Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling

Remus se levanto y agarro el libro. Se volvió a sentar en su asiento y empezó a leer:

-El siguiente capitulo se llama: El Desvío de Draco

Draco frunció el ceño, mientras que los demás volteaban a mirarlo. Ya eran dos capítulos en el que el era el centro de atención, por lo que adivinaba que seria importante en el resto del libro, y eso no le agradaba demasiado.

Las semanas siguientes Harry permaneció dentro de los límites del jardín de la Madriguera.

A Harry no le afecto tanto este hecho, ya que el realmente la pasaba muy bien en La Madriguera.

Pasó la mayor parte de sus días jugando Quidditch en el huerto de los Weasley dos contra dos (él y Hermione contra Ron y Ginny; Hermione era terrible pero Ginny jugaba bien, por lo que estaban razonablemente parejos)

-Espera-interrumpió Ron-¿Eso quiere decir que soy igual de malo que Hermione jugando al Quidditch?

-¡Oh! ¡Por favor!-se quejo Hermione-no puedo ser tan mala… ¿O si?-dudo al ver las caras de Ron y Harry.

-Pues…-dijeron los dos al mismo tiempo.

Ella les dirigió una mirada algo ofendida, aunque sabia que era realmente malísima jugando al Quiddicht.

Ron también miro a Harry algo ofendido, pero no discutió.

Y sus tardes comiendo tres porciones de todo lo que la Sra. Weasley ponía delante de él.

La Señora Weasley sonrió. Al menos al final de las vacaciones Harry siempre recuperaba el peso que perdía cuando estaba con los Dursley.

Esto habría sido una fiesta feliz, unas vacaciones pacíficas, de no haber sido por las duras desapariciones, extraños accidentes, e incluso muertes que aparecían ahora casi a diario en el Profeta.

El semblante de todos se oscureció. Ya casi habían olvidado que fuera de la Madriguera el país se encontraba en caos.

Bill y el Sr. Weasley traían alguna noticia a casa aún antes de que fuera publicada. Para el disgusto de la Sra. Weasley las celebraciones del decimosexto cumpleaños de Harry fueron estropeadas por noticias espantosas traídas por Remus Lupin, cada vez más flaco y austero, su pelo castaño rayado generosamente de color gris, su ropa más hecha jirones y remendada que nunca

Remus frunció el ceño. ¿Por qué tenia esa apariencia? ¿Estaría muy cerca la luna llena? Todos se hacían esas preguntas. Tonks lo miraba preocupada.

-Ha habido otro par de ataques de dementores- anunció

La Señora Weasley miro a Remus enojada, ¿Por qué tenia que decir eso delante de los niños?

Cuando la Señora Weasley le pasó un pedazo grande del pastel de cumpleaños. -Y han encontrado el cuerpo de Igor Karkaroff en una choza al norte.

Todos parecieron un poco sorprendidos, ya que el año pasado lo habían visto, aunque nadie parecía estar verdaderamente triste, excepto tal vez Dumbledore.

Con la Marca Tenebrosa sobre él. Bien, francamente, estoy sorprendido ya que sobrevivió un año luego de abandonar a los Mortífagos; El hermano de Sirius, Regulus, sólo anduvo unos días hasta donde puedo recordar.

El rostro de Sirius se oscureció aun más. El nunca había querido que su hermano terminara como lo hizo. Ellos habían tenido una muy buena relación, hasta que Regulus tomo las decisiones equivocadas. Aunque aun así, cuando le avisaron que su hermano había sido asesinado, fue un duro golpe para el.

-Sí, bien,- dijo la Señora Weasley frunciendo el entrecejo, -Quizás nosotros debiéramos hablar sobre algo difer...

-¿Se enteró usted de lo que le pasó a Florean Fortescue, Remus? - pregunto Bill

La mayoría nuncio el ceño. Florean Fortescue era un hombre amable y agradable con todos.

Que estaba siendo acicalado por Fleur. - El hombre de la heladería

- ¿La heladería del Callejón Diagon-? interrumpió Harry, con una desagradable sensación de vacío en el medio de su estómago. - Él acostumbraba darme helados gratis. ¿Qué le pasó?

-Fue sacado de allí, por lo que se ve en su tienda.

La mayoría parecían muy tristes, y no solo por la desaparición del Sr. Fortescue, sino porque no sabían como soportar el futuro, lleno de desapariciones y asesinatos.

-¿Por qué?-preguntó Ron, mientras la Señora Weasley miraba significativamente a Bill.

En el presente, la Señora Weasley también fulminaba con la mirada a su hijo, quien precia cada vez mas hundido en la silla.

-¿Quién sabe? los debe haber perturbado de algún modo. Florean era un buen hombre.

-Hablando del Callejón Diagon,- Dijo el Sr. Weasley,-Parece que Ollivander también ha desaparecido.

Ahora eran todos los que parecían preocupados por Ollivander.

-Hablando del Callejón Diagon-Dijo el Sr. Weasley-Parece que Ollivander también ha desaparecido.

-¿El Vendedor de varitas-? dijo Ginny con ojos asombrados.

- Así es. La tienda está vacía. No hay signos de lucha. Nadie sabe si él se marchó voluntariamente o fue secuestrado.

-Estoy seguro de que lo han secuestrado-dijo Dumbledore con un semblante serio-. El seria incapaz de escapar.

-Pero las varitas, ¿Qué harán las personas que necesiten varitas?

-Ollivander no es el único fabricante de varitas-contesto Mcgonagall-, aunque si era el mejor y el mas solicitado.

Algunos parecían sorprendidos, ya que creían que Ollivander era el único fabricante de varitas en Inglaterra.

-Ellos se las arreglarán comprándoles a otros fabricantes-dijo Lupin-. Pero Ollivander era el mejor, y si el otro lado lo tiene eso no es nada bueno para nosotros.

Al día siguiente de este cumpleaños bastante sombrío, llegaron sus cartas y listas de libros de Hogwarts. La de Harry incluía una sorpresa: lo habían nombrado Capitán de Quidditch.

La casa de Gryffindor volvió a felicitar a Harry, quien se veía muy feliz de ser el Capitán.

-¡Eso te equipara en status a los prefectos!- lloró Hermione alegremente-. ¡Ahora puedes usar nuestro baño especial y todo!

Harry bufo.

-Como si nunca hubiera estado ahí-le dijo a Ron y Hermione, pero los que lo alcanzaron a escuchar lo miraban interrogante.

-Guau!, recuerdo cuando Charlie llevaba una de éstas-dijo Ron y examinó la insignia con alegrí , esto es tan bueno, eres mi Capitán.

Algunos abrieron los ojos como platos. ¿Ron Weasley en el equipo de Quiddicht?

-Pero…estamos completos-dijo Angelina algo preocupada.

-Eso significa-aporto Katie-que en algún momento del año alguno de nosotros dejara el equipo.

-Y creo saber quien es…-dijo Angelina mirando a Harry algo resentida, ya que había faltado a varios entrenamientos por culpa de Umbridge.

-Si me permites regresar como Guardián en el equipo, supongo, ja ja. . .

-Bien, creo que no podemos aplazar más tiempo el viaje al Callejón Diagon ahora que tienen éstas-dijo suspirando la Señora Weasley mientras leía la lista de libros de el sábado mientras que su padre no tenga que ir de nuevo al trabajo. Yo no voy allí sin él.

-¿No crees que estas siendo un poco exagerada, mamá?-pregunto Charlie, pero la mirada que le dirigió su madre lo hizo callar.

-Mamá, ¿Piensas honestamente que Tú-sabes-quién va a estar escondido detrás de un estante en Flourish y Blotts?-rió disimuladamente Ron

-¡Como te atreves a bromear con eso!-lo regañó una enfurecida Señora Weasley.

-Pero…mama…-tartamudeo Ron, quien parecía muy asustado.

Los de cuarto año para arriba se reían disimuladamente, recordando el Vociferador que le habían enviado a Ron en su segundo año.

-Fortescue y Ollivander están de vacaciones, ¿verdad?-Dijo la Sra. Weasley, acalorándose de piensas que la seguridad es cosa de risa puedes quedarte y compraré tus cosas yo misma.

-No, quiero ir, ¡Quiero ver la tienda de George y Fred!-dijo Ron a toda prisa.

Los gemelos sonrieron con arrogancia, mientras Ron solo bufaba por la exageración de su madre.

-Entonces piénselo mejor, jovencito, ¡Antes de que decida que es demasiado inmaduro para venir con nosotros!-Dijo la Señora Weasley con ira agarrando rápidamente su reloj, el cual las nueve manecillas todavía señalaban "en peligro mortal," y poniéndolo en equilibrio sobre un montón de toallas recién lavadas y planchadas-¡Y esto va para volver a Hogwarts también!

-¿Realmente serias capaz de no enviarnos a Hogwarts, mama?-pregunto Ginny con curiosidad.

La Señora Weasley pareció pensarlo por unos segundos.

-Creo que si fuera un caso de vida o muerte…Aunque-añadió para si misma, por lo que nadie la escucho-creo que ya es asunto de vida o muerte…

Ron se volvió para mirar con incredulidad a Harry mientras su madre levantaba la cesta de ropa sucia y el reloj vacilante en sus brazos y salía fuera del cuarto.

-Evidentemente... acá ya no se puede hacer ni una broma...

-Tampoco es que seas muy bueno en las bromas-dijeron los gemelos al mismo tiempo.

-¡Por lo menos soy mejor que Harry!-Se defendió de Ron, ganándose una fea mirada de su mejor amigo.

-En realidad…-dijeron otra vez los gemelos.

-Creemos que tu y Haggy están empatados-dijo George.

-¡Dejen de llamarme así!-dijo Harry enojado.

-Esta bien, Haggy.

Harry bufo, pero no discutió mas.

Pero Ron tuvo cuidado para no ser impertinente sobre Voldemort durante los próximos días. El sábado amaneció sin más arranques de la Señora Weasley, aunque ella parecía muy tensa durante el desayuno. Bill, que se quedaba en casa con Fleur (esto no le producía mucho placer a Hermione y Ginny), pasó por la mesa una bolsa llena de dinero a Harry.

Muchos abrieron los ojos como platos, sobretodo Draco. Los Weasley miraron a Bill con interrogante.

-De seguro ya es de el-contesto bill a la pregunta no hecha-. Gringotts ha de haber aumentado la seguridad, debe ser un infierno entrar a las cámaras.

-¿Dónde está la mía-? exigió Ron en seguida, con los ojos desmesuradamente abiertos.

Algunos rieron, mientras que a Ron solo se le pusieron rojas las orejas.

-Esto es realmente de Harry, idiota-dijo Bill-. Lo saqué de su bóveda, porque al público en general le toma aproximadamente cinco horas conseguir su oro en estos días, los duendes han extremado mucho la seguridad. Hace dos días Arkie Philpott tenía una cinta de investigación pegada en su... Bien, confíen en mí, de esta forma es más fácil.

-Gracias, Bill-dijo Harry guardando su oro

-Él siempre pensando en todo-ronroneó Fleur llena de adoración acariciando la nariz de Bill.

El club Anti-Flema puso mala cara. Ron solo se preguntaba porque a Hermione no le agradaba Fleur, ¿Es que acaso le gustaba Bill? Tan solo la idea hizo que se sonrojara por los celos.

Ginny gesticulaba vomitando en su cereal detrás de Fleur. Harry se ahogó sobre sus hojuelas de maíz, Ron lo golpeó en la espalda.

Todos rieron, excepto Bill, que fulminaba a su hermana con la mirada, pero ella estaba demasiado ocupada pensando que Harry le estaba prestando mas atención de lo normal.

Era un día nublado, oscuro. Un automóvil especial del Ministerio de Magia de los que antes Harry había usado una vez, estaba esperándolos en el patio delantero cuando ellos salieron de la casa poniéndose sus capas.

-Es bueno que papá pueda conseguirnos éstos otra vez-dijo Ron gustosamente.

-Es mejor que los Polvos Flu-agrego el Ron del presente.

Estirándose confortablemente mientras el coche se movía suavemente lejos desde la madriguera, Bill y Fleur saludaron desde la ventana de la cocina. Él, Harry, Hermione y Ginny se sentaron todos en la espaciosa comodidad del amplio asiento trasero.

-No te acostumbres a utilizarlo, solo nos lo prestan debido a Harry-dijo el Sr. Weasley sobre su hombro.

Harry bufo. Los Weasley deberían de recibir los mejores tratos, aunque el no se encontrara con ellos.

Él y la señora Weasley estaban adelante con el conductor del ministerio; el asiento del pasajero delantero se había estirado convenientemente hasta qué se asemejó a un sofá de dos cuerpos-Le dan estatus de alta seguridad. Y nosotros también estaremos protegidos con seguridad adicional al arribar al Caldero Chorreante.

Harry volvió a Bufar.

Muchos estaba sorprendidos d ver lo poco que le gustaba a Harry las ventajas de su fama. La mayoría estaban seguros de que el disfrutaba de esas ventajas.

Harry no dijo nada; él no se imaginaba haciendo sus compras mientras estaba rodeado por un batallón de Aurores. Había guardado su Capa de Invisibilidad en la mochila y había sentido que, si esto era suficiente para Dumbledore, debería ser suficiente para el Ministerio, aunque ahora que pensaba en ello, no estaba seguro que el Ministerio supiera de su capa.

-Evidentemente-dijo Fudge mirando a Dumbledore con resentimiento, pero este solo le sonrió, como si no se diera cuenta de cómo lo estaba mirando.

-Aquí está usted, entonces-dijo el chofer, tras un lapso sorprendentemente corto, hablando por primera vez, al tiempo que disminuía la velocidad en la calle Charing Cross y se estacionaba fuera del Caldero Chorreante-¿Espero por ustedes, tienen idea de cuanto tiempo será?

-Un par de horas, espero-dijo Sr. Weasley-¡Ah, que bien, él está aquí!

Harry imitó al Sr. Weasley y se asomó a través de la ventana; su corazón saltó. No había ningún Auror esperando fuera de la posada, en vez de eso les esperaba la forma gigantesca, negra y barbuda de Rubeus Hagrid

Los amigos de Hagrid le sonrieron, haciendo que este se sonrojara.

El guardián de los terrenos de Hogwarts, llevando un largo abrigo de piel de castor, sonreía al ver la cara de Harry ignorando las fijas miradas sobresaltadas de los Muggles que pasaban.

-Típico de Hagrid-dijo Harry sonriendo, recordando su primera visita al Callejón Diagon.

-¡Harry!-bramó, arrastrando a Harry a un abrazo que quebraba los huesos en el instante que éste bajó del automóvil.

Algunos rieron, pero Hagrid se ruborizo aun más de lo que ya estaba.

-Perdón-se disculpo con Harry, quien solo se encogió de hombros y le dio una sonrisa.

-Buckbeak…quiero decir, Witherwings

Fudge gruño al recordar el engaño.

-¿Realmente piensan que somos tan tontos?-pregunto retóricamente.

-Pues…-dijeron los que estaban en contra del ministerio.

Fudge parecía que se ahogaba en la rabia y la indignación, pero ninguno le presto atención y continuaos con la lectura.

Deben verlo, Harry, él está tan feliz de regresar al aire libre.

-Me alegro que esté contento-dijo Harry y sonrío abiertamente mientras se masajeaba las costillas-¡Nosotros no sabíamos que 'seguridad' significaba 'tú!

-Lo sé justo como en los viejos tiempos, ¿eh? Mira, el Ministerio quiso enviar uno o dos grupos de Aurores, pero Dumbledore dijo que yo lo haría-Dijo Hagrid con orgullo, estirando su pecho y metiendo los pulgares en sus bolsillos-Vamos entrando entonces-después de ustedes, Molly, Arthur –

El Caldero Chorreante estaba, por primera vez en la memoria de Harry, completamente vacío.

Muchos abrieron los ojos sorprendidos. El Caldero Chorreante era un ligar muy famoso en Inglaterra por ser la entada al Callejón Diagon, ¿Cómo es que estaba vació?

Sólo quedaba Tom el propietario, marchito y sin dientes, de entre la vieja muchedumbre. Los miró mientras entraron, pero antes de que pudiera hablar, Hagrid dijo pretenciosamente:

-Solamente pasaremos hoy, Tom, seguro que comprendes, asuntos de Hogwarts, tú sabes.

Tom cabeceó melancólicamente y volvió a limpiar sus lentes; Harry, Hermione, Hagrid, y los Weasley caminaron a través de la barra hacia el pequeño patio frío en la parte posterior donde los cubos de basura estaban colocados. Hagrid levantó su paraguas rosado y golpeó cierto ladrillo de la pared

Muchos miraron a Hagrid con curiosidad.

-¿Tienes ahí dentro tu varita?-pregunto una estudian de Ravenclaw.

-Pues… ¿Por qué no mejor seguimos con la lectura?-respondió bruscamente al notar la mirada que le dirigía Fudge.

Que se abrió inmediatamente para formar una entrada en forma de arco seguida de una calle empedrada con guijarros. Caminaron a través de la entrada e hicieron una pausa, mirando a su alrededor.

El Callejón Diagon había cambiado. Las ventanas que antes tenían una vistosa exhibición de libros de hechizos, ingredientes de pociones, y calderos fueron tapadas a la vista, ocultos detrás de los grandes carteles del Ministerio de Magia que habían sido pegados encima de ellas.

Todos parecían tristes y sorprendidos al escuchar el estado en el que estaba el Callejón Diagon. Era un lugar que había marcado a muchos de ellos, sobretodo a los hijos Muggles.

La mayor parte de estos sombríos carteles púrpuras llevaban las versiones de avisos de seguridad de los folletos que el Ministerio había enviado a lo largo del verano, pero otros de mayor calibre tenían las fotografías moviéndose en blanco y negro de Mortífagos conocidos que estaban en libertad. Bellatrix Lestrange se mofaba en el frente del boticario más cercano. Algunas ventanas fueron cegadas con tablas, incluyendo aquellas de la heladería de Florean Fortescue. Por otra parte, un número de desvencijados puestos habían aparecido a lo largo de la calle.

Mientras más describían el Callejón Diagon del futuro, mas se deprimía el comedor.

El más cercano, que había sido erigido fuera de Flourish y Blotts, bajo un toldo rayado, manchado, tenía un aviso de cartulina pegado adelante:

AMULETOS: Efectivos Contra Hombres lobo, Dementores, e Inferis.

Los adultos bufaron. Durante la primera guerra, ese también había sido un problema. Muchas personas haban sido engañadas por esas personas, e incluso mas de una vez resultaron estar malditas.

Los Prefectos también bufaron, recordando los productos que se empezaban a vender en el colegio a los de quinto año, quienes desesperados por sus TIMOS los compraban.

Un pequeño mago de aspecto cansado hacía sonar sus brazos cubiertos de amuletos de plata ante la fila de transeúntes

-¿Uno para su pequeña muchacha, señora?-dijo a la señora Weasley cuando pasaron, mirando de soslayo a Ginny-¿Para que proteja su lindo cuello?

Los hombres Weasley y Harry gruñeron, aunque al último solo lo escucho Hermione, quien sonreía cada vez más. Estaba segura de que en el libro se hablaría sobre los sentimientos de Harry hacia Ginny, y quería ver como actuaba su amigo o como reaccionaria Ginny.

-Si yo estuviera de turno...-dijo el Sr. Weasley, fulminando con una mirada de ira al vendedor de amuletos.

-Sí, pero no vas a detener a alguien ahora, querido, tenemos prisa-dijo la Sra. Weasley, nerviosa consultando la lista-. Pienso que primero tendríamos que ir con la Señora Malkin, Hermione quiere nuevas túnicas de vestir, y a Ron se le asoman demasiado los tobillos de sus túnicas de escuela, y tú también necesitas unas nuevas, Harry, has crecido tanto. Vamos todos.

-Molly, no tiene sentido ir todos a lo de Señora Malkin-dijo el Sr. Weasley-¿Por qué no van los tres con Hagrid, y nosotros podemos ir a Flourish y Blotts y buscar los libros de escuela de todos?

- No sé-dijo la Señora Weasley con inquietud.

-¿Acaso no confías en mi?-pregunto Hagrid a la Señora Weasley, aunque no tenia signos de sentirse ofendido.

-¡Claro que confió en ti, Hagrid!-contesto la Señora Weasley-. Pero no creo que separarnos sea lo mas inteligente que podamos hacer.

Claramente no estaba convencida entre el deseo de terminar la compra rápidamente y el deseo de mantenerse juntos en un grupo-¿Hagrid, que piensas?

-No se preocupen, ellos estarán bien conmigo, Molly-dijo Hagrid tiernamente y agito una mano en el aire del tamaño de una tapa de cubo de basura. La Señora Weasley no parecía completamente convencida, pero permitió la separación y echó a correr hacia Flourish y Blotts, con su marido y Ginny mientras Harry, Ron, Hermione, y Hagrid fueron rumbo a la Señora Malkin.

Harry notó que muchas de las personas que los pasaron tenían la misma mirada acosada, deseosa de la Sra. Weasley, y que nadie más se paraba para hablar; los compradores permanecían junto a los suyos haciendo grupos firmes, moviéndose atentamente entre los negocios. Nadie parecía estar haciendo sus compras solo.

-Estaremos un poco apretados todos juntos adentro-dijo Hagrid, parándose en el exterior del comercio de la señora Malkin y doblándose hacia abajo para mirar con fijeza a través de la ventana-. Estaré cuidándolos desde aquí afuera, ¿está bien?

Harry, Ron, y Hermione entraron en la pequeña tienda juntos. Parecía, a primera vista, estar vacía, pero en el momento que la puerta se cerro detrás de ellos oyeron una voz familiar que salió de detrás de unas perchas de túnicas de vestir adornadas con lentejuelas verde y azul.

Todos se preguntaban quien era, aunque por el titulo del capitulo ya la mayoría había adivinado de quien se trataba.

Draco, quien también había adivinado que se trataba de el, se preparaba mentalmente para ser el centro de atención otra vez, tanto como para bien como para mal.

-...No soy un niño, en caso de que no lo hayas notado, madre. Soy perfectamente capaz de hacer mis compras solo.

Ya no había ninguna duda de que se trataba de Draco Malfoy.

Había un ruido de cloqueo y una voz que Harry reconoció como de la señora Malkin, la dueña, diciendo:

- Querido, tu madre tiene razón, se supone que ninguno de nosotros debe andar caminando por los alrededores solo ahora, no tiene nada que ver con ser un niño.

-¡Mire donde está clavando ese alfiler, basta ya!

Un muchacho adolescente de cara pálida, puntiaguda y pelo rubio casi blanco

Draco bufo por su descripción. Mi cara no es ni pálida ni puntiaguda pensó el.

Apareció detrás de la percha llevando un hermoso juego de túnicas verdes oscuras que relucieron con los alfileres alrededor del dobladillo y los bordes de las mangas. Anduvo frente al espejo y se examinó; unos momentos antes de que notara que Harry, Ron, y Hermione se reflejaron encima de su hombro. Sus ojos grises se achicaron ligeramente.

-Si estás preguntándose que es ese olor, Madre, es una sangre sucia que esta por acá-dijo Draco Malfoy.

De un momento a otro, Draco tenia muchas varitas apuntándolo a la cara. Pero antes de que sucediera algo, el Profesor Snape lo había rodeado con una capsula protectora, por lo que no le pudieron hacer nada.

Todos (menos Slytherin) miraban a Draco con furia. Este parecía muy asustado.

-¡50 puntos menos para Slytherin!-grito Mcgonagall, quien se veía completamente ofendida.

Los estudiantes de Slytherin abuchearon a Draco, no por su comportamiento, sino por los puntos perdidos.

-¡Discúlpate con ella!-grito Ron, quien parecía ser el más enojado.

Pero Draco solo lo ignoro, logrando que Ron se enfureciera aun más. Cuando estaba a punto de pararse y atacarlo (olvidando que tenía esa capsula protectora), Hermione logro pararlo agarrando su hombro suavemente.

-No vale la pena-dijo. En realidad no lucia nada afectada por lo dicho por Malfoy.

Su solo toque logro calmar a Ron, haciendo que este se sentara otra vez. Todos notaron eso, aunque nadie comento nada.

-¡No creo que haya necesidad de utilizar ese lenguaje!-dijo la Señora Malkin mientras corría detrás de la percha de túnicas que sostenía una cinta de medir y una varita-¡Y no quiero varitas mágicas en mi tienda tampoco!-añadió a toda prisa, dando un vistazo hacia la puerta había visto la situación, Harry y Ron apuntaban sus varitas mágicas como señalando a Malfoy.

Hermione le dio una mirada entre agradecimiento y reproche.

Hermione, que estaba de pie ligeramente detrás de ellos, susurraba:

-No, no lo hagan, francamente, no vale la pena.

-Me gustaría ver que hagan magia fuera de la escuela-dijo Malfoy con desprecio-¿Quién te dejo el ojo negro, Granger? Me gustaría enviarles flores.

Solo los Slytherin rieron.

Los amigos de Hermione parecían cada vez mas enfadados, pero Hermione se veía tranquila, como si no escuchara nada.

-¡Ya es demasiado!-dijo Malkin agudamente mirando sobre su hombro pidiendo ayuda-. Señora, Por favor

-Narcissa Malfoy salió detrás de la percha de ropa.

-Guarden eso-dijo fríamente a Harry y Ron-Si usted pincha con alfileres a mi hijo de nuevo, yo me aseguraré que sea la última vez en su vida que lo haga.

-Y mami va al rescate-se burlo Ron.

-Tú no puedes decir nada, Comadreja. "¡Compórtate bien, jovencito!-imito a la Señora Weasley, haciendo que los Slytherin rieran y Molly y Ron se sonrojaran.

-¿Realmente?-dijo Harry jugando con la varita y mirando fijamente la cara arrogante que, a pesar de su palidez, todavía se parecía a su hermana. Él era ya tan alto como ella ahora-¿Irá a buscar a algunos de sus amigos Mortífagos, para que lo hagan?

Draco intento atacar a Harry, pero lo que el no se imagino era que la capsula protectora que lo rodeaba tampoco dejaba que el atacara a alguien, por lo contrario, le rebotaban, por lo que muy pronto se encontró a si mismo con la cara llena de tubérculos, haciendo reír a casi todos, menos los adultos y sus "amigos"

La Señora Malkin gritó poniendo su mano sobre su corazón.

-¡Realmente, no deben acusar! No digan cosas peligrosas. ¡Las varitas guardadas, por favor!

Pero Harry no bajó su varita. Narcissa Malfoy sonrió desagradablemente.

-Veo que ser el favorito de Dumbledore te ha dado un sentido falso de seguridad, Harry Potter. Pero Dumbledore no siempre estará allí para protegerte.

Harry bufo por lo bajo. Realmente odiaba que creyeran que el disfrutaba siendo tratado de manera diferente.

Harry echó una mirada burlona alrededor de la tienda

-Guau... mire eso... ¡Él no está ahora aquí! ¿Por qué no vemos qué pasa? ¡Puede ser que le consigan una celda doble en Azkaban con el perdedor de su marido!

Todos los estudiantes (menos Slytherin, obviamente) felicitaban a Harry por su respuesta, pero los adultos solo o miraban como diciendo "te has pasado" Malfoy lucia completamente furioso, pero no podía hacer nada por la capsula, la cual no se quitaría por el resto del capitulo.

Malfoy hizo un movimiento furioso hacia Harry, pero tropezó encima de su túnica demasiado larga. Ron se rió con ganas.

Al igual que el Ron del presente.

-No te atrevas a hablarle así a mi madre, Potter!-gruñó Malfoy.

-Está bien, Draco-dijo Narcissa mientras lo frenaba con sus delgados dedos blancos por el hombro-. Espero que Potter se reúna con su estimado Sirius antes de que yo me reúna con Lucius.

Muchos le gruñeron a Malfoy, como si le gruñeran a la propia Narcisa. Aunque Harry hizo una mueca, recordando que su padrino posiblemente moriría ese mismo año. Ginny, al adivinar sus pensamientos, le abrazo, cosa que no paso desapercibida para nadie, sobretodo para Michael, quien los observaba completamente celoso.

Harry se sentía en el cielo al ser abrasado por su pelirroja. Porque era su pelirroja.

Los hermanos Weasley, al notar que no se separaran empezaron a carraspear, logrando que los dos sonrosados adolescentes se separaran al fin.

¡Oh por Dios! ¡Que vergüenza! ¡Soy demasiado obvia! ¡¿Qué pensara Harry de mí?! Pensaba Ginny completamente sonrojada. Los pensamientos de Harry iban por la misma dirección.

Harry levantó su varita más alta.

-¡Harry, no!-gimió Hermione, agarraba su brazo e intentaba empujarlo a su lado hacia abajo-. Piensa... No debes... Estarás en problemas...

-Concuerdo con migo misma-dijo Hermione mirando a Harry con reproche.

La señora Malkin se estremeció en donde estaba parada por un momento, luego pareció decidir actuar como si nada pasara con la esperanza que esto fuera así. Se inclinó hacia Malfoy, que todavía miraba airadamente a Harry.

-Pienso que esta manga izquierda podría subir un poquito más, querido, solamente permíteme…

-¡Ay! grito Malfoy sacudiendo su mano en el aire-¡Mire donde está poniendo sus alfileres, mujer! Madre, no creo que quiera más esta túnica.

Se sacó la túnica por encima de su cabeza y las tiró al suelo a los pies de la Señora Malkin.

-Tienes razón, Draco-dijo Narcissa, echándole una mirada despectiva a Hermione-. Ahora sé la clase de escoria que hace sus compras aquí... Mejor vamos a ver a Twilfitt y Tatting.

Y dicho eso, los dos salieron de la tienda, cuando Malfoy salió tuvo cuidado de golpear tan duro como pudo a Ron.

Los Weasley le gruñeron a Draco. Ellos podían llegar a ser muy protectores con su hermano.

-¿Están bien, realmente?-Dijo la Señora Malkin, recogiendo las túnicas caídas y moviendo la punta de su varita encima de ellas a modo de una aspiradora, para quitar todo el polvo.

Fue distraídamente hasta el final del mostrador con los nuevos trajes de Ron y Harry, intentaba venderle a Hermione túnicas de vestir de mago en vez de las de bruja, y cuando finalmente salieron de la tienda estaba alegre de ver sus espaldas yéndose.

Varios rieron por la actitud de Madame Malkin. Los adultos parecían aliviados porque la pelea entre Harry y Draco no pasara a mayores, aunque aun no veían como relacionaban este hecho con el titulo del capitulo.

-¿Consiguieron todo?-preguntó alegremente Hagrid cuándo reaparecieron a su lado.

-Casi-dijo Harry-¿Viste a los Malfoy?

-Sí- dijo indiferente Hagrid-. Pero ellos no se atreven a generar problemas en medio del Callejón de Diagon, Harry. No te preocupes por ellos.

Los Weasley, Harry, Hermione y Hagrid se miraron entre si (excepto la Señora Weasley, quien parecía estar muy enojada) recordando la pelea que habían tenido el Señor Weasley y Lucius Malfoy en medio de Flourish y Blotts hacia unos cuantos años.

Harry, Ron, y Hermione intercambiaron miradas, pero antes de que pudieran desengañar a Hagrid sobre esta idea, llegaron los señores Weasley con Ginny, cada uno con un pesado paquete de libros.

-¿Todos bien?-dijo la Señora Weasley-¿Consiguieron sus túnicas? Bien entonces, nosotros podemos ir a la droguería y al Emporio de la Lechuza ahora, en el camino a la tienda de Fred y George. Permanezcan juntos, por favor...

Ni Harry ni Ron compraron ningún ingrediente en la droguería, ya que ellos ya no cursaban Pociones.

Eso fue algo agridulce para Harry. Prácticamente vio su sueño de ser Auror romperse.

Pero los dos compraron grandes cajas de galletas de Lechuza para Hedwig y Pigwidgeon en el Emporio de la Lechuza de Eeylops. Entonces, mientras la Señora Weasley verificaba su reloj a cada minuto, se dirigieron a lo largo de la calle en busca de Sortilegios Weasley, la tienda de bromas atendida por Fred y George.

Los antes mencionados parecían cada vez más nerviosos de saber como seria su futura tienda.

-Oye, Gred, ¿No haz notado que casi siempre te mencionan a ti primero?-dijo George al notarlo.

-Tienes razón, Feorge, aunque tienes que admitir que George y Fred no suena muy bien-respondió Fred.

Todos los miraba como diciendo "¿acaso están locos?"

-Realmente no tenemos mucho tiempo-dijo la Señora Weasley-. Solo echaremos una rápida mirada y volveremos al automóvil. Deberíamos estar cerca, el número noventa y dos. . .el noventa y cuatro. . .

-Guau...-dijo Ron deteniendo sus pasos.

Sobre la vidriera, los carteles de la tienda se destacaban de los de alrededor, las ventanas de Fred y George lastimaban la vista con una exhibición de fuegos artificiales.

Los gemelos chocaron sus manos. No habían leído ni un párrafo sobre su tienda y ya sabían que estarían completamente satisfechos con el resultado.

Los ocasionales transeúntes miraban las ventanas de soslayo sobre sus hombros, y algunas personas algo atontadas, realmente hacían un alto para mirar. La vidriera izquierda era deslumbrante llena de un surtido de mercancías que giraban, estallaban, destellaban, y chillaban; los ojos de Harry comenzaron a llorar con solo mirarla.

Los gemelos parecían orgullosos e si mismos. Los demás estudiantes parecían sorprendidos y maravillados, ya que la única tienda de bromas que conocían era Zonko, y a pesar de que era muy buena, no era tan llamativa.

La vidriera de la derecha estaba cubierta con un cartel gigantesco, púrpura como los del ministerio,

Los gemelos bufaron. Nunca pondrían esas tonterías en su tienda.

Pero blasonada con las letras amarillas que centellaban:

¿POR QUÉ TE PREOCUPAS POR QUIEN-TU-SABES?

¡DEBERÍAS PREOCUPARTE POR QUE-NO-HACES!

¡LA SENSACIÓN DE CONSTIPACIÓN QUE PERTURBA A LA NACIÓN!

Todos empezaron a reír sin control. Todos…menos la Señora Weasley, quien estaba regañando a sus hijos.

-¡¿Cómo pudieron ser tan imprudentes?!-grito, logrando que las risas de todo el comedor se callaran-¡¿Es que acaso no saben que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado los matara cuando se entere de esto?!

Los gemelos lograron calmarla (después de cinco largos minutos de regaño) diciéndole que aun no habían hecho nada y que no lo harían en un futuro (cosa que era una total mentira, ya que la idea era muy buena)

Harry empezó a reírse. Oyó un débil gemido su lado y giro la vista para ver a la Señora Weasley mirando fija y mudamente el cartel. Sus labios se movieron silenciosamente y dijo el nombre con voz hueca

-"qué-no-haces"… ¡Los asesinarán en sus camas!-susurró.

-¡No harán eso!-dijo Ron que, como Harry, estaba riéndose- ¡Esto es genial!

El Ron del presente, que aun se reía un poco, asintió de acuerdo consigo mismo.

Él y Harry guiaron a los demás en el camino a la tienda. Estaba tan repleta de clientes; que Harry no podía acercarse a los exhibidores. Miró atentamente a su alrededor, alzando la vista hacia las cajas amontonadas hasta el techo: Aquí estaba el surtido salta clases que los gemelos habían perfeccionado durante su inacabado último año en Hogwarts.

La Señora Weasley miro muy feo a los gemelos, quienes le dirigieron una sonrisa "inocente" cosa que pareció enojar aun mas a la Señora Weasley.

Harry notó que el Turrón de Hemorragia nasal era el más popular, solo había quedado una caja estropeada sobre el anaquel. Había arcas llenas de varitas mágicas de mentira, las más económicas eran los que se convertían en pollos de goma o pares de calzoncillos cuando eran agitadas, las más caras hacían que al usuario imprudente se le enredaran alrededor de la cabeza y el cuello, y las cajas de plumas, que corregían ortografía, inventaban una respuesta inteligente o se recargaban de tinta solas.

Todos parecían muy atentos a lo que leía Remus. Sobretodo los gemelos, quienes anotaban en un pergamino todo lo que escuchaban, para crearlo después, aunque hasta ahora ya habían creado todo lo mencionado. Los profesores los miraban mal por lo de las plumas, las cuales estaban prohibidas en Hogwarts.

Se produjo un hueco en la muchedumbre, y Harry se abrió camino hacia el mostrador, donde un grupo de niños de diez años miraban encantados a un diminuto hombre de madera que caminaba ascendiendo despacio a un juego de horca verdadero, ambos colocados arriba de una caja donde se leía: ¡el verdugo reutilizable! "¡si no deletreas la palabra correctamente se ahorcará!"

-Encantamiento de 'soñar despierto' patentado...

Hermione había logrado escurrirse hasta un gran exhibidor cerca del mostrador y leía la información en la parte posterior de una caja que llevaba una imagen sumamente colorida de una hermosa e impactante joven que estaba de pie en la cubierta de un barco pirata.

-Un simple encantamiento y usted llegará a la cumbre de la felicidad, muy realista, el ensueño de treinta minutos, fácil para utilizar en la mitad de una lección escolar y virtualmente indetectable (los efectos colaterales incluyen una expresión distendida y babeado menor). No se vende a menores de dieciséis años.

-¿Vas a comprarlo, Hermione?-pregunto George, mirándola con picardía.

Hermione se sonrojo hasta la raíz del pelo.

-¿Sabes?-dijo Hermione dirigiéndose a Harry-¡Realmente esta magia es extraordinaria!

Hermione (Quien seguía sonrojada) asintió de acuerdo consigo misma. Ella no había logrado hacerlo hasta después de intentarlo por varios días.

-Por eso, Hermione-dijo una voz detrás de ellos-, puedes tener uno de esos gratis.

Un Fred radiante estaba de pie ante ellos llevando una túnica de color magenta que combinaba magníficamente con su cabello rojo encendido.

Fred y George sonrieron. Ya se estaban preguntando cuando aparecerían en persona en la historia.

-¿Cómo estás, Harry? estrecharon sus manos-¿Qué le ha pasado a tu ojo, Hermione?

Hermione gruño recordando lo del ojo…o tal vez también tenia que ver que todos soltaban risitas.

-Me golpee con SU telescopio golpeador-dijo tristemente.

-Oh, cielos, me olvidé de ésos-dijo Fred-. Aquí tienes-Fred sacó un frasquito de su bolsillo y se lo dio; ella lo abrió con cautela para encontrar una espesa pasta amarilla-. Solo aplícalo sobre lo morado, se habrá ido dentro de una hora-dijo Fred-. Tuvimos que encontrar un removedor decente de golpes. Estamos probando la mayoría de nuestros productos en nosotros mismos.

Hermione parecía nerviosa.

- ¿Esto es seguro, verdad?-preguntó.

-Pues claro-dijeron los gemelos, ya un poco cansados de que desconfiaran de ellos. Eran bromistas, si, pero no era timadores ni aprovechados.

-Por supuesto que lo es-dijo Fred enérgicamente-. Ven, Harry, daremos una vuelta.

Harry vio de soslayo que Hermione untaba su ojo morado con un poco de pasta amarilla y siguió a Fred hacia la parte de atrás de la tienda, donde vio un estante de trucos de cuerda y naipes.

Los sangre-limpia fruncieron el ceño confundidos. Los hijos de Muggles solo sonrieron. Pero el más emocionado era el Señor Weasley, quien ya había adivinado que era.

-¡Los trucos mágicos de Muggles!

Los defensores de la sangre bufaron.

-¿Para que tienen esa tontería en la tienda?-pregunto un estudiante de Slytherin-. Y, ¿Cómo que magia Muggle?

-Como los Muggles no pueden hacer magia, para ellos es algo desconocido-respondió Hermione automáticamente-. Lo que ellos hacen es ilusionismo, pero dicen que es magia.

-Pero que tontería-dijo esta vez Draco.

Arthur parecía a punto de replicarle, pero una mirada de su esposa hizo que se callara. Remus, al ver la situación de Arthur, decidió seguir leyendo.

Dijo Fred alegremente mientras los señalaba-. Para gente extraña como Papá.

Los Weasley rieron divertidos, excepto el Señor Weasley que murmuraba "yo no soy extraño".

Sabes, que aman todo material de Muggle.

Los Slytherin se seguían preguntando que era eso tan interesante que le veían algunos magos a los Muggles. Los muggles eran muy aburridos y estupidos.

-No es una gran adquisición, pero nosotros estabilizamos bastante el negocio, justamente, éstos son una gran novedad... Oh, aquí esta George.

El gemelo de Fred estrechó la mano de Harry enérgicamente.

-¿Dando una vuelta? Pasa a la parte trasera, Harry que es donde nosotros estamos llenando realmente de dinero el bolsillo- ¡esconde eso en tu bolsillo y pagarás muchos más que Galeones!-Dio una advertencia a un muchacho pequeño que apresuradamente sacó su mano fuera de una tina con una etiqueta oscura que decía ¡MARCAS TENEBROSAS, HARAN QUE CUALQUIERA ESTE ENFERMO!

La Señora Weasley negó con la cabeza. Seguía sin poder creerse que los gemelos se burlen de un tema tan serio, como lo era El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

George corrió una cortina detrás de los trucos Muggles y Harry vio un cuarto más oscuro, menos atestado. Las cajas de los productos estaban mejor alineados.

-Nosotros simplemente hemos desarrollado esta línea más seria-dijo Fred-. Cómicamente...

Muchos levantaron las cejas. ¿Una sección seria en una tienda debrocas dirigida por Fred y George?

-No te imaginas cuántas personas hay, incluso las que trabajan para el Ministerio, que no pueden hacer un Encantamiento Deflector decente-dijo George-. Deberías dar un curso para enseñarles a ellos, Harry.

Los que no tenían conocimiento de la ED levantaron las cejas. ¿Por qué Harry?

-Tiene razón, Harry. Eres un muy buen profesor-dijo Luna, olvidándose por un momento de que era un secreto.

Fudge se exalto, ya que era exactamente eso lo que quería evitar cuando sacaron la ley de los grupos.

-¿Profesor?-dijo Fudge-¿Acaso usted les enseña Defensa Contra las Artes Oscuras? ¡Eso esta prohibido! ¡Usted ha creado un grupo sin autorización de la Suma Inquisidora!

-¡Lo que debería estar prohibido es que Umbridge enseñe algo!-grito Harry enojado, sorprendiendo a todos, ya que para ellos el era una persona muy calmada.

Fudge parecía a punto de estallar de la Furia. Estaba a punto de seguir gritando, pero esta vez fue Dumbledore quien lo callo.

-¡Silencio!-se veía muy serio-¡Cornelius, si hay algo que no tolero es que traten mal a mis estudiantes! ¡Así que mejor siéntate y cálmate!

-Pero…-Fudge parecía anonadado- Pero Albus…El chico…

Pero una mirada fría del director lo hizo obedecer. Ahora todos estaban sorprendidos. Y no solo por la reacción del director, sino por lo que Harry había hecho, algo que ninguno de los que estaban ahí había tenido el valor de hacer.

Remus, quien también estaba impresionado, decidió que era mejor romper la tensión y seguir leyendo.

- Así es... Bien, pensamos que los Sombreros de Escudo eran un poco cómicos, sabes, desafías a tu compañero a hechizarte mientras lo llevas puesto y miras su cara cuando el hechizo simplemente rebota.

Ojoloco abrió los ojos como platos.

-Eso no es solo cómico, ¡Puede ser muy útil!

Todos parecían estar de acuerdo con el.

¡Pero el Ministerio compró quinientos para todo su personal de apoyo! ¡Y todavía siguen llegando órdenes masivas!

Ojoloco solo asintió al darse cuenta de que el nuevo Ministro se había dado cuenta de lo mismo que el, algo que el Cornelius no podría haber hecho.

-Entonces nos hemos ampliado en una gama de Capas de Escudo, Guantes Protectores...

-Pienso que ellos no ayudarían mucho contra las Maldiciones Imperdonables, pero al menos disminuirán algunos maleficios o hechizos.

-Y entonces pensamos entrar de lleno en el área de Defensa Contra las Artes Oscuras, porque es una gran fuente de dinero-Continuó George entusiasmado-. Esto está bueno. Mira, polvo inmediato de oscuridad, nosotros lo estamos importando del Perú. Práctico si quieres hacer un escape rápido.

Ojoloco parecía sorprendido por los maravillosos y útiles productos que venderían los gemelos. Al igual que los estudiantes, aunque ellos lo veían mas bien curiosos que útiles.

-Y nuestros Detonadores de Señuelo parece que simplemente se están yendo fuera de los estantes-dijo Fred y señaló varios objetos que parecían cuernos negros que de hecho estaban intentando echar a correr fuera de la vista-. Solo los dejas caer clandestinamente y se escaparán harán un ruido fuerte lejos de la vista, dándote una distracción si la necesitas.

-Hábil -dijo Harry, impresionado.

-Aquí tienes-dijo George, tomó una pareja y se los tiró a Harry.

Todos se preguntaban porque los gemelos se portaban tan amables con Harry. Los gemelos y Harry eran los únicos que lo sabían. Los gemelos solo miraban a Harry con gratitud, ya que sin el ese sueño no seria posible. Harry se preguntaba como reaccionarían Los Señores Weasley supieran de donde habían sacado los gemelos el dinero.

Una joven bruja de pelo rubio y corto asomó su cabeza entre las cortinas; Harry observó que ella también estaba llevando la túnica magenta del personal.

-Hay un cliente aquí afuera buscando un caldero bromista, Sr. Weasley y Sr. Weasley-dijo.

Algunos rieron por lo gracioso que sonaba eso.

-¿Señor Weasley y Señor Weasley?-les dijo Ron con burla.

-Cállate, Ronny-dijeron los gemelos, haciendo que inmediatamente la sonrisa de Ron se borrara.

Harry encontró muy extraño oír a Fred y George llamados "Sres. Weasley" pero ellos lo tomaron con naturalidad.

-Está bien, Verity, ya voy-dijo George rápidamente-. Harry, cualquier cosa que quieras lo llevas, ¿eh? Sin ningún costo.

-¿porque Harry se puede llevar lo que quiera?-pregunto Ginny con sospecha.

-Que te importa, enana-dijeron al mismo tiempo, ganándose una fea mirada de su madre y un gesto grosero de parte de se hermana.

-¡No, no puedo hacer eso!-dijo Harry que ya había sacado su bolsa de dinero para pagar por los Detonadores de Señuelo.

-No, aquí no pagas-dijo firme Fred y sacó lejos el oro de Harry.

-Pero...

-Nos diste el préstamo para iniciar nuestro negocio, no lo hemos olvidado

Todos se quedaron en silencio mirando a Harry sorprendidos, sobretodo los Weasley.

-¿Es eso cierto?-pregunto la Señora Weasley lentamente.

-Pues…-murmuro Harry un poco asustado por la reacción de la Señora Weasley.

Pero para sorpresa de el, la Señora Weasley lo abrazo fuertemente.

-Gracias-dijo ella-. No se como podré agradecer todo lo que has hecho por la familia.

-Soy yo el que debo agradecerles-dijo Harry medio asfixiado por el fuerte abrazo.

Todos miraban enternecidos la escena. Luego de un rato, la Señora Weasley soltó a Harry y el resto de los Weasley (sobretodo los gemelos) agradecieron a Harry, haciendo que este se ruborizara como un tomate. Ginny le agrego a su agradecimiento un tierno beso en la mejilla, haciendo que este se sonrojase aun más, si es que era posible.

Dijo George severo-Toma lo que te guste, y simplemente, si preguntan recuerda decirles a las personas donde lo conseguiste.

George salió fuera a través de la cortina para ayudar con los clientes, y Fred llevó a Harry de regreso a la parte principal de la tienda donde encontraron a Hermione y Ginny todavía frente a los Encantamientos de 'soñar despierto' patentados.

Ron bufo.

-¿Aun sigues ahí?-pregunto burlón, aunque por dentro un poco celoso por "quien" soñaría.

Hermione solo se sonrojo.

-¿Muchachas no han encontrado aún nuestros productos especiales para brujas?-preguntó Fred-. Síganme, señoritas...

Cerca de la ventana había una serie de productos en empaque color rosa brillante, alrededor de los cuales un grupo de muchachas entusiasmadas estaban riéndose tontamente. Hermione y Ginny dudaron y se acercaron cautas.

-Allí va-Dijo Fred orgullosamente-. El mejor conjunto de pociones de amor que encontrarán en cualquier parte.

Ginny levantó una ceja escépticamente.

-¿Funcionan?-preguntó.

-¿Para que quieras saberlo?-pregunto Cho celosamente.

-¿A ti que te importa, Changa?-dijo Ginny, adivinando los pensamientos de Cho. Pero ella nunca seria capaz de darle a Harry una poción de amor, ella quería que Harry la quisiera por lo que era realmente, no porque ella lo obligara.

-Ciertamente funcionan, en algún momento dentro de las veinticuatro horas dependiendo del peso del chico en cuestión.

-Y el atractivo de la muchacha-dijo George apareciendo de repente a su lado-. Pero nosotros no vamos a vendérselo a nuestra hermana-agregó y se puso repentinamente duro-. No cuando ella ya consiguió aproximadamente cinco chicos desde que nosotros sabemos.

Ginny bufo, sobretodo por las miradas celosas que le daban los hombres Weasley y, aunque de esta no se dio cuenta, de Harry.

Michael Corner solo la miro desconfiado.

-Cualquier cosa que Ron les haya dicho es una gran mentira-dijo serenamente Ginny

-¡Hey!-se quejo el aludido, pero se callo al ver la mirada de su hermana.

Y se apoyó para sacar una pequeña olla rosa fuera del estante- ¿Que es esto?

-Garantizado que en diez segundos desaparecerá cualquier espinilla-dijo Fred-. Excelente en todos los brotes de granos, pero no me cambies la conversación. ¿No sales en la actualidad con un muchacho llamado Dean Thomas?

El pobre se hundió en su asiento por as feas miradas que le dirigían los Weasley, Michael y Harry.

Ginny solo miro a Michael con disculpas, pero este parecía resentido.

-¡Creía que eras nuestro amigo!-le recriminaba Ron a Dean.

Pero antes de que Dean pudiera responder o que otro Weasley le recriminara, la Señora Weasley salio al rescate y regaño a los Weasley, aunque les zaguán dirigiendo miradas.

-Sí, lo hago-dijo Ginny-. Y según me parece, él es definitivamente sólo un muchacho, no cinco. ¿Qué es aquello?-Estaba apuntando a varias bolitas de pelusa redondas de colores rosa y púrpura, todas girando alrededor del fondo de una jaula y emitiendo agudos chillidos.

-¿porque le prestas tanta atención a esa conversación, Harry?-le susurro Ron a Harry.

Harry solo se encogió de hombros. Pero entonces se alarmo. En los últimos capítulos se hablaba de su vida cotidiana. ¿Y si hablaban de sus sentimientos hacia Ginny? daría todo el oro del mundo de que así no fuera. Pero si hablara sobre sus sentimientos, ¿Qué haría? No quería que Ginny se enterara de esa manera. Entonces tomo una decisión: al final del capitulo, el mismo se declararía a Ginny. Eso no haría que los demás no se dieran cuenta…Pero al menos Ginny no se espantaría…demasiado.

-Puffs pigmeos- dijo George-. Un grupo de Puffs en miniatura, no podemos criarlos bastante rápido. ¿Y qué hay sobre Michael Corner?

-Eso mismo me pregunto yo-dijo Michael resentidamente.

-Lo largué, era un mal perdedor-dijo Ginny

-¡Oye!-se quejo Michael, mirando a Ginny muy enojado. Primero terminaba con el y luego le decía mal perdedor.

Poniendo un dedo a través de las barras de la jaula y mirando al grupo de Puffs Pigmeos que andaban en ella-¡Son muy simpáticos!

-Ellos son bastante cariñosos, sí-reconoció Fred-. ¿Pero no estas cambiando de novio demasiado rápido?

-Eso mismo pienso yo-dijeron todos los hombres Weasley, mirando mal a su hija/hermana. Ginny los ignoro.

Ginny se volvió a mirarlo, con sus manos en las caderas. Había tal parecido con la Señora Weasley brillando en su cara que Harry se sorprendido que Fred no retrocediera.

Todos los hermanos Weasley se estremecieron un poco. Ella había aprendido a utilizar esa mirada desde que tenía cuatro y George rompió su muñeca preferida. Con el tiempo la había perfeccionado y ahora era casi idéntica a la de su madre. Ginny sonrió complacida.

-No es tu asunto. ¡Y te agradeceré-Agregó enojadamente a Ron que simplemente había aparecido al lado de George lleno de mercancía-, Que no le vengas con cuentos a estos dos de nuevo!

-¿Y como estas tan segura de que fui yo el que les contó?-pregunto Ron.

-Fácil: eres el único lo suficientemente metiche para decirles-respondió Ginny-además lo sabían muy pocas personas, incluyéndote a ti.

-Esto es tres Galeones, nueve Sickles, y un Knut-dijo Fred examinando todas las cajas en los brazos de Ron.

-¡Yo soy su hermano!-se quejo Ron, pero los gemelos lo miraron con cara de "¡No me digas!"

-¡Yo soy su hermano!

Muchos rieron por la coincidencia.

-Y eso que estas llevando es nuestra mercadería. Tres Galeones, nueve Sickles. Descontaré el Knut.

Ron miro a los gemelos ofendido. Los demás reían divertidos.

-¡Mama, diles algo!-se quejo como un niño pequeño.

-No les puedo decir nada, ¡Es su tienda!-le respondió la Señora Weasley.

Ron se enfurruño y los gemelos le sacaron la lengua. Los demás solo reían por el infantil comportamiento de los tres.

-¡Pero no puedo conseguir tres Galeones, y nueve Sickles!

-La típica pobreza Weasley-se burlo Draco. Fue una mala idea, ya que muy pronto se encontró con muchas varitas señalándolo.

-Retira lo que dijiste, Malfoy-dijo Harry lentamente.

-¡Ja! Por si lo olvidaste, Potter, yo estoy protegido por esta cosa-dijo mientras señalaba a su alrededor.

Los que señalaban a Malfoy con sus varitas se volvieron a sentar algo decepcionados, aunque Harry agrego en voz alta:

-No te quedaras ahí para siempre.

Eso asusto a Draco.

-Entonces mejor regrésalas a su lugar, y fíjate de ponerlos en los estantes correctos.

Ron dejó caer varias cajas, perjuró, e hizo un gesto rudo con la mano a Fred que desafortunadamente fue visto por la señora Weasley, que había elegido ese momento para aparecer.

-Mala suerte, Ronny-dijeron los gemelos al mismo tiempo, haciendo que Ron hiciera el mismo gesto en el presente.

-Si te veo hacer eso de nuevo, hechizaré tus dedos-dijo fuerte.

-¿Mamá, puedo tener un Puff Pigmeo?-dijo Ginny en seguida.

-¿Un que?-dijo la Señora Weasley cautelosamente.

-Ellos parecen ser tan dulces…

La Señora Weasley giró para mirar los Puffs Pigmeos, Harry, Ron, y Hermione tenían momentáneamente una vista sin obstáculos fuera de la ventana. Draco Malfoy caminaba apresuradamente en la calle.

Todos miraron a Malfoy cautelosamente.

-No me miren así, aun no he hecho nada-se quejo este, pero nadie le hizo caso.

Cuando pasó por el negocio de los Weasley, echó un vistazo sobre su hombro. Segundos después, se fue más allá de la ventana y lo perdieron de vista

-Me pregunto dónde está su mami-dijo Harry frunciendo el ceño.

-Debe estar buscándolo-dijo Ron.

-¿Por qué?-dijo Hermione.

Los Gryffindor bufaron.

-Y ahí entra en Trío Dorado en acción-dijo Neville sonriendo-. ¿No se pueden quedar un año tranquilos?

Los mencionados se sonrojaron.

Harry no dijo nada; estaba pensando demasiado aprisa. Narcissa Malfoy no habría dejado de buena gana que su precioso hijo saliera de su vista; Malfoy debería de haber hecho un esfuerzo extraordinario para librarse de sus cuidados.

Draco asintió inconscientemente. Su madre podía resultar demasiado sobre protectora en ocasiones.

Harry conocía y aborrecía a Malfoy, estaba seguro que la razón no podría ser inocente.

-El sentimiento es mutuo-dijo Malfoy.

La mayoría estaban de acuerdo con Harry: no podía ser algo bueno.

Echó una mirada alrededor. La Señora Weasley y Ginny estaban agachadas sobre los Puffs Pigmeos. El Sr. Weasley examinaba deliciosamente un paquete de Naipes Muggle y jugaba con las cartas. Fred y George estaban ayudando a los clientes. En el otro lado del vidrio, Hagrid estaba parado con su espalda hacia ellos, mirando la calle de arriba abajo.

-Vengan acá abajo, rápido-dijo Harry y sacó su Capa de Invisibilidad de la mochila.

-estupidos metiches-murmuro Malfoy. El sabía que le iba a causar severos problemas. Afortunadamente para el, nadie lo escucho.

-Oh, no sé, Harry-dijo Hermione mirando preocupada hacia Señora Weasley.

-¿Vienes?-dijo Ron.

Dudó solo un segundo, entonces se agachó bajo la capa con Harry y Ron. Nadie notó que desaparecían; todos estaban demasiado interesados en los productos de Fred y George.

La Señora Weasley miraba mal a los chicos. No porque se hallan escapado, sino porque fácilmente se metían en problemas.

Harry, Ron, y Hermione apuraron su paso fuera de la puerta tan rápido como pudieron, pero cuando llegaron a la calle, Malfoy había desaparecido sin ser visto.

-Él iba en esa dirección-murmuró Harry tan calladamente como le fue posible, para que Hagrid no lo oyera.

Hagrid miro con reprobación a los chicos. ¿Por qué tenían que meterse en todo? El Trío Dorado solo lo miraron con disculpa.

-Vamos.

Echaron a correr por el callejón mirando a derecha e izquierda a través de las ventanas y puertas, hasta que Hermione apuntó adelante.

-¿Ese no es él?-susurró-¿Doblando a la izquierda?

-Gran sorpresa-susurró Ron

Malfoy estaba echando un vistazo alrededor, entonces se deslizó dentro del callejón Knockturn y desapareció de su vista.

Ahora era más que obvio que las intenciones de Malfoy no eran buenas. ¿Qué iba a hacer?

-Rápido, o lo perderemos-dijo Harry apurándose.

-¡Nuestros tobillos se ven!-dijo Hermione nerviosa, cuando la capa batió un poco alrededor de sus rodillas. Ahora era mucho más difícil ocultarse los tres debajo de la capa.

El Trío suspiro, recordando los viejos tiempos en que los tres cabían dentro de la capa.

-No importa-dijo Harry con impaciencia-¡Sólo apúrense!

-Debió haber sido muy raro ver de repente tres pares de pies corriendo solos-dijo Luna, logrando que muchas personas la miraran muy raro.

Pero el Callejón Knockturn, la calle lateral consagrada a las Artes Oscuras, parecía completamente abandonada.

-No seria muy prudente dejarse ver en esos momentos tan oscuros en un callejón dedicado a las artes oscuras-dijo Arthur.

Todos miraban a Draco, quien los ignoro olímpicamente.

Ellos miraban con atención las vidrieras y puertas cuando pasaban, pero ninguna de las tiendas parecía tener ningún cliente en absoluto. Harry supuso que era arriesgarse demasiado en estas épocas peligrosas ser sospechoso de comprar artefactos oscuros o por lo menos, ser visto en el callejón Hermione le dio un codazo con su brazo.

-¡Ay!

-¡Shh! ¡Mira, ahí está!-susurró en la oreja de Harry.

Habían llegado a la única tienda en el callejón Knockturn que Harry había visitado, Borgin y Burkes

Todos miraron a Harry con curiosidad.

-¿Por qué entraste ahí, Harry?-pregunto Sirius, recordando cuando su madre lo obligaba a acompañarla a esa tienda.

-Caí ahí por error viajando por Polvos Flu-respondió Harry.

Sirius pareció aliviado, aunque realmente nadie pensó que Harry halla ido ahí a comprar algo.

Que vendía una amplia variedad de objetos siniestros. Allí en medio de las cajas repletas de cráneos y de viejas botellas estaba parado Draco Malfoy dándoles la espalda, sólo se veía más allá el mismo gran armario negro en el que Harry se había escondido para evitar a Malfoy y su padre una vez.

Draco abrió los ojos como patos. Recordaba ese día, fue la única vez que había visitado Borgin y Burkes. ¿Potter había estado ahí? Ahora recordaba que había estado a punto de abrir ese armario, pero entonces su padre lo llamo. ¿Tan cerca había estado?

Todos miraban a Harry, sorprendidos por su mala suerte. Nadie decidió comentar nada, así que Remus continuo leyendo.

Juzgando por los movimientos de las manos de Malfoy, él hablaba animadamente. El propietario de la tienda, el Sr. Borgin, un hombre pegajoso, se inclinaba frente a Malfoy. Él tenía una curiosa expresión mezcla de miedo y resentimiento.

-¡Si sólo pudiéramos oír lo que están diciendo!-dijo Hermione.

-¡Podemos!-dijo Ron excitado-. Las tengo en... maldición

Dejó caer un par más de cajas que todavía sostenía cuando hurgó en la más grande.

-¡Las Orejas Extensibles, me parece!

Los gemelos sonrieron porque su invento ayudara a una "buena causa", ya que para ellos inculpar a Malfoy era una buena causa…

-¡Fantástico!-dijo Hermione, cuando Ron desenredó las orejas de color carne y comenzó a deslizarlas por debajo de de la puerta-. Oh, espero que la puerta no este imperturbable.

-Dudo mucho que el dueño de la tienda piense que tres adolescentes bajo una capa invisible estén utilizando orejas extensibles en su puerta-dijo Ginny, haciendo sonrojar a los chicos, aunque hacer reír a los demás.

-¡No!-dijo Ron alegremente-¡Escucha!

Pusieron sus cabezas juntas y escucharon atentos en el extremo de la extensión, a través de la cual la voz de Malfoy era oída fuerte y ruidosa como si una radio se hubiera encendido

-¿Sabe usted arreglarlo?

-¿Arreglar que?-pregunto Ojoloco sospechando de Draco.

-¿Cuántas veces tengo que decir que aun no he hecho nada?-pregunto sarcásticamente Draco, cansado de que le pregunten cosas del futuro.

-Posiblemente-dijo Borgin, en un tono que sugirió que no era su voluntad comprometerse-. Sin embargo necesitaré verlo. ¿Por qué no lo trae usted a la tienda?

-No puedo-dijo Malfoy-. Tiene que quedarse donde está. Yo solo necesito que usted me diga cómo hacerlo.

Harry vio a Borgin lamer sus labios nerviosamente.

-Bien, sin verlo, debo decir que será un trabajo muy difícil, quizás imposible. No podría garantizar nada.

Ahora eran todos los que se preguntaban que era eso tan importante que tenia que arreglar Draco. No debía ser algo bueno, ya que le estaba pidiendo ayuda al dueño de Borgin y Burkes.

-¿Nada?-dijo Malfoy, y Harry supo, sólo por su tono, que Malfoy estaba sonriendo con desprecio-. Quizás esto lo haga más seguro.

Él se acercó a Borgin y el armario les bloqueó la vista.

Los gemelos rieron.

-¿Qué hiciste, Malfoy? ¿Acaso lo besaste?

Eso pareció romper la tensión que se había instalado en la sala. Draco pareció a punto de enviarles un hechizo, pero luego recordó que le rebotaría.

Harry, Ron, y Hermione se cambiaron de lado para intentar mantener la visión, pero todo lo que podían ver era a Borgin, que parecía muy asustado.

-Si, en definitiva: lo beso-dijo Sirius, causando más risas.

Aunque todos se preguntaban que era eso que había asustado a Borgin. ¿Qué tan malo era, que un mago dedicado a las artes oscuras se asuste?

-No diga nada a nadie-dijo Malfoy-. Y habrá una recompensa. ¿Usted conoce a Fenrir Greyback? Él es un amigo de la familia.

Remus gruño ante la mención del hombre lobo. Quienes conocían su historia, lo miraron preocupados, pero el siguió leyendo.

Vendrá de vez en cuando a cerciorarse de que está dando al problema su completa atención.

Todos (menos los Slytherin) miraron a Draco ofendidos por amenazar con algo así a alguien, aunque ese alguien fuera Borgin.

-No habrá necesidad de eso.

-Yo decidiré si la hay-dijo Malfoy-. Bien, mejor pagaré. Y no se olvide de guardar eso en la caja fuerte, lo necesitaré.

-¿Quizás le gustaría llevarlo ahora?

-No, por supuesto no lo haré, usted es un pequeño hombre tonto, ¿como quedaría si me ven llevando esto por el callejón? Simplemente no lo venda.

La curiosidad los carcomía a todos. ¿De que estaban hablando? Los Slytherin miraban a Malfoy con la esperanza de que el les contara, pero este parecía tan confundido como todos los demás.

-Por supuesto que no... Señor.

Borgin hizo una inclinación tan profunda como la que Harry le había visto una vez dar a Lucius Malfoy.

Draco rió internamente recordando la ridícula inclinación que le había dado a su padre tres años atrás.

-Ni una palabra a nadie, Borgin, y eso incluye a mi madre, ¿Entiende?

-Naturalmente, naturalmente-murmuró Borgin inclinándose de nuevo.

Luego de un momento, la campanilla de la puerta tintineo ruidosamente cuando Malfoy salió furtivamente de la tienda con aspecto de estar de muy buen humor. Él pasó tan cerca de Harry, Ron, y Hermione que ellos sintieron la agitación de la capa alrededor de sus rodillas otra vez. Dentro de la tienda, Borgin permanecía helado; su sonrisa suntuosa había desaparecido; parecía angustiado.

Claro que va a estar angustiado, lo acaban de amenazar con un hombre lobo fue el pensamiento de Remus, ya que ese tema era muy delicado para el.

-Sobre qué hablaban-? susurró Ron mientras enrollaba las Orejas Extensibles.

-Rayos-dijo Harry pensando rápido-. Él quiere arreglar algo... y quiere reservar algo... ¿Pudieron ver lo que señaló cuándo dijo" uno de esos"?

-No, estaba tapado por el armario.

-Ustedes quédense aquí-susurró Hermione.

-¿Qué haces?

-Si, Hermione, ¿Qué haces?-preguntaron varios.

Ella se encogió de hombros.

Pero Hermione ya había salido fuera de la capa. Alisó su cabello en el reflejo del vidrio, entonces entró a la tienda y tocó la campanilla que sonó de nuevo. Ron extendió rápidamente las Orejas Extensibles bajo la puerta y le pasó uno de los cordones a Harry.

-Hola, que mañana horrible, ¿verdad?-dijo Hermione radiante a Borgin que no contestó pero le lanzó una mirada sospechosa.

Ahora todos sabían lo que Hermione pretendía. Le enviaron una mirada incrédula.

-¿De verdad eres tan tonta, Granger?-pregunto Draco.

Ron estuvo a punto de pararse, pero Hermione lo freno antes de que pudiera hacer algo.

Tarareando animadamente, Hermione se paseó a través del revoltijo de objetos exhibidos.

-¿Este collar esta a la venta?-preguntó deteniéndose brevemente al lado de una vitrina de cristal

-Si usted tiene mil quinientos Galeones...- dijo el Sr. Borgin fríamente.

Algunos se burlaron por la ingenuidad de Hermione. Los gemelos negaron con la cabeza.

-Tenemos que enseñarte a disimular-dijeron los gemelos.

-Oh…er no, yo no puedo gastar tanto-dijo Hermione y siguió adelante-Y. . . ¿qué sobre este encantador umm cráneo?

Ahora todos estaban riendo, mientas que la pobre Hermione se sonrojaba.

-Dieciséis Galeones.

-¿Está para la venta, entonces? No lo tiene. . . ¿Reservado para alguien?-

El Sr. Borgin la escudriñó. Harry tenía un repugnante sentimiento de que él sabía lo que Hermione quería exactamente.

-Lo siento, Hermione-empezó Harry-. Pero eres muy mala mintiendo.

Los que la conocían asintieron de acuerdo con Harry.

Al parecer Hermione también sospechó que había sido descubierta porque de repente lanzó una excusa cualquiera.

-La cosa es, que el muchacho que estaba aquí recién, Draco Malfoy, bien, él es amigo mío.

Draco bufo, mientras que todos decir "Si, claro" sarcásticamente.

Y quiero hacerle un regalo de cumpleaños, pero si él ya ha reservado algo, obviamente no quiero comprarle la misma cosa, para que... el…

-Es una excusa demasiado falsa-dijo Sirius.

-¡Por lo menos lo intente!-dijo Hermione.

Era una historia bastante torpe en opinión de Harry, y al parecer Borgin también lo pensó.

-Fuera-dijo gritando-¡Salga fuera!

Hermione chasqueo la lengua. ¿Por qué las cosas nunca resultaban fáciles para ellos?

Hermione no esperó que se lo digan dos veces, se dio prisa en llegar a la puerta con Borgin tras ella. Cuando la campanilla tintineó de nuevo, Borgin cerró de golpe la puerta detrás de sí y puso el cartel de 'cerrado'.

-Ah bien-dijo Ron tirando la capa por encima de Hermione-. Una prueba de valor, pero fue demasiado obvio.

-Bien, ¡la próxima vez puedes mostrarme cómo se hace, Amo del Misterio!-Chasqueó.

-Por lo menos no seria tan obvio-dijo Ron.

Ron y Hermione pelearon durante todo el regreso al negocio de Sortilegios Weasley.

-¿Es mi imaginación, o es que ellos son demasiados ciegos?-le murmuro Ginny a Harry al oído.

-Honestamente, creo que son más ciegos que yo-dijo Harry, haciendo reír a Ginny.

Donde los obligó a parar de modo que pudieran pasar desapercibidos entre la mirada ansiosa de la señora Weasley y Hagrid, que habían notado claramente su ausencia. Una vez en la tienda, Harry agitó la capa de invisibilidad, ocultándola en su mochila, y se unió a los otros dos cuando insistían, en respuesta a las acusaciones de la señora Weasley, que habían estado en el cuarto trasero, y que ella no había buscado correctamente.

-Ese es el final del capitulo-dijo Remus cerrando el libro.

Entonces, como el día anterior, los 5 chicos del futuro aparecieron en medio del comedor. Pero esta vez venían en compañía de dos chicos más: Uno era pálido, de facciones puntiagudas y rubio. Nadie pudo pasar por alto su extremo parecido con Draco. El segundo parecía ser el mayor del grupo, era muy guapo y tenia el cabello de un extraño color azul, haciendo que las miradas se posaran sobre Tonks, quien estaba completamente roja, con cabello incluido.

-¡Hola!-saludaron al mismo tiempo.

-Como podrán notarlo hoy venimos acompañados de otras dos personas-empezó Rose, quien parecía ser la líder del grupo. Nadie paso por alto la mirada melosa que le dirigió al rubio.

-Yo soy Scorpius-dijo el rubio.

-Y yo soy Teddy-dijo el mayor.

-Disculpa-dijo Tonks con curiosidad-¿Eres metamorfomago?-sentía una verdadera curiosidad, ya que nunca había conocido a otro.

Los ojos de Teddy se iluminaron como nunca antes. Esa era la primera vez que veía a su madre en persona.

-Si-dijo el distraídamente.

Casi todos se dieron cuenta de que Teddy era el futuro hijo de Tonks. Eso empezó a despertar las dudas de muchos. ¿De quien eran hijos los otros? Pero antes de que pudieran pensar más en ello, James interrumpió.

-Bueno, ¿Alguien tiene alguna duda sobre el libro?

-En el libro-se adelanto Harry-¿Se narrara todo lo que yo piense?-realmente esperaba que no, para así tener mas tiempo para declarársele a Ginny.

James, Albus y Lily sonrieron, adivinando las preocupaciones de su padre.

-Si, Harry, se dirá todo lo que tu pienses.

Harry trago en seco.

Esta vez fue Hermione quien pregunto:

-¿Qué es lo que quería Malfoy en Borgin y Burkes?

-Lo siento, m…Hermione-se alcanzo a corregir Hugo- pero no podemos decir nada. Eso se sabrá en el transcurso del libro.

Hubieron unas cuantas preguntas mas que los chicos del futuro no podían responder, y como a nadie se le ocurrió que mas preguntar, la visita de los del futuro fue corta.

Entonces, dos minutos después, las mesas se llenaron con comida. Mientras que comían, los estudiantes empezaban a hacer apuestas de quienes serian los padres de los chicos del futuro. El único que no se daba cuenta de eso fue Harry, quien casi ni siquiera comió, recogiendo el valor de pedirle a Ginny hablar a solas.

Cuando todos terminaron e comer, se hizo un espacio de 30 minutos para descansar de la lectura, y los estudiantes se pusieron a hacer otras actividades.

OK, es el momento fue el nervioso pensamiento de Harry.

-Oye, Ginny, ¿Podemos hablar a solas?-le pregunto a Ginny, siendo muy evidente el nerviosismo en su voz.

-Claro-respondió ella, quien no podía adivinar porque querría el hablar con ella.

Los hermanos Weasley miraron a la pareja irse a una puerta que había al costado del comedor con sospecha. Todos los que habían notado la retirada empezaron a sospechar de que se trataban y cambiaron el rumbo de sus apuestas: de que es lo que estaba ocurriendo detrás de esa puerta.