Desvelo

En realidad no dormimos.

Papá había sido específico que saldríamos a las 7:00 a.m.

Entramos a la casa a las 5:00 más o menos.

Hice mi rutina de ejercicios, me duché y estuve lista para acompañar a mis padres.

Las tres nos dormimos durante el trayecto. Nuestro recorrido no duraba más de una hora ya que íbamos de Nueva York a New Rochelle, al hípico del Señor Marlow.

La camioneta familiar de mamá era amplia y cómoda, y aunque tenía lugares de más nos sentamos juntas, Annie a mi izquierda detrás de papá que conducía y Eli a mi derecha, detrás de mamá, ambas se recargaron en mis hombros mientras dormimos un poco, momento que aprovechó mamá para tomarnos una foto que días más tarde imprimió. No teníamos una foto así, de las tres, desde que eran pequeñas…

Este día, anual, de socios, tuvo sus orígenes hace más de una década pero solamente asistían los socios. Poco a poco se integraron las familias cuando el Señor Carl Right quedó viudo, eso más o menos ocho años; ya que él comenzó a llevar a su pequeño hijo Tomas, luego se integró la esposa del Señor Marlow quien no le creía que los asistentes eran hombres. Por último se unieron, el mismo día, Eleonor y mamá, ambas llevando a sus hijos adolescentes. Yo no había asistido porque para ese tiempo me encontraba en Inglaterra bajo la custodia de Elroy y mis esporádicas visitas al seno familiar nunca coincidieron con esta reunión.

La razón por la cual papá y sus socios se citaban desde temprano era para que ellos se reunieran para charlar de algunos prospectos mientras las familias se acomodaban, según me han contado, el fin de semana de socios es realmente eso, un fin de semana.

Una vez que se desocupan de su charla de negocios no se vuelve a tocar tema alusivo a, los magnates dedican todo lo que queda del día sábado a sus familias lo mismo el día domingo con la diferencia que no hay reunión de negocios.

En cuanto llegamos papá bajó y abrió la puerta para mamá, Anni y Eliza se incorporaron de su incómoda posición –Yo me quedo cinco minutos más –Dije con voz soñolienta

Mis hermanas aprovecharon el brazo de papá para salir – Candy, si tienes sueño lo correcto es que vayas a la habitación asignada

-Solamente cinco minutos más, mamá, si alguien pregunta por mí me disculpan un momento. – Un fino rayo de sol se filtraba por el cristal calentando un poco el frío interior.

-Papá No te pude preguntar en días pasados pero quiero invitar a alguien- dijo Eli.

-Es familiar, hija, lo sabes.

-Anthonie es mi socio –Comenté con los ojos aun cerrados

-¿Estarás en la reunión?

-No –Respondí tajante. Me imaginaba que Eli moría por pasar estos dos días a lado de Anthonie. Y el único socio que papá y yo teníamos en común era Richard Grandchester. Pero nuestras sociedades eran giros empresariales diferentes. Él se mantenía a mi lado porque así le convenía según protocolos familiares ingleses, pero papá se sentía completamente americano para querer invertir conmigo.

Escuché cuando papá cerró la puerta y mi sueño fue perturbado por los mozos que abrieron el maletero para bajar las valijas y llevarlas a nuestra habitación. No mostraron el menor cuidado para no despertarme. Cerraron de nuevo, escuché sus voces alejándose.

Nuevamente la camioneta se sacudió… Me desperté sin noción de la hora, estaba envuelta en una manta y me había soltado el cabello –Te esperamos para desayunar –Escuché una voz que provenía de afuera, me tallé los ojos para poder enfocar mejor.

Abrí la puerta y corrió para ayudarme –Buen día – Río - ¡Dios qué cambió tan radical!

-¿Qué?

-Ayer eras una gatita y ahora eres una leona – Rió

Reí – Cállate y ayúdame a bajar, Mark – Le di mi mano. Caminamos juntos por una vereda de tierra hasta llegar a una casa de campo –¿En dónde están los demás?

-Los socios no tardarán de salir de su reunión y las damas están en aquella sala –Señaló un dirección que no seguí con la mirada- tus hermanas me imagino que durmiendo y Tom el hijo del Carlright está en las caballerizas.

-Te faltó mencionar a Terry – Omití mencionar a Susana

-Demorará unas cuantas horas en llegar, tenía asuntos pendientes. Nos detuvimos en una zona de habitaciones –Bien, esta es tu habitación, te esperaré para que vayamos juntos a la mesa.

-Dame 10 minutos. – Mi equipaje estaba dentro del clóset pero sin desempacar, pasé al baño y salí para no retrasar más nuestra presencia.- Lista.

Ingresamos a una sala de estar a donde en un costado montaban la mesa para almorzar. Habían al menos cuatro personas para atendernos sin contar a los del montaje. –Eleonor, siempre es un gusto verte

-Candy, hija, tan hermosa como siempre ¿Conoces a la Señora Marlow?

-Encantada de conocerla, el lugar es muy acogedor

-No más acogedor que la camioneta de tu padre, o ¿Sí, querida?

-Creo que están igual de cómodas- Dije en el mismo tono que ella. Igual o más odiosa que su hija

-Hija, ¡qué bueno que ya estás aquí! Tu padre no demorará en salir

-Queridas, mi mayor deseo es consentirles con el menú selecto

-Sí, Margaret, estamos convencidas que así será

Rodé mis ojos ante tanta formalidad y busqué a Mark que se había sentado en un sillón y comenzaba a leer el Diario. –Mark ¿Tienes novia?

Bajó la esquina de la hoja y miró, reí porque así lo hacía mi padre siempre que le interrumpíamos su lectura- ummm…¿podrías repetirme la pregunta?

-Mark – Lo miré con ojos interrogadores

-No, no tengo, Candy

-¿Eres gay?

-¿Qué? ¿tengo pinta de ser homosexual?

-No, para nada. Pero alguien como tú y soltero

suspiró ante sus recuerdos – Siempre me gustó Susana hasta que me enteré que salía con mi hermano

-O sea, ¿Le has sido fiel a un prospecto?

-No, claro que he tenido otras mujeres en mi vida; ¿Quieres que sea sincero?

-¡Claro! No te pregunté esperando una mentira como respuesta

-Ese día cuando te vi con Rose en el centro comercial… ¿No te das cuenta?

Creo que fue imprudente de mi parte preguntar algo así, únicamente quería tener un tema de conversación y que Mark me contara cosas de Terry, no sé, tal vez cuando eran pequeños, travesuras, anécdotas, pero no que casi confesara su amor –No, no me doy cuenta, por eso te pregunto

-¿Tan despistada eres?

-Un poco… ¿Crees que tarden más tiempo? Muero de hambre

-Sí que eres despistada… no, ya vienen para acá

-¿Cómo sabes?

-Porque ya los veo- Miré al gran ventanal de enorme y grueso cristal para ver a cuatro hombres sonrientes venir hacia nosotros. Mark se levantó y me dio la mano para hacer lo mismo, si hubiese sido Terrence o papá o indicación de mamá, él debió esperar a que yo me levantara para hacer lo mismo casi de inmediato. Mis hermanas y, quien creo que es Tomas, entraron pasos y segundos antes que ellos.

Cada una de las mujeres se acercó a sus respectivos esposos, el Señor Carlright metió sus pulgares en sus tirantes y sonrió –Soy Candice Andry – Le saludé y él me guiñó un ojo

-Tienes la sensibilidad de un felino, gracias. Soy Esteban Carlrigth y éste es mi hijo Tomas- Tom no era mayor que nosotras pero lo que había escuchado de él lo habían dibujado, en mi mente, como un pequeño indefenso, pero era un joven fuerte, musculoso y bien parecido.

Me saludó de mano y Margaret Marlow convocó a todos a pasar a la mesa. Se suponía que era bufete y yo hice lo mismo que Carlright, tomar un plato y escoger con las pinzas lo que se me apetecía. Caminaba por en medio de padre e hijo. Los demás les decían a los del servicio lo que deseaban que les sirvieran y se sentaban a la mesa para que se los llevaran – Hasta que me siento en familia – Dijo Tom

-Tu madre y la Señora Marlow siempre reprueban nuestra forma de ser… en cambio tu padre y Richard aprecian la fuerte cantidad con la que nos asociamos.

- Pues yo me encargaré, que al menos, este año se sientan en familia, cuenten con ello

-Gracias- Con el plato en nuestras manos ocupamos nuestro lugar ante la mirada graciosa de Mark, y los ojos retadores de mamá así como la mirada escudriñadora de Margaret Marlow.

-Mi familia les agradece el honor de compartir los alimentos en estos días, deseamos que se sientan en casa, sean bienvenidos

-Como ha mencionado mi esposo, nuestro deseo es que estén en familia, aunque como se podrán dar cuenta mi hija Susy y Territo no están presentes. –Mi corazón palpitó fuerte y mi mente me dijo que algo así me imaginaba- no mal interpreten nuestras palabras, qué más deseamos como padres que ellos puedan formalizar una relación y darnos la buena noticia… -Margaret sonreía, no sé por qué – pero a nombre de ellos les rogamos una disculpa por su ausencia y comencemos.

Miré a Mark buscando una respuesta ¿Era tiempo para sentir celos? ¿O era tiempo para confiar?

Si algo quería en esta nueva relación era no vivir con el miedo y la zozobra de verme engañada una vez más. Todo tenía una explicación… -¿A qué te dedicas, Tom?

No comprendo cómo puedo olvidarme tan pronto de los buenos modales. Mamá me miró en cuanto terminé de formular la pregunta y quise hacerme pequeñita y desaparecer, ¡Qué flojera!

Cuando Elroy y yo compartíamos la mesa, los primeros dos años fue un verdadero tormento, los últimos años ella iniciaba la conversación, podía sentarme a la mesa con el uniforme del colegio puesto y algunas veces me senté sin asearme las manos, así como otras en pijama.

-Soy el administrador de las empresas de papá

-Ya sé –Terminó por no importarme, sabía que reprobarían de cualquier forma mi actuar – Me refería a que si tienes algún pasatiempo.

-Papá tiene un propiedad y me encanta montar a caballo, lazar, me gusta ir a un campo a disparar… eso me gusta.

-Tienes que enseñarme

-¿Te laten los rodeos?

-Sí, aunque nunca he participado sí he presenciado algunos. – Nos apuramos para terminar de desayunar, desconocía si había un plan qué seguir para estos días, pero me emocionaba lo que Tom ofrecía como diversión, parecíamos adolescentes haciendo travesuras.

Me levanté y seguido a mí mis hermanas, nos retiramos de la mesa y nos siguió Mark.

Un mozo nos llevó hasta donde entrenaban a los potrillos con la silla de montar. Tom tomó un lazo y lo aventó de tal manera que detuvo al potro, hizo algunos movimientos tomándose de la crin y de un solo brinco estaba sobre él, mis hermanas gritaban de miedo y yo le echaba ánimos para que continuara, después de algunos minutos el animal dejó de brincar y moverse con brusquedad y le puso la silla de montar. -¡Me encanta cuando sonríes!

-Mi amor, por fin llegaste

-Quise hacerlo lo más pronto

-Tom nos enseña cómo domar un potro, es muy divertido

-Princesa- Me dio un beso en la sien –Es la primera vez que veo a Tom integrarse a algo, no sé por qué creo que mi novia tiene algo que ver

-¿En verdad?

-Sí, él es introvertido, años atrás creíamos que se aburría

-No, eso no, sino que soy tu novia

-Eres mi novia, Candy, mía.

-Terry, siento que te amo.

-Ámame tanto como lo hago yo.

-Ya merendamos.

-No te preocupes, ya comí.

-¿En dónde estabas?

-Tenía algunos asuntos qué atender – Me sentía insegura de preguntar si Susana había estado con él pero la pregunta se quedó en mis labios al mirar que ella venía hacia nosotros

-Terry, la mesa está puesta para que comamos

-Gracias, Susana.

-Me dijiste que ya habías comido - ¿Qué era mejor, reclamarle su mentira o sentir celos y hacer un drama?

-Lo hice a primera hora, -Miró a Susana- Sé que no tuvimos oportunidad de detenernos para comer, hazlo, yo estoy bien

Me quedaba claro que sí había estado con ella.

No pregunté más y él no me dijo por qué habían estado juntos.

Mark montó, emocionado, el potro recién ensillado… le costaba mantenerse encima del animal y cayó como tres veces sin lastimarse.

-Anda, Terry, inténtalo

-No.

-Vamos hombre

-¿Cómo ves, amor? ¿Quieres que lo intente?

-Me encantaría verte montar a caballo

-Ahí voy, ese potro no podrá conmigo…

Reconozco que duró unos segundos más que Mark pero, al menos unos diez menos que Tom. –Son unos salvajes, no deben exponerse de esa manera –Dijo Susana con los brazos cruzados. –Esto debió ser una locura tuya, Candice, seguro, nunca se había visto algo así

-Se llama diversión, Susana… lamento que tu aburrimiento no te permita ser feliz

Los chicos estaban revolcados por caer en tierra. Eso no importó, cada quien escogió un caballo para montar y yo no escogí porque las breves lecciones de Anthonie no eran suficientes para cabalgar sin ayuda. Por otra parte me daba temor. Y Terry se ofreció a quedarse conmigo y caminar

-Terry, cariño-Los dos miramos a Susana –¿No piensas cabalgar?

-No, gracias

-Cleopatra se sentirá abandonada

-Podrá esperar

-¿Quién es Cleopatra?

-Mi yegua, como no tengo suficiente espacio en casa aquí la cuidan, antes de vez en vez venía y montaba un rato…

-Quiero verla

-Bien, si te animas te esperaré en la zona de obstáculos

-Sí, gracias

-¿En verdad quieres verla?

-Sí. –Nos dirigimos a las caballerizas, es una hermosa yegua completamente blanca a la que Terry le habla con mucha ternura y la que parece comprender lo que él dice porque trota sobre su eje, mueve la cabeza y sacude su larga melena.

-Ella es Candy, es mi novia, ¿Verdad que es hermosa?- La yegua dijo que

Reímos –Gracias Cleopatra, tú también eres una belleza

-¿Quieres salir a correr un rato?- Volvió a mover la cabeza afirmativamente -Muy bien, pero tendrás que aguantarnos a los dos porque sin ella no iré contigo a ningún lado.

Me apoyaba en el sólido pecho de Terry mientras íbamos a paso lento, tomé mi segunda lección y después de un tiempo opté por bajar, estábamos en un lugar de pasto sintético, reposábamos sentados.

-Te amo, Candy

-También te amo.

-He meditado sobre nosotros en las primeras horas de este día y quiero hablar con tus padres para anunciar que somos novios

-Es muy pronto

-¿No quieres?

-Sí, me encantaría pero quiero apostar por esto sin miedo

-¿Tienes miedo? Seguramente no más que yo

-¿A qué le tienes miedo?

-Me da la impresión que Mark se siente atraído por ti, pero es mi hermano y no hará nada para lastimarnos, creí que Anthonie estaba en la misma posición… luego Robert… Dios santo! Cualquiera puede sentirse atraído por mi chica

-No pensé que las cosas podían interpretarse así, pero yo no les he dado ningún motivo para que crean que entre, cualquiera de ellos y yo podría haber algo más… en cambio tú

-¿Yo qué?

-¿En dónde estabas esta mañana?

-Arreglando algunos pendientes

-¿Susana estuvo contigo?
-¡¿Qué?! No, claro que no, ¿Qué te hace pensar en eso?

-Ambos llegaron casi a la misma hora… creí…

-No, aunque sí tengo algunas cosas que debo tratar con Susy… y creí que entendiste que ella y yo tenemos muchas cosas en común incluyendo algunos proyectos.

-Terry, si lo nuestro funciona ¿Vendrías conmigo a Inglaterra?

-Creí que te quedarías aquí

-Yo no tengo nada de este lado, todo mi vida, mi ser está allá, es allá a donde pertenezco

-Lo veremos en su momento, ahora bésame.

El día pasó, nos saltamos la hora de comida porque nos recostamos en el pasto y ambos estábamos desvelados así que sin pensar nos quedamos dormidos, él me cobijó con su brazo y yo me recosté en su pecho.

Horas más tarde cuando la noche estaba casi encima de nosotros y la temperatura estaba bajando Mark llegó hasta donde nos encontrábamos. –Hey! Bellos durmientes, la familia está preocupados por ustedes – Dijo sin bajarse del caballo

-Ya vamos.

-Bien, les espero. - Mark nos comentó que este es un año diferente a los pasados, que las actividades eran más divertidas que en años anteriores.

-Dijiste ¿Fogata?

-Sí, ya estaba casi lista

-Margaret odia las fogatas

-Tom y las Andry la prendieron sin pedir permiso y ahora todos están emocionados.

-Amo las fogatas, los malvaviscos asados, ensartados a la punta de un palo como este – Cabalgábamos lento porque yo sentía temor por la velocidad y pude alcanzar sin problema una ramita de un árbol al pasar junto a él – Yo ya tengo el mío, ustedes deberán buscarse el suyo

-Lamento decirte que hay brochetas de acero especiales para los malvaviscos

-Eres un aburrido, Mark, yo prefiero esta…

Mark nos había informado bien, cuando llegamos todos estaban a la luz de la fogata, dos mozos nos ayudaron a encerrar a las bestias en las caballerizas y tomamos nuestro lugar, todos se calentaban extendiendo las manos para entrar en calor, así pasaron los primeros minutos.

No pude más -¿Supieron de la niña que se calentaba las manos así frente a una fogata? –logré captar la atención

Susana me respondió de mala gana –No, nadie supo

-¿Cómo? Si fue noticia en todo el mundo, ella tenía las manos así. Estaba rodeada de varios compañeros porque estaban celebrando…. Y de pronto – La luz de la fogata, la noche, el frío, mi historia ficticia, la mirada de todos sobre mí - zaz! Que le jala hacia él tomándola del brazo – Jalé el brazo de Annie quien gritó y brincó abrazándose de Tom

Todos reímos –Va el mío – Dijo el señor Carlright, luego papá, Richard no se quedó atrás, Eleonor lo intentó siendo un rotundo fracaso y mamá contó lo más vergonzoso de nosotras.

-Moría de miedo al verla hasta la punta del árbol- dijo mamá – Candy, hija ven con mamá, En cuanto alcance al gatito, mami. Por alcanzarlo, le tiró de la cola, el gato la rasguño, Candy perdió en control y yo estaba con catcher de béisbol y aun así … pobrecita de mi hija.

Tom sacó un acordeón que llevaba en su camioneta, el espíritu sureño lo traía tatuado en el alma, el Señor Marlow dijo que habían un par de guitarras las cuales Ely y Annie tocaron, mamá intentó cantar junto con Eleonor, por mucho que intentaron no pudieron convencer a Margaret.

Fue otro día de dormir tarde.


gracias por leer

hermoso fin de semana