Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling
El semi-gigante los observo sorprendido. No había ido a él Gran Comedor porque se había quedado dormido, pero cuando se despertó y se dio cuenta que los chicos no habían ido a pedirle perdón se sintió un poco ofendido. Y ya que ya era tarde, había supuesto que ya no irían. Pero por lo visto, se había equivocado. Los tres estaban frente a la puerta con cara de arrepentimiento. Inmediatamente los perdono, pero primero se haría un poco el difícil.
-Veo que al fin se acordaron de mí-dijo con voz orgullosa.
El arrepentimiento en los rostros de los chicos se intensifico.
-Lo lamentamos mucho, Hagrid-comenzó Hermione-. Sabemos que debimos habértelo dicho desde un principio…
-Aunque en realidad nunca dijimos que amábamos tu clase…-mascullo Ron, ganándose las dos miradas envenenadas de Harry y Hermione.
-Lo que Ron quiere decir-intento remediar Harry-, es que nunca lo dijimos porque queríamos herir tus sentimientos.
Hagrid los observo serio por unos segundos.
-Pasen-dijo aun serio, retirándose de la puerta, algo preocupado de que los demás profesores se dieran cuenta de aquella visita.
Los chicos se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que no solo la puerta se parecía a la cabaña de Hagrid, sino que toda la habitación lo parecía.
Los cuatro estaban en silencio mientras Hagrid servía te para todos. No fue sino hasta que el semi-gigante estuvo sentado en la mesa que empezó a hablar.
-Debieron habérmelo dicho. No me duele el hecho de que no les guste mi clase, sino el que no tuviera la confianza necesaria como para decírmelo, y dejando que creyese que estaba haciendo un buen trabajo…
-¡Hagrid, Tu hacer un buen trabajo!-exclamo Harry-. Es solo que… el Cuidado de las Criaturas Mágicas nunca fue lo nuestro.
Lo gracioso de la situación es que a Hagrid pareció ofenderlo más que a alguien no le gustara el Cuidado de la Criaturas Mágicas que el que dijeran que era un mal profesor.
-En fin… de una manera u otra, el asunto está olvidado-dijo Hagrid esta vez con una sonrisa.
Los tres chicos alzaron la mirada sorprendidos.
-¿En serio?-pregunto Hermione.
-Claro que sí. Se me pasó el enfado media hora después de venir aquí.
-Pero… ¿Por qué no volviste al Gran Comedor?-esta vez fue Ron el que hablo.
Hagrid se sonrojo un poco.
-Me quede dormido…
Los tres chicos soltaron una carcajada.
-¡Dejen de reírse de mí!-exclamo Hagrid-. En todo caso, ¿Qué ha pasado durante mi ausencia?
Los chicos se miraron entre ellos. Pasaron las siguientes horas narrando todo lo que había sucedido en las últimas horas. Al principio Hagrid no podía creer la aparición de Hermione F. pero después de tanto insistir, al final les dio el beneficio de la duda. El también empezó a desconfiar del tal "Príncipe Mestizo". Hermione se encargó de que no se pasara por alto el olor de la Amortentia de Harry (causándole a este un sonrojo y a Ron un bufido). También quedo muy sorprendido al saber cuáles serían las clases privadas que le daría Dumbledore. También se veía muy interesado sobre lo que se había visto en el recuerdo sobre los Gaunt. Le resumieron todo sin permitir que se les escapara un detalle importante, hasta que se dieron cuenta de que ya eran las 12:00 y que era mejor no arriesgarse a que alguien se diera cuenta de que ellos estaban ahí.
Después de las despedidas, los integrantes del Trio Dorado se fueron a sus respectivas camas con un peso menos sobre la espalda. Esa noche los tres tuvieron al fin una noche tranquila, sin tener la más mínima idea de la extraña situación en la que se verían al día siguiente.
Cho Chang estaba esperando en una de las esquinas más apartadas del Gran Comedor. No estaban segura de sí las personas a las que esperaba aparecerían, pero necesitaba lo que ellas podían darle. Espero durante otros quince minutos, y cuando ya estaba a punto de irse, descubrió dos sombras que caminaban en dirección a ella. Por la oscuridad que reinaba no fue capaz de ver sus rostros hasta que estas estuvieran a dos metros de ella.
Se trataba de dos chicas, exactamente iguales, con la diferencia de que una de ellas llevaba el cabello corto y el otro largo, pero del mismo color rubio platinado. Tenían facciones finas, pero demostraban una frialdad que a algunos les daba escalofríos. La de cabello largo tenía en sus manos una caja de pequeño tamaño. Las dos vestían uniformes de Slytherin y respondían a los nombres de Samantha y Rebecca Groll. Ambas eran la versión femenina de los gemelos Weasley, pero con varias diferencias: primero, eran de Slytherin; segundo, lo que ella vendían no eran surtidos saltaclases. Se dedicaban al "mercado negro" dentro de la escuela y vendían productos no del todo inocentes, maldecían a personas por una cierta cantidad de dinero, etc. Otra cosa que las diferenciaban de los gemelos Weasley es que ellas no hacían esto por diversión y nadie entendía el porqué, ya que ellas pertenecían a una de las familias de magos más ricas.
-Tenemos lo que pediste-hablo Rebecca, que era la que tenía el cabello corto, sin dignarse siquiera a saludar-. ¿Tienes tú el dinero?
-¡claro que tengo el dinero!-exclamo Cho, mientras sacaba de su bolsillo su cartera.
-Son seis galeones-dijo Samantha.
-¡¿Tanto?!-exclamo Cho. La conversación se llevaba a cabo en susurros, por lo que sonó como un grito ahogado.
-Nosotras cumplimos nuestra parte del trato. Ahora tú debes cumplir la tuya-dijo Rebecca sin perder la calma.
A regañadientes, Cho saco de la cartera los cinco galeones. Una vez hubo el rápido intercambio de objetos, las gemelas Groll se retiraron sin decir una palabra más. Pero eso a Cho no le importo, ya que ya había abierto la pequeña caja y tenía la botella con un líquido rosa, no más grande que un dedo pulgar. Miraba extasiada aquella botellita. En sus manos se encontraba la herramienta para atrapar a Harry en su red de una manera definitiva.
Al día siguiente, los profesores tomaron la decisión de que era ridículo que los alumnos portasen los uniformes cuando no se estaba impartiendo clases, por lo que todos tuvieron la aprobación de poder utilizar cualquier otra ropa. Todos estaban felices por ello. Otra de las sorpresas es que los profesores decidieron que, al terminar de desayunar, cambiaron los duros asientos de las mesas de las casas por cientos de sillones individuales acolchados, aunque las mesas se mantuvieron en su sitio. Todos apreciaron eso, ya que ya se empezaban a sentir incomodos en los duros asientos del comedor.
-¿Y ahora quien desea leer el siguiente capítulo?-pregunto Dumbledore con el libro en la mano.
-Yo-dijo, para sorpresa de todos, Ron.
-¡Ron! ¡No! ¡No te vayas al lado oscuro!-gritaron los gemelos al mismo tiempo.
Ron, sonrojado, les alzo el dedo del medio y fue donde Dumbledore para recibir el libro. Después volvió a su asiento.
-El siguiente capítulo se llama: La Mano Colaboradora de Hermione.
Los gemelos empezaron a silbar por el segundo sentido que se le podía dar al título. El Trio Dorado se sonrojo, aunque Ron por los celos.
Como Hermione había predicho, los períodos libres de los de sexto año no eran las horas de maravillosa relajación que Ron había anticipado
Hermione les envió una mirada como diciendo "se los dije". La mayoría de los estudiantes de quinto se quejaron. En serio necesitaban un descanso después de los TIMOS
Eran momentos en los que intentaban estar al día con la enorme cantidad de deberes que les estaban mandando. No solo estaban estudiando como si tuviesen exámenes a diario, sino que las mismas clases se habían hecho más exigentes que nunca.
Los profesores no sabían si sentir orgullo por sus clases o compasión por los estudiantes. Se decidieron por la primera.
Harry apenas entendió la mitad de lo que la profesora McGonagall les dijo esos días, hasta Hermione había tenido que pedirle que repitiera las instrucciones una o dos veces.
-¡HA LLEGADO EL MOMENTO!-grito Fred mientras se escondía bajo la mesa.
-¡HA LLEGADO EL APOCALIPSIS! ¡CORRAN POR SUS VIDAS!-grito también George, siguiendo a su hermano bajo la mesa.
El único que les siguió el juego fue Sirius, quien también intentaba esconderse bajo la mesa, pero Remus lo agarro por el cuello de la túnica, no permitiendo que se avergonzara más a sí mismo.
Después de las risas de todos, los regaños por parte de la Señora Weasley y la propia Hermione, Ron retomo la lectura.
Increíblemente y para el creciente resentimiento de Hermione, Pociones se había convertido de repente en la asignatura favorita de Harry
Ginny, al notar que los gemelos estaban a punto de volver a montar el espectáculo de "apocalipsis" les lanzo un duce de leche que esa mañana le regalo Hagrid a la cabeza a cada uno. Sobra decir que los pobres casi tuvieron contusiones cerebrales.
Gracias al Príncipe Mestizo.
Los hechizos no-verbales eran ahora exigidos, no sólo en Defensa Contra las Artes Oscuras, sino también en Encantamientos y Transformaciones.
Los estudiantes de quinto parecían cada vez más aterrorizados, mientras que los de sexto solo asentían con resignación.
Harry miraba a sus compañeros de clase frecuentemente en la sala común o en las comidas con la cara púrpura y esforzándose como si hubiesen sufrido una sobredosis de Que-No-Haces
Todos rieron mientras los gemelos chocaban las manos.
Pero sabía que realmente estaban esforzándose en hacer que los hechizos funcionasen sin decir el encantamiento en voz alta. Era un alivio ir fuera y adentrarse en los invernaderos, estaban tratando con las plantas más peligrosas hasta ese entonces en Herbología
La Señora Weasley miro a sus hijos preocupada (incluido Harry)
Pero al menos tenían permitido lanzar juramentos en voz alta si la Tentácula
Venenosa los agarraba inesperadamente por detrás.
Uno de los resultados de la enorme carga de trabajo y las frenéticas horas de practicar los hechizos no-verbales fue que Harry, Ron y Hermione estaban lejos de encontrar tiempo para ir a visitar a Hagrid.
El semi-gigante hizo un mohín, peo fueron pocos los que lo notaron por debajo de su frondosa barba.
Él había dejado de ir a las comidas en la mesa de profesores, una muy mala señal, y en las pocas ocasiones en que se habían cruzado con él por los pasillos o en los terrenos, misteriosamente no había logrado darse cuenta de su presencia o de oír sus saludos.
-Pero… ¿Por qué aquí nos perdonaste tan fácilmente?-se auto-interrumpió Ron.
-No lo sé… tal vez me esté haciendo el difícil-contesto Hagrid.
-Tenemos que ir y explicarle-dijo Hermione, mirando a la enorme silla vacía de Hagrid en la mesa de profesores el sábado siguiente durante el desayuno.
-¡Esta mañana tenemos las pruebas de Quidditch!-dijo Ron-. ¡Y se supone que tendríamos que estar practicando el hechizo Aguamenti para Flitwick! De todas formas, ¿Para explicar qué? ¿Cómo vamos a decirle que odiábamos su estúpida asignatura?
Hagrid esta vez sí puso una expresión de dolor, pero decidió que esta vez no se enojaría con los chicos. Ya todo se había arreglado la noche anterior.
En cambio, los chicos si intentaron disculparse con él una vez más, pero él no las acepto, alegando que no había nada que perdonar y que ya todo se había resuelto. Todos observaban el intercambio de palabras en silencio.
-Habla por ti misma, yo no he olvidado todavía a los Escregutos de cola explosiva-dijo Ron siniestramente.
-¿Qué tienen de malo mis Escregutos?-pregunto Hagrid bruscamente.
-Pues… Hagrid… debes aceptar que son algo peligrosos… y extraños…-intento responder Ron, pero solo empeoro la situación.
Y te lo digo ahora, nos hemos escapado por poco. Tú no lo tuviste que oír hablar sin parar de su estúpido hermano
Hagrid no sabía porque sorprenderse más, por las crueles palabras de Ron o por el hecho de que les hubiera dicho lo de Grawp.
Todos, menos Dumbledore, observaron a Hagrid sorprendido.
-Hagrid, ¿Tienes un hermano?-pregunto Hermione después de pegarle una colleja a Ron y de enviarle una mirada de "la has cagado"
-Mmm… si… ya después les hablare de el-repondio Hagrid misteriosamente.
El Trio Dorado no quedo muy satisfecho con la respuesta pero después de lo dicho por Ron no podían pedir demasiado.
Hubiésemos estado enseñándole a Grawp cómo atarse los cordones de los zapatos si nos hubiésemos quedado.
Eso confundió aún más a todos.
-Odio no poder hablar con Hagrid-dijo Hermione disgustada.
-Yo también-dijeron Ron y Harry al mismo tiempo.
-Iremos después de Quidditch-le aseguró Harry. Él también echaba de menos a Hagrid, aunque como Ron pensaba que estaban mejor sin Grawp dentro de sus vidas.
-¿Qué les hizo Grawp para que no lo quieran en sus vidas?-pregunto Hagrid un poco triste.
-Hagrid… Ni siquiera sabemos quién es Grawp-contesto Hermione.
-Oh… es cierto.
Aunque las pruebas pueden durar toda la mañana, se ha presentado mucha gente-. Se sentía ligeramente nervioso al enfrentarse con el primer obstáculo de su capitanía.
-Estoy segura de que lo harás muy bien, Harry-le animo Angelina, su actual capitana. Esto hizo que Harry se sintiera algo mejor, ya que también estaba empezando a sentir los nervios que en el libro.
No sé por qué el equipo se hizo tan popular de repente.
Todos miraban a Harry como diciendo "¿En serio?" irónicamente. ¿Es que acaso el mismo no era capaz de ver que se había vuelto más famoso?
-¿Por qué me miran todos?-le pregunto a Ron en un susurro.
Ron también le dio la misma mirada que los demás.
-Oh, vamos, Harry-dijo Hermione, repentinamente impaciente-. No es el Quidditch lo que es popular, ¡Eres tú!
Harry se sonrojo. ¿En serio?
Nunca has sido tan interesante y francamente, nunca has sido más fascinante.
Los estudiantes empezaron a silbar al escuchar esas palabras. Los dos se sonrojaron, pero rodaron los ojos exasperados. ¿Es que nunca se cansaban de intentar crear una pareja entre los dos?
Los únicos que no parecían divertidos eran Ron y Cho, que estaban hirviendo de los celos. Incluso Ginny silbaba (lo cual confundió a algunos), ya que sabía que lo que había entre Harry y Hermione era solamente amistad.
-Oh, por favor, maduren-dijo Hermione exasperada.
Ron se atragantó con un gran pedazo de arenque ahumado.
-¿Sabes a que me huele, Gred?-pregunto George.
-No, Feorge, ¿A qué te huele?-le siguió el juego Fred.
-¡Esto me huele a CELOS!-la última palabra la grito.
Ron intento lanzarles el libro, pero Hermione lo atrapo antes de que este volara un instante.
-No les pongas y cuidado y sigue leyendo-le aconsejo la chica. Tal vez si este… No. No te hagas ilusiones, Hermione. Él no te quiere. Supéralo. Fueron los pensamientos de la chica.
Hermione le dirigió una mirada de desdén antes de voltearse nuevamente hacia Harry.
-Todos saben ahora que has estado diciendo la verdad, ¿O no? Todo el mundo mágico ha tenido que admitir que tenías razón acerca de la vuelta de Voldemort y que realmente has luchado con él dos veces en los dos últimos años y que en las dos ocasiones escapaste. Y ahora te llaman 'El Elegido'. Bueno, vamos, ¿no puedes ver por qué la gente está fascinada contigo?
Harry sentía que se ruborizaba cada vez más. Sin embargo tenía que darle la razón a Hermione, por mucho que esto le molestara.
Los demás ya habían dejado de burlarse y también le daban la razón a Hermione.
Harry sentía que en el Gran Comedor hacía de repente mucho calor, a pesar de que el techo se veía frío y lluvioso.
La voz de Ron se notaba cada vez más tensa, por mucho que intentaba convencerse a sí mismo que no había nada entre Harry y Hermione.
-Y has pasado por toda esa persecución por parte del Ministerio cuando intentaban inventar que eras inestable mentalmente y un mentiroso.
Cornelius Fudge se veía un poco avergonzado, pero no arrepentido. Había hecho lo que debía hacer.
Aún se pueden ver las marcas en tu mano donde esa malvada mujer te hizo escribir con tu propia sangre, pero tú, de todas formas, seguías manteniéndote fiel a tu historia…
Los más cercanos a Harry gruñeron ante la mención de esas cicatrices. Seguían sin creerse que este no fuera a acusar a Umbridge con cualquier otro profesor, o incluso con el propio Dumbledore.
-Aún puedes ver por dónde esos cerebros me aprisionaron en el Ministerio, mira-dijo Ron, dando vuelta sus mangas.
La mayoría observo a Ron divertidos por sus obvios celos. El resto (Principalmente su madre) lo observaron preocupados por lo de los cerebros.
-¿Unos cerebros?-pregunto Harry confundido.
-Te sorprenderías de las extrañas cosas que se pueden encontrar en el Departamento de Misterios-le respondió Dumbledore.
-Y no hace daño el que hayas crecido alrededor de un pie durante el verano-terminó Hermione ignorando a Ron.
Esa noticia alegro a Harry. En serio, ya le estaba empezando a enojar que solo le llevara unos cuantos centímetros a Hermione.
-Yo soy alto-dijo Ron insistentemente.
Ron tenia las orejas coloradas. ¿Por qué tenía que ser tan obvio?
Mientras tanto Hermione se cuestionaba si en realidad eran celos o si solo estaba intentando competir con Harry. Se decidió por la segunda opción.
Las lechuzas del correo llegaron
-Salvado por la campana-expreso Colin Creevey sonriendo.
-¿Salvado por la campana?-pregunto un chico de Slytherin confundido.
-Es una expresión mu… ¿Sabes? Olvídalo-respondió Colin.
Descendiendo en picada a través de ventanas salpicadas de lluvia, rociando a todo el mundo con gotas de agua. Muchas personas estaban recibiendo más correo de lo usual; padres ansiosos estaban deseosos por saber de sus hijos y para tranquilizarlos también de que todo estaba bien en sus casas. Harry no había recibido ninguna carta desde el inicio del curso, su único corresponsal estaba ahora muerto
Sirius bajo un poco la mirada. Ahora que se sabía que él era inocente, se aseguraría de enviarle muchas cartas y regalos Harry para intentan compensar todos esos años en los que estuvo ausente. Se lo debía a James, a la Pelirroja y al propio Harry.
Y aunque tenía la esperanza de que Lupin le escribiese ocasionalmente, hasta ahora había sido decepcionado.
Lupin bajo la mirada. Estaba seguro de que no sería capaz de tomar el lugar de Sirius, pero si seguía sin solo intentarlo, estaría decepcionando a Harry. Se decidió que si llegaba a ocurrir lo de Sirius, haría todo su esfuerzo para ser un padrino para Harry.
Se sorprendió bastante, por lo tanto, al ver a una nevada y blanca Hedwig circulando entre todas las lechuzas marrones y grises.
Draco bufo. Claro, Potter tenía que sobresaltar en todo, incluso en su mascota.
Aterrizó delante de él llevando un gran paquete cuadrado. Un momento después, un paquete idéntico aterrizó frente a Ron, aplastando bajo él a su minúsculo y exhausto búho, Pidwidgeon.
-¡Ja!-dijo Harry, desenvolviendo el paquete para revelar una nueva copia de 'Preparación Avanzada de Pociones' de Flourish y Blotts.
-Ahora podrás dejar de hacer trampa en pociones-dijo Hermione con una sonrisa triunfante.
-Hermione, en serio. Ni siquiera los profesores piensan que sea trampa, ¿Por qué lo haces tú?-pregunto Harry, ya cansado con las recriminaciones de su amiga.
-¿Qué no es obvio? Esta celosa porque ya no es la mejor-intercepto Lavender ácidamente. Se ganó malas miradas de Hermione y Harry, a quien no le gusto la manera en que se dirigió a su amiga.
Ron, por el contrario, se rio. Estaba enojado con Hermione, aunque en realidad no sabía porque. Lavender le sonrió encantada.
-Ah, perfecto-dijo Hermione, encantada-. Ahora puedes devolver esa copia pintarrajeada.-
-¿Estás loca?-dijo Harry-. ¡Me la voy a quedar! Mira, lo he estado pensado.
Sacó la vieja copia de 'Preparación Avanzada de Pociones' fuera de su mochila y dio un golpe a la cubierta con su varita, murmurando, '¡Diffindo!' La cubierta se desprendió. Hizo lo mismo con el libro nuevo (Hermione parecía escandalizada). Entonces intercambió las cubiertas y las golpeó a cada una diciendo, '¡Reparo!'
Hermione le dirigió una mirada exasperante. ¿Es que nunca se desharía de ese libro?
Mientras tanto casi todos felicitaban a Harry por su gran idea.
-Creo que ese libro va a acompañar a Harry por un largo tiempo-le comento Luna por lo bajo.
Hermione, inconscientemente, asintió resignada.
Allí estaba la copia del Príncipe, disfrazada de libro nuevo, y allí estaba la copia nueva de Flourish y Blotts, pareciendo sin duda de segunda mano.
-Le devolveré a Slughorn el nuevo. No puede quejarse, me costó nueve Galeones.
-No, no tiene nada de que quejarse-dijo Ginny sonriendo.
Hermione apretó sus labios, parecía enfadada y desaprobadora
Al igual que la Hermione del presente.
Pero fue distraída por una tercera lechuza aterrizando frente a ella, la cual portaba la copia del día de 'El Profeta'. Lo extendió apresuradamente y examinó la primera página.
Todos se pusieron serios. A veces era fácil olvidar por completo que en el libro se estaba desatando una guerra.
-¿Murió algún conocido?-preguntó Ron con una voz decididamente despreocupada, planteaba la misma pregunta cada vez que Hermione abría su periódico.
Molly miro mal a su hijo.
-No, pero ha habido más ataques de Dementores-dijo Hermione-. Y un arresto.
-Excelente, ¿Quién?- dijo Harry, pensando en Bellatrix Lestrange.
-De todas maneras, Voldemort la hubiera vuelto a sacar de Azkaban-dijo Sirius resentido.
-Igualmente le haría bien un poco de escarmiento-dijo la Señora Weasley.
-¿Para qué se vuelva aún más loca de lo que es? No, gracias-respondió Sirius.
Aunque por dentro estaba deseando que arrestaran a Bellatrix.
-Stan Shunpike- dijo Hermione.
-¡¿Qué?!-exclamaron todos aquellos que conocían al extraño conductor del Autobús Noctambulo.
-De seguro es una maldición Imperius-dijo Harry completamente convencido, recordando al chico. Era imposible que se convirtiera en mortifago voluntariamente.
-¿Qué?-dijo Harry, sobresaltado.
-Stanley Shunpike, conductor del popular transporte mágico 'Autobús Noctámbulo', ha sido arrestado por sospecha de actividad Mortífaga. El Sr. Shunpike, de 21 años, fue apresado la madrugada de anoche después de una redada en su casa en Clapham...
-Stan Shunpike, ¿Mortifago?-dijo Harry, recordando al joven con espinillas que había conocido tres años antes-. ¡No puede ser!
-Eso mismo decimos nosotros-dijo Dean, aun sorprendido.
-Puede que estuviese controlando bajo la Maldición Imperius-dijo Ron razonando -Ve tú a saber.
-Sí, Ronny, eso ya lo sabemos-dijo Bill, como un maestro que le ha explicado muchas veces lo mismo a un estudiante.
-No parece ser eso-dijo Hermione, que todavía seguía leyendo-. Dice aquí que fue arrestado después de que lo hubieran escuchado hablar por casualidad de los planes secretos de los Mortífagos en un bar.
-Tal vez está presumiendo de lo que no sabe-aporto Neville.
-Sí, es lo más probable-le respondió Harry después de pensárselo.
Ella miró hacia arriba con una expresión preocupada en su cara-. Si estuviera bajo la Maldición Imperius, difícilmente iría por ahí contando acerca de sus planes, ¿Verdad?
-Eso, o tal vez sea una extraña estrategia por parte de los Mortífagos-comento Moody.
-O tal vez estén intentando fomentar miedo a todos-aporto, para sorpresa de todos, Tonks. A veces era difícil acordarse de que ella era una Auror-. Ya sabes, como diciendo "nunca sabes quién puede estar entre los nuestros" o algo así.
Moody le dio la razón.
-Parece como si estuviera tratando de parecer que sabe más de lo que realmente sabía-dijo Ron-. ¿No es él el que gritaba que se iba a convertir en Ministro de Magia cuando estaba intentando engancharse con aquella Veela?
Todos rieron con aquella nueva información.
-¿Cuándo sucedió eso?-pregunto Seamus divertido.
-En el Mundial de Quidditch del año pasado-respondió Harry. Pero se le borro la sonrisa al recordar lo que había pasado en ese Mundial.
Algunos parecieron recordarlo también, ya que se quedaron serios también.
-Sí, ese es él-dijo Harry-. No sé a qué están jugando, tomándose a Stan en serio.
-En la situación en la que nos encontramos, es mejor no dejar ningún cabo suelto-dijo Remus serio.
Todos le dieron razón. Era mejor prevenir que lamentar.
-Probablemente quieren aparentar que están haciendo algo-dijo Hermione, frunciendo el ceño.
-Esa es otra teoría muy factible-reflexiono Moody. Puede que haya trabajado para el Ministerio, pero estaba en completo desacuerdo con su sistema.
La gente está aterrada, ¿Se enteraron que los padres de las gemelas Patil quieren que vuelvan a su casa?
Las gemelas se miraron, algo asustadas. No querían dejar Hogwarts. Si de algo estaban seguras, es que estarían más protegidas ahí que en su casa.
Y a Eloise Midgeon ya se la llevaron. Su padre la vino a buscar anoche.
La mencionada empezó a llorar silenciosamente. Ella tampoco quería irse de Hogwarts.
-¡Qué!-dijo Ron mirando a Hermione con ojos desorbitados-. Pero Hogwarts es más seguro que sus propias casas
Todos le dieron la razón a Ron. El castillo contaba con muchas protecciones con las que contaban en sus casas. Aunque claro, era muy poco probable que entre todos los magos y brujas, Quien-tu-sabes decida matarlos a ellos, en cambio, en Hogwarts… se encontraba el foco principal de Quien-tu-sabes: Harry.
¡Es obvio! Tenemos Aurores y todos esos hechizos protectores extra, ¡Y tenemos a Dumbledore!
-No creo que lo tengamos todo el tiempo-dijo Hermione en voz muy baja, echando una mirada hacia la mesa de profesores por encima de 'El Profeta'.- ¿No se dieron cuenta? Su asiento estuvo vacío tan a menudo como el de Hagrid la semana pasada.
Eso sí asusto un poco más a los estudiantes. Si había algo que le impidiera a Quien-tu-sabes apoderarse del castillo era Dumbledore, ya que este era el único al cual le tenía miedo.
-No se preocupen-intento tranquilizarlos Dumbledore-. Aunque no esté en la escuela, dejo aún más protecciones de las que hay.
Eso no pareció satisfacer a los estudiantes.
Pero Dumbledore ya se estaba peguntando si estaba a punto de encontrar otro Horrocruxe. Y si era el que él estaba pensando, posiblemente necesitaría la ayuda de Harry.
Harry y Ron miraron a la mesa del personal. La silla del Director estaba en efecto vacía. Ahora que Harry se ponía a pensar en ello, no había visto a Dumbledore desde su clase privada de la semana anterior.
Al recordar la extraña clase privada que había tenido Harry con Dumbledore, los más astutos se empezaron a preguntar si esas salidas no tendrían algo que ver con todo eso. Pero como tampoco tenían muy claro de que iban las clases de Dumbledore ni porque le enseñaba recuerdos en vez de enseñarle a luchar, no pudieron sacar muchas teorías. ¿Estaría buscando más recuerdos? ¿Tendría algo que ver el anillo negro de Dumbledore? Porque eso era algo más que les llamaba la atención: el anillo de Sorvolo Gaunt. Estaban seguros de que dentro de un tiempo, incluso en el siguiente libro, ese objeto tomaría muchísima importancia.
-Creo que ha dejado el colegio para hacer algo con la Orden-dijo Hermione en voz baja-. Quiero decir… parece que va en serio, ¿No creen?
-Esto va en serio desde hace mucho tiempo-dijo Remus de manera melancólica.
Harry y Ron no respondieron, pero Harry sabía que todos estaban pensando lo mismo. Había habido un horrible incidente el día anterior, cuando Hannah Abbott había sido llamada de la clase de Herbología para informarle que su madre había sido encontrada muerta.
Nadie se sorprendió al escuchar el grito ahogado y los sollozos de la chica. Neville observaba impotente como sus amigas intentaban consolarla mientras el ardía en deseos de ir allá y darle un abrazo. No sabía de dónde provenía aquel sentimiento, pero hizo todo lo posible para redimirlo. Obviamente, no lo logro.
Los demás fueron incapaces de decir una sola palabra, y todos le dirigían a Hannah miradas de compasión y condolencia.
No habían visto a Hannah desde entonces.
Cuando dejaron la mesa de Gryffindor cinco minutos después para dirigirse al campo de Quidditch, pasaron junto a Lavender Brown y Parvati Patil.
Las dos mencionadas se sonrieron.
Recordando lo que Hermione había dicho sobre los padres de las gemelas Patil queriendo que se fueran de Hogwarts, Harry no se sorprendido al ver que las dos mejores amigas estaban susurrando juntas, con aspecto afligido.
Eso les borro las sonrisas a las chicas. Ahora ellas también parecían afligidas. No habían pensado antes que posiblemente en un futuro ya no se vieran día tras día.
Lo que le sorprendió fue que cuando Ron se movía al lado de ellas, Parvati le dio de repente un codazo a Lavender, quien miró alrededor y le dio a Ron una amplia sonrisa.
Los gemelos empezaron a silbar. Las orejas de Ron se empezaron a poner cada vez más rojas. Lavender, por el contrario, también le dio la sonrisa en el presente. Hermione, en cambio, solo observaba la escena con un notable disgusto. Y Harry, como no puede ser de otra manera, pudo notar todo eso sin ningún esfuerzo.
Ron le guiñó un ojo, y devolvió la sonrisa de manera vacilante.
Esto pareció disgustar aún más a Hermione. Harry se estaba empezando a preguntar cuando sus amigos se iban a declarar y como se sentiría el con eso. Supuso que feliz, pero si por algún motivo no llegaba a funcionar y el tuviera que elegir a cual bando unirse… sería una decisión muy difícil. Ron, como el lento que es, se preguntó que estaba molestando a Hermione. Lavender la miraba triunfante.
Su paso se convirtió instantáneamente en algo más parecido a un pavoneo.
Mientras leía, las orejas de Ron se ponían cada vez más rojas. ¿Es que acaso haría el ridículo durante todo el capítulo? Los demás se reían abiertamente de él.
Harry resistió la tentación de reírse, recordando que Ron se había abstenido de hacerlo después de que Malfoy le había roto la nariz
Ron le miro feo y le pego a Harry con el libro.
Por cierto, nunca antes se ha descrito la portada del libro. En realidad era bastante sencillo: en pasta dura y un fondo completamente blanco con el título del libro en letras doradas. Eso era todo. Como si los Chicos de Futuro no hubiesen querido que nadie supusiera nada con la portada.
Hermione, sin embargo, estuvo distante y fría todo el camino hasta el estadio a través del frío y la llovizna neblinosa, y se fue para encontrar un sitio en la tribuna sin desearle a Ron buena suerte.
Ron miro a Hermione algo enojado, sin entender su enojo. Hermione solo levanto su barbilla aún más de una manera muy orgullosa.
-¡Eso se llama CE…!-George no pudo terminar de hablar/gritar, ya que Ginny le había pisado el pie muy fuertemente.
Como Harry había esperado, las pruebas duraron la mayor parte de la mañana. Parecía que la mitad de la Casa Gryffindor se había presentado, desde alumnos de primer año que nerviosamente apretaban una selección de las pésimas viejas escobas de la escuela
Los estudiantes observaban a Dumbledore fijamente.
-Está bien-dijo con un suspiro que escondía una sonrisa-. Una vez acabemos los libros cambiaremos las escobas del colegio por unas mejores. ¡Pero no esperen Saetas de Fuego!
Los estudiantes celebraron ese pequeño triunfo.
Hasta alumnos de séptimo que destacaban sobre el resto intimidando descaradamente. Los últimos incluían un gran chico con pelo tieso que Harry reconoció inmediatamente del Expreso de Hogwarts
McLaggen sonrió al darse cuenta que se trataba de él. No tomo mucho en cuenta las miradas que le dirigían algunas personas por estar intimidando a los otros.
-Nos conocimos en el tren, en el compartimiento del viejo Sluggy,- dijo con confianza, dando un paso fuera de la multitud para estrechar la mano de Harry-. Cormac McLaggen, Guardián.
-No hiciste las pruebas el año pasado, ¿O sí?- preguntó Harry, dándose cuenta del gran tamaño de McLaggen y pensando que podría bloquear a los tres golpeadores sin moverse siquiera.
El mencionado sonrió aún más, satisfecho con la deducción de Harry.
-Estaba en la enfermería cuando realizaron las pruebas-dijo McLaggen, agrandándose-. Comí una libra de huevos de Doxy por una apuesta.
-Claro, como debes estar tan orgulloso de ello-dijo Hermione rodando los ojos. Pero McLaggen, quien no capto el sarcasmo en su voz, le guiño un ojo.
Ron lo observo con dagas en los ojos antes de continuar leyendo.
-Bien-dijo Harry-. Bueno… esperen por ahí…- Apuntó al borde del campo, cerca de donde Hermione estaba sentada.
Hermione miro a Harry exasperada. ¿Por qué tenía que enviarlos donde ella estaba? Harry le dirigió una mirada de disculpas.
Le pareció ver pasar un destello de fastidio por la cara de McLaggen y se preguntó si esperaba un trato diferente porque ambos eran favoritos del 'viejo Sluggy'.
McLaggen se sonrojo un poco, ya que eso mismo era lo que esperaba.
Harry decidió empezar con una prueba básica, pidiendo a todos los postulantes al equipo que se dividiesen en grupos de diez y volasen una vez alrededor del campo.
-¿Acaso esperas que alguien que se presente a una prueba de Quidditch no sepa ni siquiera volar?-le pregunto Bill divertido.
-Te sorprenderá saber que sucede a menudo-le respondió Angelina completamente seria.
Esta fue una buena decisión: los primeros diez estaban formados por alumnos de primero y no podía estar más claro que casi nunca habían volado antes.
La mayoría solo negó con la cabeza. Los demás (entiéndase George, Fred, Sirius, Tonks, etc.) se reían a carcajadas.
-Bueno… No tan exagerado como eso-dijo Angelina. A ella solo le había tocado un chico que no sabía girar bien su escoba.
Solo un chico se las arregló para mantenerse en el aire unos pocos segundos y estaba tan asustado que chocó inmediatamente con uno de los postes de gol.
-Pobrecito-dijo la Señora Weasley preocupada.
El segundo grupo constaba de las diez niñas más tontas con las que Harry se había encontrado nunca
-Y eso es decir mucho-comento Ginny, mirando a Cho y a sus amigas significativamente.
Quienes, cuando sopló su silbato, simplemente comenzaron a reírse tontamente y a apretarse entre ellas.
-Que tontas…-murmuro Ginny mientras negaba con la cabeza. Harry la observo divertido.
Romilda Vane se encontraba entre ellas.
En ese momento hubo una extraña guerra de miradas entre Cho, Romilda y Ginny, todas por el mismo objetivo: Harry. Pero él ni siquiera noto eso.
Cuando les pidió que abandonaran el campo lo hicieron bastante alegremente y fueron a sentarse en las tribunas para interrumpir al resto.
El tercer grupo tuvo un amontonamiento a la mitad del camino alrededor del campo. La mayoría del cuarto grupo había venido sin escobas.
-¿Pero quién diablos se presenta a una prueba de Quidditch sin escoba?-pregunto Katie Bell exasperada.
El quinto grupo era de Hufflepuff.
Todos estaban cada vez más impresionados por lo que hacían las personas solo por estar un momento con Harry (sin tener en cuenta que posiblemente ellos sean parte de esas personas)
-Harry, amigo mío, tienes la peor suerte del mundo-le dijo Fred completamente serio.
-Eso lo es desde hace cinco años-le respondió Harry divertido.
-Si hay alguien más aquí que no sea de Gryffindor,- gritó Harry, quien comenzaba a sentirse seriamente molesto
-Yo lo habría estado desde hace mucho tiempo-dijo Tonks.
Todos le dieron la razón.
-márchese ahora, ¡Por favor!
Hubo una pausa, entonces un par de pequeños Ravenclaw salieron corriendo a toda velocidad del campo bramando en risas.
Después de dos horas, muchas quejas y varios enojos, uno implicando una Cometa 260 rota y varios dientes rotos, Harry había encontrado tres Cazadoras: Katie Bell
-No te lo hubiera perdonado de no ser así-le dijo Katie, medio en serio medio en broma.
De vuelta al equipo después de una prueba excelente, un nuevo hallazgo llamada Demelza Robins
La mencionada sonrió feliz por haber podido entrar en el equipo. Los integrantes de la casa de Gryffindor la felicitaron.
Quien era particularmente buena esquivando Bludgers y Ginny Weasley
Ginny sonrió satisfecha consigo misma. Todos la felicitaron, aunque los gemelos Weasley se pasaron a levantarla por los aires mientras gritaban "¡Esa es nuestra hermanita!" mientras que ella solo gritaba. Obviamente, cada uno se llevó un buen moco-murciélago.
Quien había destacado toda la competición y marcado diecisiete tantos por añadidura.
La mayoría seguía sin poder creer que la pequeña de los Weasley jugara así de bien al Quidditch.
Aunque estaba complacido con su selección, Harry se quedó ronco de tanto gritar a los muchos que se quejaban y ahora estaba librando una batalla similar con los golpeadores rechazados.
-Odio cuando no comprenden que la decisión final es la del capitán y no la de ellos-dijo Angelina rodando los ojos con exasperación.
-Esa es mi decisión final y si no se quitan del camino de los Guardianes les tendré que echar una maldición-bramó.
-A veces te pareces tanto a la Pelirroja que das miedo-comento Sirius, entre divertido y nostálgico. Cuanto daría por volver a ver a sus amigos…
Ninguno de los golpeadores elegidos tenía el viejo resplandor de Fred y George
-Es como intentar que un Lumus tenga el mismo brillo que el sol-dijeron los gemelos al mismo tiempo.
-Hermanos, su humildad me asombra cada día más-dijo Ginny sarcásticamente.
Pero aun así estaba razonablemente satisfecho con ellos: Jimmy Peakes
Un chico de segundo año se levantó de su asiento celebrando junto con sus amigos. Los demás Gryffindor también le felicitaron.
Un chico de tercer año bajito pero con el pecho ancho que se las había arreglado para hacerle un chichón del tamaño de un huevo en la parte de atrás de la cabeza de Harry con una Bludger golpeada ferozmente
Jimmy sonrió satisfecho consigo mismo.
Y Ritchie Coote
El chico también se levantó de su asiento celebrando.
-Ahora solo falta el Guardián-dijo Harry emocionado. Puede que no haya podido crear el mismo grupo con el que empezó todo, pero por lo menos podía apreciar el potencial que había (a pesar de no haber visto las pruebas)
Que parecía debilucho pero apuntaba bien. Se unieron a Katie, Demelza y Ginny en las tribunas para ver la selección del último miembro del equipo.
Harry había deliberadamente dejado la prueba de los Guardianes para el final, esperando tener un estadio más vacío y menos presión en aquellos a los que concernía.
La mayoría estaba empezando a creer que Harry tendría preferencias por Ron en la prueba de los Guardianes. Algunos, a diferencia de los demás, deseaban que fuera así para poder inculpar Harry y para que no le dieran la capitanía del equipo de Gryffindor.
Desgraciadamente, de cualquier forma, todos los jugadores rechazados y un número de personas que habían bajado a mirar las pruebas después de un largo desayuno, se habían unido a la multitud, así que era mayor que nunca.
-Y como siempre, tu plan no funciono-comento Tonks.
-Y tu mala suerte no ayuda-complemento Remus.
Harry solo torció el gesto.
Cada vez que un Guardián volaba a los aros, la multitud rugía y se burlaba en igual medida.
La Profesora McGonagall parecía enojada.
-De ahora en adelante, está prohibido el público en las Pruebas de Quidditch. Ese comportamiento puede hacer que el jugador se distraiga y falle.
Los estudiantes empezaron a discutir, pero una sola mirada por parte de la Profesora McGonagall fue suficiente para que todos guardaran silencio.
Harry echó un vistazo a Ron, quien siempre había tenido problemas con sus nervios, éste había esperado que haber ganado su partido final el curso pasado le hubiese curado, pero aparentemente no: Ron tenía una delicada sombra verde en la cara.
Al igual que el Ron del presente. Estaba seguro de que haría el ridículo, tanto en el futuro como en el presente.
Ninguno de los cinco primeros aspirantes pudo parar más de dos goles cada uno. Para la decepción de Harry, Cormac McLaggen paró cuatro tiros de cinco.
-¿Decepción?-pregunto McLaggen incrédulo.
Todos rodaron los ojos. Iban a dejarlo pasar pero entonces…
-¿Aun no lo entiendes? No le agradas a Harry, por lo que no quiere que entres en el equipo-dijo Luna. Todos la observaron sorprendidos: Esa chica parecía que no tenía ningún reparo en decir toda la verdad de frente.
McLaggen, más que herido, se veía ofendido. ¿Qué Potter no lo quería en el equipo de Quidditch? ¿¡Pero qué clase de tontería era esa?!
En el último, sin embargo, se disparó en la dirección totalmente opuesta, la multitud se rio y lo abucheó y McLaggen volvió al suelo apretando sus dientes.
Al igual que el McLaggen del presente. ¿Cómo pudo haber sido tan idiota?
Ron parecía listo para desmayarse mientras se subía en su Barredora 11.
Los Slytherin se burlaron por el modelo de la escoba. Ron estaba cada vez más rojo, intentando con todas sus fuerzas ignorar las burlas de los Slytherin y continuar con la lectura, aunque cada vez era más difícil.
-¡Buena suerte!-gritó una voz desde las gradas. Harry miró alrededor, esperando ver a Hermione, pero era Lavender Brown.
Ron le dirigió una sonrisa a Lavender, quien se la devolvió inmediatamente. Hermione, en cambio, tenía la mirada cada vez más baja. Por cada capítulo que pasaba era más claro: a Ron le gustaba Lavender. Y a ella solo le quería como se quiere a una hermana. Nada más. Ron, tan concentrado como estaba en Lavender, no se fijó en la lágrima que recorrió la mejilla de Hermione.
Mientras tanto, Hermione F. observaba la escena con una mueca de irritación. El Ron del futuro le había confesado que solo había estado con Lavender por tener la experiencia y para intentar ponerla celosa a ella, pero eso no significaba que no le debía molestar ver a su esposo (aunque en realidad aun no lo era) coqueteando con otra chica.
Le hubiese gustado esconder su cara en sus manos, como ella hizo un momento después, pero pensó que como era el capitán se debía mostrar ligeramente más valiente, así que se giró para ver la prueba de Ron.
No debía de haberse preocupado: Ron salvó uno, dos, tres, cuatro, cinco tiros uno tras otro.
Ron tenía cara de incredulidad al leer eso. ¿En serio lo había logrado? ¿Había hecho una mejor prueba que McLaggen? No fue sino hasta que todos los Gryffindor (menos McLaggen, claro) se levantaron para felicitarlo que empezó a creérselo.
Hermione, quien estaba a al otro lado de la mesa, también iba a levantarse del asiento, hasta que vio que Lavender felicitaba a Ron con un beso en la mejilla y este se ruborizaba como si no hubiera un mañana mientras sonreía como un tonto. En cuanto vio eso, se levantó del asiento, y sin decir una palabra, se retiró del Gran Comedor en dirección a los baños. Ron, como el ciego que es, no se dio cuenta.
Harry se levantó decidido a seguirla, pero al ver que se adentraba en los baños de las chicas, miro a Ginny pidiendo ayuda.
-Déjame esto a mí. Son cosas de chicas-dijo esta, mientras se levantaba y se dirigía a los baños.
Después de unos minutos, Ron se volvió a sentar.
-¿Dónde está Ginny y Hermione?-pregunto al notar la ausencia de ellas. El si había notado que Hermione no le felicito, lo cual le dolió bastante.
-Fueron al baño. Dijeron que ya volvían-les coarto Harry.
Ron continúo leyendo, aunque seguía pensando en que posiblemente Hermione estaba un poco enojada con él.
Encantado y resistiéndose a unirse a los vítores de la multitud con dificultad, Harry se volvió a McLaggen para decirle que, desafortunadamente, Ron le había vencido, para encontrarse con la cara roja de McLaggen a pulgadas de la suya.
-Prepárate para un berrinche nivel McLaggen-le dijo Neville en voz baja a Harry. Los dos rieron disimuladamente.
Retrocedió rápidamente.
-Su hermana no lo intentó verdaderamente-dijo McLaggen amenazadoramente.
Esta vez Harry si le envió una mirada envenenada.
Había una vena latiendo en su sien como la que Harry había admirado a menudo en Tío Vernon.
Algunos rieron por la comparación. McLaggen estaba cada vez más furioso.
-Ella le lanzó tiros fáciles.
-Tonterías-dijo Harry fríamente-. Casi pierde un tiro.
Los hermanos Weasley le sonrieron a Harry, agradecidos por intentar defender a su hermanita.
En ese momento entraron al Gran Comedor Ginny y Hermione. La última traía los ojos un poco rojos, pero traía en su rostro una sonrisa. Se dirigió hasta Ron.
-Lamento mucho no haber podido felicitarte antes-le dijo, y para sorpresa del pelirrojo, le dio un suave beso en la mejilla, también.
Esta vez Ron se puso aún más rojo, si es que era posible. Nadie se dio cuenta de la sonrisa de triunfo que le dirigió Hermione a Lavender, quien estaba ardiendo de la rabia.
Su charla con Ginny le había dejado mucho que pensar, pero ahora tenía algo seguro: No iba a abandonar la batalla antes de luchar.
McLaggen avanzó un paso más hacia Harry, quien se mantuvo en su sitio esta vez.
-Dame otra oportunidad.
-No-dijo Harry-. Ya tuviste tu oportunidad. Paraste cuatro. Ron paró cinco. Ron es Guardián, lo ganó justa y limpiamente. Desaparece de mi camino.
-¡Eso Harry! ¡Dale una lección a Aliento-Doxy!-exclamo Sirius.
-¿Aliento-Doxy? ¿Qué clase de sobrenombre es ese?-le pregunto Remus, observándolo como si estuviera loco.
-"Lunático" tampoco es tan original como piensas-le respondió Sirius ofendido.
-Tal vez… Pero ese lo inventaste tú también-le respondió Remus, divertido.
Eso dejo a Sirius callado.
Pensó por un momento que McLaggen podría pegarle, pero se contentó con mostrar una fea mueca y se marchó furioso, gruñendo lo que sonaron como amenazas al aire.
Harry se volvió para encontrar a su nuevo y radiante equipo.
-Bien hecho,- susurró. -Volaste realmente bien.
-Lo hiciste brillantemente, ¡Ron!
Esta vez era realmente Hermione quien corría hacia ellos desde las gradas
Solo los más observadores se dieron cuenta de que tanto la Hermione del futuro como la del presente se habían contentado con Ron casi al mismo tiempo.
Harry vio a Lavender saliendo del campo, agarrada del brazo con Parvati, con una expresión bastante malhumorada en su cara.
Al igual que la Lavender del presente.
Ron parecía extremadamente complacido consigo mismo y aún más alto de lo usual mientras sonreía ampliamente al equipo y a Hermione.
Después de fijar la hora para su primera sesión de práctica para el siguiente jueves
Algunos estudiantes le miraron algo incrédulos por lo rápido que empezaría las prácticas.
Harry, Ron y Hermione se despidieron del resto del equipo y se dirigieron hacia la casa de Hagrid.
Hagrid sonrió feliz de que por fin se reconciliaría con los chicos (porque estaba seguro de que al final el Hagrid del libro acabaría perdonándolos, al igual que en el presente)
Un sol húmedo intentaba abrirse paso a través de las nubes, y por fin había dejado de lloviznar. Harry se sintió bastante hambriento, esperaba que hubiese algo para comer en la casa de Hagrid.
-Pues… Lo más seguro es que haya. Pero que sea comestible…ahí está el problema-bromeo Charlie. La mayoría rio (incluyendo al propio Hagrid)
-Pensé que iba a fallar el cuarto tiro-estaba diciendo Ron felizmente-. El disparo engañoso de Demelza, lo viste, tenía un poco de efecto
Todos aquellos que conocían bien a Ron, sabían que ahora toda la tarde se la pasaría hablando sobre la prueba.
-Sí, estuviste magnífico-dijo Hermione entretenida.
-Al principio es entretenido, pero después…-dijo Ginny, quien se ganó una grosera señal con el dedo por parte de su hermano (quien, simultáneamente, fue reñido por su madre)
-Fui mejor que ese McLaggen, de cualquier modo-dijo Ron con un tono de gran satisfacción.
¿Lo vieron moviéndose pesadamente en la dirección equivocada en su quinto tiro? Parecía como si hubiese estado distraído…
Eso le dio algo que pensar a McLaggen. ¿Y si alguien…? No. Imposible. Dudaba que hubiera alguien que consiguiera agarrarlo con la guardia baja y hechizarlo sin que él se dé cuenta.
Para la sorpresa de Harry, a Hermione le apareció una profunda sombra rosa en la cara ante esas palabras.
Eso pareció confirmar las sospechas de McLaggen. Sin embargo, no era tan idiota. Sabía que si llegaba a acusar a Hermione de algo sin pruebas, todos se le vendrían encima. Era mejor si esperaba a que ella misma lo confesara.
Algunos también habían llegado a esa conclusión. La propia Hermione se estaba preparando para la bronca del siglo.
Ron no se dio cuenta de nada, estaba demasiado ocupado describiendo cada uno de sus otras atajadas con amoroso detalle.
Ron se vio un poco avergonzado.
El gran Hipogrifo gris, Buckbeak, estaba atado delante de la cabaña de Hagrid.
Fudge bufo.
-Por lo menos debería dejarlo más fuera del alcance de los estudiantes-refunfuño.
-En realidad, son muy pocos los estudiantes los que llegan hasta mi casa-se defendió Hagrid-. Principal esos tres-dijo mientras señalaba al Trio Dorado-. Y ellos si saben cómo tratar a un Hipogrifo-esto último lo dijo observando a Draco, quien se sonrojo un poco.
Chasqueó su afiladísimo pico mientras se acercaban y giró su enorme cabeza hacia ellos.
Algunos se estremecieron. A pesar de ser hermosas criaturas, los Hipogrifos podían llegar a ser aterradores con sus garras y su pico.
-Oh Dios-dijo Hermione nerviosamente-. Aún está un poco asustado, ¿verdad?
-Vamos, tú lo has montado, ¿no es así?-dijo Ron.
Todos se miraron confundidos. Recordaban de Harry lo había montado en la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas, pero nadie más tuvo la oportunidad de hacerlo. ¿Cuándo lo había hecho Hermione?
-Créanme, es una larga historia-dijo Hermione un poco pálida. Nadie paso por alto la mirada cómplice que le dirigió a Harry.
Harry dio un paso hacia adelante y se inclinó delante del Hipogrifo sin perder contacto visual ni parpadear.
Hagrid miro a Harry orgulloso. Por lo menos sus clases le habían servido de algo…
Después de unos pocos segundos, Buckbeak se hundió en una inclinación también.
Los que compartieron clases de Cuidado con las Criaturas Mágicas con Harry en su tercer año seguían un poco impresionados por la rapidez con la que el Hipogrifo había confiado en Harry. Cuando ellos lo intentaron, se demoró mucho más.
-¿Cómo estás?-le preguntó Harry en voz baja, moviéndose hacia delante para acariciar su plumaje-. ¿Extrañándolo?
A los que entendieron que se refería a Sirius se les hizo un nudo en el estómago.
Pero tú estás bien aquí con Hagrid, ¿Verdad?
-¡Claro que va a estar bien con migo!-exclamo el semi-gigante divertido.
-¡Hola!-dijo una voz fuerte.
Hagrid venía llegando, dando zancadas y cargando un saco de papas desde la parte trasera de su cabaña, traía puesto un gran delantal floreado. Su enorme sabueso jabalinero, Fang, estaba a sus talones. Fang dio un estruendoso ladrido y saltó hacia ellos.
Aquellos que no conocían a Fang soltaron una exclamación preocupada, pensando que el perro los iba a atacar.
-No se preocupen-comento Ron-. Fang es igual de feroz que el propio Hagrid.
Los que antes exclamaron ahora suspiraron aliviados.
-¡Aléjense de él! Les arrancará los dedos ¡oh! Son ustedes.
-Si. Nosotros-contesto Harry.
Fang estaba saltando sobre Hermione y Ron, intentando lamer sus orejas.
-¿Ven lo que les dije?-pregunto Ron, negando con la cabeza. Fang siempre haca eso.
Hagrid se quedó de pie y los miró a todos por unos segundos, después giró y dio grandes pasos hacia su cabaña, cerrando la puerta de un golpe tras él.
-No creo que solo te estés haciendo el difícil-dijo Ginny.
-¡Oh cielos!-dijo Hermione preocupada.
-No te preocupes por eso-dijo Harry severamente. Se dirigió a la puerta y la golpeó estruendosamente.
-¡Señor Potter! No debe olvidar que Hagrid, además de ser su amigo, es un profesor y debe tenerle respeto-exclamo la Profesora McGonagall.
-Lo lamento, profesora-dijo Harry autónomamente. Aunque por dentro no lo sentía. Y por lo que pudo atisbar de Hagrid, a él no le enojaba lo que hizo.
-¡Hagrid! ¡Abre la puerta, queremos hablar contigo!
No se produjo sonido alguno desde adentro.
-Si no abres la puerta, ¡La volaremos!-dijo Harry sacando su varita.
-¡Harry!-le regañaron al mismo tiempo Hermione, Ginny, la Señora Weasley y la Profesora McGonagall.
-Claramente Harry no lo va a hacer-dijo Luna, intentando defender al pobre chico de las cuatro mujeres-. Es solo para llamar la atención de Hagrid.
-Aun así, no debiste decirlo-le regaño la Señora Weasley con tono serio.
Esto, por muy extraño que suene, conforto un poco a Harry. Se sentía bien que alguien le castigara de una manera tan maternal como lo hacía la Señora Weasley. Le hacía sentir cada vez más de la familia.
-¡Harry!-dijo Hermione conmocionada-. No puedes
-¡Claro que puedo!-dijo Harry-. Apártense.
Pero antes de que pudiese decir nada más, la puerta se abrió otra vez como Harry sabía que ocurriría.
-¿Ven?-señalo Luna con satisfacción.
Y allí estaba Hagrid, frunciéndole el ceño y a pesar del delantal floreado, parecía verdaderamente alarmado.
-¡Soy un profesor!-bramó a Harry.
-Eso mismo digo yo-dijo la Profesora McGonagall.
-¡Un profesor, Potter!
-¡Uhhh! ¡Le dijo Potter!-exclamaron los gemelos "sorprendidos"
¿Cómo te atreves a tratar de echar abajo mi puerta?
-Lo siento, señor-dijo Harry.
-¡Uhhh! ¡Le dijo Señor!-exclamaron otra vez los gemelos "sorprendidos". Solo que esta vez se llevaron una colleja cada uno por parte de su hermana.
Enfatizando la última palabra mientras guardaba su varita dentro de su túnica. Hagrid lucía asombrado.
-¿Desde cuándo me llamas 'señor'?
-¿Desde cuándo me dices 'Potter'?
Los gemelos estuvieron a punto de volver a hacer un comentario estúpido, pero una sola mirada de su hermana los hizo callar. En serio, esa chica era cada vez más parecida a su madre… Aterraba.
-Oh, muy listo-gruñó Hagrid-. Muy divertido. Te has burlado de mí, ¿No? Está bien, entren, pequeños desagradecidos…
Musitando con pesimismo, se apartó para dejarlos pasar. Hermione pasó apresuradamente detrás de Harry, pareciendo bastante asustada.
-Y luego soy yo el que exagero-dio Harry en voz baja, lo cual no impidió que Hermione le oyera y le pegara una colleja a él también.
-¿Y bien?-dijo Hagrid gruñonamente mientras Harry, Ron y Hermione se sentaban alrededor de la enorme mesa de madera y Fang ponía su cabeza sobre la rodilla de Harry babeándole la túnica.
Las chicas pusieron cara de asco.
-¿Qué es esto? ¿Sintiendo lástima de mí? ¿Piensan que estoy solo o abandonado?
Los que conocían a Hagrid rodaron los ojos. La ironía era uno de sus escudos cuando estaba enojado (N.A: No estoy muy segura de que sea ironía… Siempre he sido muy mala en eso)
-No-dijo Harry inmediatamente-. Queríamos verte.
-¡Te extrañamos!-dijo Hermione trémulamente.
-Me extrañan, ¿no?-bufó Hagrid-. Sí. Claro.
-Vamos, Hagrid. El que no nos guste tu clase no significa que no te queramos-exclamo Hermione, algo enojada.
-Mmm… ¿Hermione? ¿Te das cuenta de que le estás hablando al libro? Nuestro Hagrid ya nos perdonó-observo Ron aguantándose la risa.
La chica se sonrojo intensamente mientras algunos se reían.
Estuvo pisoteando por ahí, preparando té en su enorme tetera de cobre, refunfuñando todo el rato. Finalmente puso de golpe tres tazas tan grandes como cubetas de té color caoba en frente de ellos y un plato con su típica tarta dura como una piedra.
-¡No exageres!-exclamo Hagrid un poco sonrojado. Estaba tan acostumbrado a cocinar solo para él, que a veces olvidaba que los demás no podían comer comidas tan sólidas.
Harry tenía suficiente hambre hasta como para comer la comida de Hagrid y tomó un trozo al instante.
-Hagrid-dijo Hermione tímidamente, cuando se unió a ellos a la mesa y empezó a pelar sus patatas con una brutalidad que sugería que cada tubérculo le había hecho un gran daño personal
-¡Pobres patatas!-exclamo Luna, como si en realidad lo lamentara.
Realmente queríamos seguir con Cuidado de Criaturas Mágicas, ¿sabes?
-¿Por qué me mintieron?-pregunto Hagrid, algo triste.
-Bueno… Tal vez para no dañar tus sentimientos-respondió Harry.
-¿Pero porque en el presente si me dijeron la verdad?-volvió a preguntar Hagrid confundido.
-Porque igualmente lo sabrías por el libro-respondió esta vez Ron con su característica "sensibilidad". Hermione le pego una colleja.
Hagrid dio otro gran bufido. Harry vio algunos mocos aterrizando en las patatas y estuvo agradecido por dentro que no se quedaran a cenar.
Hagrid se sonrojo (o por lo menos eso parecía bajo esa barba).
-¡De verdad!-dijo Hermione-. ¡Pero ninguno de nosotros pudo meterlo en sus horarios!
-Sí. Claro-dijo Hagrid otra vez.
Hubo un raro sonido de chapoteo y todos miraron alrededor: Hermione dejó escapar un diminuto grito y Ron saltó de su asiento y corrió alrededor de la mesa alejándose del gran barril que había en la esquina que acababan de mirar.
Todos se miraron curiosos por saber que había dentro de ese barril.
Estaba lleno de lo que parecían ser gusanos de treinta centímetros de largo, babosos, blancos y retorcidos.
-¡Ewww!-exclamaron todos, mirando a Hagrid, preguntándole con los ojos que hacia eso ahí.
-Créanme, no tengo la más mínima idea-respondió este, aunque sin estar asqueado como los demás.
-¿Qué son, Hagrid?-preguntó Harry, tratando de sonar más interesado que asqueado, pero soltando su tarta de roca al mismo tiempo.
-Eso es ser un verdadero Gryffindor-dijo Fred con falso orgullo.
-Solo larvas gigantes-dijo Hagrid.
-¿En serio? ¡No lo hubiéramos podido adivinar, Hagrid!-exclamo Sirius con sarcasmo.
-¿Y crecen dentro de…?-dijo Ron con aprensión.
-No crecerán dentro de nada-dijo Hagrid-. Las tengo aquí solo para alimentar a Aragog.
Este último comentario dejo desconcertado a Hagrid. Aragog cazaba su propia comida (aunque, técnicamente, lo hacían los hijos de Aragog). ¿Por qué tenía que alimentarlo Hagrid? ¿Estaría enfermo o algo así? No pudo evitar sentirse profundamente preocupado por su amigo. A veces no era muy agradable pero aun así sentía por el un cariño muy especial.
Y sin avisar, estalló en lágrimas.
Eso confirmo las sospechas de Hagrid, por lo que él también estuvo a punto de ponerse a llorar.
-¡Hagrid!-gritó Hermione, poniéndose de pie con un salto, corriendo alrededor de la mesa por el camino largo para evitar pasar al lado del barril de los gusanos y poniendo un brazo alrededor de sus temblorosos hombros-. ¿Qué es lo que pasa?
-Es demasiado obvio quien es el que se ocupa de los sentimientos en ese grupo-comento Parvati divertida.
-Es… él…-tragó Hagrid, con sus ojos como escarabajos negros llorando mientras se enjugaba la cara con el delantal-. Es… Aragog… creo que se está muriendo… se enfermó durante el verano y no mejora… yo no sé qué haré si él… si él… hemos estado juntos por tanto tiempo…
El Hagrid del presente también fue consolado por el Trio Dorado (aunque en realidad ninguno lamentaba este hecho).
-¿Quién es Aragog?-pregunto Ginny confundida.
-Él es… un buen amigo del Bosque Prohibido-respondió Hagrid sin dar muchos detalles.
Hermione dio golpecitos en los hombros de Hagrid, sin saber qué decir. Harry sabía cómo se sentía ella. Él sabía que Hagrid trataba a un fiero bebé de dragón como un osito de peluche, le había visto cuidando a Escregutos gigantes con ventosas y aguijones, intentado razonar con ese brutal medio-hermano Gigante
-¿Brutal medio-hermano gigante?-pregunto Bill sin poder evitarlo.
-Emmm… Si. Al fin y al cabo supongo que lo comentaran en el libro-dijo Hagrid un poco fastidiado-. Este verano me encontré por primera vez con Grawp, mi hermano. Para ser un gigante, es demasiado pequeño, así que decidí traerlo aquí… ¡Esta muy profundo en el Bosque Prohibido, por lo que o puede hacerle daño a ningún estudiante!-exclamo antes de que Fudge pudiera decir algo.
-Aun así, está en contra de las normas-declaro Fudge firmemente.
Hagrid bajo la mirada, sin querer que sus actos dejaran consecuencias a Dumbledore o a algún de los chicos. Solo le quedo preguntarse qué le pasaría a su hermano una vez acabaran los libros.
Los demás se sentían sorprendidos por la nueva información, pero la mayoría no le presto demasiada importancia, ya que probablemente no afectaría demasiado la historia.
Pero ésta era quizás el más incomprensible de sus monstruosos gustos: la parlante araña gigante, Aragog
-¿Así que ese es tu "viejo amigo"?-pregunto Sirius algo asustado. No era aracnológico como Ron, pero no le gustaban las arañas.
-Si…Nos conocemos desde hace muchos años… Literalmente, yo lo vi salir del huevo-confeso Hagrid. Ese libro estaba haciendo que confesara públicamente muchas cosas. Sin embargo, si así era para él, no se imaginaba como debía ser para los integrantes del Trio Dorado.
Que moraba en lo profundo del Bosque Prohibido y de la que Ron y él habían escapado por poco cuatro años antes.
Eso sorprendió aún más a todos.
-¡¿Qué quiere decir que escaparon de una araña gigante en su segundo año?!-exclamo la Señora Weasley, sin saber con quién estaba más enojada, si con los chico, con Hagrid o con el propio Aragog.
-Esto… Mama… es una larga historia…-dijo Ron intentando salvarse.
La Señora Weasley no les exigió que se lo dijeran en ese mismo instante solo porque era consciente de que no podían parar la lectura en ese preciso momento, aunque una sola mirada basto para dar a entender que al acabar el capítulo tendría que explicárselo.
-¿Hay algo… hay algo que podamos hacer?-preguntó Hermione, ignorando las desesperadas muecas y las sacudidas de la cabeza de Ron.
Aunque no era ningún secreto la aracnofobia de Ron, hubo algunos que no pudieron evitar soltar algunas risas.
-¡Ustedes también reaccionarían así si una araña gigante del tamaño de un elefante les atacara!-exclamo el pelirrojo enojado, pero con solo ver la expresión del rostro de su madre se dio cuenta que no fue una muy buena idea.
-No lo creo, Hermione-se atragantó Hagrid, tratando de contener el flujo de sus lágrimas-. Mira el resto de la colonia… la familia de Aragog… se están comportando de una manera extraña ahora que está enfermo… un poco impacientes…
¿En serio ha utilizado la palabra "impacientes"? Porque tengo la sensación de que la familia de Aragog se ha salido por completo de control pensó Harry, pero sabía que no sería muy prudente comentarlo por el estado en que se encontraba Hagrid (Quien seguía llorando, siendo consolado esta vez por algunos profesores), así que decidió simplemente dejarlo pasar.
-Sí, creo que conocemos un poco esa faceta-dijo Ron en un susurro.
-… No creo que sea seguro para nadie, menos para mí acercarse a la colonia en este momento-terminó Hagrid
Eso hizo que Hagrid se preocupara aún más por Aragog. A pesar de que algunos días estaban muy temperamentales, los hijos de Aragog siempre lo recibían bien. ¿Solo lo hacían porque se los ordenaba Aragog?
Sonándose fuertemente la nariz en su delantal y mirando hacia arriba-. Pero gracias por el ofrecimiento, Hermione… significa mucho…
Después de eso, el ambiente mejoró considerablemente, aunque ni Harry ni Ron habían mostrado ninguna intención en ir y dar de comer larvas gigantes a una gigantesca araña asesina,
-Cosa que no les pediría, sabiendo que no le agradan a Aragog-comento Hagrid.
Hagrid parecía dar por descontado que a ellos les hubiese gustado hacerlo y volvió a ser el mismo de antes una vez más.
-Ah, siempre supe que les sería difícil meterme en sus horarios-dijo de forma brusca, sirviéndoles más té. -Incluso aunque hubiesen solicitado algunos Giratiempos.
-¡Pero si hubiese sido muy peligroso que ellos tuvieran Giratiempos!-exclamó la Señora Weasley-. ¡Los utilizarían para cosas que ni siquiera tengan que ver con las clases!-este último comentario lo dijo mirando a los chicos amenazadoramente.
Hermione se sonrojo violentamente, sin poder evitar recordar que aquello ya había pasado.
-Ese sonrojo significa algo…-dijo Ginny, pensando-. Un segundo… ¡Ya has tenido un Giratiempos!
Hermione asintió levemente, sorprendiendo a los que sabían que era un Giratiempo. Aunque, pensándolo bien, no era tan sorprendente, ya que Hermione en el tercer año cursaba muchas asignaturas, a veces dos en la misma hora. Era imposible que hubiese podido aprobar (o por lo menos asistir) todas esas clases sin un Giratiempos.
-Perdonen, pero… ¿Qué es un Giratiempos?-pregunto tímidamente un estudiante de primero de Hufflepuff.
-Es un objeto que permite a una persona poder devolverse unas cuantas horas en el tiempo (N.A: ¡Pero que explicación taaaaaaaaan larga!). Normalmente se le otorga uno a un estudiante que abarque demasiadas asignaturas, para que sea una ayuda para poder aprobarlas todas-explico brevemente la Profesora Sprout.
Aquellos que tampoco sabían que era un Giratiempo, se sorprendieron mucho. Después empezaron a imaginar que harían con uno (claro, ninguno con nada relacionado con las clases).
Después de eso, Ron continuo con la lectura, sin poder evitar sentirse aliviado de que su madre haya pasado por alto el que ellos hayan utilizado el Giratiempo de Hermione ara hacer "otra cosa que no esté relacionada con las clases".
-No podríamos haberlo hecho-dijo Hermione-. Destrozamos todas las existencias de Giratiempos del Ministerio cuando estuvimos allí en el verano.
Eso decepciono a todos los que habían estado fantaseando con tener un Giratiempo.
-¿Cómo es posible que hallan destruido todos los Giratiempos?-pregunto la Profesora McGonagall atónita.
-Recuerda que todos los Giratiempos se encuentran en el Departamento de Misterios-le recordó Dumbledore.
-Ah, entonces bien-dijo Hagrid-. No había forma de que lo hubiesen hecho… lo siento, he estado, ya saben, he estado preocupado por Aragog… y me preguntaba si la profesora Grubby-Plank les había estado enseñando mejor.
A lo que los tres indicaron categóricamente y falsamente que la Profesora Grubby-Plank, quien había sustituido a Hagrid unas pocas veces, era una profesora horrible
La profesora mencionada observo con dagas en los ojos al Trio Dorado. Ellos no sabían cómo zafarse de la situación sin tener que confesarle a Hagrid que le habían mentido así que a lo único que atinaron hacer fue agacharse lo más que podían en su asiento.
Con el resultado de que para cuando Hagrid los estaba despidiendo agitando la mano en el atardecer, parecía bastante alegre.
-Me muero de hambre-dijo Harry, una vez que la puerta se había cerrado tras ellos y estaban atravesando los oscuros y desiertos terrenos, Harry había dejado la tarta de piedra después de un ominoso sonido de estallido de uno de sus dientes traseros.
-Y yo que creí que después de comer con Hagrid durante seis años mis dientes ya se habrían acostumbrado-bromeo dramáticamente Harry, haciendo que los que le rodeaban le escucharan.
Mientras ingresaban al castillo, vieron a Cormac McLaggen entrando en el Gran Salón. Le llevó dos intentos pasar a través de las puertas, rebotó en el marco al primer intento.
-Parece como si alguien le hubiese hechizado-comento Ginny, extrañada.
McLaggen solo esperaba con ansias el momento en el que Granger confesara en el libro que ella lo había hecho.
Ron simplemente se rio a carcajadas y caminó a pasos largos en el Salón tras él, pero Harry cogió el brazo de Hermione y la llevó detrás.
Aquellos que aún no habían captado que Hermione había sido la que había enviado aquel hechizo, se preguntaron para que necesitaba Harry a Hermione.
-¿Qué?-dijo Hermione a la defensiva.
-Si me lo preguntas-dijo Harry tranquilamente-McLaggen parece como si estuviera distraído. Y estaba parado justo enfrente de donde tú estabas sentada.
-¡Lo sabía!-exclamo McLaggen levantándose y señalando a Hermione acusadoramente.
Hermione abrió los ojos como platos y se sonrojo como si no hubiera un mañana, y se empezó a preguntar si en realidad habría hecho algo como sabotear la prueba de McLaggen. Primero pensó que no, ya que normalmente era ella la que se interesaba y reputaba las normas, sin embargo… ¿Hasta qué punto habría llegado ella para que Ron pudiera pasar las pruebas?
Todos la observaban expectantes, a la espera de que ella confesara el sabotaje.
-Yo… Creo que si he sido yo-confeso Hermione con la cabeza gacha. ¿Para que serviría mentir si al fin y al cabo lo dirían en el libro?
-¡Entonces deben repetir la pruebas! ¡Ese Weasley ha ganado injustamente!-Exclamo McLaggen haciendo un show.
-La Señorita Granger a dice que cree que fue ella, pero tenemos que esperar a que lo confiese en el libro-contesto racionalmente la Profesora McGonagall-. Igualmente, aunque estuviese en lo cierto, aun no se han efectuado las pruebas, por lo que no hay que repetirlas.
En realidad, nadie (aunque había unas cuantas excepciones) juzgaba a Hermione por haber hechizado a McLaggen, ya que en realidad nadie lo hubiese querido en el equipo, por muy bien que jugara.
Ron estaba pasando por una crisis existencial por los cambios de humor de Hermione (la del libro y la del presente). ¿No se supone que estaba enojada con él? ¿Por qué de repente le ayudaba con las pruebas? Pero entonces… ¿Por qué la del presente también se enfadaba con él? Decido dejarlo pasar, ya que si seguía pensando en todo eso, lo más probable es que le estallara la cabeza.
Hermione se sonrojó.
-Oh, está bien, de acuerdo, yo lo hice
La Profesora McGonagall suspiro antes de decir:
-Tendré que restarle 15 puntos a Gryffindor.
-¿Solo quince?-pregunto McLaggen, olvidando que se trataba de su misma casa.
Mientras tanto, Ron se debatía entre sentirse ofendido de que Hermione creyera que necesitaba ayuda para ganar en la pruebas, y agradecido por el hecho de que le halla ayudado. De decidió por la segunda.
-Esto… Hermione… Gracias-le agradeció torpemente.
-No tienes por qué darlas-le respondió esta con una sonrisa-. Aunque no lo hubiera hecho, habrías parado las cinco, así que prácticamente el mérito es tuyo.
Esta última frase pareció fortalecer la autoestima del pelirrojo, así que siguió leyendo con una sonrisa en su rostro.
-¡Pero deberías haber escuchado la forma en la que estaba hablando acerca de Ron y Ginny!
Los Weasley (contando a Harry) miraron a McLaggen fijamente. El chico se enterró lo más que pudo en su asiento, y aun así podía sentir las miradas de ellos.
De todas formas, tiene un temperamento desagradable, ya viste cómo reaccionó cuando no pudo entrar, tú no hubieras querido alguien así en el equipo.
En eso la mayoría le dio la razón a Hermione. Por muy bien que jugara, su carácter le restaba muchos puntos.
Mientras tanto, McLaggen miraba a Hermione con odio.
-No-dijo Harry-. No, supongo que es cierto. ¿Pero no fue eso deshonesto, Hermione? Quiero decir, eres una prefecta, ¿no es así?
Hermione dio un bufido divertido mientras le halaba un mechón de cabello a Harry.
-Oh, cállate-reaccionó ella sonriendo con satisfacción.
-¿Qué hacen ustedes dos?-preguntó Ron, reapareciendo en la entrada del Gran Salón y algo receloso.
-Claro-exclamo Fred-. Pero quitándole el "re".
-Nada-dijeron Harry y Hermione a la vez y se apresuraron hacia Ron.
-Eso solo hará que la situación se vea más comprometedora-dijo Ginny riendo.
El olor de la carne asada había hecho que el estómago de Harry rugiera de hambre, pero apenas habían dado tres pasos hacia la mesa de Gryffindor cuando el Profesor Slughorn apareció delante de ellos, cortándoles el paso.
Muchos no pudieron evitar un gruñido. Ese hombre, a pesar de que sus intenciones sean agradables, podía llegar a ser exasperante.
-Harry, Harry, ¡Justo el hombre que esperaba ver!-bramó cordialmente, jugando con los extremos de su bigote de morsa e hinchando su enorme barriga-. ¡Esperaba atraparte antes de la cena! ¿Qué dices sobre una cena esta noche en mi habitación?
-Eso puede tomarse en dos sentidos-dijo Sirius con una mueca de asco.
Tengo a McLaggen, y Zabini, la encantadora Melinda Bobbin, no sé si la conoces, su familia posee una gran cadena de droguerías y por supuesto, espero que la señorita Granger haga el favor de venir también.
-¿Y porque te invito a ti?-pregunto Ron, algo celoso de que no le invitaran a él.
-Le agrado a los maestros-contesto ella, dejando a un lado la humildad.
Slughorn hizo a Hermione una pequeña reverencia mientras terminaba su charla. Era como si Ron no estuviese presente, Slughorn ni siquiera lo miró.
Remus se sintió un poco identificado con Ron. Cuando él estaba en la escuela, Slughorn invitaba constantemente a Sirius y a James a sus fiestas, el primero por ser el primogénito de una familia tan antigua como la Black, y el segundo por el carisma y la simpatía que normalmente reflejaba. Pero siempre dejaba a un lado a Remus y a Peter. Sin embargo, Sirius y James siempre faltaban a esas fiestas.
-No puedo ir, Profesor-dijo Harry de inmediato-. Tengo que cumplir un castigo con el Profesor Snape.
Todos gruñeron a recordar el dichoso castigo (aunque nadie pensaba que fuera injustificado. Por muy épica que fuera la contestación de Harry, no dejaba de ser grosera)
-¡Oh querido!-dijo Slughorn, haciendo una mueca cómica-. ¡Querido, querido, contaba contigo, Harry! Bueno, ahora, tendré que cruzar unas palabras con Severus y explicarle la situación.
-Si apenas lo aplaza por Dumbledore, lo va a aplazar por Slughorn-comento Sarus rodando los ojos.
Estoy seguro de que seré capaz de convencerle de que posponga tu castigo.
-Sigue soñando-comento Snape con una sonrisa irónica.
Sí, ¡los veré a los dos luego!- Se fue deprisa del Salón.
-No tiene posibilidades de convencer a Snape-dijo Harry en el momento en que Slughorn estaba fuera del alcance de oírlo.
-Me alegro de que sea consciente de ello, Potter-comento Snape, con la misma sonrisa irónica de antes.
-El castigo ya ha sido pospuesto una vez, Snape lo hizo por Dumbledore, pero no lo hará por nadie más.
-Oh, desearía que pudieras venir, ¡No quiero ir sola!-dijo Hermione ansiosamente
Hermione pensaba lo mismo pensando en cómo lograría mirar a McLaggen a la cara. En realidad, ella no estaba de acuerdo con su propio comportamiento, por mucho que quisiera a Ron. Por un lado comprendía por qué había hecho, pero seguía pensando que aquel no era un comportamiento de ella.
Harry sabía que ella estaba pensando en McLaggen.
McLaggen sonrió maliciosamente.
-Dudo que vayas a ir sola, probablemente Ginny esté invitada-espetó Ron.
Ginny soltó un gemido lastimero, recordando que ella también había sido "invitada" al Club de Slug.
Quien no parecía haber llevado bien el ser ignorado por Slughorn.
-No te preocupes, Ron-intento animarlo Harry-. Tal vez cuando empiecen los partidos te inviten.
Ron no pareció muy convencido, pero no discutió.
Después de la cena, caminaron hacia la Torre de Gryffindor. La sala común estaba repleta, dado que mucha gente ya había terminado de cenar, pero se las ingeniaron para encontrar una mesa libre y sentarse, Ron, que había estado de mal humor desde el encuentro con Slughorn, se cruzó de brazos y frunció el ceño al techo.
La mayoría comprendía el comportamiento de Ron, sin embargo, la minoría, observo a Ron, reprochándole.
Hermione alcanzó una copia de 'El Profeta Vespertino', que alguien había dejado abandonada en una silla.
-¡La Prefecta Perfecta ha robado un periódico!-exclamaron los gemelos-. ¡Ahora hay que enviarla a Azkaban!
Hermione solo rodo los ojos ante la infantil reacción de los gemelos, pero el resto se rio.
-¿Algo nuevo?-dijo Harry.
-Realmente no…- Hermione había extendido el periódico y examinaba las páginas interiores-. Oh, mira, tu padre está aquí, Ron
Los más paranoicos se sobresaltaron, pensando que algo le había ocurrido al Señor Weasley.
¡Está bien!- agregó rápidamente, puesto que Ron la había mirado alarmado. -Solo dice que ha ido a visitar la casa de los Malfoy.
Draco gruño, recordando la dichosa advertencia que le había hecho Potter a Weasley y deseando que su padre no tuviera consecuencias por ellos.
-Esta segunda búsqueda de la residencia del Mortifago no parece haber dado ningún resultado.
Draco suspiro aliviado.
Arthur Weasley de la Oficina para la Detección y Confiscación de Hechizos de Defensa y Objetos Protectores Falsos dijo que su equipo había actuado por un aviso confidencial.
-Que ya no lo es tanto…-murmuro Hermione al notar la mirada de odio con que miraba Draco a Harry.
-¡Sí, el mío!-dijo Harry-. ¡Le dije en King's Cross sobre Malfoy y esa cosa que trataba que Borgin le reparara! Bien, si no es en su casa, debe de haber traído lo que quiera que sea a Hogwarts con él
-En serio, Potter, Hogwarts tiene en ese momento una de las mejores protecciones anti magia oscura, ¿Realmente crees que un adolescente va a poder burlar toda esa protección?-pregunto Moody divertido.
-Pero tiene sentido-replico Tonks-. Ya todos sabemos que Malfoy tiene una tarea asignada por Voldemort. Si tiene la ayuda de Voldemort, ¿Por qué no podría burlar todas las protecciones?
Los dos Aurores se introdujeron a una larga discusión respecto al tema, pero Ron decidió seguir leyendo.
-¿Pero cómo podría haberlo hecho, Harry?-dijo Hermione, bajando el periódico con una mirada sorprendida-. Todos fuimos registrados cuando llegamos, ¿o no?
Algunos estudiantes parecieron un poco enojados por eso, sobre todo aquellos que llevaban ilegalmente objetos a la escuela.
-¿Lo fueron?-dijo Harry, sorprendido-. ¡Yo no!
-Oh no, por supuesto que tú no, olvidé que llegaste tarde… bueno, Ficha nos repasó a todos con Sensores de Secreto cuando llegamos al vestíbulo. Hubieran encontrado cualquier objeto Oscuro, sé de hecho que a Crabbe le confiscaron una cabeza reducida.
Crabbe trono los dedos de manera amenazante. Esa cabeza había sido un regalo de su padre…
Ves, ¡Malfoy no puede haber introducido nada peligroso!
Momentáneamente bloqueado, Harry observó a Ginny Weasley jugando con Arnold, el Puff Pygmeo, un rato antes de ver una objeción.
-En serio, Harry, te estas volviendo un poco obsesivo con eso-se auto-interrumpió Ron.
Harry le miro mal. ¿Por qué no le creían? Él estaba completamente seguro de que Malfoy había introducido algo oscuro a la escuela.
-Entonces alguien se lo envió por lechuza-dijo-. Su madre o alguna otra persona.
-Esa es una teoría mucho más rebuscada-le dijo Moody.
-Todas las lechuzas están siendo revisadas también-dijo Hermione-. Filch nos lo dijo cuando estaba pasando esos Sensores de Secreto por todas las partes que podían.
Los estudiantes se debatían internamente entre sentirse seguros o sentir que estaban violando su privacidad.
Realmente bloqueado esta vez, Harry no encontró nada más que decir. No parecía existir ninguna forma en la que Malfoy pudiese haber traído un objeto peligroso u Oscuro al colegio.
-Excepto tal vez que…-pero Tonks se calló al ver la mirada de Moody.
Miró esperanzado a Ron, quien estaba sentado de brazos cruzados, mirando a Lavender Brown.
La mencionada miro a Ron coquetamente, mientras que Hermione gruñía molesta.
-¿Puedes pensar en alguna forma en la que Malfoy?
-Oh, déjalo, Harry-dijo Ron.
-Escucha, no es mi culpa que Slughorn nos invitase a Hermione y a mí a esa estúpida fiesta, ninguno de los dos quiere ir, ¡lo sabes!-dijo Harry enfureciéndose.
Ron bajo la cabeza, avergonzado. Él sabía que ni Harry ni Hermione tenían la culpa de que no le invitaran, pero no podía evitar sentir celos de ellos dos.
-Bueno, como no estoy invitado a ninguna fiesta-dijo Ron poniéndose en pie otra vez-creo que me iré a la cama.
Se fue airadamente hacia la puerta del dormitorio de los chicos, dejando a Harry y Hermione mirándolo fijamente.
La Señora Weasley miro desaprobatoriamente a su hijo.
-¿Harry?-dijo la nueva Cazadora, Demelza Robins, apareciendo de repente a su espalda-. Tengo un mensaje para ti.
-¿Del Profesor Slughorn?-preguntó Harry, lleno de esperanza.
Snape sonrió triunfante.
-No… del Profesor Snape-dijo Demelza. El corazón de Harry dio un vuelco-. Dice que debes ir a su oficina a las ocho y media esta noche para tu castigo, no importa cuántas invitaciones a fiestas hayas recibido.
A pesar de que les molestara, tenían que aceptar que Harry se merecía ese castigo, por lo que nadie replico.
Y quiere que sepas que vas a separar Gusarajos podridos de los buenos, para usarlos en Pociones, y… y dice que no es necesario que lleves tus guantes protectores.
-Ewww-exclamaron las chicas y algunos chicos.
-Bien-dijo Harry seriamente-. Muchas gracias, Demelza.
-Ese ha sido el final del capítulo-dijo Ron mientras que bajaba el libro. Ya le dolía un poco la garganta, así que tomo un poco de agua que tenía al lado.
Una vez Dumbledore tuvo el libro otra vez en sus manos, este anuncio que daría media hora de descanso.
Así que el comedor completo se empezó a llenar de voces. Las personas iban ce aquí para allá para hablar con sus amigos y conocidos. Ginny se levantó para caminar con sus amigas, dejando su asiento al lado de Harry vacío. Harry hablaba un poco con Ron y Hermione.
Este es el momento perfecto pensó Cho cuando noto que Ginny había dejado al fin su asiento. Así que se levantó, con la pequeña botella ya abierta escondida en la palma de su mano, y camino lo más coquetamente que pudo hasta el asiento contiguo al de Harry.
Cuando sintió que alguien se sentaba a su lado, creyendo que era Ginny, Harry levanto su rostro con una sonrisa, pero se sorprendió mucho al ver a Cho.
-¡Hola, Harry!-saludo ella.
-Hola…-dijo el distraídamente. Desde hacía un rato había querido quedarse a solas con Ginny, por lo que estaba esperando a que ella llegara para poder irse a escondidas.
Aparentemente sin darse cuenta de la incomodidad del chico, Cho empezó a hablar sobre el Quidditch, lo que parecía ser el único tema que tenían en común. Sin poder evitarlo, Harry se introdujo emocionadamente a la conversación. Estaba tan concentrado en narrar lo que había vivido en el Mundial el año pasado (el partido, no lo que sucedió esa noche en el campamento), que no se dio cuenta de que poco a poco la mano de Cho se acercaba a su copa.
Una vez pudo ponerle a la copa unas cuantas gotas de la poción a la copa de Harry, Cho, sonrió triunfante, lo que Harry no noto, tampoco (N.A: Estaba un poco despistado, ¿No? -_-). La chica sentía que su corazón palpitaba cada vez más rápido cuando, lentamente, Harry empezaba a levantar la copa para tomar un poco de agua. Ya casi… Solo un poco… unos cuantos centímetros más…
Pero entonces, de la nada, una mano le arrebato la copa a Harry, haciendo que el contenido se derramara un poco. Harry y Cho miraron sorprendidos a una Hermione que parecía completamente furiosa.
-¿Que le acabas de poner a Harry en la copa?
Todos, completamente todos, se quedaron callados ante el grito furioso de Hermione, mientras miraban expectantes a Cho, que parecía que se desmayaría en cualquier momento.
