Los derechos de autor de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling

-¿Quién quiere leer ahora?-pregunto Dumbledore.

-Yo lo haré-dijo Remus. Dumbledore le entrego el libro y este empezó-. El siguiente capitulo se llama: Lo Hará y No lo Hará.

Harry Potter roncaba sonoramente.

Algunos rieron por eso, pero Cho Chang puso mala cara. Harry se sonrojo un poco.

-Ya era hora de que aparecieras-dijo Ron-. Ya me estaba preguntando si en realidad era contado desde tu punto de vista.

Había estado sentado en la silla cercana a la ventana de su habitación por casi cuatro horas mirando hacia la oscura calle, y finalmente había caído dormido con uno de los lados de su cara presionando contra el frío cristal, las gafas chuecas y la boca medio abierta.

-Auch-dijo Hermione-. No me imagino el dolor de cuello que tendrás cuando despiertes.

El vaho que su respiración había dejado en la ventana relucía a la luz naranja de la farola de la calle, y la luz artificial dejaba su rostro carente de color, de manera que lucía fantasmagórico debajo de su singular y rebelde cabello oscuro.

-Es imposible peinarlo-murmuro Harry para si mismo.

La habitación estaba desordenada con varias cosas y una buena cantidad de basura.

-Deberías organizar un poco tu cuarto-lo riño cariñosamente la Señora Weasley. Harry solo se encogió de hombros.

Plumas de lechuza, corazones de manzana y envoltorios de dulces cubrían el suelo, algunos libros de encantamientos se hallaban semi-abiertos y enterrados entre las sábanas de su cama, y un desorden de periódicos estaba puesto en un montón a la luz del escritorio. El encabezado de uno de ellos mostraba:

HARRY POTTER: ¿EL ELEGIDO?

Harry frunció el ceño. El que todos se dieran cuenta de que Voldemort había vuelto hacia que el volviera a tener atención sobre el, algo que odiaba.

Los rumores continúan volando acerca del misterioso y reciente disturbio ocurrido en el Ministerio de Magia, durante el cual El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado fue visto una vez más.

-No estamos autorizados a hablar de esto, no me pregunten nada-dijo un agitado Auror, quien se negó a dar su nombre y dejo el Ministerio la noche pasada.

Sin embargo, fuentes confiables dentro del Ministerio han confirmado que los sucesos se centraron en la Sala de Profecías.

-¿Realmente existe esa sala profesor?-pregunto un estudiante de Ravenclaw.

-Claro que si-respondió este-. En ella se encuentran todas las profecías con algún nivel de importancia que se ha hecho.

Lupin siguió leyendo.

Aunque los voceros del Ministerio hasta ahora se niegan a confirmar la existencia de dicho lugar, un gran número de la comunidad Mágica cree que los Mortífagos, quienes cumplían sus sentencias en Azkaban por ataques e intentos de saqueo, trataron de robar una profecía. La naturaleza de dicha profecía es desconocida, aunque las especulaciones dicen que concierne a Harry Potter, la única persona conocida que ha sobrevivido al Hechizo Mortal, y quien se asegura estuvo en el Ministerio la noche en cuestión. Algunos han ido más lejos como para llamar a Potter 'El elegido', creyendo que la profecía lo nombra como el único capaz de enfrentar a El-Que-no-debe-ser-nombrado

Harry puso mala cara, aun asombrado por el hecho de que en un futuro el tendría que enfrentarse a Voldemort. En realidad siempre lo había sabido, pero ahora estaba confirmado, lo cual ponía sobre sus hombros mucha presión.

El contenido actual de la profecía, si existe, es desconocido, aunque... (Continúa página 2, columna 5).

Un segundo periódico se encontraba junto al primero. Éste llevaba el encabezado:

SCRIMGEOUR REEMPLAZA A FUDGE

La mayor parte de la página principal estaba ocupada por una enorme fotografía de un hombre con una melena de león, de cabellos delgados y un fiero rostro. La figura se movía… el hombre saludaba hacia el techo.

Rufus Scrimgeour, el Jefe previo de la oficina de Aurores en el Departamento de Refuerzo de la Ley Mágica, ha reemplazado a Cornelius Fudge como Ministro de Magia. El encuentro ha sido aceptado con entusiasmo por la Comunidad Mágica, a pesar de los rumores de un intercambio entre el nuevo Ministro y Albus Dumbledore, nuevamente fue reinstalado el Jefe Warlock del Wizengamot

-Ya era hora profesor-dijo Arthur-. El que lo destituyeran fue muy injusto.

Dumbledore solo le sonrió y le dirigió una mirada de agradecimiento.

Después de algunas horas de que Scrimgeour tomara posesión.

Los representantes de Scrimgeour han admitido que este tuvo un encuentro con Dumbledore luego de tomar posesión del alto cargo, pero se negaron a comentar el asunto de dicha reunión. Albus Dumbledore es conocido por... (Continúa página 3, columna 2).

A la izquierda de este periódico se encontraba otro, el cual se hallaba doblado de tal manera que mostraba una historia referente a que el Ministro garantizaba la protección a los estudiantes.

-Con tal de que no vuelvan a poner dementores por todo el colegio-se quejo Harry con sus amigos recordando lo mal que lo había pasado gracias a los dementores.

El recién elegido Ministro de Magia Rufus Scrimgeour, habló hoy de las nuevas medidas tomadas por el Ministerio para asegurar el bienestar de los estudiantes que regresarán al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería este otoño.

-Por obvias razones, el Ministerio no entrará en detalles acerca de sus nuevos planes de seguridad-dijo el Ministro, aunque una fuente confirmó que esas medidas incluyen encantamientos y hechizos defensivos, un complejo arreglo de maldiciones y un grupo reducido de Aurores dedicados única y exclusivamente a la protección del Colegio Hogwarts.

Se ha asegurado, por el nuevo Ministro, la protección de los estudiantes. Dice la Señora Augusta Longbottom.

Neville gimió, sabiendo que su abuela era a veces muy presumida.

- Mi nieto Neville, que incidentalmente, es un buen amigo de Harry Potter, que luchó junto a él contra los Mortífagos en el Ministerio en Junio y...

-¿Qué… yo que hice?-pregunto Neville en shock. El sabía que ya no era ese niño asustadizo de primer año, pero tampoco se sentía capaz de hacer algo tan arriesgado como colarse en el ministerio-. Es imposible, yo no seria capaz de…

-Neville-lo interrumpió Hermione-, ¿Cuándo entenderás que eres un gran mago y que eres capaz de hacer lo que te propongas?

Neville solo se enrojeció hasta las orejas.

Pero el resto de esta historia se hallaba obstruida por la sombra de la gran jaula que se encontraba por encima del periódico. Dentro de ésta se encontraba una magnífica lechuza blanca.

-Hedwig-Dijo Harry con cariño al recordar a su fiel lechuza.

-Siempre me ha parecido un ave muy bonita-murmuro Ginny para si misma, pero como estaba al lado de Harry, este no pudo evitar escucharlo y sonreírle.

Sus ojos ambarinos recorrían la habitación imperiosos, su cabeza girando ocasionalmente para mirar a su roncador dueño. Una o dos veces hacía sonar su pico impacientemente, pero Harry se encontraba profundamente dormido como para poder escucharla.

-Es cierto-dijo ron soltando algunas risas-. Alguna veces eres imposible de despertar.

Los que escucharon rieron, pero Harry solo le dirigió una mala mirada a su amigo.

Un gran baúl se encontraba justo a la mitad de la habitación. Su tapa estaba abierta; aún estaba casi vacío excepto por algunas prendas de ropa interior vieja,

Harry se sonrojo, haciendo que sus amigos se rieran de el.

Dulces, botellas de tinta vacías, y plumas rotas que cubrían el fondo. Cerca, en el piso se encontraba un folleto púrpura grabado con las palabras:

PUBLICACIÓN REALIZADA POR El

Ministerio de Magia

PROTEGIENDO TU CASA Y TU FAMILIA CONTRA LAS FUERZAS OSCURAS.

-Hace años también repartían esos folletos-dijo Sirius.

Los adultos asintieron, recordando sobriamente esa época, en la que todo era peligroso e inseguro. ¿Será el futuro igual de horrible?

La Comunidad Mágica actualmente está bajo la amenaza de una organización que se autonombra Los Mortífagos. El seguir los siguientes puntos de seguridad lo protegerán a usted, su familia y su casa de un ataque.

1. Se le recomienda no salir de su casa solo.

2. Debe tener cuidado especial durante las horas nocturnas. De ser posible, termine sus actividades antes de la puesta del sol.

3. Revise las medidas de seguridad en su casa, asegurándose que todos los miembros de su familia están dentro de alguna medida de protección como el Escudo y Encantamientos Desilusionadores, y en caso de familiares menores de edad, Apariciones en Conjunto.

4. Póngase de acuerdo sobre preguntas de seguridad con familiares cercanos y amigos para detectar algún Mortífago encubierto por medio de una Poción Multijugos. (Ver página 2).

-Pero, ¿No es muy fácil sonsacarle la respuesta a la victima?-pregunto Charlie, recordando que algo parecido le había pasado a un compañero de trabajo.

-En realidad si-contesto Dumbledore-. Pero es mejor que no hacer nada.

5. Si sospecha que un miembro de su familia, colega, amigo o vecino actúa de manera extraña, contacte a la Patrulla de Refuerzo de la Ley Mágica de inmediato. Quizás estén bajo el hechizo Imperius (ver página 4).

6. Si la Marca Oscura aparece sobre cualquier lugar o edificio. NO ENTRE, pero contacte a la Oficina de Aurores inmediatamente.

7. Testigos no confirmados sugieren que los Mortífagos podrían estar usando Inferi (ver página 10)

Los que sabían que era Inferi se estremecieron.

-¿Qué son inferi, profesor?-pregunto Hermione, ansiosa de información nueva.

-Son cadáveres hechizados para que actúen como esclavos. Es magia muy oscura-dijo Mcgonagall sobriamente.

Los estudiantes solo pensaron el lo horripilante que eso sonaba.

Cualquier sospecha de un Inferius, o encontrarse con ellos, deben ser reportados al Ministerio INMEDIATAMENTE.

Harry se quejó en su sueño y su rostro resbaló unos milímetros haciendo que sus gafas se enchuecaran aún más, pero no despertó.

Los estudiantes solo soltaron disimuladas risas ante la mirada asesina que les dirigía Harry.

Un reloj alarma, reparado por Harry varios años atrás

Los que sabían como era la vida de Harry con los muggles gruñeron.

Dejaba escuchar el segundero, mostrando un minuto para las once. Cerca de él, sostenido por la relajada mano de Harry estaba un trozo de pergamino cubierto por una escritura delgada y elegante.

-Creo que esa es tu letra Hermione-dijo Ron.

-No creo-dijo ella distraídamente.

Harry había leído esta carta tantas veces desde su llegada tres días atrás que aunque había sido entregada en un rollo perfectamente doblado, ahora estaba completamente lisa.

-¿Será que conseguiste novia, Harry?-pregunto Ron picaramente.

Harry solo rodó los ojos, pero por dentro se preguntaba ¿Quién le había escrito?

Querido Harry:

Si te parece conveniente, llegaré al número cuatro de Privet Drive este viernes a las once p.m. para escoltarte a la Madriguera

Harry sonrió. Las vacaciones en La Madriguera eran las mejores…

Donde has sido invitado a pasar lo que resta de tus vacaciones escolares.

Si estás de acuerdo, estaría encantado de tu asistencia a un encuentro que espero atender camino a la madriguera

Ahora todos se preguntaban quien había escrito a Harry. Pero Hermione ya tenía una idea.

Explicaré esto ampliamente cuando te vea.

Hazme el favor de enviarme tu respuesta con esta lechuza. Esperando verte este viernes,

Atentamente,

Albus Dumbledore

Hermione sonrió al darse cuanta de que tenia razón. Los otros se sorprendieron un poco, ya que no era cosa de todos los días recibir una carta de Albus Dumbledore.

-¿Dónde cree que va a llevarlo, profesor?-pregunto Sirius algo preocupado, recordando el prologo del libro:"El anciano director solicitara la ayuda de Harry y juntos realizaran peligrosos viajes"

-No lo se, Sirius. Pero dudo que sea demasiado peligroso-le respondió adivinando los pensamientos de Sirius.

Aunque ya lo sabía de memoria, Harry se había pasado echando miradas furtivas a esta misiva cada pocos minutos desde las siete de la tarde

-Eres algo ansioso, ¿No crees?-dijo Hermione divertida.

Cuando había tomado asiento en su posición cerca de la ventana, la cual tenía una razonable vista de ambos lados de la calle Privet Drive. Sabía que no tenia sentido releer las palabras de Dumbledore; Harry había enviado su 'sí' con la lechuza de entrega como se le había pedido, y todo lo que le restaba era esperar, aún si Dumbledore llegaba o no.

Pero Harry no había empacado.

-Cuando Dumbledore llegue, apenas si tendrás tiempo de empacar-lo regaño Molly.

Harry solo le dirigió una mirada de disculpa al profesor Dumbledore, quien le envió una sonrisa.

Era demasiado bueno para ser verdad el hecho de ser rescatado de los Dursley después de algunos días en su compañía. No podía quitarse de la mente que algo estaba mal.

Sus amigos rodaron los ojos y soltaron gruñidos. Harry era así: siempre pensaba lo peor de la situación. Los demás solo lo observaban curiosos. Harry pensaba igual que el Harry del libro.

Su respuesta a la carta de Dumbledore debió extraviarse; Dumbledore debió ser prevenido de contactarlo; la carta quizá ni siquiera proviniera de Dumbledore, sino solo fuera un truco, una broma o una trampa.

Algunos rieron por las teorías tan exageras creadas por Harry, mientras este solo los miraba molesto, ya que el pensaba que sus teorías eran muy aceptables y creíbles.

Harry no habría podido soportar el hacer el equipaje y después de ser totalmente engañado tener que desempacar de nuevo. El único gesto que había tenido hacia la posibilidad de un viaje fue encerrar a su lechuza blanca Hedwig, a salvo en su jaula.

La manecilla minutara de su reloj alarma alcanzó el numero doce y en ese preciso momento, la lámpara de la calle se apagó.

-Tan puntual como siempre, profesor-dijo Mcgonagall sonriendo.

Harry despertó como si la repentina oscuridad fuese una alarma. Lentamente se enderezó las gafas y despegó la mejilla del cristal, presionó la nariz contra la ventana recorriendo a lo largo y ancho el pavimento. Una figura alta envuelta en una larga y ondulante capa caminaba por el sendero del jardín.

Harry dio un brinco como si hubiese recibido un shock eléctrico

Molly miro a Harry como diciendo "Te lo dije".

Se cayó de la silla y comenzó a reunir cualquier cosa que pudiese alcanzar del piso al tiempo que lo lanzaba hacia el baúl. Así fue como algunas ropas, dos libros de encantamientos y un paquete de plumas cruzaron la habitación, en ese momento sonó el timbre. Abajo en la sala su tío Vernon gritó -¿Quién diablos llama a esta hora de la noche?

Los estudiantes miraron a Harry con los ojos como platos. ¿Había olvidado avisarles a los Muggles?

El Trío Dorado estaba riendo a carcajadas, ya que sabrían cual será la reacción de los Dursley con que Dumbledore estuviera en su casa.

Harry se quedó helado con un telescopio sostenido en su mano y un par de zapatillas deportivas en la otra. Había olvidado por completo avisarle a los Dursley que Dumbledore estaba por llegar. Sintiendo al mismo tiempo pánico y unas ganas tremendas de reír

La señora Weasley lo miro con reproche, pero los gemelos no tenían que ocultarlo, sino que estaban riendo a carcajadas.

Saltó sobre el baúl y alcanzó a abrir la puerta de su habitación a tiempo para escuchar una voz profunda decir

-Buenas noches. Usted debe ser el Señor Dursley. ¿Puedo preguntar si Harry le ha dicho que vendría a recogerlo?

Ahora todo el comedor (menos los Slytherin) reían a carcajadas. Ya casi todos se hacían una idea de cómo reaccionarían los muggles.

Harry bajo las escaleras a toda velocidad, dos escalones a la vez, llegando abruptamente al final, la experiencia le había enseñado a quedar al menos a un brazo de distancia del alcance de su tío si era posible.

Los que no sabían como eran los Dursley fruncieron los ceños confundidos, mientras que los que si sabían solo gruñían y entrecerraban los ojos.

En la entrada se encontraba un hombre alto, delgado, con una barba larga color plata y calvo. Sus lentillas de media luna estaban sostenidas en su larga nariz y llevaba puesto una capa de viaje negra así como un sombrero puntiagudo.

-¿Vas a describir a todos los personajes?-pregunto un Slytherin aburrido-. Creo que ya todos sabemos como es Dumbledore.

-No se si lo sabias-le respondió Harry enfadado-, pero yo no puedo controlar lo que se diga en el libro.

El slytherin se volvió a sentar algo abochornado.

Vernon Dursley, cuyo bigote era tan extravagante como el abrigo de Dumbledore, y quien vestía una bata púrpura, permanecía mirando al visitante como si no pudiese creer lo que veían sus pequeños ojos.

-A juzgar por su marcada apariencia de incredulidad, supongo que Harry no le avisó de mi llegada-dijo Dumbledore tranquilamente.-Sin embargo, asumamos que usted me ha invitado amablemente a entrar en su casa. No es correcto permanecer mucho tiempo en la entrada en estos tiempos difíciles.

Los estudiantes se reían a carcajadas, sin poder creerse que ese fuera su profesor, el que siempre habían visto como una persona seria…

Dumbledore caminó decididamente atravesando el umbral y cerró la puerta tras de sí.

-Ha pasado mucho tiempo desde mi última visita-dijo Dumbledore

Algunos estudiantes de Slytherin fruncieron el ceño. ¿Dumbledore ya había ido a ese chiquero Muggle?

Dirigiendo su desviada nariz hacia el Tío Vernon-Debo decirle que su agapanthus está floreciendo.

Vernon Dursley no dijo nada en absoluto. Harry no dudaba que su tío recuperaría el habla pronto, la pulsante vena en la sien de su tío estaba alcanzando un punto peligroso, pero algo acerca de Dumbledore parecía haberle robado temporalmente la respiración.

Los hijos de muggles comprendieron un poco a Vernon. Cuando ellos vieron algo relacionado con el mundo mágico por primera vez, también se quedaron sin respiración.

Quizá se debía al inconfundible aspecto mágico de su apariencia, pero también podía ser que incluso el Tío Vernon podía percibir que estaba frente un hombre a quien seria muy difícil insultar.

-Ah, Buenas noches Harry-dijo Dumbledore, mirándolo a través de sus lentes de media luna con una expresión de satisfacción.-Excelente, excelente.

Esas palabras parecieron surtir efecto en Tío Vernon. Estaba claro que por lo que a él respectaba, ningún hombre que pudiera mirar a Harry y dijese 'excelente' pudiese ser un hombre al cual jamás vería a la cara.

El comedor frunció el ceño. Al parecer la vida de Harry con los Muggles no era tan buena como ellos creían. Los que ya lo sabían, solo miraron a Harry con compasión, quien miraba sus zapatos como si fuera la cosa más interesante del mundo.

-No quise ser descortés... -comenzó, en un tono que descartaba cualquier hostilidad en cada sílaba.

-… pero tristemente la hostilidad accidental ocurre frecuentemente en nuestros días-Dumbledore terminó la frase mejor no decir nada al respecto, estimado hombre. Ah, ella debe ser Petunia.

El comedor volvió a reír. Ya se habían dado cuanta de que este capitulo seria algo bipolar. Primero los hacia enojar y luego reír.

La puerta de la cocina se había abierto, y allí se encontraba la tía de Harry, usando unos guantes de plástico y un mandil sobre su vestido de noche, claramente a mitad de su usual limpieza de todos los utensilios de cocina antes de ir a dormir

-¡Por Dios!-dijo Ginny en voz alta-. ¿Quién se queda limpiando hasta medianoche?

Ginny se gano una mala mirada de su madre. Molly algunas veces se quedaba hasta la medianoche limpiando…

Su cara equina y alargada

-¡Oh! ¡Que sexy!-dijeron sarcásticamente los gemelos al mismo tiempo, haciendo reír a los estudiantes.

No mostraba sino shock.

-Albus Dumbledore-dijo Dumbledore, cuando Tío Vernon falló en efectuar una presentación-Hemos mantenido correspondencia, por supuesto-Harry pensó que era una manera curiosa de recordarle a Tía Petunia que una vez le envió un vociferador

Harry abrió los ojos como platos.

-¿Usted le envió ese vociferador, profesor?-pregunto aun sorprendido.

Dumbledore asintió, pero no dijo nada. Los demás estudiantes también estaban sorprendidos. ¿Por qué Dumbledore le enviara un vociferador a la tía de Harry?

Pero Tía Petunia no parecía haber comprendido. -Y este debe ser su hijo, ¿Dudley?

En esos momentos Dudley cruzaba por la puerta de la sala. Su larga y rubia cabeza saliendo del cuello de su pijama lucía extremadamente innatural, su boca abierta en estupor. Dumbledore espero uno o dos segundos, aparentemente para ver si alguno de los Dursley decía algo, pero mientras esperaba, una sonrisa se formó en su boca.

-¿Debemos asumir que me invitan a pasar a sentarme en su sala?

-Creo que ya se como será esta visita-dijo Sirius divertido.

Dudley salto fuera del camino mientras Dumbledore pasaba a su lado. Harry quien aún sostenía el telescopio y las zapatillas deportivas, salto los últimos dos escalones y siguió a Dumbledore, quien se había acercado al sofá cerca del fuego y miraba los alrededores con una expresión de incipiente interés. Lucía extraordinariamente fuera de lugar.

-¿No… no nos vamos Señor?-preguntó Harry ansiosamente.

Algunos estudiantes rieron por la ansiedad de Harry, se notaba a kilómetros que se quería alejar lo más rápido posible de los Muggles.

-Sí, claro, pero hay algunas cosas que debemos discutir primero-dijo Dumbledore-Y preferiría no hacerlo afuera. Abusaremos un poco más de la hospitalidad de tus tíos.

-Oh ¿en verdad?...

-Si-dijo Dumbledore simplemente.´

Uso la varita tan velozmente que Harry apenas pudo verlo, con un rápido movimiento casual. El sofá zumbó hacia adelanto y golpeó las rodillas de los tres Dursley de tal manera que colapsaron en una pila encima del mueble.

Más risas. Pero algunos se preguntaban el porque Dumbledore trataba axial a los muggles.

Otro movimiento de varita y el sofá regreso a su posición original.

-Debemos ponernos cómodos-dijo Dumbledore con total calma.

Mientras guardaba su varita en el bolsillo, Harry vio como su mano estaba ennegrecida y lastimada, parecía como si la carne hubiese sido quemada.

Casi todos observaron con cuidado el brazo del profesor.

-¿Se encuentra usted bien, profesor?-pregunto preocupada Mcgonagall.

-Claro que si, Minerva-contesto Dumbledore.

-¿Qué cree que sea profesor?-pregunto Snape, quien no había hablado durante todo el capitulo.

-Creo que es una maldición-contesto-. Pero no puedo estar seguro.

Nadie además de los profesores escucho esta conversación, ya que se efectuaba en voz baja. Aunque casi todos estaban preocupados por su director.

-Señor... ¿qué le paso a su...?.

-Después Harry-dijo Dumbledore-, Siéntate por favor.

Más ceños fruncidos. ¿Por qué no quería decir que le había sucedido?

Harry tomó asiento en la silla que estaba vacía, prefiriendo no mirar a los Dursley quienes parecían sumidos en silencio.

-Hubiera asumido que me ofrecerían algún refresco-le dijo Dumbledore a Tío la evidencia hasta ahora sugiere que ese hecho sería optimista hasta el punto de lo hilarante.

Todos estaban de acuerdo, ya que se habían dado cuenta de que los Dursley eran realmente groseros.

Un tercer movimiento de varita y una empolvada botella así como cinco vasos aparecieron flotando en el aire. La botella se destapó y comenzó a verter una cantidad generosa de líquido color miel en cada uno de los vasos

-Mmm…Hidromiel…-dijeron con voz anhelante algunas personas.

Los cuales salieron flotando en dirección de cada una de las personas presentes en la habitación.

-El mejor hidromiel añejado en barricas de roble de Madame Rosmerta

Las anteriores personas solo se relamieron los labios, pero no dijeron nada.

-dijo Dumbledore, levantando su vaso hacia Harry, quien a su vez tomó el suyo y se lo empinó. Jamás había probado algo semejante, pero lo disfrutó inmensamente. Los Dursley después de una rápida y asustada mirada unos a otros, trataron de ignorar sus vasos completamente

-¡Pero que groseros!-dijo sorprendida Molly, secundada por la mayoría de los presentes en el comedor.

Algo difícil de hacer ya que éstos daban pequeños golpecitos al lado de sus cabezas. Harry no pudo reprimir el sospechar que Dumbledore se estaba divirtiendo

-¿Quién no se estaría divirtiendo?-dijeron los gemelos y Sirius al mismo tiempo divertidos.

-Y bien Harry-dijo Dumbledore, volviéndose por completo hacia él-Tenemos un problema que esperamos tu puedas resolver por nosotros. Por nosotros me refiero a La Orden del Fénix.

-¿La Orden del Fénix?-dijo Fudge sorprendido-. ¿Acaso lo volvieron a formar?

-Era necesario, Cornelius-dijo Dumbledore calmadamente.

-¿La Orden del Fénix?-pregunto una estudiante de Gryffindor-¿Qué es eso, profesor?

-Es una organización que hace todo lo posible para frenar a Voldemort-dijo Dumbledore-. Tenemos infiltrados entre los Mortífagos, quienes nos dicen sus planes. Nosotros protegemos a los que son buscados por Voldemort. Antes éramos bastantes, pero ahora no somos tantos…

Hubo una pausa de unos 5 minutos en la que todos comentaban con sus amigos, pero luego Remus volvió a leer.

Pero antes que nada debo decirte que el testamento de Sirius fue descubierto hace una semana y te ha heredado todo lo que poseía.

Harry abrió los ojos como platos y miro a su padrino como si fuera la primera vez que lo veía. Este lo miraba sonriendo. ¿Es que acaso el esperaba otra cosa? Fueron los pensamientos de el.

-Yo…Este…Wow, gracias Sirius-dijo Harry con una sincera gratitud.

-No hay porque agradecer, todo lo mió es tuyo por derecho.

Harry le dirigió una sonrisa. Se estaba imaginando como hubiera sido su vida si Sirius no hubiera ido a Azkaban. Tal vez hubiera vivido con el y tenido una infancia feliz…Pero no permitió que sus pensamientos siguieran. No había manera de cambiar lo que ya había pasado. Pensar en eso solo hacia que se hiciera daño. Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que Remus había empezado a leer otra vez.

Sobre el sofá, la cabeza de Tío Vernon giró, pero Harry no lo miró ni pudo pensar en nada que decir excepto:

-Oh, bien.

-De forma general y yendo al grano-continuo Dumbledore-Añadirán una considerable cantidad de oro a tu cuenta en Gringotts, y además heredaste todos los objetos personales de Sirius. En cuanto a la problemática legal...

-¿Su padrino murió?-dijo Tío Vernon a voz de cuello desde el sofá.

Ginny rodó los ojos.

-Es la sensibilidad personificada-dijo, haciendo reír a varios estudiantes y hacer sonrojar un poco a Harry al ver que ella lo defendía.

Este acto no paso desapercibido por Hermione, quien sonrió triunfante. Desde hacia un tiempo se había dado cuenta de que a Harry le gustaba cierta pelirroja…

Dumbledore y Harry voltearon a verle. El vaso de licor ahora golpeaba insistentemente a un lado de la cabeza de Vernon, mientras él intentaba quitárselo de encima-¿Está muerto? ¿Su Padrino?

-Sí-dijo Dumbledore. No le preguntó a Harry el porqué no les había confiado eso a los Dursley.

-Igualmente no los hubiera importado-dijo Harry algo melancólico.

-Pero adivino que si les importara al darse cuenta de estas en mi testamento-dijo Sirius gruñendo.

-Nuestro problema-continuó diciéndole a Harry como si no hubieran interrumpido-es que Sirius también te ha dejado Número Doce de Grimmauld Place.

-¿Le han dejado una casa?-dijo el Tío Vernon sonoramente, sus pequeños ojos entrecerrados pero nadie le contestó.

-Lo que decía-dijo Sirius rodando los ojos.

-Pueden seguir utilizándola como Cuartel General-dijo Harry-No me importa. Pueden conservarla, yo realmente no la quiero-Harry jamás querría poner un pie en Número 12 de Grimmauld Place de nuevo si podía evitarlo.

-A nadie le gustaría volver ahí-dijo Ron con una mueca.

Pensaba que estaría inundada por siempre por la memoria de Sirius vagando en sus húmedas y oscuras habitaciones, solo, aprisionado dentro de aquel lugar que tan desesperadamente deseaba dejar.

Sirius hizo una mueca ya que esa era su situación en ese momento.

-Eso es generoso-dijo Dumbledore.

-Hemos sin embargo, abandonado el edificio temporalmente.

-¿Por qué?

Todos en la sala se hacían esa pregunta.

-Bueno -dijo Dumbledore, ignorando los balbuceos de Tío Vernon, quien estaba en esos momentos siendo atacado en la cabeza por los persistentes vasos de licor-La tradición de la familia Black decreta que la casa tiene que seguir una línea directa al siguiente heredero con el apellido 'Black'. Sirius era el último de esta línea ya que su hermano menor Regulus falleció antes que él,

Sirius se sintió muy triste al recordar a su hermano. Ellos habían tenido una buena relación, hasta que Regulus decidió unirse a Voldemort. Aquello hizo que su relación se cortara en muy malos términos. Además, Regulus siempre se había dejado manipular de su madre, pero Sirius no, haciendo que este sea el tema de muchas discusiones entre ellos dos.

El salón observaba a Sirius con curiosidad al ver su triste cara, sin darse cuenta que en su mente estaba auto-recriminándose por no haber hecho las paces antes de que Regulus muriera.

Y ninguno tuvo hijos. Mientras que su testamento plantea perfectamente claro que él quería que tú tuvieras la casa, aún cabe la posibilidad de que exista algún hechizo o encantamiento que se haya puesto en el lugar para asegurarse que no pueda pertenecer a nadie que no sea de sangre pura.

-Suena como algo que haría mi madre-comento Sirius con un tono algo triste.

Una imagen vívida del escandaloso y horrible cuadro de la madre de Sirius que colgaba del recibidor de Número Doce de Grimmauld Place apareció en la mente de Harry.

-Apuesto a que lo hay-dijo.

-Exactamente-respondió Dumbledore-si tal encantamiento existe, entonces lo más seguro es que el dueño de la casa se trate de alguno de los familiares vivos más cercanos, lo que resulta en su prima, Bellatrix Lestrange.

Sin darse cuenta de lo que hacía, Harry se puso de pie intempestivamente; el telescopio y las zapatillas deportivas que estaban sobre su regazo rodaron hasta el piso. Bellatrix Lestrange, la asesina de Sirius, ¿heredaría su casa?

-No-exclamó.

-Bueno, obviamente también nosotros preferiríamos que eso no sucediera -dijo Dumbledore tranquilamente-La situación está llena de complicaciones. No sabemos si los encantamientos que nosotros mismos pusimos sobre la construcción, por ejemplo, haciéndola Indetectable, funcionarán ahora que los bienes han dejado de ser de Sirius. Podría suceder que Bellatrix pusiera un pie en la entrada en cualquier momento. Naturalmente tuvimos que dejar la casa hasta que clarifiquemos nuestra posición.

-Pero, ¿como sabrá si yo puedo quedarme con ella?

-Afortunadamente-dijo Dumbledore-, Hay una forma muy simple.

Los miembros de la Orden gruñeron e hicieron una mueca al darse cuenta de que tendrían que hacer para saber si la casa le pertenecía a Harry.

Colocó su vaso vació sobre una mesilla que tenía al lado de su asiento, pero antes de que pudiera hacer algo más, Tío Vernon gritó:

-¿Va a quitarnos estas cosas voladoras de encima?

Todos rieron.

-Ya habíamos olvidado eso-dijo George.

Harry miro hacia ellos, los tres Dursley se cubrían las cabezas con ambas manos mientras los vasos bailaban incontrolables cerca de sus cráneos, su contenido saliendo disparado hacia todos lados.

-Oh, lo siento-dijo Dumbledore cortésmente, y levanto su varita de nuevo. Los tres vasos se beberlo hubiera sido más cortés de su parte, ya saben.

-¡Claramente!-dijeron Mcgonagall y la señora Weasley algo ofendidas.

Parecía como si Tío Vernon estuviera a punto de reventar con un número incalculable de palabrotas, pero simplemente se hundió en el sillón junto con Tía Petunia y Dudley quienes no decían nada, y este último mantenía sus ojos de cerdito puestos en la varita de Dumbledore.

-Verás-le dijo Dumbledore a Harry y de nuevo hablaba como si Tío Vernon no hubiera abierto la boca-, i en verdad has heredado la casa, también has heredado...

Movió la varita por quinta ocasión. Hubo un sonido fuerte, como un tronido y un elfo domestico apareció

La señora weasley sonrió. Siempre había querido tener un elfo domestico…

Con una nariz puntiaguda, gigantes orejas de murciélago y unos ojos enormes inyectados de sangre, se retorcía en la alfombra de los Dursley y la cubría con enormes y desagradables rasguños.

Algunos hicieron muecas. A pesar de que fueran muy útiles, los elfos domésticos no eran muy bonitos…

Tía Petunia dejo escapar un sollozo, nada tan sucio había entrado a su casa desde que tenía memoria. Dudley levantó sus enormes y descalzos pies rosados del suelo y los puso casi a la altura de su cabeza, como si pensara que la criatura subiría por sus pantalones; Tío Vernon rugió:

-¿Qué demonios es eso?

-Kreacher-terminó Dumbledore.

-¡Kreacher no lo hará, Kreacher no lo hará, Kreacher no lo hará!

-Nunca había visto un elfo tan reahuyente a cambiar de amo-dijo Tonks a nadie en especial.

Croaba el elfo domestico, quizá tan fuerte como Tío Vernon, azotando sus feos y aplanados pies y jalando sus pertenece a la Señorita Bellatrix, oh si, Kreacher pertenece a los Black,

Todos (excepto los Slytherin) pusieron mala cara por eso.

Kreacher quiere a su nueva ama, Kreacher no irá con el chiquillo Potter, Kreacher no lo hará, no lo hará, no lo hará...

-Como puedes ver Harry-dijo en voz alta Dumbledore cubriendo los gritos ahogados de Kreacher, "no lo hará, no lo hará, no lo hará"-Kreacher muestra una cierta resistencia a pasar bajo tu mando.

-No me importa-dijo Harry de nuevo, mirando con enfado a ese quejoso y escandaloso elfo domestico-No lo quiero.

Draco abrió los ojos como platos ¿Qué el engreído Potter va a desaprovechar la oportunidad de tener un elfo domestico? Además de engreído, también es loco.

-No lo hará, no lo hará, no lo hará

-¿Entonces prefieres que quede bajo la responsabilidad de Bellatrix Lestrange?, ¿teniendo en mente que ha vivido bajo el Cuartel General de la Orden del Fénix por casi un año?

-No lo hará, no lo hará, no lo hará.

Harry miró a Dumbledore. Sabía que no podía permitir a Kreacher irse y vivir con Bellatrix Lestrange, pero la idea de conservarlo, o tener alguna responsabilidad por la criatura que había traicionado a Sirius, era repugnante.

-¿Qué ese maldito animal me ha traicionado?-dijo Sirius enfurecido-¿Eso es lo que el llama lealtad?

-Sirius, por favor, cálmate-dijo Dumbledore apaciguador-. Es por esto que Kreacher te traiciono: honestamente, no has sido un muy buen amo.

Sirius se sentó otra vez, pero sin dejar de maldecir a Kreacher.

-Dale una orden-le dijo te pertenece, tendrá que obedecer. Si no, tendremos que comenzar a pensar en alguna otra manera de mantenerlo alejado de su dueña por derecho.

-No lo hará, no lo hará, ¡NO LO HARA!

La voz de Kreacher se había alzado hasta un grito. Harry no podía pensar en que decir, excepto:

-¡Cállate Kreacher!

-Gracias-dijo Ron cansado de tanto griterío de parte de Kreacher-. Nos has hecho un favor.

Hermione lo miro mal.

Por un momento pareció como si Kreacher fuera a quedar en shock. Se agarró la garganta, la boca aún moviéndose furiosamente, sus ojos saltándose. Después de algunos segundos de franca lucha se tiro de cara al piso sobre la alfombra (Tía Petunia gimoteó) y golpeó el piso con manos y pies, dedicándose a una violenta pero silenciosa pataleta.

-Bueno, eso simplifica las cosas-dijo Dumbledore jovialmente-Parece ser que Sirius sabía lo que hacía. Eres el nuevo dueño de Número Doce de Grimmauld Place y de Kreacher.

-Y tengo... ¿tengo que quedarme con él?-pregunto Harry lleno de horror mientras Kreacher se ponía en pie.

-No, si no quieres-dijo Dumbledore-Si me dejas sugerirte algo, puedes enviarlo a Hogwarts a trabajar en la cocina. De ese modo, los demás elfos domésticos pueden mantenerlo vigilado.

-Si-dijo Harry con , haré eso. Eeh... Kreacher... quiero que te vayas a Hogwarts y trabajes en la cocina con los demás elfos domésticos.

Draco seguía sin poder creerse que Potter desaprovechara la oportunidad…

Kreacher quien ahora estaba despatarrado sobre su espalda con las manos y las piernas al aire le dedicó a Harry una mirada de de arriba abajo cargada de profundo odio y con otro sonido seco, se desvaneció.

-Bien-dijo Dumbledore-También está lo referente al hipogrifo, Buckbeak. Hagrid ha intentado quedarse con él desde que Sirius murió, pero Buckbeak es tuyo ahora, así que si tú prefieres que las cosas sean de otra manera...

-No-dijo Harry inmediatamente-, puede quedarse con Hagrid, creo que Buckbeak preferiría eso.

-Gracias, Harry-dijo Hagrid, quien no había hablado desde que empezó el libro.

-Espera…-dijo Fudge-. ¿Buckbeak? ¿Qué acaso no es el hipogrifo que se escapo hace dos años?

-Efectivamente, así es-dijo Dumbledore.

-¿Siempre estuvo con Black?-Fudge estaba impactado.

-El me ayudo a escapar-dijo Sirius con rabia, recordando como lo habían tratado cuando lo encontraron en Hogwarts.

-Hagrid quedará encantado-dijo sonriente impaciente por ver a Buckbeak de nuevo. Incidentalmente hemos decidido, por la seguridad de Buckbeak, renombrarlo como 'Witherwings'

Fudge le dirigió una mala mirada a Dumbledore, pero este lo ignoro olímpicamente.

Desde ahora, aunque dudo mucho que el Ministerio siquiera adivine que se trata del hipogrifo que una vez condeno a muerte.

-Veo que te equivocaste, Dumbledore-dijo Fudge, triunfante.

Ahora, Harry, ¿ya empacaste?

-Eeh…

Algunos rieron al recordar que Harry tendría que empacar.

-¿Dudaste que vendría?-sugirió Dumbledore sagazmente.

-Yo solo iré y... Ehh... terminaré de empacar-dijo Harry rápidamente, apresurándose a recoger su telescopio y las zapatillas deportivas.

Le tomó poco más de diez minutos empacar todo lo que necesitaba; al menos se las había arreglado para sacar de debajo de la cama su capa invisible

La mayoría miraron a Harry sorprendidos.

-¿Tienes una capa invisible?-pregunto Seamus impresionado.

Harry solo asintió algo cohibido por ser el centro de atención.

-Ahora sabemos como hacen para escabullirse por la noche-dijo Dean divertido.

Poner la tapa a su botella de tintas de colores y forzar la tapa de su baúl a cerrarse con todo y caldero. Entonces teniendo su baúl en una mano y sosteniendo la jaula de Hedwig en la otra, tomó el camino escaleras abajo.

Se desilusionó al descubrir que Dumbledore no lo esperaba en el recibidor, lo que significaba que tendría que regresar a la sala.

Todos rieron por la ansiedad de Harry.

Nadie hablaba. Dumbledore tarareaba quedamente, aparentemente como siempre, pero la atmósfera estaba más ligera que salsa fría, y Harry no se atrevió a mirar a los Dursley mientras decía:

-Profesor... ya estoy listo.

-Bien-respondió Dumbledore-.Sólo una última cosa-y se dirigió a los Dursley una vez má seguramente creo que no están enterados, Harry será mayor de edad el año que viene...

-No-dijo tía Petunia, hablando por primera vez desde la llegada de Dumbledore.

Los sangre limpia estaban confundidos.

-¿Es que acaso esta muggle es tonta?-dijo un estudiante de Slytherin.

-En el mundo muggle-explico Hermione-se cumple la mayoría de edad a los 18 años, no a los 17.

-Pero que tontería-se quejo el mismo estudiante.

-¿Disculpe?-dijo Dumbledore amablemente.

-Que no lo será. Él es un mes más joven que mi Dudley, y Dudders no cumple los dieciocho sino hasta dentro de dos años.

-Ah-dijo Dumbledore complacido-Pero en el Mundo Mágico, nosotros alcanzamos la mayoría de edad a los diecisiete.

Tío Vernon musitó,

-¡Absurdo!-pero Dumbledore lo ignoró.

-Ahora, como ustedes ya saben, el hechicero conocido como Lord Voldemort regresó al país. La comunidad Mágica está en estado de guerra. Harry, a quien Lord Voldemort ha intentado asesinar en numerosas ocasiones, está en un mayor peligro ahora que el día en que lo dejé a las puertas de su casa hace quince años, junto con una carta explicando lo sucedido con respecto al asesinato de sus padres y expresando la esperanza de que pudiesen cuidarlo como si fuera su propio hijo.

Cada vez que se decía el nombre "Voldemort" el salón se estremecía.

-¿Una carta?-se burlo Tonks-¿en serio solo les dejo una carta?

-Creía que seria suficiente-dijo Dumbledore, medio divertido medio serio-. Al parecer me equivoque otra vez.

Dumbledore hizo una pausa, y aunque su voz parecía tranquila y suave, y no daba signo alguno de enojo, Harry sintió como si un escalofrío emanara de él al tiempo que notaba cómo los Dursley lucían muy pequeños todos juntos.

Los gemelos y los Merodeadores se estremecieron. Habían sido reñidos tantas veces por el profesor, que ya sabían como era esa sensación.

-No hicieron lo que les pedí

Los que no conocían la vida de Harry con los muggles se miraron confundidos.

Nunca trataron a Harry como hijo suyo. No ha conocido sino rechazo y recurrente crueldad en sus manos

Ahora todos (incluso algunos Slytherin) miraban a Harry con compasión.

No sientas compasión por el, sigue siendo igual de ególatra y entupido que su padre fueron los pensamientos de Snape.

Lo mejor que pudo pasarle fue que al menos escapó del inmenso daño que le han inflingido al desafortunado muchacho que está sentado entre ustedes.

-¿Dudley?-pregunto Harry confundido-¿Cómo que ellos le han hecho daño a Dudley?

-Lo han convertido en una persona mimada, grosera y abusiva-dijo Dumbledore con calma-. Eso es lo peor que pudieran haberle hecho.

Las personas presentes estaban de acuerdo, sobretodo Molly.

Tía Petunia y Tío Vernon miraron instintivamente hacia dicho lugar, esperando ver a alguien más que no fuera Dudley sentado entre ellos.

-¿Nosotros... maltratar a Dudders?, ¿Qué es lo que...?-comenzó a espetar Tío Vernon furiosamente, pero Dumbledore levanto su dedo índice ordenando silencio, un silencio que se sintió como si hubiesen dejado mudo a tío Vernon.

-La magia que invoqué hace quince años daba a Harry una protección poderosa mientras él aún pudiera llamar a esta casa 'hogar'.

Todos observaban a Dumbledore con sorpresa.

Sin importar lo miserable que fuera aquí, lo despreciado que se sintiese o maltratado, al menos y contra toda su voluntad le permitió una habitación. Esta magia dejará de tener efecto en el momento en que Harry cumpla los diecisiete años; en otras palabras, en el momento en que se convierta en un hombre. Sólo les pido una cosa: que le permitan regresar una vez más a esta casa, antes de su cumpleaños número diecisiete, lo cual asegurará que dicha protección tendrá efecto hasta ese día.

Ninguno de los Dursley habló. Dudley temblaba ligeramente, como si aún tratase de comprender por qué decían que le habían hecho daño. Tío Vernon lucía como si tuviese atorada una gran roca en la garganta; tía Petunia sin embargo, estaba completamente ruborizada.

-Debería estar avergonzada-dijo Molly a su esposo-. Mira que tratar a un niño de la manera en la que ella lo hizo…

-Bien Harry... creo que es tiempo de irnos-dijo Dumbledore por fin, poniéndose en pie y alisando su largo abrigo la próxima-les dijo a los Dursley, quienes parecían desear que ese momento podría esperar para siempre, en lo que a ellos concernía, y después de inclinar su sombrero, salió de la habitación.

-Adiós-dijo Harry apresuradamente a los Dursley, y siguió a Dumbledore, quien se detuvo junto al baúl de Harry en donde también se encontraba la jaula de Hedwig.

-No queremos que esto sea un estorbo para nosotros en estos momentos-dijo sacando de nuevo su que enviaré esto a la Madriguera antes que nada. Sin embargo, quiero que lleves contigo tu Capa Invisible... por si acaso.

La sala se preocupo un poco. ¿A dónde lo llevaría Dumbledore?

Harry sacó su capa del baúl con algunos problemillas, tratando de no mostrarle a Dumbledore el desorden que había dentro de éste. Cuando la hubo acomodado dentro del bolsillo de su chaqueta, Dumbledore movió su varita y el baúl, la jaula y Hedwig se desvanecieron. Dumbledore de nuevo movió la varita y la puerta frontal se abrió hacia la fría y brumosa oscuridad.

-Y ahora Harry, adentrémonos en la noche y prosigamos esta peligrosa e indeseable aventura.

-Ese es el final del capitulo-dijo Remus.

Entonces hubo un pequeño estallido y los 5 chicos del futuro aparecieron en la mitad de la sala.

-Veo que han estado muy concentrados en la lectura-dijo Rose sonriente.

-Ahora vamos a responder algunas preguntas.

-¿Cómo es que Bellatrix me asesino?-se adelanto Sirius.

-Hubo una trampa-contesto James mientras observaba al padrino de su padre algo triste. Siempre había querido conocerlo-. Este año, Voldemort le hará creer a Harry-que raro es llamarlo por su nombre pensó James- que te tiene como rehén en el ministerio, por lo que el y unos amigos Irán allá. Pero cuando llegaron, se dio cuanta de que todo fue una farsa, pero los Mortífagos los atacaron, entonces la Orden llego a ayudar, y pues…me imagino que ya sabes que sucedió.

-Eso quiere decir que… ¿Yo tuve la culpa de que Sirius muriera?-pregunto Harry con la mirada gacha.

-No pienses en ello-dijo Sirius, acercándose mas a su ahijado-. Ya sabemos lo que pasara, entonces lo podremos evitar.

-¿Dónde llevara Dumbledore a Harry?-`pregunto una preocupada Señora Weasley.

-Tendrán que leer para saberlo-dijo Lily con una sonrisa.

-¿Cómo saben todo lo que pasa en esta sala?-pregunto un estudiante de Hufflepuff.

-No lo podemos decir-dijeron los cinco al mismo tiempo con una sonrisa.

-¿Cómo se dieron cuenta todos de que Voldemort ha vuelto?-pregunto Harry curioso.

-El muy idiota se dejo ver-dijo Albus, exaltando a todos de que le halla dicho idiota al mago mas tenebroso del siglo-. La noche en que Harry entro en el ministerio, el mismo fue ahí al notar que las cosas estaban mal. Se fue justo cuando todos llegaron al ministerio por el ruido que el se fue. Sin embargo, todos lo pudieron ver. Entonces, tu nombre y el de Dumbledore se limpiaron.

-¿Cuales son esas vidas que se pueden salvar?-pregunto Mcgonagall.

-Muchas en realidad-contesto Hugo-. Solo nombrare las más importantes: Sirius, Remus, Tonks, Fred y el propio Dumbledore.

Los mencionados estaban en shock, excepto Dumbledore, que estaba tan calmado como si no lo hubieran mencionado a el.

Pero el comedor era otra cosa. Todos los cercanos a los mencionados los abrazaban y las mujeres (e incluso algunos hombres) tenían lágrimas en sus mejillas. George abrazaba a su gemelo como si se le fuese la vida en ello, al igual que su madre, mientras que Remus miraba a Tonks (se había dado cuenta hace poco que le gustaba) con tristeza, mientras que Sirius lo abrazaba llorando.

-Por favor-dijo Dumbledore con calma, pero por dentro también estaba dolido por la posible muerte de sus compañeros-. Se que es difícil, pero tenemos los libros exactamente para evitar esas muertes.

Luego de unos 15 minutos todos se calmaron.

-Creo que esas son todas las preguntas que hoy responderemos-dijo Rose.

-Sigan con la lectura-se despidieron todos al mismo tiempo.

Luego todos desaparecieron. Al parecer, se habían concentrado tanto en el libro que no se dieron cuenta de que eran las 3:00 p.m. y no habían almorzado, por lo que después de un gran y satisfactorio almuerzo, reanudaron la lectura.

-¿Quien desea leer ahora?-pregunto Dumbledore.

-Yo-dijo Sirius. Se adelanto a la mesa de los profesores, agarro el libro y leyó siguiente capitulo se llama-hizo una mueca-Horace Slughorn