Nos hospedamos en un hermoso hotel.
Esas son algunas ventajas de ser testigo protegido. Aunque sé que Karen y Albert lo gestionaron de esa manera.
Mi abogado llamó al abogado de papá y acordaron reunirse pacíficamente en la sala de usos múltiples en la torre de papá…
-Mami, te ves bonita con el cabello lacio
-Gracias, Cami. Siempre es bueno cambiar.
-Yo prefiero tus rizos, mami
-Yo opino lo mismo que Ulises
-Agradezcan que no me teñí el cabello
-Tú eres hermosa, eres la mujer más hermosa sobre la tierra
-Ya! Tanta miel atraerá moscas –Dijo Karen sonriéndonos. Quise hacerle bromas a Karen diciéndole que estaba celosa pero opté por quedarme callada.
Rentamos una camioneta pasajera y el abogado me dio varias indicaciones- ..Recuerde que usted no debe mencionar palabra alguna, cualquier comentario u objeción lo hará a través de mí
-Entendido, ¿Albert podrá estar con nosotros?
-Sí, Karen y los niños deberán esperar fuera.
-Ok…
-Gracias, princesa, por permitirme estar a tu lado
-Albert, viene como su custodio, no lo olvide… - Mencionó el abogado, él y yo nos sonreímos
Sentí un vuelco en el estómago cuando miré el enorme edificio de papá….
Albert abrió la puerta para que ingresáramos, los presentes: papá, Richard, Leagan, Anthonie, los diferentes abogados representándolos y Terrence con su abogado… Nuevamente yo era la única dama entre tantos caballeros.
Se pusieron sobre sus pies.
Tomamos asiento.
Quería correr y abrazar a mi padre y sé que él quería hacer lo mismo.
Terry me siguió con su mirada, las cejas fruncidas y quería matar a Albert con la mirada. Apretó la mandíbula cuando Albert retiró mi silla y cuando apretó mi mano en señal de seguridad y confianza.
-… El motivo es que deseamos, de forma pacífica, la recuperación de los bienes económicos de mi representada: Candice White Andry de quien presentamos la resolución de personalidad emitida por el Juez del Tribunal del Distrito de Massachusetts
-No tenemos ningún inconveniente, aceptamos las pruebas y haremos las gestiones legales para que todo el capital de Candice W. Andry pasen nuevamente a su propiedad – Vi a papá respirar profundo –Lo que incomoda a los presentes es la situación moral de este juicio.
-Entiendo el desconcierto y la seriedad del mismo. En pasadas ocasiones intentamos ponernos a sus órdenes y solicitando su cooperación para la realización del proceso de recuperación de identidad, al no obtener la facilidad y disposición optamos a proceder de esta…. –Papá interrumpió con un golpe en la mesa
-¿Por qué, Candice?
-Papá, yo, yo
-¿Por qué nos tratas así? ¿Nos señalas como delincuentes?
-Señor, le ruego que se controle y que no le hable a …
-No me dirá como hablarle a mi hija… esto de por sí es difícil… te lloré, viví un infierno por creerte muerta ¿y te presentas así?
-Will, cálmate –Intervino Richard
-Quiero hablar con mi hija a solas
-Lamento que eso no se pueda –Mencionó tranquilamente Albert -Ella es un testigo protegido por el estado de Massachusetts y …
-Maldición, un momento… esto no es lo que parece.
-Cálmate – De nuevo Richard –Señores, creo que lo mejor es detener esta reunión, mi amigo y socio está agobiado por esta situación… les ruego…
-No podemos posponer, pero sí dar un breve receso para que se difuminen los ánimos. –Dijo el abogado de papá.
Me acerqué a mi abogado -¿Puedo hablar a solas con mi padre?
-No, lo conveniente debe ser en presencia de los abogados.
-Pero ¿sí puedo hablar?
-Sí… -Sin pensarlo más me puse sobre mis pies y corrí hacia los brazos de papá –Perdóname, no quería hacerles daño. Papá te amo y te he echado de menos, esto es únicamente un proceso que es necesario, quise verte antes pero no me creíste… -Los dos llorábamos. Todos estuvieron en silencio.
Albert se equivocó, Terry reaccionó tal y como yo me imaginaba.
-Hija, firmaremos todo, tendrás nuevamente lo que te corresponde por derecho, nunca quisimos quedarnos con nada tuyo, es decir despojarte… No lo puedo creer, esto es… ven a mis brazos, mi amor… Tu madre se pondrá feliz, tus hermanas, Richard está igual de contento, Leagan, Anthonie… todos en casa...
Mencionaba nombres, menos el de Terrence Grandchester. Papá sabía que Terry no estaba, digamos, feliz de verme…
-¿Podemos hablar sin la necesidad de abogados?
-Anthonie
-Sin tu cabello ensortijado es difícil reconocerte, ¡Es un gusto tenerte de vuelta! La vida no es la misma sin ti; hablaremos de tus inversiones otro día, claro si se puede, tu regreso es digno de festejarse.
-No puedo quedarme tanto tiempo aquí, necesito volver a Massachusets, en cuanto se aclare todo, regresaré.
-Nuestros abogados pueden hablar entre ellos…
-Candy
-Richard, también me alegro de verte, Señor Leagan…
-Me preocupa que menciones "arreglarse todo" ¿A qué te refieres?
-Señor Leagan, no puedo hablar… pero agradezco que, después de firmar estos documentos, charlemos de negocios – Sonreí
-Perdónanos, hija. Todos sufrimos con tu supuesta muerte, existió mucha gente mala que llamaba para hacer escarnio con tu familia, con mi hijo…
Albert y yo cruzamos miradas –Caballeros, abogados, creo que las explicaciones sobran, Candice y Terrence tienen mucho qué hablar… debemos darle su espacio
Terry removía su sortija de matrimonio. –No tengo nada qué hablar con Candice. El citatorio es claro, no tenía conocimiento de que estaba con vida… no soy bígamo… si para ellos es necesario disolver el matrimonio con Candice, firmaré…- Su abogado le acercó la solicitud y él firmó sin expresar nada más.
Nuestro acuerdo prenupcial era claro, los bienes con los que ambos nos presentamos al matrimonio serían de cada quien, los que hiciéramos juntos, en caso de divorcio; en aquél tiempo no pensábamos en ese momento, serían 40 -60% Terry quiso que yo quedara con más que él...
Pasé un nudo enorme por mi garganta, contenía las lágrimas porque a pesar de toda la terapia con la que me había presentado, no puedo negar que sus palabras penetraron hasta lo profundo de mi corazón – Muchas gracias por el apoyo que me han brindado. Papá, estaré en el Hotel Mandarin Oriental, en Columbus… dile a mi madre que deseo verla. –Regresé a mi lugar, Terry centró su mirada en la mía.
Quise bajar mi mirada pero no pude. Durante muchos días, que parecían una eternidad, era lo único que me sostenía… esos ojitos azules –Bien, percibiendo que nuestra presencia no es necesaria por más tiempo, es preciso retirarnos, el abogado de Candice les entregará las copias de los documentos - mencionó Albert con firmeza, todos los presentes exceptuando a Terry afirmaron con la cabeza.
Me sentía nuevamente en familia, aunque no en casa… El tiempo se había encargado de ponernos en situaciones en las cuales no era tan fácil zafarse de ellas.
Me despedí de papá acordando vernos por la tarde. Richard y Leagan salieron con sus abogados después de revisar los documentos. Anthonie firmó sin leer, confiando en que su abogado había leído las cláusulas… en realidad él me externó que no tenía ningún inconveniente, que había hablado con papá y Terrence en su momento para recibir indicaciones de mis inversiones, ambos habían acordado dar un tiempo y no retirarlas de las acciones adquiridas.
Estreché la mano de Terry solamente como formalidad.
Quería arrojarme en sus brazos…
Él no me soltó y yo, discretamente quise deshacer ese vínculo.
Albert se acercó y me apretó los hombros –Estaré esperándote fuera, toma tu tiempo. – Terry me soltó y dio la espalda.
Esos segundos bastaron para que nos dejaran a solas.
Di un paso hacia atrás buscando la salida.
-¿Cómo puedes ser tan fría?
-¿Disculpa?
-William tiene razón… ¿pretendes volver y fingir que no ha pasado nada?
-Terry, no fue culpa mía, todo ha sido un infortu…
-¿Qué no es culpa tuya? Maldita sea – Golpeó con sus puños la mesa. Su crecido cabello se escurrió por los costados de su rostro – Si me hubieras esperado en la casa ese día, nada de esto habría pasado
-No seas injusto, quise hacer algo útil pensando en ti
-Sentí volverme loco, quería morirme, te busqué como un maldito desesperado, sin comer, sin dormir... con el único deseo de tenerte de regreso.
-¿Sí?- pregunté con ironía – Pues creo que Susana es una buena psiquiátrica, sus métodos te han funcionado de toda la vida
-No metas a Susy en esto, que yo no estoy metiendo al malnacido, ese – Señaló hacia la puerta. Yo sabía que se refería a Albert - ¿Crees que no me doy cuenta que entre tú y él hay algo más?
-Creo que has dicho todo… Evitemos lastimarnos…
-¡Qué fácil es para ti! – Me apretó por los hombros y me acercó a él. Pude sentir su aliento en mi rostro.
Sus hermosos ojos azules no se apartaron de mi vista, eso incomodaba – Suéltame, me haces daño
-¿Yo te hago daño? Tú acabaste conmigo… No dormía por buscarte… quería encontrarte, mucha gente jugó con nuestro dolor
-si me hubieras buscado hasta por debajo de las piedras… tal vez...
-Maldita sea, Candice… te busqué en el cielo, en el mar, en la tierra, debajo de ésta… mi único deseo era encontrarte… Usamos todos los recursos posibles, denunciamos tu desaparición, contratamos detectives privados, lo anunciamos en los diarios… en la web… muchas personas daban pistas erradas de tu paradero… fui a cada una de ellas… hasta que nos dijeron que te habían encontrado… Clint estaba junto a aquella mujer
-¿Después de tanto tiempo?
-El pobre animal vagaba buscando alimento y regresaba a donde estaba aquella mujer con tus pertenencia… ese día morí contigo… o con ella… diablos! Y ahora regresas con él… maldita sea
-Tú tienes a Susana… siempre la has tenido – Dije tiñendo de tristeza mi voz… había intentado no llorar al igual que él…
-Por Dios Santo… no me digas que ahora sientes celos de ella
-Quisiera decirte que sí… pero creo que no. –Abrió los ojos sorprendido –Me acostumbré a verla junto a ti, en la casa, aquí, en las reuniones, en…
-Sabías que ella era mi socia…
-Aun cuando no podía ver, sabía que habías estado con ella, su aroma estaba impregnado en ti
-No seas injusta… yo fui sincero contigo
-Dime una cosa… mientras estuvimos juntos ¿Alguna vez me fuiste infiel?
-No, me entregué por completo a lo nuestro, sin importar los malos augurios por parte de nuestros amigos que decían que era muy pronto para contraer matrimonio…Al final tuvieron razón
Me acerqué al ventanal para mirar la ciudad, era hermoso poder contemplar la belleza de este lugar –Un día, Marc me dijo que me sentía atraída por ti porque éramos diferentes, ¿Comprendes? Usó la figura magnética del imán. ¡Cuán equivocado estaba! Tú yo somos iguales
-Candy!
-Sí, Terry – Mis lágrimas lograron escaparse de su prisión, No importa cuántos años tenga sé que el desamor logrará arrancar más de una por dolor – Tú y yo somos egoístas. No me importó fundar mi felicidad en la infelicidad de Susana, ella te amó desde antes que yo te amara, y te amará a pesar de lo que yo pueda sentir…
Rodeó mi cintura con sus manos –Cómo quisiera detener el tiempo y que esto jamás se acabe, tenerte así entre mis brazos… -Sentí que el amor de mi vida lloraba al igual que yo – No digas más - El tiempo no se detuvo y nuestros destinos ya estaban marcados. – Candy, prométeme que serás feliz.
-Sí, seré feliz. Y Tú también serás feliz.
Antes que la puerta se abriera, me zafé la cadena que me había regalado, en la cual colgaba mis sortijas con la promesa de amor eterno entre Terrence y yo. Me había arriesgado tanto por conservarlas, por tenerlas conmigo… -Creo que esto te pertenece – Intenté sonreírle bajo la vista nublada por las lágrimas
-Prefiero que lo conserves, así como yo conservo esto – Me mostró la fina cadena que cuidaba el redondo símbolo de mí entrega.
Nos abrazamos y lloramos.
Sabía que lo perdía para siempre, su mirada me lo afirmaba -¿Terry? –Susana mencionó su nombre.
Deshicimos el abrazo.
Le sonreí a ella. –Adiós
-Candy- Dijo ella
Me limpié el rastro de lágrimas y salí.
Afuera me esperaba Albert y los niños… juntamente con Karen Kleiss…
Ella llamó a los niños y Albert dio un paso hacia mí. Lo sentí indeciso y preocupado, aunque me mostraba fortaleza; lo abracé. Escondí mi rostro en su pecho y él apretó más el abrazo dándome confort, miré, entre mis lacios cabellos, hacia la dirección de Karen con los niños y noté en su mirada el dolor que se refleja cuando pierdes a alguien para siempre…
Apretó los labios intentando esbozar una sonrisa.
Sabía que había perdido al hombre que, quizás, un día amó.
Yo sabía que había perdido al hombre que amé, que amo y que amaré…
-Todo estará bien
-Sí, gracias
Albert no quería preguntarme los términos con Terry pero yo quería brindarle la seguridad que él me había ofrecido y regalarle la paz mental que hace falta en medio de la incertidumbre – Quedamos como amigos, aunque eso es más difícil.
Su cuerpo soltó la tensión y besó mi frente. – Es tiempo de marcharnos
Escuché la puerta del multiusos, Terry y Susana recién salían. Tal vez él necesitó confortarla a ella…o ella a él... en fin... qué más da...
-Mami – De pronto Ulises ya estaba junto a mí
-¿Sí, cielo?
-¿Puedo?
No sabía a lo que podía referirse con esa pregunta
-¿Puedes qué, amor? –Respondí aun en los brazos de Albert
No contestó y corrió para darle alcance a Terry –Su majestad, Terrence de Grandchester
Terry se detuvo y miró a Ulises, me miró y sonrió. Creo que pudo deducir a lo que mi hijo se refería –Sí – Contestó con aire de superioridad entrando en el juego de Ulises -¿Qué se te ofrece?
Ulises hizo una reverencia, tal y como aprendió en nuestras historias, así como se inclinan los barones ante el Rey –Si su majestad me permite presentarle mi petición
-Levántate –Ordenó Terry. Ulises obedeció – Dime
-Quiero que me ordene como su paje de armas– Vi a Terry contener su risa. Se aclaró la garganta. Albert, Cami y yo observábamos juntos. Karen se mantenía detrás de nosotros.
-Bien, ponte sobre tu rodilla y baja la cabeza… -Se inclinó y le susurró algo al oído y Ulises respondió. Terry se irguió y siguió con el nombramiento – Sir William Albert Andrew Andry, yo te nombro caballero real de mi corte… - Puso su grande mano en la cabeza baja de mi pequeño y lo despeinó – Puedes ponerte en pie
-Majestad
-¿Sí?
-Prometo cuidar a la Princesa White Andry si usted me promete terminar con la Bruja – Abrí mis ojos rogando al cielo que Ulises no mencionara alguna imprudencia
-Es un trato, Sir William
Ulises le estrechó su mano y corrió en mi dirección.
Terry me vio, apuntó con su dedo índice y rió fuerte sacudiendo la cabeza negativamente como señal de incredulidad. –Mamá! Soy un Sir, soy un Sir… yo te protegeré…
Gracias Le dije inaudiblemente a Terry, se despidió de mí con una reverencia y caminó al lado de su espos.
-Me despediré de papá e iremos a comer algo…
-Tu padre te ha dejado un mensaje con su asistente…
Me acerqué a Ángela y me dijo que papá nos vería en el Hotel en punto de las 15:00 hrs.
Llevamos a los niños a un Mc Donalds y nos dimos prisa para llegar puntual.
-¿Estás más tranquila?
-Desde que te conozco he conocido la paz… Albert, te amo –Podía mencionar esas palabras con sinceridad. Tal vez nunca olvide a Terry, pero lo nuestro no podrá ser…
Albert pulsó el botón del ascensor –Mi hamburguesa estaba riquísima
-Me gustaron más las papas
-Mami ¿Volveremos a ver al abuelo?
-¿Abuelo?
-Sí, cariño, tu padre les dijo que es su abuelo
-Con una condición
-¿Cuál? – Respondieron en coro
-No llamarán más a Albert por su nombre
-¡¿No!? – preguntaron los tres
-Yo me bajo aquí, prefiero ir por las escaleras… tanta miel empalaga
Le sonreímos a Karen – Le llamarán "papá"
-¡Papá! – lo abrazaron y él a ellos
-Candy, Me estás pidiendo… ¿matrimonio?
-Sí! Mi mamá se va a casar con mi papá – gritó alegremente
Salimos del ascensor, felices, los niños corriendo por el pasillo. Albert y yo de la mano tras de ellos con pasos más lentos. Nos detuvimos y fue la primera vez que nos besamos enamorados.
Seríamos una pareja diferente a la que inicia una relación estando ambos solteros. Él era soltero, yo divorciada y ahora tenemos dos hijos…
Abrimos la puerta y vaya sorpresa!
Los niños se quedaron quietecitos, anclados en su lugar y mudos.
Papá, en complicidad con Albert había organizado una pequeña reunión. -¡Felicidades! – Mis hermanas y padres abrazaron a los niños.
La suite estaba llena de regalos, una mesa enorme, en el balcón y mucha comida, dulces y un pastel enorme.
Le agradezco al cielo que los niños no sean introvertidos…
Archie y Anthonie se acercaron a Albert y a mí.
El tema "Terrence" se mantuvo a discreción…
-Hija – Mamá lloró cuando me abrazó. No existían palabras.
Lo mismo pasó con mis hermanas
-Mami ¿Ella es mi tía?
-Sí, cariño. Tu tía Ely, tu tía Annie, tus tíos Anthonie y Archie… tus abuelitos.
Los llenaron de regalos so pretexto que ellos no habían pasado ninguna fecha importante con los niños.
Muchas gracias por sus comentarios, son importantes y emocionantes para mí. Aunque desconozco por qué no se pueden ver en los reviews
