Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling

-El siguiente capítulo se llama: El Riddle Secreto.

-¿Riddle secreto?-se preguntó Ron extrañado.

-Posiblemente haga referencia al Tom Riddle antes de que se convirtiera en Lord Voldemort-contesto Hermione. Ron no pudo evitar un escalofrió al escuchar el nombre.

Katie fue trasladada al Hospital San Mungo para Enfermedades y Heridas Mágicas al día siguiente, y para ese momento las noticias de que había sido maldecida se habían esparcido por todo el colegio

-Como no podía ser de otra manera…-dijo Katie con un poco de humor, tratando de aligerar un poco el ambiente, ya que todos se estaban volviendo a preocupar por Katie. Funciono, ya que todos rieron.

Aunque los detalles eran confusos y nadie más que Harry, Ron, Hermione y Leanne sabían que Katie no había sido en realidad el objetivo escogido.

-Me pregunto qué locas teorías se habrán inventado todos-comento Luna, con la mirada perdida.

-Bueno, tú no eres la adecuada para hablar de locu…-Ron no pudo terminar de hablar, ya que su hermana le había pisado tan fuertemente que tuvo que ahogar un grito de dolor.

-Oh, y Malfoy lo sabe, por supuesto- les dijo Harry a Ron y Hermione,

-Nada va a lograr que se lo quite de la cabeza, ¿Cierto?-le pregunto Ginny a Ron y Hermione.

-Nada-contestaron los dos al mismo tiempo.

-¡Hey! Aún estoy aquí…-dijo Harry, un poco molesto. Él no era tan terco… ¿O sí?

Quienes continuaban con su política de fingir sordera cada vez que Harry mencionaba su teoría de "Malfoy-es-un- Mortífago".

Hermione F. ahora se arrepentía de no haber oído a Harry. Habría ahorrado tanto dolor a todos (incluyendo al propio Draco) si tan solo lo hubiesen podido detener a tiempo. No habrían podido salvar a Dumbledore, a que por la maldición que tenía en el brazo igualmente habría muerto, pero habría sido mejor que ser tirado desde la torre de astronomía. Y habría tenido más tiempo de informar del todo a Harry. Si, en definitiva, debió haber escuchado a Harry cuando este les hablaba sobre sus teorías sobre Draco Malfoy.

Harry se preguntaba si Dumbledore volvería de donde fuera que estuviese para su lección del lunes a la noche

-Si te mande a avisar que tendríamos lecciones el lunes por la noche, el lunes por la noche estaré-dijo Dumbledore solemnemente.

Pero, no teniendo noticias de lo contrario, se presentó en su oficina a las 8 en punto de la noche, llamó y se le respondió que pase. Allí se encontraba Dumbledore, se veía inusualmente cansado, su mano quemada y negra como siempre

Todos se volvían a preguntar que había estado haciendo Dumbledore mientras estaba afuera y que le había asado en la mano. Parecía que aquellas dos preguntas iban a ser una gran interrogación en la mente de todos.

Pero sonrió cuando le indicó a Harry que se sentara. El Pensadero estaba sobre el escritorio nuevamente, despidiendo haces de luz plateada hacia el techo.

Algunos se emocionaron a ver que otra vez iban a adentrarse a los recuerdos de alguien relacionado con Quien-No-Debe-Ser-Nombrado. Otros, en cambio, pensaban que era una pérdida completa de tiempo y que Dumbledore debía enseñarle a Harry como defenderse.

-Has estado ocupado mientras estuve fuera- dijo Dumbledore -creo que presenciaste el accidente de Katie-.

-Sí señor, ¿Cómo está ella?

-Bastante mal todavía

Muchos se entristecieron al escuchar eso. Era obvio que Katie no se recuperaría de la noche a la mañana, pero algunos aún tenían ciertas esperanzas de que Katie pudiese jugar en el primer partido de Quidicht de Gryffindor.

Aunque relativamente fue afortunada, al parecer tocó el collar con la menor cantidad de piel posible; había un pequeño agujero en su guante.

Eso logro que algunos se estremecieran. Si eso había pasado solo con un simple roce, no querían siquiera imaginarse que habría pasado si Katie lo hubiera tocado de verdad.

Si se lo hubiese puesto, si lo hubiese tomado con su mano sin guante, hubiese muerto, tal vez instantáneamente.

Afortunadamente, el Profesor Snape fue capaz de hacer lo suficiente para impedir que la maldición se propagara rápidamente.

-¿Snape?-fue la pregunta general de casi todo el Gran Comedor.

-Profesor Snape-corrigió Dumbledore.

-¿Por qué él?- pregunto Harry rápidamente-¿Por qué no Madame Pomfrey?

Algunos se sintieron impresionados por la manera en la que Harry le hablaba a uno de los magos más respetados (por no decir el más respetado) de la época. Aunque claro, ya había destruido su oficina. Nadie comento nada, porque en realidad también quería saber porque Snape había tenido que ser el que no permitiera que la maldición no se propagara.

-Impertinente-dijo una voz suave desde uno de los retratos de la pared y Phineas Nigellus Black, el tatarabuelo de Sirius, levantó la cabeza que tenía apoyada sobre sus brazos, donde parecía estar dormido-

Sirius bufo.

-El impertinente es el. Siempre que no nos dábamos cuenta, aparecía y escuchaba la conversación.

Yo no hubiese permitido que un estudiante cuestionase la manera en la que Hogwarts funcionaba en mis días.

-Siempre hay que estar abierto a todas las opiniones y peticiones de los estudiantes. O por lo menos escucharles-dijo Dumbledore sabiamente.

-Sí, gracias Phineas- dijo Dumbledore calmamente- El Profesor Snape sabe mucho más sobre las artes oscuras que Madame Pomfrey, Harry.

-Debí habérmelo imaginado-bufo Ron en voz baja, solo para Harry y Hermione.

De cualquier manera, el personal de San Mungo me está enviando reportes cada hora y tengo esperanzas de que Katie se recupere rápidamente.

-Eso es lo que esperamos todos-dijo Leanne solemnemente, mientras apretaba con fuerza la mano de su amiga.

-¿Dónde estuvo este fin de semana, Señor?- dijo Harry, sin prestarle atención al fuerte presentimiento de que estaba forzando su suerte, un sentimiento aparentemente compartido por Phineas Nigellus quien murmuró.

-No entiendo para que preguntas si sabes que no te va a responder-dijo Ginny con burla.

-Tenía que intentarlo-se encogió de hombros Harry.

-Preferiría no decírtelo ahora- dijo Dumbledore- Sin embargo te lo diré a su debido tiempo.

-Eso sí que es nuevo-dijo Snape con resentimiento-. Dumbledore dándole explicaciones a alguien.

-¿Lo hará?- dijo Harry sobrecogido.

-Sí, eso espero- contestó Dumbledore, extrayendo una botella fresca de memorias plateadas de dentro de su túnica y descorchándola con un golpe de varita.

-Señor- dijo Harry con cautela- Encontré a Mundungus en Hogsmeade.

-¡Al fin le avisas a un profesor!-exclamo Hermione. Aquello era algo que nunca entendería de los chicos, ¿Por qué nunca eran capaces de avisar a un profesor y esperaban a resolver todo por ellos mismos?

-Ah sí, ya estaba al tanto de que Mundungus ha estado robándose tu herencia sin respeto alguno- dijo Dumbledore frunciendo el ceño levemente- Se ha estado escondiendo desde que te le acercaste a la salida de Las Tres Escobas, quiero pensar que teme encontrarme cara a cara. De igual manera, quédate tranquilo que no seguirá quedándose con las antiguas posesiones de Sirius.

Harry y Sirius miraron agradecidos al Profesor Dumbledore.

-¿Ese viejo sarnoso sangre mestiza ha estado robándose la herencia de los Black?-dijo Phineas Nigellus indignado, y salió de su marco indudablemente para ir a visitar su retrato en el número 12 de Grimmauld Place.

Sirius bufo.

-En serio, tengo que encontrar la manera de quitar ese retrato.

-Profesor-dijo Harry, luego de una breve pausa- ¿Le dijo la Profesora McGonagall lo que le dije a ella luego de que Katie fuese atacada? ¿Acerca de Draco Malfoy?

Los amigos de Harry suspiraron. Sabían que Harry iba a sostener esa teoría hasta el fin del mundo, y si tenía que decírsela al Ministro de Magia, lo haría.

-Me habló sobre tus sospechas, si- dijo Dumbledore.

-¿Y usted...?

-Deberé tomar todas las medidas para investigar a cualquiera que haya estado involucrado en el accidente de Katie- dijo Dumbledore- Pero lo que me preocupa ahora, Harry, es nuestra lección.

Todos se enderezaron un poco más en sus sillas, atentos. Estaban cada vez más curiosos por saber qué e solo que verían (o en su caso escucharían) en aquel recuerdo.

Harry se sintió un poco resentido por esto: si las lecciones eran tan importantes ¿Por qué había habido un término tan grande entre la primera y la segunda?

Aquella era una pregunta que también se hacían muchos.

-Porque a pesar de ser muy importantes, no podemos ver todos los recuerdos de golpe-contesto Dumbledore-. Necesito que Harry reflexione respecto a ellos lo más que pueda.

Sin embargo, no dijo nada más acerca de Draco Malfoy, pero observó a Dumbledore echar las memorias frescas en el Pensadero y mover la vasija de piedra en círculos una vez más entre sus manos de dedos largos.

-Recordarás, estoy seguro, que dejamos la historia de los comienzos de Lord Voldemort en el punto en que el apuesto Muggle, Tom Riddle, había abandonado a su esposa hechicera, Merope, y había vuelto a la casa de su familia en Little Hangleton. Merope se quedó sola en Londres, esperando al bebé que algún día se convertiría en Lord Voldemort.

Aquello era realmente emocionante para casi todos. Para ellos, Quien-Tu-Sabes era uno de los magos más temidos, sin embargo no sabían nada de él. Y la mayoría había llegado a creer que nadie sabía nada de él. Pero una vez más, Dumbledore había demostrado que él lo sabía casi todo.

-¿Cómo sabe usted que ella se hallaba en Londres, Señor?

-Por la evidencia de un tal Caractacus Burke – dijo Dumbledore- que, por una extraña coincidencia, ayudó a fundar la mismísima tienda de donde proviene el collar del que estábamos hablando recién.

Hizo girar el contenido del Pensadero como Harry ya lo había visto hacerlo antes, casi como un minero tamizando en búsqueda de oro.

Los sangre limpia miraron a Harry confundidos.

-Es largo de explicar-dijo el rodando los ojos.

De la girante masa plateada se levantó un hombrecillo girando dentro del Pensadero, plateado como un fantasma pero mucho más sólido, con una maraña de cabello que le cubría completamente los ojos.

-Sí, lo adquirimos de forma curiosa. Lo trajo una bruja joven justo antes de navidad, oh, hace muchos años. Dijo que necesitaba el oro desesperadamente, bueno, eso era obvio. Cubierta con harapos y bastante arruinada además. Verá, iba a tener un bebé. Dijo que el camafeo había pertenecido a Slytherin.

-Dudo mucho que le haya creído tan fácilmente-dijo Remus.

Bueno, nosotros oímos esa clase de historia todo el tiempo "Oh, esto pertenecía a Merlín, ésta era su tetera favorita

Aquellos los hizo reír.

-¿Quién se va a creer eso?-pregunto Tonks sarcásticamente.

Pero cuando lo observé, tenía su marca y unos pocos y simples hechizos fueron suficientes para saber la verdad. Por supuesto que eso lo hacía casi invaluable. Ella parecía no tener idea de cuánto valía en realidad. ¡Se contentó con 10 galeones! ¡La mejor compra que hicimos jamás!

Aquello hizo enojar a muchos.

-¿Cómo se puede ser tan miserable?-pregunto la Señora Weasley enojada, auto-interrumpiéndose-. ¿Es que acaso no acaba de decir que era obvio que necesitaba el dinero y que estaba embarazada?

El Señor Weasley intento calmarla hasta que ella pudo seguir con la lectura.

Dumbledore le dio al Pensadero una sacudida muy fuerte y Caractacus Burke descendió nuevamente a la masa de memoria de la que había salido.

-¿Tan sólo le dio 10 galeones? -dijo Harry indignado.

Muchos se sentían igual que Harry.

-Caractacus Burke no era famoso por su generosidad- dijo Dumbledore- Así que sabemos que casi al final de su embarazo Merope estaba sola en Londres con una gran necesidad de oro, lo suficientemente desesperada para vender su única y más valiosa posesión, el camafeo que formaba parte de la atesorada herencia de la familia de Marvolo.

Los Slytherin estaban horrorizados por el hecho de que alguien haya llegado siquiera a pensar en vender una reliquia de Salazar Slytherin. ¿Quién sabrá en donde se puede encontrar en esa época tal tesoro?

-¡Pero ella podía hacer magia!- dijo Harry impaciente- Podría haber obtenido comida y todo lo que necesitase mediante la magia ¿Verdad?

Nadie había caído en cuenta de eso. Estaban cada vez más convencidos de que Merope estaba realmente loca.

-Ah – dijo Dumbledore- tal vez podía. Mas yo creo, otra vez estoy adivinado, pero estoy seguro de que estoy en lo correcto, de que cuando su marido la abandonó, Merope dejó de usar magia.

Todos estaban cada vez más confundidos. Era muy extraño escuchar que un mago o bruja renunciara voluntariamente a su magia.

No creo que quisiera seguir siendo una bruja. Por supuesto, también es posible que su amor no correspondido y el desprecio del mismo hacia ella, la hayan dejado sin poderes, eso puede suceder.

-Pero… debería ser un caso demasiado extremo, ¿No?-pregunto una estudiante de Hufflepuff.

-Por supuesto-contesto la Profesora McGonagall-. La depresión debe llegar a un nivel en el que él o ella simplemente ya no tengan las fuerzas necesarias para hacer magia.

De todos modos, como estás por ver, Merope se negó a levantar su varita, incluso para salvar su propia vida.

-¿Ella no quiso permanecer con vida ni siquiera por su hijo?

Todos miraron sorprendidos a Harry, quien no entendía porque le miraban.

-Harry… ¿Estas sintiendo lastima por Quien-No-Debe-Ser-Nombrado?-le pregunto Ginny, también sorprendida.

Harry se lo pensó por unos segundos.

-No-contesto con completa seguridad-. Creo que siento lastima por la otra persona que podría haber sido Riddle de haber tenido otra suerte. Pero no siento lastima de Voldemort.

Aquello le dejo algo que pensar a muchos.

Dumbledore levantó las cejas

-¿Es posible que estés sintiendo pena por Lord Voldemort?

-No- espetó Harry- Pero ella tuvo la opción ¿Verdad? No como mi madre...

Muchos se entristecieron con el recuerdo de lo sucedido aquel 31 de octubre. Eran pocos lo que sabían que Lily Potter si había tenido opción, pero que se había dejado guiar por el corazón, tomando la mejor opción.

-Tu madre también tuvo la opción- dijo Dumbledore gentilmente.

Eso confundió a muchos. ¿A qué se refería Dumbledore? ¿Acaso no había llegado Voldemort a matar sin compasión a los Potter?

-¿Qué quiere decir con eso, Profesor Dumbledore?-le pregunto Neville tímidamente.

-Creo que no es prudente contestar eso en este momento-contesto Dumbledore gentilmente.

Si, Merope Riddle escogió la muerte a pesar del hijo que la necesitaba, pero no la juzgues tan duramente, Harry. Ella estaba extremadamente debilitada por un largo sufrimiento y nunca tuvo el coraje de tu madre.

Aquellos que habían conocido a Lily sonrieron ante su recuerdo. Definitivamente, Lily había sido una de las personas más valientes que habían conocido.

Sirius empezó a recordar su época de estudiante, un recuerdo que hizo que se riera él solo, logrando que muchos le vieran extraño.

Inicio del Flashback:

-No, Potter, no voy a salir contigo-contesto Lily sin siquiera dignarse a mirar a James.

-¡Pero Pelirroja…!-exclamo James, pero antes de que terminara de hablar, Lily lo interrumpió, esta vez mirándolo fijamente a los ojos.

-Primero, para ti soy Evans, no "Pelirroja". Segundo, cuando yo digo que no, significa que no. Y tercero, ¡Ya me tienes harta de que me invites a salir!

Y antes de que James pudiera agregar algo más, le dio la espalda y se dirigió al Gran Comedor, con la babilla en alto.

Sirius, Remus y Peter observaban la escena a unos metros, muertos de la risa. Excepto Sirius, quien no se veía muy feliz al tener que entregarle un galeón a Remus.

-Sigo sin saber porque sigues apostando a favor de James. Sabes que primero se comería una un kilo de grageas sabor vomito voluntariamente antes que salir con James-dijo Remus sonriente, mientras se metía el galeón en el bolsillo.

-¡Tengo confianza en mi amigo!-exclamo Sirius, en su defensa.

James se acercó a sus amigos, con una expresión atontada. Lo más gracioso de todo, era que parecía que contra más se negara Lily, más enamoraba a James.

-Esa mujer va a ser la madre de mis hijos-dijo con un suspiro, mientras veía como su pelirroja se iba.

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-¡No puedo creerlo!-exclamo James, nada más entrar en el cuarto de los hombres de quinto curso, donde se encontraban sus tres amigos.

-¿Qué paso ahora, James?-le pregunto Remus sin levantar la mirada de su libro. Todos estaban seguros de que se trataba de algo sobre Lily.

-¡Ya sé porque la Pelirroja se negó a ir a Hogsmeade el sábado conmigo!-exclamo James. Se vea furioso.

-Porque... ¿Siempre lo hace?-pregunto sarcásticamente Sirius.

-Ja, muy gracioso de tu parte, Canuto-dijo James sin pisca de gracia-. Va a ir con un idiota de Hufflepuff.

Aquello sorprendió a los Merodeadores. Era cierto que hasta el momento Lily nunca había aceptado ni una de las miles de invitaciones que le había hecho James, pero tampoco se había sabido que salía con chicos. Exceptuando a Quejicus, claro, aunque él estaría enterrado hasta el cuello en la "zona amigos" de por vida, por lo que no era una gran amenaza.

-¿Y qué vas a hacer, James?-pregunto Peter tímidamente, como siempre lo hacía cada vez que se dirigía a James.

-Muy sencillo, mi querido Colagusano-contesto James, esta vez sonriendo, mientras se tumbaba en su cama-. Voy a marcar mi territorio.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Los cuatro merodeadores se dirigían felizmente hacia Hogsmeade. El más feliz de todos era James, quien tenía una sonrisa en su cara que sería muy difícil de quitar.

Todos estaban muy satisfechos de lo que había hecho la noche pasada. Habían utilizado uno de sus "contactos" para poder ingresar a los dormitorios de los Hufflepuff. Una vez se informaron de donde dormía Robert Carter, o como James le llamaba, "el-quita-pelirrojas", se dirigieron allá. Al día siguiente Robert se levantó con el cabello purpura, la piel verde, picazón por todo el cuerpo y un gran tatuaje que decía "NO TOQUES A MI LILY". Junto con un hechizo que impedía que se retirara cualquiera de los efectos durante una semana o dos.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

-¡NO SE RIAN!-gritaba James, mientras intentaba cubrirse por completo con una de sus mantas.

-Oh, vamos Cornamenta, es gracioso-decían los otros tres Merodeadores mientras se retorcían en el suelo de la risa.

A la mañana siguiente de la salida a Hogsmeade, James se despertó con un aspecto de lo más peculiar: Cabello azul, piel naranja con puntos verdes, picazón en "ciertas partes del cuerpo", y por último, un tatuaje en la frente que decía "IDIOTA DEL AÑO" y uno pequeño en la mejilla que ponía "ATT: EVANS". Todo con un hechizo de permanencia de un mes.

Fin del Flashback

Sirius no podía parar de reír. Al ver que Remus le miraba como si estuviese loco, le dijo en voz baja porque se reía, logrando que Remus también empezara a reír.

Y ahora, si te levantas...

-¿A dónde vamos?-preguntó Harry, mientras Dumbledore se reunía con él frente al escritorio.

-Esta vez- dijo Dumbledore- vamos a entrar a mi memoria

Aquello emociono a más de uno. No todos los días se podía entrar en la memoria de Albus Dumbledore. O bueno, escuchar como alguien entro en su memoria…

Creo que la encontrarás exacta y rica en detalles. Después de ti Harry...

Harry se dobló sobre el Pensadero, su cara tocó la fría superficie de memorias y luego se encontró cayendo en la oscuridad nuevamente. Segundos después, sus pies tocaron tierra, abrió los ojos y descubrió que él y Dumbledore estaban en medio de una concurrida y antigua calle londinense.

-Ahí estoy- dijo Dumbledore alegre- señalando a una figura alta cruzando la calle enfrente a un carruaje cargado de leche.

Este joven Albus Dumbledore tenía cabello y barba castaños.

-¡Wow! ¡Un Dumbledore joven!-exclamaron los gemelos.

-¡Fred! ¡George! ¡Tengan un poco más de respeto!-les regaño su madre.

Pero Dumbledore, al igual que muchos otros, se estaba riendo.

Ya de su lado de la calle, empezó a caminar velozmente sobre el pavimento, atrayendo algunas miradas curiosas debido a su llamativo traje de terciopelo violeta oscuro.

-Claro, muy normal en el mundo Muggle-dijo Sirius con sarcasmo.

-Lindo traje, Señor- dijo Harry, antes de que pudiera detenerse, pero Dumbledore casi se río mientras perseguían a su joven ser a corta distancia; finalmente pasaron a través de un par puertas de hierro que daban a un patio desnudo, al frente del cual había un edifico cuadrado y bastante sombrío, rodeado de altas cercas.

Sin poder evitarlo, el semblante de Dumbledore se oscureció notablemente. Obviamente, había sabido cual era aquel recuerdo desde el principio. Aquella había sido la primera vez que había visto a Tom Riddle. No era algo que se pudiera olvidar con facilidad.

Subió algunos escalones hacia la puerta principal y llamó una vez. Luego de un momento o dos, atendió la puerta una niña bastante sucia que usaba un delantal.

-Buenas tardes, tengo una cita con la Señora Cole, quien creo es la directora aquí.

-Oh- dijo la niña con cara confundida, asombrándose por la apariencia excéntrica de Dumbledore-. Mmm, solo un momento... ¡SEÑORA COLE!- gritó sobre su hombro.

Harry oyó una voz distante gritando algo como respuesta. La niña se giró hacia Dumbledore

-Pase, ya viene.

El joven Dumbledore entró al vestíbulo de pisos blancos y negros. El lugar estaba bastante deteriorado pero absolutamente limpio. Harry y el viejo Dumbledore lo siguieron. Antes de que la puerta principal se cerrase detrás de ellos, una mujer flaca y con la apariencia de estar bastante cansada se acercó rápidamente a ellos. Tenía la cara bastante puntiaguda y parecía más ansiosa que ruda y estaba hablando por sobre su hombro con otro asistente con delantal mientras se le acercaba a Dumbledore.

-...y llévale el yodo a Marta que está arriba, Billy Stubbs se ha estado sacando las costras de sus heridas y también las de Eric Walleys manchando las sabanas. Varicela antes que nada- le dijo a nadie en particular y entonces sus ojos recayeron en Dumbledore y se paró en seco, viéndose igual de sorprendida que si hubiese entrado una jirafa a su establecimiento.

Todos rieron.

-En serio, amo tus comparaciones-dijo Ginny mientras que se reía.

Harry se sonrojo, aunque no sabía si era por vergüenza o porque Ginny había dicho que amaba algo de él.

-Buenas tardes- dijo Dumbledore, extendiéndole la mano. La Señora Cole tan sólo se quedó mirándolo sorprendida

La Profesora McGonagall solo bufo por la grosería de la Señora Cole.

Mi nombre es Albus Dumbledore, le envié una carta pidiéndole una cita y usted amablemente me invitó a venir hoy.

La Señora Cole parpadeó. Aparentemente decidió que Dumbledore no era una alucinación, y dijo brevemente:

-Oh si, bueno...eh bueno...pase usted a mi despacho...sí.

-Dumby suele causar ese efecto en las mujeres-dijo Sirius, fingiendo orgullo.

Guio a Dumbledore hacia una pequeña habitación que parecía en parte una sala y en parte una oficina. Estaba igual de estropeada que el vestíbulo y los muebles eran viejos y estaban mal combinados. Invito a Dumbledore a sentarse en una silla bastante desvencijada y ella se sentó detrás de un escritorio atiborrado de cosas, mirándolo con nerviosismo.

Todos se estaban preguntando que hacia Dumbledore ahí. Era obvio que se trataba sobre algo relacionado con Quien-Tu-Sabes, pero seguían sin poder adivinar qué lugar era ese.

-Estoy aquí, como ya le dije en mi carta, para hablar de Tom Riddle y los arreglos para su futuro.

Aquello les dio una pista. Unos pocos ya habían adivinado el propósito de la visita de Dumbledore.

-¿Es usted familiar?- preguntó la señora Cole.

-No, soy maestro- dijo Dumbledore- He venido a ofrecerle a Tom una plaza en mi colegio.

-Usted… ¿Usted fue el que le dio una plaza a Voldemort en Hogwarts?-pregunto Hermione, sin apenas darse cuenta de los escalofríos que sintieron algunas personas al escuchar el nombre.

-Si. Fue a mí a quien encargaron la tarea de avisarle a Tom Riddle que era un mago-respondió Dumbledore.

-Espere, ¿avisarle que era un mago?-pregunto un estudiante de Slytherin confundido.

-Cuando un mago es hijo de muggles o no tienen a nadie que les explique que es un mago, Hogwarts se encarga de enviar algún maestro para avisarle-dijo la Profesora McGonagall.

-Eso significa que… ¿Quién-Tu-Sabes estaba con muggles?-pregunto un estudiante de Ravenclaw sorprendido.

-Así es-respondió Dumbledore-. Cuando Merope Gaunt murió, su hijo quedo a cargo de un orfanato de Londres.

Aquel dato sorprendió a todos. ¿Quién diría que Quien-Tu-Sabes alguna vez había vivido rodeado de muggles? ¿Qué el mismo había creído que era uno?

-¿Qué colegio es?

-Se llama Hogwarts- dijo Dumbledore.

-¿Y por qué está usted interesado en Tom?

-Creemos que tiene las cualidades que buscamos.

-¿No planeo decirle que Quien-No-Debe-Ser-Nombrado era un mago?-pregunto una estudiante de Hufflepuff sorprendida, al igual que otras personas.

-No era necesario-aclaro Dumbledore-. Les decimos a los padres la verdad porque sería ilegal no decírselo. Además, terminarían dándose cuenta al final o simplemente rechazar la oferta. Pero la Señora Cole es la encargada de un orfanato. Tiene demasiadas ocupaciones y demasiados niños para cuidar como para preocuparse a fondo por la educación de uno solo.

Casi todos le dieron la razón a Dumbledore, aunque había algunos pocos que pensaban que debió haberle dicho a la Señora Cole.

-¿Quiere decir que se ganó una beca? ¿Cómo pudo hacerlo? Él nunca ha solicitado una.

-Bueno, su nombre ha estado anotado desde su nacimiento.

-¿Quién lo registro? ¿Sus padres?

No había dudas de que la señora Cole era una mujer inconvenientemente inteligente.

Aparentemente Dumbledore también lo pensó así, porque Harry lo vio sacar su varita de entre sus ropajes de terciopelo y al mismo tiempo recoger un papel en blanco del escritorio de la señora Cole.

-Tome- dijo Dumbledore, agitando la varita mientras le pasaba el pedazo de papel- Creo que esto aclarará las cosas.

Aquello sorprendió a todos. ¿Albus Dumbledore había hechizado a un Muggle? ¡Pero si técnicamente era ilegal! Dumbledore parecía algo avergonzado.

Los ojos de la señora Cole se salieron de foco y volvieron mientras ella observaba momentáneamente interesada el papel en blanco.

-Eso parece perfectamente en orden- dijo ella plácidamente, devolviéndoselo.

Algunos rieron. Puede que pareciera cruel, pero cuando alguien tenía el encantamiento confundus era muy divertido verlos. Como un claro ejemplo, a McLaggen.

Luego sus ojos se detuvieron en una botella de ginebra

-¡Ginny!-exclamaron los gemelos con supuesta alarma-. ¡¿Cómo diablos te metiste en una botella?!

Ginny solo rodo los ojos ante el comportamiento infantil de sus hermanos.

Y en dos vasos que ciertamente no habían estado presentes unos segundos antes.

-¿Vas a emborracharla?-pregunto Sirius, entre sorprendido y divertido.

Dumbledore volvió a estar avergonzado.

-Esto... ¿Puedo ofrecerle un vaso de ginebra?-pregunto con una voz extra refinada.

-¡No, Señora Cole! ¡No se tome a nuestra hermanita!-exclamo George mientras se tiraba de rodillas al suelo, mientras que Fred abrazaba a su hermana mientras fingía estar llorando desconsoladamente.

-¡¿Podrían dejar de hacer payasadas y quedarse sentados en silencio?!-exclamo la Señora Weasley.

Los gemelos inmediatamente se sentaron nuevamente en sus asientos, tan tensos y serios que parecían estar en un funeral.

Todos observaron la escena mientras reían.

-Muchísimas gracias- dijo Dumbledore, sonriente.

Enseguida se notó que la señora Cole no era una novata en lo que se refería a tomar ginebra.

Los gemelos no pudieron evitar que se les saliera una risita, que inmediatamente cortaron al ver la cara de su madre.

Sirviendo a ambos una cantidad generosa, ella acabó su vaso de un solo trago.

Los adultos parecían preocupados porque una persona probablemente alcohólica (o por lo menos propensa a embriagarse) estuviera a cargo de un orfanato y de tantos niños.

Secándose los labios, le sonrió a Dumbledore por primera vez y él no dudó en aprovechar la situación.

-Me preguntaba si podría usted contarme algo acerca de la historia de Tom Riddle. Tengo entendido que nació aquí en el orfanato ¿verdad?

Aquel dato los sorprendió todos.

-Bueno… Tampoco se podía esperar que pudiera pagar un servicio médico, ¿No?-dijo Tonks razonablemente.

Todos le dieron la razón. Merope apenas si tenía para alimentarse, obviamente no tendría para poder dar a luz en un hospital.

-Es así- dijo la señora Cole, sirviéndose más ginebra- Lo recuerdo más claro que nada, porque yo recién había comenzado aquí también. Era la noche de año nuevo y hacía un frío intenso y nevaba, sabe. Noche horrible. Y esta chica, no mucho mayor que yo en esos días, llegó sorpresivamente. Bueno, no era la primera. La dejamos pasar y tuvo al bebe en menos de una hora. Y murió a la hora siguiente.

Nadie pudo evitar sentir pena por Merope. Por lo que habían leído de ella, no había sido una mala chica. Solo se había visto abrumada por un amor que no podía controlar y tomado malas decisiones. Y viendo su historia completa, a veces era un poco difícil recordar que ella había sido quien había traído a la vida a uno de los magos más tenebrosos de la historia.

La señora Cole asintió impresionada y tomó otro generoso trago de ginebra.

-¿Dijo algo antes de morir?-pregunto Dumbledore-¿Algo acerca del padre del niño por ejemplo?

-Ahora que lo recuerdo, sí lo hizo- dijo la señora Cole quien parecía estar pasándola bien ahora, con el gin es sus manos y una audiencia interesada en su historia.- Recuerdo que me dijo "Espero que se vea como su papá", y no mentiré, estaba bien que así lo deseara, porque ella no era ninguna belleza...y luego me dijo que se llamaría Tom por su padre y Marvolo por el padre de ella...sí, lo sé, ¿Extraño nombre verdad? Nos preguntábamos si vendría de un circo... y dijo que el apellido del niño sería Riddle. Y murió poco después sin decir otra palabra.

A todos les sorprendía la frialdad con la que la Señora Cole narraba esa triste historia. Como si fuese algo que le ocurriera todos los días. Por otra parte, muchos se preguntaban porque Merope le había dado como segundo nombre "Marvolo", si odiaba a su padre.

-Bueno, lo nombramos justo como ella dijo, parecía tan importante para la pobre chica, pero ningún Tom, ningún Marvolo ni ninguna clase de Riddle vinieron jamás a buscarlo, ninguna familia ni nada, así que se quedó en el orfanato y ha estado aquí desde entonces.

Muchos estaban indignados de que Tom Riddle Padre ni siquiera se haya preocupado por su hijo. Sí, es cierto, le habían dado una poción de amor y todo aquello había pasado sin su consentimiento racional, pero era por lo menos un poco correcto que se encargara de su hijo, o por lo menos que se preocupe por él, no que le haya abandonado sin mirar atrás.

La señora Cole se sirvió, casi sin pensar, otra gran cantidad de ginebra. Dos manchas rosadas habían aparecido en sus mejillas. Luego dijo "Es un chico extraño".

Nadie en la sala era capaz siquiera de pensar que Quien-Tu-Sabes era "un chico extraño". Era tan extraño saber qué hacía solo cincuenta años, Quien-Tu-Sabes era tan solo "un chico extraño".

-Si- dijo Dumbledore.-Me imaginaba que así lo sería.

-También fue un bebé extraño. Casi nunca lloraba, sabe. Y luego, cuando creció un poquito se volvió aún más extraño.

-¿De qué manera?-preguntó Dumbledore gentilmente.

-Bueno, el...

Pero la señora Cole se irguió, y ya no había nada borroso o vago en la mirada inquisitiva que le echó a Dumbledore por encima de su vaso.

-¿Él tiene un lugar seguro en su escuela, verdad?

-Definitivamente, quiere deshacerse de el-comento Hermione.

-Ni siquiera lo dudes-respondió Harry.

-Definitivamente-dijo Dumbledore.

-¿Y nada de lo que pueda yo decir lo cambiará?

-Nada-dijo Dumbledore.

-¿Se lo llevará de todos modos?

-De todos modos- repitió Dumbledore gravemente.

Lo estudió con la mirada, como para decidir si podía confiar en él. Aparentemente, decidió que sí podía, porque dijo de golpe "Él asusta a los otros niños".

Aquello no le pareció raro a nadie. Ninguno esperaba que Quien-Tu-Sabes fuera de esos niños que reparten amor a todos.

Pero algunos, se sentían decepcionados de que así haya sido. Porque aquello significaba que probablemente nunca hubiese existido alguien bajo toda aquella capa de maldad y crueldad.

-Creo que lo hace- dijo la señora Cole, e hizo una señal de desaprobación- pero es muy difícil encontrarlo haciéndolo. Ha habido incidentes...cosas desagradables...

Dumbledore no la apresuró, aunque Harry podía decir que estaba interesado. Ella tomó otro trago de ginebra y sus mejillas se pusieron aún más rosadas.

-El conejo de Billy Stubbs...Bueno, Tom dijo que él no lo hizo y no veo cómo pudo haberlo hecho, pero aun así, ¿No se pudo haber ahorcado el mismo de la viga verdad?

-A menos que sea un animago…-comento Sirius bajito-. Pero lo veo muy improbable.

-No lo creo, no-dijo Dumbledore tranquilamente.

-Pero miento si digo que sé cómo se subió ahí para hacerlo. Lo único que sé es que Billy y él habían discutido el día anterior...y luego- la señora Cole tomó otro poco de ginebra, derramándose un poco sobre la barbilla esta vez

-Esa mujer tiene serios problemas con el alcohol-dijo la Profesora McGonagall en voz baja, pero aquellos que le escucharon concordaron con ella.

En la salida de verano, los sacamos a pasear, sabe, una vez al año, al campo, al mar... Bueno, Amy Benson y Dennis Bishop nunca estuvieron bien después de eso, y todo lo que pudimos sonsacarles fue que habían ido a una cueva con Tom Riddle. El juró que sólo fueron a explorar, pero algo sucedió allí, estoy segura. Y bueno, ha habido muchas cosas, cosas extrañas...

Todos empezaron a recordar la magia involuntaria que habían hecho cuando eran niños. Algunos hacían levitar su juguete favorito, otros cambiaban de color las paredes de su cuarto, otros transformaban algunas cosas. Pero ninguno había hecho cosas tan crueles. Tal vez habían asustado a algunas personas sin querer, pero ninguno había llegado a matar la mascota de una persona con quien habían discutido, o cosas así.

Volvió a mirar a Dumbledore, y aunque sus mejillas estaban sonrosadas, su mirada era firme. "No creo que mucha gente se lamentará de no verlo más".

-Comprensible-dijo Ron, un poco más pálido de lo normal.

-¿Usted entiende, estoy seguro, que no lo tendremos permanentemente?-dijo Dumbledore- Él volverá, finalmente, cada verano.

-Oh, bien, eso es mejor que un golpe en la nariz con una vara de metal- dijo la señora Cole con un leve hipo.

Todos los sangre-limpia se vieron confundidos.

-Es una expresión Muggle-fue toda la explicación que dio Hermione.

-Muggles y sus idiotas expresiones-dijo Draco irritado.

Se puso de pie, y Harry se impresionó al ver que estaba bastante estable, aunque dos tercios de la botella habían desaparecido- Supongo que le gustaría verlo.

-Muchísimo-dijo Dumbledore, incorporándose también.

Aquel había sido el momento que todos habían estado esperando. La mayoría de ellos no habían visto a Quien-Tu-Sabes además de fotografías. Todos estaban ansiosos de saber cómo era cuando era tan solo un niño.

Lo guio fuera de su oficina y subieron unas escaleras de piedra, repartiendo instrucciones y amonestaciones a ayudantes y niños mientras pasaba. Harry vio que todos los huérfanos usaban la misma clase de túnica gris. Se los veía razonablemente bien cuidados, pero no había manera de negar que era un lugar bastante lúgubre donde crecer.

Aquello le dio algo que reflexionar a Harry. Recodaba cuando era niño y pensaba que estaría mucho mejor en un orfanato que con los Dursley. Incluso lo seguía pensando. Cualquier cosa era mejor que los Dursley. Pero ahora que lo pensaba con claridad, posiblemente no hubiese soportado la vida en un orfanato. Si, puede que los Dursley no hubiesen sido las mejores personas con él, le hubiesen hecho hacer actividades domésticas desde que tenía memoria y hecho pasar momentos ser inanición. Pero le habían dado algo que, conociendo su suerte, no habría conseguido en un orfanato: una familia. Puede que no fuese la mejor familia que pudiese pedir, pero tenía una, aunque la mayoría de las veces lo los considerara como tal.

-Aquí es- dijo la señora Cole mientras doblaban en el segundo rellano y se detenían fuera de la primera puerta en un largo corredor. Golpeó dos veces y entró.

-¿Tom? Tienes un visitante. Este es el señor Dumberton...perdón, Dumderbore.

Aquello hizo reír a muchos.

-No te lo tomes mal, Dumby-dijo Sirius riéndose-. Pero su nombre al principio puede llegar a ser un verdadero trabalenguas.

Harry y los dos Dumbledore entraron a la habitación, y la señora Cole cerró la puerta tras ellos. Era un cuarto pequeño y vacío con nada dentro excepto un viejo armario y una cama de hierro. Un niño estaba sentado sobre las mantas grises, sus piernas estiradas frente a sí, sosteniendo un libro.

Todos se estaban preparando para saber cómo había sido Quien-Tu-Sabes de niño.

No había rastro de los Gaunt en la cara de Tom Riddle. Merope había logrado su último deseo. Era la versión de su apuesto padre en miniatura, alto para tener once años, cabello oscuro y tez pálida.

Todos quedaron impresionados. ¿Un Quién-Tu-Sabes había sido… guapo?

Sus ojos se achicaron un poco cuando vio la apariencia excéntrica de Dumbledore.

Hubo un momento de silencio.

-¿Cómo te va Tom?- dijo Dumbledore, acercándosele y extendiéndole la mano.

El niño dudó, luego la tomó y se saludaron.

Para todos, aquello era cada vez más extraño. Nunca, ni en sus más locos sueños, se habrían imaginado que Quien-Tu-Sabes y Dumbledore se saludarían amablemente.

Dumbledore acercó una pesada silla de madera junto a Riddle, de modo que los dos daban la apariencia de un paciente de hospital y su visitante.

-Soy el Profesor Dumbledore.

-¿Profesor?- repitió Riddle. Se veía suspicaz-¿Es como un Doctor? ¿Por qué está aquí? ¿Ella lo trajo para que me revise?

-Parece que era un niño bastante paranoico-comento Bill.

-No, no-dijo Dumbledore sonriendo.

-No le creo-dijo Riddle- ¿Ella quiere que me examine, verdad? ¡Diga la verdad!

-Alguien debe enseñarle a ese niño algo que se llama respeto-dijo la Señora Weasley, olvidándose por un momento que hablaba de uno de los magos más temidos de la historia.

Dijo estas últimas palabras con una clara y fuerte voz que era casi chocante. Era un mandato, y sonaba como si lo hubiese dado antes muchas veces. Sus ojos se habían agrandado y estaba mirando a Dumbledore fijamente, quien no dio respuesta alguna, simplemente siguió sonriendo placido. Después de unos segundos Riddle dejó de observarlo, aunque se lo veía, por decir algo, expectante.

-¿Quién es usted?

-¿Esta sordo?-pregunto Charlie.

-No, literalmente hablando. Pero si hablamos retóricamente, si lo es, y mucho-contesto Dumbledore.

-Ya te lo dije. Mi nombre es Profesor Dumbledore y trabajo en un colegio que se llama

Hogwarts. He venido a ofrecerte una vacante en mi colegio... tu nuevo colegio, si deseas venir.

La reacción de Riddle a esto fue más que sorprendente. Se levantó de la cama y se alejó de Dumbledore, aparentemente furioso.

-Creo que es la primera persona en la historia que se pone furioso porque le den una vacante en Hogwarts-dijo Sirius, entre divertido, sorprendido e indignado, por el comportamiento que tenía Tom Riddle con Dumbledore.

-¡Usted no puede engañarme! Del asilo es de donde viene ¿verdad? Profesor, sí, seguro...bueno, no pienso ir ¿sabe? Esa vieja es la que debería estar en el asilo. Yo nunca les hice nada a Amy Benson o Dennis Bishop y puede preguntarles ¡Dicen la verdad!

-Pues pareciera que si necesita un asilo-dijo un estudiante de Ravenclaw-. Esta más loco que Lunática.

Ginny le apunto con la varita, enojada por cómo había llamado a su amigo, pero la volvió a bajar cuando vio que Luna ni siquiera se había inmutado. Desde hacía rato que estaba sentada quieta, mirando al infinito. Parecía en su propio mundo, pero Ginny estaba segura de que estaba escuchando con atención cada una de las palabras que leía Molly.

-No soy del asilo –dijo Dumbledore paciente- Soy un maestro y, si te sientas tranquilo, te contaré acerca de Hogwarts. Por supuesto que si prefieres no venir, nadie te obligará a hacerlo.

-Me gustaría verlos intentándolo.

-Hogwarts- prosiguió Dumbledore, como si no hubiese oído las últimas palabras de Riddle – es una escuela para personas con habilidades especiales.

-Pues si lo pones así… Parece un asilo-dijo Sirius, divertido.

-¡No estoy loco!

-Ya sé que no estás loco. Hogwarts no es una escuela para locos. Es una escuela de magia.

-Eso tampoco ayudara mucho…-termino Sirius.

-Aunque, extrañamente, fue lo que logro que Tom al fin me creyera-dijo Dumbledore.

Hubo un silencio. Riddle se congeló, su cara sin expresión, pero sus ojos iban de un ojo a otro de Dumbledore, como si quisiera ver si alguno de los dos mentía.

-¿Magia?-repitió en un suspiro.

-Así es-dijo Dumbledore.

-¿Es...es magia lo que yo puedo hacer?

-¿Cómo… reaccionan los hijos de muggles cuando hacen magia accidental?-pregunto Ron, curioso.

-Normalmente, intentar darle una respuesta lógica-respondió Harry-. O por lo menos eso era lo que yo hacía.

-Yo también lo hacía-dijo Hermione-. Era mucho más sencillo que pensar que tenías poderes o algo así.

-¿Qué es lo que tú puedes hacer?

-Muchas cosas- suspiró Riddle- Una oleada de excitación subía por su cuello hacia sus mejillas vacías, se veía afiebrado- Puedo hacer que cosas pequeñas se muevan sin tocarlas .Puedo hacer que los animales hagan lo que yo quiera que hagan, sin entrenarlos. Puedo hacer que cosas malas le ocurran a la gente que me molesta. Puedo hacer que se lastimen si yo quiero.

Aunque no les gustara, casi todos tenían que aceptar que Quien-Tu-Sabes había sido poderoso desde que era tan solo un niño. Muy pocas personas eran capaces de realmente controlar la magia que hacían.

Sus piernas temblaban. Se tambaleó y se sentó en la cama nuevamente, mirando sus manos, su cabeza agachada como si estuviese orando.

-Sabía que era diferente- susurró a sus propios dedos temblorosos- Sabía que era especial. Siempre supe que había algo.

-No es alguien muy humilde, ¿No?-dijo Sirius.

-Sirius, estamos hablando de Lord Voldemort-respondió Remus, incrédulo.

-Yo solo decía-dijo Sirius, mientras levantaba los hombros.

-Bueno, estabas bastante acertado- dijo Dumbledore, quien ya no sonreía, pero miraba a Riddle intensamente. -Tú eres un mago.

-¿Usted también es un mago?

-Sí, lo soy.

-Pruébelo- espetó Riddle, con el mismo tono demandante que había usado cuando dijo "Diga la verdad".

La Señora Weasley frunció los labios desaprobatoriamente.

Dumbledore arqueó las cejas

-Sí, si como lo estoy asumiendo, estás aceptando tu lugar en Hogwarts.

-¡Por supuesto que acepto!

-Entonces te dirigirás a mí como Profesor o Señor.

Esta vez la Señora Weasley asintió, de acuerdo con la condición de Dumbledore.

La expresión de Riddle se endureció por un momento antes de decir, con una voz educadísima e irreconocible.

-Lo siento, Señor...Quiero decir... por favor Profesor, ¿podría mostrarme...?

-Tom Riddle era capaz de ser encantador y educado al mismo nivel que cruel y despiadado-dijo Dumbledore mirando al infinito, casi como si hablara con sigo mismo-. Solo dependía de a quien se dirigía y las intenciones de porque se dirigía a él. Siempre tenía intenciones al relacionarse con alguien.

Harry estaba seguro que Dumbledore se negaría, de que le diría a Riddle que habría suficiente tiempo para demostraciones prácticas en Hogwarts, que en ese momento estaban en un edificio lleno de muggles y que por lo tanto debían ser cautelosos.

-En realidad, aquello habría sido lo más apropiado-acepto Dumbledore.

Sin embargo, para su gran sorpresa,

Dumbledore extrajo su varita del bolsillo de su saco, apuntó al viejo armario en la esquina y le dio a su varita una ligera sacudida.

El armario se incendió.

-Creo que le ha causado una buena primera impresión, profesor-dijo George.

-Claro que sí. Eso de quemar sus pertenencias nunca siempre hace feliz a las personas-concluyo Fred.

-Creo haberles dicho ya un montón de veces que cierren sus bocas-dijo la Señora Weasley, con toda la tranquilidad que podía.

-Lo haríamos, si pudiéramos-respondieron los dos gemelos al mismo tiempo.

Riddle se incorporó de un salto, Harry apenas podía culparlo por tener rencor e ira, todas sus posesiones debían haber estado allí dentro.

-Dudo mucho que el Profesor Dumbledore haya realmente incendiado el armario, Harry-dijo Hermione.

-Ya lo sé. Supongo que como no me lo esperaba saque conclusiones muy apresuradamente-respondió Harry.

Pero cuando Riddle miró a Dumbledore, las llamas se desvanecieron, dejando al armario sin daño alguno.

Riddle miró el armario y luego a Dumbledore; luego, con expresión codiciosa señaló la varita y dijo

-¿Dónde puedo conseguir una de esas?

-¡Wow! Tranquilo, pequeño saltamontes-dijo Sirius-. Y si, Remus, sé que le estoy diciendo "pequeño saltamontes" a Voldemort.

-Todo a su tiempo- dijo Dumbledore- Creo que hay algo que quiere salir de dentro de tu armario.

Y con toda seguridad, podía oírse un lejano chillido proveniente del mismo. Por primera vez, Riddle se veía asustado.

-¿Tenia atrapado ahí un animal?-pregunto Charlie horrorizado.

-¿Cómo va a tener un animal atrapado ahí sin que nadie se dé cuenta?-devolvió la pregunta Bill.

-Ya colgó a uno, no sería muy extraño-respondió Charlie.

-Abre la puerta-dijo Dumbledore.

Riddle dudó, luego cruzó la habitación y abrió de golpe la puerta del armario. En el último estante, sobre una pila de ropa gastada, una pequeña caja se estaba agitando y chillando como si hubiera varios ratoncitos frenéticos atrapados allí dentro.

-Una vez más, no sería tan extraño si así fuera-dijo Charlie.

-Sácalo- dijo Dumbledore.

Riddle bajó la caja chillarte. Se veía nervioso.

-¿Hay algo dentro de esa caja que no deberías tener?-preguntó Dumbledore.

-Cosas robadas…-murmuro Arthur, adivinando de que se trataba.

Riddle le echó a Dumbledore una fuerte, larga y calculadora mirada

-Sí, eso supongo, Señor- dijo finalmente con una voz inexpresiva.

-Ábrela-dijo Dumbledore.

Riddle le quitó la tapa y arrojó el contenido a su cama sin mirar. Harry, quien esperaba algo más emocionante, vio un desorden de objetos comunes: un yoyo, un dedal plateado y una desgastada armónica entre ellos. Una vez fuera de la caja, los objetos dejaron de chillar y se quedaron quietos sobre las mantas.

-¿Por qué alguien guardaría esos objetos como algo preciado?-pregunto Ron confundido.

-El valor sentimental, supongo-dijo Harry-. Si es que es capaz de tener sentimientos, claro.

-Se los devolverás a sus dueños junto con unas disculpas- dijo Dumbledore calmado,

-¿Cómo sabía que aquellos objetos eran robados, Profesor Dumbledore?-pregunto Tonks.

-Yo se cosas-fue la única respuesta de un sonriente Dumbledore.

Guardando su varita nuevamente en su saco.- Me deberé enterar si lo has hecho. Y estás advertido, robar no es tolerado en Hogwarts.

-Dudo mucho que sea tolerado en cualquier lugar mínimamente decente-dijo la Profesora McGonagall.

Riddle no se veía ni remotamente avergonzado, miraba fría y desvergonzadamente a Dumbledore. Por último dijo, con voz inexpresiva:

-Sí Señor.

Todos se preguntaban como Tom Riddle no se sentía intimidado por Dumbledore. Si aquello les pasara a ellos, posiblemente tendrían la cara roja de vergüenza, o estarían balbuceando disculpas.

-En Hogwarts- prosiguió Dumbledore- enseñamos, no solamente a usar magia, sino también a controlarla. Tú has estado, inadvertidamente estoy seguro, usando tus poderes de una manera que no es enseñada ni tolerada en nuestro colegio.

-Yo que tu no estaría tan seguro, Albus-dijo Ojoloco con una mueca.

-No estar seguro de nada de lo que haga Voldemort fue algo que aprendí con el tiempo-aseguro Dumbledore.

No eres el primero, ni serás el ultimo, en dejar que la magia te controle. Pero deberías saber que Hogwarts puede expulsar estudiantes

-Aunque casi nunca lo hace-dijo Sirius-. A lo largo de mis años como estudiante usted tuvo el material suficiente como para expulsarme, pero nunca lo hizo.

-Suelo ser bastante flexible, eso es cierto-respondió Dumbledore, divertido.

Y que el Ministerio de la Magia, sí, hay un Ministerio, castiga a los que quebrantan la ley aún más severamente. Todos los magos nuevos deben aceptar eso, al entrar a nuestro mundo que está regido por nuestras reglas.

-Si Señor- dijo Riddle nuevamente.

Era imposible decir en qué estaba pensando, su cara permanecía inexpresiva mientras guardaba el pequeño botín de objetos robados de nuevo en la caja de cartón. Cuando terminó, se volvió hacia Dumbledore y dijo secamente

-Yo no tengo dinero alguno.

Harry recordó que aquel había sido también un punto de preocupación para él. No le gusto que compartiera más similitudes con Voldemort. Desde su segundo año en Hogwarts había quedado algo marcado con eso. Algo que, tarde o temprano, siempre volvía a su mente. No eres como él se repetía mentalmente. El es cruel y despiadado, tu no.

-Eso se arregla fácilmente-dijo Dumbledore, sacando un monedero de cuero de su bolsillo-hay una fundación en Hogwarts para aquellos que requieran ayuda para comprar libros y túnicas. Deberás comprar de segunda mano algunos de tus libros de hechizos y demás, pero...

-¿Dónde se compran los libros de hechizos?-interrumpió Riddle, quien había tomado la bolsa de dinero sin agradecerle a Dumbledore, y estaba examinando un pesado galeón de oro.

-¿Y en donde quedo el Tom Riddle educado?-pregunto Dean sarcástico.

-Desapareció en cuanto vio el dinero-respondió Dumbledore.

-En el Callejón Diagon-dijo Dumbledore- tengo tu lista de libros y cosas para el colegio. Puedo ayudarte a encontrar todo.

-¿Usted viene conmigo?-dijo Riddle, levantando la vista.

-Ciertamente, si tu...

-No lo necesito-dijo Riddle

Todos (sobre todo los hijos de muggles) empezaron a recordar su primera visita a Hogsmeade. Para casi todos había sido un poco caótico. Tantas tiendas y personas, podrían confundir a cualquier niño.

Estoy acostumbrado a hacer las cosas por mí mismo. Voy a Londres todo el tiempo por mi cuenta.

-¿Los niños tienen permitido salir del orfanato sin que un adulto les acompañen?-pregunto Remus confundido.

-Creo que ni siquiera se daban cuenta de que Tom no estaba-contesto Dumbledore.

-¿Pero qué clase de orfanato es ese?-pregunto Tonks, un poco enojada.

¿Cómo llego hasta el Callejón Diagon...Señor?- agregó, siguiéndole la mirada a Dumbledore.

Harry pensó que Dumbledore insistiría en acompañar a Riddle, pero una vez más se sorprendió.

-Desde el principio me di cuenta que era alguien un poco… perceptible-. Contesto Dumbledore a la pregunta no hecha-. Preferí no presionarlo.

Dumbledore le extendió a Riddle el sobre que contenía la lista de útiles y luego de indicarle exactamente cómo llegar hasta el Caldero Chorreante desde el orfanato, le dijo:

-Serás capaz de verlo, aunque los muggles a tu alrededor, eso es gente-no-mágica, no puedan. Pregúntale a Tom, el cantinero...bastante fácil de recordar, comparten el mismo nombre.

-No creo que eso le guste-dijo Percy, para sorpresa de todos.

Percy apenas si había hablado en todo lo que llevaban de lectura. A veces le dirigía miradas nerviosas a su familia, pero ellos parecían no darse cuenta. Había estado buscando la manera de disculparse, pero seguía sin encontrarla.

Riddle dio un respingo irritado, como si intentase espantar una mosca molesta.

-¿No te gusta el nombre Tom?

-Hay muchos Tom– murmuró Riddle.

-Tal vez sea por eso que utiliza un seudónimo-analizo Tonks.

Luego, como si no pudiera retener la pregunta, incluso como si le brotara repentinamente, preguntó-¿Mi padre era un brujo? Se llamaba Tom Riddle también, ellos me lo dijeron.

-Se llevó una gran decepción cuando se enteró, me imagino-dijo el Profesor Flitwick.

-En realidad, no lo sé. Nunca me entere de ese detalle-respondió Dumbledore.

-Me temo que no lo sé- dijo Dumbledore con voz gentil.

-Mi madre no pudo haber sido mágica, o no hubiese muerto- dijo Riddle, más para sí mismo que para Dumbledore

-No. O por lo menos no en las condiciones en que lo hizo-dijo la Profesora McGonagall.

Tiene que haber sido él...Así que, cuando tenga todas mis cosas... ¿Cuándo voy a este Hogwarts?

-Todos los detalles están en la segunda hoja de pergamino dentro del sobre- dijo

Dumbledore- Partirás desde la estación de King Cross el primero de septiembre. Hay un boleto de tren ahí también.

Riddle asintió. Dumbledore se incorporó y le extendió la mano nuevamente. Sujetándola, Riddle dijo:

-Puedo hablar con las serpientes.

Entonces, todos los que estuvieron presentes, empezaron a recordar hacia tres años, en el Club de Duelo, cuando Harry había hablado en parsel frente a todos. Para la mayoría, aquella había sido la única vez que habían visto a alguien hablar en este idioma. Y para casi todos había sido una experiencia aterradora. Recordaron lo que Dumbledore les dijo a los pocos capítulos de haber empezado: que Quien-Tu-Sabes, inconscientemente, le había pasado algunos de sus poderes a Harry, entre ellos el poder de hablar parsel. Y eso les hizo pensar, ¿Qué otros poderes le había pasado Quien-Tu-Sabes a Harry? ¿Tendría acaso poderes ocultos y oscuros?

Lo descubrí cuando estuve en el campo durante los viajes...ellas me encuentran, ellas me susurran ¿Es eso normal para un mago?

Harry podía notar que había esperado para mencionar este extraño poder hasta ese momento determinado, para impresionar.

-Es inusual-dijo Dumbledore, luego de un momento de meditación- pero no desconocido.

-Es más que inusual-dijo Ron-. Creo que solo un 0.001% de los magos hablan parsel.

-Tampoco exageres, Ron-le reprendió Hermione, al notar que Harry se podía un poco incómodo.

Su tono era casual, pero sus ojos se movían curiosamente sobre el rostro de Riddle. Se detuvieron por un momento, hombre y niño, observándose mutuamente. Luego el apretón de manos terminó. Dumbledore estaba junto a la puerta.

-Hasta luego, Tom. Te veré en Hogwarts.

-Creo que eso será suficiente-dijo el Dumbledore de cabello blanco que estaba al lado de Harry

Casi todos lamentaban que el recuerdo llegara hasta ahí. Era casi adictivo.

Y segundos después, estaban volando livianamente a través de la oscuridad de nuevo, antes de aterrizar en la oficina actual.

-Siéntate-dijo Dumbledore, aterrizando al lado de Harry.

Harry obedeció, con la mente aún llena de lo que acababa de ver.

Así se encontraban todos los que se encontraban en la sala. Por más que lo intentaran, no podían sacarse de la cabeza todo aquello que habían escuchado. Todos se encontraban analizando, recordando y realizando teorías respecto a todo el recuerdo.

-Él lo creyó mucho más rápido que yo, quiero decir, cuando usted le dijo que era un mago-dijo Harry-. No le creí a Hagrid cuando me lo dijo la primera vez.

Hagrid soltó una risita al recordar las reacciones de Hagrid al saber que era un mago.

-Casi nadie se lo cree con rapidez-dijo Hermione-. Hicieron falta varias horas para creer que la Profesora McGonagall no estaba loca de remate.

-Sí, Riddle estaba perfectamente listo para creer que era, por usar una palabra, "especial"- dijo Dumbledore.

-¿Lo sabía usted... en ese entonces?-preguntó Harry

-¿Si sabía que acababa de conocer al mago oscuro más peligroso de todos los tiempos?-dijo Dumbledore- No, no tenía idea de que iba a crecer para convertirse en lo que es.

-Aunque no puede negar que era bastante perturbador-dijo Ron.

Sin embargo, me sentía bastante intrigado por él. Regresé a Hogwarts con la intención de mantenerlo vigilado, algo que debería haber hecho de todos modos, siendo que estaba solo y sin amigos, por lo cual, ya sentía que lo debía hacer, tanto por el bien de otros como por el suyo mismo.

-¿Temía que Tom pudiera hacerle daño a otros estudiantes?-pregunto la Profesora McGonagall.

-Ya le había hecho daño a sus compañeros en el orfanato, no se iba a detener una vez en Hogwarts.

-Sus poderes, como oíste, estaban sorprendentemente bien desarrollados para un mago tan joven y, lo más interesante y preocupante de todo, ya había descubierto que tenía alguna clase de control sobre ellos, y empezaba a usarlos conscientemente.

Sirius y Remus recordaron algunas anécdotas que les había contado Lily. Ella también había podido hacer magia conscientemente, pero nunca lo había hecho malas intenciones. A excepción de asustar un poco a su hermana, pero eran las típicas peleas entre hermanos. Ella nunca habría podido ahorcar el conejito de su hermana solo porque había discutido con ella.

Como viste, no eran los casos aislados generalmente experimentados por magos pequeños. Él ya estaba usando la magia en contra de otras personas, para asustar, para castigar, para controlar. Las pequeñas historias del conejo estrangulado y del niño y la niña a quienes había incitado a meterse en una cueva eran bastante sugestivas... "Puedo hacer que se lastimen si así lo deseo".

-Y él hablaba lengua Pársel- interrumpió Harry.

-Si, por cierto, una rara habilidad, y una supuesta conexión con las artes oscuras, aunque, como ya sabemos, hay hablantes de lengua Parsel entre los grandes y buenos también.

Todos intentaban recordar todos los hablantes de parsel, intentando recordar alguno bueno, sin mucho éxito, con la excepción de Harry y Salazar Slytherin (este último solo lo pensaban los integrantes de dicha casa). Sin embargo, nadie contradijo a Dumbledore.

De hecho, la capacidad para hablar con las serpientes no me inquietó tanto como sus claros instintos para la crueldad, el ocultamiento y la dominación.

-El tiempo está jugando con nosotros otra vez- continuó Dumbledore, señalando el oscuro cielo afuera de las ventanas

Todos se sorprendieron al notar que por las ventanas del Gran Comedor se podía ver la noche. ¡Que rápido había corrido el tiempo para todos!

Pero antes de partir, quiero llamar tu atención hacia ciertas cosas de la escena que acabamos de presenciar, pues tienen mucha influencia en otros asuntos que deberemos discutir en otras reuniones.

Todos prestaron más atención. Sabían que no podían intervenir de alguna manera en lo que sucederá en el libro, pero les gustaba sentirse de alguna manera incluidos en todo eso.

-Primero espero que hayas notado la reacción de Riddle cuando mencioné que otro compartía su primer nombre, Tom.

Harry asintió.

-Allí mostró su desprecio hacia cualquier cosa que lo atara a otra persona, cualquier cosa que lo volviese común. Aún en esos tiempos él quería ser diferente, único, notorio. Se deshizo de su nombre, unos pocos años después de esa conversación y creó la máscara de Lord Voldemort, detrás de la cual se ha estado escondiendo por tanto tiempo

A pesar de que casi todos se estremecieron al escuchar el nombre, todos también empezaron a reflexionar un poco sobre lo que acababa de decir Dumbledore.

- Y por último, y espero que no estés demasiado somnoliento como para oír esto Harry, al joven Tom Riddle le gustaba coleccionar trofeos.

Aquello confundió a muchos.

-¿Y que tiene eso de importante, Profesor Dumbledore?-pregunto una estudiante de Slytherin.

-Créanme, en un futuro se darán cuenta de lo importante que es ese pequeño dato-dijo Dumbledore.

Viste la caja de objetos robados que había escondido en su habitación. Los tomó de las víctimas de su comportamiento agresivo, eran recuerdos, si así lo deseas, de pequeños actos mágicos para nada placenteros.

Todos se estremecieron. Aquella caja había parecido tan inofensiva, que muchos pensaban que aquellos objetos solo había sido algún capricho del niño. Pero al parecer, cuando se trataba de Quien-Tu-Sabes, las cosas siempre eran más oscuras de lo que parecían.

Ten en mente esta tendencia a coleccionar cosas, pues esto será particularmente importante en el futuro.

Todos se preguntaban el porqué, aunque algunos solo lograban acercarse a la verdad.

-Y ahora, ya es hora de irse a la cama.

Harry se incorporó. Mientras caminaba a través del cuarto, sus ojos recayeron en la mesita en la cual el anillo de Marvolo Gaunt había estado la última vez, pero el anillo ya no se encontraba allí.

-¿Cómo es que eres tan detallista?-le pregunto Ron a su amigo.

Harry se encogió de hombros.

-No lo sé. Tal vez es porque me fijo en cosas que otros no hacen.

-¿Sí, Harry?- dijo Dumbledore al ver que se detenía.

-El anillo no está- dijo Harry, mirando alrededor-Pero yo pensé que usted tendría la armónica o algo así.

Dumbledore sonrió satisfecho. Estaba seguro de que Harry lograría descubrir cuáles eran los horrocruxes que a él le faltaban.

Dumbledore sonrió, echándole una mirada por sobre sus anteojos de media luna.

-Muy astuto Harry, pero la armónica era tan sólo una armónica.

Y con esa enigmática frase despidió a Harry, quien comprendió que debía irse.

-Claro, porque el que te mandara a dormir no te dio ninguna pista, Haggy-dijo George.

-Ese es el final del capítulo-dijo la Señora Weasley mientras cerraba el libro y se lo entregaba a Dumbledore.

-¡Vaya!-exclamo-. Parece que el tiempo corre rápido cuando no queremos. Me parece que ya es hora de cenar.

Y en cuanto pronuncio esas palabras, las mesas se llenaron de comida. Nadie se había dado cuenta del hambre que tenía, por lo que en cuanto aparecieron, casi todos se abalanzaron sobre la comida como si fueran salvajes.

Todos disfrutaron de una tranquila cena. En la mesa en la que se encontraba Harry (recordemos que cambiaron las mesas de las casas por pequeñas mesas con sillas mas cómodas) se encontraba casi toda la familia Weasley (con la excepción del Señor y la Señora Weasley y Percy, que comían en la mesa de los profesores), Hermione y el propio Harry. Parecía incluso una cena común y corriente en La Madriguera, con las bromas y conversaciones.

Todos estaban integrados en la conversación, que se trataba de todo lo que habían escuchado durante ese capítulo, a excepción de Fred y George. Ellos dos se encontraban en su propia conversación privada, y nadie podía escuchar lo que decían. Pero seguían enviándoles las miradas a Hermione y Ron, cosa que les ponía de lo más nerviosos.

Una vez terminaron todos de cenar, Dumbledore se levantó de su asiento y dijo:

-Creo que ya es hora de que todos vayan a sus respectivas salas comunes. Que tengan unas buenas noches.

Y dicho esto se dirigió hasta la puerta que dirigía a los cuartos y despachos de los profesores e invitados.

Las mentes de Fred y George trabajaban como unas máquinas. Si querían que su plan funcionara esa misma noche, tendrían que resolver el gran dilema que tenían en menos de dos minutos, ya que todos se estaban empezando a levantar de las mesas.

Para cuando todos los hijos Weasley, Harry y Hermione estaban ya en la sala común de Gryffindor, los gemelos a estaban resignados a que tendrían que dejarlo todo para el día siguiente. Pero entonces, se fijaron en algo: una puerta en la sala común que no había estado ahí antes. Poco a poco se fueron alejando del grupo para poder inspeccionar aquella puerta, de la cual nadie se había fijado, a excepción de Harry, pero este no le había prestado demasiada atención.

Cuando abrieron la puerta, se impresionaron mucho: dentro de aquel pequeño cuarto había una cama matrimonial, rosas, velas… En fin, todo lo necesario para poder recrear una situación romántica. Los gemelos, que no podían cerrar las bocas, se fijaron en un papel que esta doblado encima de la cama, que decía:

Espero que esto les sirva de ayuda. Nosotros nos encargaremos de que nadie intente venir a sacarlos. Atte. R.W y H.W

-Por las firmas se puede decir que son dos Weasley-dijo Fred.

-Y creo que no es muy difícil darse cuenta de quién son hijos-concluyo George.

Ambos gemelos chocaron las palmas.

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Todos estaban pasando un muy buen rato en la sala común. A diferencia de las otras noches, esta vez habían terminado temprano la lectura del día, por lo que a la mayoría le quedaba energía de sobra.

Pasando unas buenas dos horas entre risas, bromas, conversaciones, arrumacos y partidas de ajedrez mágico, poco a poco los ojos de todos empezaron a cerrarse. Había sido un día muy largo, con todo de la lectura y lo de Cho. Uno a uno se fue despidiendo, y para cuando Harry estaba a punto de irse para la cama, los gemelos lo arrinconaron en las escaleras.

-¿Qué sucede?-pregunto con sospecha, al ver los rostros de los gemelos.

-No sucede nada, Haggy-dijeron al mismo tiempo.

-Era solo ara avisarte que el pequeño Ronny no va a ir al cuarto esta noche-dijo George.

-Y que no vayas a busca-termino Fred.

-¿Se puede saber que traman ustedes dos?-pregunto Harry, quien no sabía si tomarse la situación con diversión o preocupación.

Los gemelos intercambiaron una curiosa mirada.

-Te enteraras mañana-dijeron al mismo tiempo, antes de que se dieran la vuelta y se alejaran.

Harry solo negó con la cabeza y empezó a subir las escaleras. Pero cuando estaba a la mitad de ellas, se le ocurrió algo. Si Ron no estaba en la habitación esa noche, no se daría cuenta de que Harry tampoco estaba en la habitación. Una sonrisa se extendió por el rostro de Harry.

Bajo corriendo las escaleras y se acercó sigilosamente a Ginny.

-Ven a la sala común a media noche-le dijo al oído.

Ginny le observo extrañada, pero como se imaginaba de que se trataba, un poco emocionada también. Harry le giño un ojo, antes de darse la vuelta y volver a subir las escaleras.

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Ron y Hermione miraban cada vez con más sospecha a los gemelos. Desde hacía casi media hora que los dos habían querido irse para la cama, pero ellos no les dejaban. Sacaban excusas, como que Hermione no había terminado de contar un relato, o que Ron le debía una partida de ajedrez de Fred. Pero todo se volvió aún más sospechoso cuando simplemente les pedían que se quedaran un rato más.

Ya solo quedaban ellos cuatro en la sala común. Ya eran más de las once. Hermione se levantó.

-Bueno, chicos. Yo me retiro a la cama. Estoy muy cansada y…

-¡Espera!-exclamo George, dándole la señal a Fred de que debían poner el plan en marcha.

-¿Qué sucede ahora?-pregunto Hermione, ya un poco exasperada.

-Tenemos que enseñarles algo-dijeron al mismo tiempo.

-¿Qué cosa?-preguntaron esta vez Ron y Hermione curiosos.

-No podemos decirles-fue la respuesta de Fred.

-¡Claro! ¡Y ustedes esperan que nosotros caigamos en la trampa así de sencillo!-exclamo Ron con sarcasmo.

-Es… algo que tiene que ver con el futuro de Harry-respondieron gemelos al mismo tiempo.

Aquello capto de inmediato la atención de Ron y Hermione. Por una parte, se temían que todo aquello iba a ser una trampa. Pero por otra, ambos estaban preocupados por su amigo. Así que ambos se miraron y concordaron sin palabras que era lo más correcto.

-Está bien-dijo Hermione-. Enséñenoslo.

-Esta por aquí-dijeron los gemelos, dirigiéndolos hacia la puerta, medio oculta entre una cortina.

Ron y Hermione se lo iban creyendo. Nunca habían visto aquella puerta, por lo que tenía que ser algo que hayan modificado los Chicos del Futuro.

Los gemelos abrieron a puerta. Todo estaba muy oscuro, por lo que no podían ver nada. Ron y Hermione sacaron sus varitas para conjurar un Lumus, pero entonces…

-¡Ahora!-exclamo Fred.

Y antes de que se dieran cuenta de que sucedía, los gemelos les arrebataron sus varitas, los empujaron un poco más dentro de la habitación, agitaron la varita haciendo que la habitación se iluminara, y les cerraron la puerta en sus narices.

-¡Lo sabía!-exclamo Ron, mientras intentaba abrir la puerta sin mucho éxito-. ¡Sabía que todo esto se trataba de una maldita trampa! ¡Ya verán esos malditos mañana! Esta puerta no abre de ninguna manera deben haberla hechizado…

Iba a seguir hablando, pero se giró a ver a su "amiga", y se calló al ver su expresión de espanto, como si no creyera lo que estaban viendo sus ojos.

-¿Hermione? ¿Qué estas…?

Pero antes de que terminara de gestionar la pregunta, lo vio. Vio la cama matrimonial, lo pétalos, las velas, la champaña, lo chocolates, las fresas (toda la comida la habían llevado los Chicos del Futuro en persona)… ¡Incluso había una bañera con un montón de jabones y esencias!

Ron y Hermione se voltearon a ver lentamente. Los dos tenían la misma expresión de espanto y la cara tan sonrojada, que cualquiera habría podido confundirlo con un par de aquellas fresas que había en un bol cerca de la cama.

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Ya eran las 12:30 y Ginny seguía sin bajar a la sala común. Harry había llegado puntualmente con la capa de invisibilidad bajo el brazo. Había estado esperando con ansias a que su novia bajara, pero ya se estaba empezando a preguntar si se habría quedado dormida o algo así.

Cuando estaba punto de devolverse a su cuarto con la cabeza gacha, una mata de cabello pelirrojo se asomó por las escaleras de los cuartos de las chicas de cuarto año. Una sonrisa se extendió por el rostro de ambos al ver al otro.

-Bonita bata-dijo Ginny divertida, al ver la bata gris con snitches del chico.

-La tuya no está nada mal-devolvió el, señalando la bata purpura con un diseño de rayos de la chica.

Ginny intento no sonrojarse al recordar que había comprado esa bata justo porque le recordaba a él.

-Lamento el retraso. Una compañera se despertó justo cuando estaba punto de bajar y no se volvió a quedar dormida hasta ahora-se excusó la chica.

-No te preocupes-le dijo Harry, atrayéndola para darle un dulce beso.

Ginny no podía evitar ponerse completamente roja cuando Harry la besaba. Parecía una tontería, pero había soñado tanto tiempo con eso que a veces le parecía que estaba dormida.

-Entonces… ¿Para que querías que viniera? ¿Sabes que Ron te va a asesinar si se da cuenta de que no estás en el cuarto?

-No te preocupes por eso-dijo Harry-. Los gemelos me dijeron que esta noche no iba a ir a la habitación. No se va a dar cuenta de nada.

Ginny fingió sorpresa.

-¡Así que es por eso que me querías aquí a esta hora! ¿Planeas robarte mi virtud?-le pregunto dramáticamente.

Harry bufo divertido.

-Ya déjate de bromas. Vamos.

-¿Adonde?

-¿Ves esto?-le dijo mientras levantaba la capa de invisibilidad-. Con esto tenemos todo Hogwarts a nuestros pies. O bueno, por lo menos lo que se encuentra dentro del Gran Comedor… Ya encontraremos un lugar.

Le paso la capa por encima y después se metió el debajo. Ginny parecía maravillada, y cuando pasaron por delante de un espejo no podía dejar de soltar risita al no verse reflejada.

Ambos salieron de la sala común. Además de las puertas de los dormitorios y los baños, no había nada más. No tenían donde irse, ya que les pareció poco correcto irse a encerrar a los baños.

Cuando estaban a punto de devolverse a la sala común se dieron cuenta de algo. Justo en el lado opuesto de os dormitorios, estaba el tapiz de Bárnabas el Chiflado, que no estaba hi hace tan solo cinco minutos. Ambos se miraron sorprendidos. Aquella era la entrada secreta de la Sala de Menesteres. Al parecer había alguien del futuro que les estaba ayudando.