Mientras corría por una vereda a las 6:00 a.m meditaba en mi relación fallida con Robert y lo que esperaba en mi relación con Terrence.
No se trata de compararlos; sino de no repetir mi historia.
Conocí a Robert Hatawai una tarde de lluvia. En cuanto las, grandes y frías gotas, tocaron mi cuerpo, él corrió hacia mí con un paraguas negro para cubrirme, me custodió hasta llegar a casa.
Nos volvimos a encontrar en un café siberiano, después de agradecerle su gesto amable quedamos en salir un día para conocernos.
Él no tiene los recursos como los que tiene mi familia, pero eso no fue impedimento para que Elroy nos permitiera iniciar una relación, Es trabajador y encantador… además de apuesto….
Era demasiado encantador como para conquistar a cualquier mujer que se propusiera, casi nunca dejaba de sonreír, siempre amable y atento. Amaba la forma en la que me fijaba sus hermosos ojos castaños y la barba cerrada que cubría su tez blanca. Me enamoré más y más de él en cada muestra de afecto que llegaba a casa cada mañana. Los ramos de rosas, las cajas de chocolates, las invitaciones al teatro, al cine, a caminar… aunque no derrochaba las grandes cantidades conmigo siempre cubría las cuentas por pagar en los restaurants, cuando no contaba con suficiente efectivo, prefería caminar de su casa al trabajo con tal de tener efectivo para invitarme a salir… Caí a sus pies cuando me dijo Gatita por la forma y color de mis ojos. Amaba mi cabello rebelde y esponjado de los días nublados…
Todo era hermoso hasta que descubrí la razón por la cual no pasábamos de caricias y besos… Te quiero para que seas mi esposa, en un principio creí que era el mejor pensamiento, que me llevara virginal hasta el altar, pero en realidad él satisfacía sus deseos con otras mujeres.
Su compañera de oficina, la mujer que despachaba el café, con su vecina, tenía amantes por todos lados. Ninguna se negaba a ser su amiga de ocasión. Esa era la verdadera razón por la cual muchas veces él no tenía ni para pagar la cuenta de su vivienda.
Muchas veces intentamos estar bien, le perdoné más de una infidelidad, le creí que era la única cuando, en un viaje de mis padres para visitarme, me dio la sortija de compromiso. Estuvimos bien seis meses mientras corrían las amonestaciones religiosas y había preparativos de la boda.
Elroy estaba fascinada con él, ella se ofreció a pagar gran parte de los gastos. Los padres de Robert también estaban contentos con nuestro enlace e hicieron su mayor esfuerzo por pagar el salón y el banquete.
Me detuve para inhalar y limpiarme las lágrimas de mis recuerdos… me acomodé el cabello y seguí corriendo.
Como toda mujer enamorada, justificamos muchas cosas que son señales que nos alertan de que algo está mal.
Comenzó con justificarse al olvidar algunas citas que teníamos, luego a cancelar eventos y por último que lo sorprendí en el departamento de Karen, mi casi hermana. Tenía llaves del departamento porque así de grande era nuestra confianza y amistad.
A veces es mejor dar la vuelta cuando llamas a la puerta y nadie responde, a enfrentarte a la realidad al abrir la puerta y mirar a tu prometido en su despedida de soltero con tu mejor amiga.
Cualquier mujer sabe lo que significa un corazón roto.
-Buen día, Candy- Saludó Terry, venía montado en un caballo y no en su yegua.
Me bajé la chalina para descubrir mi boca y me subí los googles contra el frío – Buen día, Tom
-Veo que también te gusta madrugar
-Me gusta hacer ejercicio, me ayuda a mantener mis pensamientos en su lugar, creo que es mi hora de meditación
-A mí me gusta despertar temprano e iniciar mis actividades a primera hora del día
-¿Los demás ya se levantaron?
-Solamente mi padre y nosotros.
-Entonces es mejor volver para estar presentables cuando nos llamen a la mesa.
-Te puedo llevar, si gustas
-Me dan miedo los caballos, aunque es una fobia que me he propuesto superar, y no sé montar.
-Ven, te ayudo y yo lo controlo
-¿Me subiré contigo?
Rió –No, no, tú irás arriba y yo lo llevaré de las riendas.
-Sí es así, acepto, porque de otra manera me da temor.
Tom es una persona divertida, no diferimos mucho en edad.
Hablamos de la muerte de su madre y de mi orfandad y ambos llegamos a la conclusión de que tener a su padre, en su caso, y a mis padres era una gran bendición.
Me ayudó a desmontar del caballo, me dirigía a mi habitación cuando Susana me salió al encuentro –Hola, Can- di- ce – Dijo siseando de más la última sílaba de mi nombre.
-Hola Susana, buen día
Se acercó y me tomó del brazo y me apartó del pasillo –Escúchame bien, niñita, ahora eres el juguetito nuevo de Terry y por ello él está emocionado, pero él jamás te amará porque no me puede dejar, lo nuestro es sólido, no fantasía
-Suéltame, no necesito que me sostengas para escucharte… si tus palabras tienen razón no comprendo por qué me adviertes
-Para que te andes con cuidado
-¿Me amenazas? ¿Piensas hacerme algo?
-No lo sé, pero si insistes en seguir con Terry lo lamentarás.
-¿Por qué no te vas con tu veneno a otra parte? No me importa lo que hubo entre ustedes, pero ahora él está conmigo y si decide regresar a tu lado es libre para hacerlo – Me di vuelta para alejarme de ella.
Mientras me duchaba recordaba el día que conocí a Terry, su mirada, su sonrisa, su pésimo humor, pero así me gusta, luego el beso, más besos, ¿Cómo no enamorarse de él?
Cuando me dirigí al salón donde nos servían la comida, Terry ya estaba ahí. Casual con su jean azul y una camisa cuello de tortuga. En cuanto me vio me sonrió y se disculpó con los que estaban a su derredor –Hermosa – pasó una mano por mi cintura para atraerme más a él mientras me plantaba un beso
-Te amo- le dije
-No más que yo
Papá se acercó junto con Richard –Creo que estos niños nos harán familia, Richard
Terry sonrió – Papá – Dije apenada
-A todos los presentes les informo que amo a esta bella dama – Me tomó de la punta de mi mano e hizo una reverencia –Y deseo la bendición de nuestros padres para formalizar nuestra relación
Miré a mamá y ella respondió -¿A caso nos estás solicitando a nuestra hija en casamiento?
-Sí, no puedo vivir sin ella, estoy enamorado, la amo con locura, como no he amado jamás.
-Terry, es un honor que pidas la mano de mi princesa en casamiento, organizaremos una fiesta digna de tal acontecimiento.
Muchas felicitaciones y abrazos antes de pasar a la mesa.
Nos ausentamos de todos al finalizar los alimentos - ¿Por qué no me avisaste? Recién somos novios….
-¿No te dio gusto?
-No les había dicho a mis padres que entre tú y yo hay algo, es muy pronto
-Ella tiene razón, Terry – Los dos miramos a Susana que se introdujo en nuestra plática -¿No te das cuenta que lo que es importante para ti para ella no lo es
-Déjanos tranquilos, Susy, no te metas con ella.
-Ella no me interesa en lo absoluto, tú sí
-Basta!
-¿Ya te dijo que se vio en la mañana con Tomas Carlright? ¿Te mencionó que cabalgaron juntos?
Terry la miró penetrante, juntando sus dos cejas, me soltó la mano que sostenía entre las de él - ¿Es verdad lo que Susana está diciendo?
No podía creer que creyera lo que Susana mencionaba –No, no es la verdad
-¿Negarás en mi presencia que los vi juntos?
-No, no la negaré, pero no es verdad lo que estás diciendo. Terry salí a correr por la mañana y de regreso me encontré a Tom quien me ofreció el caballo para regresar, ¿no sé cómo le puedes creer a ella? Es más que evidente que está dolida porque has terminado con ella
-¿Qué hacías con Tom tan temprano?
-Te he explicado, si no quieres creer es tu problema, no mío
-Candy, regresa – Dijo firme al mirar que me retiraba de la presencia de ambos
-Volveré cuando le hayas dejado en claro a Susana que no tienes nada con ella
-No me digas lo que he de hacer. No quiero verte cerca de Tom, ni de Anthonie, de nadie
-Está bien, no me verás con nadie, ni contigo- Le dije furiosa
Me subí a lo alto de un árbol, lloré, me enojé, me frustré… en ese momento no quería ni verlo… pero sí los miré.
Caminaba con los puños a los lados, enojado y Susana tras él –Perdóname, amor…
-No me llames así, Susy
-Terry, sabes lo que siento por ti.
-Estoy en una relación formal con Candy, ¿logras entender eso?- Dijo dando ligeros golpes en su sien
-Terry, me haces daño – Ella lo abrazó
Él se dejó abrazar –Susy- Habló calmado – Me la pasé bien contigo, eres divina y encantadora, pero esto ya se acabó.
-No, no me digas eso, yo sé que estás emocionado con ella porque es bonita, pero lo que hay entre nosotros es más que atracción, son incontables noches de entrega
-Lo sé, pero fui sincero contigo… compréndeme
-¿Me pides comprensión? ¿Y quién me entiende a mí?
-Susy, estoy enamorado, lo que siento por ella es más que lo que he sentido en mi vida, lamento hacerte daño
-Sé que regresarás conmigo, cuando haya problemas en el paraíso, me buscarás.
Ella se acercó y le plantó un beso.
Había disfrutado mucho las palabras de cariño que él expresaba por mí pero no toleraré que él, al igual que Robert, quiera burlarse de mí.
El beso comenzó a subir de tono y de caricias.
Mi corazón tenía esa sensación de engaño, desconfianza, de dolor…
-Perdón que los interrumpa en su idilio… - Dije al llegar al suelo después de dar un brinco para bajar del árbol.
-¡Candy! ¡Detente!
-Es mejor que se vaya, que comprenda que no la amas…
Caminé sin mirar, como él no me dio alcance supuse que prefirió quedarse junto a ella. –Papá, necesito regresar pronto a casa, Anthonie me ha enviado un mensaje que es importante vernos
-¿En domingo?
-Sí, mamá…. Papá ¿Cómo puedo hacer para salir de aquí?
-Hija, aún hay actividades, no sé, tal vez podría acercarte a la ciudad y que tomes un taxi
-Me parece bien… Mamá ¿Podrías encargarte de supervisar que recojan mis pertenencias?
-Sí, está bien… ve con mucho cuidado
-Sí. – Lo que más deseaba era salir de ahí. No iba a permitir que me lastimaran de la misma manera, de ninguna manera. No es fácil reponerse de un amor fallido.
Papá echó a andar el motor – Yo la llevaré – Terry se asomó con una gran sonrisa en el rostro. Disimulaba a la perfección que todo marchaba bien – Amor, vamos en mi auto
-Cariño, no te preocupes, papá me llevará a la estación de taxis más cercana. Es mejor que pases con tu familia, lo que resta del día.
-Gracias, muchacho – Papá palmeó su hombro – Estaré tranquilo que mi princesa estará bien.
-Gracias, Will.
No puedo decir que me no quería ir con Terry, sí deseaba con todo mi corazón que Susana se quedara con su enojo, él estaba conmigo y teníamos mucho de qué hablar.
Condujo sin dirigirme la palabra por un tiempo prolongado.
Hasta ese momento no había derramado ninguna lágrima, tenía el corazón dolido por el pasado que el presente aún no dolía tanto como para llorar.
Pero algo estaba determinado… No más engaños. Terry no tendría las mismas oportunidades que Robert, si él decidía quedarse conmigo, sería únicamente conmigo…
-¿No piensas hablar?
-Creí que tú tenías algo qué decirme
-No, la verdad no
-Estamos cerca de la estación de taxis
-Bien, puedes dejarme ahí y regresar
-Ok – Pisó el acelerador, se aferró al volante y frunció el ceño… ¡Dios qué bien se ve con ese gesto en su rostro!
Pasamos la estación y no se detuvo, continué sin decir nada.
Avanzamos
Entramos a la ciudad
Se detuvo –Maldita sea! Dime algo, dime que soy un jodido idiota
Tenía el derecho de sentirme ofendida y terminar todo esto con un simple reclamo. Pero si hacía eso le dejaría toda posibilidad a Susana de estar con Terry y no, no sería tan fácil. Así que opté por hacer a un lado mi disgusto y lo miré –Eres encantador – Le dije tocando su rostro y regalándole una sonrisa
-¿Qué? – Relajó su expresión
-Que me gustas mucho y que tengo sentimientos bonitos por ti y son sinceros
-Candy
-¿Lo que le dijiste a Susana es verdad?
-Me siento fatal delante de ti. – golpeó el volante con su puño cerrado – esperaba una rabieta de tu parte y no una muestra de amor sincero
-Sufrí mucho con mi ex y no estoy dispuesta a pasar lo mismo dos veces. Si estás dispuesto a emprender esto conmigo sin mentiras, sin engaños, sin exs que estén deseando separarnos. Si puedes con eso, te prometo ser feliz, pero si no puedes, es mejor ser sinceros en este momento antes de hacernos ilusiones e involucrar a los demás…
-Perdóname, no debí estar a solas con Susana, entre ella y no existe nada, lo que hubo entre nosotros terminó antes que viajara a Inglaterra esta última vez, y estuve allá casi ocho meses y ella cree que…
-Lamento interrumpirte, no es que me importe pero es mejor dejarlos fuera de nuestra historia ¿Vale?
Sonrió y sus hermoso ojos azules se iluminaron – Sí.
Emprendió el camino.
-¿Podrías llevarme a casa? Necesito ducharme- Dije mostrando la ropa deportiva con la que había salido a correr.
-Sí y luego te llevaré a un lugar que seguro te encantará
-¿Iremos a comer? Porque muero de hambre
Rió – No, bueno, podemos comer algo allá, si lo prefieres comemos en tu casa
-Me parece bien – Llamé a casa y avisé que íbamos en camino para que nos preparan algo rico para comer
-¿Cómo logras eso?
-¿Eso? – pregunté - ¿A qué te refieres?
- Sí, cómo logras tener templanza
-Lo dices porque no te monté un espectáculo ¿Verdad?
-Ajá
-He pasado muchas veces la misma situación y siempre duele igual pero aprendes a responder de forma diferente
-Mi amor, no sé cuánto pudieron lastimarte antes, pero te prometo que yo jamás lo haré, es más le diré a mi padre que cambiaré de sección para no estar cerca de Susana
-No te estoy pidiendo que hagas eso, si eso te da más tranquilidad podré comprenderlo pero si estás cerca de ella y te sientes tentado a caer con ella entonces es porque no la has olvidado.
-No quiero que tengas motivos para dudar de mí.
-Si tú me prometes que serás fiel a lo nuestro, te creo, no necesitas hacer nada extra para convencerme.
-Yo quiero hacerlo.
-Está bien. Te apoyo
Hacía mucho frío ese domingo decembrino. Las calles se veían hermosas con la bruma flotando por el aire, me hacía recordar las frías calles de Londres, luces por doquier, gente bien abrigada… y yo, yo me sentía emocionada por mi nueva relación, esa sensación que se lleva en el interior que decimos que son miles de mariposas revoloteando en nuestro ser, volando de emoción, buscando una salida -Jamás he traído a nadie a este lugar, ni he recibido a nadie salvo a unos amigos
-Es hermoso- Me había llevado a su penthaus.
-Aquí es a donde vivo, en mi rinconcito
Solté su mano y caminé para conocer las áreas del lugar –No te creo
-¿Qué? ¿Que seas la primera en conocerlo?
Sonreí – Que sea tuyo
Caminó hasta mí y me abrazó – Quiero que seas la dueña de este lugar, así como lo eres de este- Envolvió en su mano mi mano y la condujo a su pecho señalando su corazón
-¿Me propones que vivamos juntos?
-No, eso sería para otro tipo de mujer, pero no tú, tú eres digna de ser llevada al altar
-Terry
-¿Quieres casarte conmigo? – Abrió un fino estuche en el cual brilló una sortija de compromiso. Sobre su rodilla me dijo – No tengas miedo, un hombre sabe cuándo ha llegado el amor que tanto ha esperado, el amor anhelado, la mujer para toda su vida, y yo sé que tú eres esa mujer, Candy
A pesar de los nervios y de las dudas en mi cabeza, sostenía una enorme sonrisa en mi rostro, papá pensaría que es muy pronto, y no había venido buscando una relación como tal, mis planes cambiarían en su totalidad, cinco días… tan sólo habían pasado cinco días!
Pero qué bah! – Sí, Sí, sí, sí quiero
Nos recostamos en su habitación y aunque disfrutamos un nivel más de nuestras caricias no tuvimos relaciones – Nuestros padres dirán que estamos locos
-Es que lo estamos, amor, este amor es locura, es el amor que te lleva a un nivel más de desear pasar un buen rato, es el que hace que desees estar toda la vida y aún la muerte juntos.
-Terry, no creí que te llegara a amar tan pronto.
-No sabes lo que sentí cuando me invitaste esa papa frita en el aeropuerto, me emocioné
-No parecías emocionado
-Créeme, lo estaba, Tu sonrisa, tu voz, tan distinta a mi
Recordé a Mark -¿Polos opuestos?
-Exacto, como los imanes, que se necesita tirar de ellos para separarlos, pero que si no fuera por esa fuerza ellos permanecen unidos.
-Jamás olvidaré ese día
-Yo tampoco, menos cuando te aguantabas para ir al tocador, casi bailabas en tu lugar
- Acaso ¿Lo notaste?
-Y el señor a nuestra derecha, también
-¿El señor Gabriel?
Rió a carcajadas – No puedo creerlo, ¿Cuántas personas conociste en ese vuelo?
Saqué mi móvil – A Samantha, que trabaja en el local de souvenires, mientras intentaba convencerme en comprar algunas cosas nos hicimos amigas – Le mostré una foto que nos tomamos ese día – Mira, nos mensajeamos
-No puedo creerlo – Parecía que le causaba gracia
-Conocí a Marie la azafata, es madre soltera
-¿La que te llevó hasta tu lugar?
-Ajá, prometí ayudarle con la educación de su hijo – Busqué en mi galería de fotos –Mira, este es su pequeño. Está hermoso ¿Verdad?
-Me das miedo… cómo puedes hablarle a gente desconocida
-No son desconocidos, ya somos amigos
-Y también al señor que nos acompañó en el vuelo
-Sip, pienso cerrar un negocio con él y para ello me ayudará Carlright, aunque pienso más en Tom.
-Prométeme que nunca te irás con un desconocido
-Promesa, el único desconocido que se robó mi corazón, y mi taxi, fuiste tú
- Vi por el retrovisor tu rabieta… pero amé en cuanto te vi llegar a la casa de William, tan emocionada, risueña… - Reía - No, no, ¿cómo olvidar?
-¿Tan de broma me veía?
-No, el caramelo en tu boca, inflando tu mejilla …
-Elroy estaría más que fascinada contigo
-Te prefiero a ti que a Elroy
-Ya! Me refiero a que ella aprobaría lo nuestro
-¿Fue estricta contigo?
-Al principio sí, pero no más que mamá. Luego aceptó que así era yo y que mi temperamento era único.
-¿No te da temor hablar con desconocidos?
-No, porque siempre lo hago en lugares públicos…
Desde preguntar la hora hasta acercarme a una mujer llorando siempre me acerqué a los extraños.
-Pediré esta noche la formalidad de nuestra relación
-Insisto que nos dirán que estamos locos
-Sí estoy loco por ti
-Me arriesgo a que digan que estoy loca por ti
No puedo negar que sentía nervios y emoción al mismo tiempo
Todos estaban reunidos en la sala de estar, sumamente cansados por el fin de semana que aún no concluía
Me enfundé en un hermoso vestido de satín descubierto de la espalda, agradezco a papá por la calefacción en la casa. Eliza invitó a Anthonie y a petición de Annie invitaron a Stear. Aunque era un momento íntimo me sentí feliz de ver a mis hermanas acompañadas de personas que estaban felices por mí.
-Estás bellísima
-Y tú, estás muy elegante y guapo
Richard tomó la palabra –Will, amigo, hermano, te lo dije – Los dos rieron. Mamá y Eleonor contuvieron la risa esbozando una sonrisa – Es de familia
-Lo sé, Richard, lo sé
-Bien , Familia, amigos, es un honor para la familia Grandchester el solicitar la mano de su hija Candice en compromiso para mi hijo Terrence, estamos contentos y agradecidos con esta breve relación que señala un futuro prometedor.
-Amigos, es también para nosotros un honor –Mencionó papá- un privilegio conceder la manos de nuestra hija Candice en compromiso para matrimonio a Terrence Grandchester, deseo que hagas feliz, inmensamente feliz a mi hija
-Candy – llamó mamá – Nos hace feliz que se comprometan, que su dicha sea duradera
-Terry, mi amor, les deseo toda la dicha del mundo, todo el amor y miles de bendiciones
Los dos asentimos con la cabeza y la felicidad expresada en el rostro – Mi amor, no hay nada que impida que seas mi esposa pero te pregunto delante de tu familia ¿Quieres casarte conmigo?
-Sí, sí quiero
Entre risas, aplausos, abrazos y brindis fijamos la fecha, no sé cuál era nuestra prisa por estar juntos pero a nuestros padres les pareció de lo más fabuloso.
Celebramos con nuestra familia, nuestras madres comenzaron a integrarse en nuestra planeación con aportes valiosos
-Papá ¿Por qué dijiste que lo sabías cuando Richard mencionó "Te lo dije"?
-Es una historia un tanto cómica, Richard y Eleonor se casaron en las Vegas… a las dos horas de conocerse
-¡¿Qué?! – Dijimos en coro mis hermanas y yo
Mark rió fuerte y pasó un brazo por encima de la espalda de Richard – No lo puedo creer
Eleonor y mamá estaban sonrojadas –Will! Ustedes también se casaron en ese día…
-No lo puedo creer! Mamá… ¿cómo? Queremos saber
- Habíamos llegado de Londres con nuestro grupo de viaje de graduación, y al tercer día se nos ocurrió separarnos de todos e ir y conocer la ciudad del pecado. Aunque me opuse, Eleonor me persuadió hasta convencerme… Ahí vimos a un par de apuestos caballeros, apostaban, ganaban y brindaban, precisamente en ese orden. Richard miró a Eleonor y le invitó una copa, yo era como Annie, siempre callada y tímida… tu padre me acercó los dados a la boca y dijo sopla muñequita y dame suerte y yo soplé, no me salía el aliento y tu padre dijo: Más fuerte princesa, fruncí los labios y tu Will me robó un beso… de piquito pero fue un beso…
-Tu madre me dio tal suerte que seguimos ganando y brindando
-La idea de casarnos fue de Will
-¿Qué les dijeron sus padres?
-Que eso no era un matrimonio así que organizaron una reunión con los padres de los americanos como les decía tu abuelo y nos unimos religiosamente en un mes y Richard y Eleonor se casaron tres meses después ya que el abuelo Grandchester lo quiso poner a prueba
-Por qué si se conocían de tiempo atrás ¿Yo no recuerdo a Terrence?
-Ellos vivieron un par de años aquí y regresaron a Inglaterra antes que ustedes llegaran. Richard y Will se frecuentaban para hacer negocios. Integraron a Elroy y el resto de la historia ya la conocen
-Entonces ¿No les ofende que Terry y yo nos casemos tan pronto?
-Creemos que ya se tardaron en hacerlo.
