Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling
Ron y Hermione no podían creerlo. Era verdad que se habían imaginado que todo sería una trampa de los gemelos, pero no se habían imaginado que sería eso. Ninguno de los dos podía pronunciar palabra alguna. Estaban lo suficiente avergonzados el uno con el otro como para no querer verse las caras en semanas. Años, si era posible.
Después de cinco incomodos minutos en incomodo silencio, Hermione, intentando salvar un poco la situación, soltó una risita nerviosa. Ron la miro sorprendido, para después seguir sus pasos y también reírse un poco. Pero las risas poco a poco iban en aumento, hasta lograr que ambos terminaron en el piso, revolcándose de la risa. Estuvieron así aproximadamente tres minutos, sin apenas poder respirar.
-No, en serio, hay que matarlos-dijo Hermione, poniéndose serie de repente.
-Completamente de acuerdo contigo-dijo Ron, poniéndose serio también.
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Ginny estaba esperando mientras Harry pasaba tres veces frente al tapiz de Bárnabas el Chiflado. Mientras tanto, intentaba descifrar si estaba nerviosa o emocionada. Ella no estaba segura de cuáles eran las expectativas de Harry de esa noche. ¿Y si ella no era capaz de cumplirlas? Definitivamente no estaba lista para dar ciertos pasos. Además, era demasiado pronto. Estaba segura de que Harry no le haría nada que ella no quisiera. Pero, ¿Cuánto afectaría su relación si sus temores se cumplían?
Se obligó a si misma a dejar de tener esos pensamientos cuando noto que una puerta se materializaba frente a ellos. Harry le dirigió una sonrisa que hizo que ella tuviera algo seguro: Sea cual sea el resultado de aquella noche, podía confiar en él.
Sin embargo, no pudo evitar un suspiro al ver que dentro de la Sala de Menesteres no había ningún dormitorio, sino un cómodo sofá y una chimenea.
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-¡Creo que nunca había estado tan molesta contigo!-exclamo Hermione riéndose, para después comerse una deliciosa fresa con chocolate.
-Te juro que yo no me había dado cuenta de porque estabas tan enfadada-dijo Ron, riéndose también.
Ambos estaban sentados en la cama, comiendo fresas y tomando champaña. Después de las etapas de incredulidad, diversión y enojo, habían llegado a la de aceptación. De una manera u otra, no iban a salir de ahí hasta la mañana. Así que decidieron simplemente aprovechar la situación. En menos de media hora se encontraban en la situación en la que estaban.
-Claro, porque a ninguna chica le molestaría eso-dijo ella con sarcasmo.
-No sabía que te lo habías tomado de esa manera.
-Pero, hablando en serio, ¿No te diste cuenta de que era una chica hasta cuatro años después de conocernos?-pregunto ella con curiosidad.
-No de la manera en que tú crees. No pensaba que era un chico-respondió el-. Es solo que tú eras… Hermione. Solo Hermione. Nunca me había tomado la molestia de pensar en que tú también eras una chica… Algo así como con Ginny.
Hermione intento no poner una mueca porque Ron la comparara con su hermana. ¿Era así como el la veía? ¿Cómo una hermana? No supo porque, tal vez haya sido el champaña, pero pregunto:
-¿Y sigues pensando que soy como tu hermana?
No se había dado cuenta de que se había acercado más de la cuenta y que ahora se encontraba a unos escasos centímetros de su rostro. Nunca habían estado tan cerca. Ella pudo notar todas las pecas de él, y el que los ojos de ella tenían el mismo color que el chocolate que recubría las fresas, solo que más brillante. A pesar de que estaba un poco intimidado por la cercanía de ella, no se alejó y le sostuvo la mirada. A él también le estaba afectando un poco el champaña.
-No. Eso cambio desde el año pasado…
Ambos se quedaron en silencio, solo observándose. Era de esos silencios extraños, pero cómodos. Sin poder evitarlo, sin planearlo, los dos fueron acercarlo poco a poco si rostro, como si hubiese una imán que los fuese acercando.
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Harry y Ginny estaban acostados en el piso, sobre una mullida alfombra, conociéndose un poco más. Era curioso que apenas si se conocieran. Ginny descubrió que Harry extrañaba la pizza del mundo Muggle. Harry descubrió que Ginny tenía una colección de 35 diarios escritos por ella misma. Cosas de ese estilo.
-¿Has tenido alguna novia, aparte de mí?-pregunto ella.
-No. En realidad, nunca me ha gustado alguien, aparte de ti. No he pensado en tener una relación hasta el año pasado…
-¿El año pasado?-pregunto Ginny, sorprendida.
-Si. Fue después del baile de navidad. Durante todo el baile no podía alejar mi mirada de ti. No podía creer que hubiera sido tan ciego como para no darme cuenta de que hubiera podido ir al baile contigo. Después, no podía sacarte de mi cabeza. Al principio no entendía por qué. Me sentía celoso de que hablaras con otros hombres. Creía que estaba pasando por una breve etapa de hermano sobreprotector. Después, empecé a tener pensamientos… para nada fraternales sobre ti. Fue ahí cuando me di cuenta de que no te veía como una hermana. Sin embargo, no sabía qué hacer. Así que decidí esperar.
-¿A qué?
-Al principio era porque tenías solo trece…
-Tampoco es que fuera solo una niña-dije ella, un poco molesta.
-No dije eso. Pero tus hermanos si lo pensaban así. Y siempre será así. Te aseguro de que tendrás treinta y van a seguir creyendo que eres una niña. Así que pensaba que lo mejor era esperar a que creciéramos. Pero entonces, te hiciste novia de Michael Córner. Así que tenía que esperar a que terminaran…
-¿Y cómo estabas tan seguro de que íbamos a terminar?
Harry la miro como si hubiese preguntado algo obvio.
-Y en eso estaba cuando llegaron los libros. Estaba muriendo por ti. Te miraba a la distancia, mientras imaginaba como seria estar junto a ti…
Y se quedó callado, mirando al techo.
-¿Te pusiste sentimental?-pregunto Ginny divertida, intentando encubrir la emoción que sentía. Siempre había soñado con un futuro con Harry, pero siempre había pensado que sería imposible, que él nunca llegaría a quererla. Escucharle hablar a Harry de todo eso, solo hacía que su corazón revoloteara como una mariposa.
-Un poco-respondió el divertido.
-Yo siempre soñé estar contigo. Al principio era porque para todos tu era nuestro héroe. Te tenía en un pedestal. Lo sabía todo de ti, te escribía cartas una vez a la semana…
-¿En serio?-pregunto Harry sorprendido-. ¿Por qué nunca me llegaron?
-Después me di cuenta de que Dumbledore filtraba todas tus cartas. No permitía que te llegara ninguna carta del mundo mágico hasta que te llegara la carta de Hogwarts. Volviendo a la historia, te idolatraba. Pero después, te conocí. Y me di cuenta de que eras completamente diferente a como yo te imaginaba. Eras mejor.
Harry sonreía con la historia. Ninguno de los dos se miraba, sino que ambos miraban el techo. Pero los ojos de los dos brillaban de emoción.
-Así que empecé a quererte por como eras, no por quien eras. Intentaba acercarme, conocerte mejor. Peros simplemente no podía. Me aterraba la idea de plantarme frente a ti y hablarte. Así que me quedaba paralizada cada vez que te veía. Y así fue por años. Hermione se dio cuenta, así que me dio un consejo: que intentara olvidarte. Que saliera con otros chicos.
-Me parece que ella supo que me gustabas desde el momento en que empezó todo-dijo Harry-. Ella siempre se da cuenta de esas cosas. Excepto cuando se trata de ella misma o de Ron.
Ambos rieron. Se seguían preguntando internamente donde estaría Ron, pero ninguno de los dos se quejaba de su ausencia.
-De igual modo-dijo ella-. Estamos aquí. Juntos.
Y se besaron. Pero este fue diferente. No era de esos besos tiernos y tranquilos que solían darse. Este era más intenso. Más pasional. Poco a poco se fueron incorporando hasta lograr sentarse, Ginny casi sobre Harry. El acerco su mano hasta el hombro de ella, apartando suavemente su cabello. Ella le acariciaba la espalda suavemente. Poco a poco las manos de ambos empezaban a bajar, tocando ciertas partes que antes habían estado prohibidas.
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Ron y Hermione no se encontraban en una situación muy distinta. Al principio había sido un beso muy inocente. Como si fueran dos niños dando su primer beso (cosa que no estaba tan lejos de ser verdad) Pero después las cosas fueron subiendo de intensidad. Ambos se sentían atrevidos, y decidieron aprovechar la situación al máximo. Ahora se encontraban en el paraíso. Habían soñado tantas veces con un momento parecido, que se habían olvidado de todo. De que ellos en realidad no eran nada, que se estaban apresurando en exceso, que era exactamente eso lo que los gemelos habían querido cuando los encerraron en ese cuarto… Se olvidaron de todo eso.
Pero fue cuando Ron fue recostando suavemente a Hermione en la cama cuando ella se dio cuenta de lo que estaban haciendo.
-Ron… Espera… Para.
Estas palabras fueron suficientes para que Ron también volviera al mundo real. Se separó de ella como su piel quemara.
-Yo… Hermione… Lo siento… No debí…-fue lo único que podía pronunciar. Estaba muy avergonzado. Siempre que el soñaba con un acercamiento entre los dos, se imaginaba que sería algo mucho más caballeroso. Más decente. No de esa manera.
Pero Hermione no se tomó muy bien aquello.
-¿Lo sientes?-pregunto con un tono de voz fría.
-Yo…-ahora sí que no sabía que decir. Ese era uno de los motivos por el cual no se había declarado a ella hasta ahora: En situaciones como esta, las palabras no podían salir de su boca.
Hermione se sentía humillada. ¿Realmente era tan fea como para que alguien se arrepintiera de besarse con ella?
Furiosa, quito a Ron de su camino, acomodo sus ropas lo mejor que pudo y se encamino hasta la puerta con todo el orgullo que tenía. Orgullo que se tuvo que tragar cuando recordó que la puerta estaba completamente cerrada.
-Hermione, no quería decir eso-dijo Ron cautelosamente.
Pero Hermione lo estaba ignorando olímpicamente. Se dio la vuelta y paso por su lado, sin siquiera mirarlo, dirigiéndose a un rincón donde había un sillón, donde se sentó (más bien acostó), cogiendo un libro que afortunadamente había entrado con ella.
Ron no sabía porque estaba tan enojada (en realidad, ni siquiera ella lo sabía), pero realmente no quería dejar las cosas así. El segundo motivo por el cual nunca se le había declarado: no quería que su amistad se viera afectada en caso de un rechazo.
-Hermione, no quería decir que me arrepentía de… besarte-se sonrojo un poco al decir eso último, aun sin creérselo del todo-. Sino de que sucediera de esta manera. Quería que fuera algo mucho más… Romántico. Porque tú te lo mereces.
Hermione podía llegar a ser una muy buena actriz. Mientras que Ron solo veía que ella leía con completa tranquilidad su libro, ella estaba realmente escuchándolo.
-Porque… me gustas.
Aquellas simples palabras le habían sido tan difíciles de pronunciar a Ron como si alguien le hubiese hecho un complicado nudo en la garganta. Pero en cuanto salieron por su boca, sentía que se quitaba un gran peso de encima. Y las palabras empezaron a brotar de su boca como si lo hubiera practicado por horas frente al espejo.
-Me gustas mucho. Es más, me puedo atrever a decir que estoy enamorado de ti. Porque eres la persona más inteligente, amable, extraordinaria, dedicada y hermosa que he conocido en toda mi vida. Y sé que probablemente ni siquiera me estés escuchando en este momento, pero ahora siento que si no te lo digo, no voy a poder volver a dormir en toda mi vida.
Y se quedó observándola durante unos segundos. Ella seguía en la misma posición, ocultando su rostro con el libro. Entonces, rendido, se dio la vuelta y se encamino hasta la otra punta de la habitación. Pero una voz le detuvo.
-¿En serio?
Ron se paró en seco. Se dio la vuelta lentamente, para encontrarse con las mejillas húmedas por las lágrimas y los ojos brillantes por la emoción de Hermione. Al ver tal emoción en sus ojos, Ron sintió que aquel impulso que le había obligado a declararse lo abandonaba, dejándolo otra vez sin saber que decir.
Pero, de igual manera, las palabras empezaron a sobrar cuando ella se acercó y le planto un beso en la boca que le quito el aliento. No era inocente, no era pasional ni intenso. Estaba cargado de amor. Hizo que cualquier pensamiento razonable simplemente desapareciera de su mente. Porque ella no necesitaba palabras para demostrarle cuanto le quería. Porque con un solo beso, podía hacerle sentir la persona más feliz del mundo.
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Harry y Ginny estaban bajo la capa de invisibilidad, sin mirarse a la cara. Ambos estaban realmente avergonzados.
Ginny estaba segura de que Harry debía pensar que ella no era más que una mujerzuela. Para su propia sorpresa, cuando ya se habían despojado de las batas y la camisa de Harry, fue ella la que no quería parar. Olvido por completo todas las preocupaciones que había tenido antes de entrar a la Sala de Menesteres. Olvido que tenía solo catorce años. Nunca se había sentido más lista en su vida. Nunca había deseado con tantas ganas que algo sucediera. Había querido que todas las fantasías que había tenido desde niña (subiendo de tono conforme ella crecía) se vieran realizadas esa misma noche. Pero fue Harry el que evito que ella se quitara la parte superior de su pijama. Y al ver sus ojos, se cayó en el mundo real otra vez. En realidad no estaban listos. Si permitían que eso siguiera, a la mañana siguiente estarían muy arrepentidos. Así que internamente le agradeció a Harry y se volvieron a vestir, ya sin poder siquiera mirarse. Ahora no podía estar más arrepentida por haberse dejado llevar. ¿Qué estaría pensando Harry de ella?
Harry, por su lado, estaba seguro de que Ginny pensaba que él era un perdedor. Cuando fueron a la Sala de Menesteres no fue con ningún propósito en mente, pero no se quejó cuando se empezaron a besar. Al principio, todo había estado bien. Más que bien. Se habían besado con más pasión que nunca, había podido tocas lugares que antes solo podía soñar. Incluso se había quitado la camisa. Nunca había estado tan "feliz" en toda su vida, si es que entienden. Pero entonces ella se empezó a subir la parte superior del pijama. Y el simplemente entro en pánico. No es que nunca hubiera visto a una mujer desnuda, pero no estaba preparado para ver a Ginny desnuda. Había soñado y fantaseado tantas veces con eso, que cuando ocurrió no supo que hacer. No estaba listo. Así que le sujeto las manos antes de poder ver más que parte de su abdomen. Pudo ver en sus ojos confusión, decepción y, finalmente, horror. Fue entonces cuando quiso pegarse una patada a sí mismo. Ginny había tenido otro novio. Era obvio que ellos ya habían pasado por ciertas "etapas". Y no pudo evitar sentirse celoso, por pensar que otro hombre le haya hecho lo mismo que él, y avergonzado, por no poder podido estar al nivel que ella quería.
Así que ahora ellos dos se dirigían directo a la Sala Común de Gryffindor, sin haber dicho ni una sola palabra. Una vez entraron y se quitaron la capa, se obligaron a sí mismos a mirar al otro. Esperaban ver en el rostro del otro decepción, incluso un poco de rencor. Pero se sorprendieron al ver que solo había vergüenza en sus facciones.
-¿Y si nos olvidamos de todo esto?-sugirió Ginny de repente.
-Por favor-respondió Harry sonriéndole.
Ella se acercó y le dio un casto beso y le dedico una sonrisa. Ambos se despidieron y se dirigieron a su respectivo dormitorio, donde soñaron con lo que habría ocurrido si hubieran seguido.
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Los gemelos estaban preparados para un ataque cuando abrieron la puerta. Tenían levantadas sus varitas y esperaban que esos dos se les abalanzaran a sus yugulares en cuanto abrieran esa puerta. O tal vez los tortolitos estarían agradecidos con ellos (lo que era menos probable). Pero se sorprendieron al ver a los dos frente a la puerta, simplemente observándolos de una manera gélida. Después de unos segundos sin intercambiar ni una palabra, Hermione se adelantó unos pasos, estirando su mano.
-Quiero mi varita.
Ron le siguió, también esturando su mano. Ambos no habían cambiado su expresión facial. Parecían tan inexpresivos que los gemelos se estaban empezando a exasperar por la falta de reacciones. Tal vez hubieran preferido que les saltaran a los cuellos.
Después de asegurarse de que no los iban a maldecir, les entregaron con cautela sus varitas, sin bajar las de ellos. Pero Ron y Hermione simplemente se las metieron en el bolsillo Y se dieron la vuelta, dispuestos a irse.
-¿Y?-pregunto Fred.
-¿Qué ocurrió ahí adentro?-pregunto George.
-¿Qué tendría que hacer pasado ahí adentro?-les espeto Hermione.
-Lo único que paso fue que nos muriéramos de aburrimiento-completo Ron.
Y se fueron. Los gemelos no podían parecer más decepcionados. En serio habían tenido esperanzas de que su plan funcionara. Entraron en la habitación, pero para su sorpresa había desaparecido, dejando en su lugar un armario de limpieza. Pero encima de un estante había una nota. George la cogió y leyó en voz alta.
No pierdan las esperanzas. Vuestro esfuerzo no fue en vano.
R.W & H.W
Los gemelos celebraron haciendo un baile ridículo, pero no les importo.
-Espera… Gred…-dijo George, un poco pasmado.
-¿Qué pasa, Feorge?
-Fíjate en las iniciales…
Fred abrió los ojos como platos. Miro a su hermano, quien tenía la misma expresión que él. Pero entonces de repente el texto en la hoja cambio.
No se emocionen tanto. No somos ellos.
Los gemelos bufaron.
-¡No jueguen con nuestros corazones!-grito Fred a nadie en particular, ganándose miradas extrañas de parte de unas estudiantes de sexto que pasaban por ahí.
En cuanto a Ron y Hermione, ambos se fueron a sus respectivos dormitorios para darse una cucha antes de volver al Gran Comedor. Pero Ron antes de subir a su dormitorio, se quedó observando como ella subía, suspirando. Después de aquel beso, no pasaron muchas cosas más. Ambos estaban tan agotados que en cuanto sus cabezas tocaron las almohadas se quedaron dormidos.
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Una vez estuvieron todos arreglados y listos, se encontraron en el Gran Comedor para desayunar. Ninguna de nuestras dos parejas protagonistas dijeron nada de la noche anterior a nadie. En lo que respecta a Ron y Hermione, ellos habían decidido no decirle a nadie por el momento… excepto tal vez a Harry, pero eso lo decidirían en el transcurso del día.
Todas las conversaciones se silenciaron cuando el Profesor Dumbledore se levantó de su asiento, sacando el libro de su túnica.
-¡Buenos días!-saludo-. Si no les importa, hoy leeré yo el primer capítulo.
Y como nadie hizo ninguna objeción, se volvió a sentar, abriendo el libro por la página en la que lo habían dejado la noche anterior.
-El capítulo siguiente se titula: Felix Felicis.
Todos dieron por hecho que en ese capítulo Harry por fin le daría uso al Felix Felicis.
-Me pregunto en que lo usaras-comento Ron, distraídamente.
-No tengo ni idea-contesto Harry honestamente.
Harry tenía Herbología a primera hora de la mañana. No había podido decirles a Ron y Hermione de su clase con Dumbledore durante el desayuno por temor a que los escucharan
-Honestamente, Harry, aunque te escucharan, no entenderían nada-dijo Neville.
-Mejor prevenir que curar-dijo Harry, encogiéndose de hombros.
Pero los estaba poniendo al tanto mientras caminaban por el camino de vegetales hacia los invernaderos. El viento brutal del fin de semana finalmente había cesado; la rara niebla había regresado y les tomó un poco más de tiempo encontrar el invernadero correcto.
-Wow, que miedo, Ya-sabes-quien de niño-, dijo Ron discretamente
Los pocos que habían llegado a ver fotografías de Quien-Tu-Sabes de joven, estaban de acuerdo con Ron. Desde un principio se podía apreciar que ese niño no era como los demás. Pero no de una buena manera. Y ahora con el recuerdo que habían visto (o mejor dicho, escuchado) se daban cuenta de que habían tenido razón.
Mientras tomaban sus lugares alrededor de los troncos nudosos del Snargaluff, que era su proyecto del periodo, y comenzaron a ponerse sus guantes protectores. -Pero aun no entiendo porque Dumbledore te está enseñando todo eso. Digo, es muy interesante y eso, pero ¿cuál es el punto?
-Eso es lo que nos preguntamos todos, Ronny-dijeron los gemelos al mismo tiempo.
-¡Que ya dejen de llamarme Ronny!-exclamo Ron, con las orejas rojas.
-Tal vez no te molestaría si fuera Hermione la que te lo dijera-dijo Fred en voz baja, logrando que su hermano se pusiera completamente rojo. Nadie entendió porque no escucharon.
-No sé-dijo Harry, poniendo un escudo de goma. -Pero dice que es importante, y me ayudará a sobrevivir.
-Yo creo que es fascinante,- dijo Hermione seriamente
-Hermione, para ti cualquier cosa que salga de la boca de un profesor es fascinante-le dijo Ginny divertida.
-Tiene total sentido conocer lo más posible de Voldemort. ¿De qué otra manera encontrarás sus debilidades?
-Muy buena deducción, Señorita Granger-se auto interrumpió Dumbledore, sin decir que era exactamente eso lo que él tenía en mente al enseñarle todos esos recuerdos a Harry.
Hermione sonrió, complacida.
-¿Y cómo estuvo la fiesta de Slughorn?- le preguntó Harry pesadamente, a través del escudo de goma.
Ya prácticamente todos habían olvidado que la misma noche de la reunión entre Dumbledore y Harry, Slughorn había dado una fiesta.
-Oh, estuvo bastante divertida, en realidad-, dijo Hermione, poniéndose sus lentes protectores.
Los que previamente habían asistido alguna vez a una fiesta de Slughorn (los cuales eran muy pocos) no pudieron hacer más que darle la razón a Hermione. Los demás, se sorprendieron un poco. Habían esperado que todo fuera bastante aburrido.
-Quiero decir, él presume un poco de las grandes hazañas, y adula totalmente a
McLaggen porque está muy bien conectado, pero nos ofreció comida muy agradable y nos presentó a Gwenog Jones.
Todos los amantes del Quidditch soltaron un grito ahogado. Y de inmediato todos querían entrar al Club de Slug, por el sencillo placer de conocerla.
-¿Gwenog Jones?- dijo Ron, abriendo sus ojos bajo sus lentes protectores. -¿La Gwenog Jones? ¿Capitana de los Holyhead Harpies?
-¿Qué otra Gwenog Jones conoces?-le pregunto Ginny con sarcasmo.
Hermione F. sonrió, recordando que Ginny había (o seria, dependiendo como se vea) sido la capitana de los Holyhead Harpies, también.
-Así es-, dijo Hermione. -Personalmente, creo que ella era un poco presumida, pero…
Hermione se ganó miradas feas de parte de los fans de este equipo por ese comentario.
-¡Mucha plática por allá!- dijo la profesora Sprout enérgica, mientras se acercaba, mirándolos severamente. -¡Se están retrasando, todos han comenzado ya, y Neville ya sacó su primera vaina!-
Neville sonrió orgulloso de sí mismo. Herbología era, sin duda, la única asignatura en la cual él se destacaba, por lo que siempre le iba a tener mucho cariño.
Miraron alrededor; ahí estaba Neville sentado, bastante seguro, con un labio sangrando y varios rasguños desagradables en su cara, pero agarrando un desagradable objeto verde pulsante del tamaño de una toronja.
-¡Tienes que guardarla, Neville!-dijo Luna de repente-. Es de buena suerte guardar la primera vaina que saques (N.A: Si, me lo acabo de inventar XD)
Todos la miraron muy raro. Pero ella parecía no darse cuenta, o por lo menos, que no le importara.
-Mmm… Gracias, Luna… Lo tendré en cuenta-dijo Neville, no muy seguro de que decir, pero pareció ser lo adecuado, porque Luna le sonrió.
-Muy bien Profesora, ¡comenzaremos ahora!- dijo Ron, agregando en voz baja cuando ella se había retirado nuevamente, -deberíamos haber usado Muffliato, Harry.
-¡No, no deberíamos! Dijo Hermione inmediatamente
-No te imaginas el montón de veces que ese simple hechizo nos salvó la vida-dijo Hermione F. a Hermione, sin la intención de avergonzarla.
Todos se empezaron a preguntar qué significaba eso. Para todos era obvio que se refería a cuando Harry debía cumplir la profecía, e intentar matar a Quien-Tu-Sabes. Pero nadie (a excepción de Dumbledore) sabía las complicaciones que tendría aquello. Así que, ¿Para que necesitarían utilizar un Muffliato? Aquel simple comentario por parte de Hermione F. le había dado mucho que pensar a todos.
Viéndose, como siempre lo hacía, bastante malhumorada ante el recuerdo del Príncipe Mestizo y sus hechizos. -Bueno, adelante… ya deberíamos comenzar…-
Les dedicó una mirada aprehensiva, respiraron profundamente y metieron sus manos en los troncos nudosos que se encontraban entre ellos.
-Acéptenlo, ustedes reprobarían casi todas las materias si no fuera su amiga-bromeo Hermione.
Los chicos asintieron resignados. Hermione siempre era la que les recordaba los deberes y la que los impulsaba a trabajar más en clase. ¿Qué harían sin ella?
Saltó a la vida de inmediato; tallos largos y espinosos como zarzas salieron por arriba y azotaron a través del aire.
Los estudiantes de primeo se asustaron un poco. En las clases que habían tenido hasta ahora de Herbología trataban con plantas mucho más… Pacificas.
Uno se enredó en el cabello de Hermione,
-Es el cabello de Hermione, ¿Qué no se enreda en el?-comento cruelmente Lavender Brown, con un poco de celos.
Hermione (las dos) simplemente la ignoro.
Y Ron lo golpeó con un par de tijeras de jardinería; Harry logró atrapar un par de tallos y al amarrarlos juntos, se abrió un hoyo en el centro de las ramas que parecían tentáculos; Hermione hundió su brazo en el hoyo airosamente, que se cerró como una trampa alrededor de su codo
Una vez más, los estudiantes de primero estaban aterrados. Aquello parecía más una batalla que una simple clase de Herbología.
Harry y Ron jalaron y torcieron los tallos, forzando a que se abriera nuevamente el hoyo y Hermione sacó su brazo, agarrando entre sus dedos, una vaina igual a la de Neville.
Los gemelos celebraron aquello como si les hubieran dicho que su equipo de Quidditch favorito hubiera ganado la Copa Mundial de Quidditch.
Al instante, los espinosos tallos se cerraron, y el tronco nudoso quedó quieto, viéndose como un inocente bulto de madera muerta.
-¿Qué sucedería si un Muggle hiciera eso?-pregunto una estudiante de Hufflepuff con curiosidad.
-Tendría que contratar un buen psiquiatra-fue la repuesta de la Profesora Sprout.
-Saben, creo que no tendré ninguna de estas en mi jardín cuando tenga mi propia casa,- dijo Ron, subiendo sus lentes protectores hasta su frente y limpiándose el sudor de la cara.
-Ni tu ni nadie-dijo Harry divertido.
Neville se hundió un poco en su asiento.
-Pásame un tazón,- dijo Hermione, sosteniendo la vaina pulsante con el brazo extendido; Harry le pasó uno y dejó caer la vaina con una expresión de desagrado en su cara.
-¡No sean tan delicados, apriétenlos, son mejores cuando están frescos!- exclamó la Profesora Sprout.
Todos pusieron cara de asco. Esas cosas no eran nada agradables a la vista. La Profesora Sprout y los amates de la Herbología rodaron los ojos.
-Como sea,- dijo Hermione, continuando con su conversación interrumpida, como si el bulto de madera no los hubiera atacado, -Slughorn tendrá una fiesta de Navidad, Harry, y no hay manera de que te salves de ésta, porque de hecho me pidió que verificara tus noches libres, para que pudiera estar seguro de que no fueras a faltar.
-Está un poco empeñado en que tú vayas, ¿No?-le pregunto Sirius con burla.
Harry bufo, un poco enojado. Ya tenía suficientes problemas y cosas en las que pensar sin que Slughorn lo invitara a fiestas a las que ni siquiera quería ir.
Harry protestó. Mientras tanto, Ron, que estaba tratando de reventar la vaina en el tazón poniendo sus dos manos sobre ella, parándose, y aplastando lo más fuerte que podía, dijo enojado:
-Y esta es otra fiesta solo para los favoritos de Slughorn, ¿verdad?
-¿Qué, Weasley? ¿Estas triste porque el viejo Slug no te envió una invitación?-pregunto Draco con burla.
-Tú no hables, Huron-le respondió Ron, con las orejas rojas-. Si mal no recuerdo, fuiste tú el que rogaba por un poco de su atención en el tren.
Unas manchas rosadas aparecieron en las mejillas de Draco. Había olvidado ese "pequeño" detalle.
-Sólo para el 'Club Slug', si,- dijo Hermione.
La vaina voló debajo de los dedos de Ron y golpeó el vidrio del invernadero, rebotando en la parte de atrás de la cabeza de la Profesora Sprout y tirando su viejo y parchado sombrero.
Ron quería que se abriera un agujero en la mitad del Gran Comedor y se lo tragara. ¿Acaso tenía que hacer sus celos tan evidentes? Pero se tranquilizó un poco cuando vio que Hermione estaba divertida (al igual que todos) en lugar de enfadada.
Harry fue a recoger la vaina; cuando regresó Hermione estaba diciendo:
-Mira, yo no inventé el nombre 'Club Slug'
-'Club Slug'-, repitió Ron con desprecio digno de Malfoy.
Ron pareció realmente ofendido.
-¿Me estas comparando con el Huron?-reclamo.
Harry levanto las manos, aparentando inocencia.
-Yo no he hecho nada aun.
Ron bufo, pero le hizo una seña a Harry para dar a entender que estaba bromeando.
-Es patético. Bueno, espero que ustedes disfruten de su fiesta. Por qué no intentas relacionarte con McLaggen, así Slughorn puede hacerlos Rey y Reina Slug
McLaggen volvió a enviarle a Hermione una mirada de odio, aun sin olvidar que ella había saboteado su prueba para entrar al equipo de Quidditch.
Hermione se hundió un poco más en el asiento. Internamente no aprobaba su propio comportamiento, pero después recordaba la cara de felicidad de Ron cuando supo que sería el nuevo Guardián de Gryffindor, y decidió que valía la pena un poco de auto-vergüenza solo por ver esa cara.
-Podemos llevar invitados,- dijo Hermione, que por alguna razón se había puesto de un rojo brillante.
Los gemelos soltaron un grito (un poco exagerado) de emoción.
-Creo que alguien va a invitar a alguien…-canturreo Tonks.
Ron y Hermione estaban rojos, pero, para sorpresa de los que los conocían realmente bien, no tanto como habían esperado.
-¡y estaba por invitarte a venir, pero si crees que es estúpido entonces no me molestaré en hacerlo!-
-La has cagado, Ron-dijo Sirius.
Harry repentinamente deseó que la vaina hubiera volado un poco más lejos, para que no tuviera que estar sentado ahí entre ellos dos.
Aquello le dio algo que pensar a Ron y Hermione: ¿Cómo se sentiría Harry cuando le dijeran que por fin uno de los dos había dado el primer paso? Por lo que narraba en el libro, se podía saber que Harry ya era consciente de la atracción entre los dos, pero ¿Realmente se sentiría feliz por ellos? ¿O se lo tomaría de mala manera?
Sin que se dieran cuenta, tomó el tazón que contenía la vaina y comenzó a intentar abrirla de la manera más ruidosa y enérgica en que pudo pensar; desafortunadamente, todavía podía escuchar cada palabra de su conversación.
Todos rieron por lo pésimos intentos de no escuchar de Harry.
-¿Tú me ibas a invitar?- preguntó Ron, en un tono de voz completamente diferente.
-Si-, dijo Hermione enojada. -Pero obviamente si prefieres que me relacione con McLaggen…
-Eso ha sido bajo, Hermione-dijo Ginny, divertida.
Hubo una pausa mientras Harry continuaba machacando la vaina resistente con una espátula.
Todos se volvieron a reír. Aunque Ron y Hermione se veían un poco avergonzados y enojados de que todos supieran eso. Ahora entendían un poco más por qué Harry había reprobado al principio la lectura de esos libros: Si ellos, que no eran los protagonista, sentían que toda su privacidad estaba siendo violada, ¿Cómo se estaba sintiendo Harry?
-No, yo no preferiría eso-, dijo Ron con una voz muy reservada.
Harry falló el golpe en la vaina, golpeó el tazón y lo estrelló.
-En serio, Harry, tienes que aprender un poco más a disimular-dijo Remus, divertido.
-¿Y quiénes son mejores para enseñar disimulo que los Merodeadores?-dijo Sirius.
Harry rio.
-Me lo pensare.
-'Reparo'-, dijo apuradamente, empujando las piezas con su varita, y el tazón se pegó nuevamente. El estallido, sin embargo, pareció recordar a Ron y Hermione sobre la presencia de Harry.
-Vaya, se nota que me quieren mucho-dijo Harry con sarcasmo.
Ron y Hermione solo rieron. Aunque fue una risa un tanto nerviosa. Seguían tan sonrojados como un tomate.
Hermione se veía turbada e inmediatamente comenzó a hacer un alboroto en su copia de - Los árboles carnívoros del Mundo- para encontrar la manera correcta de sacar el jugo de las vainas de Snargaluffs, Ron por otra parte, se veía tímido pero bastante complacido de sí mismo.
Al igual que el Ron del presente.
-Pásame eso, Harry-, dijo Hermione apresuradamente. -Dice que debemos pincharlas con algo filoso….
Harry le pasó la vaina en el tazón; él y Ron se pusieron nuevamente los lentes protectores, y se sumergieron nuevamente hacia el tronco. No era como si realmente estuviera sorprendido, pensó Harry, mientras luchaba con un tallo espinoso que intentaba sofocarlo
-Nadie lo está-dijeron todos al mismo tiempo.
Ya había tenido una sospecha que esto pasaría tarde o temprano.
Ron y Hermione estaba sorprendidos. ¿En serio habían sido tan obvios?
Pero no estaba seguro cómo se sentiría al respecto. …
Aquella era la parte que Ron y Hermione habían estado esperando. ¿Cómo reaccionaría Harry ante una posible relación entre ellos dos?
El y Cho estaban ahora muy avergonzados para verse, aún más para hablarse
Una mirada dolida cruzo por el rostro de Ginny. Solo la noche anterior Harry le había dicho que nunca había estado con otra persona, además de ella. ¿Acaso le había mentido?
La cara de Harry era todo un poema. ¿Qué diablos había ocurrido con Cho?
Todos tenían los ojos abiertos como platos. Cuando Cho había intentado darle la poción de amor a Harry todos habían deducido por su propia cuenta que se trataba de un simple encaprichamiento por parte de ella, pero ¿Acaso había ocurrido ahí algo más? ¿Habría un corazón roto en escena? Pero… ¡Era imposible! Se trataba de la vida amorosa de uno de los chicos más famosos de la escuela (por no decir el más famoso). De haber existido algo entre ellos dos la noticia habría corrido por toda la escuela como si fuera fuego… ¿O no?
Hermione F. al ver las miradas de incredulidad en el rostro de todos, dijo:
-Fue algo que ocurrió solo en nuestro universo. Aunque no hay mucho que contar… Un beso y una cita. Las dos sin mucho éxito, debo agregar. Pero no ocurrió en este universo.
Aquello devolvió la normalidad a los rostros de todos. Ginny le dirigió una mirada arrepentida a Harry, ¿Cómo había sido capaz de desconfiar en él? Pero la mirada de Harry le dio a entender que no había problema.
¿Qué pasaría si Ron y Hermione comenzaran a salir y luego se separaran? ¿Podría su amistad sobrevivir a eso?
Aquella preocupación volvió a la mente de los dos. Su amistad era algo que definitivamente no querían perder. Pero, ¿En serio serían capaces de ser amigos si hubiera un corazón roto de por medio? ¿Podrían ver como vuelve a rehacer su vida? ¿Podrían reírse de sus bromas, llorar con sus desgracias, estar ahí para el otro sabiendo que no tenían lo que realmente querían? Sabían la respuesta: No. Ya habían probado del fruto, sería una tortura que se la arrebatara y después ponerla justo frente a ellos, sin la oportunidad de volverla a comer. Pero, desafortunadamente, aquel era un riesgo que tenían que correr. Ya no había marcha atrás.
Harry recordaba las pocas semanas en que no se hablaron en tercer año, él no había disfrutado ser el puente sobre la distancia entre ellos.
Todos habían notado eso, hacía dos años. Desde lejos se notaba la incomodidad que sentía Harry al tener que decidir con cual amigo pasar el tiempo.
Y luego, ¿Qué pasaría si no se separaban? ¿Qué pasaría si se volvieran como Bill y Fleur, y se volviera enormemente vergonzoso estar en su presencia, de modo que fuera relegado para siempre?
-¿Qué pasa con nosotros?-pregunto Bill, algo enojado.
Ron y Hermione pusieron una mueca. Definitivamente no querían ser como Bill y Fleur.
Fue entonces cuando todos se dieron cuenta de algo: Durante todo este tiempo en que se hablaba de una posible relación entre ellos dos, ellos no habían negado nada. Normalmente, se limitaban a sonrojarse y negarlo todo. Así que… ¿Acaso había pasado algo que no nadie más sabia?
Entonces Harry y Ginny recordaron la ausencia de Ron en su habitación la noche anterior. Harry miro a los gemelos con atención. Los gemelos inmediatamente interpretaron la mirada de Harry, para después asentir sigilosamente, con sonrisas satisfechas.
Harry abrió los ojos como platos. Y tal como en el libro, no sabía cómo sentirse con eso. Y además de los sentimientos escritos en el libro, se sentía un poco dolido. ¿Por qué no le habían dicho nada? ¿Es que acaso tenían planeado no decirle nada?
"Tú no puedes reclamar mucho" le dijo su conciencia "Tu tampoco les dijiste nada de lo tuyo con Ginny".
"Aquello fue diferente. Ginny es la hermana de Ron" dijo otra voz en su cabeza.
"¿Y es que acaso Hermione no es la tuya?"
Y la batalla dentro de su cabeza continúo por unos minutos más. Al final decidió que iba a esperar a que ellos mismos se lo dijeran, pero si se demoraban mucho les plantaría cara.
Ron y Hermione estaban nerviosos por las miradas inquisitivas de todos. ¿Por qué los miraban de esa manera? Pero lo peor era la de Harry. Era como si ya lo supiera todo (ellos no se habían dado cuenta del breve intercambio entre los gemelos y el).
-Lo tengo- gritó Ron, sacando una segunda vaina del tronco, mientras Hermione logró reventar el primero, así que el tazón estaba lleno de tubérculos que se agitaban como gusanos verdes pálidos.
Todos pusieron cara de asco.
-¿Siempre tienes que ser tan gráfico, Potter?-le pregunto Astoria Greengrass, arrugando un poco la nariz.
No sabía porque, pero a Draco no le gusto para nada que Astoria le hablara a Potter.
El resto de la clase pasó sin mencionar la fiesta de Slughorn. Aunque Harry observó a sus dos amigos más de cerca los siguientes días, Ron y Hermione no parecían diferentes excepto que eran más amables entre sí que lo usual.
-¿Qué esperabas? ¿Qué de un día para otro se empezaran a besar en todas las esquinas?-pregunto Charlie, divertido.
Harry se encogió de hombros, pero Ron y Hermione (que sorpresa) se sonrojaron. Parecía que su piel iba a estar de un constante todo rojo durante todo el libro. O por lo menos durante ese capítulo.
Harry supuso que tendría que esperar para ver qué pasaría bajo la influencia de la cerveza de mantequilla, en la habitación débilmente ilumina da de Slughorn, la noche de la fiesta.
-Podría apostar un galeón a que al final no van a ir al baile juntos-dijo Remus en voz baja, divertido.
-Pues yo pienso lo contrario-le rebatió Sirius-. ¿Hacemos una apuesta?
Remus pareció pensárselo unos segundos antes de estrechar la mano de Sirius.
Tonks los observaba, también divertida. Era gracioso ver como al lado de Sirius, Remus volvía a ser casi un adolescente.
Entretanto, no obstante, tenía más preocupaciones.
Katie Bell aún estaba en San Mungo, sin la perspectiva de irse, lo que significaba que el prometedor equipo de Gryffindor que Harry había estado entrenando cuidadosamente desde Septiembre tenía un Cazador menos.
Los integrantes del equipo de Gryffindor pusieron mala cara, incluyendo a la propia Katie. Aquello podía llegar a ser un problema.
Él trataba de no sustituir a Katie con la esperanza de que ella regresara
-Aprecio el detalle, Harry-dijo Katie-. Pero debiste haber buscado inmediatamente un reemplazo, para que el equipo pueda volver a acostumbrarse al otro jugador.
Harry asintió un poco a regañadientes, porque tenía una leve sospecha de quien sería el reemplazo de Katie.
Pero el partido de apertura contra Slytherin se acercaba, y finalmente tuvo que aceptar que no regresaría a tiempo para jugar.
Harry pensó que no soportaría otra prueba completa. Con un sentimiento abatido que tenía muy poco que ver con el Quidditch, interceptó un día a Dean Thomas después de la clase de Transfiguración.
Todos rieron, menos Harry y Dean, por los evidentes celos de Harry. Dean estaba avergonzado. No era muy bonito escuchar como El Elegido sentía celos de ti. Aunque, por otra parte, le hacía sentir un poco… ¿orgulloso, tal vez?
La mayoría de la clase había salido, aunque varios pájaros amarillos cantarines, todavía volaban alrededor del salón, todas creaciones de Hermione; nadie más logró conjugar más de una pluma.
La Profesora McGonagall le dirigió una sonrisa orgullosa a Hermione, quien la acepto con completa satisfacción.
-¿Todavía estas interesado en jugar como Cazador?-
-¿Q- qué? ¡Claro, por supuesto!- dijo Dean emocionado. Sobre el hombro de Dean, Harry vio a Seamus Finnegan aventando sus libros con violencia dentro de su mochila, con aspecto irritado. Una de las razones por las que Harry hubiera preferido no tener que pedirle a Dean jugar era porque sabía que a Seamus no le gustaría.
Seamus le envió una mirada de disculpa a Dean y a Harry, a pesar de que con el ultimo siguiera sin estar en muy buenos términos (N.A: Recuerden que al principio del quinto año, Seamus acuso a Harry de ser un mentiroso y este le devolvió el insulto con su madre).
Por otro lado, él tenía que hacer lo que era mejor para el equipo, y Dean había superado a Seamus en las pruebas.
-Bueno, entonces estás dentro,- dijo Harry. -Tenemos práctica hoy, siete de la noche.
-Bien,- dijo Dean. -¡Adiós, Harry! ¡No puedo esperar a decirle a Ginny!
-No creo que haya sido muy buena idea que la mencionaras-bromeo Neville en voz baja con Dean. Aunque él no se lo tomo muy a broma.
-¿Por qué? Al fin y al cabo, en ese tiempo es mi novia-respondió, un poco irritado.
-¡Solo era una broma!-dijo Neville a la defensiva.
Salió corriendo del salón, dejando a Harry y Seamus solos, un momento incómodo hecho más difícil cuando una suciedad de pájaro cayó en la cabeza de Seamus cuando uno de los canarios de Hermione voló sobre ellos.
Todos los amigos de Seamus intentaron no reírse. Pero los demás rieron a carcajada suelta.
Seamus no fue la única persona contrariada por la elección del sustituto de Katie. Había muchas murmuraciones en la sala común acerca del hecho que Harry hubiera elegido a dos de sus compañeros de año para el equipo.
A pesar de que habían leído los verdaderos motivos de Harry, había algunos que pensaban igual. Aunque la mayoría movidos por la envidia.
Como Harry había soportado murmuraciones peores que ésta en su estadía en la escuela, no estaba particularmente incómodo
La mayoría de los que alguna vez habían juzgado mal a Harry se sintieron un poco avergonzados.
Pero al mismo tiempo, la presión estaba incrementando para lograr ganar en el próximo partido contra Slytherin. Si Gryffindor ganaba, Harry sabía que toda la casa olvidaría todas las críticas contra él, y jurarían que siempre supieron que era un equipo estupendo. Si perdían… bueno, Harry pensó irónicamente, él había aguantado aún peores murmuraciones.
-No te preocupes por eso-le aconsejo Angelina, conociendo por propia mano las preocupaciones del capitán-. Siempre van a haber personas que no estén de acuerdo con tus decisiones.
-Gracias, Angelina-agradeció Harry.
Harry no tenía razones para arrepentirse por su decisión, una vez que vio a Dean volar esa tarde; él trabajaba bien con Ginny y Demelza. Los bateadores, Peakes y Coote, estaban mejorando todo el tiempo. El único problema era Ron.
Aquel simple comentario logro que el ánimo de Ron, que hasta el momento había estado perfecto por lo ocurrido la noche anterior, decayera considerablemente. ¿Es que acaso nunca podía hacer nada bien? Aunque se animó un poco cuando sintió que Hermione le tomaba disimuladamente la mano.
-Ron… Lo sien…-empezó a disculparse Harry.
-No te disculpes, Harry. Al fin y al cabo, solo estas diciendo la verdad-dijo Ron.
Harry asintió, aunque sin poder quitarse la culpabilidad.
Harry sabía que Ron era un jugador inconsistente que sufría de los nervios y falta de confianza, y desafortunadamente, la perspectiva que surgía del juego de apertura de la temporada, parecía haber sacado a flote todas sus viejas inseguridades.
Ron estaba cada vez más preocupado. ¿Y si arruinaba por completo todo el partido por sus estúpidos nervios?
Después de no poder detener media docena de goles, la mayoría anotados por Ginny
McLaggen, por su parte, parecía estar disfrutando esto. En parte, porque esperaba que Harry, después de que Weasley arruine el partido (porque no tenía ninguna duda de que lo haría), repitiera la prueba y al final lo elegiría a él. Y por otra parte, porque sentía que Weasley se lo merecía.
Su técnica se volvió cada vez más salvaje, hasta que finalmente golpeó en la boca a Demelza Robins cuando estaba aproximándose a la meta.
-¡Lo siento!-exclamo Ron antes de que nadie pudiera decir nada.
Demelza le hizo un gesto tranquilizador, aunque por dentro estaba un poco enfadada.
-¡Fue un accidente, lo siento, Demelza, realmente lo siento!- Ron le gritó mientras ella bajaba zigzagueando hasta el piso, goteando sangre por todos lados. -Yo solo…
-Me aterré,- dijo Ginny furiosa, aterrizando cerca de Demelza y examinando su labio partido-. ¡Tú estúpido Ron, mira su estado!
-No tienes que ser tan dura con tu hermano-le riño la Señora Weasley.
-Lo siento, mama-dijo Ginny, aunque seguía viendo a su hermano enojada.
Harry no sabía qué hacer. Por un lado, Ron era su mejor amigo. Pero por otro, Ginny era su novia…
-Yo puedo arreglar eso,- dijo Harry, aterrizando a un lado de las dos chicas, apuntó su varita hacia la boca de Demelza y dijo -Episkey.
Luna sonrió al ver que aquel hechizo le había sido útil a Harry.
-Y Ginny, no le digas estúpido a Ron, no eres la Capitana de este equipo.
Ginny intento sentirse enfadada con Harry por eso, pero no pudo. Al fin y al cabo, tenía razón.
-Bueno, tu parecías muy ocupado para llamarlo estúpido y pensé que alguien debería…
Harry se obligó a no reírse.
Ron miro un poco dolido a Harry.
-No puedes negar que es gracioso-se defendió Harry.
-Todos al aire, vamos…-
Ante todo fue una de las peores prácticas que ellos habían tenido en el periodo, aunque Harry no sentía que la honestidad fuera la mejor política estando tan cerca del partido.
-Buen trabajo todos, creo que aplastaremos a Slytherin,- dijo vigorosamente
Los Slytherin rieron a carcajadas. Para ellos aquel partido estaba más que ganado. Aquellas risas logro que la autoestima de Ron bajara otras dos décimas.
Y los Cazadores y Bateadores se fueron hacia los vestidores sintiéndose razonablemente felices con ellos mismos.
-Jugué como un costal de estiércol de dragón,- dijo Ron en una voz hueca cuando la puerta se cerró detrás de Ginny.
-No, no lo hiciste,- dijo Harry firmemente. -Tú eres el mejor Guardián que he probado, Ron. Tu único problema son los nervios.
Todos los integrantes del equipo intentaron animar a Ron dándole la razón a Harry.
Siguió con un implacable flujo de estímulos todo el camino de regreso al castillo, y cuando llegaron al segundo piso, Ron se veía un poco más animado. Cuando Harry empujó el tapete para tomar su atajo usual hacia la torre de Gryffindor, se encontraron con Dean y Ginny
-Creo que esto no me va a gustar…-dijo Ron, poniéndose un poco verde.
Todos los hermanos Weasley tenían la misma cara.
Que estaban enlazados en un fuerte abrazo y besándose ferozmente como si estuvieran pegados.
-Lo sabía-dijo Ron, esta vez furioso.
Dean recibió miradas furiosas por parte de los Weasley. Pero definitivamente, ninguna le ganaba a la de Harry. Todos los celos que había acumulado en el transcurso del libro se vieron reflejado en esa mirada. Una cosa era saber que la Ginny del libro estaba de novia de Dean, otra cosa era leer eso.
Dean quería desaparecer de la faz de la tierra. Por lo menos unas cuantas horas.
Pero, antes de que alguno de los Weasley o Harry pudiera levantar su varita, siete varitas salieron volando en dirección de Hermione F. quien tenía una expresión resignada. Después, hizo aparecer un escudo alrededor de Dean, quien le dio una mirada de máxima gratitud.
Antes de que cualquiera de los Weasley o Harry pudiera reclamarle a Hermione F. Ginny se levantó de su asiento y empezó a darle collejas a sus hermanos (excepto a Percy, que estaba sentado muy lejos).
-¿Por qué tienen que hacer un drama por todo?-pregunto molesta.
-¿Y porque a él no le dices nada?-pregunto Charlie, señalando a Harry, quien seguía mirando mal a Dean.
-Es mi novio-dijo encogiéndose de hombros.
Era como si algo grande y áspero hiciera erupción en el estómago de Harry, clavándose en sus entrañas: sangre caliente parecía inundar su cerebro, para extinguir cualquier pensamiento, reemplazado por una urgencia salvaje de hechizar a Dean en una jalea.
Aquello hizo que Harry olvidara momentáneamente su odio infinito hacia Dean, dándole paso a la vergüenza. ¿Qué podrá ser más vergonzoso que el propio Albus Dumbledore lea como te quemas de los celos por una chica? ¡Que todas las personas que conozcas lo sepan!
Ginny, por su parte, parecía encantada. No podía evitarlo: amaba al Harry celoso. Los hermanos Weasley lo miraban aprobatoriamente. El resto lo miraba divertidos.
Peleando con su locura repentina, escuchó la voz de Ron como si estuviera a una gran distancia.
-¡Ey!-
Dean y Ginny se separaron y voltearon a mirarlos.
-¿Qué?- dijo Ginny.
-"¿Qué?"-pregunto Bill incrédulo-. ¿Tu hermano te acaba de descubrir besándote "apasionadamente" con tu novio... y tú preguntas "¿Qué?"?
-Es porque no hay nada de malo en eso-dijo Ginny, quien seguía enojada con sus hermanos-. Tú mismo lo dijiste: mi novio. Y eso es lo que se supone que hacen los novios.
Bill estuvo a punto de discutirle pero la Señora Weasley le interrumpió.
-¡William! ¡Deja a tu hermana en paz! Ella tiene razón. ¡Y eso va para todos ustedes!-dijo señalando a todos los Weasley, incluyendo a su esposo, quien desde hacía rato que quería decir algo, pero ella no se lo permitía.
A pesar de que no se sentía muy cómoda escuchando sobre la vida privada de su hija, no veía ningún motivo por el cual reñirla.
-¡No quiero encontrar a mi propia hermana besuqueando gente en público!
-¡Este era un pasillo solitario, hasta que ustedes vinieron a entrometerse!- dijo Ginny.
-¡Esa tampoco es manera de responderle a tu hermano!-regaño la Señora Weasley.
-Lo siento, mama-repitió Ginny sin muchas ganas.
Dean se veía avergonzado. Le hizo a Harry un guiño engañoso que Harry no respondió, pues el recién nacido monstruo dentro de él, rugía por el cese inmediato de Dean en el equipo.
-No lo voy a hacer-dijo Harry rodando los ojos, antes de que alguien empezara a quejarse-. Pero eso no hace que deje de querer hacerlo.
Esto último lo dijo mirando fijamente a Dean, quien estaba cada vez más hundido en su asiento.
-Este… ven Ginny,- dijo Dean, -Vamos a la sala común…
-Cobarde-dijeron los gemelos al mismo tiempo en voz baja, sin desear un nuevo regaño de su madre o una colleja de su hermana.
-¡Ve tú!- dijo Ginny, -¡Yo quiero hablar con mi querido hermano!- Dean se fue, sin parecer apenado por tener que dejar el lugar.
-Bien,- dijo Ginny, quitando su pelo rojo de la cara y mirando ferozmente a Ron, -vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas. No es de tu incumbencia con quien salgo o que hago con ellos, Ron.
Todas aquellas chicas que tenían hermanos mayores y alguna vez habían pasado por una situación parecida, aplaudieron a Ginny como si fuera una heroína. Ella, divertida, se levantó e hizo una reverencia, logrando más aplausos. No hace falta decir que los hermanos de estas chicas miraban feo a Ginny.
-¡Si, si lo es!- dijo Ron igual de enojado. -¿Crees que quiero que la gente esté diciendo que mi hermana es una…?
-Oye, no te pases-dijo Harry, un poco enfadado con su amigo.
-¿Una qué?- gritó Ginny, sacando su varita. -¿Una qué, exactamente?
La Señora Weasley parecía realmente disgustada. Si había una cosa que ella odiara más en este mundo, era que sus hijos tuvieran este tipo de peleas.
Al ver la mirada de su madre, Ginny y Ron se vieron avergonzados de aquella pelea.
-Él no quiere decir nada, Ginny-dijo Harry automáticamente, aunque el monstruo estaba rugiendo su aprobación a las palabras de Ron.
Esta vez fue Harry quien se ganó una mirada de indignación por parte de Ginny.
-Genial-dijo en voz baja. Pero esta vez no sonaba enojada, sino triste-. Hasta mi novio piensa que soy una cualquiera-este pensamiento era apoyado por lo que había sucedido la noche pasada.
-Ginny, yo…-intento defenderse Harry, pero Ginny le interrumpió.
-No importa-dijo ella.
Harry asintió, pero aun así se sentía culpable. ¿Cómo había podido llegar a pensar eso de ella?
-¡Oh si, si quiere decir!- dijo ella centelleando hacia Harry. -Solo porque él nunca se ha besuqueado con nadie en su vida, solo porque el mejor beso que le han dado ha sido de nuestra tía Muriel
Esta vez, todos empezaron a reír a carcajadas, haciendo avergonzar a más no poder a Ron. ¿Por qué diablos tenía que salir todo eso en el libro? ¿Qué importancia tenía una estúpida discusión con su hermana? ¡Ninguna!
-¡Cállate!- bramó Ron, pasando del color rojo al marrón.
-¡No, no me voy a callar!- chilló Ginny fuera de sí. -¡Te he visto con Flema, esperando que ella te bese en la mejilla cada vez que la vez, es patético! ¡Si tu salieras y te besuquearas un poco con alguien, entonces no te importaría que los demás lo hicieran!
Hermione F. apretó un poco los labios. Había sido aquella discusión por parte de Ginny el que había impulsado a Ron a hacerse novio de Lavender.
Ron había sacado su varita también; Harry se puso rápidamente entre los dos.
Ron y Ginny miraron agradecidos a Harry. Aunque a veces no se soportaran mutuamente, no querían que aquella discusión terminara en un duelo.
-¡No sabes de lo que estás hablando!- vociferó Ron, intentando conseguir un tiro libre hacia Ginny alrededor de Harry, quien ahora estaba parado enfrente de ella con sus brazos estirados.
A las personas aquello ya no les parecía tan divertido. Sí, es cierto, Ginny Ron no tenían la mejor hermandad que se pueda pedir, pero nunca los habían visto pelear así. Sin embargo, aún había unos cuantos que se seguían riendo a carcajada limpia.
¡Solo porque no lo hago en público…!
Aquello le dio algo más que pensar a Hermione. Ellos casi nunca hablaban de esos temas. Y como él no decía nada, había supuesto que su vida amorosa era casi nula. Pero ¿Acaso había cosas que él nunca le había dicho?
Ginny gritó con una risa burlona, tratando de empujar a Harry fuera del camino.
Ginny estaba cada vez más sorprendida (y asustada) de su reacción. Ella nunca había peleado de esa manera con uno de sus hermanos. Excepto, tal vez, Percy, pero con el utilizaba la técnica del silencio.
-¿Has estado besando a Pigwidgeon? ¿O conseguiste una foto de la tía Muriel y la escondiste bajo tu almohada?
A pesar de que había una leve tensión recorriendo el Gran Comedor, no pudieron evitar reírse. Ginny podía llegar a ser bastante ingeniosa.
-Tú…
Un rayo de luz naranja voló bajo el brazo izquierdo de Harry y no le dio a Ginny por centímetros; Harry empujó a Ron hacia la pared.
-No seas estúpido.
Ron se disculpó con la mirada con Ginny. Parecía estar realmente avergonzado, y no solo por la humillación que estaba pasando.
-¡Harry se ha besuqueado con Cho Chang!- gritó Ginny, que parecía estar a punto de llorar.
A pesar de que ya sabía que el Harry de este universo no había hecho nada, Ginny no pudo evitar poner una mueca.
¡Y Hermione se besuqueó con Víctor Krum!
A pesar de que muchos ya lo suponían, todos se sorprendieron.
-¡Me prometiste que no se lo dirías a nadie!-exclamo Hermione, que parecía que su sonrojo iba en aumento por cada segundo.
-Yo... Esto…. ¡Lo siento!-exclamo Ginny, que parecía realmente mortificada.
Ron no sabía cómo sentirse. Se sentía enojado, celoso, triste, traicionado… No sabía en qué emoción centrarse. No sabía qué hacer. No sentía que pudiera reclamarle algo a Hermione. Pero tampoco podían discutirlo, con tantas personas alrededor. Así que, con el autoestima por los suelos, le dijo a Hermione en un murmuro que lo hablarían cuando terminara ese capítulo.
Hermione no poda estar más mortificada. Aquel era uno de los secretos que tenía más guardados. No porque sintiera algo por Víctor más que una simple amistad, sino porque aquel había sido su primer beso. Y sentía que era algo que le incumbía solo a ella. Le había dicho a Ginny porque necesitaba decírselo a alguien o sino explotaría, y con dos amigos hombres, ella era su mejor opción.
Casi todas las chicas miraban con envidia y rencor a Hermione. ¿Cómo era posible que semejante cosa tan insignificante haya besado a nada más y nada menos que Víctor Krum?
A los demás los traía casi sin cuidado.
¡Sólo tú actúas como si fuera algo desagradable, Ron, y es porque tienes tanta experiencia como un niño de doce años!
-Más bien un niño de nueve-dio Bill divertido, olvidando por un momento que se trataba de su hermano. Si su madre supiera lo que hacía a los doce…
Y con eso, se alejó enojada. Harry rápidamente soltó a Ron; la mirada en su rostro era asesina. Ambos estaban ahí parados, respirando pesadamente, hasta que la señora Norris, la gata de Filch, apareció por la esquina, rompiendo la tensión.
-Corran-sugirió Sirius.
-Vamos- dijo Harry, ante el sonido del caminar arrastrado de Filch, que llegaba a sus oídos.
Se apresuraron hacia las escaleras y hacia el corredor del séptimo piso.
-¡Ey, fuera del camino!- gruñó Ron a una pequeña niña que saltó del susto y tiró una botella de huevos de sapo.
-¿Qué tenía que ver la pobre niña con todo eso?-pregunto Tonks, entre divertida y algo enfadada.
Harry difícilmente notó el sonido del cristal rompiéndose; se sentía desorientado, mareado, ser alcanzado por un rayo debía ser algo así. Es solo porque ella es la hermana de Ron, se dijo a sí mismo. No te gustó verla besando a Dean porque es la hermana de Ron…
-Sí, claro-dijo Sirius con sarcasmo-. Y yo fui Prefecto…
Pero inesperadamente llegó a su mente una imagen del pasillo solitario con él mismo besando a Ginny…
Los hermanos Weasley miraron mal a Harry.
-Gracias por las imágenes mentales-dijo Charlie con sarcasmo.
Harry no había estado tan avergonzado desde que le enviaron aquel mensaje cantado de San Valentín, en su segundo año. ¿Por qué, de todos los capítulos que tenía ese maldito libro, Dumbledore tenía que leer ese? Y lo peor era ver la sonrisa divertida que tenía.
El monstruo en su pecho ronroneó…
-Por favor dime que no vas a nombrar mucho a ese monstro-casi rogo Bill.
Harry solo se encogió de hombros.
Pero luego vio a Ron rompiendo el tapete y apuntando su varita a Harry, gritando cosas como -traición de confianza-… -supuestamente eres mi amigo-…
-¿Realmente creíste que reaccionaria así?-pregunto Ron, intentando sonar divertido.
-No lo sé. Pero definitivamente tu reacción era uno de los factores por los cuales no quería decir nada-se confesó Harry.
-Aunque, si los hubiese encontrado besándose sin saber que ustedes dos son algo… si habría reaccionado así.
-¿Crees que Hermione se haya besado con Krum?- preguntó Ron abruptamente, mientras se acercaban a la Dama Gorda.
-No te lo puedes sacar de la cabeza, ¿No, hermanito?-dijo Fred, divertido.
Harry comenzó a sentirse culpable y cambió su imaginación hacia un corredor en el que Ron no se entrometiera, en el que él y Ginny estuvieran solos
-Eso no ayuda mucho a la situación…-dijo George.
-¿Qué?- dijo confundido. -Oh… este...- La respuesta sincera era si
-Gracias por el voto de confianza-dijo Hermione sarcástica.
-Igualmente, estaba en lo correcto-respondió Harry, encogiéndose de hombros.
Pero él no quería decirla. Sin embargo, Ron parecía estar captando lo peor de la mirada de Harry.
-Dilligrout,- dijo sobriamente a la Dama Gorda, y treparon por el hoyo del retrato hacia la sala común.
Ninguno de los dos mencionó a Ginny o Hermione otra vez, de hecho, casi no se hablaron en toda la tarde, y se fueron a la cama en silencio, cada uno absorto en sus pensamientos, Harry yacía despierto por un largo rato, mirando al dosel de su cama de cuatro postes y tratando de convencerse que sus sentimientos por Ginny eran completamente de hermano mayor.
-¡Y dale con el hermano mayor!-exclamo Ginny, divertida. Había decidido dejar a un lado la incomodidad que sentía por la discusión y el hecho de que todos lo habían escuchado.
-Intenta ponerte en mi lugar-dijo Harry-. ¿Qué pensarías tú?
-Dejaría de darle tantas vueltas y aceptar la verdad-le respondió ella inmediatamente.
Harry se quedó callado, principalmente porque sabía que Ginny tenía razón.
Ellos habían vivido, o no, como hermano y hermana todo el verano, jugando Quidditch, provocando a Ron, y riéndose de Bill y Flema. El conocía a Ginny por años. …Era natural que se sintiera protector…natural que él quisiera protegerla…que quisiera romper cada extremidad de Dean por haberla besado…No… tendría que controlar ese sentimiento fraternal en particular.
-Ojala se hubiera quedado en "sentimiento fraternal"-dijo Charlie, un poco incómodo de escuchar los sentimientos de Harry hacia su hermanita.
Ron dio un gran ronquido.
Ella es la hermana de Ron, se dijo firmemente. Hermana de Ron. Está fuera de límites.
-Eres la persona con más mala suerte que existe-dijo Sirius, entre divertido y serio-. No solo basta con todas las cosas que te pasan y en las que estas metido, no, te tienes que enamorar, entre todas las mujeres del mundo, de la hermana menor de tu mejor amigo.
-Los problemas son los que me buscan-respondió Harry con una sonrisa.
-¿Eso significa que yo soy un problema?-pregunto Ginny, con fingiendo indignación.
-Pues, viéndolo por un lado…
Antes de que Harry terminara de hablar, Ginny le pego una colleja.
Él no arriesgaría su amistad con Ron por nada.
A pesar de que no se encontraba de buen humor, Ron no pudo evitar sonreírle a Harry. Definitivamente, el sentimiento era mutuo.
Acomodó su almohada en una forma más confortable y esperó a que le llegara el sueño, tratando con todas sus fuerzas de no permitir que sus pensamientos se fueran a ningún lugar cercano a Ginny.
Harry despertó la mañana siguiente sintiéndose un poco mareado y confundido por una serie de sueños en los que Ron lo perseguía con un bate de Bateador
-Eres un poco exagerado, ¿no?-dijo Tonks, divertida.
-Eso es poco-dijo Hermione, recordando las incontables veces en que su amigo había exagerado una situación.
Pero hacia medio día bien hubiera intercambiado con alegría al Ron del sueño por el real
Ron no quería ni siquiera imaginar cómo estaba el otro Ron.
Quien no solamente trataba con frialdad a Ginny y a Dean, sino también trataba con fría indiferencia a una herida y desconcertada Hermione.
Ron quería disculparse con Hermione, pero por el momento no quería hablar con ella. Aun se sentía muy molesto.
Lo que era peor, Ron parecía haberse vuelto de la noche a la mañana tan susceptible y listo para golpear de improviso como cualquier Escorguto de cola explosiva. Harry pasó el día tratando de mantener la paz entre Ron y Hermione sin éxito, finalmente Hermione se fue a la cama con una gran cólera, y Ron se abalanzó hacia el dormitorio de los chicos, después de maldecir a varios alumnos asustados de primer año por verlo.
-Veo que Harry no es el único exagerado por la zona...-dijo Tonks en voz baja.
Para la consternación de Harry, la nueva agresividad de Ron no disminuyó en los siguientes días. Peor aún, coincidió con una mayor descenso en sus habilidades como Guardián, lo que lo hizo más agresivo, de manera que la última práctica antes del partido del sábado, falló cada gol que los Cazadores le lanzaban, pero les gritaba tanto a todos que llevó a Demelza Robins a las lágrimas.
Ron parecía aún más avergonzado. Al parecer, en ese capítulo iba a ser un completo idiota.
-¡Tu cállate y déjala en paz!- gritó Peakes, quien era dos tercios de la altura de Ron, sin embargo cargaba un pesado bate.
-¡SUFICIENTE!- rugió Harry, que había visto a Ginny mirando con ira en dirección a Ron y, recordando su reputación de lanzadora consumada del maleficio moco-de-murciélago, se remontó hacia ellos para intervenir antes de que las cosas se salieran de control.
-Mmm… ¿Gracias por defenderme de mi hermana?-dijo/agradeció Ron, intentando aparentar que no le pasaba nada. No le salió muy bien.
-Peakes, ve a guardar las Bludgers. Demelza, serénate, jugaste muy bien hoy, Ron…- esperó hasta que el resto del equipo estuviera fuera de su alcance antes de decirlo, -eres mi mejor amigo, pero continua tratando al resto del equipo de esta manera y te voy a sacar del equipo.
Angelina asintió cuando Harry le miro, preguntándole son la mirada si estaba haciendo lo correcto.
Creyó por un momento que Ron le pegaría
Además de pelear con Ginny, ¿Ahora peleare con Harry? Pensó Ron desanimado. A pesar de que anteriormente habían tenido ciertas discusiones, unas más serias que otras, las cosas nunca habían llegado a los puños.
Pero entonces algo mucho peor sucedió: Ron parecía hundirse en su escoba. Toda la hostilidad desapareció y dijo:
-Renuncio. Soy patético.
-No es necesario que renuncies. Solo tienes que mejorar un poco tu confianza-dijo Harry con seguridad.
Ron solo se encogió de hombros. No estaba de humor como para responderle.
-¡No eres patético y no estás renunciando!- dijo Harry ferozmente, agarrando a Ron por el frente de su túnica. -¡Tú puedes parar cualquier cosa cuando estás en forma, es un problema mental que tienes!
-Creo que hay formas mucho más amigables para decirlo-dijo Hermione.
-¿Me estás diciendo loco?
-¡Si, tal vez!
-Lo volveré a decir. Hay formas mucho más agradables de decirlo.
Se miraron centelleando por un momento, después Ron sacudió su cabeza cansadamente.
–Sé que no tientes tiempo de conseguir otro Guardián, así que jugaré mañana, pero si perdemos, y lo haremos, me saldré del equipo.
Algunos se pusieron un poco tristes por la decisión de Ron. Otros, por el contrarios, pensaban que era lo mejor que podía hacer.
Nada de lo que Harry dijo hizo alguna diferencia. Trató de aumentar la confianza de Ron durante toda la cena, pero Ron estaba ocupado siendo gruñón y hosco con Hermione para darse cuenta.
Hermione intento hacer como si aquello no le doliera. Falló estrepitosamente.
Harry persistió en la sala común esa tarde, pero su alegato de que dejaría devastado al equipo si se iba, estuvo minado por el hecho que el resto del equipo estaba sentado estrechamente en una esquina distante, claramente murmurando sobre Ron y lanzándole miradas repulsivas.
Los integrantes del equipo parecían un poco avergonzados, pero no del todo. Al fin y al cabo fue Ron el que combinaba su vida personal con los entrenamientos.
Finalmente Harry trato de enojarse de nuevo con la esperanza de provocar en Ron un desafío, y con la esperanza de una actitud de parar todo los goles, pero su estrategia no pareció funcionar mejor que el estímulo; Ron se fue a la cama más desanimado y desamparado que nunca.
El Ron de presente parecía estar en el mismo estado.
Harry estuvo acostado despierto en la oscuridad por un largo rato. No quería perder el próximo partido; no sólo porque era su primero como Capitán, sino porque estaba determinado a vencer a Draco Malfoy en el Quidditch
Draco le dirigió una mirada a Harry que claramente decía: Sigue deseándolo, Potter. Harry le respondió con una exactamente igual.
Aunque no pudiera probar sus sospechas sobre él.
Aquello hizo que el ataque de Katie volviera a las mentes de todos, junto con las sospechas de Harry de que Draco había sido el responsable.
Aunque si Ron jugaba como lo había hecho en las últimas prácticas, sus oportunidades de ganar eran muy pobres…
-Es curioso escuchar como utilizas a Weasley y "pobres" en una ola frase, Potter-dijo Malfoy con crueldad.
Sin embargo no obtuvo la reacción que deseaba. En realidad, nadie le presto la más mínima atención.
Si sólo hubiera algo que pudiera tranquilizar a Ron… hacerlo jugar al máximo… algo que pudiera asegurar que Ron tuviera un día realmente bueno.
-Espero que no estés pensando en lo que yo estoy pensando-dijo Hermione, señalando a Harry con amenazadoramente.
Harry, quien también tenía una pequeña pista, solo pudo encogerse un poco en el asiento. La mirada que le dirigió Hermione le hizo dar un pequeño escalofrío.
Y la respuesta llegó a Harry en un, repentino y glorioso golpe de inspiración.
-¿En qué estás pensando?-pregunto Neville, curioso.
-No tengo ni idea-mintió Harry.
-En el Felix Felicis, obviamente-interrumpió Luna. Algunos ya habían olvidado por completo el que ella estaba ahí.
Todos miraron a Harry incrédulos y enfadados. ¿En serio Harry Potter estaba pensando en hacer trampa en un partido de Quidditch? Antes de que todo el Gran Comedor estallara por las voces de los estudiantes, Hermione F. hizo un hechizo silenciador. Sus pobre oídos se habían desacostumbrados a el bullicio que podía generar tantas personas reunidas en un solo lugar.
Los únicos que no tuvieron ese hechizo fueron los que estaban en la mesa de los profesores, ósea, los adultos.
-¿Se da cuenta de que si es cierto se meterá en muchos problemas, Señor Potter?-dijo la Profesora McGonagall severamente.
Harry asintió lentamente, con la cabeza agachada. Se podía adivinar fácilmente que estaba avergonzado.
Ron estaba sorprendido. ¿En serio Harry haría eso por él? ¿O lo haría solo por demostrarle a Malfoy que él es mejor que él? Sea cual sea a la respuesta, no pudo evitar que su ánimo subiera un poco, gracias a la gratitud que sentía hacia su mejor amigo.
El resto estaba enfadado. Excepto algunos estudiantes de Gryffindor, quienes deseaban a su equipo ganara cueste lo que cueste. Pero incluso los integrantes del equipo se veían un poco enfadados con Harry.
El desayuno era el habitual asunto agitado de la mañana siguiente; los Slytherin chiflaban y abucheaban mientras cada miembro del equipo de Gryffindor entraba en el Gran Salón. Harry echó un vistazo al techo y vio un cielo azul claro, pálido: un buen augurio.
La mesa de Gryffindor, una masa sólida de rojo y oro, vitorearon al acercarse Harry y Ron. Harry sonrió y saludó; Ron hizo una mueca débilmente y sacudió su cabeza.
Todos estaban expectantes. Aquello podía ser un gran triunfo o una gran derrota. Muchas cosas podían salir mal. Pero de igual manera, aquello era hacer trampa y casi nadie se sentía muy cómodo con eso. Con algunas excepciones, claro.
-¡Anímate Ron!- exclamó Lavender. -¡Sé que eres brillante!
Ron la ignoró.
Hermione no pudo evitar dirigirle una mirada de superioridad a Lavender. La aludida solo la miro con odio.
-¿Té?- le ofreció Harry, -¿Café? ¿Jugo de calabaza?
-Si, en definitiva Feliz Felicis-dijo Ginny. En parte se sentía agradecida por Harry por intentar hacer sentir mejor a su hermano, pero por otro lado, estaba con los demás: No se sentía muy cómoda haciendo trampa.
-Nada,- dijo Ron abatidamente, mordiendo su pan tostado.
Unos minutos después Hermione, quién se había cansado del reciente comportamiento desagradable de Ron, al grado de no bajar a desayunar con ellos, se detuvo un momento en su camino hacia la mesa.
El trio en general puso una mueca. Odiaban cuando se dividían de es amanera. Y, desafortunadamente, había ocurrido más de una vez. Y la mayoría de las veces porque Ron y Hermione estaban peleados y Harry teniendo que dividirse entre ellos dos (aunque habían unas cuantas excepciones), lo que no hacía que ellos se sintiera mucho mejor.
-¿Cómo se sienten?- preguntó tentativamente, mirando hacia la parte posterior de la cabeza de Ron.
-Bien,- dijo Harry, que estaba concentrado en pasarle a Ron un vaso de jugo de calabaza. –Ahí tienes Ron. Tómatelo-.
-Hermione se va a dar cuenta...-dijo Ginny-. Y no le va a gustar.
-Eso tenlo por seguro-dijo Hermione gruñendo.
Ron apenas había llevado el vaso hacia sus labios cuando Hermione habló cortantemente.
-¡No tomes eso Ron!-
-Mi pregunta es… ¿Por qué se lo diste cuando Hermione ya estaba ahí, siendo obvio que ella se iba a dar cuenta?-dijo Charlie.
Harry se encogió de hombros. También se estaba haciendo esa pregunta.
Ambos Harry y Ron voltearon a verla.
-¿Por qué no?- dijo Ron.
Hermione estaba viendo hacia Harry, como si no pudiera creer lo que veía.
-Es que… ¡Tú no eres así! ¡No haces trampa!-exclamo Hermione, cada vez más escandalizada.
-Tú acabas de poner algo en esa bebida.-
-¿Disculpa?- dijo Harry.
Todos sintieron que la situación se parecía un poco a lo sucedido con Cho.
-¡Me escuchaste! Te vi. Acabas de poner algo en la bebida de Ron.
¡Tienes la botella en tu mano en este momento!-
-No sé de lo que estás hablándome,- dijo Harry llevando la pequeña botella precipitadamente a su bolsillo.
-Creo que la escondiste solo un poco tarde-dijo Sirius con sarcasmo.
-Ron, te advierto, ¡no tomes eso!- dijo Hermione nuevamente, alarmada, pero Ron levantó el vaso, se lo tomó de un solo trago, y dijo:
-Deja de darme órdenes, Hermione.
Hermione miro a Ron con incredulidad. ¿Cómo podía aceptar algo así? Ahora su enojo no iba solamente en dirección a Harry.
Ella se veía escandalizada. Se agachó hacia Harry de manera que sólo él pudiera escucharla, y susurró,
-Deberías ser expulsado por eso. ¡Nunca lo habría creído de ti, Harry!-
-Mira quien habla,- le susurró él. -¿Alguien está confundido últimamente?-
-Tiene un punto…-empezó a decir Bill, pero mejor se quedó callado al notar la mirada de Hermione.
Se levantó de la mesa y se alejó de ellos. Harry la miró irse sin remordimiento. Hermione nunca había comprendido la seriedad del Quidditch.
Los amantes del Quidditch simplemente negaron con la cabeza, sin creer que algo así pudiera suceder.
Después miró hacia Ron, quien estaba chasqueando sus labios.
-Casi es hora- dijo Harry despreocupadamente.
-¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?!-pregunto Hermione, quien parecía que fuera a tener un ataque de ansiedad.
-Hermione, ya, en serio, tranquilízate-dijo Harry, agarrándola por los hombros.
Hermione se soltó de su agarre, bufando.
El pasto escarchado crujió bajo sus pies al dirigirse hacia el estadio.
-Qué suerte que el clima esté bien, ¿eh?- Harry preguntó a Ron.
-Nunca antes mejor dicho-dijo Ginny.
-Si- dijo Ron, que estaba pálido y parecía enfermo.
Ginny y Demelza ya vestían sus túnicas de Quidditch y esperaban en el vestidor.
-Las condiciones parecen ideales,- dijo Ginny, ignorando a Ron.
Ginny y Ron estaban intentando evitar mirarse. Estaban muy avergonzados el uno con el otro. Seguían sin poder creer que tuviera una pelea así de fea.
-¿Y adivina qué? El Cazador Vaisey de Slytherin – le pegó una Bludger en la cabeza ayer durante su práctica, ¡y está muy adolorido para jugar! Y mejor que eso, Malfoy también está enfermo
Vaisey gruño. ¿Podía tener más mala suerte? Malfoy, por el contrario, estaba seguro de que en realidad no estaba enfermo y que faltaría al juego intencionadamente. Aunque seguía sin saber porque. Todo el resto de la sala estaba seguro de que todo eso se debía a los efectos de la poción.
-¿Qué?- dijo Harry, dando vuelta para ver a Ginny. -¿Está enfermo? ¿Qué tiene?-
-Ni idea, pero es genial para nosotros,- dijo Ginny brillantemente. -Están jugando con Harper en su lugar; él está en mi grado y es un idiota.-
Hermione estaba ardiendo de la furia. ¿Por qué nadie le decía nada a Harry? Incluso los profesores se quedaban callados.
Harry sonrió vagamente, pero mientras se ponía su túnica escarlata su mente estaba lejos del Quidditch.
-Lo cual es muy raro en ti-dijo Ron, divertido.
Malfoy anteriormente había alegado una vez que no podía jugar por una herida, pero en esa ocasión se aseguró que el juego fuera reprogramado en una fecha que favoreciera a los Slytherin.
Todos bufaron en dirección a Malfoy. Todos odiaban la manera en la que manipulaba a las personas para siempre salir ganando.
¿Por qué ahora estaba feliz de dejar a un substituto? ¿Estaba realmente enfermo, o estaba fingiendo?
Aquello hizo que todos en el Gran Comedor empezaran a pensar en eso. Ya era obvio que Malfoy planeaba algo, pero ¿Tenia esto algo que ver con eso?
-Inesperado, ¿no es así?- dijo a Ron en voz baja. -¿Malfoy no va a jugar?-
-¿En serio aun no sabes qué fue lo que le hecho Harry a tu bebida?-pregunto Bill, incrédulo.
-Pudo ser cualquier cosa, no necesariamente el Felix Felicis-dijo Ron, encogiéndose de hombros-. Puede incluso que Hermione estuviera paranoica-se ganó una fea mirada por parte de la chica-. Solo sabía que no iba a ser nada malo. Confió en Harry.
Los dos chicos se miraron, sonriendo, dándose a entender que el sentimiento era mutuo.
-Yo lo llamo suerte- dijo Ron, viéndose un poco más animado. -Y Vaisey también está fuera, él es su mejor goleador, yo no me imaginé – ¡hey!- dijo repentinamente, deteniéndose a medio camino de ponerse sus guantes de Guardián, mirando fijamente a Harry.
-Hasta que por fin te diste cuenta de lo obvio-dijo Dean. No fue un buen movimiento, ya que el recuerdo de lo que había hecho con su hermana seguía estando fresco en el cerebro de Ron. Le envió tal mirada que parecía que quisiera convertirlo en pequeñas partículas de polvo.
-¿Qué?-
-Yo… tú…- Ron bajó su voz, se veía a la vez asustado y excitado. -Mi bebida… mi jugo de calabaza… ¿tú no le…?-
Harry levantó sus cejas, pero no dijo nada excepto, -Empezaremos en cinco minutos, deberías ponerte tus botas.
-¿Por qué te sigues haciendo el idiota? Al fin y al cabo me iba a dar cuenta-pregunto Ron.
-Es que no "se hace el idiota", ¡Es un idiota!-interrumpió Hermione.
-Me imagino que es porque no quiero decirlo en voz alta, para que nadie se entere-dijo Harry pensativo, ignorando por completo el comentario de Hermione.
El silbato sonó, Harry y los otros despegaron fuertemente del piso congelado, y se fueron.
Harry se remontó alrededor del perímetro de los terrenos, buscando alrededor por la Snitch y manteniendo un ojo en Harper, que estaba zigzagueando más abajo que él. Después una voz que era irritablemente diferente al comentador habitual comenzó.
Todos estaban emocionados. Aquel era el primer partido del año. Pero ya todos estaban seguros de que Gryffindor iba a ganar. ¿De qué otra manera podía ser, cuando Ron había tomado esa poción?
Harry y Ron seguían recibiendo miradas de odio y resentimiento. El primero ya estaba acostumbrado, después de todos esos años. Ron, en cambio, quería que la tierra lo tragase, o por lo menos gritarles a todos "¡Yo no hice nada! ¡Fue Harry!", pero no era justo tirárselo todo a su amigo, cuando el solo quería ayudarle.
Harry caminó hacia Madame Hoock, el árbitro, quien estaba parada lista para soltar las pelotas del baúl.
-Capitanes dense la mano,- dijo ella, y Harry sintió su mano machacada por el nuevo capitán de Slytherin, Urquhart.
El mencionado celebro con sus amigos su futuro título, pero casi nadie le prestó atención.
-Siempre ocurre lo mismo-le dijo Angelina-. Tú solo asegúrate de apretar más fuerte.
-Monten sus escobas. Al silbatazo… tres…dos…uno…-
El silbato sonó, Harry y los otros despegaron fuertemente del piso congelado, y se fueron.
Harry se remontó alrededor del perímetro de los terrenos, buscando alrededor por la Snitch y manteniendo un ojo en Harper, que estaba zigzagueando más abajo que él. Después una voz que era irritablemente diferente al comentador habitual comenzó.
-Por favor-dijo Lee con falsa humildad-, la voz de cualquier comentador que no sea yo va a ser irritable.
-Bueno, ahí van, y creo que todos estamos sorprendidos al ver el equipo que Potter ha organizado este año. Muchos pensaron, dado el irregular desempeño de Ronald Weasley como Guardián el año pasado, que estaría fuera del equipo, pero claro, una amistad cercana con el Capitán también ayuda…
-¿Pero quién es este idiota?-dijo Ginny enojada.
Todos los que estaban cerca de ella se estremecieron un poco. Esa chica podía llegar a dar mucho miedo…
Estas palabras fueron recibidas con burlas y aplausos del extremo de Slytherin. Harry volteo en su escoba para ver hacia el pódium del comentador. Un tipo alto, de cabello rubio, con la nariz hacia arriba estaba ahí, hablando en el megáfono mágico que una vez había sido de Lee Jordan; Harry reconoció a Zacharias Smith, un jugador de Hufflepuff a quién le tenía una aversión abierta.
Un gran número de personas miraron terriblemente mal a Zacharias, quien parecía como si quiera que el suelo se lo tragase de una buena vez. Lo único que lo salvaba de llevarse varios maleficios era la presencia de Hermione F.
-Oh, y aquí viene el primer intento de gol por parte de Slytherin, es Urquhart pasando como rayo hacia la portería y…
El estómago de Harry se revolvió.
-¿Por qué te preocupas tanto si sabes que Ron se tomó la poción?-pregunto Hermione con sospecha.
-Yo me pregunto lo mismo…-contesto el distraídamente.
-Weasley la tapa, bueno, él puede tener suerte algunas veces, supongo…
-¿Alguien más ha notado que todo el mundo está haciendo referencias a la suerte en este capítulo?-pregunto Charlie.
-O tal vez nos fijamos más en la palabra "suerte" ahora que sabemos que algo asa-respondió Luna.
Charlie hizo un gesto con la cabeza, sopesando aquella respuesta.
-Así es, Smith, él puede,- murmuró Harry, sonriendo para sí mismo, mientras se lanzaba en picada entre los Cazadores buscando los ojos alrededor por cualquier pista de la elusiva Snitch.
Con media hora del juego, Gryffindor iba a la cabeza 60 puntos a cero, Ron había hecho unas salvadas espectaculares, algunas con la punta de sus guantes, y Ginny había anotado cuatro de los seis goles de Gryffindor.
Ginny parecía feliz, pero no estaba segura de si ese merito realmente le pertenecía ella. Aquello podía ser otro de los efectos de la poción. Ron, por su parte, no sabía cómo sentirse.
Esto indudablemente detuvo a Zacharias de estarse preguntando en voz alta si los dos Weasley estaban en el equipo solo porque a Harry les caían bien, y comenzó a molestar a Peakes y Coote.
Los dos chicos se unieron al grupo de personas que miraba amenazadoramente a Smith.
-Claro, Coote no tiene la estructura habitual de un Bateador,- dijo Zacharias altivamente-. Ellos tienen un poco más de músculo
Coote gruño sonoramente.
-¡Aviéntale una Bludger!- le dijo Harry a Coote cuando voló por su lado
-¡Si! ¡Eso!-exclamaron los gemelos al mismo tiempo.
Pero Coote, sonriendo abiertamente, prefirió dirigir la siguiente Bludger a Harper, quien estaba pasando a Harry en la dirección opuesta.
Los gemelos bufaron.
Harry estaba complacido de escuchar el sonido hueco que significaba que la Bludger había encontrado su marca.
Aquello pareció volver a animar a los gemelos, quienes parecía que iban a volver a exclamar, pero con una sola mirada de su madre se quedaron sentados como si fueran unos angelitos.
Parecía como si Gryffindor no pudiera hacer nada mal. Una y otra vez ellos anotaron, y una y otra vez, Ron paró los goles con aparente facilidad. Él estaba de hecho sonriendo
-¡Sonriendo por hacer trampa!-exclamo Hermione, aun enfurruñada.
-En serio, Hermione, ¿Hasta cuándo vas a seguir dándole vueltas a eso?-le pregunto Harry exasperado.
-¡Hasta que acepten que aquello no estuvo nada bien!-le respondió Hermione, levantando aún más su barbilla.
-Está bien, lo siento, no debí hacerlo-dijo Harry, pero aquello no pareció convencer a la chica, porque volvió a darle la espalda.
Y cuando la multitud acogía una parada particularmente buena con un creciente coro de la favorita -Weasley es nuestro Rey,- pretendía conducirlos desde lo alto.
Ron estaba sonriendo. En parte se sentía culpable por alegrarse por algo que no era de su propio merito, pero no podía evitarlo. Ya estaba cansado de ser un fracasado.
-Se cree algo especial hoy, ¿no es así? Dijo una voz despreciable, y Harry casi fue tirado de su escoba a la vez que Harper chocaba contra él, fuerte y deliberadamente. -Tú traidor a la sangre…-
A pesar de que muchos seguían enojados con Harry, todos empezaron a rugirle a Harper, tanto por la empujada como por el "insulto", a pesar de que muchos no lo consideraran como tal.
Madame Hooch estaba de espaldas, y aunque los Gryffindor gritaron enojados, para cuando ella volteó, Harper ya se había alejado.
Aquello significo más insultos en dirección a Harper, pero con la mirada de Hermione F. todos se quedaron callados. Lo que menos querían era que ella les quitara sus varitas.
Con su hombro doliéndole, Harry aceleró detrás de él, determinado a embestirlo.
-No te rebajes a su nivel, Harry-aconsejo Hermione, olvidando momentáneamente que seguía enojada con él.
-Y creo que Harper de Slytherin ha visto la Snitch!- dijo Zacharias Smith a través del megáfono. -¡Si, el ciertamente ha visto algo que Potter no ha visto!-
Aquello sorprendió a muchos. Harry era reconocido en el mundo del Quidditch porque era normalmente el quien atrapaba la Snitch.
Smith realmente era un idiota, pensó Harry,
-Dime algo que no sepa-dijo Ginny riéndose. Smith le dio una fea mirada, pero ella se la devolvió sin miedo.
¿No se había dado cuenta que habían chocado? Pero al siguiente momento su estómago parecía haberse caído del cielo – Smith tenía razón y Harry no: Harper no se había alejado al azar;
Todos pusieron especial atención a este momento. Cualquiera de los dos podía agarrar la Snitch, ya que a pesar de que Harper estaba más cerca y tenía una escoba más veloz, no era ningún secreto que Harry era mucho mejor volando que él.
Había visto algo que Harry no había visto: La Snitch volaba apresurada a lo largo arriba de ellos, destellando brillantemente contra el cielo azul claro.
Harry aceleró; el viento estaba silbando en sus orejas de manera que ahogó los comentarios de Smith o de la multitud, pero Harper aún estaba delante de él, y Gryffindor estaba sólo a 100 puntos arriba; si Harper llegaba primero Gryffindor perdería… y Harper estaba a unos metros de ella, con la mano estirada.
Todos los amantes del Quidditch estaban tensos a más no poder. Sobre todo los Gryffindor, quienes habían confiado en que con el Felix Felicis iban a ganar.
-¡Ey, Harper!- gritó Harry en desesperación. -¿Cuánto te pagó Malfoy para que vinieras en su lugar?-
-¿En serio esperas que algo tan estúpido funcione?-le dijo un estudiante de Slytherin, a regodeándose de su obvia victoria.
No supo qué fue que le hizo decirlo, pero Harper dudó; palpó la Snitch, la dejó escaparse por sus dedos, y la pasó de largo.
Todos los estudiantes de Slytherin tenían sus bocas abiertas, sobretodo el estudiante que había hecho el anterior comentario. Finamente todos dirigieron sus miradas furiosas hacia Harper, quien no entendía muy bien que había pasado.
-Es obvio, ¿No?-dijo Malfoy con su lengua afilada-. Es todo por la maldita poción de la Comadreja. Lo que quiere decir que no es un triunfo verdadero. Hicieron trampa.
-El burro hablando de orejas-dijo una estudiante de segundo año de Gryffindor-. Ustedes no son precisamente los más indicados para hablar de trampa.
Malfoy le contesto a la chica algo no muy agradable, lo que finalmente comenzó una verdadera disputa entre los Gryffindor y los Slytherin. Todos participaron (incluso, para sorpresa de todos, Hermione). Se insultaban, gritaban e incluso uno que otro maleficio se coló entre ellos, dejando a un estudiante de Gryffindor con las orejas mucho más grandes de lo normal. La cosa se estaba saliendo un poco de control, pero entonces… Hermione F. vino al rescate.
-¡Ya cállense!-dijo con su voz amplificada. Todos la obedecieron, aunque algunos con un poco de resistencia. Pero al fin y al cabo, ninguno quería que le quitaran su varita-. ¡Parecen un montón de niñas peleando por quien es más bonita! Ustedes se siguen olvidando que yo no estoy aquí para estar de adorno. Estoy aquí para evitar confortamientos ¡Pero ustedes no me lo están haciendo fácil! Por esta vez no haré nada, pero la próxima tenga por seguro de que todos ustedes se quedaran sin varita-lo último lo hizo señalando a todos los estudiantes.
Nadie dijo nada por un momento. Ni siquiera los profesores, quienes estaban impresionados por la autoridad que desprendía ella. Todo quedo en un silencio incomodo hasta que…
-Lo repetiré, me compadezco de sus hijos-le susurro Ron a Harry, pero con el silencio que había todos pudieron escucharlo.
Todos rompieron a reír… Todos, excepto las dos Hermione. La más joven le dio, una colleja, pero Hermione F. le dijo con frialdad.
-Bueno, por el momento ninguno de los dos se ha quejado, Ronald.
Ron tenia las orejas tan rojas que nadie las habría diferenciado de su cabello. Para su suerte, Dumbledore decidió que aquel era el momento más apropiado para retomar la lectura.
Harry hizo una gran atajada hacia la pequeña y agitada pelota y la atrapó.
Todos los leones rugieron. Incluso se les unieron varias personas de otras casas. Sirius parecía que le acabaran de decir que habían ganado la Copa Mundial. Pero entonces la Profesora McGonagall hablo.
-A pesar de que sus intenciones fueran buenas, Señor Potter, utilizar la poción "Felix Felicis" durante un partido de Quidditch está contra las normas. Su pequeño acto ha conseguido que la casa de Gryffindor perdiera…-pareció dudar en decir las palabras, como si le doliera-. Ciento veinte puntos.
Instantáneamente, las miradas de rencor hacia Ron y Harry se volvieron, solo que con aun más intensidad que antes. Los Slytherin tenían estúpidas sonrisas en sus rostros, felices de que hubiera algo de justicia.
-¡SI!- Harry gritó. Dando vuelta, se lanzó de regreso a tierra, sosteniendo la Snitch en su mano.
Todos los buscadores sonrieron. Aquel era un momento especial, cuando te dabas cuenta de que gracias a ti tu equipo había ganado el partido y escuchar a todos aclamándote.
Al darse cuenta la multitud de lo que había pasado, una gran aclamación iba en aumento que casi ahoga el sonido del silbato que señalaba el final del juego.
-Ginny, ¿A dónde vas?- gritó Harry
-No me digas que la vas a invitar a salir justo ahí-bromeo Charlie.
Que se encontraba atrapado en medio de un abrazo masivo en el aire con el resto del equipo, pero Ginny pasó volando a un lado de ellos, hasta que con un poderoso choque, se estrelló con el pódium del comentador.
Todos felicitaron a Ginny, quien parecía muy satisfecha consigo misma.
-Al fin alguien le calla la boca a Smith-dijo Neville, sin darse cuenta de que Smith le había escuchado y le estaba mirando como si quisiera atravesarlo con solo la mirada, al igual que a Ginny.
Mientras la multitud chillaba y reía, el equipo de Gryffindor aterrizó a un lado de los escombros de madera bajo los cuales Zacharias se movía débilmente: Harry escuchó a Ginny decir desinteresadamente a una enojada Profesora McGonagall:
-Olvidé frenar, Profesora, lo siento.-
-Claro, estas en el equipo de Quidditch y simplemente "olvidaste frenar"-dijo Hermione sarcásticamente.
-Ha habido cosas más raras-dijo Ginny haciéndose la inocente mientras se encogía de hombros.
Riéndose, Harry se liberó del resto del equipo y abrazó a Ginny
Cualquier rastro de diversión en los rostros de los hermanos Weasley se desvaneció y se quedaron mirando fijamente a la pareja, haciendo que los mencionados rodaran los ojos.
Pero la soltó rápidamente.
Los hermanos hicieron gestos de aprobación.
Si reaccionan así por un simple abrazo, ¿Cómo reaccionarían si supieran lo ocurrido anoche? Pensó Harry con diversión. Pero la diversión se evaporo, rogando porque en los libros él y Ginny no tuvieran momentos como los de la noche pasada, porque de ser así, ya era hombre muerto.
Evitando su mirada, Harry dio una palmada de aliento a Ron en la espalda
-Sigo sin entender porque no me lo dices. Al fin y al cabo ya lo sé-dijo Ron.
-Puedo decir lo mismo-dijo Harry, pensando en el hecho de que sus amigos no le habían dicho nada de lo que supuestamente había pasado entre ellos.
-¿A qué te refieres?-pregunto Ron, confundido.
-Nada-respondió Harry. Había decidido que iba a esperar a que ellos mismos se lo dijeran.
Como si todas las riñas estuvieran olvidadas. El equipo de Gryffindor dejó el campo de Quidditch con brazos entrelazados, saludando a sus partidarios.
La atmósfera en los vestidores era de júbilo.
-¡Fiesta en la sala común, dijo Seamus!- gritó Dean profusamente. -¡Vamos, Ginny, Demelza!-
Los estudiantes de Gryffindor celebraron eso como si pasara en el presente.
Ron y Harry eran los últimos dos en los vestidores. Estaban a punto de irse cuando entró Hermione. Estaba torciendo su bufanda de Gryffindor en sus manos y se veía molesta pero determinada.
-Prepárate para un buen regaño, Harry-dijo Ginny, ganándose una fea mirada de las dos Hermione.
-Quiero hablar contigo Harry.- Tomó aire. -No debiste haberlo hecho. Escuchaste a Slughorn, es ilegal.
-¿Qué vas a hacer, nos vas a entregar?- demandó Ron.
-Si la Señorita Granger es lo suficientemente sensata, lo hará-dijo la Profesora McGonagall severamente.
Hermione agacho la cabeza. Por muy enojada que estuviera con los chicos, se sentía incapaz de delatarlos. Ya lo había hecho una vez en su tercer año y no fue una experiencia muy agradable.
-¿De qué están hablando ustedes dos?- preguntó Harry yendo a colgar su túnica para que ninguno de los dos lo viera sonreír
-En serio, Harry, deja de hacerte el idiota-dijo Ron, un poco exasperado.
-¿Cuándo te darás cuenta de que yo no controlo a ese Harry?-respondió Harry rodando los ojos.
-¡Tú sabes perfectamente bien de que estamos hablando!- dijo Hermione agudamente
-¡Mi voz no es aguda!-dijo Hermione.
Los chicos negaron solo para ahorrarse una pequeña discusión.
-¡Tu agregaste al jugo de Ron poción de la suerte en el desayuno! ¡Felix Felicis!-
-No, no lo hice,- dijo Harry, volteando de nuevo para verlos a ambos.
-Espera-dijo Ginny con voz sospechosa-. Qué tal si…-antes de terminar la frase sacudió la cabeza, sacándola de su cabeza-. Olvídalo.
-No, dilo-insistió Harry.
-Bueno… Sé que es poco probable, pero, ¿Y si en realidad no pusiste Felix Felicis al jugo de Ron?
-¿En serio eres tan ingenua?-dijo Romilda Vane, ganándose feas miradas por parte de todos los Weasley y Harry.
-¡Si lo hiciste Harry, y eso por eso que todo salió bien, había jugadores de Slytherin que faltaron y Ron paró casi todas!-
-¡Yo no la puse!- dijo Harry, sonriendo abiertamente.
Aquello hizo que la sospecha de Ginny se esparciera entre los demás alumnos.
Metió su mano dentro del bolso de su chaqueta y sacó la pequeña botella que Hermione había visto en su mano esa mañana. Estaba llena de poción dorada y el corcho aún estaba perfectamente sellado con cera.
Todos se quedaron mudos, digiriendo por un segundo aquello, antes de que las sonrisas empezaran a extenderse por el rostro de muchos. La mayoría de los Gryffindor por sus puntos recuperados, Ron por darse cuenta de que todas aquellas paradas las había hecho por su cuenta y Harry porque, aunque no lo hubiera demostrado, no le agradaba del todo la idea de hacer trampa.
La única Gryffindor que no parecía muy feliz con eso fue Hermione, quien estaba muy avergonzada, con la cabeza agachada y las mejillas sonrojadas.
-Creo que alguien se merece una disculpa-dijo Harry en dirección a la chica.
-Yo… Lo siento tanto, Harry-dijo la chica mientras lanzaba sus brazos alrededor de Harry, dándole un abrazo. Se sentía muy culpable por haber dudado de su mejor amigo.
-No te preocupes. Sé que lo haces por nuestro bien-respondió Harry, devolviéndole el abrazo.
Todos observaban la escena, un poco enternecidos (exceptuando a uno que otro que sentía celos). Hasta que la Profesora McGonagall dijo:
-Ya que por lo visto no hubo falta aparente, los ciento veinte puntos serán devueltos a la casa de Gryffindor-no podía parecer más feliz al decir aquellas palabras.
Todos aquellos que habían mirado mal a Harry estaban arrepentidos, pero el solo los ignoro.
-Quería que Ron pensara que lo había hecho, así que fingí haberlo hecho cuando tú estabas viendo.
-Ya me decía yo que no serias tan estúpido de darle la poción a Ron justo cuando llegara Hermione-dijo Charlie, quien parecía satisfecho de sí mismo.
Miró hacia Ron.
–Tú salvaste todo porque te sentías con suerte. Lo hiciste todo por ti mismo.
Ahora Ron podía sentir verdadero orgullo por sí mismo, y no se sintió culpable cuando recibió cumplidos de muchos compañeros y todos sus familiares.
Volvió a poner la poción en su bolsillo nuevamente.
Aquel era otro motivo por el cual Harry se sentía feliz de no haber utilizado realmente el Felix Felicis. Le gustaría utilizar aquella poción en algo más… Importante. No es que no creyera que utilizar la poción en sus amigos era desaprovecharla, pero un partido de Quidditch no era su sinónimo de extremadamente importante.
-¿En verdad no había nada en mi jugo de calabaza?- dijo Ron sorprendido. -Pero el clima está bien… y Vaisey no pudo jugar… ¿De verdad no tomé poción de la suerte?
-Entonces tuvieron mucha suerte-dijo Neville.
-Cosa increíblemente rara, tratándose de Harry-dijo Hermione, que volvía a tener u buen humor.
-Tal vez los Nargles tengan algo que ver con eso-dijo Luna.
Como ocurría cada vez que Luna abría la boca, todo el mundo se le quedo mirando por un segundo antes de retomar la lectura.
Harry movió su cabeza. Ron lo miró con la boca abierta por un momento, después se volvió hacia Hermione, imitando su voz
Hermione miro terriblemente mal a Ron por aquellas últimas tres palabras.
-¡Tu pusiste Felix Felicis en el jugo de Ron esta mañana, por eso él pudo pararlas todas! ¿Ves? ¡Yo puedo parar todos los goles sin ayuda, Hermione!
-Nunca dije eso-dijo Hermione con voz un poco dolida.
-Nunca dije que no pudieras- ¡Ron, tu creíste que te la habían dado también!
Ahora Harry agacho la cabeza, un poco avergonzado. Por su culpa sus amigos se estaban peleando, pero su intención nunca había sido aquella.
Ron y Hermione, al darse cuenta de su amigo, le dirigieron sonrisas que daban a entender que él no tenía la culpa de que ellos dos pelearas, sin embargo no se miraron entre ellos.
Pero Ron ya había pasado rápidamente por su lado, y se dirigía hacia la puerta con su escoba en el hombro.
-Este,- dijo Harry en el repentino silencio; no esperaba que su plan tuviera ese resultado inesperado.
-Nadie se lo esperaba-dijo un estudiante de Hufflepuff distraídamente.
-¿Iremos… iremos a la fiesta, entonces?
-¡Ve tú!- dijo Hermione, tratando de retener las lágrimas.
Ron se sentía, nuevamente, culpable. No le gustaba que Hermione llorara por él, pero entonces recordó las lágrimas que ella había derramado cuando él se le confeso. Corrección: No le gustaba que Hermione llorara por él, cuando aquellas lágrimas no eran de felicidad.
-Estoy cansada de Ron en este momento, no sé qué es lo que se supone que tenía que haber hecho…-
-Hiciste lo mejor que podrías hacer, Hermione-dijo la Señora Weasley, tratando de consolarla, ya que la Hermione del presente también se veía algo triste.
Y también salió notablemente molesta de los vestidores.
Harry caminó lentamente de regreso por los terrenos hacia el Castillo a través de la multitud, muchos le gritaban felicidades, pero el sintió un gran sentimiento de desilusión
Ron y Hermione se sintieron un poco culpables. Siempre peleaban, pero casi nunca tomaban en cuenta en cómo podría afectar eso a Harry.
Estuvo seguro que si Ron ganaba el partido, él y Hermione serían amigos de nuevo inmediatamente.
-Hablas como si no los conocieras-dijo Ginny soltando un bufido.
No previó como podría explicarle a Hermione que lo que ella hizo para ofender a Ron fue besar a Víctor Krum
-Sí, eso sería difícil de explicar-dijo Bill.
No cuando la ofensa había ocurrido hace tanto tiempo.
Harry no vio a Hermione en la fiesta de celebración de Gryffindor, que estaba por completo en su apogeo.
-Claro, Harry, porque tengo tantos ánimos para ir a una fiesta-dijo Hermione con sarcasmo.
Harry asintió, concordando con su propia estupidez.
Renovadas aclamaciones y aplausos lo recibieron cuando apareció, y pronto estuvo rodeado por una gran cantidad de gente felicitándolo. Estaba tratando de deshacerse de los hermanos Creevey, que querían un análisis jugada a jugada, y un gran grupo de niñas que lo rodearon
Ginny les gruño sonoramente a las que ella suponía que eran las que decía el libro.
Riendo hasta de los comentarios menos divertidos que hacía y abriendo y cerrando coquetamente sus párpados
Más gruñidos por parte de Ginny y sonrojos por parte de Harry.
Le tomó un tiempo antes de poder encontrar a Ron. Al final, se pudo deshacer de Romilda Vane, quien estaba insinuando fuertemente que le gustaría ir a la fiesta de navidad de Slughorn con él.
-Harry, sé que lo más probable es que los dos no vayamos juntos, pero, por favor, ve con cualquiera menos ella-le dijo Ginny en voz baja a Harry, en broma.
Harry se rio, pero no contesto, porque en realidad no sabía a quién podría invitar a la fiesta.
Al dirigirse hacia la mesa de las bebidas, se encontró con Ginny, Arnold el Puff Pigmeo, iba en su hombro y Crookshanks maullando en sus talones.
-¿Por qué ese gato siempre está contigo?-pregunto Ron con curiosidad.
-Le agrado-dijo Ginny encogiéndose de hombros.
-¿Estás buscando a Ron?- preguntó sonriendo. -Está por allá, el asqueroso hipócrita.-
-¿Por qué le dices así a tu hermano?-le pregunto la Señora Weasley a su hija, entre enojada y confundida.
Pero Ginny parecía igual de confundida que ella.
Harry volteó hacia la esquina que ella estaba indicando. Ahí, en plena vista de toda la habitación, estaba Ron abrazando tan de cerca de Lavender Brown, era imposible decir cuales manos eran de quien.
La sorpresa inundo el rostro de todos. Lavender parecía como si le acabaran de decir que se había ganado la lotería, mientras celebraba con sus amigas le enviaba a Hermione una mirada de superioridad que cualquiera habría pensado que Ron le había pedido matrimonio.
Hermione hacia todo lo posible para no demostrar físicamente los fuertes sentimientos que tenía. Enojo, celos, impotencia, traición… Y muchas otras más. Intentaba convencerse de que lo que hiciera el Ron del libro no debía afectar lo que hiciera el Ron del presente. ¡Se habían declarado la noche anterior, por Merlín! No debía ser algo que le afectara tanto. Pero una voz le susurraba cruelmente en su cabeza: ¿Cómo estas tan segura de que no lo hará? Si nada lo detuvo en el libro, nada lo detendrá en el presente. Además, ustedes dos no son nada aun, en realidad. Nunca se juraron amor eterno. Ni siquiera se hicieron novios. Hermione sacudió su cabeza, alejando la voz. Pero ya era demasiado tarde, porque mientras más lo pensara, más sentido tenia lo que decía.
La cara de Ron había pasado por todas las tonalidades de rojo en muy poco tiempo. Estaba, principalmente, confundido. ¡Pero si a él ni siquiera le gustaba Lavender! Era demasiado obvio que había actuado por los celos, pero al ver el rostro de Hermione se dio cuenta de que ella no lo veía de esa manera. Y no la podía culpar, si el la encontrara besándose con otro chico en lo último que pensaría seria en que actuaba puramente por celos.
-Hermione, yo…-empezó a decirle en voz baja, pero con solo ver su mirada mejor se quedó callado. Si hablaba con ella en ese mismo instante, probablemente empezarían una discusión, y como la idea era mantener en secreto lo ocurrido la noche pasada, no era la mejor opción.
Harry solo observaba a su amigo como diciéndole "La cagaste, amigo". Ginny, por su lado, parecía querer levantarse de su asiento y estrangular a su hermano.
En la familia Weasley, los hermanos no sabían si celebrar a su hermano o reñirle porque todos sabían que él estaba enamorado de Hermione, y sus padres estaban bastante avergonzados. Habían sabido demasiado de la vida amorosa de sus hijos para su gusto.
-¿Parece que está comiéndose su cara, no es así?-, dijo Ginny impasible. -Pero supongo que tiene que refinar su técnica de alguna manera. Buen juego, Harry.
Ella lo palmeó en el brazo; Harry sintió una sensación conocida en el estomago
Las chicas soltaban algo así como un "Awww" mientras que Harry solo se sonrojaba. ¡Aquel capitulo era un martirio para el!
Pero luego ella se alejó para conseguir más cerveza de mantequilla. Crookshanks trotó atrás de ella, sus ojos amarillos fijos en Arnold.
-Claro, el gato te sigue solo porque le agradas-dijo Bill con sarcasmo.
Ginny se encogió de hombros.
Harry se alejó de Ron, quien parecía que no saldría a la superficie pronto
Lavender hizo gesto de querer acercarse a la mesa donde estaba Ron, pero al ver la mirada que le dio éste se volvió a sentar, bastante decepcionada. Realmente había creído que al ver que el Ron del libro la besaba, el Ron del presente iba a tomar la iniciativa.
Justo cuando el hoyo del retrato se cerraba. Con un sentimiento depresivo, pensó haber visto una melena de espeso cabello castaño poniéndose fuera de vista.
Ron se sintió aún más culpable. Hubiera preferido que Hermione no viera eso.
Se lanzó hacia el frente, evadió a Romilda Vane nuevamente, y empujó el retrato de la Dama Gorda.
Hermione miro agradecida a su amigo. De una manera que no conocía, sabía que él siempre estaría ahí para ella.
El corredor parecía desierto.
-¿Hermione?-
La encontró en el primer salón sin seguro que intentó abrir. Estaba sentada en el escritorio del maestro sola, excepto por el pequeño ruido del canto de los canarios volando alrededor de su cabeza, que claramente acababa de conjurar.
-¿En serio prácticas encantamientos en ese momento?-pregunto Ginny, incrédula.
Hermione no respondió, pero por dentro pensaba que aquella era una buena manera de desahogarse.
Harry no pudo evitar admirar su trabajo en conjuros en un momento como este.
-¿En un momento como ese? ¿A qué te refieres?-pregunto Hermione con voz débil, tratando de recuperar un poco su orgullo. Sin mucho éxito, claro está.
-Nada, Hermione-respondió Harry, sabiendo que lo correcto era seguirle la corriente.
-Oh, hola Harry,- dijo con voz temblorosa. -Sólo estaba practicando.
-Si… son –este- muy buenos….- Dijo Harry.
Harry hizo una mueca. Definitivamente, no sabía qué hacer en momentos como ese.
No tenía idea qué decirle. Estaba pensando que tal vez había una oportunidad de que no hubiera visto a Ron
-Yo que tu no tendría muchas esperanzar en esa opción-dijo Sirius con una mueca.
-No la tengo, Sirius-dijo Harry con la misma mueca.
Hermione estaba un poco más enfadada. ¡Ella estaba sentada justo ahí!
Que ella sólo hubiera dejado la habitación porque estaba un poco amontonada, cuando ella dijo en una voz aguda poco natural:
-Ron parece estar disfrutando la celebración.
-No te preocupes, Herms, yo me encargare de que así sea-dijo Lavender cruelmente, haciéndole un guiño.
Hermione le dirigió la sonrisa más falsa que fue capaz de hacer y no dijo nada, pero internamente empezó a odiar con toda su alma el sobrenombre "Herms". En los labios de Lavender parece casi un insulto.
-¿Eh… estaba?- dijo Harry.
-Una vez más, deja de hacerte el idiota, Harry-dijo Hermione amargamente.
-No pretendas que no lo viste,- dijo Hermione. -No se estaba exactamente escondiendo.
La puerta detrás de ellos se abrió violentamente. Para el horror de Harry, Ron entró, riendo y jalando a Lavender de la mano.
Todos miraron a Ron con incredulidad. ¡¿Por qué tenía que cagarla aún más?!
Lavender parecía haber subido un nivel más en su pequeño mundo de fantasía.
-Oh- dijo el, deteniéndose un poco al ver a Harry y Hermione.
-Deberías aprovecharte de la situación y hacerle creer a Ron que acaba de interrumpir algo entre tú y Harry-dijo Ginny a Hermione, pero mirando fijamente a su hermano, como si quisiera atravesarlo con un cuchillo en ese mismo instante.
Harry y Hermione la miraron con incredulidad.
-¿Me estas sugiriendo que finja que tengo algo con TU novio?-pregunto Hermione levantando una ceja.
Ginny se encogió de hombros.
-Solo un completo idiota se lo creería-dijo Ginny, pero por la mirada que le daba a su hermano, era obvio que lo clasificaba en el grupo de "idiotas".
-¡Ups!- dijo Lavender, y salió del salón riendo. La puerta se cerró detrás de ella.
-Estúpida niña tonta-dijo Hermione por lo bajo, haciendo reír un poco a Harry, ya que fue el único que le alcanzo a escuchar.
Había un horrible, creciente, ondulante silencio. Hermione miraba fijamente a Ron, quien se negaba a verla, pero dijo con una rara mezcla de valentía y torpeza,
-¡Hola Harry! ¡Me preguntaba a donde habías ido!
-¿Ahora me vas a ignorar?-pregunto Hermione ofendida, pero antes de siquiera darle la oportunidad de responder, negó con la cabeza y se dedicó a ignorarlo ella también.
Hermione se levantó del escritorio. La pequeña multitud de aves continuaban cantando y volando en círculos alrededor de su cabeza de manera que parecía como un extraño modelo del sistema solar emplumado.
-Mmm… ¿Gracias?-dudo Hermione.
-No deberías dejar a Lavender esperando afuera,- dijo tranquilamente. -Se preguntará a dónde has ido-
-¡Uhhh! Golpe bajo-dijo una chica de Slytherin.
Caminó muy despacio en línea recta hacia la puerta. Harry miró a Ron, que se veía aliviado de que nada peor hubiera ocurrido.
Harry dudo un poco. Hermione no dejaría las cosas así…
-¡Oppugno!- vino un grito desde la puerta.
Si, definitivamente Hermione no dejaría las cosas tan fácilmente.
Harry giró para ver a Hermione apuntar su varita hacia Ron, su expresión era salvaje: La pequeña multitud de aves se dirigían velozmente, como un granizo de gordas balas de oro hacia Ron, quien aulló y cubrió su cara con sus manos, pero las aves atacaron, picoteando y agarrando cualquier pedacito de carne que pudieran alcanzar.
Todas las chicas que de una u otra manera comprendían como se sentía Hermione celebraron aquello. Los demás solo observaban sorprendidos a Hermione, sin creerse aun que atacara de aquella manera a su… ¿Amigo?
-¡Aléjense de mí!- gritó Ron, pero con una última mirada de venganza furiosa, Hermione abrió la puerta y desapareció a través de ella. Harry creyó haber escuchado un sollozo antes de que se cerrara con violencia.
-Este capítulo ha finalizado-dijo Dumbledore.
Fue entonces cuando Harry, Ron y Hermione recordaron algo: había sido Dumbledore el que había leído todo ese tiempo. ¿Por qué, entre todos los capítulos del libro, Dumbledore tenía que leer justo el que se centraba más en sus vidas amorosas? Aquello solo logro que sintieran aún más vergüenza.
Como ya era costumbre, se tomó un descanso de quince minutos después de aquel capítulo, para después ir a almorzar. Ron decidió aprovechar aquel momento para aclarar las cosas con Hermione, pero en cuanto ella se dio cuenta de que él iba a dirigirle la palabra, lo ignoro olímpicamente y se levantó, agarrando el brazo de Ginny en el proceso.
-¿Me acompañas?-le pregunto, pero sin darle tiempo de responder la empezó a arrastrar hasta el baño de niñas.
Ron observo impotentemente como Hermione se alejaba de el con la barbilla alzada. Miro a Harry, con la esperanza de que su amigo le pudiera ayudar en algo, pero la verdad era que su amigo parecía tan perdido como él. Con un suspiro resignado se sentó a su lado, donde Harry le dio unas palmadas en la espalda, sin saber que más hacer.
¡Hola!
Quiero disculparme por mi demora. Me gustaría tener una buena excusa, pero estaría mintiendo. El porqué de mi demora es muy simple: falta de inspiración y motivación. Cuando tenía ganas de escribir, podía quedarme horas frente a la pantalla sin que una sola idea apareciera en mi mente, y cuando todas las ideas venían a mi cabeza simplemente no tenía ganas de escribir. Así que, sin querer presionar las cosas, deje todo el mes de diciembre libre para mí. Escribo porque es algo que me gusta hacer, y lo que menos deseo es que esto se convierta en una obligación para mí.
Me gustaría hacerles una pregunta: ¿Hay algo que le cambiarían al fic? ¿Qué puedo hacer para mejorar más? Soy un ser humano, por lo que cometo errores. Pero mi deseo es aprender de ellos y mejorar en lo que está dentro de mis capacidades.
En recompensa a su espera, les he traído un capítulo más largo de lo normal (58 páginas de Word). ¡Espero que les guste! No duden en decirme que les pareció en los comentarios.
¡Besos!
