Cap. 6 Confundida
Como cada mañana, desde que vivía con Elroy, me levantaba a las 6:00 para hacer ejercicio. Mis hermanas habían acondicionado una habitación como gimnasio.
Subí a la caminadora eléctrica en un nivel medio para trotar y me puse mis audífonos.
A cada paso que daba la ropa para el frío comenzaba a estorbar.
Me imaginaba corriendo en los jardines de la casa en Inglaterra, era muy pronto para echarla de menos, pero mi mente y mi corazón estaban allá.
Platicar de él, pensar en él, recordarlo… no lo había olvidado.
El ambiente frío, trotar, la música, pensar en mi hogar provocaba que por mis mejillas sintiera la cálida huella que dejaban las lágrimas al pasar. –Robert- dije en un suspiro –Jamás comprenderé por qué…
Mi corazón había sufrido mucho por él, a causa de él, por culpa de él… y no sé si aún me duele su ausencia en mi vida o me duele su traición … o mi decisión …
La alarma de mi reloj, indicando que terminaba el tiempo de mi rutina, me sacó de mis pensamientos. Mis recuerdos se esfumaron al abrir los ojos.
A pesar de la mañana fría mi cuerpo transpiraba. Sentía calor pero no por el ejercicio sino por el enfado que sentía contra mí por pensar en Robert.
-Annie me asustaste –Bajé la mirada. No quería hablar, nuevamente, de él.
-Llamé a la puerta pero no respondiste por eso ingresé – Respondí levantando mis audífonos a la altura de sus ojos y los moví – Ah! Ya veo. Mamá pregunta por ti
-Me ducho y voy a verla
-Le diré.
Desde niñas, Annie siempre fue introvertida y más allegada a Eliza que a mí. –Annie ¿Tienes planes para hoy?
-No, ¿Necesitas algo?
-Sí, ¿Podrías acompañarme de compras? Necesito algunas cosas
-Sí, ¿está bien en un par de horas?
-Perfecto, en cuanto termine con mamá nos vemos abajo.
-Sí, te esperaré.
Creo que es el instinto el que me motiva a acercarme a mi hermana para conocerla y convivir con ella.
Entre mis planes está viajar el verano a las playas mexicanas y regresar en otoño a Inglaterra. Le prometí al Señor Leagan mantenerme informada y en caso de emergencia regresar.
-Buen día, mamá.
-¿Por qué no llamaste a la puerta?
-Mamá, por favor… -respiré, salí de su habitación y llamé
-Candy, eso no es gracioso
-¿Verdad que no? Entonces no me hagas hacerlo. Annie me dijo que me buscabas, ¿Se te ofrece algo?
Mamá respiró profundo controlando su reacción por mi actitud –No hagas planes para el próximo sábado porque tenemos una reunión con los socios de tu padre
-¿Es necesario estar presente? ¿Durará mucho?
-Es todo el día, tu padre ha alquilado una quinta, es una reunión anual con sus socios y sus familia, es una tradición y deseamos que estés presente
-Ok, lo agendaré para que no se me olvide
-Candy, te ruego que pongas más empeño en tu educación, Elroy te ha dejado como heredera de lo que construyó a base de sus buenas relaciones, no la dejes en mal.
Parpadeé varias veces mientras formulaba en mi mente una respuesta clara y contundente para quitar de mi madre los prejuicios que tiene sobre mí –Creo que me puedo esforzar más para asemejarme a Elroy, pero eso a ella no le agradaría, no es la forma en la que se sentiría honrada por mí. Ella amaba mi forma de ser, cada día me motivaba a mostrarme genuina, amaba tal y como era, no comprendo por qué a usted le cuesta aceptarme – Me acerqué a ella hasta el peinador en donde permanecía sentada, erguida, con los cabellos divididos porque cuando ingresé a su habitación, sin anunciarme se alisaba el cabello. Me hinqué frente a ella y lloré sobre sus piernas cálidas –Siempre quise una mamá, no una madre. Mi mayor anhelo fue agradarle, tenerle contenta, pero cada día fracasaba en mis múltiples intentos. Quería inteligente como Eliza, hablar prudente como ella o ser como Annie, callada para no cometer faltas con mis palabras… Cuando fui más pequeña, mi sueño era tener una mamá que me dejara dormir con ella las noches de lluvia, cuando los relámpagos traspasan el cielo llevándose mi tranquilidad, un papá al que mamá y yo despidiéramos cada mañana para irse al trabajar y le recibiéramos por la tarde con una sopa caliente… no me rete más… tengo 22 años y aun anhelo una mamá…. – Las manos de mamá acariciaban mi cabeza, levantó mi rostro para mirarla y entre lágrimas vi su más hermosa y tierna sonrisa
-Eres mi hija, tal vez no te llevé en mis entrañas pero siempre serás mía. Perdóname por ser severa, no sabía el daño que te estaba haciendo- Tanta sensibilidad tenía una explicación… el ciclo de cada mes. Pero al menos había servido para sentirme viva.
-Gracias.
-Aparta el sábado, es tiempo de pasarlo en familia.
-Sí. – Me levanté y abracé a papá que ingresaba por su corbata, amo a mi padre –Annie me acompañará, iré de compras con ella
-¿A qué hora?- Intervino papá
-Desayunamos y nos iremos.
-Recién le he visto y le pedí que me acompañara a la oficina, tiene que firmar unos documentos y presidir la reunión con algunos inversionistas
-Le pregunté que si tenía planes para hoy, me dijo que no, tal vez no los había considerado
-Le he solicitado el favor, Richard no estará y Eliza estará ocupada fuera de la oficina
-Ok.
-Hija, si no te opones, me encantaría acompañarte –Comentó mamá.
-Sí! Sería fabuloso. –Di un paso fuera de la habitación de mis padres y papá me llamó –Te espero a las 4:00
-¿Para? – Vi a mamá y rectifiqué mis palabras –Sí, papá. Ahí estaré
-Yo la llevaré, mi amor.
Jamás creí que mamá fuera divertida. Llevaba muchas bolsas conmigo y ella llevaba otras más. Ella estaba tranquila, sonriente... y yo feliz –Señora Andry, buena tarde
-Markus, ¡Qué gusto! ¿Cuándo llegaste?
-Ayer, no me perdería por nada la tradición del día de socios- Dijo con una sonrisa, me miró y tomó de las manos de mamá las bolsas de nuestra compra
-Es mi hija, Candy – Mamá me abrazó – Llegó, hace dos días, de Inglaterra, Candy, él es Markus Grandchester –Eso explicaba por qué me imaginé los ojos de Terrence cuando me miró
-Es un gusto conocerte
-El mío más, Candy… moría por conocerte, siempre te mencionaban pero nunca has estado en una reunión de socios
-Mamá me ha pedido apartar todo el día sábado para disfrutarlo
-Te encantará… Permíteme, te ayudaré
-Llevas suficiente, estas las llevaré yo
-Señora Andry, mi madre está en aquel local, si me permite puedo llevar con Candy estas cosas a su auto y regresaremos pronto.
-Sí, claro que sí. Mientras saludaré a tu madre
Me sentía rara caminando al lado del hermano de Terrence, muy diferente en temperamento pero la misma sonrisa y los mismos ojos, Mark era un tanto más alto que Terrence y el color de cabello más oscuro, pero ambos tenían el cuerpo ejercitado y la cabellera un poco más larga, bien peinaditos pero con el cabello largo. -¿Te quedarás por muchos días?
-Hasta el otoño. Y ¿Tú de dónde vienes?
-Estoy trabajando en Florida, puse una casa de deportes y un gimnasio
-Genial
-¿Qué harás por la tarde?
-Eh!? –Pronto para una pregunta comprometedora –Tengo una cita con mi padre a las 4:00
-¿Demorará mucho?
-No sé, no me dijo para qué
-¿Negocios? Perdón si son muchas preguntas, pero tengo intenciones de invitarte a patinar al ice Rink
-¿En Bryant Park?
-Sí, te encantará
-¿Es mejor que Central Park?
-Mil veces…
-¿Te parece que te llame en cuanto me desocupe?
-Mejor paso por ti a las 8:00
-No sé cuánto tiempo demore con papá
-Las reuniones de William no demoraran para nada
-¿Has trabajado con papá?
-No, pero mi padre y mi hermano Terry sí y él dice que tu padre no se anda con rodeos.
-Vaya, tu hermano conoce mejor a papá que yo.
Volvimos para encontrarnos con mamá y Eleonor a quien saludé afectivamente – Estás hermosa, Candy
-Gracias. Eleonor, tú también estás radiante
-Le he dicho a tu madre que me gustaría que me acompañaran con el diseñador pero dice que tienes cita con tu padre en unas cuantas horas
-Sí, ¿podría ser mañana?
-Madre, podría ir con la señora Andry y yo me encargo de llevar a Candy con su padre
-¿Qué opinas Rose?
-Encantada, también quiero ver al diseñador para remodelar algunas partes de la casa
-Entonces no se diga más, yo me encargo de Candy y ustedes se despreocupan.
Sostuvo la puerta de su camioneta y me ayudó a subir, mamá llevaría a Eleonor con el diseñador y de regreso a su casa –Terrence y yo teníamos mucha curiosidad de conocerte
-¿En verdad? ¿Por qué?
-Porque conocimos a Elroy y siempre creímos que serías una mini Elroy, estricta –Dijo entre risotadas
-Hey! Es de mi segunda madre de quien hablas – Dije en broma con los brazos cruzados sobre el pecho. Saber que ojitos azules tenía curiosidad de conocerme me hizo sentir bonito
-Lo lamento, pero eres un polo opuesto a Elroy
- Soy un polo opuesto a mi madre.
-Entonce te diré polito
-¡¿Polito?!
-¿Prefieres polita?
-No! Me llamo Candy y me gusta mi nombre –Los dos sonreíamos, Mark es diferente a Terry y eso también lo hace "polito"
-Lo que no sé es si seas negativo o positivo
-Mil porciento positiva
-¿Y existe el negativo?
-Emmm … sí… creo
Rió – O sea, él no sabe que es el negativo
-Nop
Llegamos antes de tiempo a la oficina y nos detuvimos por un café. Tomamos el ascensor y en el segundo piso se integró Susana, a mí me ignoró pero no a él - ¡Markus! ¡Qué grata sorpresa verte!
-Susy, también es un gusto verte
-¿Vienes con Terry?
-No, bueno sí pasaremos a saludarle, Candy viene conmigo, pero en realidad venimos con William
-Entiendo- Se dirigió hacia mí -A penas viniste ¿No? Solamente que venías acompañada con otra persona
-Perdón
-Sí, creo que te gusta venir siempre con un hombre diferente
Levanté mis cejas al mirarla por la sorpresa de sus palabras, Mark se puso serio –Susana, no debes faltarle a Candy
-No te preocupes, Mark, lo que ella piense me tiene sin cuidado
-Insisto, no permitiré que te falte y menos en mi presencia
-Decir la verdad no es afrenta, querido Mark
-Creo que no te he hecho nada para que me trates de esa manera – Di un paso para salir del ascensor porque habíamos llegado a nuestro destino, pero el destino tenía una sorpresa, porque al salir me estrellé contra el pecho sólido de Terry quien instintivamente soltó lo que tenía en sus manos y me sujetó fuerte para no caer
-Estás bien
-Sí, gracias-Susana pasó entre nosotros enfadada
-Mark, qué sorpresa hermano
-Te ayudaré con esto – Dijo recogiendo los papeles del piso
Me miró nuevamente –Bien, si estás bien te soltaré
-Sí, gracias
Mark y yo nos encaminamos y Terry nos alcanzó –Mark podrías llevarle esto a papá, está en el piso cinco, yo acompañaré a Candy con William, Mark pasó sus ojos de su hermano a mí y de mí a su hermano
-¿Negativo? – Me sonrojé y él rió, no quise ver la expresión de Terrence
Terrence me tomó del codo y me encaminó a su ritmo, me metió en un cubículo que estaba solo -¿Qué se supone que haces con mi hermano?
-¿A qué te refieres? Porque tu novia me ha ofendido de la misma manera y pienso que no está bien que me ofendas
-¿No te das cuenta? El prestigio de tu padre puede verse afectado por tu comportamiento, hablarán de ti como una … una
Mi mano fue más rápida que mis palabras –No te atrevas a ofenderme! –Le dije, corrijo, le grité
Me sujetó fuerte por los brazos inmovilizándome y me plantó un beso, pude sentir sus dientes acariciando mis labios y su lengua pasando por en medio de ellos, me zafé como pude e intenté golpearlo de nuevo y esta vez él fue más rápido que yo; clavó su mirada en mis ojos… no quería que me dejara de mirar aunque deseaba que su mirada fuera diferente, tierna, cálida… no intimidante -¿Qué te he hecho para que pienses de mí así? Anthonie es un viejo amigo y tu madre le pidió a Mark que me acompañara porque ella se llevó a mi madre –Dije con desgano
-Perdóname, no quise ofenderte… pero maldita sea ¡Me estás enloqueciendo! No puedo sacarte de mi mente desde que te sentaste frente a mí en el aeropuerto, mi corazón palpita al saber que puedo encontrarte aquí, que al ir a tu casa puedo verte ¿No te das cuenta?
-Terrence –Quería decirle que estaba igual que él, que mis sentimientos estaban confundidos por su causa y que me encantaba la idea de encontrármelo de nuevo
-No digas nada –Se apartó de mí y pateó una silla
-Tú estás con Susana, me lo han dicho
Me miró –Tienes razón, Susy y yo… -Salió dejándome temblorosa por su arrebato y por el beso…
-Ay! Robert! –Suspiré en voz alta -Cómo me haces falta…. No sé si te amo o no quiero dejar de hacerlo para aceptar a alguien más… -Salí y me dirigí, sola, a la oficina de papá. Angy me sonrió al pasar y me dijo que papá me esperaba.
-Hija, te presento a mi socio y amigo Benjamín Marlow, el padre de Susana
-Es un gusto – Pensé que debió invertir un tiempo extra en educar a su hija
-Para mí también – Se puso de pie y extendió su mano
-Tu padre me ha dicho que deseas aprender a montar a caballo
-Sí, nada profesional, como pasatiempo
-Tengo un hípico que pongo a tu disposición, he convencido a tu padre que hagamos la reunión del sábado ahí, estoy seguro que te encantará.
-Estoy segura que sí – Entre más palabras concretamos días de práctica y mi deseo de comprar una yegua para mi cumpleaños, en mayo.
-Gracias, papá. Señor Marlow fue un placer hacer trato con usted
Mark me esperaba en la recepción para decirme que no podía llevarme de regreso a casa, aunque quise preguntarle por qué, no me atreví, le dije que estaba bien, que no había problema, me abrazó y susurró a mi oído, "negativo". Sonreí y negué con la cabeza aun dentro de su abrazo –Cuídate mucho, no será fácil
-No es lo que piensas, él está con… ella – Dije bajito porque Susana se dirigía a la oficina de papá
-Eso es lo que me preocupa, hablaré con Terry
-¿Qué te hace pensar que me gusta tu hermano?
-Solamente pensé
-Llévame a casa, por favor
-Él te espera abajo.
Ingresamos al ascensor y lo abracé, Meark me infundía en confianza, como un hermano mayor – No quiero ver a Terrence
-¿Pasó algo que deba saber?
-Me besó a la fuerza – Rió y me abrazó más fuerte
-Por fin los polos se han atraído.
-Para nada, Terrence no me atrae, no me gusta
-Pero tú a él sí
-Razón por la cual no debo estar sola con él, si no puedes llevarme a casa me iré en un taxi o pediré un chofer de papá.
-Está bien, te llevaré a casa pero le dirás a Terrence que no irás con él
-No quiero dirigirle la palabra –se abrieron las puertas y bajamos, Terrence estaba con las manos en los bolsillos y se encaminó a nosotros
-Te debo una explicación
-No, no me debes nada –Caminé
Él detrás mío – Por favor, ven conmigo
Mark a mi lado – Déjala Terry, ella se va conmigo a casa
Sujetó mi brazo – Ven conmigo
-No - Sonó su móvil
-Maldita sea, es Susana
-Tu novia
-No es mi novia. Yo no tengo a nadie en mi vida
-Sí, ayer dijiste que mi hermana te atraía
-Lo dije para darte celos – Mark se separó de nosotros
Terrence me jaló del brazo –Yo te llevaré
Jalé mi brazo –No quiero que me lleves
Iba en su auto, puso la calefacción, llevaba las cejas casi unidas y recibí un mensaje de Mark -¿Aun iremos a Bryant Park? –Sonreí
-¿Quién es?
-Nadie que te importe
-Nadie sonríe así como una boba por nadie
-Eres nefasto –Miré hacia afuera, condujo hacia las afueras, detuvo su auto, las calles adornadas con motivos navideños, el frío luchando contra el calor artificial, él y yo solos en su auto
Un largo beso prolongado –Me confundes, Terrence.
-Respondiste a mi beso, eso quiere decir que no te soy indiferente
-Terrence, me siento confundida
-¿Hay alguien en tu vida?
-No, pero en la tuya sí, no te conozco y nos hemos besado. No puedo con esto
-Susana es pasado, y ¿Con qué no puedes?
-Con esto, lo que puede pasar entre tú y yo
-Me atraes, pienso en ti en cada maldito segundo
-Es muy rápido, necesito tiempo
-No es rápido, así pasó
-Hablas por ti, pero no estás pensando en mí
-Sé que sientes algo similar, tu beso fue con cariño
-Terry - Nos volvimos a besar pero sin jalones, robos o golpes… ¿A caso será un buen momento para cambiar de página?
