Cap. 5 celos

En el piso de la oficina de papá había un módulo de recepción en donde atendía una hermosa mujer mulata de ojos verdes. –¿En qué les puedo ayudar?- Preguntó con una sonrisa que dejó ver sus blancos dientes.

-Ángela, envía estos documentos por paquetería a la dirección citada- Nos interrumpió una elegante ejecutiva de cabellos rojos quien nos miró sin saludar.

-Sí, ahora los envío –Respondió la chica detrás del mostrador y nuevamente se dirigió a nosotros

-Venimos con el Señor Andry – Respondió Anthonie por mí.

-¿Tienen cita? – Preguntó la pelirroja – El Señor Andry es una persona muy ocupada, yo les atenderé, síganme.

Educadamente respondí a su actitud prepotente –Nos encantaría que nos ayudara diciéndole a mi padre que he venido a verle, dígale que su hija Candy está aquí.

Levanto el mentón y se dirigió a la recepcionista –Atiéndelos – hizo su camino por donde había venido.

-Ángela – Me dirigí a ella por nombre – Papá nos espera así que no es necesario que nos anuncies.

-¿Conoce el camino?

-Si no ha cambiado de oficina en los últimos cuatro años, sí, aún lo recuerdo

-Cambió su oficina para aquel lado- Indicó hacia el norte en donde, yo recordaba estaba una sala de reuniones- su antigua oficina era muy pequeña y esa fue del Señor Grandchester y ahora es de su hijo, el Señor Terrence.

¿Terrence tiene oficina aquí? Me pregunté mentalmente. –Gracias, Ángela. – Nos dirigimos por el camino que nos señaló.

Al entrar a la oficina de papá, Eliza estaba sentada con la espalda completamente erguida cuidando mucho su postura. Sonrió al mirarnos pero ella no reconoció a Anthonie ni él la reconoció.

Caminé hasta donde estaba papá sentado y le di un beso en su coronilla –No te levantes, papá. – También saludé con un beso a mi hermana

-Creí que desayunarías con nosotros, o que te levantarías tarde, recién has llegado…

-Luché contra esos mismos pensamientos pero tenía cosas qué hacer, papá

-No sabía que tenías amigos aquí – Dijo Eli simpáticamente

-Mil disculpas, no los he presentado; Ely, él es un viejo amigo tuyo, del colegio

Lo miró y dijo – ¿Sí? Si eres un viejo amigo mío debo recordarte

Anthonie sonreía al igual que papá – Es increíble que te olvidarás de mí. – Levantó una ceja

-Por Dios Santo! No lo puedo creer… eres… Anthonie Se arrojó a sus brazos perdiendo toda compostura – Cómo has cambiado!

-Y tú sigues igual de hermosa que siempre.

-Tenemos que salir y ponernos al tanto de todo lo que hemos hecho. ¿Recuerdas a papá?... Papá ¿Recuerdas a Anthonie? ¡Estoy emocionada…!

-Fue una grata casualidad; Anthonie me está asesorando y seremos socios muy pronto.

-Dijiste que no venías a trabajar, Candy, ¿A qué se debe tu cambio de opinión?

-Quiero invertir parte de mi dinero, hacer algo por mí, por eso no lo hice con mis socios o contigo, quiero iniciar algo por mí… no sé si me explico – Papá sonrió

-No te explicas con claridad pero creo que comprendo lo que intentas decir - Sonrió papá

-Papá, saldré gran parte de la tarde con Anthonie, a parte de otras cosas deseo que estés enterado para que no te preocupes

-Invítame a mí también – Interrumpió Ely

-Tengo una cita con Candy -Me guiñó un ojo y Ely hizo un mohín con la boca graciosamente

-Papá, dile a Anthonie que tiene que salir conmigo y no con Candy, me siento celosa

Todos reímos, me acerqué a Anthonie, le sujeté el brazo a la altura del codo usando mis dos manos.

Llamaron a la puerta, papá estaba recargado en el respaldo de su sillón ejecutivo sosteniendo un bolígrafo con ambas manos –Adelante

Ingresó Terrence acompañado de la pelirroja. Miró en mi dirección y se apretó la mandíbula, ella tomó la palabra –William, no sabíamos que estabas ocupado- Dijo con aire altivo mirando en mi dirección - volveremos más tarde

-Nos vemos por la noche, papá, les dejo trabajar

-Anthonie- Dijo Ely sonriente –No me importa si es mi hermana pero me siento celosa, Candy cuídalo mucho o te lo robaré. – nos despidió con un fuerte abrazo.

Eliza tenía razón en algo, Anthonie había cambiado mucho, no era el escuálido chiquillo del colegio, ahora tenía un físico bien definido, al menos medía 1.85, su cabello despeinado que caía sobre su frente y su porte elegante lo hacían atractivo. Su sonrisa y temperamento eran cálidos y amables.

-Creo que no le eres indiferente a mi hermana

-Ella ¿Tiene a alguien en su vida?

-Creo que ella tampoco te es indiferente

-Únicamente preguntaba; Eliza y yo fuimos buenos amigos aunque ella nunca se fijó en mí, ¿Sabes? Yo fui su confidente y su paño de lágrimas en muchas ocasiones.

-¿La amas?

-No puedo decir que le amo, ni que sienta algo por ella en especial, verla de nuevo me recordó viejos tiempos y no me gustaría iniciar algo pensando en el pasado.

-Haces bien

-¿Y tú, Candice?

-Yo ¿qué?

-¿Tienes a alguien?

-Pensaba en ti – Dije sonriente y burlonamente- Cuando te vi me pareciste atractivo pero ya veo que te gusta mi hermana, corrijo, no te ha dejado de gustar

-¿En verdad?

-Sí- Continué con mi mentirilla

-Ya! Dime la verdad.

-Tuve a alguien en mi vida pero no era lo que deseaba, nos llevábamos bien y habíamos hablado de dar el siguiente paso

-¿Y?

-Me di cuenta que no era lo que él deseaba en su vida… me fue infiel, así que estoy libre desde hace dos años

-Sí que te llevó tiempo

-¿Qué? ¿Superarlo?

-Ajá

-Fue difícil- Me puse seria y nostálgica- Pero no imposible, parecía santa Magdalena e incluso estuve dispuesta a perdonar su falta y regresar

-¿Y por qué no?

-Porque no iba a cambiar y no quería estar experimentando lo mismo cada vez que a él se le ocurriera tener una aventura con alguien más.

-¿No te prometió cambiar?

-No, me prometió dejarla

-¿Y no es lo mismo?

-Claro que no! Si la dejaba más tarde sería otra y si cambiaba al menos existía la posibilidad de que no lo volvería hacer…

-Te has puesto triste, eso significa que no lo has olvidado; ¿Por eso regresaste?

-Han pasado dos años… dejé de llorar por él hace mucho.

-Bien, no hablemos de cosas tristes… dime ¿Cuál será mi castigo?

-No lo sé, no tengo muchas ganas de ir de compras, pero no quiero volver a casa

-Ya sé, te llevaré a un lugar especial

-¿A dónde? – Dije con sorpresa y sonriente

-Ya lo verás, no estés ansiosa, pero primero pasaremos por mi auto para movilizarnos a donde queramos.

-Me parece bien

Fuimos a su oficina y pasamos a su casa por un cambio de ropa- Es para estar más cómodos

-Eso no se vale, porque vienes en jeans y deportivas

-Pasaremos a un centro comercial por algo más ligero para ti, o ¿prefieres que pasemos a tu casa?

-Ummm, creo que nos queda más cerca mi casa que el centro comercial

-Bien, pero no demoraremos ¡eh!-

Platicamos un poco de nuestros gustos y los deseos a futuro, el pasado había sido un poco claro para nosotros y ninguno mencionó la posibilidad de encontrarnos de manera diferente en el futuro. –Ya regreso, ¿deseas pasar?

-Aquí te espero, no demores.

-Prometo que no. – Subí corriendo las escaleras y bajé, al igual que él en jeans, y unas botas de gamuza porque no tenía deportivas pero no eran estorbosas sino cómodas y ajustables.

Se detuvo en una market en la gasolinera a las afueras de la ciudad y compró algunas cosas. –Espero que te guste tanto como a mí, es un lugar bellísimo.

Condujo hasta un hermoso paraje en el cual tenían una propiedad rústica, tenía una cabaña acogedora con una chimenea, caballerizas y un amplio campo para cabalgar. - Este es Aldebarán, es un semental pura sangre, es mi hijo.

-Es hermoso! Y sacó tu tez -Dije acariciando la blanca frente del equino

-Esta es Centella y tú la montarás

-¿Yo? Pero no sé hacerlo, me da temor caer

-yo te enseñaré.

Fue una tarde mágica y divertida; cabalgamos parte de la tarde, a la puesta del sol estábamos sentados en una colina disfrutando los agonizantes rayos del sol y la brisa fresca del pronto anochecer. –Me he divertido mucho

-Me gusta cuando sonríes, eres muy hermosa

-Gracias

-¿Tienes prisa?

-No, pero parece que el clima ha cambiado, siento mucho frío y parece que va a llover; es mejor que nos vayamos- Descendíamos la colina y a mitad de camino tuvimos que echarnos a correr porque la lluvia comenzó a caer y estaba heladísima.

-Prenderé la hoguera -Apresuró sus pasos en la dirección de la chimenea de piedra, luego llamó a su administrador y le dio indicaciones; por aparte a mí me atendió la esposa de José, el administrador, con toallas y me dirigió a la habitación de la hermana de Anthonie

-La señorita Kate casi no viene y no creo que le disguste que se ponga su ropa, echaré la suya a lavar y a secar

-Gracias – Bajé con el cabello húmedo y me senté junto a Anthonie, quien también se había cambiado de ropa y estaba frente al calor –Espero que tu hermana no se disguste

-No, Kate es un amor, te caerá bien cuando les presente

-Les traje vino para que se calienten - Dijo José

-Gracias, déjalo ahí, puedes retirarte

-Joven ¿Pasarán la noche, aquí?- Sentí pena por la pregunta

-No José, no pasaremos la noche, nos marcharemos en cuanto cese la lluvia

-Bien, de cualquier manera su habitación y la de huéspedes están listas, he puesto la calefacción

-Gracias, pero nos marcharemos pronto.

Nos dejaron solos. Tal vez si Anthonie fuera mi novio este sería el momento mágico que hubiera deseado –Porque tengamos una hermosa amistad – Dijo

-Por una hermosa, amistad – Brindé. Estaban definidos nuestros sentimientos. –¿Serás mi paño de lágrimas?

-Sólo si tú eres el mío- Él no dejaba de sonreir –Ahora que vi a Ely, no te puedo mentir, quiero conquistarla.

Sonreí – Te ayudaré, aunque no tengo experiencia como cupido

-No sé si sea conveniente

-Entonces deja que las cosas se vayan dando por sí solas, ya estás de nuevo entre nosotras y eso te ayudará.

Pasé un momento muy lindo a su lado, el calor del fuego, la lluvia, el frío… las mantas… todo era mágico, pero él no era la persona que yo deseaba a mi lado ni yo era la persona que él deseaba junto a él para un momento así.

Insistió mucho en que debía ingresar so pretexto que él solicitó permiso a mi padre para salir conmigo aunque yo decía que no había razón de que me dejara hasta la presencia de papá, pero tampoco tenía objeción porque ingresara a la casa.

Cada quien estaba en sus habitaciones cuando llegamos, ya había pasado la hora de la cena así que nos detuvimos en la sala de estar – Este día será inolvidable - Le di un abrazo.

-Jamás lo olvidaré, gracias Soltó mi abrazo, pero sin soltarme por completo, al escuchar a papá

-No tan rápido jovencito

-Papá- Volteé para verle y venía acompañado, al parecer a los Grandchester les fascinaba estar en casa –No es lo que piensas

-No lo dije por lo que pasó por mi mente sino por lo que estoy viendo.

-Pasamos un día increíble, su hija es maravillosa.

-Espero que solamente hayan hablado de negocios

-¿Cómo? –Interrumpió Richard -¿Qué negocios?

-Ya sabes cómo es papá, no le hagas caso, Anthonie se ofreció a llevarme a conocer ciertos lugares…

-Bien, sana y salva…. –Nos despedimos, saludó a los demás y al salir dijo –Me ha encantado mi castigo, espero que me castigues más. –Solamente él y yo reímos.

Richard y su hijo también se despidieron, papá acompañó a Richard y yo a Terrence porque llegaron en diferentes autos. –Me imaginé que tenías a alguien aquí en Nueva York

-¿Lo dices por Anthonie?

-Sí, hacen una bella pareja, se parecen mucho que lo único que los hace diferentes es el camino de pecas que cubre tus mejillas…

No supe qué responder ni como tomar sus palabras – Sé que Eliza y tú tienen también mucho parecido, ambos son castaños.

-Lo sé, por eso me atrae…

Se inclinó hasta que sus cara estaba frente a mi cara y me dio un beso entre la comisura de la boca y la mejilla; se levantó en toda se estatura, que me pareció intimidante, y se fue.

Papá se acercó a mí mientras Terrence salía de la casa -¿Fue un buen día?

-Sí, nunca había montado a caballo, fue mágico.

-Tengo un amigo que tiene una hípico le pediré un favor que te beneficie

-Me encantaría mucho, papá.

En un cálido abrazo, papá envolvió con su gran mano parte de mi hombro y brazo, así ingresamos a casa. Subí a mi recámara y a los pocos minutos llegó Eliza –Cuéntame

-¿Qué?

-Pues, tu día

-Si mamá te viera se infartaría, al menos has perdido el porte dos veces en este día

-No me importa, vamos hermana dime, qué de interesante tiene Anthonie.

No quería convertirme en la enemiga de mi hermana, menos por el amor de un hombre, pero no le dejaría tan fácil saber que Anthonie seguía enamorado de ella si ella estaba con Terrence –Dudo mucho que a tu novio le agrade que te cuente de Anthonie, dejemos las cosas así.

-¡Novio! ¿Cuál novio?

-Terrence, no lo niegues, los vi ayer del brazo

-Ay! Eso. Fue solamente protocolo, él es novio o al menos es algo más que amigo de Susana Marlow. Vamos, dime ¿Te interesa Anthonie?

-¿Quién es Susana Marlow?

-La pelirroja de la oficina

-¿Es novia de Terrence?

-No sé si sean o no pareja pero salían juntos.

-No, no me interesa Anthonie, únicamente soy su paño de lágrimas así que si piensas en él te advierto que no soy muy absorbente….

-¿En verdad? ¿No te interesa?- Una enorme sonrisa se dibujó por toda su cara

-Como amigos, sí. Nos lo hemos prometido

-¿Me ayudarás?


Gracias por leer y por sus comentarios

que tengan una bonita semana