.

Yo fui repentinamente consiente de que me había olvidado de hacer una burbuja con aire para que ella pudiese respirar, pero al parecer eso no hacía falta y más si recordaba que hace unos instantes me había tocado romper una de agua en donde ella estaba encerrada.

La piel de Selene parecía fría al tacto; ya no era aquella sensación que había recordado antes al tocarla. Esta vez solo intentaba repeler su propia energía.

—Selene—En realidad no se le había pasado por la cabeza intentar hablarle como había visto hacer a Svet, y sin embargo el nombre de ella se le escapó de los labios como una súplica.

Entonces, entre mis brazos ella se giró a verme como si en realidad nunca la hubiese estado sosteniendo y fui capaz de verla tan de frente que me quede helado al ver en que se había convertido, y ella pareció notarlo.

— ¿Cómo te atreves a tocarme?— Sus ojos centellaron, y su voz era tan extraña que ni siquiera se acercaba a la de la chica que le soltó aquellas respuestas cortantes cuando despertó, eso hubiera sido música para mis oídos.

Me apartó, o más bien consiguió que el agua me apartarse de ella. Sus brazos estaban abierto y su expresión tan seria que se dispuso a subir de nuevo, pero esta vez sin torbellino que la envolviera sino que sólo levitaba y ascendía.

En un impulso, y con la mayor rapidez que pude, conseguí cogerla de la mano antes de terminará saliendo ella sola

—Selene, ya basta. Por favor, no hagas esto. No les des razones para que te teman—Ella se detuvo y me miro ceñuda.

Ahora quizás había conseguido que se molestara más y eso fue lo que provocó otra nueva exposición de poder, pero esta vez lo que hizo fue detenerlo todo; ahora estábamos sobre una superficie helada, todo estaba congelado y eso incluía las paredes de agua. Observe un poco más alrededor, todos los que estaban en tierra seguían ahí mirándonos incrédulos, incluso pude ver a Svet en los brazos de Thalia.

Mire de nuevo a Selene, ella todavía estaba sostenida de mi mano y se fijaba en la unión que formaba la suya junto con la mía. Por alguna razón sentir como su mano helada comenzaba a calentarse con la mía; sin embargo ella permanecía en ese estado. Toda plateaba, brillante y helada.

La hice caminar y ella pareció estar de acuerdo con eso; cuando estábamos a punto de llegar a la orilla, y yo mantenía mi mirada fija en ella, ladeo su cabeza con curiosidad y se detuvo. No quería seguir y no intente obligarla.

— ¿Selene?—Probé con llamarla, pero al parecer se había fijado en alguien en particular. Trate de observar a donde ella veía y me encontré con la pequeña pelinegra.

Svet

Vi que Selene y Percy habían salido del agua y ahora caminaban por lo se vía como una gran capa de hielo, me separé de Thalia y corrí hacia ellos lo más rápido que pude, sentí que Thalía venía detrás de mi pero a una distancia prudente.

— Selene — Pronuncie con cuidado cada sílaba, sabía que todavía no era ella misma y no quería molestarla otra vez.

— Selene ¿Me entiendes verdad? Dime ¿Qué es lo que sucede contigo? ¿Qué ocurrió? —Me acerqué sigilosamente y la tomé de la mano que tenía libre con cuidado, la sentí tensarse pero no me rechazo y le agradecí por eso — Por favor, estamos preocupados por ti. Percy y yo queremos ayudarte así que no tienes que temer, hacer esto no te ayudará... por favor, vuelve a ser tu — Quería a mi amiga de vuelta y puse todos mis sentimientos en mis palabras; por puro impulso me acerqué a ella y la rodee con mis brazos en un abrazo, no me importaba lo que ocurriese, pero sabía que dentro de ese frío gesto estaba asustada y tan solo quería transmitirle que todo estaría bien.

Selene

Pequeños habían comenzado a recorrer por mi cuerpo, había comenzado desde el primer destello de un rostro conocido ante mis ojos y un rece sobre mi brazo. Luego todo comenzó a incrementar cuando la sensación de la otra energía contra la mía chocaba de nuevo, ahí fue cuento realmente vi de nuevo lo que hacía e intente escapar y sin embargo Percy no me lo había permitido.

Ahora, es ese momento sentía la presión de su mano cálida sobre la mía y todos los sentimientos de Svet arrollándome como una fuente de luz entre un montón de oscuridad, ella era una luz para mí y ahora más que nunca era imposible negarlo. Me maldije porque yo sabía lo que había, sabía muy bien todo y me los gritos de pánico me habían estado alimentando.

—Yo... ¿Soy peligrosa?— Era pregunta muy tonta cuando ya sabía la verdad, pero quería oír algo de su, una respuesta con la que me perdonara—No quiero que dañen a Svet, no permitiré que nadie te lastime—Recordé de inmediato aquellas palabras de Annabeth y me fastidie por ella.

Sin embargo ya no podía más, no con esos sentimientos de Svet, no así, y curiosamente menos porque toda mi energía parecía estar drenándose bajo el agarre firme de ese tono chico de ojos verdes. Aunque todo se veía blanco y borroso sus ojos eran tan coloridos e indistinguibles que era imposible no verlos.

—Todo se siente tan frío y triste, todo es tan doloroso mientras todos se ríen y se alejan—Termine diciendo sin la menor intención y casi cediendo ante el consentimiento de esos dos.

Percy

Esta vez sí se había escuchado como ella misma, y se estremeció luego de hablar bajo el tacto de ambos.

Sus piernas parecieron flaquear al final y ella no pareció dirigirse a alguien en particular. Era como si supiera que estábamos ahí, pero no podía vernos exactamente.

—Nadie se alejara de ti, nos tienes aquí solamente para ti—Lleve mi mano libre a su mejilla y acaricie su rostro mientras le lanzaba una mirada a Svet, que mientras se le aferraba intentaba transmitirle todo sus sentimientos de la mejor forma posible.

Svet

—Nadie va a dañarme y no permitiré que nadie te dañe, no lo permitiremos mira hasta Thalia está aquí intentando ayudarte y Nico también está preocupado por ti, queremos ayudar — Su cuerpo se estaba relajándose poco a poco hasta que ya todos sus músculos dejaron de estar en tensión y se desplomó por completo.

Entre Percy y yo estuvimos su caída, seguía despierta y tenía, en lugar de sus grandes ojos azules, el brillo blanco e intenso que había adquirido con esa extraña transformación. Ella se fijaba en ambos como si fuéramos lo más interesante que hubiese visto en su vida

— No te temo, para mí no eres peligrosa confío en ti —

Selene

—Todo este asunto es tan molesto—Fue lo último que conseguí decir antes de que todo comenzará a derretirse bajo mis pies. Mi vista comenzó a aclararse y conseguí ver más allá de mis narices.

Estábamos de pie en la orilla del lago y el agua mojaba nuestros tobillos; aquellas paredes de agua que yo había creado comenzaron a regresar donde pertenecían.

—Siento todo esto, Svet. En verdad lo siento—Quería que ella me perdonara, era como si fue lo único que me importara porque ella era lo único que me quedaba. Como pude me sostuve y conseguí acariciar su mejilla — Y tú—Me fije con recelo en Percy que no se había retirado en ningún momento—Se supone que no deberías estar tan cerca de mí—Le espete porque las palabras de su novia no querían ser ignoradas dentro de mi cabeza.

Percy

Ciertamente cuando se dirigió a mí, Selene me miro ceñuda, pero no tenía fuerzas para protestar; al contrario, dejo que su peso cediera casi por completo e intente sujetarla más allá del esfuerzo que hacíamos Svet y yo por sostenerla al mismo tiempo.

Un destello de luz atrajo mi atención revelando algo que ya era demasiado obvio y Selene dejó de estar consciente. Para mi sorpresa una voz resonó un mi cabeza.

—Percy Jackson, Poseidón está molesto con nosotras; si no hubiera sido por el enfado de algunas, los recuerdos arrancados no hubiesen regresado y lastimado—La nereida que me hablaba sonaba algo apenada pero sincera—Te corresponde a ti encargarte de ellos porque aquí, en el agua, son razón de peligro para todos. Cuídalos bien y deciden si deben regresar o no—

Cuando deje de escucharla un montón de emociones e imágenes golpearon dentro mi cabeza, un dolor subió por mi pecho y me quedé sin aire por un momento.

Enfoque la mirada en Svet que me miro por un momento confundida, por lo menos ella no había escuchado nada de lo que el espíritu marino dijo.

— ¡Salve Selene Hertz, hija del dios del mar!—Escuché vociferar a Quirón en tierra para todos menos para quien debía escucharlo.

Svet

Al fin pude respirar tranquila, parece que todo había acabado, pero la noticia de que Selene era hija de Poseidón no aparecía alegrar a nadie y bien entendía el porqué de esa razón.

— Percy ayúdame, hay que llevarla a la enfermería — Pero antes de que hiciéramos nada Will apareció a nuestro lado como un fantasma luminoso, estaba agarrando malos hábitos de Nico definitivamente.

—Déjenmela a mí, ustedes dos están muy débiles para eso — Nos sonrió a ambos y cargo a Selene como si de una hoja se tratara, cosa que me sorprendió — A ustedes quiero verlos en la enfermería, también hay que revisar esos rasguños. Ah y Svet, trae a tu bobo hermano contigo, conociéndole se hará el fuerte y sé que está agotado por usar tanto sus poderes —

Yo me reí y asentí; el me guiño un ojo divertido y se fue con Selene cargada en brazos, no tardo mucho para que Nico llegara a ver cómo me encontraba y a mirar a Percy con el ceño fruncido.

— Esta vez te salvaste Jackson — Fue lo único que pudo decir antes de caer sin fuerzas al suelo; Will tenía razón, parecía bastante débil y tenía las ojeras muy pronunciadas.

—Vamos a ver a Will un buen rato, Nico — Dije a modo de broma, Percy y yo lo ayudamos a ir a la enfermería como mejor pudimos, pero antes voltee a ver si Thalia seguía por ahí, sin embargo esta ya se había ido sabrán los dioses hace cuanto ya.

Percy

Luego de tanto ajetreo Will nos había insistido a los tres: Nico, Svet y yo; permanecer en la enfermería. Afuera seguro todo estaría tenso mientras se atendían algunos de los daños y por supuesto a los heridos. Intente no fijarme en nadie mientras permanecí ahí, donde no me dejarían salir por lo menos hasta el día siguiente, lo bueno era que no tendría que esperar tanto.

Fue divertido ver como Svet se entretenía al ver como Will atendía a su orgulloso hermano, Nico; también pensé que estaría tranquila porque habíamos conseguido calmar a Selene que ahora dormida a unas pocas camas de su amiga como si nada hubiese pasado.

Selene descansaba y se veía tranquila, si alguien le viese así negaría que ella fuese capaz del desastre que había quedado afuera; entonces, ahí, recordé la conversación que había tenido con Annabeth antes de todo se diera. Eso me hizo pensar en que ella no se había presentado como una visita, quizás eso solo le podría indicar que ella estaba muy enfadada o que solamente debía estar ocupada; pero descarte esos pensamientos tan pronto como habían venido y decidí centrarme en lo que se me veía más importante para él momento.

Ahora tenía una hermana, una de la que sabía más de lo que le hubiese gustado. Aquellos sentimientos de pérdida que lo había abrazado luego de que la nereida le soltara aquellos recuerdos me eran imposibles de creer, ese sentimiento no podía estar rondándole a su hermana en la cabeza; aunque claro que era una explicación demasiado acertada para lo que había generado ese arrebato.

Según lo que entendí Selene en realidad no sabía que había perdido a sus padres, esos recuerdos le fueron borrados por las propias nereidas, al igual que todo lo de su vida pasada, y eso incluía a Svet; pero las cosas no habían salido tan bien. Selene recordaba los sentimientos de pérdida y de dolor, eso lo había admitido ella mismo frente a su amiga y frente a él, y esos sentimientos también provocaban algunas lagunas en otros recuerdos como sucedía con Svet; Selene no podía evitar sentir familiaridad a su lado, eso había quedado evidentemente demostrado.

Todo aquello me estaba preocupando más allá de lo que debía, al final cuando me di cuenta todos estaban durmiendo y yo seguía cabeceando cosas sin sentido. Afuera todo estaba oscuro, al igual que ahí dentro. Mis ojos se habían adaptado a la oscuridad, resople fastidiado porque ni siquiera podía pensar en conciliar el sueño ¿Cómo rayos iba a hacerlo después de todo lo que había pasado en tan pocas horas?

Inconscientemente ya me había puesto de pie y di unas cuantas vueltas antes de terminar en la cama donde Will había recostado Selene. Pensé en abrir una cortina que estaba justo al lado y cuando lo hice el resplandor de la Luna simplemente se coló hasta caer sobre ella. Suspire antes de caminar de regreso a mi cama asignada, pero mi muñeca fue atrapada por unos dedos familiares que provocaban chispas de energía contra mi piel.

Selene en definitivita se había girado, pero se vía tan profundamente dormida que era imposible que se hubiese despertado. Reí para mis adentros cuando me quede inmóvil y ella pareció fruncir el ceño; quizás estuviera en medio de una pesadilla y nadie querría realmente que se asustara de nuevo ¿o sí?

Me deje caer a su lado con intención de que cuando ella se tranquilizara podría regresar a mi cama, pero lo que hizo fue acurrucarse más a mi lado; posiblemente ya no conseguiría salir de ahí y fue una mala idea ceder a recostarme a su lado, sin embargo no tenía una excusa a la que aferrarme porque ella no me había pedido nada.

Bueno, pero ya que, fue lo único que pude decirme. Suspire de nuevo y pensé que no tendría nada de malo cuidar un poco de mi nueva hermana; después de todo, ahora yo era su familia y sería una de mis nuevas responsabilidades el cuidarla, en definitiva me ocuparía de que nadie la dañara.

Quizás sí había sido una buena idea, desde algún punto de vista, recostarme a su lado porque luego de me entretenerme jugando a enredar mi mano en el cabello rizado de Selene, mientras intentaba acariciarlo, ya me había quedado dormido.