Algo extraño pasaba conmigo. Dormía poco por la noche y comía mucho por ansiedad. –Amor, intenta dormir…

-No puedo, mis ojos no se cierran

-Bien, llamaré a Karen para que cuide a los niños un rato y te llevaré al médico

-¿Ahora?

-Sí, esto ya me está preocupando de más, no es normal

Retiró las sábanas y se mudó la pijama.

Amo su cuerpo. Tan varonil…

-¿Está sometida a periodos prolongados de estrés?

-No, todo normal. En lo económico confiamos plenamente en nuestros gestores financieros, aunque sí existe algo que me preocupa, es la constante exposición de mi esposo al peligro, ya sabe por cuestiones laborales.

Preguntas, más preguntas… -Le haré un ultrasonido porque creo que usted está embarazada

-No tengo síntomas de embarazada

-Lo descartaremos… en caso de que no lo esté le haré más estudios y le daré tratamiento para que pueda conciliar el sueño.

Mi corazón latía emocionado esperando que la prueba saliera positiva.

No pensábamos en quedar embarazados por la amenorrea causada por la medicación y por la falta en el control del parche anticonceptivo…

Albert me tomó de la mano.

Juntos pase lo que pase

El seguro médico cubría todo en absoluto, eso era uno de los servicios que cubríamos sin el aporte de los gastos médicos de Albert.

-Este – mostraba con el puntero -es su bebé, parece de unas tres semanas… aquí está el latido de su corazoncito

-¿Está seguro? – La voz de Albert sonaba llena de felicidad.

-Completamente, señor Andrew

Sonreímos, lloramos de felicidad, nos abrazamos… cualquier situación era una buena excusa para mostrar lo felices que somos… -Un bebé! Nuestro tercer hijo! Mi amor, estoy feliz!

-Es tan pequeñito… nuestro hijo…

Nos pusimos serios al llegar a casa. Marc había visitado a Karen y estaba en casa con ella y los niños.

Él y yo teníamos buena relación sin importar el pasado.

-Bien, ¿Qué les dijeron?

-Todo está bien… va creciendo bien

Los dos abrieron sus ojos sorprendidos -¿Qué?

-¿De qué hablan papi?

-¿Por qué no están en la cama? Ya es tarde

-El tío Marc dijo que podíamos ver películas con ellos porque mañana no tenemos escuela.

-Sí tienen escuela, mañana iremos a otro colegio

-¿Queremos saber de qué está enferma mamá?

-Candy… ¿Quién o qué está creciendo bien?... oh, por Dios! Por Dios! Candy y Albert están esperando

-¿A quién, mami? ¿Vienen los abuelos?'

-¿Seremos tíos de otro Andrew?

-Vamos a tener un hermanito! Camila, vamos a tener un hermanito.

Recién llegamos a casa de mis padres y nos aguardaban en la sala de estar. Camila y Will entraron, como mamá jamás nos permitió ingresar a casa, arrasaban con todo… Abuelo, abuelo! Mi mamá va a tener un bebé! Vamos a tener un hermanito!

Habíamos planeado algunas formas creativas para hacerles saber que estábamos esperando un bebé, pero no contábamos en la forma que Cami y Will habían pensado para hacérselos saber.

¿Cómo se va a llamar?, ¿Cuánto tiempo de gestación? ¿Niño o niña? ¿Cuándo lo supieron? Felicidades!

Papá no desaprovechó la oportunidad para ofrecerle a Albert un mejor empleo… Jamás le ofendió con comentario alguno pero siempre creyó que se arriesgaba demasiado y que ahora que esperábamos otro hijo pensara las cosas en beneficio de su familia – He pedido un ascenso… aunque me cuesta imaginarme detrás de un escritorio…

-Le gusta sentir la adrenalina corriendo por sus venas.

-Hermana, muchas felicidades! Tú también tienes porqué felicitarme

-Ely, aún no es tu cumpleaños

-Sé que no, pero mira – Nos presumió su sortija de compromiso

Albert felicitó a Anthonie, yo abracé a mi hermana

¡Soy inmensamente feliz!

Al parecer Eliza no es la única que contraerá matrimonio.

Marc y Karen han tomado esa misma decisión. Como le mencioné a Marc polos opuestos Él rió fuertemente y me dijo que sabía que Albert y yo somos felices pero que mi polo sigue siendo otro… Yo sé que se equivoca y no hace proselitismo a favor de su hermano porque han sido escazas las veces que hablamos de él.

Los niños están felices en su nuevo colegio…

-Tendremos que contratar a alguien que te ayude con los deberes de la casa

-No, aún no, cuando no pueda ni moverme.

-Recuerda las indicaciones del médico y de Stear…

-Lo sé… ayer hablé con él y me dijo que, a su discreción, me programen una cesárea… que considere el embarazo de alto riesgo

-¿Por qué no me habías dicho nada?

-Porque si de por sí me consientes ahora no me dejarás hacer nada.

-No quiero que te pase nada y a nuestro hijo tampoco.

Cada día disfrutábamos ver que nuestro bebé crecía.

Mi abultado vientre de casi siete meses me hacía sentir torpe pero amada más de lo que podía agradecer.

El vecino nos vendió su departamento y contratamos a un arquitecto para que hiciera las modificaciones al ampliar el nuestro.

-Rentaremos un departamento y regresaremos cuando el bebé haya nacido.

-¿Cómo se llama mi hermanito?

-Papá y yo decidimos que si es niño se llamará Jonathan y si es niña se llamará Alice, como abuelita por parte de papá

-Es su primer hijo y yo tengo el nombre de papá y Camila tu nombre… - Dijo Will con tristeza

-William, ustedes son nuestros hijos y para nosotros es un honor que lleven nuestros nombres, su hermanito o hermanita será el tercero de nuestros hijos y lo amaremos así como les amamos a ustedes, son nuestros hijos. A demás tú eres mi primer hijo – Le confesó Albert sin mencionar a Karen

-Sí papá – Abrazó a Albert

-Hijo, pronto serás un jovencito al igual que Cami una señorita y tu hermano será un bebé, les ruego que lo amen así como nosotros les hemos enseñado a amar.

-Sí, papá. Lo cuidaremos bien.

-Amor, mañana es el ensayo de la boda de Karen y Marc…

-Sí, ya confirmé nuestra asistencia.

-Qué bien, porque se me había pasado.

Estaba bajo un estricto control pre natal, a mi parecer era algo excesivo…

…Lo volví a ver después de tanto tiempo. Estaba furioso. Discutía con Susana, bueno, en realidad ella le gritaba a más no poder sin importarle que los invitados de Mark y Karen comenzaran a llegar. –Voy al servicio, amor, ya regreso

-Sí, cariño, con mucho cuidado.

-Me acompañará mi madre…

Eleonor nos interceptó y quedé de alcanzar a mamá.

Salí y caminé hacia el jardín a donde mamá y Eleonor hacían planes de decoración, Eleonor y mamá eran muy unidas y constantemente se ayudaban recíprocamente, cuando escuché más de Terry y Susana discutiendo. Deja de tomar

-Maldita sea, Susana, todo te parece mal… ¿Qué si yo quiero perderme en el alcohol?

-Me estás humillando, maldito alcohólico

-Basta! No me culpes de todo… si estoy contigo estás enfadada y si no, de cualquier manera me reclamas por todo. Por qué no desapareces de mi vida…

-Pronto, Terrence, y estoy segura que lo lamentarás

Apresuré mis pasos para no escuchar más aunque no pude evitar oír lo último Estás feliz de verla ¿Verdad? Deseas que ese hijo que lleva en el vientre haya sido tuyo…

-Basta, deja a Candy fuera de esto… ella no es parte de mi vida… Si fueras más inteligente, podríamos disfrutar este día… brindar por la felicidad de mi hermano.

-La odio, maldita sea, la odio

-Estás loca.

-Ojalá y su hijo no nazca… eso me haría feliz, inmensamente feliz.

Acaricié mi vientre y le dije a mi bebé que lo amábamos, que deseábamos conocerlo y que cada día faltaba poco para tenerlo entre mis brazos.

-Hola, Eleonor- Le saludé con un abrazo, ella acarició mi vientre…

-Te ves hermosa, Candy, así embarazada.

-Es algo que he disfrutado mucho, sentir su corazoncito, sus pataditas, cuando se mueve,

-¿Se mueve mucho?

-Ufff! Cuando escucha a sus hermanos y cuando su padre llega de trabajar.

Terrence nos interrumpió, únicamente saludó a mi madre y a mí me dio un apretón en el hombro –Me marcho madre, estoy cansado

-Hijo, tu hermano cuenta contigo, además estás mal, mírate

-Puedo caminar, solo he tomado algunas copas… estaré bien

-Terry, por favor, hablaré con Susana

-Que ella haga lo que quiera, no la soporto

-Le pediré a tu padre que te acompañe

-Ya estoy grande, madre, puedo manejar mi propia vida

-No cometas más imprudencias, hijo…

Levantó la mano en señal de fastidio y caminó tambaleante.

No le importó dejar a su esposa sola entre tantos invitados ni a su madre con preocupación.

Así era la vida que, Terrence Grandchester y Susana Marlow, llevaban cada día…

Mamá pidió que nos quedáramos en casa y no en un hotel cuando el día de la boda de Karen y Mark llegó -Karen está hermosa! –Comentó Annie al verla pasar –Elisa se casará pronto y luego yo

La miré -¿En verdad? ¿Por qué no me lo habías dicho?

-Archie me pidió matrimonio y le he dicho que sí, eres la primera en saberlo.

Sonreí y abracé a mi hermana, nuestras frentes se juntaron –Shh que la novia está pasando… - Mark y yo hemos llegado a un acuerdo. Creemos con firmeza que es mejor no decirle nada a William Albert, seremos sus tíos, el pequeño ha sufrido bastante como para poner más carga en su corazón Albert y yo no estuvimos de acuerdo pero respetamos la decisión de Karen y el apoyo que Mark le brindó.

Terry no se apartó de su lugar en donde bebía sin control y fumaba un cigarrillo tras otro. Me dolía verlo tan infeliz…

Si de algo estoy completamente segura es del amor que le tengo a Albert y no hay punto de comparación entre él y Terrence… Pero no puedo dejar de sentirme mal por él porque mi corazón no ha quedado satisfecho con el cierre de lo nuestro.

Desde que lo vi la última vez, en el ensayo de la boda, he pensado en cómo hubiera sido nuestra historia de amor ¿Sería tan infeliz con él como lo es Susana? No, él y yo éramos felices, nos faltaba madurar pero nos amábamos.

-Albert, me siento incómoda. –Lo moví para despertarlo. Se puso sobre sus pies de inmediato

-¿Puedes caminar?

-Solo me duele un poco

-Te llevaré al hospital

-Estaré bien

-No. Prefiero que estemos tranquilos

-Ya te dije que estaré bien, creo que necesito que me ayudes a acomodarme porque el bebé… ouch… argg… dame tu mano… ufff creo que ya está pasando…

-Te llevaré ahora mismo. –Tomó el móvil y llamó a mi madre quien se hospedaba en un hotel cerca de nuestro departamento…. Sí, para cuidar a los niños

-Albert, falta casi un mes para que el bebé nazca, no debiste poner en alerta a mi madre.

Planeamos no saber el sexo de nuestro hijo, queríamos que todo fuera una sorpresa.

El baby shower que organizó mi madre fue hermoso y la mayoría de regalitos fueron de color blanco, amarillo, verde…

Mi hijo nació a las 23.15 horas a través de cesárea.

-Es hermoso, se parece a ti

-Permíteme tomarlo en brazos.

Albert estaba inmensamente feliz. Hizo tantas promesas como: siempre estaré a tu lado. Te miraré cada día hasta que te puedas valer por ti, y aun cuando fueres un adulto podrás contar conmigo…

La casa estaba llena de regalos.

Toda mi familia estaba presente y mi tan amado hijo pasó por el regazo de sus abuelos, tíos y tías.

La casa se llenó de más luz, nos sentíamos completos y plenos.

Con cada día que pasaba me sentía más lejos de aquella Candy que confiaba en cualquier persona.

Con los días y años acumulados a mi experiencia me daba cuenta que vivía con temor, podría ser inmensamente feliz en compañía de mis seres queridos pero eso no significaba que viviera en paz y tranquilidad.

Por aparte podía comprender que no podía proteger a mis hijos teniéndolos en casa, eso no les haría bien.

Por otro lado no pensaba en regresar a trabajar, estaba muy feliz y cómoda en mi casa.

Amaba esos momentos de estar todos a la mesa y despedir a mis hijos y esposo cada mañana, quedarme con Jonathan y mirarlo dormir y crecer…

Will grabó todo lo que más pudo de los primeros años de Jonah.

-Candy, no te lo pediría como favor si Legan no estuviera grave

-Richard, ¿podría encargárselo a un gestor?

-De preferencia no, solo te pido que me apoyes – Richard y Leagan habían hecho mucho por nosotros y trabajaban de la mano con los gestores pero él tenía razón, existen cosas en las cuales el trato personal es mejor.

-Está bien, te veré el lunes por la mañana.

Cuando terminé la llamada con Richard pensé en decirle a Albert de manera inmediata. –Será por una o dos semanas

-Está bien, cariño

-Contrataré a una niñera para que me ayude con Jonathan y Cami y Will se quedarán con Karen ahora que Marc fue a la Florida…

- mi amor, esto lo podemos hablar en casa, nos quedan dos días para que sea lunes

-Sí. Amor, me siento nerviosa, como si fuera mi primer día de empleo –Reí

-Sabes que no me opongo a que trabajes o ayudes a tu padre como tantas veces te lo ha solicitado

-No quiero estar cerca de Terry, menos de su esposa… Richard no pudo confiar en él y por ello regreso de Inglaterra…

-No lo juzgues… yo no lo haría

-No, porque tú eres un amor…

-Recuerda que te amo y que él está en un proceso de rehabilitación

-Por eso mismo, no sé si sea bueno que me vea

-Yo te apoyaré, solicitaré una licencia y estaré contigo

-¿Harías eso por mí?

-Claro que sí, princesa

No podía existir tal cambio en mí, anhelaba tanto ser la esposa ideal, la madre ideal que ahora me enfrentaba a un mundo que parecía desconocido, sentía que me aferraba a mi burbuja de comodidad y estabilidad.

Toda la corporación sabía que estaría dos semanas entre ellos y no era tan desconocida para la gran mayoría de ellos. Aunque frecuentaba pocas veces a mi padre sabían que tenía una sociedad con Richard y con Anthonie quien se había unido a los negocios familiares… ya era parte de la familia aunque los intereses de Eliza eran otros.

Me había pedido, en renta, la casa en Inglaterra. Albert y yo optamos por prestárselas un tiempo definido ya que deseamos que nuestros hijos estudien la universidad en aquél lugar.

-¿Recibiste la agenda?

-Sí, ¿Quién es el señor Tolbert? –miraba con extrañeza que la hoja decía que tenía una sociedad con Tomas Carlright y quería integrarse a la transnacional

-Es alguien a quien tú recomendaste

-¡¿Yo?!

-Sí, no puedo creer que no lo recuerdes

Traje muchos recuerdos a mi memoria de un tiempo a la fecha y sonreí - ¿Qué es tan gracioso, princesa?

Sin pena, bueno sí y mucha, les conté como conocí al señor Gabriel… -ahora muero de pena – y de nostalgia… Ojitos azules aun te extraño!

-Bueno, me retiro, mi vuelo es a las 11:00 y aún tengo que pasar por mi esposa

-Saludas a Eleonor de nuestra parte

-Gracias.

La cita con Gabriel era a las 10:00 hrs.

Nunca me imaginé que la vida es experta para dar sorpresas, una buenas, otras excelentes, malas, desagradables… y otras que no sabemos en dónde catalogarlas.

¡Cómo quisiera regresar el tiempo y corregir los errores pasados! Hasta el momento de abordar aquél avión que me trajo de vuelta a América.

¿Cómo no pude evitar el antojo de una hamburguesa?

Ahora me arrepiento de ofrecerle una patata frita a Terry

De hablar con Gabriel.

De lo único que no me arrepiento es de ayudar a Marie con los gastos de su hijo que ya es un jovencito y de ayudar a Samantha a colocarse en un mejor empleo.

Tampoco sé si todo lo que pasé fue necesario para conocer a Albert y coronar nuestro matrimonio con nuestros hijos.

-Candy ¡Es un gusto volver a verte! Después de tantos años

-Señor, Gabriel, es un placer –Estreché su mano y de inmediato le presenté a Albert, mi esposo.

-No perdamos mucho tiempo, mi hijo debe regresar pronto, pidió permiso en su trabajo y deseamos que nos expliques cómo podemos participar en la transnacional, no como activistas sino como exportadores

-Con mucho gusto, tome asiento en lo que llega su hijo – Le dije porque, precisamente el que tenía prisa no estaba entre nosotros.

-Sí, no debe tardar, quien lleva prisa es él pero se ha encontrado a una querida amiga, que aquí entre nosotros no sabía que la tenía… es la señorita Susana Marlow una encantadora mujer

-Ah! Me da gusto que esté familiarizado con esta sociedad – Dije, no quería mostrar sorna con alguien que no la merecía.

-No!, él es la primera vez que viene, pero se encontraron en el pasillo, mi hijo no sabía que ella trabajaba en este lugar

Terry irrumpió con unos documentos. Albert se los recibió y en ese momento ingresó Susana con el hijo de Gabriel. Su risa nos sorprendió, él dijo algo en voz alta haciéndole reír más el acompañante de Susana trasladó mis recuerdos al peor momento de mi vida… ellos se quedaron callados al vernos. Terry la miró con desprecio –Lo siento, dijo ella y saludó a Gabriel y estrechó la mano de Albert, a Terry y a mí nos ignoró.

–Candy, ¿Te sientes bien? –Preguntó Terry llamando la atención de todos

Sacudí la cabeza para despejarme y respiré por la nariz –Sí, solo fue un pequeño mareo – Mentí – Bien caballeros les ruego que tomen sus asientos –Quería escucharlo hablar más, más…. Que sus palabras despejaran las dudas de mi mente

Terry y yo nos encargamos de la reunión, no nos habíamos puesto en acuerdo pero todo fluía perfectamente. Albert y Gabriel estaban atentos, hasta el momento en el que Terrence preguntó de forma directa –Antes de pasar a la parte de las negociaciones ¿Tienen alguna duda?

-Santiago, hijo ¿Tienes alguna duda?

Lo sabía, ese tipo era el hombre que vi fuera del colegio de los niños, ¿cómo podría olvidar su maldita voz? ¿Cómo me devolvería dos años de mi vida?

No sabía qué hacer ni que decir. Si acusarlo y señalarlo o esperar. –Terry, no me siento bien ¿Te puedes hacer cargo? –Le susurré discretamente. En los años que convivimos creamos nuestro propio lenguaje secreto y ni él ni yo lo habíamos olvidado

-Sí, yo me hago cargo- Me respondió.

Deseaba que todo se terminara pronto.

El oxígeno abandonaba mi cuerpo y sentía que moría de asfixia.

¿El señor Gabriel estaba involucrado? ¿Susana? Mi mente se retorcía al pensar que Terry pudo tener algo de parte en todo esto… ¡No! Cualquier cosa menos eso.

Estreché la mano del señor Gabriel, seguía siendo un señor viejo, amable y rechonchete.

Su hijo Santiago, al igual que yo, sudaba y se removía en su lugar.

Apreté su mano y él la mía… quería gritarle! Salir corriendo! Bofetearlo, señalarlo…

Al fin terminó todo… o recién iniciaba todo…

Albert cerró la puerta y Susana la abrió de inmediato –Terrence te veré más tarde, mi madre quiere verme

-Sí- Respondió él despectivamente

Me arrojé a los brazos de Albert –Es él… es él


Muchas gracias por leer y por sus comentarios.

Estamos cerca del final