Notas: Los escritos en letra cursiva pertenecen al punto de vista y pensamientos de cada personaje, además de la representación escrita de sonidos. Los escritos en letra cursiva y negrita son cartas, periódicos, etc.
LAS VUELTAS DE LA VIDA
II
Caos en la solitaria Mansión Malfoy
Todo aquel lugar era inmenso, hermoso, sofisticado y hasta perfecto. Ni una sola mota de polvo. Todo limpio y divinamente ordenado. Pero se veía sin vida. La Mansión parecía ser ocupada solamente por Malfoy y la pequeña elfina. Así que, para Ginny, ver el amplio comedor solamente con un plato fue un poco impactante.
-El señor Malfoy está en su alcoba, señorita, ordenó su cena allí.
-Ohhh, sí, claro por supuesto, está bien… Ehhh, gracias, Elia.
Y tras otra mirada extrañada de la elfina, Ginny comenzó su cena. Era realmente deliciosa pero se hallaba en una sala tan grande y tan sola... Suspiró. Terminó su sopa, su ensalada y su segundo plato, que era un guiso de pollo y patatas, tomó un poco del postre y cogió los platos para llevarlos a la cocina. De repente se dio cuenta de que no sabía dónde se encontraba, así que entró por la puerta por la que la elfina había salido. Cuando la elfina la vio allí, abrió los ojos desorbitadamente. Con un gesto de sorpresa y, balbuceando, preguntó:
-Señorita, ¿qué hace, señorita...?
-Mmm... ¿Llevar los platos a la cocina, Elia? -Respondió Ginny un poco sorprendida por la pregunta.
-Pero, señorita, de eso se encarga Elia, señorita, nunca en mis años de servicio...
-Nunca en tus años de servicio… ¿qué, Elia? -Preguntó Ginny.
-No, nada, señorita -dijo la elfina un poco temerosa.
Y acto seguido levantó las pequeñas manitas, Ginny, algo dudosa, puso sus platos en las manos de la elfina y se dirigió de nuevo al salón. No sabía qué hacer, se preguntaba cómo estarían las heridas del señor Malfoy, así que dudosa subió las escaleras camino a los dormitorios. Caminó por el pasillo que estaba algo oscuro y fue por el primer piso mirando detenidamente las puertas. Divisó al final una puerta doble con el símbolo de una gran serpiente plateada entrelazando una rosa, una gran 'D' y una 'M'. Se dijo a sí misma que tenía que ser esa, así que se llenó de valor y tocó la puerta.
Toc toc toc. No obtuvo respuesta.
-¿Malfoy? -Nada, ninguna señal.
Pensando en que se metería en un buen lío con Malfoy si la descubría en su habitación sin su permiso, entró. Estaba algo lóbrega y tuvo que esperar a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Lo vio sentado en un escritorio, tirado encima de la mesa. ¿Estará dormido? Se preguntó. Así que se acercó sigilosamente.
-¿Malfoy?
Silencio absoluto. Se acercó más a él y le dio unos toques en el hombro. Cuando se dio cuenta de que no reaccionaba, lo levantó cogiéndolo de los hombros. Lo vio sangrar y se asustó.
-Mobilicorpus -dijo Ginny apuntándolo con su varita y al instante el cuerpo inerte de Draco, se movió hasta su cama.
Un papel cayó de la mesa, Ginny lo miró con curiosidad pero giró la cabeza para atender a Draco. Se acercó y corriendo le quitó la camisa. Se fijó en la herida. Volvía a estar abierta y pensando que el hechizo anterior no funcionó del todo, intentó probar otro.
-¡Venae remendo! -Y la herida volvió a cerrarse, dejando ver de nuevo unas negras marcas.
Al momento Draco abrió los ojos.
-¿Qué hago aquí? -Dijo secamente-. Y… ¿tú qué haces aquí, Weasley?
-Subí a ver como estabas y te encontré tirado en el escritorio.
Al momento, Draco dirigió una mirada nerviosa al escritorio y se volvió a fijar en Ginny. Ella lo miraba con expresión dura.
-Malfoy, dime cómo te hiciste eso o me marcho ahora mismo -le dijo ella muy seria.
Malfoy se quedó callado, pensativo, con la mirada fija en ella y finalmente contestó:
-Me lo hizo una… Veela.
Ginny abrió los ojos sorprendida.
-¿Cómo que una Veela, Malfoy? -Preguntó ella atónita, quedándose con la boca abierta.
-Digamos que, aunque son las mujeres más bellas, no les gusta sentirse rechazadas y a mí no me gusta comprometerme. Esas mujeres son capaces de sacar todas sus garras cuando se sienten despreciadas -terminó diciendo Malfoy con un ligero tono de asco.
Ginny todavía no terminaba de creérselo, lo miraba con cara dudosa, con gesto de desaprobación y con las manos sujetas en la cintura.
-Sí, Weasley, soy lo suficientemente hombre como para rechazar a una Veela -dijo como contestación a la cara de Ginny.
-Me da igual las mujeres que tengas o dejes de tener, Malfoy, pero la garra de Veela tiene un anticoagulante muy poderoso. Más me vale hacer la poción con el antídoto antes de que te desangres.
Y salió de la habitación dirigiéndose a la suya, abrió su maletín y comenzó a trabajar en la poción.
-Medio bezoar en polvo, líquido estándar, dos hojas de díctamo, bayas de muérdago y nervio de corazón de Veela... con eso será suficiente* -decía ella.
La metió en un frasco y fue de nuevo a la habitación de Malfoy. Estaba algo pálido y sudoroso. Intrigada, observó la zona donde había caído al suelo aquel papel, pero ya no estaba. Se acercó a él y le dio la poción.
-Me temo que vas a pasar una mala noche. -Dijo Ginny.
-Seguro que las he tenido peores. -Contestó él y se la bebió.
Al momento puso una cara de asco intenso.
-¡Demonios, Weasley! ¿Qué me has dado...? Puajj, sabe fatal.
-Una poción muy potente. Será mejor que duermas. Si me necesitas estaré en mi habitación. Buenas noches.
Salió de la habitación y se fue a la suya. Se tumbó sobre la cama y se puso a pensar. Malfoy ha madurado algo, pero sigue siendo un tanto arrogante. Físicamente también está distinto, es muy apuesto, tiene un buen cuerpo y un rostro muy interesante. Realmente podría tener a la mujer que quisiera. Eso le suele pasar a los tipos duros; las mujeres somos tan idiotas a veces... Una Veela... las Veelas no eran chicas fáciles, eran mujeres que todo hombre querría tener y, aún así, había rechazado una, me pregunto por qué… Se puso a pensar también en la elfina y en su rostro cada vez que Ginny la trataba con delicadeza, más bien como un igual. No debería haber recibido un buen trato. Pobre elfina. Hermione estaría indignada. Y pensando en eso, se le escapó una risita.
…
Los párpados empezaban a pesarle, así que se levantó a ponerse el pijama, que era una bata de una sola pieza. Se lo había regalado su madre. Era rosa, de tela muy suave y, además, tenía sus iniciales bordadas en el pecho. La bata le llegaba por encima de las rodillas. Cuando era niña, a menudo se avergonzaba de los libros y demás objetos de segunda mano que "heredaba" de sus hermanos, o de la ropa hecha a mano por su madre, pero ahora le había cogido un cariño muy especial. Sonrió para sí misma y se fue a la cama. Era una noche un tanto calurosa, así que no se cubrió con las sábanas. Cerró los ojos con parsimonia y abrazó suave la almohada. Cuando empezaba a quedarse dormida cuando el eco de un grito la sobresaltó.
-¡NOOO!
Se levantó de la cama muy rápido y miró para todos lados, temió que fuera una de sus viejas pesadillas con el que no debe ser nombrado. Pero se relajó al ver que no era así. Volvió a sentarse sobre la cama y cuando iba a tumbarse, el grito volvió a escucharse.
-¡NOOOOOO!
Se levantó corriendo, abrió la puerta y miró a ambos lados del pasillo. No veía nada, pero sabía que esos gritos venían de la habitación de Malfoy. Varita en mano, fue corriendo hasta allí y encontró a Malfoy retorciéndose entre las sábanas, cubierto con un sudor frío, temblando y agitándose como pocas veces había visto a alguien. Supo al instante que era el efecto de la poción ya que las pesadillas por las pociones muy fuertes solían ser habituales. No era prudente despertarlo, así que lo apuntó con su varita y pronunció claramente:
-¡Inmobilus!
No funcionó, seguía moviéndose, varias almohadas estaban en el suelo y Malfoy estaba enredado a las sábanas. Corrió hasta su habitación y sacó del maletín un pequeño frasquito de poción para dormir sin soñar. Debía haberlo pensado antes pero no era momento de lamentaciones.
-¡NOOO! ¡PADRE NO LO HAGAS! ¡PADRE! -Gritaba Draco.
Se echó otra carrera hasta la habitación de él y vertió la poción por la comisura del labio. Tardo unos minutos, pero se calmó. Con delicadeza despegó las sábanas del cuerpo. Se sonrojó. Él sólo llevaba unos pantalones largos de pijama. No le conviene tener calor, está sudando, pensó ella y puso un hechizo regulador de la temperatura.
Cuando iba a salir de la habitación, divisó en el escritorio un trozo de papel y la curiosidad la venció. Se acercó un poco y lo vio más detenidamente. Estaba en blanco. Decepcionada, le dio la vuelta y lo que contempló la dejó paralizada. Era una foto suya; recortada posiblemente de algún anuario del colegio. La recordaba perfectamente, era de su graduación en Hogwarts. Una Ginny muy sonriente, algo sonrojada pero radiante, saludaba desde la foto en movimiento. Quizás sorprendida, anonadada o perpleja, dejó la foto como estaba y salió sigilosamente. Volvió a su habitación y se acostó muy confundida. Poco a poco, entre vagos pensamientos, se quedó profundamente dormida.
…
*Ingredientes esenciales del Antídoto para venenos comunes.
