Los derechos de autor de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling
-El siguiente capitulo se llama-hizo una mueca de confusión y asco- "Un Exceso de Flema"
Las chicas pusieron cara de asco. Aunque nadie dijo nada, todos se preguntaban el porque del titulo.
Harry y Dumbledore se acercaron a la puerta trasera de la Madriguera, la cual estaba rodeada de la ya acostumbrada pila de botas viejas descartadas y calderos oxidados.
Draco estuvo a punto de hacer una cruel broma sobre la pobreza de los Weasley, pero no le pareció algo muy inteligente estando ahí todos los Weasley.
Harry pudo escuchar el suave cacareo de las gallinas adormecidas viniendo desde un cobertizo lejano. Dumbledore golpeó tres veces y Harry vio un repentino movimiento detrás de la ventana de la cocina.
-¿Quién está ahí? -dijo una voz nerviosa que reconoció como la de la señora Weasley. -¡Revélate!
Los Weasley hicieron una mueca. Las cosas debían estar muy mal como para que su madre este así de paranoica.
-Soy yo, Dumbledore, trayendo a Harry.
La puerta se abrió de inmediato. Allí se hallaba la señora Weasley, bajita, regordeta y vistiendo una vieja bata verde.
-Harry, querido, no deberías fijarte en todo-dijo la Señora Weasley algo sonrosada.
-¡Harry, querido! Albus, ¡Santo Dios! Me asustaste, ¡Habías dicho que no te esperáramos antes de la mañana!
Algunos abrieron los ojos como platos. ¿En serio Dumbledore se habría quedado toda la noche tratando de convencer a Slughorn?
-¿Por qué creen que sea tan importante contratar a Slughorn?-le pregunto Harry a Ron y Hermione.
-No se-respondieron al mismo tiempo, haciéndolos sonrojar a los dos. Este gesto no paso desapercibido para Harry.
-Tuvimos suerte…- dijo Dumbledore, acomodando a Harry sobre el umbral. -Slughorn resultó más fácil de convencer de lo que yo creía. Obra de Harry, por supuesto. Ah, ¡Hola Nymphadora!
Los Slytherin se burlaron el nombre real de Tonks. Esta parecía estar a punto de explotar pero no dijo nada.
-El único que puede decirle Nymphadora es Dumbledore-le susurro Sirius a Harry-y Remus-dijo esto ultimo con un tono algo pícaro.
Harry, quien entendió la indirecta, quedo muy sorprendido. ¿Tonks y Lupin? Pero cuando lo pensó bien, hacían buena pareja
Harry miró alrededor y vio que la señora Weasley no estaba sola, a pesar de ser esas horas de la noche. Una joven bruja con una cara pálida con forma de corazón y cabello castaño estaba sentada en una mesa sosteniendo una gran taza entre sus manos.
Los que conocían a Tonks fruncieron el ceño. A ella normalmente le gustaba llamar la atención con su cabello rosa, casi nunca lo llevaba castaño.
Tonks, en cambio, puso una mirada triste. Ella solo tenía ese aspecto cuando estaba deprimida.
-Hola, Profesor -dijo ella-Buenas, Harry.
-Hola, Tonks.
Harry pensó que ella se veía distanciada, casi enferma, y su sonrisa era algo forzada. Ciertamente, su apariencia era menos colorida que siempre sin su acostumbrado cabello rosa chicle.
Todos miraron el cabello de Tonks, unos con desaprobación, otros con envidia y otros con indiferencia. Tonks solo seguía mirando a Hermione, como si no la estuvieran mirando.
-Mejor me voy. -dijo ella rápidamente, parándose y tirando su capa sobre sus hombros. – Gracias por el té y la comprensión, Molly.
-Por favor, no te vayas por mí. -dijo Dumbledore cortésmente. -No me puedo quedar, tengo problemas urgentes que discutir con Rufus Scrimgeour.
Algunos levantaron una ceja.
-¿Asuntos que discutir? ¿A media noche?-pregunto un estudiante de Slytherin.
Dumbledore solo se encogió de hombros.
-No, no, de cualquier modo me tengo que ir. -dijo Tonks, sin mirar a Dumbledore a los ojos. – Buenas noches…
Remus estaba cada vez mas preocupado. Aunque no lo parecía, el correspondía los sentimientos de Tonks, pero tenia miedo. Miedo a lastimarla, a condenarla como había condenado a sus padres. A obligarla a cambiar de casa cada vez que alguien empezaba a sospechar, a sentirse rechazada por la sociedad por estar casada con un hombre lobo, a la pobreza porque nadie lo contrataba por su estado. Estaba tan metido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que Hermione seguía leyendo.
-Querida, ¿Por qué no vienes a cenar el fin de semana? Remus y Ojoloco vendrán.
-No, la verdad, no, Molly… Gracias igualmente… Buenas noches a todos.
Tonks se apuró y pasó junto a Dumbledore y Harry para llegar al jardín. Unos pasos después de la puerta, giró y desapareció detrás de una nube de humo. Harry se dio cuenta que la señora Weasley estaba preocupada.
Al igual que la Señora Weasley actual. Ella no llevaba conociendo a Tonks mucho tiempo, pero ya le tenía mucho cariño.
-Muy bien, te veré en Hogwarts, Harry. -dijo Dumbledore. -Cuídate mucho. Molly, estoy a tus órdenes.
Hizo una inclinación hacia la señora Weasley y siguió a Tonks, desapareciendo justamente en el mismo punto. La señora Weasley cerró la puerta que da al jardín y luego llevó a Harry por los hombros hacia la luz de la lámpara sobre la mesa para examinar su apariencia.
Los Weasley rieron.
-¿De que se ríen?-pregunto Harry curioso a Ron.
-Ella siempre hace eso cuando volvemos de Hogwarts-dijo Ron divertido, haciendo sonreír a Harry.
-Estás como Ron. –ella suspiró mirándolo de arriba a abajo.
-Estas equivocada, mama-dijo Ron a su madre-. Yo no estoy tan feo.
Eso hizo que todos rieran, incluso los profesores se rieron disimuladamente. Harry le golpeo la cabeza a Ron, aunque por dentro estaba algo divertido también.
–A ambos parece como si les hubieran lanzado hechizos de estiramiento. Ron creció cuatro pulgadas desde que le compré las últimas túnicas del colegio. ¿Estás hambriento, Harry?
-Sí que lo estoy. -dijo Harry, dándose cuenta de repente cuánta hambre tenía.
-Siempre tienes hambre-murmuraron Ron y Hermione, aunque nadie se dio cuenta.
-Siéntate, querido, te prepararé algo
Cuando Harry se sentó, un gato anaranjado con cara aplastada saltó sobre sus rodillas y se acostó ahí, ronroneando.
Sirius y Hermione sonrieron, aunque por diferentes motivos. Hermione por notar que ella ya estaba en la madriguera ya que aunque amaba a sus padres, ella se aburría mucho ya que estaba muy sola en el mundo de los Muggles. Sirius sonrió por que le tenía un especial cariño al gato: le había ayudado cuando mas lo necesitaba.
-¿Así que Hermione está aquí? -preguntó felizmente mientras hacía cosquillas a Crookshanks detrás de las orejas.
-Ah, sí. Llegó anteayer. –dijo la señora Weasley, golpeando una gran olla de hierro con la varita. Ruidosamente brincó a la estufa y empezó a burbujear al instante. –Todos están durmiendo, por supuesto, no te esperábamos hasta dentro de unas cuantas horas. Aquí tienes...
Le dio otro golpecito a la olla, empezó a levitar y voló hacia Harry y se inclinó. La señora Weasley deslizó un tazón debajo de la olla justo a tiempo para alcanzar el chorro espeso y humeante de sopa de cebolla.
Sirius y Ron se saborearon los labios.
-¿Cuándo comemos?-preguntaron al mismo tiempo, haciendo rodar los ojos a Hermione.
-Cuando terminemos de leer este capitulo-dijo Dumbledore sonriendo.
Le dio otro golpecito a la olla, empezó a levitar y voló hacia Harry y se inclinó. La señora Weasley deslizó un tazón debajo de la olla justo a tiempo para alcanzar el chorro espeso y humeante de sopa de cebolla.
-¿Pan, querido?
-Gracias, señora Weasley.
Movió su varita por encima de su hombro, un pedazo de pan y un cuchillo aterrizaron suavemente en la mesa; mientras el pedazo de pan se cortaba sólo y la olla de sopa volvía a la cocina, la señora Weasley se sentó enfrente de él
. -¿Entonces convenciste a Horace Slughorn de tomar el trabajo?
Harry asintió ya que tenía la boca tan llena de sopa caliente, que no podía hablar.
-Él nos enseñó a Arthur y a mí. -dijo la señora Weasley. –Dio clases muchísimo tiempo en Hogwarts y empezó en la misma época que Dumbledore, creo. ¿Qué te pareció?
Con su boca llena de pan ahora, Harry se encogió de hombros e hizo un gesto no muy comprometedor con la cabeza.
-Sé a lo que te refieres. -dijo la señora Weasley, asintiendo sabiamente. -Por supuesto que puede ser encantador cuando quiere serlo, pero a Arthur nunca le gustó mucho.
-En realidad-dijo Arthur-me no me agrada mucho, pero después de un tiempo uno se acostumbra.
El Ministro estuvo entre los favoritos de Slughorn. Se la pasaba siempre ayudando a los que creía correcto, pero nunca tuvo mucho tiempo para Arthur... pensaba que él no aspiraba suficientemente alto, que no era tan ambicioso. Bueno, eso justamente te demuestra que incluso Slughorn comete errores. No sé si Ron te contó en alguna de sus cartas, ya que pasó hace muy poco, pero, ¡Arthur ha sido promovido!
Casi todos felicitaron al Señor Weasley, quien estaba algo sonrosado por la atención, pero muy feliz.
La señora Weasley parecía aun más feliz que el Señor Weasley. Desde hacia tiempo que Arthur estaba en el mismo puesto, por lo que ya era hora de que fuera promovido, además de que le iban a dar un aumento…
No pudo ser más claro que la señora Weasley había estado muriéndose por decir eso.
La Señora Weasley se sonrojo un poco por eso, ya que estaba segura de que en realidad había estado muy ansiosa de decírselo a alguien.
Harry tragó una gran cantidad de sopa muy caliente y pensó que podía sentir su garganta ampollándose.
Los que habían pasado por eso hicieron una mueca y vieron a Harry con compasión.
Eres muy dulce. -comentó la señora Weasley, posiblemente secándose los ojos llorosos por la emoción al escuchar la noticia.
Todos rieron, haciendo sonrojar a Harry y a Molly.
Sí, Rufus Scrimgeour ha creado numerosas oficinas nuevas en respuesta a lo que está ocurriendo, y Arthur esta dirigiendo la Oficina para la Detección y Confiscación de Hechizos de Defensa y Objetos Protectores Falsos. Es un gran trabajo, ¡tiene diez personas a su cargo!
Arthur seguía sonriendo. Nunca había tenido a más de una persona a su cargo.
-¿Exactamente qué…?
-Bueno, verás, con todo este pánico acerca de la vuelta del Innombrable, cosas raras han estado saliendo a la venta en todos lados, cosas que supuestamente deberían protegernos del Innombrable y los Mortífagos.
Hermione bufo, recordando que desde hacia unos días se había puesto de moda vender diferentes talismanes, bebidas y varias cosas mas que "te volvían mas inteligente".
Puedes imaginarte ese tipo de cosas: las llamadas pociones Protectoras que en realidad son un poco de salsa con pus de bulbotubérculos
Las mujeres hicieron una mueca de asco.
O instrucciones para hechizos defensivos que hacen que tus orejas se caigan… Bueno, principalmente, los perpetradores son gente como Mundungus Fletcher
Los integrantes de la orden sonrieron. No era un secreto que a Molly no le agradaba Mundungus, aunque en realidad, solo a los gemelos les agradaba por completo. El resto sentía una ligera desconfianza de el.
Quienes nunca han tenido un día de trabajo honesto en sus vidas y están aprovechándose de cuán asustados están todos. Pero igualmente, cada tanto, aparece alguna cosa bastante desagradable. El otro día, Arthur confiscó una caja llena de chivatoscopios embrujados que seguramente fueron preparados por un Mortífago. Así que como ves, es un trabajo muy importante, y yo le digo que es tonto extrañar trabajar con enchufes, cosas electrónicas y toda esa basura muggle.
Arthur miro algo ofendido a su esposa, quien le dirigió una mirada de disculpas, las cual es acepto.
A señora Weasley terminó su discurso con una mirada austera, como si Harry hubiera sugerido que es normal extrañar enchufes.
-¿Está el señor Weasley trabajando todavía? -preguntó Harry.
-Sí, lo está. De hecho, está un poco retardado… dijo que estaría de vuelta a la medianoche.
Ella se dio vuelta para mirar un gran reloj, colocado torpemente sobre una pila de mantas en el canasto de ropa sucia, que estaba al final de la mesa. Harry lo reconoció inmediatamente: tenía nueve agujas, cada una con el nombre de un miembro de la familia, y usualmente colgaba en la pared de la sala, a pesar de que la actual ubicación sugería que la señora Weasley ahora acostumbraba cargarlo por toda la casa.
Todos parecían asombrados por el reloj de los Weasley.
-Es muy útil-murmuro Ojo-loco, quien casi no había hablado en toda la lectura.
Cada una de las nueve agujas, estaba apuntando a "Peligro Mortal".
La Señora Weasley puso una mirada triste. Ese era su mayor temor. Aunque sabia que todos estaban en peligro, leer esa parte se lo confirmo. Siguió cavilando hasta que el Señor Weasley la abrazo al adivinar sus pensamientos.
-Ha estado así por un largo rato. -dijo la señora Weasley, en una voz casual no muy convincente.- Desde que la vuelta de Ya-Sabes-Quién se hizo pública. Supongo que todo el mundo está en peligro mortal ahora…
Ahora todos estaban serios, ya que estaban de acuerdo con la Señora Weasley.
No creo que sea solamente nuestra familia… pero no conozco a nadie más que tenga un reloj como este, así que no lo sé. ¡Oh!
Con una exclamación repentina, apunto hacia el reloj. La aguja del señor Weasley había cambiado a "Viajando".
-¡Ya viene hacia acá!
Y con seguridad, un momento después se escuchó un golpe en la puerta trasera. La señora Weasley saltó y fue hacia la puerta con una mano en la manija y la cara contra la madera dijo suavemente:
-¿Arthur, eres tú?
-No, mama-dijo Fred-, no es papá.
-Es solo su gemelo malvado-termino George.
Todos rieron, aunque la Señora Weasley los regaño.
-Sí. –dijo la agotada voz del señor Weasley. –Pero diría eso incluso si fuera un Mortífago, querida. ¡Hazme la pregunta!
-Ay, honestamente…
-¡Molly!
-Está bien, está bien… ¿Cuál es tu mayor ambición?
-Averiguar cómo vuelan los aviones.
Todos miraron a Arthur. Unos con curiosidad, otros divertidos, otros como si miraran algo asqueroso (cof cof Slytherin cof cof), otros solo con incredulidad. Su familia se estaba riendo disimuladamente.
La señora Weasley asintió y dio vuelta la manija, pero aparentemente el señor Weasley la estaba sosteniendo fuertemente del otro lado, porque la puerta quedó firmemente cerrada.
-¡Molly! ¡Tengo que hacerte tu pregunta primero!
Todos estaban riendo por la insistencia del Señor Weasley.
-Arthur, de verdad, esto es tonto…
Fudge le envió una mirada ofendida a Molly pero esta solo desvió la mirada, como si no lo hubiera notado.
-¿Cómo te gusta que te llame cuando estamos solos?
Los hijos del matrimonio Weasley pusieron cara de horror.
-Demasiada información-murmuraron todos al mismo tiempo, haciendo reír a todo el mundo.
Incluso por la tenue luz de la lámpara, Harry podía decir que la señora Weasley se había puesto sonrosada. Él mismo sintió como una humedad en las orejas y en el cuello, y con mucha prisa tomó sopa, golpeando su cuchara tan fuerte como pudo contra el tazón.
La Señora Weasley, aunque sonrojada como nunca, le dirigió una mirada de gratitud a Harry, quien se la devolvió.
-Mollywobbles. –susurró una mortificada señora Weasley hacia la cerradura en la puerta.
Sirius estaba aullando de la risa, aunque los demás no se quedaban muy atrás. Los pobres Señores Weasley mantenían la mirada baja tan rojos como su cabello.
-Correcto. –dijo el señor Weasley. –Ahora me puedes dejar pasar.
La señora Weasley abrió la puerta para dar paso a su marido, un mago flaco, calvo y con pelo rojizo usando anteojos y una larga y polvorienta capa de viaje.
-Haces unas descripciones muy buenas, amigo-le dijo Ron aun riendo a Harry.
-Espera a ver la tuya-le dijo Hermione, haciendo que Ron dejara de reír al instante.
-Todavía no veo por qué tenemos que hacer eso cada vez que vienes a casa. –dijo la señora Weasley, todavía sonrosada mientras le ayudaba a su marido a sacarse la capa. –Quiero decir que un mortífago puede haberte sacado la respuesta antes de hacerse pasar por ti.
-Tiene razón-dijeron todos los que ya habían notado ese fallo en esa estrategia.
-Lo sé, querida, pero es el procedimiento del Ministerio, y tengo que dar ejemplo. Algo huele bien… ¿Sopa de cebolla?
El señor Weasley caminó esperanzadamente hacia la mesa.
-¡Harry! ¡No esperábamos que vinieras antes de que amaneciera!
Se estrecharon las manos y el señor Weasley se lanzó sobre la silla al lado de Harry mientras la señora Weasley colocaba otro tazón de sopa enfrente de él también.
-Gracias, Molly. Ha sido una noche bien dura. Algún idiota empezó a vender medallones de metamorfosis. Simplemente colócatelos en el cuello y podrás cambiar tu apariencia a voluntad. Cien mil disfraces distintos, ¡Todo por diez Galeones!
Tonks bufo. La metamorfosis no era tan sencilla como todos lo creían.
-¿Y qué pasa realmente cuando te los colocas?
-Simplemente te pones todo de un color naranja desagradable, pero a algunas personas también les salieron tentáculos por todo el cuerpo.
Las chicas hicieron una mueca una vez más. Los gemelos y Sirius se estaban riendo.
¡Como si San Mungo no tuviera suficiente trabajo!
-Suena como el tipo de cosas que Fred y George encontrarían graciosas. –dijo la señora Weasley dudando. -¿Estás seguro…?
Los gemelos pararon de reír y pusieron una cara seria.
-Madre-empezó Fred-, puede que nos gusten las bromas.
-Pero nosotros no engañamos a las personas-termino George.
Molly les dirigió una mirada de disculpa, la cual ellos aceptaron.
-¡Por supuesto que lo estoy! –dijo el señor Weasley. –Los chicos no harían nada como eso ahora, ¡No cuando la gente está desesperada por protección!
Los gemelos asintieron de acuerdo con su padre.
-¿Entonces por eso llegas tarde, medallones de metamorfosis?
-No, tuvimos problemas con un desagradable hechizo que salió por la culata en Elephant y Castle, pero por suerte el Grupo de Operaciones Mágicas Especiales logró resolverlo para el momento en que llegamos ahí…
Harry reprimió un bostezo con su mano.
-A la cama. –dijo la desengañada señora Weasley inmediatamente. –Tengo la habitación de Fred y George lista para ti, será toda tuya
Fred y George se miraron esperanzados, ¿Acaso ya no vivían en la madriguera? Molly al parecer pensaba lo mismo, pero ella lo veía de otra manera: se veía triste porque al parecer dos de sus hijos la habían abandonado.
Fred y George, quienes leyeron el pensamiento de su madre, no demoraron en abrazarla.
-¿Por qué, dónde están ellos?
-Ah, están en el Callejón Diagon, durmiendo en un pequeño departamento sobre su tienda de bromas
Los gemelos inmediatamente empezaron a saltar y gritar, celebrando que por fin habían realizado su sueño: Crear una tienda de bromas. Todos los que los conocían parecían estar felices por ellos. Incluso su madre, quien no veía con buenos ojos que sus hijos tuvieran una tienda de bromas.
Ya que están tan ocupados. –dijo la señora Weasley. –Tengo que decir, que por mi parte no lo apruebo, ¡Pero realmente parecen tener una pequeña chispa para los negocios!
Los Weasley miraban orgullosos a sus hermanos.
Vamos, querido, tu baúl ya está arriba.
-Buenas noches, señor Weasley. –dijo Harry, apartando su silla. Crookshanks bajó suavemente de su regazo y se fue de la habitación.
-Buenas noches, Harry. –dijo el señor Weasley.
Harry vio al señor Weasley mirar hacia el reloj en el canasto de ropa sucia mientras abandonaban la cocina. Todas las agujas estaban de vuelta en "Peligro Mortal".
Eso hizo que la alegría de los Weasley bajara un poco. Porque aunque no lo demuestren, todos estaban algo preocupados por su familia, pero preferían intentar pasarlo por alto, aunque era casi imposible pasar por alto el hecho de que su familia estaba en "Peligro Mortal"
La habitación de Fred y George estaba en el segundo piso. La señora Weasley apuntó su varita a la lámpara de la mesita de luz y la encendió inmediatamente, bañando el cuarto en un placentero brillo dorado. A pesar de que una gran vasija con flores había sido puesta en el escritorio frente a la pequeña ventana, su perfume no pudo disfrazar el persistente olor de lo que Harry pensó que era pólvora. Un espacio considerable del piso estaba ocupado por un gran número de cajas, entre las cuales estaba el baúl de Harry. La habitación parecía que fuera utilizada ahora como un gran almacén.
Los gemelos sonreían cada vez más.
Hedwig le ululó felizmente a Harry desde su pedestal encima de un gran armario y después se fue por la ventana. Harry supo que ella lo había estado esperando para verlo antes de irse a cazar.
Harry sonrió al recordar a su leal lechuza.
Le dio las buenas noches a la señora Weasley, se puso la ropa para dormir, y se metió en una de las camas. Había algo duro dentro de la funda de almohada. Se fijó y sacó de ella un pegajoso dulce violeta y naranja la cual reconoció como la Pastilla Vomitadora.
La Señora Weasley les dirigió una mirada enojada.
-¡Dijeron que se habían desecho e todas!-grito enojada.
-Y lo hicimos-mintió George.
-Posiblemente esas las haremos mas adelante-dijo Fred.
La Señora Weasley no pareció muy convencida, pero lo dejo pasar.
Sonriendo, se dio vuelta y se durmió al instante.
Segundos después, o eso le pareció a Harry, se despertó por algo que sonó como un disparo de cañón
-¿Qué es un cañón?-preguntaron varios sangre-pura al mismo tiempo.
-Es un arma muggle-contesto Hermione-, que sirve para matar o para herir. Es como su Avada Kedabra.
Mientras la puerta se abría de un golpe. Sentándose inmediatamente, oyó el chirrido de las cortinas siendo abiertas: la deslumbrante luz del sol le taladraba los ojos. Protegiéndose la cara con una mano, buscó desesperanzadamente sus anteojos con la otra.
-¿Qué está pasando?
-No sabíamos que ya estabas aquí. –dijo una voz fuerte y emocionada y Harry recibió un fuerte coscorrón en la cabeza.
-¡Ron, no le pegues! –dijo la voz de una chica reprochándolo
Todos estaban riéndose del sonrojado Ron.
La mano de Harry encontró sus anteojos y se los puso en el instante. A pesar de que la luz era tan brillante, no podía ver nada a su alrededor. Una sombra larga y confusa apareció frente a él por un momento, él parpadeó y pudo enfocar a Ron Weasley, mirándolo.
-¿Todo bien?
-Nunca había estado mejor. –dijo Harry, tirando de una caja y sentándose sobre ella.
Hermione levanto una ceja.
-¿Te acaban de pegar y estas mejor que nunca?-pregunto sarcásticamente.
Harry solo se encogió de hombros, pero el sabia que estaba mejor que nunca por el simple hecho de volverse a ver con sus amigos.
-¿Cuándo llegaste? ¡Mamá recién nos dijo!
-Como a la una de la madrugada.
-¿Estuvieron bien los Muggles? ¿Te trataron bien?
Harry bufo.
-¿Alguna vez me han tratado verdaderamente bien?
-Como siempre. –dijo Harry, mientras Hermione se apoyaba en el borde de su cama. –No me hablaron mucho, pero así me gusta más. ¿Cómo estás, Hermione?
-Eh, estoy bien. –dijo Hermione, quien estaba observando a Harry como si estuviera enfermo de algo.
Harry miro mal a Hermione.
-¡Oye! Y solo me preocupo por ti-se defendió ella.
Creyó que sabía qué había detrás de esto, y como no quería hablar acerca de la muerte de Sirius ni ningún otro tema triste, dijo:
- ¿Qué hora es? ¿Me perdí el desayuno?
-No te preocupes por eso, mamá te está trayendo algo, ella cree que te ves desnutrido.
Todos rieron un poco por eso, excepto la Señora Weasley, quien estaba de acuerdo con ella misma. Cada vez que veía a Harry durante el verano lo veía muy delgado.
–dijo Ron, girando sus ojos. -Así que, ¿Qué ha estado pasando?
-No mucho, he estado atrapado en casa de mis tíos, ¿No es así?
-¡Mentira!-gritaron los gemelos Weasley como si estuvieran en un juicio, haciendo reír a los demás.
-¡Di la verdad! –dijo Ron. – ¡Has estado afuera con Dumbledore!
-No fue tan emocionante. El solamente quería que lo ayudara a convencer a un antiguo maestro a salir de su retiro. Su nombre es Horace Slughorn.
-Oh. –dijo Ron, decepcionado. –Pensábamos…
Hermione llamó la atención a Ron con la mirada, y Ron cambió de rumbo a máxima velocidad.
-… pensábamos que sería algo como eso.
-Si, claro-dijo Harry sarcásticamente.
-¿En serio? –preguntó Harry, divertido.
-Sí… sí, ahora que Umbridge se ha ido, obviamente necesitamos un nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿No es así? Así que… eh… ¿Cómo es él?
-Se asemeja a una morsa y solía ser el Jefe de Slytherin.
Algunos rieron por las divertidas descripciones de Harry.
-¿Pasa algo malo, Hermione?
Ella lo estaba mirando como si estuviera esperando que algo raro pasara en cualquier momento. Volvió a su estado normal apuradamente con una sonrisa no muy convincente.
-No, ¡Por supuesto que no! Entonces, eh, ¿parecía ser Slughorn un buen maestro?
-No sé. –dijo Harry. –No puede ser peor que Umbridge, ¿no?
-Nadie puede ser peor que Umbrige-murmuraron algunos enfurruñados.
-Yo conozco a alguien que es peor que Umbridge. –dijo una voz desde la puerta. La hermana de Ron entró en el cuarto.
Ginny le soltó inmediatamente la mano a Harry.
"La hermana de Ron"… ¿Lo vez Ginny? ¡El no te quiere ni te querrá nunca! ¡Tu solo eres la hermanita de su mejor amigo! Esos fueron los crueles pensamientos de Ginny, quien secretamente estaba empezando a tener esperanzas de que ella le gustara a Harry, al notar que el no le soltaba la mano.
Pero Harry, al sentir que Ginny le soltaba la mano, instintivamente la busco y la volvió a coger.
Esto sorprendió mucho a Ginny, pero no la volvió a soltar. Sin embargo se sonrojo al pensar que tal vez el si la quería.
Nadie se dio cuenta de esto, pero algunos se preguntaban porque estaba Ginny tan sonrojada.
Pareciendo irritada. –Hola, Harry.
-¿Qué te pasa? –preguntó Ron.
-Es ella. –dijo Ginny, desplomándose sobre la cama de Harry. –Me está volviendo loca.
La Señora Weasley miro mal a Ginny pensando que estaba hablando de ella.
-Tranquila mama-se apresuro a decir Ginny algo asustada-, dudo mucho que este hablando de ti.
La Señora Weasley parecía poco convencida.
-¿Qué ha hecho ahora? –preguntó Hermione comprensivamente.
-¿Lo vez? Hermione seria incapaz de hablar mal de ti-agrego Ginny.
Esto pareció convencer algo más a la Señora Weasley.
-Es la manera en que me habla… ¡Pensarías que tengo tres años!
-Ya sé. –dijo Hermione, bajando la voz. –Es tan arrogante
-¿De quien están hablando?-les pregunto Ron a las chicas.
-¿Qué parte de "libro del futuro" no entiendes, Ronald?-le pregunto sarcásticamente Ginny.
-Creo que entiendo lo que significa, Ginevra-le contesto Ron enojado. Eso hizo que Harry abriera los ojos como platos.
-¿Te llamas Ginevra?-le pregunto algo divertido, pero la mirada que le dirigió Ginny hizo que se callara.
Harry estaba sorprendido por escuchar a Hermione hablando así de la señora Weasley y no pudo culpar a Ron por decir acaloradamente:
-¿Pueden ambas dejarla en paz por cinco segundos?
Todos estaban curiosos de saber de quien hablaban, aunque algunos estaban seguros de que era la Señora Weasley, incluyéndola.
-Ah, muy bien, defiéndela. –dijo Ginny súbitamente. –Todos sabemos que no puedes conseguir lo que quieres de ella.
Todos parecían entre confundidos y divertidos a la misma vez.
Este parecía un comentario raro para hacer acerca de la madre de Ron. Empezando a sentir que se había perdido de algo, Harry dijo:
-¿De quién están…?
Pero su pregunta fue contestada antes de que pudiera terminar de formularla. La puerta de la habitación nuevamente se abrió de un golpe y Harry instintivamente se subió las sábanas hasta la barbilla con una fuerza que tiró a Hermione y a Ginny al suelo.
Eso hizo reír a varios, sobretodo por la mirada enojada que Hermione y Ginny le dieron a Harry.
Una mujer joven estaba parada en la puerta, una mujer de tanta belleza que la habitación, de repente, parecía totalmente vacía de aire.
Los hombres empezaron a babear de tan solo escuchar esa descripción. Ginny le envió una mirada celosa a Harry, aunque este no la vio, ya que estaba intentando recordar de quien se trataba.
Era alta y esbelta con cabello largo y rubio y parecía emanar un brillo plateado.
Harry solo conocía a una persona que encajaba con la perfección a la descripción, pero no se podía imaginar que hacia ella en La Madriguera.
Para completar esta visión de perfección, cargaba una pesada bandeja con un sabroso desayuno.
-Haggy. –dijo con una voz profunda.
-¡Fleur!-grito Harry sin darse cuenta, llamando la atención de todos.
-¿La campeona de Beauxbatons?-pregunto Hermione confundida-. ¿Qué hace en tu casa, Ron?
-No tengo ni idea-contesto el sonrojado, recordando a la hermosa chica.
Hermione noto eso. Desvió la mirada al libro, para que nadie notara el hecho de que estaba completamente celosa.
-¡Ha pasado tanto tiempo!
-Cuando pasó el umbral de la puerta para llegar a él, la señora Weasley apareció, de bastante de mal humor.
-Creo que a alguien no le gusta Fleur-le murmuro George a Harry, haciéndolo reír.
-No había necesidad de subirle la bandeja, ¡Estaba a punto de hacerlo yo misma!
-No había ningún problema. –dijo Fleur Delacour, apoyando la bandeja en las rodillas de Harry y luego besándolo en cada mejilla. Él sintió que los lugares que la boca de Fleur habían tocado quemaban como fuego. –
Ginny y una que otra chica miraban a Harry celosas, sin embargo el no lo noto.
He estado espegando mucho tiempo para vegte, Haggy. ¿Te acuerdas de mi hegmana Gabguielle? Nunca paga de hablag de HaggyPotteg. Ella estagá muy contenta de volveg a vegte.
-¿Qué esta haciendo ella en mi casa?-pregunto Ginny, cada vez mas enojada.
-Oh… ¿Está aquí también? –Harry preguntó.
-No, no chico tonto. –dijo Fleur con una risa estridente. –Quiegodecigr, el pgóximo vegano cuando… ¿Pego no sabes nada?
Sus grandes ojos azules se abrieron y miraron con reproche a la señora Weasley, quien dijo:
- No hemos tenido la oportunidad de decirle.
-¿Decirme que?-pregunto Harry completamente perdido.
-Tengo que leer para saber-dijo Hermione irritada.
Harry sonrió disimuladamente, adivinando el motivo del enojo de Hermione.
Fleur se volvió hacia Harry, moviendo su cabello plateado para así latiguear con él la cara de la señora Weasley.
La Señora Weasley bufo. En realidad no le estaba gradando demasiado esa chica…
-¡Bill y yo nos casaguemos!
Los Weasley abrieron los ojos como platos, sobretodo Bill. Unos segundos después todos reaccionaron.
Bill tenía una sonrisa boba en la cara. Ya había conocido a Fleur, y le parecía una persona muy agradable y cariñosa. Ron estaba feliz por su hermano, pero por dentro estaba algo celoso. Los gemelos hacían bromas acerca de ellos dos. Ginny lo felicito fríamente, Fleur seguía sin agradarle. Charlie felicitaba a su hermano de corazón, estaba muy feliz por el. La Señora Weasley estaba llorando como una magdalena y abrazaba a su hijo como si no hubiera mañana. El Señor Weasley parecía muy feliz por su hijo. Percy fue el único que no se acerco a felicitar a Bill, sin embargo por dentro estaba feliz por su hermano.
Después de que Harry, Hermione y la Orden completa felicitaran a Bill, Hermione prosiguió con la lectura.
-Oh. –dijo Harry inexpresivamente.
-¿Celoso, Harrycito?-preguntaron los gemelos al mismo tiempo.
-¡No me digan así!-les dijo enojado.
No pudo evitar ver cómo la señora Weasley, Hermione y Ginny intentaban evitar cruzar las miradas. – ¡Wow! Eh… ¡Felicitaciones!
Ella se agachó nuevamente a besarlo.
-Bill está muy ocupado en este momento, tgabajando muy dugo, y yo sólo tgabajo medio día en Ggingotts paga mejogag mi inglés, así que me tgajo aquí pog unos días paga conoceg a su familia apgopìadamente. Me puse tan contenta al escuchag que vendguías. No hay muchas cosas que haceg aquí, a menos que te guste cocinag.
La Señora Weasley puso mala cara. Cada vez le agradaba menos.
Bueno… ¡disfguta tu desayuno, Haggy!
Con estas palabras, se fue graciosamente pareciendo flotar en la habitación, cerrando la puerta tranquilamente detrás de ella. La señora Weasley hizo un ruido que sonó como:
-¡Wootcha!
-Mamá la odia. –dijo Ginny.
-¡No la odio! –dijo la señora Weasley en un susurro.
-Claro que mama no la odia-le dijo Bill a Ginny algo ofendido.
-No, claro que no-dijo Fred sarcásticamente.
–Sólo creo que se apresuraron mucho con este compromiso. ¡Eso es todo!
-Se conocen desde hace un año, cariño-le dijo Arthur a Molly.
-Sigue siendo muy poco tiempo como para conocer bien a las personas-le respondió ella.
-Se conocieron hace un año. –dijo Ron, quien parecía extrañamente entorpecido y miraba hacia la puerta.
Hermione le volvió a enviar una mirada celosa a Ron.
-¡Bueno, eso no es mucho! Por supuesto, sé qué sucede. Es toda esta incertidumbre de la vuelta del Innombrable. La gente cree que puede morir mañana, así que se apuran a tomar todas las decisiones que normalmente se demoran más en tomar. Ocurrió lo mismo la última vez que fue poderoso, gente fugándose con sus amantes en todos lados.
-Incluyéndote a ti y a papá. –dijo Ginny irónicamente.
-¿Qué no estabas del lado de mama?-le pregunto Ron, saliendo de su ensañamiento.
Ginny se encogió de hombros.
-Bueno, sí, tu padre y yo estábamos hechos el uno para el otro. ¿Qué razón había para esperar? –dijo la señora Weasley. –Mientras que Bill y Fleur… bueno… ¿Qué tienen realmente en común? Él es un gran trabajador, una persona muy madura, mientras que ella…
-Una vaca. –dijo Ginny asintiendo.
Bill miro mal a su hermana. No le gustaba que su hermana se llevara mal con su novia, aunque no comprendía el porque la odiaba tanto.
Pero Bill no es tan maduro. Él es un trotamundos, ¿verdad? Le gusta un poco la aventura y el glamour… Espero que por eso esté con Flema.
Algunos rieron por el sobrenombre. Bill seguía mirando mal a su hermanita, sin embargo por dentro le parecía algo gracioso.
-Así que de ahí viene el titulo…-murmuro Hermione, pero muy pocos la escucharon.
-Deja de llamarla así, Ginny. –dijo la señora Weasley tajantemente, mientras Harry y Hermione se reían. –Bueno, mejor me pongo a… Cómete tu desayuno, Harry, que no se te enfríe.
Viéndose agobiada, se fue de la habitación. Ron parecía todavía bastante atontado. Estaba sacudiendo su cabeza como un perro tratando de secarse las orejas.
Todos se burlaban del pobre Ron, quien estaba tan rojo como su cabello. Aunque el noto que Hermione le enviaba una mirada que el no supo interpretar.
-¿No se acostumbran a ella con la convivencia? –preguntó Harry.
-Bueno, sí. –dijo Ron. –Pero si de repente salta hacia ti, como recién…
-Es patética. –dijo Hermione furiosamente.
-¿Celosa, Hermione?-preguntaron los gemelos al mismo tiempo, haciendo sonrojar a Hermione. Ron no se entero de esto ya que estaba muy ocupado tratando de ignorar las miradas burlonas de los demás.
-¡Claro que no!-se defendió ella-. ¡Pero es que en realidad es patética!
Alejándose de Ron todo lo que pudo y mirándolo con los brazos cruzados una vez que llegó a la pared.
-¿No la querrás por aquí para siempre, no? –Ginny le preguntó a Ron incrédulamente. Cuando levantó los hombros, ella dijo: -Bueno, mamá hará lo posible por evitarlo, te lo puedo apostar.
-¿Cómo piensa hacer eso? -preguntó Harry.
-Intenta siempre traer a Tonks para la cena.
-¿Qué tengo yo que ver en eso?-pregunto una confundida Tonks.
Bill, que ya había adivinado las intenciones de su madre, la miro con incredulidad. Ella, por su parte, pensaba igual que su yo del futuro.
Creo que espera que Bill se enamore de Tonks.
Los dos pusieron cara de asco, no por que no se agradaran, ya que los dos eran buenos amigos, sino porque los dos ya estaban enamorados de otra persona.
La Señora Weasley se veía algo avergonzada, pero no arrepentida.
Espero que así sea, la preferiría mucho más a ella en la familia.
-Ginny, te aprecio mucho-empezó Tonks-. Pero eso seria simplemente imposible. Tu sabes porque.
La pequeña de los Weasley asintió y se encogió de hombros. Ella ya sabia que a Tonks le gustaba Remus. Sin embargo, aun preferiría a Tonks en la familia que a Flema.
-Sí, eso va a funcionar. –dijo Ron sarcásticamente. –Escucha, ninguna persona con dos dedos de frente va a fijarse en Tonks teniendo a Fleur enfrente.
-Muchas gracias, Ron-le dijo Tonks sarcásticamente.
-Perdón-se disculpo el, pero solo se escucho un pequeño murmullo, ya que el se encontraba algo intimidado por las feas miradas que le dirigían algunas mujeres.
Quiero decir que Tonks es bonita cuando no está haciendo cosas estúpidas con su pelo y su nariz, pero…
-Ella es mucho más linda que Flema –dijo Ginny.
Los hombres miraron a Ginny con incredulidad, pero ella no le puso cuidado.
-Gracias, Ginny-le agradeció Tonks sinceramente.
-Y es mucho más inteligente, ¡ella es una Auror! –dijo Hermione desde el rincón.
-Gracias a ti también, Hermione. Aunque ser auror no te hace precisamente inteligente-dijo Tonks, recordando a algunos de sus entupidos compañeros de trabajo.
Fleur no es estúpida, fue tan buena como para entrar en el Torneo de los Tres Magos. –dijo Harry.
Hermione, Ginny y Bill voltearon a ver a Harry. La primera con resentimiento, la segunda celosa y el tercero agradecido, aunque un poco celoso también.
-¿Tú también? –dijo Hermione amargamente.
-Supongo que te gusta la manera en que Flema pronuncia tu nombre: Hagggrrry-preguntó Ginny con desprecio.
-¿Celosa, hermanita?-le murmuraron los dos gemelos al mismo tiempo.
Ella les envió una mirada envenenada. Nadie se dio cuenta, ya que todos estaban ocupados burlándose del nuevo sobrenombre de Harry, quien estaba muy sonrosado. Algo le decía que la lectura de ese libro le traería muchos sonrojos (NA: no sabe cuanta razón tiene…)
-No. –dijo Harry, deseando nunca haber hablado.
Eso llamo la atención de Ron. El sabia que a Harry normalmente no le importaba lo que la gente piense sobre el. ¿Por qué tan de repente le importaba la opinión de Ginny? Una idea paso rápidamente por su cabeza, pero no le agrado demasiado: ¿y si a Harry le gustaba Ginny? No. Imposible. El le habría dicho. Desecho rápidamente esa idea de su cabeza y se concentro en la lectura.
Simplemente estaba diciendo que Flema… digo Fleur…
-¿Qué? Es un sobrenombre pegajoso-dijo Harry al notar las miradas divertidas de los demás. Bill lo miro mal.
-Tienes razón, Haggy-dijo George.
Harry bufo. Estaba seguro de que no se olvidarían de eso por un largo tiempo.
-Yo preferiría mucho más tener a Tonks en la familia. –dijo Ginny. –Al menos ella es graciosa.
-No ha sido muy graciosa últimamente. –dijo Ron. –Cada vez que la veo, se parece más a Myrtle la Llorona.
Tonks miro muy feo a Ron, que parecía hundido en su silla. Aunque por dentro ella se seguía se encontraba en ese estado.
-Eso no es justo. –dijo Hermione. –Todavía no ha aceptado lo que pasó… ya saben… quiero decir, ¡Él era su primo!
El entendimiento cayó sobre todos. Algunos miraban a Tonks con compasión y otros con incredulidad (Ellos suponían que Tonks y Sirius apenas si se conocían). Pero ella no se dio cuenta de esas miradas, ya que estaba pensando de que estaba segura de que había algo mas que la deprimía. Tal vez algo que tenia que ver con Remus…
El corazón de Harry dio un vuelco. Llegaron al tema de Sirius. Agarró un tenedor y empezó a comer los huevos revueltos, esperando evitar toda invitación a formar parte de esta conversación.
-Dudo mucho que te ignoremos-le dijo Ron a su amigo.
-¡Tonks y Sirius casi ni se conocían! –dijo Ron. –Sirius estuvo en Azkaban durante la mitad de su vida y antes de eso, sus familias nunca se habían juntado…
Los dos hicieron una mueca. Sirius recordaba su época en Azkaban. Tonks lamentaba el distanciamiento entre sus familias por distintos ideales.
-No tiene nada que ver. –dijo Hermione. – ¡Ella cree que fue su culpa la muerte de Sirius!
Esto hizo fruncir el ceño a los dos anteriores mencionados. ¿Por qué se sentía culpable?
-¿Cómo es que piensa eso? –preguntó Harry, a pesar de su dolor.
-Bueno, ella estaba peleando con Bellatrix Lestrange, ¿No es así? Creo que ella siente que si sólo la hubiera matado, Bellatrix no podría haber asesinado a Sirius.
Todos quedaron en silencio. Tonks empezó a sentir como la culpa la invadía. Si ella hubiera terminado con Bellatrix antes…Sirius la saco de sus pensamientos al decir:
-No debes sentirte culpable. No es tu culpa. Además, estoy seguro de que podremos evitarlo y así poder cambiar el futuro.
Esto pareció calmar un poco a Tonks, aunque el sentimiento de culpa no se fue del todo.
-Eso es estúpido. –dijo Ron.
-Tiene razón-le dijo Sirius a Tonks.
-Es la culpa del sobreviviente. –dijo Hermione. –Sé que Lupin trató de hablarle, pero ella está muy mal. Incluso está teniendo problemas con su Metamorfosis.
Así que por eso tengo el cabello castaño…fue el pensamiento de Tonks.
-¿Con su…?
-No puede cambiar su apariencia como antes. –explicó Hermione. –Creo que los poderes de ella deben haber sido afectados por el golpe, o algo así.
-No sabía que eso podía pasar. –dijo Harry.
-Puede pasar si estoy enferma o deprimida-aclaro Tonks.
-Yo tampoco. –dijo Hermione. –Pero supongo que si estás muy deprimido…
La puerta se abrió nuevamente y la señora Weasley mostró su cabeza.
–Ginny. –susurró. – Baja las escaleras y ayúdame con el almuerzo.
Ginny bufo.
-Apuesto que solo es para no estar sola con Flema-le murmuro a Harry al oído, haciendo que este soltara una pequeña carcajada.
Ron los observaba receloso. ¿Qué tanto se murmuraban?
-¡Estoy ocupada! –dijo Ginny, indignada.
Algunos rieron, ya que ni siquiera estaba participando mucho en la conversación.
-¡Ahora! –dijo la señora Weasley y se fue.
-¡Sólo me quiere ahí para no quedarse sola con Flema! –dijo Ginny enojada.
Eso hizo que Ginny y Harry se miraran y empezaran a reír, ganándose miradas curiosas de los demás.
Movió su largo cabello rojo en una muy buena imitación de Fleur y se fue de la habitación con sus brazos como una bailarina.
-Ginny, no esta bien imitar a las personas-la reprendió Molly. Ginny solo asintió.
-Ustedes también tienen que bajar. –dijo al irse.
Harry aprovechó el silencio temporal para comer más de su desayuno. Hermione miraba por entre las cajas de Fred y George, sin embargo, cada tanto le echaba miradas a Harry. Ron, quien estaba agarrando una de las tostadas de Harry, miraba todavía atontadamente a la puerta.
Algunos levantaron las cejas.
-¿Todavía?-pregunto Ginny sorprendida, haciendo sonrojar a su hermano.
-¿Qué es esto? –Hermione preguntó eventualmente, sosteniendo algo que parecía como un pequeño telescopio.
-Yo no lo apretaría si fuera tú-le dijo Fred.
-¿Ya lo inventaron?-pregunto Hermione sorprendida.
-Si, aunque aun no logramos que…-empezó George, pero se quedo cayado al notar la mirada de su madre.
-No sé. –dijo Ron. –Pero si Fred y George lo dejaron aquí, es porque no estaba preparado para la venta, así que tengan cuidado.
-Tu madre dijo que les está yendo bien en el negocio. –dijo Harry. –Dijo que Fred y George tienen una gran cantidad de clientes.
Los gemelos sonreían cada vez más.
-Eso es poco. –dijo Ron. -¡Están nadando en Galeones! No puedo esperar para ver ese lugar
Ahí se les cayó la sonrisa.
-¿Cómo que aun no han visto la tienda?-preguntaron a su familia al mismo tiempo algo resentido.
-Creo que es porque aun no hemos podido ir-les respondió la Señora Weasley-. Es una época de mucho peligro, seria imprudente salir sin la protección necesaria.
Los gemelos aceptaron la respuesta.
Todavía no hemos ido al Callejón Diagon porque mamá dijo que papá tiene que ir con nosotros para que haya más seguridad, y él ha estado muy ocupado en su trabajo, pero suena excelente.
-¿Y cómo anda Percy? –preguntó Harry
Esta era la pegunta que los Señores Weasley estaban esperando desde hacia rato. ¿Su hijo había abierto los ojos ya?
El tercero de los hermanos Weasley se había peleado con el resto de la familia.
Arthur hizo una mueca y Molly parecía estar a punto de llorar. Pero Percy no mostraba signo alguno de notar eso.
– ¿Les habla a tus padres de nuevo?
-No. –dijo Ron
La Señora Weasley empezó a llorar silenciosamente. Los demás Weasley le enviaron dagas con los ojos a Percy, quien seguía en un estado indiferente, aunque por dentro le dolía el hecho de estar peleado con su familia.
-Pero ya debe saber que tu padre estaba en lo correcto al afirmar todo eso de Voldemort…
-Dumbledore dice que la gente encuentra más fácil perdonar a los demás por equivocarse, que por acertar. –dijo Hermione.
-Palabras muy sabias-murmuro el Señor Weasley, quien también estaba muy triste por no haberse reconciliado con su hijo.
–Escuché que se lo decía a tu madre, Ron.
-Suena como la clase de locura que diría Dumbledore. –dijo Ron.
-Perdón, profesor-se apresuro a disculparse Ron, pero Dumbledore no demostraba signo alguno de mostrarse ofendido.
-Me va a dar clases particulares este año. –dijo Harry.
-Que tacto-dijeron sarcásticamente Ron y Hermione.
Ron se atragantó con la tostada y Hermione hizo un grito apagado.
-Exagerados-murmuro Harry, aunque sus amigos lo lograron escuchar, haciéndolos sonreír.
-¡No nos dijiste eso! –dijo Ron.
-Lo acabo de recordar. –dijo Harry honestamente. –Me lo dijo anoche en tu cobertizo de escobas.
-¡Caramba!... ¡Clases particulares con Dumbledore! –dijo Ron, pareciendo impresionado. –Me pregunto, ¿Por qué…?
Todos se hacían la misma pregunta, aunque casi todos creían que seria algo relacionado con Defensa Contra las Artes Oscuras.
Su voz se apagó. Harry lo vio intercambiar miradas con Hermione. Harry dejó su cuchillo y su tenedor. Su corazón estaba latiendo bastante fuerte considerando que lo único que estaba haciendo era sentarse en la cama. Dumbledore había dicho que sería bueno hacerlo… ¿Por qué no ahora?
Todos se hacían la misma pregunta: ¿Les diría sobre la profecía?
Fijó sus ojos en el tenedor, que estaba brillando por la luz del sol que caía sobre él, y dijo:
-No sé exactamente por qué me va a estar dando lecciones, pero creo que debe ser por la profecía.
-Que directo-dijeron los gemelos, aliviando un poco la tensión que se había formado en la sala.
Ni Ron ni Hermione hablaron. A Harry le pareció que ambos se habían quedado congelados. Le siguió hablando al tenedor.
–Ya saben, la que se querían robar del Ministerio.
-Nadie sabe lo que decía de todos modos. –dijo Hermione rápidamente. –Se destruyó.
-Aunque no halla sido a mí a quien le hallan hecho la profecía, habría más de una manera para escucharla-dijo Dumbledore-. Por ejemplo, buscar a la persona que la hizo.
Hermione asintió, aunque de mala gana. Ella odiaba esa materia…
-Pesar de que el Profeta diga… -empezó Ron, pero Hermione dijo:
-¡Shh!
-El Profeta tiene razón. –dijo Harry, mirándolos directamente con un gran esfuerzo: Hermione parecía asustada y Ron maravillado
Hermione le pego a Ron con el libro.
-Harry puede morir por esa profecía y ¿tu estas maravillado?-pregunto enojada.
-¡Perdón!-dijo el algo asustado por la furia de la castaña.
Eso logro que la tensión q ue se había posado en la sala se dispersara y todos rieran por la graciosa escena que ellos habían montado.
–Esa bolita de vidrio que se destruyó no era la única grabación de la profecía. La escuché toda entera en la oficina de Dumbledore, ante él fue hecha la profecía, así que pudo contármela. Esta decía que… -Harry hizo un respiro hondo. –Parece que soy yo el que tiene que eliminar a Voldemort… Al menos, decía que ninguno de nosotros podía vivir mientras el otro estuviera vivo.
Los tres se miraron entre ellos en silencio por un momento. Luego hubo un ruido muy fuerte y Hermione desapareció detrás de una nube de humo negro.
Todos (menos los Slytherin, quienes parecían indiferentes) parecían preocupados por Hermione, excepto los gemelos, quienes estaban en el suelo de la risa, adivinando que había pasado. Eso calmo a algunos.
-¡Hermione! –gritaron Harry y Ron; la bandeja del desayuno se cayó al piso secamente.
Hermione emergió, tosiendo, del humo, agarrando el telescopio y mostrando un ojo morado.
Todos se reían de Hermione, pero pararon al ver la mirada asesina que esta les dirigió. Por algún motivo, ella estaba muy irritable en ese capitulo.
-Lo apreté y… y… ¡me pegó! –bramó Hermione.
-Te lo advertimos-dijeron los gemelos, quienes aun se estaban riendo un poco.
Y con seguridad, ellos ahora vieron un pequeño puño con un resorte largo saliendo desde el telescopio.
-No te preocupes. –dijo Ron, quien se estaba aguantando la risa.
Al igual que el Ron del presente.
–Mamá lo va a solucionar. Es buena curando heridas leves…
-Dudo mucho que mama pueda hacer algo-dijo Fred.
-La gracia de esa broma es que no se quite-termino George.
-Ay, bueno, ¡Olvidémonos de eso! –dijo Hermione con prisa. –Harry, oh, Harry…
Se sentó, una vez más, en el borde de la cama.
-Nos preguntábamos, cuando volvimos del Ministerio… Obviamente, no te queríamos decir nada, pero con lo que dijo Lucius Malfoy acerca de la profecía, como era acerca de ti y Voldemort, bueno, pensamos que podía llegar a ser algo como eso… Oh, Harry… -ella se le quedó mirando y luego susurró: -¿Estás asustado?
Si…pensó el Harry del presente, aunque no lo dijo en voz alta.
-No tanto como antes. –dijo Harry. –Cuando la escuché por primera vez, estaba… pero ahora, parece como si siempre hubiera sabido que lo tendría que enfrentar al final…
Cuando escuchamos que Dumbledore te había ido a buscar en persona, pensamos que te podía haber dicho o mostrado algo con respecto a la profecía. –dijo Ron entusiasmado. –Y estábamos en lo correcto, ¿No? No te estaría dando clases si pensara que estás condenado
-Gracias por los ánimos, Ron-dijo Harry sarcásticamente.
No perdería su tiempo… ¡Debe pensar que tienes una oportunidad!
-Claro que tiene una oportunidad-dijo Dumbledore.
-Eso es verdad. –dijo Hermione. –Me pregunto qué te enseñará, Harry. Magia defensiva muy avanzada probablemente… poderosos contramaleficios… contrahechizos…
Todos pensaban igual que Hermione, ya que no se les ocurría que otra cosa podía enseñarle Dumbledore a Harry.
Harry no escuchaba realmente. Un calor se estaba expandiendo por su ser, que no tenía nada que ver con la luz del sol. Un gran peso en su estómago parecía disolverse. Sabía que Ron y Hermione estaban más preocupados de lo que parecían, pero el solo hecho de que igual se quedaran a su lado, hablando vigorizantes y reconfortantes palabras, no escapando de él como si estuviera contaminado o fuera peligroso, eso valía más de lo que les podía decir.
Ron y Hermione lo miraban entre agradecidos y ofendidos.
-¿Acaso pensabas que nos íbamos a alejar de ti?-pregunto Ron.
Harry solo se encogió de hombros, pero por dentro se sentía igual que en el libro.
- … y encantamientos evasivos generalmente. –concluyó Hermione. –Bueno, al menos sabes de una clase que estarás teniendo este curso, eso es una más que Ron y yo. Me pregunto cuándo vendrán nuestros resultados de los TIMOS.
-No pueden tardar mucho, ya paso un mes-contesto Sirius, quien ya lo sabía por experiencia propia.
Hermione lo miro de una forma extraña antes de decir:
-No pueden tardar mucho más. Ya pasó un mes. –dijo Ron
Algunos rieron por lo parecido e la frase mientras que Sirius y Ron se miraban sorprendidos.
-Aguarden. –dijo Harry, ya que otra parte de la conversación de la última noche le volvió a la cabeza. –Creo que Dumbledore dijo que nuestros resultados en los TIMOS llegarían hoy.
-¿Hoy? –gritó Hermione. -¿Hoy? Pero por qué no… ¡Ay Dios!... Tendrías que habernos dicho…
Ron bufo.
-¿Por qué te exaltas? ¿Por qué sacaras un sobresaliente en todas tus materias?
Hermione lo miro entre enojada y alagada. Extraña combinación…
Ella pegó un salto.
-Voy a ver si llegó alguna lechuza…
Pero cuando Harry bajó las escaleras diez minutos después, ya vestido y llevando su bandeja del desayuno vacía, encontró a Hermione sentada en la mesa de la cocina muy agitada, mientras la señora Weasley intentada disminuir su parecido al de un panda.
Todos rieron, sobre todo por que Hermione le pego en la cabeza a Harry gritando "¡No me parezco a un panda!"
-No funciona. –decía ansiosamente la señora Weasley, parada sobre Hermione con su varita en la mano y una copia de La Ayuda del Sanador abierto en "heridas, cortes y raspaduras". –Esto siempre había funcionado. No puedo entenderlo.
Los gemelos sonrieron. Al parecer funcionaba a la perfección ese hechizo de permanencia.
-Debe ser la idea de Fred y George de un chiste gracioso, asegurarse de que no pueda sacarse. –dijo Ginny.
-¡Tu si nos entiendes, hermanita!-gritaron los gemelos abrazando a su hermana.
Al hacer eso notaron que su hermana tenía la mano de Harry cogida, pero no hicieron comentario alguno.
-Pero tiene que curarse. –chilló Hermione. – ¡No puedo seguir viéndome así para siempre!
-No lo harás, querida. Encontraremos un remedio, no te preocupes. –dijo la señora Weasley intentando calmarla.
-Bill me contó que Fged y Geogge egan muy divertidos. –dijo Fleur, sonriendo serenamente.
-Eso no le gustara a Hermione-le murmuro Ron a Harry haciendo reír.
-Sí, casi no puedo respirar de la risa. –dijo Hermione.
Ella saltó y empezó a dar vueltas por la cocina, retorciéndose los dedos.
-Señora Weasley, ¿está usted segura de que no llegó ninguna lechuza esta mañana?
-Sí, querida. Lo hubiera notado. –dijo la señora Weasley pacientemente. –Pero son apenas las nueve, hay todavía mucho tiempo…
-Sé que me equivoqué en Runas Antiguas. –murmuró Hermione febrilmente. –Definitivamente cometí al menos un error de traducción. Y en el práctico de Defensa Contra las Artes Oscuras no me fue nada bien. Pensé que en Transformaciones me había ido todo bien, pero ahora que lo pienso…
-Vamos, Hermione, estoy seguro de que lo harás excelente-la tranquilizo Ron, ya que la Hermione del presente se veía igual de nerviosa que la del futuro.
-Hermione, ¿Podrías callarte? No eres la única que está nerviosa. –bramó Ron. –Y cuando tengas tus once "Sobresalientes"…
-No, no y no. –dijo Hermione, moviendo sus manos con locura. – ¡Se que fallé en todo!
Los profesores sonrieron algo maliciosos. Algunas veces era divertido observar los nervios de los estudiantes por sus TIMOS.
-¿Qué pasa si fallamos? –preguntó Harry a la habitación, pero nuevamente, Hermione respondió.
-Discutimos nuestras opciones con la Jefa de nuestra casa, le pregunté a la Profesora McGonagall al final del último trimestre.
El estómago de Harry se retorció. Deseó no haber comido tanto en el desayuno.
-Yo estoy segura de que aprobaste-le dijo Ginny, tranquilizándolo.
-En Beauxbatons… -dijo Fleur complaciente. –hacíamos las cosas de otga manega. Cgueo que ega mejog. Teníamos nuestgos exámenes después de seis años de estudio, no cinco, y después…
Las palabras de Fleur fueron ahogadas por un alarido. Hermione apuntaba hacia la ventana de la cocina. Tres manchas negras podían ser vistas en el cielo, acercándose cada vez más.
Los nervios en los tres amigos aumento. Ellos querían saber cuales serian sus calificaciones, pero cada uno pensaba que les había ido mal.
-Son definitivamente lechuzas. –dijo Ron roncamente, saltando para unirse con Hermione en la ventana.
-Y hay tres. –dijo Harry, poniéndose a su lado también.
-Una para cada uno de nosotros. –dijo Hermione en un susurro aterrado. –Ay no… Ay no… Ay no…
Los agarró a ambos fuertemente por los codos.
Las lechuzas volaban directamente hacia La Madriguera, tres bonitas y marrones lechuzas, cada una de las cuales, al acercarse se notaba que traían un gran sobre cuadrado.
-¡Ay no! –chilló Hermione.
La señora Weasley los movió del lugar y abrió la ventana de la cocina. Una, dos, tres, las lechuzas pasaron por ella y aterrizaron sobre la mesa en una línea recta. Las tres levantaron sus patas derechas.
Harry se adelantó. La carta dirigida a él estaba atada a la lechuza del medio. La desató con dedos temblorosos. A su izquierda, Ron estaba tratando de soltar sus propios resultados y a su derecha, las manos de Hermione estaban temblando tanto que hacía que su lechuza temblara también.
Algunos reían por los nervios de los amigos, aunque los mayores recordaban que estaban iguales o peor que ellos.
Nadie en la cocina habló. Al fin, Harry logró sacar su sobre. Lo abrió rápidamente y sacó de él un pergamino.
Resultados de las Títulos Indispensables de Magia Ordinaria.
Notas para pasar:
Sobresaliente (S)
Supera las expectativas (E)
Aceptable (A)
Notas para reprobar:
Pobre (P)
Desastroso (D)
Troglodita (T)
Harry James Potter ha conseguido:
Astronomía (A)
Cuidado de Criaturas Mágicas (E)
Encantamientos (E)
Defensa Contra las Artes Oscuras (S)
Adivinación (P)
Herbología (E)
Historia de la Magia (D)
Pociones (E)
Transformaciones (E)
Harry soltó un suspiro. Estaba satisfecho con sus calificaciones. Aunque no entendía porque había sacado una D en Historia de la Magia, ya que a pesar de que no rea muy bueno por lo menos no era desastroso. Los demás lo felicitaron, ya que en general no eran unas calificaciones malas.
Harry leyó el pergamino varias veces. Su respiración se tranquilizaba cada vez que lo leía. Estaba todo bien: siempre supo que iba a fallar en Adivinación, y que no tenía oportunidad de pasar Historia de la Magia, debido a que había colapsado en la mitad del examen
Abrieron los ojos como platos. ¿Se había desmayado en medio de un examen?
Draco se reía disimuladamente. De seguro entro un dementor en el aula.
¡Pero pasó todo lo demás! Pasó el dedo por sus notas de nuevo… pasó con buenas notas en Transformaciones y Herbología, e incluso, ¡Había superado las expectativas en Pociones!
-Lo cual es un milagro-dijo Snape burlándose de Harry, ganándose miradas de desaprobación de los otros profesores y risas de los Slytherin.
¡Y lo mejor era que había conseguido "Sobresaliente" en Defensa Contra las Artes Oscuras!
Los integrantes de la ED ya sabían que su mejor calificación seria la de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Miró a su alrededor. Hermione le daba la espalda y tenía la cabeza gacha, pero Ron se veía encantado.
Hermione gimió disgustada, aunque Ron si sonrió al igual que el Ron del futuro.
-Sólo reprobé Adivinación e Historia de la Magia, ¿Y a quién le importa?
Algunos rieron y asintieron en aprobación a lo dicho, aunque la profesora Trelawney lo miro resentida.
–dijo felizmente a Harry. –Toma… cambiemos…
Harry vio las notas de Ron: no había ningún "Sobresaliente"…
-Era obvio que no obtendría ningún sobresaliente, aunque estoy feliz de por lo menos aprobar-dijo Ron, ganándose una mirada severa de su madre y Hermione.
-Sabía que serías el mejor en Defensa Contra las Artes Oscuras. –dijo Ron, pegándole a Harry en el hombro. –Lo hicimos bien, ¿no?
-¡Bien hecho! –dijo la señora Weasley con orgullo, sacudiéndole el pelo a Ron. –Siete TIMOS, ¡Eso es mejor que Fred y George juntos!
-Gracias, mama-dijeron los gemelos al mismo tiempo, aunque no parecían ofendidos, sino más bien divertidos.
-¿Hermione? –dijo Ginny cautelosamente, ya que Hermione todavía no se había dado vuelta. ¿Cómo te fue?
-Yo… no mal… -dijo Hermione en una voz muy baja.
Ron y Harry bufaron, ya que estaban seguros de que sus notas serian las mejores del curso.
-Oh, vamos dilo. –dijo Ron, yendo hacia ella y quitándole los resultados de la mano. –Sí… diez "Sobresaliente" y un "Supera las Expectativas" en Defensa Contra las Artes Oscuras.
Todos miraron a Hermione sorprendidos, aunque los profesores la miraban con orgullo. Ella estaba sonriendo radiantemente, aunque por dentro tomaba nota de estudiar más Defensa Contra las Artes Oscuras.
–luego, la miró, medio divertido y medio exasperado. –Estás decepcionada, ¿verdad?
Hermione sacudió la cabeza, pero Harry se rió.
-Bueno, ahora somos estudiantes para los EXTASIS. –sonrió Ron. –Mamá, ¿hay más salchichas?
-Ni siquiera por tus notas de TIMOS puedes dejar de comer-le dijo Hermione divertida.
Harry volvió a mirar a sus resultados. Eran tan buenos como podría haber esperado.
Sólo sintió una pequeña punzada de arrepentimiento… Este era el fin de su ambición de ser Auror.
Harry también cayó en cuenta e hizo una mueca.
-Estoy segura de que lo podrás solucionar-lo animo Hermione.
No obtuvo la nota requerida en Pociones.
Dumbledore sonrió, ya que estaba seguro de que Severus ya no impartiría esa materia, sino el Horace, quien aceptaba estudiantes con una E.
Siempre supo que no podría, pero igualmente, sintió un gran peso en el estómago al ver de vuelta esa pequeña E negra.
Era raro, en efecto, el pensar que fue un mortífago disfrazado el primero en decirle a Harry que sería un buen Auror.
Algunos abrieron los ojos como platos. ¿Un mortifago disfrazado? Ojoloco, quien había adivinado que hablaba del mortifago que se había hecho pasar por el, le dijo:
-Yo pienso lo mismo que ese mortifago.
Eso sorprendió a los demás, aunque Harry le dirigió una mirada de gratitud.
Pero de alguna manera la idea se había apropiado de él, y no pudo pensar realmente en nada más que le gustara ser. Además, parecía su destino después de escuchar la profecía unas semanas atrás. Ninguno puede vivir mientras el otro lo haga… ¿No estaría poniéndose a la altura de las circunstancias, y dándose la mejor posibilidad de sobrevivir, si se unía a esos magos altamente entrenados cuyo trabajo era encontrar y matar a Voldemort?
A los demás también les parecía muy lógico, por lo que también lamentaron que no haya superado pociones.
-Este es el final del capitulo-dijo Hermione.
-Eso será todo por hoy-dijo el profesor Dumbledore.
Inmediatamente las mesas se llenaron de comida. Nadie se había dado cuenta de que ya era casi medianoche, por lo que comieron como si no hubieran comido por días. Cuando terminaron, se dirigieron a las puertas del Gran Comedor, pero entonces recordaron que no podían salir.
-¿Dónde dormiremos, Señor?-pregunto Hermione, quien estaba tan cansada que se estaba quedando dormida parada.
En cuanto ella formulo esa pregunta, la gran puerta se dividió y se convirtió en cuatro, cada una de un color diferente. Cada una de las casas, completamente sorprendidos, entraron por la puerta del color respectivo. Se sorprendieron aun más al notar que era una replica exacta de sus habitaciones. Incluso había cuartos para os profesores.
Todos durmieron tranquilamente, ya que la noche anterior no habían dormido muy bien y además estaban muy cansadas.
A la mañana siguiente se despertaron, y al abrir las puertas, salieron directamente al Gran Comedor. Desayunaron tranquilamente aunque con la expectativa de los capítulos que leerían ese día. Luego de desayunar, dumbledore agarro el libro y pregunto:
-¿Quién desea leer ahora?
Remus se levanto y agarro el libro. Se volvió a sentar en su asiento y empezó a leer:
-El siguiente capitulo se llama: El Desvío de Draco
