Cap. 3 Al fin en casa.
Dormí las siguientes tres horas pegada a la ventana.
La voz del piloto me despertó y logré poner completa atención hasta el momento que decía "…Podrán recoger sus pertenencias en la banda 3"
Estiré mi cuerpo como lo hacía cada mañana. Las manos empuñadas por encima de mi cabeza mientras contenía la respiración en mis pulmones… ojitos azules levantó una ceja, rodó los ojos y movió negativamente la cabeza.
Me encogí de hombros ante su expresión. Me sujeté nuevamente la goma intentando recoger cada uno de mis mechones sueltos.
El señor Gabriel fue amable y caballero al escoltarme hasta la banda en donde circulaban nuestras valijas.
-Que tenga felices fiestas en compañía de su familia
-Igualmente, gracias por su amabilidad –Dije tomando de sus manos mi valija.
Pasé al servicio de damas porque la soda, el café y el jugo no terminaban de salir, además quería alinear un poco mi imagen.
Retoqué mi maquillaje y llamé a casa – El chofer no está, señorita, como su vuelo demoró su madre lo envió por algunas cosas a un almacén...
-Gracias, Dorothie, tomaré un taxi, te ruego que no le digas a mis papás que he llegado quiero darles una grata sorpresa
-Sí, señorita.
Recordaba que papá mencionó algo de un socio y una comida especial, así que aunque tenía muchos deseos de llegar a casa lo tomaría con calma dándoles tiempo de culminar y no interrumpirles con mi llegada.
La fila de personas solicitando el servicio de taxi era larga, así que intenté caminar a prisa hasta la siguiente puerta de acceso –Un tiket por favor.
-¿Cuál es su dirección?
Después de dar la dirección de arribo me indicaron que el siguiente taxi sería mi servicio.
Caminé, se aparcó frente a mí, solamente vi una mano con la manga de la camisa blanca manchada y levanté la vista –Disculpe, yo estaba antes que usted y en verdad llevo prisa.
Reaccioné frunciendo las cejas tal y como ojitos azules –No es el único que lleva prisa –No dijo más, se metió, cerró la puerta y dio indicaciones.
Rabie y golpeé el piso con los pies.
Esperé más de treinta minutos para que llegara otro taxi, me puse el abrigo porque la temperatura comenzaba a descender…
Por fin en casa.
Llamé a la puerta y George me dio la bienvenida, tomó mi equipaje y lo subió a mi habitación.
Mi familia estaba con papá en su despacho atendiendo a sus socios, eso quería decir que no era muy formal como yo había percibido.
La mayoría de la servidumbre estaba en la cocina y sabía que ahí me encontraría con mi nana, corrí a esa dirección pero me equivoqué, todos estaban en el salón listos para servir la mesa.
Nos dio tanto gusto volver a vernos, mi nana me abrazó fuerte, George igual, Dorotie, Nelson…
-Cuéntanos, Candy, ¿Qué tal estuvo tu viaje?
-Tuve un par de aventuras –Dije sonriente, ellos se relajaron y yo comencé a relatarles. Mi familia no salía del despacho de papá y mis anécdotas eran buenas, nos acomodamos y comenzamos a reír… fuertemente -… y ¡plop! Que la cátsup cae en su manga… no sabía qué hacer…Quise limpiarle pero él retiró su mano y sacó un pañuelo y restregó….
-¡No lo puedo creer! Pobre hombre
Estaban tan atentos a mi relato que no nos dimos cuenta cuando las puertas del despacho se abrieron –…pidió un Wisky… y me miró la mejía regordeta por el caramelo… sentí que la sangre se me subió a la cara… y
-¿Puedo saber por qué tanta algarabía? –Fuimos interrumpidos por mi madre quien venía con Annie, tras ellas mi padre y otra persona que no distinguí bien por disculparme con mamá
-Lo siento, madre… les estaba contando lo que…
-Tanta alegría sólo puede significar una cosa –Dijo alegre papá y en voz alta –Que mi princesa ha llegado
-Pude haber llegado un poco antes, papá, pero un nefasto me robó el taxi- Me arrojé a sus brazos abiertos, mamá palmeó indicando a la servidumbre que tomaran sus posiciones para servir la mesa.
-Llegaste en un momento perfecto, te presentaré a mi socio, a Richard Grandchester
-¡Richard! Una disculpa, no te reconocí –Nos saludamos con un abrazo afectuoso, él me había brindado mucha confianza y había tenido mucha paciencia conmigo, como si fuera mi padre.
-Candy, qué gusto me da verte de nuevo, te presento a mi hijo, recién ha llegado de Inglaterra para presentar un proyecto a tu padre – Miré hacia atrás de Richard para encontrarme con una escena que dolió sin explicación, ojitos azules traía del brazo a mi hermana Eliza.
-Por favor, tomemos asientos- Dijo papá quien sostenía la silla para que mamá tomara su lugar a la diestra de él, quien se sentaba al extremo, a la siniestra de papá, George ayudó a Annie, Terrence ocupó su lugar a lado de Annie no sin antes ayudar a Ely con su silla, Richard fue atento y caballero al sostener mi asiento y sentarse entre mamá y yo.
La hora de alimentos fluyó de la manera en la que a mamá le gusta, casi en silencio y con la atención correcta por parte de los empleados; solamente se escuchaba, esporádicamente, un sí, un no, gracias, por favor… Agradezco al cielo por la intervención de Richard y papá para entablar una conversación, aunque mamá decía que los temas de interés no se trataban a la hora de los alimentos sino de la sobre mesa o en el salón acompañado de una copa de vino… aunque cuando éramos pequeñas jamás hubo copa de vino para nosotras. -¿Qué tal estuvo tu viaje, Candy?
Miré a mamá antes de responder – Estuvo bien, Richard, gracias por preguntar
-Demoró mucho.
-Amm… sí, un poco, bueno-Tomé confianza de la situación- Debí llegar al menos una hora antes, pero no había servicio de taxis…
-Sí, eso mencionaste al principio, Candy ¿A qué te referías con un nefasto?
-William, esas palabras no se dicen a la mesa
-Rose, está bien, nos sentimos en familia. Terry también ha llegado a destiempo.
-Ya lo he explicado, papá.
-Me alegra estar a la mesa con cada uno de ustedes-Dije – No despegamos a tiempo porque había una densa nube de niebla, y al llegar no había taxis… así de simple y a la vez complicado…
-Terrence dio la misma explicación, al parecer viajaron juntos
-Muy juntos –Dije socarronamente
-¿Qué dijiste?- preguntó mamá
-Que vinimos en el mismo vuelo, pero no nos conocíamos, hasta hace un instante supe que es hijo de Richard, de haberlo sabido antes tal vez hubiéramos acompañado del aeropuerto a casa.
-Candice fue mi compañera de viaje, sin saber y sin planear nos sentamos juntos desde la sala de abordaje y también en el avión
-Eso es magnífico, me imagino que nos les costará mucho romper las barreras para hablar de negocios.
Levanté mis cejas y él frunció el ceño –Richard, no he venido para hacer negocios sino para descansar… he planeado un viaje a las playas de México, dicen que son hermosas, practicaré el idioma y me perderé un par de meses.
Intentaron convencerme de lo contrario, pero conocía gran parte de Europa que no tenía ánimos de viajar, nuevamente, al menos no a corto plazo. En cambio mis hermanas se emocionaban al pensar en pasar el verano en algún lugar del viejo continente.
Papá se relajó entablando la sobremesa en el comedor.
George ordenó retirar todos los utensilios de la mesa y dejar únicamente las copas para servirnos vino.
Annie se disculpó para retirarse de la mesa, al igual que mamá. Ely se esperó un momento más para estar cerca de Terrence.
Me levanté para ocupar el sitio que dejó Annie y noté que los tres caballeros se pusieron sobres sus pies, bendito protocolo y benditos ingleses, pensé con ironía en mi mente. Todos aprovecharon para moverse de sus asientos y tomar una posición más cómoda Ely aprovechó para retirarse a su recámara, como no estaba bien visto que yo fuera la única dama en medio de caballeros, papá optó por permanecer a la mesa y George pidió a Dorothie mantenerse en la sala por si requeríamos algo. –Sí, se escucha como una buena propuesta, papá.
-Es la que nos acaba de presentar Terrence, quiere que incursionemos con inversionistas en lugar de poner nuestro propio capital.
-En la transnacional nos aferraremos a Asia, hemos estudiado el campo y tenemos muchas ventajas, claro aunque la cultura juega un gran papel nos han dado oportunidad de establecer al menos tres agencias con la condición de que del 100% de nuestros empleados el 40% sean lugareños.
-No se escucha tan mal, es una gran ventaja
-Lo sé, Leagan y Richard han realizado gran parte de este proyecto porque yo no tenía la experiencia suficiente para realizar una negociación, ahora lo que me apremia un poco es el aprender su idioma, no todos hablan inglés y necesitamos personal calificado, no queremos que por algo tan sencillo perdamos mucho.
-Samuel ha hecho mucho más que yo, desde aquí ha sido un poco difícil, pero tú has aprendido muy rápido.
-Retomando la propuesta de Terrence ¿Manejarás acciones? De ser así ¿No pone en riesgo la empresa?
-No, no manejaremos acciones sino inversionistas, es algo que podemos explicar fácilmente… Acompáñenme al despacho para hablar al respecto.
Ninguno de los tres abandonó su asiento y comprendí, mejor dicho, recordé, que yo tenía que hacerlo primero.
Richard y papá se adelantaron, Terrence, como buen caballero, custodió mi andar –Lamento lo de tu camisa –Le dije sonriendo.
-Descuida, también te ruego que me perdones, no debí ser el nefasto que se quedara con tu taxi, para nosotros los ingleses la puntualidad es nuestra carta de presentación.
-Lo sé, he vivido con padres ingleses toda mi vida y sé lo que la puntualidad significa…. ¿Podrías disculparme con Richard y papá? Muero de cansancio y sueño. –Argumenté para evitar ingresar entre ellos.
Me miró y por primera vez lo vi sonreír –No te preocupes, yo les explicaré. Descansa.
Les agradezco sus comentarios e ignoro por qué no se están publicando, pero gracias por tomarse el tiempo de leer y comentar.
