Notas: Los escritos en letra cursiva pertenecen al punto de vista y pensamientos de cada personaje, además de la representación escrita de sonidos. Los escritos en letra cursiva y negrita son cartas, periódicos, etc.
LAS VUELTAS DE LA VIDA
V
Recuerdos y pesadillas
Se ha quedado dormida sobre mi pecho con una gran sonrisa en el rostro. Se ve preciosa con el pelo cayéndole sobre los hombros. Le doy un beso en la frente. Creo que es la primera mujer que no me llevo a la cama la primera noche. Pero no me importa, no lo necesito. Me siento pleno ahora mismo teniéndola entre mis brazos. Nunca pensé que llegaría este momento, que algún día la tendría junto a mí. Aunque pienso que parece feliz, pero puede que sólo sea por el alcohol. Suspiro. Menudo susto me ha dado la condenada, por un momento pensé que le había pasado algo en la piscina.
Con ella todo parece diferente pero sé que las cosas no son tan fáciles. No soy de ese tipo de hombres que necesitan emborrachar a una mujer para llevársela a la cama o simplemente tenerla a su lado durante un corto período de tiempo. La abracé y la aproximé más hacia mí.
-Upss.
Acaba de dar un respingo. Parece que ya está despertando. Demonios, siento que estoy triste porque sólo ha querido estar conmigo después de un par de copas, pero esto no puede ser así, no debe ser así. Pienso en una solución a este problema... Lo hago por su bien, me digo a mi mismo. Sí, se que lo hago por su bien. Me aparto un poco de ella, la apunto con mi varita y digo claramente:
-Obliviate.
Quité la varita rápidamente, tampoco quiero que pierda toda la memoria de lo que pasó ayer, podría confundirse. La cojo en brazos aún dormida y la llevo a su habitación. La dejo sobre la cama y la cubro con las sábanas. Que preciosidad. Tan sencilla y a la vez tan perfecta. Me acerco a ella lentamente y pongo mis labios sobre los suyos. Me aparto, están algo fríos. Vuelvo a besarlos y le hago una pequeña caricia en la mejilla. Vasta Draco, es mejor pensar con la cabeza y no con el corazón, me dije. Me voy antes de que despierte. Salgo de su habitación y me voy a la mía.
Estoy muy cansado, necesito dormir. Ya me tomaré aquel baño que quería cuando me despierte. Respiro hondo. Sin ninguna duda, ha sido una noche muy intensa.
…
Abrí los ojos y los volví a cerrar rápidamente. Cómo me dolía la cabeza. Parpadeé. Recordé mentalmente el día anterior. Las compras, la cena, el alcohol, la confesión de Malfoy… Jugábamos a preguntarnos por turnos, sí de eso sí me acordaba. Lo que me dijo de la Veela, sí de eso también… Le pregunté por la foto... Por las calzas de Merlín. ¿Cómo pude atreverme? Claro que él me contestó. Entrecerré los ojos intentando acordarme de las palabras exactas. Mierda, no recuerdo su respuesta.
-Ahhhh.
El beso de la enfermería… ¿Le pregunté yo a él o me preguntó él a mí? Yo a él... y me dijo que no me había dado tal beso. Que mentiroso, claro que después me lo confirmó. "Porque desde ese beso en la enfermería no he podido olvidarme de ti". ¡Sí! Eso me dijo. Que atrevida fui anoche. Pero… ¿Qué ocurrió cuando llegamos a casa? Recuerdo unos momentos muy incómodos y silenciosos cuando el señor Lamper nos interrumpió y aún más cuando llegamos a casa y nos despedimos con un "buenas noches"… Recuerdo que estaba muy mareada y todo me daba vueltas. También recuerdo que me lavé la cara, además, no me la noto pegajosa eso sólo puede significar que no llevo maquillaje. Debí quedarme dormida, nada más volver del baño y acostarme.
-Haaahh -bostecé. Me siento sobre la cama y cruzo los pies. Me desperezo-. Espera... ¿Qué es esto? -Me pregunté.
Algo ha caído sobre mi cama, al parecer estaba en mis hombros. Es una camisa de hombre. Por Merlín ¡qué he hecho! ¿Será de Malfoy? Pensé. No, no, quito ese pensamiento de mi cabeza. Él iba vestido de negro.
-Puffff... Definitivamente no debí haber bebido tanto.
No tengo ni la menor idea de la hora que será, anoche no llevé mi reloj. Lo cojo de la mesilla y lo miro.
-¡Madre mía! ¡Si son casi las cinco de la tarde!
Mi estómago se queja a gritos. Que hambre tengo. Me miro de arriba abajo, al menos me puse el pijama anoche. Será mejor darme una ducha antes de hacer cualquier cosa. Me meto en el baño, me quito el pijama y veo que mi única ropa interior está algo húmeda. Madre mía, seguro que me duché anoche con ella puesta... Abro el grifo y el agua empieza a caerme, está algo fría pero me vendrá bien refrescarme. Miro hacia abajo y…
-¡Tengo los pies verdes! ¿Qué demonios...?
Me río para mí misma, menuda noche.
…
Ginny salió de la ducha, se recogió el pelo en una coleta alta y se puso un vaquero con una camisa y unas bailarinas rosas. No está nada mal, pensó. De repente cayó en la cuenta de algo. ¡Que descuido! Ay ay ay ¿Qué voy a hacer? Anoche no le puse a Malfoy el bálsamo. ¡Ahora mismo se podría estar desangrado! Pensó, menudo marrón cuando llegue al Hospital… ¿Podrán suspenderme por esto? Espera un minuto, que estúpida soy, debería estar preocupada por él, no por el Hospital. Salió corriendo de su habitación y llegando rápidamente a la de él, abrió la puerta dispuesta a encontrar a un moribundo Malfoy tirado sobre la alfombra.
-Malf… ¡AHHHHHH! -Chilló ella.
Malfoy estaba de espaldas, totalmente desnudo, la toalla tirada a sus pies, pero con el grito de ella, se dio media vuelta. Ginny tenía ante ella a uno de los cuerpos más perfectos que había visto o si no, el único. Tenía todos los músculos en su sitio, la piel algo pálida para su gusto pero... ¿por qué no decirlo? Un culo y cuerpo perfecto, pensó.
-¡DATE LA VUELTA! -Gritó él a medida que se tapaba como podía-. ¿Qué haces aquí, Weasley? ¿Acaso no sabes llamar a la puerta? -Dijo agachándose, cogiendo la toalla y poniéndosela-. Si querías verme desnudo sólo tenias que decirlo -habló socarronamente.
Mierda que vergüenza, pensó ella, debo de haber quedado cómo una desesperada. Pero no pienso dejar las cosas así, ese no es mi estilo, pero si Malfoy quiere jugar a los chicos duros, pues no me pienso quedar atrás.
-La verdad pensé que tenias algunos encantos escondidos, Malfoy, pero ya veo lo equivocada que estaba -le respondió. Genial Ginevra, que mentirosa eres, le dijo una vocecita en su cabeza. Ella se dio la vuelta dirigiéndose hacia él y continuó-. Pero no, Malfoy, no vengo por eso, estoy aquí por tu herida.
-Mi herida está perfectamente. Que excusa más mala, Weasley. -Resopló.
Ella entorno la vista y miro su herida. Tenía razón, estaba bien. Frunció el entrecejo y, con un gesto ya natural propio de ella, puso las manos en las caderas.
-No lo entiendo, Malfoy, deberías sangrar al menos. Ayer por la noche no te di la poción y mucho menos te puse el bálsamo. No puede ser. No puedes haberte curado tan rápido. -Dijo ella recelosa.
-Ya ves, Weasley, soy un chico duro. -Contestó él, alzando una rubia ceja.
-Sigo sin entenderlo... ¿me estás ocultando algo? -Preguntó.
Aunque ella lo decía para pillarlo y dudaba que la táctica funcionara, él bajó la vista y se puso algo nervioso, pero recuperó rápidamente la compostura.
-Muchas cosas Weasley... y ahora… Mmm… ¿te importaría salir? No quiero que te dé un infarto si me ves otra vez desnudo.
-Já já já -rió ella irónicamente-. Muy gracioso Malfoy. Ya veo que no necesitas mis cuidados. Te veo en la cena. -Contestó y salió de la habitación.
Ginny no tenía nada que hacer, se aburría sola en su habitación. Miró por la ventana y vio que hacía un buen día, así que decidió salir a dar un paseo por los exteriores de la Mansión. Caminó despacio sobre la hierba. Se estaba muy bien allí. Se encontró con una piscina y se acercó hasta la orilla, pero no pasaron ni dos segundos cuando se quedó perpleja. Su varita estaba tirada sobre la hierba. ¿Pero qué…? Recordaba habérmela llevado a la cena… Pero… ¿Por qué está aquí? Se preguntaba. Pero sus sorpresas no acabaron ahí, la camisa de Malfoy estaba a unos pasos de la varita. ¿Qué significa todo esto? Necesito una explicación... ¿O es que ya la tengo? Pensaba, me emborraché y me acosté con Draco Malfoy. Ay ay ay, esto es peor de lo que pensaba.
Entró a la casa algo confundida y subió las escaleras. Se dirigió hacia su habitación y se tumbó sobre la cama. Pasó mucho tiempo así, pensando. No sabía que hacer, no podía plantarse en su dormitorio y preguntarle si se habían acostado, el sólo pensarlo, era ridículo. Después de mucho pensar, se le ocurrió algo, podía preguntarle si la camisa con la que me desperté era suya. Sí, eso no suena mal del todo, pensó. Su mente se paró en la confesión de él en la cena. Sí, todo cuadraba. Me dijo esa mentira para llevarme a la cama y aunque no pudiera acordarme, el condenado lo consiguió. Se levantó de la cama, ya no pensativa, sino enfadada. Cogió la camisa y abrió de un tirón la puerta de su habitación. Salió y se dirigió hacia la de él.
-Malfoy, me puedes expli… ¡Malfoy! -Exclamó.
El estaba tirado en el suelo, con la herida abierta y sangrando. Parecía desmayado. Ginny se asustó mucho, por unos instantes, se quedó de piedra, mirándolo.
-¡Mobilicorpus! -Dijo apuntándolo con la varita y dejándolo en la cama. Tiró la camisa a un lado, ahora eso no era importante.
-¡Venae remendo! -Dijo apuntándolo a la herida, se cerró, pero una vez más, amenazaba con abrirse de nuevo.
Salió corriendo, cogió el bálsamo y lo que le sobró de la poción que preparó la última vez. Volvió corriendo a la habitación. Ella abrió sus labios y se la suministró. Inmediatamente después cogió el bálsamo y rápidamente lo extendió sobre su pecho.
-Enervate -dijo apuntándole, pero no pasó nada, ni siquiera abrió los ojos.
Maldita sea, debe de haber perdido mucha sangre... ¿en qué estaba pensando? Su herida estaba bien cuando la vi hace unas horas, pensó. Ginny necesitaba descansar y recuperarse del susto. Me da miedo dejarlo solo. De repente llamaron a la puerta. Toc toc toc.
-¿Señor?
-Pasa, Elia.
Ella entró algo temerosa y le preguntó:
-¿Van a cenar los señores?
-El señor Malfoy no se encuentra bien, Elia. ¿Podrías traerme mi cena aquí, por favor? -Preguntó Ginny.
-Sí claro, señorita, Elia traerá su cena. -Cerró la puerta y se fue. Ginny se quedo mirando a Malfoy. No entendía como había llegado a esa situación. Otro ruido la sacó de sus pensamientos. La elfina abrió la puerta y dejó una suculenta bandeja de sándwiches sobre la cama.
-Gracias, Elia -le dijo.
Comenzó a devorar los sándwiches. Estaban deliciosos. Se sirvió zumo de calabaza y al cabo de diez minutos, ya estaba saciada. La elfina la miraba con los ojos abiertos como platos.
-¿Ha… terminado, señorita? –Le preguntó.
-Sí, gracias Elia, estaban deliciosos.
Recogió la bandeja y salió de la habitación. Había llenado la cama de migas, ahora entendía por qué la elfina la miraba así. Malfoy la mataría si viera cómo ha puesto su cama. Torpemente sacudió las sábanas. Así está mejor, pensó.
…
Eran ya las once de la noche pasadas y Malfoy aún no despertaba. Ginny se sobresaltó cuando de repente, él empezó a sudar y a agitarse. Prácticamente saltaba en la cama, retorciéndose entre las sábanas mientras gritaba.
-NOOOO PADREEEE.
Ella debió haberlo previsto, la poción era muy fuerte. No quiso moverse de allí y dejarlo solo, así que, varita en mano, exclamó:
-¡Accio poción! -Dijo apuntando hacia la puerta y en unos segundos, la vio volando rápidamente hacia ella y la cogió.
-Poción para dormir sin soñar -dijo leyendo la etiqueta. No quería equivocarse de poción.
-WEAAAASLEEYYYY -gritó Malfoy.
Ginny lo miró con cara de sorpresa y estupefacción, pero él seguía dormido. Abrió sus labios y le metió como pudo la poción. Casi al instante dejó de gritar y de retorcerse. El ambiente finalmente se calmó. Ella pensó que sería mejor estar cerca por si pasaba algo, así que recogió su camisa del suelo y se la puso sobre sus hombros. Aún estaba vestida y se encontraba algo cansada. Así que se tumbó en la cama, en el lado contrario en el que Malfoy estaba y se acostó de lado.
No habían pasado ni veinte minutos, cuando Malfoy se dio la vuelta poniendo un brazo sobre ella. Se giró, pero para su suerte, él estaba profundamente dormido. Inexplicablemente se sintió bien, pero muy a su pesar no duró mucho, ya que él se volvió a girar. Todavía dormía profundamente, pero ahora con una pequeña sonrisa en sus labios. Ella se elevó un poco para verlo mejor. No tenía camiseta, así que podía ver su herida perfectamente. Se levantó de la cama. No quería dormirse y descubrirlo a la mañana siguiente sangrando de nuevo, así que cogió el bálsamo de la mesilla de noche y lo extendió sobre su pecho. Le estaba cogiendo el gusto a tocarle. Se inclinó un poco sobre él para escuchar su corazón, latía perfectamente. Miró sus labios. Recordó lo que pasó en la enfermería, hace años atrás…
…
Estaba confundida, parpadeaba lentamente. Vía borroso todo lo que estaba a mi alrededor. Malfoy seguía guiándome hacia la enfermería y sin previo aviso, todo se volvió oscuridad. Minutos después, abrí los ojos. Sentí un leve escalofrío. No podía creer lo que estaba sintiendo. Cierto rubio se encontraba muy cerca de mí, dándome un beso en los labios. Cerré rápidamente los ojos, no pude negar que me gustó. Noté cómo se separaba de mí e instantes después escuché pasos que se alejaban de allí a toda prisa. Volví a abrir los ojos, estaba confundida. ¿Por qué lo hizo? Me pregunté a mi misma. ¿Debí haber mantenido los ojos abiertos? No, no, fue mejor así. Así nos ahorraba un mal momento a los dos. ¿Qué estoy pensando? Si fue él, el que me besó a mí. Suspiré. Me pregunto qué habrá sentido…
No estaría mal robarle un beso. Después de todo él me lo debía, fue él el que empezó con esto en la enfermería de Hogwarts, pensó. Sí, está decidido. Se acercó y juntó sus labios con los de él. Después de unos instantes, se separó rápidamente con miedo a que se despertara. Volvió a su lado de la cama, se tumbó y cerró los ojos, riéndose por que ya estaba más calmada se sentía beso fue su último pensamiento antes de quedarse profundamente dormida.
…
