Pasan meses y meses sin que suba algo de aquí, pero pasó por dos razones: hace muuuucho tiempo estaba deprimida y solo quería escribir cosas tristes y crueles... así que pensé en una buena idea que representara eso pero tanto pensé que para cuando la quise escribir ya no estaba deprimida XD eso y que esta es una colección de one shots, por eso realmente no importa si lo dejo un año o dos, las ideas de cada capítulo son independientes y no se pierden mucho como las de mis otros fics, pero, la verdad este año quiero concluir varias historias, aunque eso dependerá de otras cosas que se decidan en este año... ¡En fin! Mientras aquí esta historia que puede parecer tragedia al principio, pero no se precipiten y disfruten n.n


Love Me Like You

De: The Magic Numbers

Álbum: The Magic Numbers


Aplausos y felicitaciones se hicieron presentes en la sala tan repentinamente que no pareció interesarle. Mantuvo su expresión seca, permaneciendo relegado en el sillón del rincón, bebiendo su whisky sin prestarle atención a la algarabía.

No entendía a sus amigos. ¿Por qué actuaban así? Si solo era una simple fiesta de Nochebuena, no había razón para el vitoreo o las felicitaciones ¿Acaso se habían vuelto todos locos? Esa parecía ser la explicación más lógica hasta que vio como May elevaba la mano izquierda de otra de sus amigas, admirando la joya que había adquirido tan solo minutos atrás.

Un anillo de diamantes… un anillo de compromiso.

Apenas notó ese detalle, sintió que su cuerpo se volvía frío y su garganta seca, por lo que le pareció lógico terminar de golpe con su bebida. Tal vez el reconfortante calor del alcohol ayudaría a regresarlo a la normalidad, pero su malestar no se mitigó ni un poco.

¿Qué debía hacer? ¿Irse? No importaba si intentaba escabullirse ahora o dentro de una hora, cualquiera de sus amigos le recordaría que no ha felicitado a la feliz pareja, así que no tenía opción más que caminar hacia la futura novia y acabar con esa absurda cordialidad de una buena vez.

- Felicidades – Dijo fríamente y la alegre mujer se giró para tenerlo de frente. Verlo sin duda atenuó su buen animo sin arruinarlo por completo.

- Gracias, pensé que no dirías nada. Como hace tanto que mi vida parece no interesarte en lo más mínimo. – Expresó con cierta amargura, pero el alto joven solo soltó un bufido con sorna.

- En todo caso, es al revés. – Dijo secamente – Tu fuiste quien comenzó a alejarse de mi, yo solo te facilité las cosas.

- ¡Sabes que eso es mentira y…! – Antes que perdiera los estribos apretó sus puños y sus labios. Necesitó de unos cuantos segundos para lograr tranquilizarse – No quiero discutir esa tontería otra vez, Ash.

- Bien, entonces solo acepta mis felicitaciones y listo. – Ella movió su cabeza de forma afirmativa sin atreverse a decir nada, ni siquiera cuando él tomó la mano que portaba aquella promesa de matrimonio en forma de sortija. – ¡Vaya! sin duda se ve lindo y costoso. Gary si que puso empeño en esto. – Ella haló su mano violentamente. Odiaba ese tono condescendiente que Ash usaba para decirle… bueno, casi todo.

- Lo hizo. – Puntualizó molesta – Siempre lo hace. Es muy detallista conmigo.

- ¿Y eso es suficiente para que seas su novia durante tres años?

- Y ahora su prometida, si.

- Bueno, pues creo que serás muy feliz cuando te conviertas en la flamante señora Oak. – Imprimió en sus palabras bastante cinismo consiguiendo molestarla una vez más.

- ¿Por qué viniste hoy, Ash? ¿No debieras estar en otro lado? Cómo en… ¿Kalos, tal vez? – Ante el comentario, rió ligeramente. Ash encontraba bastante irónico que se enojara por hablarle de forma grosera cuando ella hacia lo mismo, pero no lo señaló. Se limitó a contestar la pregunta.

- Lo estaré. Me voy mañana y no regresaré sino hasta finales de febrero.

Ella pidió esa explicación, pero no por eso sentía alegría al saberlo. No es que le importara mucho que el joven huyera a la lejana región por dos meses, después de todo ya no eran tan unidos, sólo se veían en reuniones grandes a las que asistían la mayoría de sus amigos donde intercambiaban un par de frases que muchas veces resultaban más hirientes que cordiales y hasta allí llegaba su amistad. A pesar de que las cosas eran así, la idea de que Ash pasara tanto tiempo en Kalos con esa odiosa mujer no le agradaba nada.

Disfrazó su irritación lo mejor que pudo, apenas notándose en la graciosa mueca que hizo al hablar.

- Bueno, ojalá te diviertas.

- Probablemente lo haré.

- Dale mis saludos a Serena.

- Claro, porque tu y ella son tan buenas amigas. – Su disposición de mantener la paz parecía terminar con ese comentario, excepto que fue el momento justo en el que su prometido decidió intervenir. La rodeó por la cintura atrayéndola hacia él, evitando con eso que soltara un nuevo comentario hacia Ash.

- Cariño, el abuelo quisiera tomarse algunas fotos con nosotros, ¿podrías dejar al perdedor por un momento y venir conmigo? Además, presiento que comienza a pegarte su malhumor. – Su gesto engreído se dirigió hacia el entrenador, quien no se veía afectado en lo más mínimo por sus ofensas.

- ¿Yo? Si Misty siempre ha sido la amargada aquí. – Un argumento como ese en el pasado le hubiera ganado un buen golpe por parte de la pelirroja seguido de alguna absurda, aunque entretenida pelea que terminaría con risas por parte de ambos, pero eso ya no ocurría. Su relación era fría y hostil, así que Misty encontró ese comentario fuera de lugar. En lo que a ella le concernía, Ash no tenía ninguna cabida en su vida, así que solo emitió un bufido antes de tomar la mano de Gary.

- Vamos, de todas formas ya habíamos terminado de hablar.

Ash los vio alejarse, siempre lo hacía. Sin importar cuanta indiferencia aparentara, la verdad era que verlos juntos lo perturbaba demasiado. Se dirigió a la mesita al centro de la estancia repleta de botellas y tomó una de vino. Dirigió su vista una vez más hacia la pareja del momento. Los dos abrazados, riendo, robándose uno o dos besos pequeños mientras la mano de Gary se posaba cada vez más abajo en la curvatura de la espalda femenina…

"Basta." Se recriminó, apretando el cuello de la botella que decidió sería su única acompañante para el resto de la noche al momento que salía presuroso de la residencia Oak. Había tenido suficiente de tanta tontería.

oOoOoOoOoOo

- ¿Te gusta este vestido?

- Ajá, te queda perfecto.

- ¿Qué tal este?

- Es lindo también.

- ¡Ni siquiera los has visto! ¡Te estás quedando dormido! – La reprimenda por parte de la chica no fue suficiente para que se levantara de la cama o lo obligara a que le importara un poco la situación. Serena lo notó de inmediato, aumentando así su enojo.

- Eres imposible, Ash. – Arrojó ambas prendas hacia el entrenador. Hasta entonces fue que alzó ligeramente la vista. Serena estaba cubierta solo por un conjunto de ajustada lencería en tonos obscuros, pero Ash parecía obviar eso y solo se enfocaba en la mirada iracunda y el gesto casi infantil que ella le dedicaba al sentirse tan ignorada.

- Serena, se suponía que saldríamos a esta estúpida cena hace horas, así que solo escoge algo y vámonos.

- Intento verme bien para ti ¡¿y esa es la respuesta que…?!

- En verdad me da lo mismo, lo sabes. Cualquier cosa que uses seguro se verá bien.

- Solo te estoy pidiendo una opinión ¡no que lo uses o algo por el estilo! – Se dirigió hacia su armario para tomar una tercera prenda y después azotar la puerta de su amplio guardarropa - A veces parece que yo no te importo en lo más mínimo. El otro día preferiste quedarte encerrado para ver un aburrido documental sobre mega evoluciones que acompañarme al baile anual del bastión de batalla. ¡Es parte de mis obligaciones como reina de Kalos asistir a estas cosas, ¡es mi carrera la que está en juego! Y como mi novio debieras estar presente en momentos así, ¡además…!

El regaño continuó sin que Ash le prestara la debida atención.

Siempre era lo mismo con ella: hablaba de cosas que no le interesaban, reclamándole por todo y menos mal que estaban en su casa, pues una discusión en público hubiera disparado los insanos celos de la castaña aunque otras mujeres no tuvieran nada que ver en el asunto.

No sabía si pudiera tolerarla por mucho tiempo. Nunca lo hacía, por eso es que su relación a distancia funcionaba tan bien, al menos para él. De tener que soportar eso cada día hubiera terminado por arrojarse a las vías del tren magnético.

Suspiró pensando que tal vez ya había sido suficiente "tiempo de calidad con su novia" lo mejor era volver a Paleta. Tal vez allí encontraría algo de tranquilidad, aunque fuera por unos cuantos días.

oOoOoOoOoOo

La idea de un momento de paz murió tan pronto como puso un pie en su casa. Allí no tuvo que lidiar con los caprichos de Serena, pero tampoco pudo escapar de los sermones de su madre. No es que fueran realmente molestos, pero no entendía porque tenían que hablar tantas veces de sus "malas elecciones de vida." Ni siquiera entendía que podría significarse eso.

Por lo menos tuvo la cortesía de invitarlo a comer al centro de ciudad Viridian. Así era más fácil soportar cada uno de los tiernos regaños maternales. A pesar de su fastidio inicial, la verdad es que pasó un agradable rato con ella. Por supuesto la comida era fantástica y la plática amena. Delia también lo disfrutaba, así que no dudó en prologarlo un poco más al invitarle un helado mientras caminaban por las despejadas calles de la ciudad.

Era sin duda un momento relajante, casi terapéutico. Sólo se concentraba en saborear su postre frío de chocolate, escuchando las historias de la cotidianeidad en la casa de su infancia, pero esa tranquilidad se irrumpió de golpe con el exagerado grito de su madre.

- ¡Mamá! ¡¿qué rayos…?! – Se expresó molesto, pues debido al sobresalto soltó su helado que ahora era solo una mancha marrón en el pavimento, pero Delia parecía no hacerle caso.

- ¿No es esa Misty? – Fue lo único que dijo señalando un punto justo al otro lado de la calle. El corazón de Ash se aceleró en anticipación intentando ver a la chica en el lugar que le era indicado. Se decepcionó casi de inmediato, pues la persona que estaba allí claramente no era ella.

- Mamá , ¿hace cuanto no la ves? Misty no tiene el cabello castaño. Tampoco es así de alta y…

- ¡No ella! – Golpeó el hombro de su despistado hijo. ¿Acaso no podía ver algo tan obvio? – Misty está allí, dentro de esa boutique…

- ¿Cuál? – Hasta entonces se dio cuenta hacia donde realmente señalaba su madre: un modesto local donde se podía apreciar una hilera de vestidos elegantes junto a un amplío vestíbulo que quedaba justo enfrente del gran ventanal y en medio de todo eso, estaba ella…

Podría no saber nada de moda, pero no era ciego. Podía decir sin vacilar que Misty parecía un ángel portando aquel vestido hecho de fino encaje que cubría toda su espalada dándole un toque delicado a esa parte de su cuerpo, mientras que el resto estaba envuelto en fina seda que realzaba su pecho para después caer en una amplía falda, misma que la pelirroja probaba girando una y otra vez, riendo al notar el vuelo que ésta alcanzaba.

Se veía alegre, elegante y…

- ¿No es hermosa? - Dijo su madre con voz de ensueño.

- Si, lo es… - Contestó en un susurro sin dejar de admirarla sintiendo ese momento como una completa paradoja. Aquello hacía tan real la boda que se realizaría pronto misma que al parecer iba en curso en cuanto a preparativos y al mismo tiempo, todo le pareció una ilusión, algo falso que solo intentaba herirlo porque no podía ser posible que Misty estuviera a punto de unir su vida a la de Gary…

"No."

La negativa llegó mil veces a él. Misty no podía casarse con otro que no fuera él, no podía perderla de esa manera tan cruel…. Pero su fuero interno le recordaba que eso no era lo que estaba sucediendo simplemente porque ella nunca fue suya y no había a quien culpar más que a él mismo. Por su tonto orgullo, por estúpido, por su cobardía…

Tal vez así había sido por más de tres años, pero no lo sería más. Algo cambió dentro de él en ese momento, creándole una determinación que no había tenido en años. Se juró que mientras no la viera usando nuevamente ese vestido frente a un altar en compañía de Gary, tendría una ínfima oportunidad de impedirlo por completo.

Iba a luchar por ese amor que siempre sintió hacia ella, intentaría descubrir si ella lo sentía también y de ser posible, serían felices juntos.

Con ese pensamiento implementado del todo en su mente volvió a aterrizar en la realidad. Dirigió la mirada esta vez hacia su madre que, parecía tener su propio remolino de emociones. La melancolía y la pena hacían temblar sus tiernos ojos cafés, como si esperara una mala reacción por parte de su hijo, pero él solo sonrió.

- Creo que me quedé con un poco de hambre porque no pude terminar mi helado. – Señaló el cono que de a poco se volvía líquido ante el sorpresivo calor de la primavera que ya comenzaba hacerse presente en la región. Delia, tomó su mano entre las suyas dedicándole un gesto de comprensión. Tal vez era mejor si no le preguntaba sobre sus sentimientos en ese momento.

- ¿Te parece bien si te compro otro?

- Claro, mamá.

Y con un último vistazo hacia la vitrina que parecía más una ventana hacia su peor pesadilla, siguieron caminando.

oOoOoOoOoOo

¿Estaba sudando más de la cuenta o era solo su imaginación? No podría saberlo a ciencia cierta, pero estaba tan nervioso, igual a cuando enfrentaba un temible rival en batalla. Bueno, a su favor podría decir que Misty a veces parecía igual de aterradora y no era bajo ningún término su "rival", pero sería bastante difícil de tratar, sobre todo porque con los años él mismo se encargó de que pareciera más y más su adversario. Siempre le hablaba de forma grosera, no regresaba sus llamadas o simplemente la ignoraba por completo. Él mismo había colocado cada piedra en ese muro que hoy los separaba.

Pero no había cabida para lamentaciones, debía enfocar su atención en repararlas, no en recordarlas; se repitió ese mantra al tocar la puerta de la casa de Misty. Contuvo la respiración los segundos que ella tardó en atender e incluso se mantuvo así por otros más cuando ella se quedó fija junto al marco de la entrada, mirándolo desconcertada.

- ¿Ash? – Preguntó al ver que él no decía nada, no se movía e incluso no parpadeaba. - ¿Estás…? ¿Está todo bien? – Preguntó con cierta preocupación - ¿Pasa algo malo? ¿Tu madre está bien o acaso a Pikachu...?

- ¿Qué? ¡No! Todos están bien, te lo aseguro. – Hasta entonces pudo suspirar aliviada, mientras Ash quedó con un gesto desconcertado al no entender la razón para esa pregunta. – ¿Por qué habría de pasar algo malo? – Preguntó genuinamente intrigado.

- Es la única explicación que encuentro para que vinieras hasta mi casa. – Señaló con sus palabras y su dedo índice, logrando con eso disparar aún más la ansiedad de Ash.

- Q-que cosas tan tontas dices, podría estar aquí por muchas razones.

- Seguro, excepto que no has tenido ninguna en años, ¿por qué sería diferente ahora? - Se cruzó de brazos y por su parte, Ash... No tenía nada qué contestar. No estaba seguro como empezar a explicarse, así que, como siempre sucedía con él, la verdad salió a flote sin poder evitarlo.

- Porque pronto estarás casada. - Sus palabras fueron suaves, dichas hasta con congoja consiguiendo desarmar por completo a la chica. Misty deshizo la mueca en su rostro y un peso inesperado oprimió su pecho.

- Y... ¿Eso que tendría que ver entre nosotros?

- Pues...

Siempre hacía lo mismo, pensaba en grandes hazañas sin tener realmente un plan para ejecutarlas y volvió a pasarle en esa, la más importante ocasión. Quería acercarse a Misty, quizás conquistar su corazón, pero no tenía una estrategia para ello. No podía simplemente llegar a reclamar su amor cuando por tanto tiempo no le había otorgado ni su amistad. ¿Qué debía decirle? "¿Te amo, por favor no te cases con otro?" Esa combinación de palabras era una bomba demasiado destructiva y nada bueno resultaría si las decía en ese preciso momento.

- ¿Y bien? – Ella volvió a preguntar impaciente ante el largo silencio de Ash y la mirada boba que este mantenía.

- Pues… si… no nos vemos mucho ahora... Cuando te cases creo que será casi imposible. - Dijo con la mayor normalidad posible.

- ¿Y? No parecía importarte eso antes.

- Las cosas pueden cambiar, las personas también, ¿no crees?

- Si lo creo, porque antes solíamos ser amigos y de pronto tu comenzaste a portarte como... Diría que como un idiota pero eso lo has sido siempre, así que estoy tratando de buscar una mejor forma de describir tu pésimo comportamiento de los últimos años.

- Misty, - Estaba consiente de que merecía ese trato, incluso algo peor, pero en verdad estaba intentando remediar todo y le pesaba demasiado que ella no pudiera reconocer su esfuerzo. – ¿Podríamos no darle muchas vueltas al pasado y solo aceptes el hecho que si me importa nuestra amistad?

- Seguro, porque se nota a leguas.

- ¿Por qué otra cosa estaría aquí? - Señaló comenzando a perder la calma, moviendo las manos con exageración en el aire - Soportar tus insultos no es muy agradable que digamos y créeme, no estoy aquí para eso.

- ¿Entonces para que si estás aquí?

- Para verte, para hablar contigo. Es todo. – Ante la seriedad impresa en sus palabras, Misty no tuvo otra opción que suavizar del todo sus facciones y observarlo. A pesar de que Ash llevaba tanto tiempo siendo un total cretino, siempre había sido muy transparente y si tramaba algo podría notarlo enseguida, pero no pudo distinguir en él ninguna mentira.

- Aún no sé que quieres exactamente... - Dijo bajando los brazos en una clara señal de rendición.

- Pues... De momento que me dejes pasar. – Al decirlo mostró la sonrisa más inocente que fue capaz de hacer sin que ese amedrentara a la chica que lo observó con una ceja levantada por un buen rato, hasta que finalmente diera un paso hacia la derecha, desprotegiendo así la entrada de su casa.

No parecía ser el gran logro, pero para Ash representaba toda una victoria y fue un buen inicio, que se convirtió en una buena semana… En un mes perfecto de frecuentes encuentros entre ambos que le sabían a esas viejas tardes durante sus viajes donde la compañía de aquella chiquilla era todo lo que necesitaba para sentirse vivo, feliz.

Debía reconocer que por el áspero recibimiento del primer acercamiento esperaba una mayor resistencia por parte de ella o que le hiciera en verdad difícil recuperar algo de lo que alguna vez tuvieron, pero apenas comenzaron a hablar parecía como si Misty nunca lo hubiese dejado de hacer. Se burlaba de él y lo hacia enojar con demasiada facilidad. Sus bromas, sus juegos, todo tenía un gran efecto incluso más que cuando eran niños, pues a pesar de su total disposición a ser más abierto, sus pensamientos y sentimientos no se lo permitían por completo, así que Ash mantenía cierta rigidez.

De cualquier forma, el solo hecho de compartir horas con ella, sentarse a su lado, verla sonreír… era todo lo que necesitaba. Sentía que se encontraba en el más profundo y hermoso de los sueños sin nadie en todo el mundo capaz de despertarlo.

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Llamada!

El teléfono de su casa hacía un buen esfuerzo para demostrarle lo contrario.

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Llamada!

Ya había apagado su celular, deteniéndose por nada de aventarlo al basurero más cercano. ¿Tal vez si podría arrojar el pesado video teléfono? No había necesidad de llegar a esos extremos, con ignorarlo bastaría, al menos así pensaba él, pero su acompañante no compartía su opinión.

- Ey Ash, esa cosa se calla si lo contestas.

- Ya lo sabía.

- ¿Y podrías…? no sé… ¿Hacerlo? – Sugirió la pelirroja un tanto molesta al escuchar el tonto tono del aparato por enésima ocasión. Cubría sus oídos con ambas manos, manteniendo los codos apoyados sobre la mesa para evitar que el fastidioso sonido siguiera lastimando sus tímpanos.

- No, la verdad no quiero hacerlo. – Contestó con cierto desagrado mientras colocaba un plato de comida frente a Misty después uno igual al otro extremo de la mesa, lugar que pronto ocupó ignorando la situación por completo.

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Llamada!

- ¡Gah! – Gritó la chica azotando ambas manos pare después levantarse de su lugar dirigiéndose al bendito aparato. – ¡No puedo soportarlo más! – Su intención era hacer lo que Ash se negaba y hablar con quien fuera en nombre del entrenador para acabar así con tan ridícula situación, pero en la pantalla apareció el nombre de quien tan insistentemente llamaba y al verlo se congeló.

Era obvio que ella no hablaría con esa, lo que no entendía era porqué Ash no lo hacía. Resultaba en verdad desconcertante, así que se quedó viendo ese odioso nombre unos segundos más para después tomar el cable telefónico y halar de él con fuerza. No solo lo desconectó, sino que incluso dañó parte de la instalación.

- Vas a pagar para arreglar eso. – Ash estuvo al pendiente de las acciones de sus amiga y fue lo único que comentó de forma calmada mientras seguía disfrutando del filete en su plato.

- Y tu pagarás lo que sea que se requiera para deshacerme de este zumbido en mi oído. – Espetó molesta y Ash solo se encogió de hombros. Ante esa absurda contestación, Misty no tuvo más opción que continuar regañándolo - Por lo general, cuando invitas a alguien a tu casa, ¡no los debes torturar de esta manera!

- Y se supone que los invitados deben comer, - Señaló el plato que había sido abandonado por ella, - Tal vez hacer algo de agradable conversación, "Como estás" "¿Que tal tu día?" Ya sabes, ese tipo de cosas. Destrozar la propiedad de tu anfitrión no es algo correcto tampoco.

- Tuve que hacerlo, ¡Estaba volviéndome loca! ¡Además tu...!

- Ya deja de reclamar y regresa a tu asiento. Se está enfriando tu comida.

Misty mantuvo la boca abierta buscando la forma de contradecir lo dicho por el joven sin pensar en ninguna buena respuesta, así que regresó a su lugar en la mesa.

El silencio se instaló entre ellos por un buen rato. Resultaba obvio que Ash quería evadir el tema por completo mientras Misty analizaba a fondo la actitud de su amigo. Nunca hubiera creído que el niño sencillo e ingenuo que fue alguna vez se convirtiera en un hombre tan quieto, tan reservado... De pronto lo imaginó como un Cloyster cerrando su grueso caparazón sin posibilidad a ser atacado o vencido, pero al mismo tiempo, sin oportunidad de ser apreciado su verdadero ser. Le parecía extraña la comparativa lo mismo que esa nueva cualidad de Ash sin entender como había llegado a adquirirla.

Se concentró demasiado en su análisis olvidándose por completo de comer. Solo cortó unos cuantos trozos que movía de un extremo del plato al otro sin llevarlos nunca a su boca. Estaba más interesada en lo ocurrido, quería saber más del asunto y de la vida de Ash en general, pero resultaba difícil cuando nunca estuvo al tanto de como era la relación que éste sostenía con Serena. ¿Ignorarla así era normal o estaban pasando por alguna mala racha? Tampoco parecía triste al respecto y recordando algunas de las escasas veces que los vio juntos, en general nunca se veía… feliz con ella.

¿Ash estaría realmente enamorado de Serena? Cualquier otro podía saber la respuesta a eso excepto ella. Siempre que la fabulosa Reina de Kalos estaba presente, buscaba una excusa para irse de inmediato, pues la sola presencia de la castaña le resultaba tóxica.

Por eso no era la persona más adecuada para hacer esas preguntas ni tampoco era de su incumbencia. Tal vez era mejor dejar a Ash solo con sus problemas... Tal vez, si no fuera tan curiosa.

- Así que... - Finalmente Misty se arriesgó a hablar, sintiendo la necesidad de pasar saliva antes de empezar con el interrogatorio - ¿Hay alguna razón en particular por la que no quieras hablar con tu novia?

Al escucharla, Ash soltó su tenedor. Estaba completamente helado por la sorpresiva pregunta aunque observando el gesto travieso que la pelirroja hacía, resultó obvio que ella tenía rato pensándolo.

"Con razón estaba tan callada." El entrenador enarcó una ceja antes de decidirse a continuar comiendo sin darle importancia al asunto.

- Solo no quiero. – Contestó de forma seca.

- ¿Así como no quisiste hacerlo conmigo por años? – En verdad no era la dirección que deseaba para esa conversación, pero una parte de ella no pudo evitarlo, así como tampoco fue capaz de esconder la melancolía y el dolor con las que fueron dichas cada una de esas palabras. Estaba tocando fibras sensibles, lo supo cuando obtuvo un gesto enojado por parte de Ash, quien hizo tambalear la mesa al impactar sus puños fuertemente sobre la superficie de madera.

- ¡Son cosas diferentes...! – Gritó ofuscado incapaz de agregar algo más. ¿Cómo se atrevía a decir algo así? Eran situaciones incomparables y aunque pasara horas explicándole el porqué, no sería capaz de hacerle ver cómo realmente se sentía… o tal vez, Misty lo sabía, aún si él no decía ni una palabra.

- Tal vez tus razones para hacerlo sean distintas, pero es lo mismo porque quieres evitarla como querías evitarme a mí. En ambos casos optas por callar o huir en lugar de hacer algo al respecto.

Estaba de por más pasmado al escucharla, sobre todo porque tenía toda la razón.

Ante el silencio de su amigo, Misty se dio cuenta que había descrito en pocas palabras todo el actuar del chico y solo emitió una risilla dolida, pero que bien podría traducirse como un "lo sabía". Luego, se levantó parsimoniosamente y caminó hasta la estancia para dejarse caer sobre el sillón más amplio que encontró donde se mantuvo quieta, callada. Después de un par de minutos Ash fue capaz de salir de su estupor siguiendo el mismo camino que su amiga hasta sentarse frente a ella, observando su rostro avergonzado por un largo rato mientras intentaba acomodar de forma coherente las palabras en su mente y así decirlas para no quedar como un completo tonto.

- ¿Cómo es...? ¿Por qué tu...? Yo nunca he dicho… Es decir… – Falló miserablemente, pues nada de lo que salía de su boca sonaba lógico. De cualquier forma Misty adivinó lo que él necesitaba saber y decidió decírselo sin rodeos. Si esperaba sinceridad por parte de Ash, tal vez ella debía serlo también.

- Aunque mucho de lo que eres ahora es un gran misterio para mi, hay cosas que aun creo conocer de ti. Cuando algo te molesta demasiado, prefieres encerrarte en tus problemas porque piensas que nadie más es capaz de entenderlos o como si fueras la única persona en todo el mundo sufriendo. Es una actitud bastante infantil si me lo preguntas y no resuelves nada con eso, ya te lo he dicho antes. – Se cruzó de brazos manteniendo una actitud un tanto enfadada esperando un contraataque, pues si otra cosa conocía muy bien de Ash, era la forma abrasiva en la que tomaba ese tipo de comentarios, sin embargo él no se molestó. Parpadeó un poco, quizás recordando aquel lejano día cuando perdió su primera liga, cuando escuchó un discurso similar por parte de Misty. Entonces rió con ligereza.

- Has sido bastante severa conmigo desde siempre. ¿No es así, Mist?

- Solo porque lo necesitas, de otra forma es imposible que algo entre a esa cabezota tuya.

- Tienes razón. – Volvió a reír.

- ¿Con que eres un testarudo o que sueles huir de tus problemas? – Su actitud cambió a una más dócil, aunque intentaba disfrazarlo, manteniendo una mirada acusante que Ash encontró más bien enternecedora.

- En ambas cosas. – Sonrió. Misty era sin lugar a dudas la persona que más lo conocía a pesar de la distancia, a pesar de los años y de su indiferencia. Parecía extraño como en ese momento seguía siendo su conciencia, su voz de la razón… pero al mismo tiempo era su locura, un vendaval que lo arrastraba hacia lo nuevo y excitante. Era su complemento perfecto, su felicidad completa. Suspiró al darse cuenta de ello. Definitivamente no había nadie que lo hiciera sentir como Misty, especialmente Serena, ella fallaba mucho en ese punto… - Ella no me entiende como tu. – Soltó de pronto y su semblante se ensombreció, lo mismo que el de Misty o por lo menos eso quiso creer. Suspiró de nuevo antes de dejarse caer sobre los mullidos cojines. – Y todo es tan difícil así.

Misty no necesitó preguntar a quien se refería, resultaba tan obvio, así como también el mal rato que estaba pasando su amigo por estar involucrado en esa relación, lo que solo generaba nuevas dudas. Se reprendió mentalmente por ser en extremo curiosa y dejarse guiar por eso cuando abrió su boca una vez más.

- Si Serena nunca lo ha hecho… ¿Por qué decidiste ser su novio en primer lugar?

- Pues…

"Para molestarte."

Esa era la respuesta exacta que no debía de expresar jamás por ser una absurda revancha contra la pelirroja. Siempre fue de su conocimiento la aversión que Misty sentía por Serena, un sentimiento que era reciproco por supuesto, así que decidió aprovecharse de eso para desquitar de alguna forma lo que ella le hizo sentir al… 'ser novia de Gary'. Ya no era un niño y sabía perfectamente lo que esa relación significaba, no es que su rival se quedara todo el fin de semana en el gimnasio de ciudad Celeste para platicar del clima y comer galletitas… Pensar en eso le provocaba nauseas, unas muy parecidas a las que sentía su amiga pelirroja con tan solo ver a Serena… Era tonto e infantil, lo sabía, pero esa siempre fue la forma en la que él actuaba, ¿cierto?

- Porque Serena… ¿estaba allí? Siempre estuvo cerca y parecía interesarse mucho en mi, por eso no creí que fuera mala idea salir con ella. Después… - No pudo continuar su explicación, pues un cojín pegó de lleno en su rostro, cortesía de Misty. - ¡Oye! Yo solo estoy diciendo la verdad.

- No lo dudo, pero no por eso deja de ser bastante tonta tu forma de actuar.

- ¿Qué tiene de malo?

- ¿Bromeas verdad?

- Eeeeehhh…

- Eres un idiota. – Ofuscada, se levantó del asiento para poder escupirle las palabras con mayor libertad – ¿En verdad estás diciéndome que la soportas solo porque estaba allí? Muy maduro, Ash.

- Yo nunca dije que lo fuera, además, ¿por qué te molesta tanto?

- ¡Por qué ella es…! – Casi se mordió la lengua para no soltar allí mismo y sin censura todo lo que pensaba de la castaña, aunque viendo el rostro iluminado de Ash sabía que no estaba librada de la situación. ¿Tenía que ser tan curioso también?

- Es… ¿Qué?

- ¿Sabes? No debiera estar hablando de ella en cualquier caso.

- Oh, vamos dilo, tienes toda mi atención. – Contestó casi canturreando las palabras. Misty resopló molesta, cruzándose de brazos. – A ella no le importa nada de lo que digas, lo sabes, así que debieras hacerlo de todas formas. – Quería hacerlo, quería gritar cada adverso pensamiento que Serena le provocaba sobre todo cuando llevaba años reprimiéndolos sin mucho éxito. La odiaba desde el primer momento en que sus caminos se cruzaron y ese sentimiento creció al verla convertida en la novia oficial de Ash. Sus ojos se posaron sobre él, quien solo afirmó con su cabeza el consentimiento previamente dado. Entonces no pudo contenerse más.

- ¿Quieres saberlo? ¡Bien! Puede que no sea precisamente una mala persona, pero no por eso es menos egoísta. Siempre está al pendiente de esos eventos tontos y superficiales de los que estoy segura tu no tienes ningún interés sin que eso le importe en realidad. Esa necesidad suya de siempre verse bien y agradar a todas las personas ya la ha sobrepasado, tanto que involucra a sus pokemón, a sus amigos, a ti con tal de brillar y ser el centro de atención. La señorita agraciada, la que siempre sonríe, quien tiene la vida perfecta, el novio perfecto. Todo parece tan falso a su alrededor ¡y francamente nunca entendí por qué soportas todo eso si ni siquiera parecer amarla de verdad!

- Eso es demasiado cierto. – Su voz sonaba tranquila haciendo un contraste con el arrebatado discurso de Misty cuyas mejillas se colorearon de rojo al darse cuenta de lo crudos que resultaban sus comentarios y sin saber que más hacer se acercó a él, tomándole la mano.

- Perdón por decir todo esto, ¡yo no debía…!

- Está bien, en verdad. – Sonrió tranquilizándola solo por un momento, pero ese sentimiento la abandonó cuando la mano del chico lo hizo. Ash se dejó caer de nueva cuenta sobre el respaldo del sillón, manteniendo la vista fija en el techo. Ella no supo que decir, así que solo se acomodó a su lado y esperó. Varios minutos pasaron en silencio, hasta que muy lentamente las palabras del chico llegaron hasta sus oídos.

- No es algo nuevo para mi. Yo… ya lo he pensado algunas veces, por eso no creo que me afectaría tanto si esta relación fracasa justo ahora. Pero… solo me hace preguntarme si existirá alguien que sea perfecta para mi, alguien que si sea compatible con todas mis…

- ¿Tonterías?

- Iba a decir 'cosas' - Dirigió su mirada hacia ella, quien le otorgó una tierna sonrisa y no pudo evitar perderse en ella por completo. Se giró sobre su hombro para quedar del todo frente a Misty, de repente sintiendo una extrema inquietud de qué pudiera contestar a su siguiente pregunta. – ¿Crees que exista? Alguien capaz de entenderme así de bien, ya sabes como si fuera mi mejor amiga, pero al mismo tiempo… ¿me ame?

- Si existe. – Contestó con total convicción. Fueron solo dos palabras tan intensas y afiladas como la mirada azulada que se clavó en la suya, manteniéndose así por unos segundos hasta que Ash sintió el valor suficiente para estirar su mano hacia el rostro frente a él. Sus dedos parecían responder a destiempo, pues de forma torpe se acercaron hasta la pequeña barbilla de Misty tomándola con delicadeza y después casi sin querer, ejerció una ligera caricia sobre los labios con su pulgar haciéndola estremecer, revolviendo por entero su ya alterada mente.

¿Por qué era tan tonta? Las cosas estaban tan bien hasta que abrió su boca. ¿Por qué hizo todas esas preguntas? ¿Por qué le respondió así a Ash? ¿Por qué una simple caricia de su parte se sentía tan bien? ¿Por que todo era tan intenso con él?

Poco importaba si era capaz de responder a todo eso, pues ella estaba en una relación, una muy seria, tanto, ¡que estaba a solo meses de una boda! Algo que pareció relevante solo hasta ese momento e impulsada por una extraña culpabilidad, se puso de pie rompiendo así con el contacto visual, con esa sutil caricia, con esa vibrante fuerza que los rodeaba. – Yo… N-no había notado la hora, se hace tarde y aún tengo muchos pendientes por hacer. Debo irme a casa, pero, te… te veo el viernes como habíamos quedado ¿está bien? – sus siguientes pasos imitaron sus atropelladas palabras, como si un extremo frenesí se hubiera apoderado de ella o por lo menos esa fue la percepción del entrenador, sin que entendiera el origen de tan extraño comportamiento.

- Seguro… - Dijo inciertamente al observar como Misty trastabilló hasta el vestíbulo tomando su chamarra amarilla para salir casi corriendo de allí.

El eco del golpecito de la puerta al cerrarse fue su único acompañante mientras una gran sonrisa se extendió en el rostro de Ash y sintió por largo rato como su acelerado corazón iba a perforarle el pecho. Podría ser un despistado, un inepto en asuntos del amor, pero no estaba imaginando cosas. En ese momento pudo sentir que había algo más entre ellos y no solo una buena amistad, lo supo al percibir el ligero temblor que generó con tan solo tocar su bello rostro.

Estaba soñando y entre las nubes de nuevo, mientras su sonrisa se agrandaba al revivir esa sensación de momentos atrás, porque no estaba loco, porque no se equivocaba...

- Misty… siente algo por mi.

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Parecía que cada vez que decidía ser optimista todo el universo conspiraba para hacerle ver que solo estaba siendo un estúpido esperanzado o así lo sintió al siguiente día cuando recibió su correo para encontrarse con una tarjeta en negro con lindas letras cursivas blancas anunciando formalmente la fecha de la unión entre Misty Waterflower y Gary Oak.

Sintió ganas de azotarse contra una pared hasta quedar inconsciente, hasta que algo mágico o sobrenatural pasara para impedir ese día, pero nada ocurriría. Esa fatídica fecha estaba a sólo cuatro meses de distancia y él debería ser testigo de la boda si no hacía algo para detener esa estupidez. ¿Pero cómo? Que Misty sintiera algo por él no parecía ser suficiente para conseguirlo, de todas formas ella no era capaz de hacer algo tan… cruel como deshacer el compromiso que ya tenía para después irse saltando de felicidad a sus brazos.

Bueno a él no le importaba tener que ser el villano de la historia, de todas formas ya era un cretino ante los ojos de sus amigos por ciertas actitudes que llevaban años caracterizándolo; qué más daba otra bajeza a la lista y en ese momento no veía otra opción.

Debía arriesgarse y debía hacerlo rápido. Ese fue el pensamiento que lo impulsó para salir corriendo tan rápido como pudo hasta llegar a casa de Misty. No pensaba en las dos ciudades que había de distancia, sólo movió un pie tras otro, corrió hasta sentir sus pulmones quemándose, entonces llamó a Staraptor para continuar por aire. Su fiel pokemón voló a gran velocidad, haciendo de un trayecto de varias horas en tan solo cincuenta minutos.

Ni por el transcurso de ese tiempo, ni el incesante viento de las alturas fueron suficientes para atenuar su angustia o su dolor. Así que no esperó un apropiado descenso a tierra, dio un buen salto desde un par de metros en el aire, para correr el corto trayecto que lo separaban de la puerta del apartamento de Misty, la cual cruzó sin molestarse a tocar. La abrió de un golpe, sujetándose por unos segundos del picaporte intentando recuperar un poco de aire, pues aún sentía el sofoco de su alterada carrera.

- Ey ¿qué haces aquí? – Misty no parecía molesta por el intruso en su casa, al contrario, le sonrió con calidez al salir de su habitación cuando escuchó el estruendo en el vestíbulo de su apartamento.

- Yo…

- ¿Teníamos planes para hoy? Pensé que nos veríamos hasta el viernes… pero me alegra que estés aquí, necesito tomar una decisión y me vendría bien una sincera opinión – Sin darle importancia a la obvia agitación de Ash, presentó ante él dos tiaras. – Mis hermanas insisten que use algo como esto, pero creo que es demasiado ostentoso ¿sabes? Tu crees que me vería ridícula o quizás si podría…?

- Deja… - Fue la única palabra que fue capaz de articular entre jadeos al momento que daba torpes pasos hacia ella.

- Son demasiado tontas, ¿cierto? – Misty tenía la vista fija en los ornamentos llenos de pedrería, pensando más para si que hablando con el joven – Vamos, puedes decirlo, yo también creo que…

- ¡Deja de hablar de éstas cosas! – Aún no se había repuesto del todo, pero de todas formas tuvo las fuerzas suficientes para arrebatar los delicados objetos de manos de su amiga y arrojarlos lejos de ellos. Un estruendo en el rincón de la sala fue lo único que quedó de las lindas tiaras de cristal al convertirse en pedazos.

- ¡ASH! ¡¿Acaso te has vuelto loco?!

- Lo siento Mist, es que yo… ¡NO! ¡No lo siento! ¡Esa cosa era estúpida, pero de todas formas no debieras usar nada de eso!

- ¿Nada de qué? ¿De qué rayos estás…?

- De la boda. – Dijo de pronto, seguro y cortante, clavando de lleno su mirada sobre una sorprendida Misty que ante tal exhibición de firmeza no se atrevió a preguntar a que se refería, de igual forma, Ash estaba dispuesto a decirlo allí, sin rodeos, sin importarle que resultado obtendría o que tan difícil le resultara. – No debieras estar probándote tiaras o velos y por más… hermosa que te veas con tu vestido de novia…

- ¿C-cómo sabes de mi vestido…?

- ¡Eso no importa porque no debiera ni desgastarse siquiera! Porque, Misty… no creo… no quiero que te cases con Gary.

Ya estaba hecho, lo había dicho e hizo deliberadamente una pausa para escuchar algo, cualquier tipo de repuesta por parte de la chica, pero Misty se mantuvo quieta, sin quitarle los ojos de encima.

Una parte de ella esperaba que empezara a reírse o hiciera cualquier otra cosa que delatara aquello como una broma de mal gusto… Pasaron los segundos y la severidad en el rostro de Ash no mermó, poniéndola aún más nerviosa.

- ¿Qué estás…? – No sabía como actuar o qué palabras usar, solo atinó a retroceder hasta que su mano tocó el respaldo de una silla. Esperaba que un poco de distancia la ayudara a pensar con mayor claridad, pero los pocos centímetros pronto se vieron invadidos por él. Al parecer no iba permitirle que le diera la espalda o huyera de esa situación. – Realmente no estás diciendo esto… No es algo que desees de verdad – Fue lo único capaz de decir, dándole una oportunidad de revertir la situación, algo que Ash no tenía intenciones de hacer.

- Si, lo quiero.

- E-es decir, en verdad entiendo lo que dijiste cuando empezamos a ser amigos de nuevo, que cuando me case será más difícil para nosotros vernos, pero eso no quiere decir que no habrá tiempo para nosotros o dejemos de ser amigos otra vez. Ash, yo siempre…

- ¡NO! ¡No quiero eso! no quiero asegurarme que a pesar de todo serás mi amiga ¡porque no quiero tu amistad! Te pido esto porque… porque yo te amo…

- Ash…

- Siempre lo he hecho.

- Mientes.

- No lo hago, digo la verdad…

- Seguro, ¡¿Por qué lo demostraste tan bien todos estos años?! ¿Por qué estuviste en los momentos cuando más te necesité? Así demuestras tu supuesto amor, ¿eh Ash?

La había herido y no porque interfiriera con su compromiso justo ahora, sino por su actuar de años enteros. Ash lo entendió y esa realización llegó como un golpe impactando sobre su pecho, desestabilizándolo por completo. De igual forma intentó acercarse a ella, tomarla de la mano, algo que no resultaría fácil pues Misty estaba dispuesta a poner distancia y casi dio un salto intentando alejarse. Misty se imagino en medio de un círculo sin salida o por lo menos así sentía porque su cabeza era la que giraba sin parar. Cómo pudo se colocó detrás de la barra de la cocina, mientras el joven permaneció del otro lado.

- Lo sé – Finalmente Ash se atrevió a hablar aunque tuviera que hacerlo a distancia – y lo siento, no sabes cuanto, pero cuando tu… empezaste a salir con Gary, yo no supe como enfrentarlo. Traté de decirte como me sentía, pero cada que me acercaba a ti, lo único que podía pensar era que lo preferías a él, que lo seguirías haciendo a pesar de mis sentimientos y no pude soportarlo. Por eso… por eso pensé que debía olvidarte, algo muy difícil de hacer cuando nos veíamos todo el tiempo y tu seguías tratándome tan bien, como a tu mejor amigo. Entonces pensé que todo sería más fácil si no veía tanta… bondad en ti. Si tu llegabas a odiarme sería sencillo salir de tu vida y por eso hice hasta lo imposible para hacerte las cosas cada vez más difíciles conmigo – Misty permaneció en total silencio, entendiendo por fin años de indiferencia, de malos tratos. Al fin tuvo la respuesta que se hacía todas las noches que pasó llorando tratando de entender porqué su mejor amigo la despreciaba tan vilmente. Pero eso no la hacía sentir bien, al contrario, miró a Ash con severidad sin tener oportunidad de expresarlo con palabras, pues él continuó hablando. – Sé que estaba haciendo un excelente trabajo porque no solo te lastimé a ti, lastimé a todos los que me amaban cuando esa pésima actitud comenzó a colarse en todos mis actos y al final hubiera tenido éxito. Muy pronto, ya no estarías más en mi vida, excepto que no estaba en mis planes verte ese día en Viridian, cuando te probaste tu vestido. Entonces entendí que de seguir mi brillante plan, me arrepentiría toda mi vida y quise revertir todos mis errores y puedo seguir haciéndolo, podemos hacerlo, Mist, solo…

- ¿Sólo qué, Ash? Esperas que después de todas tus infamias ¿voy a deshacer mi vida, por ti? Fuiste un pésimo amigo, ¡deliberadamente me trataste como basura! ¿Y a pesar de todo esperas que te diga que voy a preferirte a ti? Tus estupideces no deben de ser recompensadas y lo sabes. Lo sabe Brock, May ¡lo sabe incluso tu madre! No sabes cuantas veces acudí a ellos, para pedirles un consejo o algo que me ayudara a acercarme a ti de nuevo e incluso ellos me decían que me diera por vencida, ¡que te habías vuelto un cretino!

- ¿Y? ¿Mis amigos te dijeron que era malo para tu vida? ¿Y los escuchaste? Creo que no y estoy seguro de saber porqué - Ya no se pudo contener más, necesitaba tocarla, sentirla cerca. De un par de zancadas rodeó la barra tomándola de las manos por unos segundos antes que se le escapara de nuevo, esta vez con dirección a la puerta dispuesta a salir de su propio apartamento, algo que no consiguió cuando Ash la sujetó una vez más, después colocó su otro brazo como barrera para finalmente acorralarla en la pared más cercana. – Todos pueden decirte lo malo que soy, pero tu sabes la verdad…

- ¿De que tontería estás hablando?

- Sabes que yo… soy el indicado para ti… - Ella estaba dispuesta a llamarlo loco, recalcarle una y otra vez cuan equivocado estaba, pero en lugar de eso lo miró a los ojos un segundo, dos… Esa pausa, esa duda, fue todo lo que Ash necesitó para finalmente acercar su cara del todo a la de ella y de un movimiento más bien violento impacto de lleno sus labios con los suyos, ejerciendo tanta fuerza, tanta vehemencia como siempre soñó hacerlo, así como siempre esperó que ella regresara el gesto con la misma intensidad…

Y lo hizo. No separó sus labios hasta sentirse satisfecha, hasta que su respiración no era más que un jadeo agitado, entonces, Ash rosó su boca ligeramente contra la de ella luego su lóbulo, su nariz y por último su frente. Ese momento había sido exacto al de su imaginación, incluso mejor, dándole renovadas esperanzas de tener por fin todo lo que siempre deseó.

- Puedes decir lo que quieras pero sabes que es verdad. Serena… ella no me ama como tu y Gary… él no te hará tan feliz como yo podría hacerlo. - Quiso besarla de nuevo pero Misty lo empujó con todas sus fuerzas, casi haciéndolo caer.

- ¡Lárgate de mi casa!

- Mist…

- ¡Vete! ¡No quiero verte! En cuanto a la boda… Sería mejor para todos, si omites la invitación y no asistes. No te quiero allí ese día. ¿Entendido?

- Tu… ¿realmente te vas…?

- ¿Creías que unas cuantas palabras bastarían? ¿Crees poder venir aquí y hacer un montón de… estupideces y cambiarlo todo? Pues no es suficiente, Ash. – Sentenció la pelirroja creando un silencio absoluto al terminar de hablar. El entrenador no tenía nada más por decir, ya lo había dado todo, incluso su corazón y Misty ya había tomado una decisión.

Derrotado caminó directo a la puerta, dispuesto a marcharse, sin embargo en el último momento vaciló, mirándola una última vez, dedicándole una melancólica sonrisa.

- Supongo que pensé… que tu estarías dispuesta a hacer algunas cuantas estupideces también. – Ella no le contestó nada haciendo que su semblante decayera aún más. – No debes… preocuparte porque eche a perder el gran día, te prometo… te prometo que no me verás allí… no me verás en mucho tiempo si así crees poder ser feliz. – Volvió a sonreír antes de cerrar por completo la puerta sin que pudiera ver la congoja en los ojos turquesa de una deshecha Misty.

oOoOoOoOoOo

¿Qué hacer cuando ya no tienes nada de valor en tu vida, nada que perder? Eso pensó por horas de regreso a pueblo Paleta y durante más horas vagando por las calles de su pueblo sin encontrar una respuesta. Estaba devastado, pensando que finalmente, no importaba si le hubiera dicho que la amaba aquel primer día frente a su puerta, ahora o una hora antes de su boda.

Su confesión fue, era y sería una bomba que solo serviría para destruir lo poco que quedaba de su relación con Misty y de sus escasas ganas de vivir.

"¿Que esperabas de ella? Misty no olvidaría todo tus malos tratos, ni la manera en que la abandonaste, ni todo el dolor que le causaste con tanta facilidad"

Ese sermón seguramente lo escucharía por parte de Brock y se extendería indefinidamente cuando al fin se sincerara con él, pero eso podía esperar un día o dos, porque en ese momento iba a… ¿Qué debía hacer? Tal vez lo mismo que Misty: mantener el curso ya trazado en su vida, después de todo no le iba tan mal con Serena… claro, si obviaba la parte en que no soportaba su estilo frívolo, pero lo quería, quizás, con el tiempo podría llegar a quererla igual.

- Quizás… - susurró sabiendo que ese sentimiento no se daría esa noche ni lo haría hasta despuntar el alba, tiempo que utilizaría en hacer una estupidez más: iría al bar cercano a su casa y tomaría hasta perder la poca conciencia que aún conservaba. Poco importaba que fuera casi medianoche, lo bueno de lugares como ese eran sus flexibles horarios, abiertos a todas horas para gente desamparada como él.

Una ligera vibración en la bolsa de su chaqueta detuvo sus pasos rumbo al local que ya solo estaba a una cuadra de distancia. No tenía ganas de hablar con nadie, pero por inercia miró su teléfono móvil.

- No ahora.

Se dijo un poco fastidiado al ver el nombre de su novia escrito en la pantalla. Se quedó en una especie de trance viendo como se perdía la llamada y empezaba una nueva. Era mejor contestarle y excusarse con tener mucho trabajo, así lo dejaría de molestar, igual podría tranquilizarla dándole la buena noticia, esa donde decidió irse a vivir por tiempo indefinido a Kalos, vivir con ella. Si, eso seguro la alegraría.

- Serena, no puedo hablar mucho ahora, pero…

- Me sorprende que me contestaras en primer lugar, ¡maldito cobarde!

- ¿Ah? Acaso… ¿acaso te hice algo malo?

- No, casi nada, solo ¡pedirle a tu amiguita que terminara con nuestra relación!

- ¿A-amiguita? Serena, yo no sé de que estás hablando, si pudieras calmarte, yo…

- ¡No me pidas que me calme! ¿Tienes idea lo humillante que fue escuchar todas esas cosas de ella? ¡Y además de ella! Sabes perfectamente que no la soporto! Y se te hizo buena idea mandar a esa tonta a insultarme…

- Esto debe ser un malentendido, - Se dijo más para si, de todas formas Serena no estaba prestándole mucha atención, solo continuaba con sus gritos y lloriqueos al teléfono sin dar explicaciones – Yo no hice nada, creo que debemos hablar esto para…

Era mejor si regresaba a su apartamento e intentaba hablar con Serena desde allí, pero todo movimiento y pensamiento en él cesó cuando al girarse se encontró de frente con Misty.

¿Cómo supo donde encontrarlo? ¿Lo había seguido? ¿Desde cuando? Y lo más importante de todo, ¿qué hacía allí? Para aumentarle extrañeza a toda la situación, ella parecía totalmente tranquila.

- ¡Te odio Ash Ketchum y la odio a ella! ¡Váyanse al…!

- Te llamo luego. – Dijo sin importarle mucho la rabieta de su novia, de todas formas su relación parecía haber muerto por completo, solo faltaba saber porqué. – Tu… ¿terminaste con Serena por mi? – Preguntó ingenuamente.

- Así es. – contestó la pelirroja sin demostrar ninguna emoción en esas simples palabras, manteniendo sus manos entrelazadas tras su espalda.

- Ah. – Fue lo único que contestó observándola, tratando de adivinar sus motivos, su razón para estar allí, sus sentimientos, ¡algo! Pero ella se mantenía inexpresiva. Así que se arriesgó a preguntar - ¿Te importaría explicarme por qué lo hiciste?

- Porque tenías razón.

- ¿En?

- Que tu hicieras estupideces no era suficiente para estar juntos… y yo tenía que hacerlas también para que lo fuera. Aunque no se sintió como una tontería, fue demasiado divertido en realidad, se enojó más de la cuenta cuando le dije…

- Creo que no estoy entendiendo nada, tu, tu… ¿quieres…?

- ¡Ah! y también… - Hasta entonces llevó su mano izquierda al frente, mostrándola ante la cara sorprendida de Ash, que se asombró aún más cuando notó la ausencia de la bella argolla que adornó todos esos meses la mano de Misty. – Fue una tarde algo agitada en realidad.

- Yo… no… yo… ¿siento que se rompiera tu compromiso? – Una pesada mirada se posó en él tras sus absurdas palabras, sin embargo no fue malintencionada, simplemente no sabía como reaccionar, menos lo supo cuando Misty dio un par de pasos hasta que su mano se posó en su antebrazo.

- Si, tu sonrisa es de verdadera tristeza. – Ella misma hizo una encantadora mueca mientras la mano torpe de Ash se acercó a su rostro, sus dedos haciéndose paso lentamente hasta posarse en su nuca.

- Bueno, no podría quejarme si las cosas resultaron así, pero ¿podría saber por qué cambiaste tan radicalmente de opinión? – Misty mantuvo sus ojos fijos en el hombre frente a ella, sintiendo como una enorme ternura la invadía.

- Tu ausencia.

- ¿Mi…?

- Te fuiste y dijiste que no volverías a verme por mucho tiempo. El solo imaginarlo fue muy difícil de tolerar. Ash… significas tantas cosas para mi, que no necesité verte usando un traje de bodas, ni siquiera imaginé como sería si te casaras con otra para saber cuanto me dolería perderte de esa manera.

- Mist… - Ash estaba más que conmovido con las palabras de la pelirroja e impulsado por eso la rodeó por completo, queriendo sentirla, si, pero sobre todo, quería ser un refugio para todo el daño que le causó durante tanto tiempo. Misty lo aceptó gustosa, apoyando sus puños contra el firme pecho, solo sintiendo una enorme dicha invadiéndola.

- No quise desperdiciar ni un segundo más, por eso fui con Gary… No fue nada agradable, pero debía decírselo y si tu… estás dispuesto a lidiar con todos los problemas que se puedan presentar por lo que pasó el día de hoy, yo quisiera… estar contigo.

- Ni siquiera tienes que preguntar. – Dijo con cierta calma al recargar su barbilla sobre la cabeza de la pelirroja. – Además, se podría decir que… me debes una novia, más te vale reponerla, ¿no crees?

- Tonto – Dijo entre risas sabiendo perfectamente a que se refería, después separó su cuerpo del masculino para poder verle el rostro.

- ¿Podrías ser tu mi novia? Por favor. – Su pregunta más bien pareció súplica, la cual fue contestada con un cálido y pausado beso que dejó la hormigueante sensación aun cuando éste terminó.

- Por lo menos soy mejor que la última. – Sus palabras obligaron al chico a reír y abrazarla tan fuerte como pudo.

- Eres la única que quiero, Mist…

Hoy y siempre.


Voy a ser sincera, pensé en como... dos escenas más entre el casi beso y la confesión, pero hubiera sido muuuuy largo esto y si de por si quedó de casi diez mil palabras, decidí acortarlo... no sé que tanto me gustó el resultado pero espero que por lo menos fuera entretenido y alegrara su día.

Como anuncio sobre el próximo cap: El siguiente será la continuación de House of Cards. Originalmente no iba a tener ninguna clase de continuación pero me sobornaron... digo, hice un trato O_O con una amiga, así que yo pagaré esa parte de mi deuda, para pronto tener parte de la suya que seguro, será lindo para todos, no solo para mi n_n en fin... si, conti y ya saben, soy sobornable :P

Espero me den su opinión al respecto seguiré contestando los reviews por aquí, excepto esta vez que ya no cuento con nada de tiempo, así que contestaré por PM los reviews del capitulo 14. Nos vemos pronto!